La “bizarre” herencia

 

IZQUIERDA

La bizarra herencia

las diásporas de la izquierda peruana no son novedad

En lúcido artículo titulado cambalache, Nelson Manrique hace una dura autocrítica del desbande político de la izquierda peruana de la que llama la atención la presencia de Vladimiro Huaroc en la plancha fujimorista, la de Anel Townsend –exdefensora de Villarán- en la de Acuña, las voceadas candidaturas congresales de Augusto Rey y Susel Paredes en la lista de PPK y, como anfitriona de la fiesta, Susana Villarán al lado de Daniel Urresti.  En realidad, las diásporas de la izquierda peruana no son novedad. Antes, es verdad, eran todos comunistas, pero igual andaban divididos en decenas de ramificaciones.

Meditando al respecto, me puse a pensar en el aporte de la izquierda peruana al desarrollo del Perú del último medio siglo y este es más que discutible. En tanto que tal, los partidos marxistas recién aparecieron en la década de 1970, con excepción del PCP que fundara Mariátegui en 1928, luego de que se escindiese del APRA. Con lo mucho de malo o bueno de Velasco, lo cierto es que dichas agrupaciones le jalaron la alfombra al único intento sistemático de implementar una revolución social en el Perú. Las razones son dos: o Velasco no les pareció lo suficientemente radical o les reventaba no ser ellos quienes liderasen el proceso.

En los ochentas el panorama no mejoró. A pesar de participar activamente del juego democrático, el sistema no terminó de convencerles, lo tildaron de burgués y disentían con Sendero más bien respecto del “momento indicado” para abrazar la lucha armada. Al finalizar la década, inmerso el país en una profunda crisis, no se les ocurrió nada mejor que dividirse en dos en la que fue su última participación electoral presidencial medianamente importante. Ya en la década de los noventas, toda vez que enfrentamos una dictadura de derecha, convenientemente adoptaron posturas más democráticas que abandonaron tan pronto como a Hugo Chávez se le ocurrió que “el socialismo” era una buena etiqueta con la que revestir su autoritarismo populista.

Para comprender el aporte de la izquierda al proceso político peruano más contemporáneo, la trayectoria de Sergio Tejada es de suma utilidad. Tejada es corresponsable del pésimo gobierno que ya se va, al que le sirvió denostando por cuatro años consecutivos, con el dinero de todos los peruanos, al segundo gobierno aprista. El resultado: Alan no tiene desbalance patrimonial pero igual Tejada no para de acusar.

En vistas de que el barco nacionalista comenzó a hundirse, Tejada lo abandonó en enero de 2015. Luego, en noviembre del mismo año, fue precandidato presidencial por la Unidad Democrática en cuyas primarias fue aplastado por Gonzalo García quien cuadruplicó su votación. Entonces Tejada no perdió el tiempo en saltar por la borda y al día siguiente anunció muy campante su paso al Frente Amplio con la intención de integrar la lista congresal de la chavista Verónika Mendoza.

Me pregunto está vez a quién culpará la izquierda si elegimos mal en abril y terminamos de caer por el despeñadero. Ciertamente, ya nos hicieron un muy flaco favor Siomi y compañía al endilgarnos al improvisado Humala. Hoy, mientras que desde todos los flancos buscan tumbarse a la Alianza Popular, cuya coherencia e institucionalidad los supera enormemente, nos ofrecen, en simultáneo, el mismo autoritarismo que ha arruinado a Venezuela, hasta hace poco el país más rico de la región.

Macartista me dirán, pero resulta que me gusta el PSOE de España y que soy el convencido de que cualquier democracia, para sostenerse, requiere también de una izquierda de calidad. La nuestra sin embargo, no pasa de lo bizarre, no más no nos arruinen el país mientras no madura la criatura.

Daniel Parodi Revoredo

@parodirevoredo

Felices Fiestas

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO

Queridos amigas y amigos:

Estas son las sextas fiestas desde la creación de Palabras Esdrújulas y por ello queremos agradecerle a todos y caca uno de ustedes por seguirnos, al mismo tiempo que desearles una feliz navidad y un 2016 de realizaciones tanto personales, familiares, como para el país y la región.

El 2016 será crucial para el Perú, nos queda desear que la elección que tomemos sea la mejor y que nuestras próximas autoridades estén a la altura de la gran responsabilidad que depositaremos en ellos.

Felices fiestas a todos, cordiales abrazos desde su blog Palabras Esdrújulas

Daniel Parodi Revoredo

 

 

Las alianzas políticas en el Perú

 

Haya y Luis Bedoya

Luis Bedoya felicita a emocionado Víctor Raúl tras juramentar como Presidente de Asamblea Constituyente en 1978. Aplauden Alan García Pérez, Javier Ortíz de Zevallos y Ernesto Alayza Grundy. Alianza Popular rememora colaboración de APRA y PPC en transición democrática de  aquellos años

Las alianzas políticas en el Perú

Daniel Parodi Revoredo

La formación de la Alianza Popular (Apra-PPC) ha generado todo tipo de reacciones, algunas altisonantes y la mayoría cuestionadoras. Sin embargo, a diferencia de las dictaduras, la democracia siempre ha tenido en el diálogo y el entendimiento a la razón de su existencia. La democracia reúne a mayorías y minorías, convoca a opiniones diferentes y se construye a base de consensos.

