Archivo por meses: Enero 2015

El Meollo de la Haya

Vivimos gran tensión durante lectura del fallo

EL MEOLLO DE LA HAYA. Cómo vivimos el Fallo y que fue lo que nos dejó

 

La mañanita del 27 de enero de 2014 acudimos a lo que Allan Wagner ha llamado “una montaña rusa” porque conforme el inexpresivo juez Peter Tomka leía el fallo de La Haya nos sentimos vencedores, súbitamente perdedores y luego vencedores otra vez. Lo que nos estaba ocurriendo era la consecuencia de la decisión de los jueces de la Corte pero también de los instrumentos firmados por el Perú y Chile entre las décadas de 1940 y 1950.  

Por eso al comienzo nos emocionamos: para el jurado, ni las declaraciones de 1947 de los presidentes González Videla y Bustamante y Rivero (Perú y Chile respectivamente), ni la Declaración de Santiago de 1952 establecían ningún límite marítimo en el paralelo hasta las 200 millas. Punto para Perú.

Sin embargo, las cosas cambiaron cuando Tomka habló del Convenio de Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954 pues, aunque no es un tratado de límites, sí señala que el paralelo geográfico es el límite marítimo entre los dos países. De allí la afirmación del jurado de que existía un “acuerdo tácito”. Repentinamente, la emoción inicial de un pueblo se transformó en estupor. Punto para Chile.

Pero poco después Tomka mencionó un elemento que nos devolvió el alma al cuerpo: el Convenio de 1954 pudo referir un límite en el paralelo geográfico pero solo con la intención de orientar a los pescadores en una zona específica. Por ello, no tenía por qué presumirse que se extendiese hasta las 200 millas cuando en la década de 1950 esta distancia no constituía la extensión del mar territorial de los estados. Punto para Perú.

Entonces vino el aspecto central del fallo. Al considerar la Corte que había un acuerdo tácito relativo al paralelo pero pensado para fines pesqueros, se puso a calcular hasta qué distancia pescaban las embarcaciones en 1954 y estableció un número: 80 millas. Desde entonces, el paralelo separará los mares de Perú y Chile hasta esa distancia de la costa, y luego lo hará la línea equidistante planteada por el Perú hasta alcanzar las 200 millas.

El resultado final de esta ecuación fue el siguiente: del triángulo interno 21,000 km2 para Perú y 16,000 Km2 para Chile, mientras que el triángulo externo pasó completo a formar parte del Perú. En total, 50.000 km2 de mar adicionales para nuestro litoral de los 66.000 en disputa. Victoria parcial para Perú, pero victoria al fin y al cabo.

Mar y orgullo

Los 50.000 km2 de mar son lo más notable que hemos ganado en el litigio pero también lo es el manejo profesional del tema por parte de Cancillería que nos demostró que la continuidad en las políticas de Estado son una buena inversión. Es por eso que los dos gobiernos de Alan García, y los de Alejandro Toledo y Ollanta Humala comparten los méritos del éxito al que le dio continuidad el Agente Allan Wagner y su eficiente equipo de diplomáticos y abogados.

Otra ganancia es que por fin hemos crecido. A estas alturas me pongo en los zapatos del viejo profesor de historia de secundaria diciéndole a sus alumnos que el Perú perdió territorios aquí y allá desde la Independencia, pero que desde el 27 de enero de 2014 somos 50.000 km2 más grandes. Parece coloquial, pero vaya que es importante.

La pesca

Están poco difundidos los beneficios económicos de la Sentencia. Nos hemos quedado con el tufillo que Chile se quedó con la parte más rica y que nuestros pescadores no pueden adentrase en el espacio marítimo obtenido. La anterior afirmación no es del todo correcta: los pescadores peruanos sí se internan en la zona recientemente obtenida. Al respecto, IMARPE señala que gracias al fallo la pesca se ha incrementado 9% en la zona sur y 15 % las ganancias de los pescadores con la captura de especies como la vinciguerría, pota, anchoveta, etc. Estos números se incrementarán al cumplirse el año de nuestro acceso formal a la nueva zona marítima, lo que ocurrirá el 25 de marzo de 2015.

