La posición del APRA

 

 La posición del Apra

bancada-aprista

Por Daniel Parodi

Desde la instalación del nuevo Congreso Nacional, la célula parlamentaria aprista ha es­tado cercana al fujimorismo. Esto comenzó desde que decidió formar parte de la MD del Congreso, controla­da por Fuerza Popular, y se confirmó en prácticamente todos los actos posterio­res: propuesta para bajar la valla electo­ral y permitirle a Keiko Fujimori ganar en primera vuelta, propuesta para tumbar­se la Ley Universitaria, acompañamiento al fujimorismo en la interpelación al mi­nistro Jaime Saavedra y amenaza al pre­sidente Pedro Pablo Kuczynski de desti­tuirlo si aplicase la cuestión de confianza.

Recuerdo que estuve en contra de la re­vocatoria a Susana Villarán. Sin conside­rarla una gran alcaldesa ni mucho menos, pensaba que era más fácil dejar que conclu­ya su mandato. Pero resulta que mi parti­do, consultadas sus bases limeñas, se ma­nifestó a favor de dicha medida y entonces publiqué un artículo titulado “El Apra y la revocatoria”, tratando de explicar las ra­zones que tenía el PAP para adoptar esta medida, al margen de mi opinión particu­lar. Fue lo que creí pertinente hacer por respeto a la posición adoptada en el seno del Apra. Es por comprender esta premi­sa que el PAP se une allí donde la izquier­da se divide.

En todo caso, no es esto lo que está ocu­rriendo hoy: El Apra está acéfalo. Aunque se alegue que el CEN anterior sigue vigente, el PAP no tiene gobierno legítimo que es­tablezca, en consulta con las bases, la posi­ción del partido frente a los grandes temas nacionales. Por esta razón, hoy la CPA ac­túa por libre, y esto involucra, inclusive, la postura adoptada frente a la Ley Univer­sitaria y la eventual censura al ministro Sa­avedra, más allá de la opinión personal de cada quien, o de una eventual renuncia del titular de Educación.

Otros eran los tiempos en los cuales la posición del Apra aparecía en los diarios a página completa; entonces se sabía lo que pensaba institucionalmente el Parti­do Aprista sobre tal o cual cuestión de im­portancia nacional e internacional. Mien­tras tanto, los seguidores de Víctor Raúl Haya de la Torre, que todavía son muchos, siguen esperando que les devuelvan su par­tido, su querido Partido del Pueblo, através de elecciones internas que solo saben pos­tergarse. ¿A quién se lo tienen que pedir?

Publicado hoy en Exitosa

OPINIÓN |Daniel Parodi: La posición del Apra

Huacas en Quechua

 

 Huacas en quechua

Ojalá y mucho más se hiciese por el quechua, como el catalán de Cataluña y el euskera de Euskadi; así terminaremos de construir nuestra na­ción pluricultural

Por Daniel Parodi

Huacas. Siempre me sorprendió que los vecinos de diversos distritos de Lima no le prestasen atención a las huacas que adornan el par­que de su cuadra; he visto en Pueblo Libre impresionantes restos preincaicos como parte del paisaje cotidiano, pero no repara­mos en el hecho de que estos constituyen sitios arqueológicos que hacen del barrio un lugar mucho más interesante para vivir.

En Europa es distinto, vivir cerca de un castillo, para empezar, eleva el precio de la vivienda y le otorga notoriedad al barrio, pueblo o ciudad que lo posee. Es el caso de Liria, pequeño pueblo cerca a Valen­cia cuya fortaleza medioeval es su insig­nia; o Aurillac, en el sur de Francia, cuyo centro histórico corona una torre de pie­dra que alguna vez fue el puesto de vigi­lancia del valle.

Por todo ello, el programa “Lima, la ciu­dad de las huacas” patrocinado por el Mi­nisterio de Cultura es una excelente inicia­tiva que esperamos sea el principio de toda una política de puesta en valor de nuestros sitios arqueológicos, que incluya su restau­ración y su inclusión en la vida del barrio a través de la realización, en ellos, de activi­dades artísticas y culturales, tanto como la atracción del turismo. La riqueza patrimo­nial la tenemos al frente, hay que aprender a disfrutar de ella y aprovecharla.