Un caso paradigmático de la región es el chileno, en que la Concertación, liderada por el Partido Socialista y el Demócrata Cristiano, ha gobernado casi ininterrumpidamente desde 1990, cuando Augusto Pinochet finalmente dejó el poder. Esta alianza, además, se ha constituido en una herramienta fundamental contra el caudillismo toda vez que alterna sus liderazgos, los que hasta ahora suman cuatro: Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.

La democracia peruana es aún precaria, pero cuando su institucionalización avanzó fue con alianzas políticas. Un primer ejemplo es el acuerdo entre pierolistas y civilistas de 1895, que superó el militarismo de Andrés Avelino Cáceres y le abrió el paso a 25 años casi continuados de alternancia democrática hasta el golpe de Augusto B. Leguía en 1919.

Por otro lado, el pacto entre Manuel Prado y el Apra de 1956 permitió que los partidos de masas fuesen aceptados en el Perú y que concluyera el más cruento período de violencia política de toda nuestra historia republicana. Dos décadas después, un entendimiento entre el Apra y el PPC logró sacar adelante la Constitución de 1979, gracias a la cual recuperamos la democracia un año después. Recordemos que entonces la izquierda comunista intentó sabotear el proceso y que sus representantes no se dignaron firmar la Carta Magna.

Sin embargo, otras coaliciones no tuvieron el mismo suceso. Por un lado, la alianza parlamentaria entre apristas y odriistas de 1963 es recordada como obstruccionista al primer gobierno de Fernando Belaunde; mientras que la que Acción Popular y el PPC estrecharon en 1980 consolidó un gobierno con mayoría absoluta en el Parlamento, pero no revirtió la aguda crisis económica de entonces.

Desde una mirada contemporánea, la recientemente creada Alianza Popular (Apra-PPC) reúne a dos partidos tradicionales que han mantenido cierta funcionalidad en tiempos en los que ni la decisión popular, ni la participación política de las masas se canaliza a través de ellos. Convengamos en que el discurso antipolítico de la dictadura fujimorista se ha extendido hasta hoy al punto que nuestras elecciones son disputas de caudillos y ya no se centran en la confrontación entre agrupaciones sólidamente constituidas, ni mucho menos la de sus programas de gobierno.

Pasando a leer la actual coyuntura electoral, que la oleada de ataques a candidaturas se haya transferido de PPK a César Acuña y luego de Acuña al binomio Alan-Lourdes no solo sigue dejando a Keiko Fujimori tranquila en el partidor, sino que indica cuál es la opción que hoy preocupa a los demás. La fuerte resistencia contra el entendimiento entre estos dos experimentados líderes parece una señal de que, en principio, acertaron al unirse. Pronto sabremos si esta alianza cumplirá un rol importante en la historia del Perú, como las otras que hemos mencionado.

Publicado hoy en El Comercio

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/alianzas-politicas-peru-daniel-parodi-noticia-1864436

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Venezuela: ¿el fin de la noche autoritaria?

Venezuela: ¿el fin de la noche autoritaria?

Daniel Parodi Revoredo

El chavismo tuvo sus méritos: abrirse paso en América Latina con un discurso de izquierdas pocos años después del consenso de Washington fue sin duda una proeza. Pero todo tiene su final y este parece estar llegando a Venezuela en donde la opositora UD controlará por amplio margen la Asamblea Legislativa.

Nicolás Maduro, justo es reconocerlo, admitió la derrota sin cortapisas, más allá de denunciar una imaginaria “guerra económica” que soslaya el agotamiento de una anquilosada maquinaria asistencialista. En realidad, la pobreza en la que están sumidos la mayoría de venezolanos responde a la abdicación de edificar un modelo de desarrollo sostenido, desplazado por un trasnochado proyecto político socialista.

Lo que sucederá en Venezuela es incierto, pero la sosegada reacción de Maduro podría acercarnos a un escenario de pre-transición democrática cuya primera señal debe ser la inmediata liberación de Leopoldo López y Daniel Ceballos. El escenario opuesto es el endurecimiento de la represión política y la eventualidad de un autogolpe, aunque es tradición regional que las transgresiones  constitucionales exitosas vengan acompañadas de un imponente respaldo popular y esta no es la situación en la tierra del joropo.

La caída del kirchnerismo en Argentina y la derrota del chavismo en la matriz del Alba, avizoran un giro democrático en la región, en sintonía con el libre mercado. Sin embargo, más que rasgarse las vestiduras, cabe preguntarnos qué pasó que desde 1999 un caudillo militar venezolano logró expandir por toda América Latina un inédito populismo de izquierda con rasgos autoritarios. Recordemos que Hugo Chávez fue el resultado del fracaso del bipartidismo Acción Democrática – COPEI en Venezuela, cuya crisis permitió que las urnas coloquen dócilmente a un ex-militar golpista en el poder.

Cabe recordar también que en la década de 1980, la deslegitimación del sistema de partidos le permitió a Alberto Fujimori acceder al poder en 1990 y convertirse en dictador en 1992, aclamado por las masas y con el incondicional  respaldo de nuestra derecha económica.