La integración

El acercamiento a Chile es el valor agregado del litigio. La interrelación económica explica la integración social durante el juicio porque había mucho que perder como las inversiones recíprocas, el TLC y la Alianza del Pacífico. Por eso todos bajamos el tono y las voces que se alzaron hablaron de integración, propusieron mejores políticas fronterizas y un mejor trato a nuestra colonia en Santiago. Un año después del Fallo, nadie puede negar que el Perú y Chile son dos países más integrados que antes de iniciarse la controversia y este éxito lo comparten sus líderes, sus diplomáticos y principalmente la sociedad civil.

Quisiera terminar estas líneas diciendo que somos un mejor país un año después de La Haya pero no es verdad. Hace tiempo que el Perú no se complicaba tanto internamente como lo ha hecho el 2014, año que ha desnudado nuestras carencias políticas y fragilidad institucional. Pero sirva la conmemoración del aniversario de la Sentencia para recordar que un día hicimos las cosas bien y que podríamos volver a hacerlo.

Publicado el 29 de enero de la revista Correo Semanal

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El Fallo de la Haya y los imaginarios peruano-chilenos

   

Textos oficiales peruanos dan tratamiento integracionista a publicaciones sobre la materia

El fallo de la Haya y los imaginarios peruano-chilenos

Daniel Parodi Revoredo

Para Cornelius Castoriadis toda sociedad produce una representación de sí misma –el imaginario- la que en el tiempo se va modificando lentamente; de allí que una pregunta compleja es cuándo una sociedad deja de ser la misma y se convierte en otra distinta.  A ese nivel, una primera evaluación del aniversario del Fallo de la CIJ sobre el litigio entre el Perú y Chile es hasta qué punto las imágenes del propio país, las del otro y las de la interrelación entre ambos han resultado influenciadas por esta histórica decisión.

Para el caso peruano, un ejemplo preclaro de una modificación de la narrativa oficial lo constituye la colección “Delimitación Marítima entre Perú y Chile ante la Corte Internacional de Justicia”Así por ejemplo, la afirmación de que este proceso histórico demostró la capacidad de los gobiernos y pueblo del Perú para ejecutar una política de Estado a partir del trabajo coordinado entre el sector público y la sociedad civil (Tomo II) ratifica una de las lecciones fundamentales que nos dejó la controversia: la capacidad nacional de lograr objetivos importantes si se mantienen proyectos en el largo plazo y si los cambios de gobierno no suponen el mezquino abandono de lo actuado.

A su turno, el tomo III destaca la idea de que, por primera vez, las audiencias públicas fueron transmitidas en directo en idioma español, hecho inédito pues hasta entonces la Corte no había realizado traducciones fuera del inglés y el francés (sus lenguas oficiales). Señala su contratapa que este hecho fue posible gracias a una iniciativa peruana, acogida por Chile, que contó con la anuencia del referido tribunal internacional.  Así,  notamos que la cita anterior no solo destaca la gran actuación de la legación peruana en la Haya, que incluso sentó nuevos usos en la Corte, sino que reconoce la colaboración chilena cuya anuencia hizo también posible que las poblaciones de ambos países pudiesen escuchar los alegatos en vivo.

Por otro lado, el tomo IV de la colección, que presenta la traducción de la Sentencia, señala que la rápida ejecución del Fallo en términos de la determinación de las coordenadas precisas del límite marítimo, constituyó un ejemplo que el Perú y Chile dieron a la comunidad internacional de respeto al Derecho Internacional y a la solución pacífica de controversias. Ambos países cumplieron, en un espíritu de buena vecindad, con este mandato contenido en el Fallo de la Corte, a tan solo dos meses de su emisión. Este  párrafo refiere la finalización del trazado de las coordenadas del límite marítimo que las marinas del Perú y de Chile, concertada y colaborativamente, concluyeron el 25 de marzo del año pasado.

La colección que referimos no es el único esfuerzo con la finalidad de consolidar nuevos imaginarios nacionales y binacionales. El año  pasado el MINEDU y Cancillería difundieron un manual para el tratamiento pedagógico del Fallo de la Corte con finalidades similares a las de la flamante colección sobre el litigio. Por ello, sólo queda esperar una respuesta  análoga de Chile.

Al resaltar nuestra victoria en La Haya debido a que mantuvimos una política de Estado en el tiempo y al reconocer las virtudes de la contraparte en un litigio internacional estamos señalando dos sendas – la unidad interna y la integración regional -que la nación peruana debería transitar para bien de todos los que formamos parte de ella.

