Archivo por meses: Noviembre 2012

Agenda Cultural Post La Haya

AGENDA CULTURAL POST LA HAYA
El pasado jueves 7 de noviembre tuve la grata ocasión de asistir a un conversatorio organizado por el Instituto Riva-Agüero e IDEA-Internacional en el que el expositor fue el destacado historiador chileno Eduardo Cavieres, autor de varios libros que exploran las relaciones peruano – chilenas del pasado. Sostuvo Cavieres que había que pensar la historia binacional desde una mirada del siglo XXI, que es más atenuada e integracionista que la del siglo XIX. Señaló que no debía librarse la integración de los dos países a las inversiones y complementariedad económicas -siempre vulnerables a los vaivenes de los mercados internacionales- y que había que trazarse utopías más altas.

Nosotros pensamos que la utopía de Eduardo Cavieres pasa por fortalecer los vínculos históricos, sociales y culturales entre el Perú y Chile. Darle a nuestra historia en común una mirada distinta supone descentralizarla, lo que implica que no gire –como hasta ahora- casi exclusivamente alrededor de la Guerra del Pacífico. Al respecto, La gesta de la Independencia (1821-1824) y la Guerra con España (1864-1866) son dos clásicos historiográficos en los que la victoria se logró gracias a la colaboración entre los dos países por lo que ameritan la erección de lugares de la memoria para su conmemoración conjunta.

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Buque Numancia de la escuadra española en la guerra de 1864 – 1866

Respecto de nuestro tema difícil –La Guerra del Pacífico- es menester promover – en el mediano plazo- el diálogo sereno sobre el acontecimiento. La idea es lograr que, más temprano que tarde, las autoridades de ambos estados dirijan un mensaje a sus colectividades que fomente la superación del trauma histórico que hasta hoy afecta el normal devenir de la relación binacional. Asimismo, existen aspectos socio-culturales que no han sido suficientemente difundidos como la repercusión de la música popular peruana en Chile, la devoción al Señor de los Milagros, el aporte e integración de la numerosa colonia peruana en Santiago y la reciente pero cada vez más importante migración chilena a nuestro país.

En una política como la planteada, las áreas de investigación y formación constituyen el eje central del proyecto integracionista. Estoy pensando en un centro especializado de investigación y estudios binacionales, ubicado en la zona de frontera, y financiado por ambos estados, por el capital privado binacional y por foros multilaterales como la ONU o la Unión Europea. A dicho centro le correspondería establecer los lineamientos del desarrollo compartido y de la integración multisectoriales.

Se trata pues de un cambio de mirada, de construir la relación bilateral desde hipótesis de paz y de acercar las respectivas colectividades para potenciar las grandes posibilidades que tienen de emprender juntas el desarrollo auto-sostenido. Además, ello aportará la masa crítica a una relación amistosa y colaborativa capaz de prolongarse en el tiempo y resistir los vaivenes de la economía mundial, tanto como sus crisis periódicas.

La consolidación de UNASUR como bloque sudamericano pasa por fortalecer las relaciones entre sus miembros. Para el caso que nos ocupa, el fallo de La Haya –lo re-reitero- es una ventana de oportunidad que se abre y que debemos convertir en el corredor hacia la nueva relación peruano-chilena del siglo XXI.

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Las Fronteras de la Democracia

Las fronteras de la democracia

Por Daniel Parodi Revoredo
Las pasadas declaraciones de Salomón Lerner G. en el sentido de amnistiar y darle un espacio en la política formal a Sendero Luminoso han abierto un intenso debate. Desde entonces se han multiplicado las voces que abogan por una oportunidad para MOVADEF en el espectro democrático, apelándose a sus irrenunciables derechos ciudadanos que, es verdad, son los de todos nosotros.

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no hay mucho que hablar con ellos
Es cierto que la legislación peruana exige ciertos requisitos para la conformación de partidos políticos y que MOVADEF –aparentemente- los cumple; pero si ese es el caso, lo que habría que debatir es la reforma constitucional y de los códigos pertinentes para establecer claramente las fronteras de nuestra democracia liberal. No soy jurista y no voy a entrar en disquisiciones que le corresponden a especialistas en otras áreas del conocimiento. Permítaseme, sí, algunas cuantas reflexiones.

En 1938, un año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial existían tres sistemas político-económicos en el mundo occidental: la democracia liberal, con el capitalismo como su referente económico; el fascismo y el socialismo. Por los modelos de sociedad que cada uno proponía, los tres sistemas se excluían recíprocamente y parecía claro que, más temprano que tarde, se eliminarían unos a otros, tal y como sucedió entre 1939 y 1945.

A la Segunda Guerra le sobrevivieron el capitalismo y el comunismo, los que de inmediato iniciaron una nueva conflagración –La Guerra Fría- que durante casi medio siglo tuvo al planeta Tierra con una guerra atómica en ciernes. Finalmente, en 1989-1990, el bloque socialista colapsó y sólo quedó en pie el capitalismo y sus diferentes variantes democráticas; las unas más liberales, las otras social-demócratas.

Esta historia, por todos conocida, debe evitarnos caer en la candidez de pensar que la democracia liberal es un cajón de sastre en donde perro, pericote y gato pueden convivir. No es así, la democracia tiene fronteras a su derecha y a su izquierda aunque ambos extramuros, finalmente, coinciden en la misma denominación: totalitarismo. No parece, pues, coherente, en aras de una interpretación laxa del gobierno del pueblo por el pueblo, promover el ingreso a nuestro sistema democrático de sectores que explícitamente apuntan a su destrucción a través de la violencia política más horrenda. Como sabemos, esta utopía comunista ya nos costó decenas de miles de vidas humanas, millones en infraestructura y décadas de atraso.