Por todo ello resulta imprescindible distinguir liberalismo económico de democracia pues aquel es insuficiente para garantizar a esta. Con enormes desigualdades socioeconómicas, sin partidos políticos y sin instituciones sólidas que contrapesen el sistema, la noche autoritaria, vieja conocida de los latinoamericanos, seguirá a la vuelta de la esquina y poco importará el matiz ideológico de su tenebroso velo.

Publicado hoy en Diario Expreso

twitter: @parodirevoredo

La cuadratura del Triángulo

La cuadratura del triángulo

Daniel Parodi Revoredo

En tiempos del litigio de la Haya abogué por la reconciliación con Chile, proceso que debía pasar por el reconocimiento chileno de los excesos cometidos en la Guerra del 79 y también por la puesta en valor de eventos históricos que nos unen como el conflicto con España 1864 – 1866.

El 28 de enero de 2014, como nunca, nos colocamos muy cerca de alcanzar un status que cierre las heridas del pasado pues la CIJ estableció el límite marítimo con el vecino. La sentencia no solo significó el punto culminante  de un litigio jurídico, sino también el de un proceso paralelo de acercamiento recíproco desde los respectivos gobiernos y sociedad civil.

Sin embargo, ese mismo día se nos esfumó de las manos la posibilidad de una reconciliación con la desafortunada declaración del ex Presidente chileno Sebastián Piñera en el sentido de que el triángulo terrestre (3.7 hectáreas al norte del Punto Concordia) le correspondía soberanamente a su país. Esta postura, que además se planteó unilateralmente cuando pudo ser discutida de modo bilateral, fue rechazada por el Perú y ha generado una nueva disputa entre ambos países, la que cada tanto nos tensiona.

Soy el convencido de la justicia de la posición peruana pero tenemos que aceptar que el país vecino tiene una postura diferente a la nuestra. Aunque encuentro varias razones, distintas a la materia, que explican el proceder de Chile, su tesis es ya oficial y hay que asumirla como un elemento disgregador que dificulta la integración socioeconómica.

A lo que quiero llegar es a remarcar el absurdo que significa que 3.7 hectáreas de costa sin proyección marítima hayan enfriado tanto la relación bilateral, cuando durante el litigio en la Corte, donde nos disputábamos 66.000 km de mar rico en especies marinas, la proximidad entre las partes fue el denominador común. Por eso he planteado consultarle el tema a la CIJ o recurrir los dos países a un árbitro, o ver las vías pertinentes para alcanzar una solución.

Sé que nuestra postura oficial sostiene que el suelo está parejo merced a lo establecido por el Tratado del 29 y el Acta de la Comisión Mixta Demarcadora de 1930, pero aunque sus contenidos me parecen irrefutablemente favorables al Perú, ellos no resuelven el tema por si solos. Por ello debemos ser proactivos e ir al encuentro del problema para resolverlo.

Si Chile se negase quedaría sentada ante el mundo nuestra buena voluntad pero no actuar supone empoderar la desconfianza mutua que impide que dos socios estratégicos potencien su relación y que dos pueblos se vean al fin desde una mirada de cordialidad y no desde la vieja geopolítica del siglo XIX.

VENEZUELA HORA CERO

CAR41. CARACAS (VENEZUELA), 16/02/2014.- Una mujer participa en una manifestación de la oposición venezolana hoy, domingo 16 de febrero de 2014, cerca a la Plaza Altamira en Caracas (Venezuela). Cientos de personas se concentraron pacíficamente hoy en el este de la capital venezolana para continuar con las manifestaciones contra el Gobierno venezolano y para exigir la libertad de los de los detenidos en las marchas que se han desarrollado a lo largo de la semana. EFE/Miguel Gutiérrez

La transición debe ser pacífica

VENEZUELA HORA CERO

Daniel Parodi Revoredo @parodirevoredo

Las dictaduras solo dejan el poder a través de transferencias controladas por ellos mismos (Odría a Prado en 1956) o caen aparatosamente (Leguía 1930, Fujimori 2000). La opción de un traspaso de un gobierno democrático a la democracia en condiciones normales no existe, la razón: la dictadura es tal porque controla verticalmente todas las instituciones y poderes del Estado cuya independencia y equilibrio trunca. En ese esquema, al ausencia de fiscalización es un denominar común y por ello también lo´son a corrupción y el abuso del poder. No digo que en la democracia no haya impulsos en ese sentido, pero el equilibrio de poderes suele moderarlos, por eso en el Perú no floreció la reelección conyugal y ahora la primera dama responde ante la ley.

Todo lo dicho me llena de pesimismo respecto de lo que ocurrirá hoy en Venezuela cuyo presidente Nicolás Maduro ya anunció el día de ayer una “sorpresa” en los resultados. Los escenarios sobre lo que puede ocurrir hoy son diversos, pero ninguno muy alentador: analicemos algunos.

1.- La oposición gana –porque es lo que dicen todos los sondeos- pero se perpetra un fraude electoral. De ser ese el caso, bloqueado el camino democrático, la oposición probablemente vuelva tomar las calles y arreciarán la represión y la violencia políticas aún cuando estamos lejos de la próxima trasferencia de mando en 2019.