Publicado hoy en Diario La República

http://www.larepublica.pe/columnistas/historia-presente-daniel-parodi/los-imaginarios-peruano-chilenos-25-01-2015

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La trampa de Piñera

 

La Trampa de Piñera

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Se fue dejando una trampita

La Trampa de Piñera

Los últimos días he conversado con diversos analistas sobre el fallo de La Haya y lo mucho de bueno que significó para el país los 50.000 km2 de mar, el 9% de aumento de la pesca en la zona sur y la integración bilacional. Sin embargo, todas estas charlas condujeron al mismo punto muerto del triángulo terrestre: es la trampa de Piñera.

En realidad, la cuestión del susodicho triángulo de 3.7 hectáreas es anterior. Ya en 2001, la marina chilena colocó una caseta en el lugar para luego retirarla. En 2007 la metida de pata fue peor. Chile aprobó la ley “Arica Parinacota” mediante la cual intentó anexarse ese territorio. La consecuencia: en enero de 2008 los demandamos ante La Haya.  

Sin embargo, durante el litigio la relación con Chile fue excelente. En 2008 entró en vigencia el TLC y en abril de 2011 se inauguró la Alianza del Pacífico. Por otro lado, el 25 de marzo de 2014, dos meses después del Fallo, los responsables de Perú y Chile concluyeron el trazado de las coordenadas. La sentencia se ejecutó en tiempo record y echó por tierra nuestra desconfianza.

Pero el 27 de enero de 2014, horas después de anunciada la Sentencia, Sebastián Piñera hizo una lamentable declaración. Para distraer la atención de su país sobre la derrota en La Haya, afirmó una falsedad: que la Corte había fijado la frontera marítima en el Hito 1 y que, como consecuencia, el triángulo terrestre era chileno. En realidad, la Corte sentenció que el inicio de la frontera marítima es el punto de intersección de la paralela que pasa por el Hito 1 con la orilla del mar, no el Hito 1. 

Debido a esa inexactitud quedaba Piñera como “el patriota que no cedió territorios” y le dejó a Michelle Bachelet la carga de ser o no ser quien “ceda territorios al Perú”. En el imaginario, el efecto es devastador pues sienta la idea de que Perú y Chile tienen una nueva disputa: antes la Guerra del Pacífico, la cuestión de Tacna y Arica, los pendientes del Tratado del 29, el límite del mar y ahora el triángulo terrestre. Los chilenos le llamarán “irredentismo peruano”, los peruanos le llamaremos “expansionismo chileno”.

Esta es la trampa de Piñera. La pregunta que debemos respondernos peruanos y chilenos es si vamos a caer en ella y empañar la integración que con tanto esfuerzo hemos construido juntos los últimos años. Yo digo que no.  

Publicado hoy en Exitosa Diario

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El día de la civilidad. ¿Cómo conmemorar el fallo de La Haya?

Más que un general, tuvimos un gran diplomático

El día de la civilidad

¿Cómo conmemorar el triunfo de La Haya?

 

Yo no sé si Ollanta Humala va a celebrar el aniversario del Fallo con desfile militar o sin él. Recordemos que todas nuestras celebraciones oficiales son castrenses porque conmemoran batallas, por ello implican el despliegue de batallones y regimientos que desfilan ante un estrado. Por ejemplo, este esquema se reproduce a nivel nacional todos los 28 de julio donde notamos que el gran desfile militar limeño, en el Campo de Marte o la av. Brasil, se repite luego en todas las plazas de las capitales regionales y provinciales, y en cada uno de los pequeños pueblos del país donde los dos o tres colegios del distrito dan la vuelta a la placita varias veces para que la fiesta no concluya tan pronto. Y ojo que el 28 de julio no celebramos una batalla sino la proclamación de la Independencia por San Martín en la plaza de armas de Lima.

Por eso, la conmemoración del 27 de enero pasa por pensar en la victoria de La Haya como una victoria de nuestra diplomacia, como una victoria del Perú en su conjunto y de su sociedad civil; quienes nos permitieron obtener 50,000 km2 de mar que ya en sus primeros 10 meses han aumentado 9% la pesca en la zona sur y 15% las ganancias de los pescadores según datos de IMARPE. Pero para eso hay que tener imaginación ¿cómo celebrar una celebración (la redundancia es adrede) que es diferente a todas las demás?