Quechua. Resulta curioso que dos go­biernos de líneas opuestas hayan arriba­do a la misma conclusión: el quechua. Pri­mero fue Juan Velasco quien la decretó segunda lengua oficial del Perú. Ahora viene la gestión de PPK, que anuncia el lanzamiento de un noticiero en quecha a través de TV Perú.

¡Qué importante! Pues la inclusión no solo consiste en la creación de programas sociales, que vaya que los necesitamos. Pero la inclusión desde el discurso es un tema que hemos postergado tanto que hasta el día de hoy existe la justa percepción pro­vinciana de que Lima vive, como siempre, de espaldas al Perú.

Por eso, se equivocan quienes pien­san que la inclusión es solo un tema ma­terial. Más bien, es una cuestión básica de alteridad, de reconocimiento del otro al punto de convertirlo en parte de no­sotros; de decirle: “tú existes, eres par­te de esta sociedad porque te reconoz­co en tu esencia”. Ojalá y mucho más se hiciese por el quechua, como el catalán de Cataluña y el euskera de Euskadi; así terminaremos de construir nuestra na­ción pluricultural.

Publicado en Exitosa el 27 de noviembre de 2016

OPINIÓN |Daniel Parodi: Huacas en quechua

Fidel y los dictadores

FIDEL Y LOS DICTADORES

 Tratarlo de asesino es un simplismo

Me precio de haberme opuesto a todas las dictaduras, de las más cercanas en el tiempo, la de Hugo Chávez y la de Alberto Fujimori, que he encontrado parecidísimas e igual de obscenas. Pero no por lo dicho voy a renunciar al análisis, ni a caer en el maniqueísmo barato de andar por ahí gritándole asesino a uno u otro.

Enseño Fujimori en clase y no puedo dejar de decir que sentó las bases de nuestro actual modelo económico, que guste o no guste, es la clave para que en los últimos años, tras recuperar la democracia, el Perú haya reducido exponencialmente la pobreza. Pero seguidamente hablo de la dictadura fuji-montesinista, de su profunda oscuridad, crímenes de lesa humanidad, y de la corrupción con la que capturó el aparato del estado, acabando con nuestra institucionalidad democrática.

Con Fidel Castro me toca hacer lo mismo, está claro que lleva muertes a cuestas, lo que es repudiable, pero no puedo reducirlo a eso, tanto como tampoco puedo reducir la Revolución Francesa a la guillotina. Parece mentira pero es verdad, la revolución de la libertad, la fraternidad y la igualdad violó como casi nadie los derechos humanos. Es que así está escrita la historia, tan humana como la contradicción, como diría Miguel Ríos.

Hay sin embargo, un caso en el me contradigo, en el que todos nos contradecimos y que amerita revisarse ¿qué pasa con Hitler? Es positivamente cierto que a Hitler no lo hemos analizado, solo lo hemos condenado. Quizá porque la humanidad hizo una excepción con su máximo genocida, al punto que hasta su más cercano competidor, José Stalin, y sus horribles campos de concentración, no han impedido el análisis cotidiano del proceso soviético y digo cotidiano porque, en efecto, los historiadores sí hemos estudiado a todos sin excepción, inclusive a Hitler.

Marx decía que la violencia es la partera de la historia, no es que yo sea marxista pero la frase me dice cosas respecto de Fidel Castro quien enfrentó y derrotó a un imperio que no le dio tregua pero pagando el alto precio de convertirse él en emperador y proceder como tal contra su pueblo. Esto no me impide reconocer el éxito de algunas de sus políticas públicas, ni la manera como inspiró a generaciones de latinoamericanos.

Conversaba con mis alumnos recién sobre la muerte de Fidel Castro. Para empezar todos sabían de quien estaba hablando y lo subrayo porque hoy no todos los peruanos saben quién fue Fernando Belaúnde. Es que Fidel Castro nos tocó a todos e incluso la actual generación, que sólo lo conoció en su retiro, sabe perfectamente de quien se trata.

Entonces dialoguemos, intercambiemos ideas, ampliemos el debate todo lo posible, charlemos inter-generacionalmente que si hay quienes dan para eso, estos son precisamente Fidel Castro y la Revolución Cubana. Cuando decimos, sin más, que Fidel Castro fue un asesino, en realidad estamos asesinando el debate, la memoria histórica, la reflexión, cuando tenemos tanto de que hablar sobre él y sobre el che Guevara, como promotores de sueños de justicia que se perdieron con el tiempo en un despertar autoritario.