2.- La oposición gana y el chavismo le transfiere el control del poder legislativo. Entonces se abre el escenario de un abierto enfrentamiento entre la Asamblea Legislativa y el resto de instituciones y poderes del estado controlados por la dictadura. La otra opción, poco probable, es que se abra un espacio para la negociación y la dictadura baje un poco la mano con gestos como, por ejemplo, la liberación de los presos políticos, lo que dejaría un margen pequeño para una transición democrática definitiva y sin sobresaltos dentro de cuatro años.

3.- La tercera opción, y que en realidad puede darse en cualquiera de los dos primeros casos, es que el desborde popular y la conflictividad social sean tales que cualquier detonante, inesperado o no, precipite la caída del régimen chavista antes o mucho antes de concluir el mandato para el que fue electo en las más que dudosas elecciones de 2013.

El telón de fondo de los tres escenarios, es la crisis terminal de un régimen autoritario y asistencialista cuyas fidelidades políticas se las ganó beneficiando directamente a las poblaciones más vulnerables gracias a los recursos del otrora altísimo precio internacional del crudo. Sin embargo, estás políticas sociales no vinieron acompañadas de un proyecto de desarrollo económico sostenido y sí, más bien, de la delirante idea de expandir por el continente la mal llamada revolución bolivariana.

Fue por esa razón que se constituyó en la región una órbita del ALBA cuyos países miembros no alcanzaron los niveles de autoritarismo que Venezuela y se constituyeron en híbridos con diversas variaciones entre dictadura y democracia (Eduardo Dargent dixit). De estos casos, Argentina acaba de cambiar de rumbo, el Brasil de Dilma Rousseff se encuentra contra las cuerdas, mientras que Bolivia se ha reinventado toda con su proyecto de Estado Plurinacional y parece en el punto de partida de seguir su camino sin esos socios de tan dudosa reputación.

Con el precio del crudo por los suelos, diarias e interminables colas en busca de los escasos productos de primera necesidad y la región cambiando lenta pero inexorablemente de signo ideológico, las elecciones de hoy pueden significar el principio del fin de la dictadura chavista. Sólo esperamos que sus estertores no alcances un nivel de violencia tal que signifiquen más sufrimiento y pérdida de vidas humanas en la hermana y querida república venezolana.

Epopeya de un héroe civil

 

Una epopeya civil

Las memorias de Nicanor Mujica, el secretario- enlace de Haya de la Torre (reseña)

Cuando el señor y amigo Francisco Mujica me pidió comentar esta noche las memorias de su padre, Nicanor Mujica Álvarez Calderón, depositó sobre mí una gran responsabilidad.

Que no solo lo es, por el desafío de reseñar adecuadamente esta obra, testimonio imprescindible para la historia política del Perú del siglo XX, sino porque soy irremediablemente parte de ese problema epistemológico que, para Hugo Neira, significa estudiar al APRA desde el Perú.

Porque resulta que la academia, cuando se trata del APRA, tiende a tomar partido, a favor o en contra, lo que limita las posibilidades de ir más allá de esa malhadada dicotomía que hasta unas décadas dividió al Perú, que aún hoy lo hace y que, sin duda, está presente en la producción intelectual: apristas vs antiapristas.

LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO, CON RAÚL VARGAS, FRANCOIS MUJICA Y CARLOS ROCA

Y en mi caso, el problema se manifiesta más complejo porque soy parte de la academia que refiero, y al mismo tiempo soy miembro del movimiento político que acabo de mencionar, cuya historia me inspira y me emociona al punto de convertirse en una forma de vida, o en una manera de mirar al mundo, en aquella pasión a la que los hombres, por más que quieran, no pueden renunciar.

Sin embargo, fueron las mismas líneas de Nicanor el padre y de Francisco, el hijo, las que me dotaron de la tranquilidad, que no equivale a imparcialidad, para escribir este comentario.

Porque Nicanor y Francisco representan, en sí mismos, una forma justa y equilibrada de ver el mundo, la que dice mucho de las primeras generaciones apristas: la abnegación, el sacrificio, la honestidad y la capacidad de no verse afectados sus espíritus tras “diez años de odio”, que es lo que comentara Nicanor de su amigo Juan Seoane cuando este alcanzó la libertad, luego de pasar una década en el panóptico de Lima.

Cómo está construida la obra

Superado, espero, el aludido problema epistemológico, hablemos un poco de cómo está construida la obra que hoy nos ocupa. Sin lugar a dudas, el proyecto nace del deseo de Nicanor de escribir sus memorias porque cree que “los que participamos en los años de forja del movimiento aprista y estuvimos muy cerca de Haya de la Torre debemos legar nuestro testimonio vital a las juventudes del Perú y del Continente”

Quiso el destino, sin embargo, que partiese Nicanor antes de concluirlas y es entonces que interviene Francisco, el hijo abnegado, quien dialogando metafísicamente con su padre, lo comenta, lo ordena, lo sistematiza, lo hace hablar, lo ayuda finalmente a concluir el testimonio que aquel quería legar.

Pero al mismo tiempo, la obra se modifica y se enriquece porque Francisco no solo ordena y recorta, cual editor, sino que es hijo, es aprista y tiene mucho que decirnos también, de aquellas anécdotas, de aquellos tiempos y de aquellas coyunturas.

Francisco, además, quiere un libro que sea más que una memoria, quiere un texto que se sume y que perturbe la historiografía sobre el tema. El quiere que la obra sea parte de la ciencia que trata el asunto y es por eso, que en, franca manifestación de honestidad intelectual, recurre a autores de diferentes tendencias.