A pesar de lo dicho, no concuerdo con convertir la parada militar en la que ha pensado Ollanta Humala en un griterío mediático que distraiga nuestra atención sobre una fecha que sólo está hecha para congratularnos y alegrarnos. No es justo para los peruanos. Tomemos en cuenta que lo que Humala está haciendo es seguir una larga tradición de celebraciones oficiales en lugar de apostar por una nueva manera de conmemorar una victoria diferente,  que en este caso fue judicial y de tres gobiernos civiles consecutivos. ¿Es que conocemos otra forma de celebrar nuestras efemérides patrias?

Lo que quiero decir es que el tema no da para que hagamos una controversia de él, mucho menos para pretender que la intención de Humala con una parada militar es ofender a Chile. Ojo que levantando tanto polvo le vamos a dar motivos al vecino para pensar que efectivamente lo estamos agraviando. El Perú está celebrando una victoria como siempre la ha celebrado, con su espectáculo de regimientos, de bombos y de platillos, nada más.

Sin embargo, para el futuro sí debemos pensar en una celebración diferente. Porque en este triunfo no hubo un gran general sino un extraordinario Agente que fue Alan Wagner; en lugar de soldados, lo que tuvimos fue un excelente equipo de diplomáticos y abogados, y en vez de balas tuvimos muchísimos argumentos jurídicos. No hay que olvidar que en este gran equipo también contribuyeron especialistas en otras áreas, marinos por supuesto, historiadores, geógrafos etc., y que la sociedad civil se convirtió en la gran reserva de esta fuerza, siempre proclive a crear un ambiente de paz y confianza binacional para que el litigio se desarrollase sin contratiempos e integrase a sus contendientes.

Ya vendrán mejores tiempos (de seguro pronto) en donde podremos diseñar una efemérides a tono con lo que obtuvimos el 27 de enero y con la manera como lo obtuvimos: “el día de la civilidad” sería un bonito nombre. Mientras tanto, este 27 de enero démonos un abrazo entre peruanos, que vaya que nos hace falta.

Enlaces:

Caretas

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¿Qué ganamos en La Haya?

 

¿Qué ganamos en La Haya?

Daniel Parodi Revoredo

El próximo 27 de enero se cumple el primer aniversario del anuncio de la histórica sentencia de la CIJ de la Haya y es momento de comprender qué es lo que se ganó en aquel litigio del que todos sabemos que obtuvimos la victoria pero sabemos menos en qué consiste esa victoria. Veamos de qué se trata:

  1. Con la sentencia el Perú obtuvo 50.000 Km2 de mar que antes no estaban delimitados y que en la práctica controlaba Chile.
  2. Este mar, situado frente a las costas de Tacna y Moquegua, es rico en diversas especies como caballa, jurel, perico, pez espada, pota y tiburón que benefician a 600.000 pescadores artesanales. Según cálculos de Imarpe, al menos 5 millones de toneladas anuales adicionales de peces podrán ser capturadas gracias a la Sentencia.  
  3. El Perú le dio al mundo una lección de civismo y apego al derecho internacional. Ante la existencia de una diferencia con Chile respecto de los límites marítimos, se agotaron los intentos de negociar bilateralmente con los vecinos y luego, como corresponde, se acudió  a la Corte Internacional de Justicia.  
  4. El Perú se dio también una lección a sí mismo: manteniendo políticas de Estado en el tiempo y dejando de lado diferencias internas somos capaces de lograr grandes metas. Queda pues este éxito como sana lección a los líderes políticos del país.
  5. La integración con Chile es un gran logro no del fallo pero sí del litigio. Pocos esperaban que durante un largo proceso que comenzó el año 2000 (inicio de la controversia por  la inscripción de las líneas de bases chilenas a la ONU) y que se oficializó con la demanda peruana en 2008, ambos países estrecharíamos relaciones. A este nivel, las inversiones recíprocas, la firma del TLC y la creación de la Alianza del Pacífico se constituyeron en la base económica de la integración, sobre la cual florecieron políticas fronterizas, sociales, iniciativas de la sociedad civil etc.

Todo final debe dar lugar a un nuevo comienzo. El 27 de enero de 2014 concluyó el litigio con Chile en la Haya por lo que debe iniciarse una etapa en la que la integración bilateral, más allá de las buenas intenciones, permita el progreso material de ambos pueblos. Internamente, la conmemoración del primer aniversario del fallo debe hacernos reflexionar acerca de nuestra responsabilidad ante el Perú, la que debe superponerse a cualquier interés subalterno. 