Daniel Parodi

Publicado en La Mula el 26 de noviembre de 2016

https://daupare.lamula.pe/2016/11/28/fidel-y-los-dictadores/daupare/

¿Fidel o Castro?

 

¿Fidel o Castro?

“Fidel Castro es el resultado de la equivocada política exterior estadounidense frente a nuestra región”
¿Fidel o Castro?, por Daniel Parodi
Foto: El Comercio


Les pido perdón por ser más historiador que político en esta reflexión sobre la vida de Fidel Castro. Tratarlo de asesino, sin más, es empobrecer la discusión sobre un personaje que marcó la vida de los latinoamericanos, como Augusto Pinochet la de los chilenos. Ambos, cada uno desde su extremo, llevan muertes a cuestas pero en tanto que hombres que ejercieron el poder por décadas, la revista de sus trayectorias no puede limitarse a un aspecto, ni aun si se trata de lo más sagrado: la vida. ¿Cómo recordar entonces al líder de la revolución cubana?

En primer lugar, Castro es el rostro latinoamericano de la Guerra Fría, es a través de él que comprendimos que había dos potencias y dos sistemas en pugna por el control del planeta y que, aun sin desearlo, estábamos involucrados en el enfrentamiento. Ya sea durante la crisis de los misiles de octubre de 1962 o en su recordado discurso ante la ONU en 1979, en representación de los países no alineados, con Castro entendimos que jugábamos un rol en la política planetaria o al menos queríamos jugarlo.

La revolución, el socialismo y la posibilidad de expandirlos por toda América Latina es otro aspecto clave para pensar a Castro después de su muerte. Todo en su contexto. En 1959 el socialismo era una utopía que millones de seres humanos creían posible, pero mientras este sistema significaba la opresión de los soviéticos y europeos del este, para nuestras entonces jóvenes generaciones latinoamericanas fue el espejismo de un futuro con justicia e igualdad, tal y como rezaba el discurso revolucionario, aunque este poco o nada se pareciese a su realidad.

Por otro lado, Fidel Castro es el resultado de la equivocada política exterior estadounidense frente a nuestra región. Sin mayores distingos entre las políticas del “gran garrote” y “el buen vecino” de Theodore y Franklin Roosevelt, respectivamente, Estados Unidos convirtió a las naciones caribeñas en meras repúblicas bananeras, cuando no en prostíbulos y salas de juego. Por eso la revolución castrista comenzó como un movimiento nacionalista. La otra equivocación la reconoció el propio Kennedy, quien señaló que, en 1959, cuando Castro viajó a Washington tras su victoria, debieron recibirlo con los brazos abiertos. Eisenhower, en cambio, lo desplantó aduciendo que tenía pendiente una partida de golf. Es así que Estados Unidos creó su propio monstruo a apenas 80 millas de sus costas. Agredido sostenidamente por su colosal vecino, muy poco tiempo después de la revolución, Castro y su régimen cayeron completitos en manos del líder soviético Nikita Kruschev y abrazaron el socialismo.

Con el paso de las décadas, la revolución envejeció al igual que sus líderes. Los primeros tiempos fueron la gloria: por eso la euforia inicial soslayó la pésima relación del régimen con los derechos humanos, la implacable persecución de la disidencia, los juicios sumarísimos a los opositores y hasta la penalización de la homosexualidad. De lo último recientemente se disculparon pero lo demás es, hasta hoy, el crudo testimonio de los excesos a los que lleva cualquier totalitarismo, ya sea de izquierda o de derecha.

Fidel Castro fue hábil e inteligente. Fue un autoconvencido de la causa que lideró, capaz de introducirla en la posguerra fría y conducirla hasta el 2006, superando los pronósticos más optimistas. Pero se ha ido, finalmente se ha ido y nos deja un legado que se devanea entre la justicia social, el idealismo y la peor pesadilla orwelliana. Su trayectoria acaba de concluir pero el debate historiográfico recién comienza, dejen a la historia hacer su trabajo, pues para Castro la política, tanto como la vida, finalmente han terminado.

Publicado en El Comercio el 30 de noviembre

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/fidel-castro-daniel-parodi-noticia-1949974

Perú-Chile: ¿liderazgo regional?

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PPK en la CEPAL, en su reciente viaje a Chile

Perú-Chile ¿liderazgo regional?