Es así como se advienen al texto los aportes de Hugo Neira, Julio Cotler, Alberto Flores Galindo, Francois Bourricaud, Jorge Basadre, entre otros. Y de esta manera, lo que el padre pensó como sus memorias, deviene, desde la intervención del hijo, en análisis, en tesis, en texto académico.

Hay otro aspecto saltante en la naturaleza de esta obra y que responde a la siguiente pregunta: ¿quién es el narrador?. En realidad no es uno, ni son dos los narradores, son tres las voces que orientan nuestra travesía a través de sus capítulos. La de Francisco, la de Nicanor y la de Víctor Raúl.

El jefe y el devoto seguidor

De hecho, el tema central de la obra es la relación entre los dos últimos mencionados. Este, el jefe del APRA, un partido clandestino; aquel, el devoto seguidor, el enlace secreto, el que debe cumplir la grave responsabilidad de llevar hasta su destino la correspondencia secreta del hombre más buscado del Perú.

Al respecto, Nicanor señala lo siguiente: “Cuando Víctor Raúl me llamó para que fuera su secretario-enlace, me di cuenta de que me había convertido, de la noche a la mañana, en una de las poleas con más responsabilidades del Partido. Tenía 21 años”.

Esta relación entre Víctor Raúl y Nicanor me trae algunas reflexiones acerca del APRA, del partido que busca la democracia pero que al mismo tiempo se maneja de manera vertical. Para el aprista entonces, el Partido solía yuxtaponerse a la familia y el Jefe a la figura del padre, y es aquí donde encontramos al mismo Nicanor, de educación esmerada y católica, entregarse a su nueva devoción con la misma honestidad con que antes lo hizo a sus padres, disciplinado y creyente.

¿Por qué el APRA despertó vínculos paternos entre el líder y la militancia, y vínculos fraternos tan estrechos entre sus miembros? Caben muchas respuestas, para Neira, es la misma persecución, la constante clandestinidad y la amenaza contra la vida del jefe máximo lo que lo convierte en tal. Y es en esa circunstancia en la que estas memorias encuentran quizá sus pasajes más apasionantes.

VÍCTOR RAÚL, ARMANDO VILLANUEVA, RAMIRO PRIALÉ Y NICANOR MUJICA

La gran clandestinidad

Jirón Capac Yupanqui 1071, Jesús María, fue el escondite de Haya de la Torre desde 1934, el dueño de casa se llamó Gerardo Bedoya Sáenz, “Camilo” fue su nombre de lucha. Fundamental para despistar a sus persecutores, era que la familia del susodicho Bedoya hiciese su vida normal y es así que entre las idas y venidas cotidianas de “Camilo”, su esposa Enriqueta y sus menores hijas Elena, Esther y Mercedes se debatía la vida de una familia, de un partido y los destinos de un país.

Y es así que mientras de día, en Capac Yupanqui 1071, desarrollaba normalmente sus actividades cotidianas una típica familia limeña de clase media, por la noche se organizaban las actividades del partido político más importante y perseguido del país; el telón de fondo, el traqueteo de una máquina de escribir Noiseles, especialmente escogida por no hacer mucho ruido, para no llamar la atención.

Prensa y propaganda

Un aspecto fascinante que se desprende de las páginas de este texto y que ha llamado poderosamente mi atención es la comunicación política de entonces, o el marketing político, o, más simplemente, la propaganda. Hoy las fuerzas políticas en el mundo entero pugnar por posicionar un twiter, por convertir un slogan o hastag en tendencia, por ser el titular del noticiero vespertino o del diario matutino.

Pero en aquel mundo anterior a la última revolución de las comunicaciones, la lucha era por posicionar libros en el debate, nuevas tesis, nuevos planteamientos, nuevos autores y en eso consistía buena parte de la labor propagandística del APRA, más allá de publicaciones periodísticas y folletos.

Ese fue el caso del libro titulado “El nacionalismo Continental” del chileno Edwards Bello. Al respecto, le dice Haya de la Torre a Nicanor Mujica:

“A los intelectuales civilistoides, a todo el que pueda leerlo, comprarlo y si se interesa dile que lea el libro. Hay cosas sobre el APRA muy buenas y resultan una gran defensa nuestra. Aunque los apristas no lo lean, deben decir a los que puedan comprarlo y leerlo: ¿no ha leído Ud. el Nacionalismo Continental? Hombre, Ud. No puede llamarse un hombre culto, ignorando aquel colosal parto araucano” etc.

Lo mismo sucedió con el libro del norteamericano Carleton Bealts, “fire in the Andes” que resultó muy crítico del civilismo; al respecto indicó Víctor Raúl a Nicanor: “Hay que decir que la crítica literaria de los Estados Unidos y de Europa lo elogia como el más brillante libro del autor, quien ha escrito varios textos notables y es colaborador de la revista Times. Hay que propagar que Bealts es uno de los más brillantes escritores jóvenes yanquis, autor de libros, notables novelas, una gran biografía de Porfirio Díaz, que ha vivido en el Perú varios meses, viajando por todo el país y que es casado con peruana”

Memorias para un país desmemoriado es sin lugar a dudas una experiencia que, aunque teñida de un horizonte angustioso por la zozobra de la persecución y la clandestinidad, nos regala pasajes como los que acabo de leer. Estos manifiestan cómo a aquellos héroes civiles, los años de escondite obligado, no les doblegaron alguna sonrisa o la capacidad de hacer de su situación una fina ironía.