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Chorrillos, Miraflores y el perdón

                  Chorrillos, Miraflores y el perdón

“La algazara que se formó entre los soldados fue cundiendo a medida que iban pasando larguísimos tragos del exquisito pisco, de modo que al entrarse el sol, la rasca era ya tremenda y general. En el pueblo la borrachera subió de punto. Los soldados mataban, saqueaban y bebían a discreción. A la hora indicada gruesas y gigantescas columnas de humo se elevaban hasta las nubes, produciendo horrorosos incendios, en medio de la alegría general de los soldados de todos los cuerpos, ebrios de vino, de sangre y de victoria” (Justo Abel Rosales, intelectual y militar chileno, testigo de los hechos)

El domingo pasado me presenté en Exitosa Diario para hablar de las batallas de Chorrillos y Miraflores que estos días conmemoran su aniversario 134. Tuvieron lugar el 13 y 15 de enero de 1881 y supusieron la heroica pero improvisada defensa de Lima por los restos del diezmado ejército peruano, al que se le sumaron miles de civiles de diferentes segmentos de la sociedad como jueces de la Corte Superior, bomberos, escolares, inmigrantes italianos, terratenientes junto a sus trabajadores indígenas etc.

El conductor del programa, Rubén Sánchez, animaba la discusión alternándola con la lectura de pasajes de los desmanes perpetrados por las fuerzas chilenas durante y después de estas batallas. Yo intenté dirigir mi reflexión hacia el terreno de la reconciliación, que pasa necesariamente por el perdón de Chile al Perú por estos excesos, pero me topé con encendidas intervenciones del público al aire e incluso con emplazamientos directos a mi posición y hasta se me acusó de propiciar el olvido de estos dolorosos acontecimientos.

Esta enriquecedora experiencia me llevó a la siguiente reflexión: ¿qué pasa en Perú y en Chile que el tema del perdón resulta tan complicado? Lo digo porque  a los chilenos tampoco les agrada. De hecho, existe en el país vecino una proclividad a señalar que la Guerra del Pacífico, y sus excesos, tuvieron lugar hace mucho tiempo y que en el Perú ya deberíamos haberlo superado sin más. Al contrario, en nuestro país, en algunos sectores,  es evidente que el recuerdo del acontecimiento permanece aún como una herida abierta.

Estas constataciones me llevan a confirmar mi punto: es necesaria una política del perdón y de la reconciliación entre el Perú y Chile. Al respecto, debe comprenderse que esta no se limita a que un país le pida perdón al otro por los excesos cometidos en una guerra de conquista. En realidad, se trata de un esfuerzo mucho mayor en el que ambas partes dialogan francamente de su pasado y deciden en conjunto a través de qué gestos pueden los recuerdos convertirse en enseñanzas y dejar de ser tan dolorosos. Es decir, hasta qué punto puede construirse una memoria ejemplar, como la llamaría Tzevedan Todorov, esto es un nunca más que puedan adoptar en conjunto ambas partes para que, así, incluso el pasado conflictivo pueda empujar la integración del presente.

Pero para superar el trauma tendremos que hablar las partes y Chile tendrá que allanarse a conversar en algún momento porque los testimonios –es lo que constaté en el programa radial- son demasiado gráficos y los excesos fueron demasiado excesos y porque sí es verdad que fueron  asolados Chorrillos, Mollendo y toda la costa norte del país. ¿Es la violencia parte de una guerra? sí lo es, ¿son los excesos parte de una guerra? sí lo son; pero esta ingrata constatación no tiene por qué impedir que dos país que han avanzado tanto en su integración hagan lo necesario para que el pasado ya no le duela tanto, al menos a uno de ellos.

Ya dije alguna vez que Chile no será menos Chile por reconocer solemnemente los excesos cometidos por sus soldados durante la invasión al Perú en la Guerra del Pacífico; al contrario será un Chile mejor. Al mismo tiempo, el Perú no será menos Perú si reconoce que Chile, con O´Higgins, nos ayudó con la Independencia.