A PPK le preocupan los proteccionismos comercial y fronterizo que se han expresado en las victorias del Brexit en Inglaterra y de Donald Trump en Estados Unidos. Para enfrentar tendencias mundiales que podrían afectar nuestra postura librecambista el Perú está buscando aliados y ha visitado al que tiene más cerca y con el que está mejor integrado: Chile.

Este último ha recibido de la mejor manera a nuestro primer mandatario, superándose así un periodo de enfriamiento como resultado de la cuestión del “triángulo terrestre” y del espionaje en 2015.  Por ello, la Declaración firmada el pasado 29 de noviembre por ambos mandatarios podría darle inicio a una etapa de liderazgo de nuestros dos países en la región, apuntando hacia la globalización.

Para tal efecto, no solo se han reactivado los mecanismos 2 + 2 sino que desde el próximo año tendremos gabinetes binacionales, como los que ya nos unen a Ecuador, Colombia y Bolivia. Asimismo, Chile apoyará la candidatura del Perú a la OCDE y a la presidencia de la CAF, mientras nosotros los apoyaremos en su meta de obtener la secretaría general de ALADI. Además, se potenciarán foros comerciales como la Alianza del Pacífico y los TLC.

Un aspecto en particular que me ha agradado del documento suscrito por ambos mandatarios es el de “establecer un foro de diálogo entre la sociedad civil y las distintas instancias de gobierno de ambos países”. Tiempo atrás publiqué un artículo titulado “oficina Abtao” que proponía la creación de una institución binacional que llevase el nombre del combate naval en el que pelean juntos Miguel Grau y Arturo Prat, con la finalidad de sacar adelante importantes iniciativas de la sociedad civil para acercarnos más los unos a los otros.

En el tintero se queda el mal llamado “triángulo terrestre”. Esto es comprensible debido a la tensión que genera el proceso que Bolivia le sigue a Chile en La Haya. Sin embargo, la historia reciente nos muestra como súbitamente puede enfriarse nuestra relación con Chile debido incluso a subjetividades que remiten al pasado pero que nunca han merecido la debida atención de las partes.

La Declaración del 29 de noviembre es el acta de nacimiento de una alianza estratégica entre dos país que se necesitan mutuamente. Por ello mismo, debe constituirse en la ocasión de despejar las dudas y de conversar con sinceridad sobre aquello que nos separa para compartir gestos y alcanzar su superación.

Publicado en Expreso el 2 de diciembre de 2016

Perú-Chile, ¿Liderazgo regional?

Enroque Corto: la interpelación a Saavedra

 

 

Enroque corto: la interpelación a Saavedra

Cuestión de confianza procede si se aprueba pedido de censura

 

¿Qué es una cuestión de confianza? ¿Es o no pertinente aplicarla en el caso de que el Congreso formalice una moción de censura contra el ministro Jaime Saavedra?. Vamos por partes:

La cuestión de confianza debe presentarla el Premier, en este caso Fernando Zavala, ante el Congreso e implicaría asociar la suerte del titular de la cartera de educación a la de todo el gabinete. De esta manera, la censura a Saavedra implicaría la del Consejo de Ministros por lo que, tras la renuncia del Premier, tendría que formarse otro gabinete con otro Premier y cambiar otras piezas del gabinete ministerial, ya sea sustituyéndolas o enrrocándolas, como sucedió recientemente con Jorge Nieto que pasó de la cartera de cultura a la de defensa.

La principal consecuencia de una jugada así es que la eventual no confianza a Saavedra implicará la censura al gabinete y una segunda censura a este le otorga al Presidente de la República la facultad constitucional de disolver el parlamento y convocar a nuevas elecciones legislativas. De esta manera, el sacrificio del gabinete Zavala otorgaría al gobierno la tranquilidad de lidiar, desde temprano, con un parlamento que ya habría quemado su nave principal y que se la pensará dos veces antes de intentar bajarse a otro ministro por razones que la opinión pública pondera como particulares.

A saber: la discusión sobre las computadoras adquiridas por Minedu y la organización de los Panamericanos parece esconder una razón más poderosa: los intereses de muchas –no todas- universidades privadas que “pierden plata” invirtiendo para lograr los estándares académicos que exige SUNEDU para mejorar la calidad de la educación peruana en beneficio de la juventud.

Estos días, la Constitución ha sido materia de debate y cada quien la ha interpretado según su buen parecer. Para algunos es completamente legítimo y constitucional que el Congreso interpele y eventualmente censure al ministro Saavedra. Para otros lo es que el Premier plantee una cuestión de confianza sobre Saavedra: si cae él, caen todos.