Un elemento que apasiona de este libro es el constante azar de alumbramientos súbitos y finales inesperados, tal y como fue el devenir de sus protagonistas, pero, en simultáneo, es la vida misma la que va pasando inexorable y es desde esa mirada que Francisco Mujica explica la convivencia con Prado, para darle por fin legalidad a los apristas, tranquilidad a sus familias y democracia al país.

La muerte del Jefe

Sin lugar a dudas, los pasajes más dramáticos de esta obra se encuentran en el relato de los últimos días de Víctor Raúl, narrados por Nicanor en un diario que nos detalla el agravamiento de la salud del fundador del APRA desde los meses anteriores a su muerte. Esta tuvo lugar un 2 de agosto de 1979, días después de promulgarse la constitución democrática que aquel le dejó al país como su último legado.

Sobre el momento más aciago: Nicanor nos dice lo siguiente:

A las 10 y 45 suena el teléfono: me apuñalea una corazonada. Es la voz grave de Armando: “Ven inmediatamente a Vitarte”. No pregunto más; pero como hubo anteriores amagos, voy con una esperanza lastrada de pesimismo. Cuando llego hay gente en la puerta de Villa Mercedes pero ninguna señal del acontecimiento.

Me hacen pasar hasta el fondo del jardín y allí cuadro el carro. Entro al jardín interior con el corazón en la boca: allí lo veo todo en el llanto de compañeros y compañeras. ¿Qué he sentido? Hubo tanta esperanza y desesperanza mescladas.

En el teléfono del corredor angosto, Armando hace llamadas telefónicas. Jorge está sereno. Nos hemos dado las manos y aproximado las caras sin decir una palabra, Allí se detienen 45 años yo, y más él, de estar al lado de Víctor Raúl. Andrés tiene los ojos inyectados. Y me dice, ven a verlo por última vez. Cuando se me escapa un sollozo, Andrés me toca el hombro y reacciono”

A manera de conclusión

Volviendo al inicio de esta reflexión, pero con la intención de terminarla, me pregunto si logré acaso la meta de reseñar esta bella obra con algo de objetividad y constato que he fracasado y me alegro de mi fracaso.

Este breve ensayo sobre las memorias de Nicanor, que llamaré “epopeya de un héroe civil” no ha hecho más que avivar en mi esa misma flama que tocó su vida en 1931 y la mía cincuenta años después. Memorias para un país desmemoriado es un digno ejemplo de acción contra el mal que alentará a los que luchemos hoy y a los que luchen mañana.

Daniel Parodi Revoredo

@parodirevoredo

ALEA JACTA EST. Humala promulgó creación de distrito La Yarada – Los palos

Representante chileno Enrique Brieba señala, en 1930, el Punto Concordia en la orilla del mar. Es difícil entender por qué hoy Chile propone algo distinto

ALEA JACTA EST

Humala promulgó la creación de La Yarada-Los Palos

Había que crearlo, como sostuve anteanoche en una entrevista televisiva. No quedaba otra  ante la amenaza velada de Heraldo Muñoz, antecedida por toda una escalada altisonante de notas y declaraciones chilenas desde la aprobación unánime del proyecto en el Congreso Nacional del Perú.

Entendamos algo, sobre todo aquellos que dicen que el momento para crear este distrito no ha sido el más oportuno. La referida “inoportunidad” no la creó nadie más que Chile al reivindicar como suyo un triángulo de algo más de tres hectáreas cuya peruanidad se expresa en el tratado de Lima de 1929, el acta de la comisión mixta demarcadora de 1930 e, indirectamente, el fallo de la Haya de 27 de enero de 2014.

Por ello, al argumento de que el Presidente Ollanta Humala usa este tema políticamente -lo que tiene una dimensión de verdad dada la complicada situación judicial de la Primera Dama  Nadine Heredia- se superpone jerárquicamente el argumento de que el susodicho triángulo es rotundamente peruano. ¿Debe pues el Perú supeditar su política interna y la creación de un distrito harto esperada por sus pobladores a la agenda internacional de Chile, enervada por los primeros resultados del litigio que le sigue Bolivia en la Corte Internacional de Justicia?

Sin embargo,  en las actuales circunstancias mantener la tranquilidad es absolutamente  necesario porque se nos viene la reacción de Chile. Ante ello, insisto en plantearle una consulta a la Corte de acuerdo con su artículo 66 para que nos aclare si dijo o quiso decir que el Hito 1 es el punto de inicio de la frontera terrestre que es lo que dicen nuestros vecinos. Y hay que plantearle a Chile realizar en conjunto dicha consulta y por los cauces diplomáticos correspondientes. Chile debería aceptar si la intención es resolver el último tema que nos impide avanzar nuestra integración. No aceptar colocaría al país de la estrella solitaria en la triste posición del perro del hortelano.