La diplomacia tiene sus tiempos, Hoy Chile está concentrado en el frente boliviano y es normal que así lo esté. Pero este pendiente de la memoria se tendrá que trabajar algún día si nos pretendemos dos pueblos con la madurez suficiente como para superar el pasado doloroso sin por ello olvidarlo.

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2015 : ¿año del sentido común?

Sentido común para concluir dignamente

2015: ¿año del sentido común?

¿Qué gran reforma podría encabezar Ollanta Humala? Ninguna. A Hugo Chávez le tomó coraje, convicción e inventiva arruinar a Venezuela. Incluso arruinar las cosas requiere de algún talento”. (Alberto Vergara 2012)

Daniel Parodi Revoredo

En un artículo publicado en 2012, Alberto Vergara sugiere que gracias al “éxito” del modelo económico neoliberal de hace dos décadas, en los ministerios más importantes del país se enquistó una tecnocracia que es la que realmente gobierna  y define cómo se hacen las cosas. Para Vergara, el poder de esta tecnocracia se potencia gracias a la mediocridad de nuestra representación parlamentaria que ofrece un pobre contrapeso a la capacidad de iniciativa de un Poder Ejecutivo todopoderoso.

De esta manera, el modelo de administración engendrado por el fujimorismo se ha organizado para que nada se modifique, para que no sean posibles cambios estructurales y para permanecer inmutable al ruido político y a buen recaudo de cualquier aventura reformista.

Es por eso que, desde hace veinte años, la gestión de un gobernante se mide por su capacidad de administrar lo que hay y eventualmente mejorarlo. Allí se encuentra su margen de maniobra. Ello explica que el gobierno de Alejandro Toledo haya sido mejor que el de Ollanta Humala y que Alan García, con su apuesta por la inversión, la infraestructura y la reducción de la pobreza, haya superado largamente a los otros dos.

A mí no gusta el panorama que nos pinta Vergara (a él tampoco). Creo que el Perú necesita utopías y no solo administrar con aceptables estándares de calidad algunos sectores estratégicos. Creo imperativo formar al ciudadano peruano y forjar la clase política del mañana, provista de visión de futuro y capaz de construir un país que sepa quién es y qué república quiere ser (Hugo Neira dixit).

Pero si Ollanta Humala quiso ser reformista perdió demasiado tiempo en su vano empeño reeleccionista conyugal y en la guerra abierta que le declaró a sus adversarios. Humala, además, sólo tenía (tiene) tecnócratas, carecía de políticos, de operadores y, sobre todo, de estadistas.

Es por eso que al 2015 solo le queda ser el año del sentido común. El humor nacional no está para reformas tardías. Lo que necesitamos, más bien, es salir del ruido político. Para el año que comienza, al gobierno nacionalista le deseo la sapiencia para administrar adecuadamente lo actuado, afrontar con sobriedad las controversias y preparar el camino de una transferencia democrática modélica y transparente. El país se lo agradecerá.

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La Ruleta del Escándalo

 

LA RULETA DEL ESCÁNDALO

Daniel Parodi Revoredo

Hace más o menos un mes, el ministro de Justicia Daniel Figallo se encontraba contra las cuerdas. La razón: las declaraciones de la exprocuradora Yeni Vilcatoma quien denunció las presiones del alto funcionario para otorgarle al prófugo Martín Belaúnde la calidad de colaborador eficaz y así acabar con lo que, al día de hoy, es la peor pesadilla del gobierno.

De pronto, con la opinión pública dividida y el país absorto, surge una iniciativa legislativa con la aparente finalidad de formalizar el trabajo de los jóvenes entre 18 y 24 años. La Ley, que recorta sensiblemente sus beneficios laborales, llamó también la atención por su escaso sentido de la oportunidad: ¿por qué aprobar una medida controversial con el potencial de movilizar a los jóvenes en momentos de crisis política por la cuestión de Belaúnde y de Figallo?. De hecho, el resultado no fue otro sino el esperado: al día de hoy los colectivos juveniles ya han tomado tres veces las calles y algunos sectores están planteando ir a referéndum para bloquear la inoportuna iniciativa.

Cuando parecía que peor no cerrábamos el año, el cuestionado fiscal Carlos Ramos Heredia es suspendido seis meses por el CNM, a lo que aquel replica denunciando que ya se conoce el paradero del prófugo Martín Belaúnde. Horas después, el gobierno admite que Belaúnde está en Bolivia y un patético Daniel Urresti despide el 2014 diciéndole al país lo que ya nadie cree: que se están realizando esfuerzos para repatriar al prófugo amigo de la pareja presidencial. Y así la “ley pulpín” salió disparada de las primeras planas. El primero de enero de 2015, es otro el escándalo que acapara los titulares.