Cómo en el Perú campea el maniqueísmo debo hacer una aclaración: hace un año publiqué la nota titulada EL OTRO CHAVÍN DE HUANTAR en la que cuestioné la supuesta heroicidad de los comandos que rescataron los rehenes de la embajada de Japón. Señalé, entonces, que mientras persistiese la sombra de ejecuciones extrajudiciales en la operación yo no podía elevar a los rescatistas al pedestal que le tengo reservado a Miguel Grau. Sobre este tema mi posición sigue siendo exactamente la misma. De hecho, es en consecuencia con mis ideales democráticos y mi defensa de los derechos humanos que me opongo a la legalización de MOVADEF, del mismo modo como me opondría a cualquier frente de ultraderecha que propusiese la dictadura de partido único, el genocidio de la oposición política y la destrucción violenta de nuestro per sé precario consenso político.

Entre 1975 y 1979, Pol Pot, el innombrable dictador camboyano, ejecutó a más de 3 millones de sus connacionales por razones tan superfluas como vivir en la ciudad o ser intelectual. Para él debía fundarse una nueva sociedad en Camboya bajo los preceptos maoístas y por ello eliminó todo vestigio de la era anterior. En el Perú Sendero Luminoso quiso hacer lo mismo y mientras se mantuvo fuerte jamás dialogó, sólo nos aterrorizó. ¿Qué espacio es el que se le quiere brindar?

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¿Qué se dirime en La Haya?

¿Qué se dirime en La Haya?

En esta columna quiero insistir sobre algunos conceptos que he vertido en notas anteriores, así como comentarles otros que creo fundamental tener en cuenta a un mes de iniciarse la fase oral del litigio que el Perú le sigue a Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

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Tres aspectos dirimirá la corte de La Haya

En primer lugar, quisiera reiterar que demandar a Chile ante La Haya no es un acto inamistoso contra el país vecino no sólo por lo mucho que el Perú intentó acercarse a Chile para discutir el tema bilateralmente, sino porque la CIJ es el mecanismo habitual que utilizan los países para dirimir sus fronteras marítimas. Así por ejemplo, Nicaragua y Colombia recurrieron a ella en 2001, mientras que Argentina y Uruguay lo hicieron en 2006.

Otro tema que debe quedarnos claro es qué se discute en la Haya; es decir, sobre qué va a fallar la Corte Internacional de Justicia. Se trata, específicamente, de tres aspectos:

1. Triángulo adyacente a la costa. Supone trazar la frontera marítima entre Perú y Chile. Desde nuestra posición no existe un tratado de límites suscrito por ambos países por lo que proponemos que una línea equidistante divida el área en la que se superponen la proyección de las 200 millas náuticas del Perú con la de Chile, con lo que se obtiene un triángulo adyacente a la costa que cuenta con un área aproximada de 38.000 km2. Este triángulo es la zona principal que está en litigio.

2. El triángulo externo o exterior: Donde termina el triángulo adyacente a la costa, comienza otro que se proyecta hacia altamar con un área de 28.000 km2. Para Chile esta zona está aún bajo su influencia porque se expande desde la conclusión de sus 200 millas náuticas hacia altamar. Para el Perú, en cambio, este sector aún está comprendido dentro de sus 200 millas marítimas por lo que la CIJ también debe dilucidar esta diferencia.

3. Aspecto implícito, frontera mar y tierra: la frontera marítima peruano-chilena debe comenzar en un punto determinado donde la costa se une con el mar. Para el Perú se trata del punto de la Concordia conforme al tratado de 1929, mientras que para Chile ese punto es el “hito de la Concordia” que se colocó 182.3 metros tierra adentro para evitar su deterioro por las aguas del océano. Trazar el límite marítimo desde el “hito de la Concordia” supone ganancia para Chile pues desplazaría el inicio de la frontera marítima más hacia el interior del Perú. Este aspecto es implícito porque, pese a no formar parte de la demanda peruana, la CIJ tendrá que fijar el punto de intersección mar y tierra desde el cual comienza la frontera marítima por lo cual definirá también la discrepancia en la interpretación que al respecto mantienen el Perú y Chile.

Por último, es preciso tener en cuenta que la fase oral es diferente del fallo. En diciembre la CIJ no emitirá su sentencia sobre el litigio que nos ocupa. Más bien, en esta fase ambos países le expondrán oralmente su posición a los jueces. Por ello mismo debemos cuidar que en la prensa y la opinión pública el tono de las voces no suba tanto que no podamos manejarlo porque las audiencias serán públicas y transmitidas en vivo. En otras palabras, el pueblo peruano escuchará la tesis chilena y viceversa. Como es lógico, ambas partes defenderán sus argumentos con la misma firmeza con la que atacarán los del contrario pero esto es lo natural en un proceso judicial por lo que debemos mantener la serenidad y evitar caer en cualquier provocación que pudiese descarrilar el proceso.

Recordemos que llegar a la sentencia será ganancia para el Perú no sólo porque es probable que se obtenga parte de lo que se quiere, sino porque se habrá cerrado el último tema fronterizo que mantiene el Perú con sus vecinos. En tiempos en que buscamos construir un bloque regional que concurra al mundo con más posibilidades, es menester superar las diferencias que nos dividen al interior de la región. Que La Haya nos conduzca por ese derrotero.

Daniel Parodi Revoredo

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