Temple, aplomo y mucha sobriedad en los siguientes plazos. El matrimonio de la firmeza y la cortesía son claves de aquí en adelante, y la madrina de la boda no puede ser otra más que la voluntad de avanzar en la integración socioeconómica del siglo XXI, dejando de lado el nacionalismo del siglo XIX. 66.000 km2 de mar no nos impidieron avanzar ¿nos lo impedirán tres hectáreas de costa seca?

@parodirevoredo

Publicado hoy en Diario Expreso

 

Parodi Wagner

Condecoración de Cancillería

Parodi Herrera

Con Carlos Herrera, Embajador del Perú en los Países Bajos

Estimados amigos y amigas:

Ayer el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú me condecoró  con la “Orden al Mérito del Servicio Diplomático del Perú José Gregorio Paz Soldán”, en el grado de “Gran Oficial”, por mi contribución a la causa peruana en el litigio contra Chile en la Corte de La Haya.

Es para mi un honor formar parte del distinguido grupo de diplomáticos, profesionales y trabajadores del Ministerio de Relaciones Exteriores cuyo aporte a la causa del Perú ante Chile en la CIJ  ha sido reconocido de esta manera.

En lo que a mi respecta, debo decir que es un doble honor este reconocimiento porque es demostración de que los altos intereses nacionales están y deben estar siempre por encima de cualquier partidismo. El éxito obtenido en la Corte en 2014 es sin duda la mejor expresión de los resultados que podemos obtener como país si mantenemos en el tiempo políticas de estado coherentes.

Quisiera también reiterar mi eterno llamado a la reconciliación con Chile, a comprender que existe una mirada histórica del presente, que la dota de una dimensión subjetiva que debe lograr una sinergia de armonía con los demás elementos de la realidad pues esta se construye también con algo de nuestro pasado.

Por ello, y por el mundo global, la integración  con nuestros vecinos, que pasa por la superación del pasado doloroso -que implica diálogo y no olvido- son elementos que la diplomacia debe considerar con la misma importancia que el derecho internacional y que las demás herramientas teóricas y metodológicas de su disciplina.

Mis ultimas palabras son para la Ministra Ana María Sánchez, para el Embajador Allan Wagner y el excanciller Rafael Roncagliolo, a los tres por la oportunidad. También para los amigos miembros del servicio diplomático que me enseñaron una nueva manera de amar a mi patria y construirla.

Gracias pues por este reconocimiento que solo potencia mi compromiso con el Perú que como dijera Jorge Basadre, tiene de problema todo lo que tiene de posibilidad, y por eso vale la pena vivirse intensamente.

Historiador Daniel Parodi Revoredo

Daniel Parodi

El link de Cancillería acerca de la Condecoración

http://www.rree.gob.pe/Noticias/Paginas/NP-124-15.aspx

Twitter: @parodirevoredo

Chile-Bolivia: mi posición

Perú Bolivia y Chile

Chile-Bolivia, mi posición

Hace ya dos décadas trabajo la problemática peruano-chileno-boliviana. Llegué a ella a través de mis estudios sobre la Guerra del Pacífico. Significativamente, mi interés en el imaginario colectivo y la reconciliación me llevaron pronto a los temas del presente por lo que los últimos años he trabajado la cuestión del litigio entre el Perú y Chile en la Haya, desde una postura peruanista a la vez que reconciliadora, y luego he escrito notas y brindado entrevistas sobre la cuestión que Bolivia y Chile ventilan actualmente en el mismo tribunal.

Sobre este último tema, se me ha formulado diferentes preguntas acerca de sus diversos aspectos y es por eso que en estas líneas he querido expresar mi opinión sobre los que considero son sus temas centrales. De este modo podrá conocerse con claridad lo que pienso y discutirse mis ideas sobre una problemática respecto de la cual, desde luego, seguiré opinando en el futuro.

La bilateralidad de la cuestión chileno-boliviana

La solución de la mediterraneidad boliviana es un tema que corresponde solo a Bolivia y Chile, o en todo caso debería serlo. Al respecto, he expresado repetidas veces mis observaciones a una salida boliviana al Océano Pacífico por un corredor paralelo a la frontera con el Perú que desemboque en los pocos kilómetros de litoral que separan Arica del punto Concordia. Mis razones son varias pero las dividiré en dos partes:

  1. Históricas: el Perú perdió ya mucho en la Guerra del Pacífico y creo que se merece el descanso de su memoria doliente para esmerarse, más bien, en un trabajo de reconciliación e integración con Chile, el que se inició durante el litigio con dicho país, y en otro con Bolivia. No me parece justo, merced al Tratado de 1929, involucrar al Perú en la solución de una situación que él no creó y que le resultó muy dolorosa, tan sencillo como eso.

  2. Geoeconómicas: creo que dicha fórmula hoy es problemática para el Perú y para Chile, vistos como un conjunto por la integración económico-fronteriza que se ha desarrollado entre Tacna y Arica durante las últimas dos décadas. Las implicancias de perder la condición de países fronterizos también debe evaluarse, así como los aspectos administrativos y de la pesca en la zona pues la fórmula, a simple vista, parece forzada.

Lo que veo como una solución

En años recientes -y muy recientemente a fines de 2014- Bolivia y Chile han evaluado oficiosamente una salida al mar para Bolivia por una o dos zonas del litoral de Tarapacá. Esa es la opción que encuentro más viable  y, en relación con ella, he disertado acerca del concepto soberanía. Es a este nivel que quizá Bolivia debiera hacer su mayor concesión pues el apego al suelo, al terruño, es aún hoy una realidad en las emociones de autoridades y pueblos, y por ello la exigencia de una salida soberana parece el punto de inflexión más grande en esta problemática.