En realidad, ambas parten tienen razón; tanto la censura como la cuestión de confianza son constitucionales y existen para ser usadas si las circunstancias lo requieren. Al respecto, lo que parece mostrarnos la constitución del 93 -la del fujimorismo, sí la del fujimorismo- es que está diseñada para contrapesar bien a los poderes Ejecutivo y Legislativo.

¿Constitución presidencialista? Es posible, será por eso que la promulgó Alberto Fujimori. ¡Qué paradoja!, pues ahora Fuerza Popular, cuyo humor autoritario está a la orden del día, sólo controla el legislativo y tiene que atenerse a ella, felizmente.

Publicado en La Mula el 7 de diciembre de 2016

https://daupare.lamula.pe/2016/12/07/enroque-corto/daupare/

¿Usted es el último?

corredor azul

Corredor azul debe instituirse en reemplazo de transporte informal

“¿Usted es el último?”

Recién alcancé a ver algunos programas de opinión reportajes muy  críticos del corredor azul de las avenidas La Marina y Javier Prado que suponen la continuidad, por parte del Alcalde Luis Castañeda, de la reforma del transporte iniciada por su antecesora Susana Villarán. Los informes, bastante sensacionalistas, mostraban a los buses de las líneas 201, 202 y 209  absolutamente atiborrados de usuarios y a estos realizando larguísimas colas para abordar, quejándose de la espera, de la insuficiencia de unidades y de la calidad del servicio.

Me precio de ser usuario de la 209 con la voy y vengo de la PUCP, tanto como de la 201, con la que regreso a casa desde la sede sanmiguelina de UPC y la realidad que he observado es bien diferente  a lo que vi en televisión. Vayamos por lo primero, las horas punta no son difíciles solo en Lima, lo son también en megápolis primermundistas como París, Madrid y New York.

Sin embargo, fuera de estos horarios el servicio de los corredores es bastante amable por lo que da gusto ver a la gente preguntando quien es el último de la cola para colocarse detrás. El orden en los paraderos es supervisado por agentes municipales que recuerdan a los choferes detenerse exactamente frente al letrero que dice “paradero”. De esta manera, los pasajeros suben de acuerdo con su orden de llegada y se les permite abordar primero a los adultos mayores, discapacitados y madres gestantes o acompañadas de niños. Asimismo, los buses cuentan con 6 asientos rojos reservados para esta población vulnerable y el chofer exige inmediatamente que se levanten quienes los ocupan para cederlo, aunque, valgan verdades, los usuarios los ceden por sí solos.

 A lo dicho debemos agregarle la buena presentación de los choferes  y el hecho de que el bus solo se detiene en paraderos separados uno de otro por 4 cuadras, con lo que el viaje es más rápido que en las unidades informales. El pasaje cuesta 50 céntimos más, pero el público paga la diferencia pues quiere un mejor servicio. Sé que todo lo dicho debería ser lo cotidiano pero sabemos que en el Perú no es así.

Nuestra meta tiene que ser homogenizar el transporte público formalizándolo y  eliminando paulatinamente la temeraria competencia informal que las custers y combis les hacen a los corredores azules. Ahora que estamos a punto de interrumpir una importante reforma educativa debido a mezquinos intereses subalternos, el corredor azul nos recuerda lo importe que es para el progreso del país mantener políticas públicas más allá de los gobiernos. No seamos como el cangrejo y sigamos avanzando en lugar de retroceder.

Publicado el 5 de diciembre de 2016 en La Mula

https://daupare.lamula.pe/2016/12/05/usted-es-el-ultimo/daupare/

Tren bioceánico por Bolivia

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Tren bioceánico por Bolivia: la historia

En 1876 se inauguró en el Perú un tren que fue el resultado del controversial contrato Dreyfus de 1869. Se trata del ferrocarril del sur que cubría la ruta Mollendo – Arequipa – Puno. Su intención no solo fue transportar rápidamente a la costa las lanas y minerales del sur peruano, sino facilitar la salida y entrada del comercio boliviano al Océano Pacífico. Recordemos que entonces las mercaderías bolivianas utilizaban la larga ruta hasta Arica, tradicional desde los tiempos coloniales. Con el tren, los productos del país vecino debían trasladarse hasta solo Puno para allí continuar en ferrocarril hasta el puerto de Mollendo.