¿Casualidad o “ruleta del escándalo”?

Al finalizar estas líneas, me pregunto si esta seguidilla de destapes y desafortunadas iniciativas no evidencian la penosa estrategia de un gobierno decadente, cuyo último recurso para salir de un escándalo es fabricar  otro.  Así pues, a Figallo lo salvó la “ley pulpín”, mientras que el anuncio del paradero de Belaúnde mitiga las protestas juveniles.

La táctica de salir de una coyuntura creando otra es tan vieja como la política misma. Lo dramático es que, paradójicamente, el gobierno no cuente ya con más recursos que dispararse,  uno a uno, a los dedos de los pies para mantenerse erguido. Finalmente, Martín Belaúnde es una dura realidad que, psicosociales más o psicosociales menos, la pareja presidencial tendrá que afrontar tarde o temprano.

Publicado en Exitosa Diario, el domingo 4 de enero

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Morir en París, con aguacero

SOLIDARIDAD TOTAL CON CHARLIE

Morir en París, con aguacero

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso 
estos versos, los húmeros me he puesto 
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, 
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo

 

4 claves para comprender una masacre

 Quizá el Claro de Luna de Beethoven pueda endulzarnos la triste noche parísina del jueves 8 de enero, luego de que doce personas perdiesen la vida por cometer el delito de expresarse. Triste noche, aún más si es parisina, aún más si son las mismas calles que en décadas y siglos pasados derramaron, tantas veces, tanta sangre por la libertad que anoche fue asesinada.

1. Pluralismo y libertad

Por ello, quiero comenzar esta reflexión hablando de la libertad, de la misma que consagraron los derechos del hombre y del ciudadano de 1789 y que presuponen que todos los seres humanos son iguales ante la ley, la que les otorga una serie de derechos como el de expresar y difundir libremente sus ideas. A este concepto general quisiera agregarle el de la soberanía de los estados, en un esfuerzo de respeto a los consensos de cada sociedad y de sus acervos culturales.

La libertad (o las libertades), como nosotros la entendemos, puede resultar absolutamente transgresora a la sombra de otras cosmovisiones o creencias que pudiesen anteponer algún tipo de bien general sobre el individual –como los casos del socialismo o el fascismo- o de espacios públicos no laicos, en los que, para hacerlo sencillo, la política no se haya separado de la religión. Este es el caso de varios de los países de mayoría musulmana y es por eso que en el párrafo anterior aludí la soberanía de los estados pues el fundamentalismo islámico (que no es todo el Islam) parece pretenderse un paradigma universal y supraestatal que aplica el terror sin importarle siquiera si en el país víctima de su violencia la legislación ampara sus dogmas. Claramente, Francia es un estado laico y los editores de Charlie Hebdo simplemente ejercieron el consenso de su sociedad y que su Constitución consagra.

2. Fundamentalismo islámico

En mis redes sociales un destacado comentarista señaló una realidad. La mencionada revista satírica parisina no sólo publica caricaturas que pudiesen resultar ofensivas al Islam o sus seguidores. Hace lo mismo con los íconos católicos y con todos y todo lo que, finalmente, se les da en su más regalada gana. Apuntó el comentarista que, sin embargo, ningún grupo católico radical ha perpetrado un atentado en contra del semanario, no se teme tampoco que lo haga sencillamente porque no existen grupos fundamentalistas católicos que practiquen la violencia terrorista, la Inquisición y la cacería de brujas son de varios siglos atrás.

Esta es una razón que me lleva a sostener la idea de que sí existen elementos en la religión islámica cuyos adeptos pueden interpretar como llamados violentos a luchar contra aquellos a quienes se considera infieles, impíos o enemigos de su religión. Sí existe, finalmente, un concepto de Yihad que algunos traducen como la perseverancia en el camino hacia Dios pero que otros interpretan como el deber de combatir a los infieles donde estén.