A este nivel, debe comprenderse la posición de Chile, incluso en su frente interno, respecto de la cesión de soberanía que resultaría igual de complicada para cualquier otro Estado. Quizás el tema podría resultar más sencillo si vemos la praxis por encima del valor subjetivo que le asignamos a los conceptos, y, en tal sentido, Bolivia podría obtener incluso más que lo que se propone si flexibilizase su posición y en la medida en que Chile esté realmente dispuesto a garantizar a aquella su acceso a las áreas mencionadas.  Digámoslo más sencillo, hablamos de una salida no soberana pero que en la práctica posea varias –no todas- de las características de una salida soberana.

El aporte peruano

El aporte peruano a la solución del enclaustramiento boliviano es y no puede ser otro más que Bolivia-mar (4 km2 de litoral ofrecidos a Bolivia, sin soberanía, cerca de Ilo) en donde este país podrá instalar una importante infraestructura portuaria, turística-vacacional, además de una escuela de marina mercante. Bolivia-mar, en las costas del Perú, se conectará con el resto del territorio del país altiplánico a través de las carreteras y vías de comunicación existentes entre Ilo y La Paz, las que deben potenciarse para reducir los tiempos y aumentar la conectividad entre ambos puntos estratégicos.

Al respecto, lo que no resulta aceptable es que, a pesar de haberse subsanado una serie de observaciones al proyecto original, nuestro Congreso Nacional demore tanto su aprobación definitiva. Consideremos que Bolivia es una economía emergente y, por lo tanto, debe evaluarse también los beneficios que, en el contexto de la globalización económica, podría obtenerse si conectamos el tráfico comercial entre Bolivia y el Océano Pacífico a través del puerto de Ilo.

Reconciliación   Trinacional

No soy de los que piensan que dos países no pueden sanar sus heridas del pasado al margen de un tercero supuestamente involucrado en el evento doloroso. Los estados son soberanos. El Perú y Chile casi resolvieron todos sus pendientes limítrofes con el fallo de la Corte de enero de 2014 y digo casi porque desde la misma complejidad del concepto soberanía en lo que tiene de emocional, la cuestión del triángulo terrestre sigue sin resolverse y deberá solucionarse algún día, mejor más temprano que tarde.

Sin embargo, mucho se avanzó y mucho más puede avanzarse entre el Perú y Chile en materia de integración dependiendo de la voluntad política de sus autoridades y a pesar de que la atmósfera no es la mejor debido a la natural tensión que en el país vecino genera su litigio con Bolivia en la CIJ. No obstante, mi apuesta por la reconciliación con Chile no me hace enemigo de Bolivia, no soy alguien que tenga que elegir entre uno y otro vecino.  Por el contrario, soy seguidor del sueño indoamericanista de Haya de la Torre y activista de la reconciliación como proceso conducente a la superación –lo que no equivale a olvido- de acontecimientos dolorosos entre estados y pueblos, en cualquier circunstancia y sin restricciones. En este contexto, el perdón por los excesos del ayer es el mejor testimonio de la madurez de las generaciones de hoy, las que  quieren y deben vivir mirando hacia el futuro.

Como estudioso de los discursos históricos e imaginarios, todos de tintes nacionalista, con los que cada uno de nuestros tres países -Perú, Bolivia y Chile- se representa a los otros dos, creo fervientemente que es necesario vernos de nuevo como región para encontrar las intersecciones positivas de nuestro pasado, tanto como para recordar acontecimientos que nos acercan, más allá de las batallas y héroes militares de los que están saturadas nuestras efemérides patrias.

A manera de conclusión

Cada cosa tiene su tiempo. Hoy,  qué duda cabe, nos encontramos más lejos que hace unos años de esa posibilidad porque nuestros vecinos están litigando en La Haya. Por eso insisto en que el gran objetivo de abrir un proceso de reconciliación peruano-chileno-boliviano con nuestro pasado doliente –que no implica una solución trinacional de la mediterraneidad Bolivia (son temas distintos, entiéndase)– no excluye la posibilidad de una agenda bilateral de reconciliación entre el Perú y Chile a la que creo haber contribuido con decenas de publicaciones académicas y periodísticas, y a la que seguiré contribuyendo con mi más firme voluntad.

Por otro lado, tras la firma del Acta de la Isla Esteves, otra agenda de reconciliación que estamos en condiciones de implementar es una peruano-boliviana. Nuestros imaginarios sobre Bolivia suelen proyectar una edición negativizada del vecino que debiéramos revisar si observásemos, apenas para comenzar, la premisa obvia de que vecinos seremos siempre y compartimos un riquísimo y milenario acervo cultural.

Qué duda cabe, que después de compilar “Las Historias que nos Unen” entre el Perú y Chile, me encantaría dirigir una compilación de historias positivas entre nuestros tres países. Mientras se generan las condiciones, y hay que luchar para generarlas, nuestro esfuerzo debe enfocarse allí donde pueda obtenerse resultados en el corto y en el mediano plazo. Tienen entonces mi posición. Conversemos.