Esta situación la modificó el Tratado de límites chileno-boliviano de 1904 que acordó la construcción de un ferrocarril Arica – La Paz, cuyas obras comenzaron a ejecutarse en 1905 y se concluyó en 1913. Desde entonces Chile hizo realidad unos de los objetivos geoeconómicos que se trazó durante la Guerra del 79: que el comercio boliviano fluya al océano desde sus aduanas y ya no desde las peruanas.

No está de más recordar que la construcción de dicho ferrocarril contravino indirectamente las estipulaciones del tratado de Ancón que establecían la realización de un plebiscito en Arica y Tacna en 1894 para que sus pobladores decidiesen si se mantenían en Chile o se reintegraban al Perú. La construcción del ferrocarril supuso la confirmación, de facto, de la anexión chilena de Arica pues Chile no dejaría ir un puerto en el que había invertido tanto.

Hoy, cuando el proyecto Bolivia-mar sigue encarpetado en nuestro Congreso por aprehensiones nacionalistas que remiten al siglo XIX, el apoyo peruano a la construcción de un ferrocarril bioceánico desde las costas del Pacífico del Perú hasta las atlánticas de Brasil, pasando por Bolivia e interconectándose, en el camino, con Paraguay, Uruguay y Argentina, es una estupenda noticia, es la llegada de la era postnacional, es pensar la región en términos globales, por lo que esperamos que pronto se convierta en una feliz realidad.

Hay que comenzar a redefinir los conceptos de soberanía, territorio y frontera con ojos del siglo XXI. Solo así alcanzaremos la interconexión regional y lograremos a ser competitivos en el mundo global.

Publicado en Diario Expreso el 21 de octubre de 2016

NICARAGUA: ni socialismo, ni democracia

Nicaragua: ni socialismo, ni democracia, por Daniel Parodi

NICARAGUA: ni socialismo, ni democracia

Recientemente tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de Edmundo Jarquín Calderón, ex embajador de Nicaragua y ex candidato a la vicepresidencia por el Partido Liberal Independiente, organizada por la comisión para la creación de la Facultad de Relaciones Internacionales de la PUCP. Jarquín es disidente del Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN), liderado casi cuatro décadas por Daniel Ortega, presidente de la nación centroamericana desde el 2006.

La disertación de Jarquín me deja la sensación de que un fenómeno latinoamericano que atraviesa siglos, décadas e ideologías no es otro más que el caudillismo providencial y que este es el verdadero enemigo de la democracia en la región, más allá de derechas e izquierdas sistémicas y de uno que otro que todavía cree en la lucha de clases, tal y como la plantearon Marx y Engels hace casi 200 años.

Nos contó Jarquín la historia latinoamericana en clave nicaragüense; es decir, la de un siglo XX en el que la dictadura pesó más que la democracia. Hasta 1979 gobernó Nicaragua la tiranía de los Somoza, luego siguieron diez años de revolución sandinista que, justo es decirlo, no pudo consolidarse, entre otras razones, debido a la subvención estadounidense de las fuerzas  contrarrevolucionarias. Finalmente, en 1990 se abre el telón de la república liberal con el triunfo de la opositora Violeta Chamorro, lo que dio lugar a sucesivos gobiernos constitucionales hasta el 2006 en que Daniel Ortega gana las elecciones y vuelve al poder. Es entonces cuando el proceso de construcción democrática nicaragüense ingresa en un período de franco retroceso.

Jarquín añadió que Ortega se cuidó de mantener el manejo macroeconómico de corte librecambista y favorable a la inversión extranjera de los regímenes anteriores (que ha permitido, desde 1990, una considerable reducción de la pobreza en el país centroamericano). Asimismo, el líder del FSLN ha logrado ganarse el apoyo de la oligarquía nicaragüense, más preocupada por la estabilidad económica que por la institucionalidad democrática. En simultáneo, “el comandante Daniel” se sumó hábilmente al chavismo venezolano, lo que le depara alrededor de US$15.000 millones al año en subvención petrolífera. Con todo este respaldo, lo único que le faltaba a Ortega era cruzar el Rubicón que separa la democracia de la dictadura, y vaya que lo cruzó.