 PORTADA DE CHARLIE  OFRENSIVA CONTRA ÍCONOS CATÓLICOS NO AMERITÓ RESPUESTA TERRORISTA

 

Es verdad que no son la mayoría de musulmanes quienes usan la violencia pero también lo es que no existe en el Islam una institución equiparable a la ICAR u otras iglesias cristianas que pudiesen establecer un deslinde claro de la violencia y de las interpretaciones violentas que algunos feligreses hacen del Corán o de las enseñanzas del profeta Mahoma. En todo caso, es una realidad tangible que sus esfuerzos no han surtido efecto o no han sido suficientes.

En tal sentido, es cierto que no puede decirse que todo el Islam avale o participe de estas barbaries pero tampoco podemos eximirlo por completo de cierta responsabilidad general o política, por citar un término que pudiese resultar funcional al caso que analizamos.

La Francia Musulmana

Recuerdo que hace 30 años en Lima, un profesor de matemáticas de nacionalidad francesa, ya algo mayor, le dijo lo siguiente a una señora que quería contratarlo: “ces algeriens, ils sont par tout” (estos argelinos están por todas partes). La señora resultó la esposa del embajador de Argelia en el Perú, lo mandó a rodar y, comprensiblemente, se retiró indignada. La anécdota que refiero alude una antigua migración musulmana a Francia que se ha producido durante todo el siglo XX y que se hizo mucho más intensa tras la independencia de sus colonias africanas, como la de Argelia en 1962.

Ante esta compleja situación, Francia mantiene un discurso de acogida, de humanismo y de libertades pero, más allá de las palabras, en el último medio siglo no se ha forjado una Francia mestiza y de todos. Más bien, es remarcable el fuerte antagonismo que separa a los nativos de varias generaciones con aquellos descendientes de migrantes musulmanes y practicantes de esta religión.

La situación descrita se expresó con nitidez en la recordada quema de miles de vehículos en 2005, que se desencadenó tras la muerte de dos jóvenes musulmanes cuando escapaban de la policía. Así pues, la “terre de la liberté” parece estar lejos de resolver la medular cuestión de incorporar a su nación a islamistas que ya se cuentan por millones y que son ciudadanos franceses con plenos derechos. Estos perciben que son discriminados y que no acceden a las mismas posibilidades de desarrollo, estudios, empleo. A su turno, los franceses laicos o cristianos perciben que sus pares musulmanes son quienes prefieren mantenerse al margen y no integrarse del todo en la sociedad y/o que intentan formar una nación dentro de otra.

Israel y palestina

El telón de fondo de estos problemas (porque son varias las problemáticas que estoy analizando en esta nota) es el conflicto Palestino-israelí. Es el telón de fondo porque (más allá de la invasión musulmana a Europa en los siglos VII y VIII d.C. y de las cruzadas cristianas al oriente islámico entre los siglos XI y XIII d.C.) explica que hoy el mundo musulmán vea a Occidente como a un oponente.

Como recordamos, el Estado de Israel fue fundado en 1948 sobre un territorio que para el pueblo judío representa Canaan, la Tierra Santa de Moisés, pero que a mediados del siglo XX ocupaba la nación palestina (mayoría islámica, minoría cristiana) sin que tuviese responsabilidad alguna en las diásporas organizadas por el Imperio romano, apenas iniciada la era cristiana, y que arrojaron como resultado la expulsión de los judíos de esos territorios. Es así que desde 1948 a la fecha, el abierto apoyo de las potencias occidentales a los intereses de Israel en el Cercano Oriente es motivo constante para la indignación musulmana, lo que funge de inagotable combustible para las facciones radicales del Islam.

A manera de conclusión: un capítulo más

Quizá compitan en espectacularidad, drama o impacto mediático los atentados a las torres gemelas, la estación de Atocha en Madrid, el Metro de Londres y ahora CHARLIE HEBDO de París: todos son deplorables, pero el problema sigue siendo el mismo. Claro que los franceses, como los ingleses y los peruanos tenemos todo el derecho de decir lo que se nos venga en gana sin obtener a cambio ni sanción penal ni mucho menos la violencia terrorista.

Pero también debemos comprender que en el mundo contemporáneo existen problemas globales que requieren soluciones globales. Al terrorismo ni un milímetro, la guerra sin cuartel, pero el problema no va terminar si no se atacan las profundas causas que lo generan y aquí hay una tarea que deberían compartir Occidente con el mundo musulmán si en nombre de Yahvé y Alá le queremos dar la paz al mundo.

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