El autoritarismo sandinista, explicado detalladamente por Jarquín en su conferencia, se ha agudizado desde que el sandinismo retomó el poder el 10 de enero del 2007. Así, las elecciones municipales del 2008 fueron muy cuestionadas y anunciaron lo que sucedería en las presidenciales del 2011, donde Ortega obtuvo una nueva victoria, sin la observación electoral del Centro Carter, considerado parcial por el Consejo Supremo Electoral, y en medio de serias denuncias de fraude. Seguidamente, comenzó a aplicarse un plan para transformar su régimen en una dictadura de partido único cuyos resultados más notables hemos podido observar este 2016: se ha cancelado la personería jurídica de las agrupaciones opositoras PLI y PAC y, seguidamente, se ha destituido a los 28 representantes de la oposición en el Congreso.

Con todo lo dicho podemos añadir, sin temor a equivocarnos, que el sandinismo ganará las elecciones de este domingo 6 de noviembre porque Ortega corre prácticamente solo, o más bien, con su esposa Rosario Murillo, candidata a la vicepresidencia. De allí el alucinante eslogan de campaña: “Dios, el comandante Daniel y la compañera Rosario”. ¿Cómo una revolución socialista legitimada por haber derrocado la dictadura dinástica, familiar y autoritaria de los Somoza se convierte en la dictadura dinástica, familiar y autoritaria de los Ortega? Pobre América Latina, cuyos emprendimientos democráticos, ya sean de izquierda o de derecha, desembocan siempre en el caudillo providencial. El rey ha muerto, ¡viva el rey!

Publicado hoy en El Comercio

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/nicaragua-ni-socialismo-ni-democracia-daniel-parodi-noticia-1943266

 

El fin de la “farra roja”

 

El fin de la “farra roja”

Foto: Mundiario

Por Daniel Parodi

Cuando en 1999 Hugo Chávez asumió el poder en Venezuela, se le comparó con la dupla Al­berto Fujimori-Vladimiro Mon­tesinos. De hecho, aquel acogió al segun­do y aprendió mucho de sus lecciones sobre cómo controlar el Estado como a un ramillete de flores para con esas mismas flores barrer las instituciones democráticas. Entonces estaba claro que Chávez no era más que un gorila finisecular, típico dictador latinoame­ricano, antecedido por otros como Pé­rez Jiménez, Pinochet, Videla y, entre los nuestros, Fujimori, Odría, Sánchez Cerro y Leguía.

Pero estos autócratas siempre han necesitado un discurso legitimador aso­ciado con el culto a la personalidad: a Leguía le decían ‘Viracocha’, a Odría ‘General de la Alegría’. A Chávez, en cambio, le pareció más ‘nice’ vestir­se de rojo, disfrazarse de socialista y reciclar la desfasada diatriba esa que presenta a la izquierda como a la bue­na del cuento, que está con el pueblo y lo defiende de los malos ricachones, aliados obsecuentes de la explotación transnacional. Y es así como el ‘Co­mandante Chávez’, hoy encarnado en un pajarico canturrero, se presentó al mundo como el padre del socialismo del siglo XXI.

Mientras solo fue un burdo imita­dor de Fujimori, todos condenamos a la dictadura venezolana, pero cuando Chávez se puso la camiseta roja, la iz­quierda peruana rompió sorpresiva­mente en estruendosos aplausos pi­diendo a gritos sus politos rojos para lucirlos con orgullo. No importaba que el dictador Chávez hubiese echado por la borda el constitucionalismo de la hermana Venezuela: ¡era rojo! con lo cual la democracia, tan defendida con­tra Fujimori, volvió a convertirse en un lujo burgués, frívolo y prescindible.

Lo que no le dio la gana de compren­der a nuestra izquierda es que Chávez jamás fue socialista y que lo que ins­tauró fue un carnavalesco asistencia­lismo autoritario financiado por el exu­berante precio del barril de petróleo. Daba para tanto la farra, que “El Co­mandante” se dio el lujo de financiar parrandas análogas en otros países de la región, aunque nunca tan orgiásti­cas como la suya. Total, Versalles es Versalles.

La farra roja terminó tan pronto cayó el precio del petróleo. Hace pocos días Marisa Glave finalmente condenó el chavismo, pero Verónika Mendoza aún mira hacia el costado. Más que una condena, a nuestra izquierda le hace falta un mea culpa, a ver si así termi­na de comprender que el socialismo del siglo XXI es cosa de demócratas y no de gorilas vestidos de carmesí.

Publicado en Exitosa el Domingo 30 de octubre

OPINIÓN | Daniel Parodi: El fin de la “farra roja”