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El “autogol” de Verónika Mendoza

verónika mendoza

El autogol de Verónika Mendoza

Entiendo que toda campaña electoral necesita financiamiento, pero si este viene de la Venezuela de Nicolás Maduro, la candidata subvencionada se auto-condena a la muerte política antes de nacer. No entiendo, si no, cómo Verónika Mendoza se dejó zarandear por Milagros Leiva en “No Culpes a la Noche” solo por resistirse a deslindar del tirano bolivariano.

Ha bastado una sola entrevista con una periodista amable para sacar a la luz lo que hay detrás de la sonada candidatura de la congresista cusqueña. Se trataba del chavismo y por tan perniciosa subordinación, la precandidata del Frente Amplio no pudo siquiera condenar abiertamente la prisión de Leopoldo López, un preso de conciencia cuyo confinamiento rayano en la tortura avergüenza a toda América Latina. ¿Así defiende a los oprimidos?

¿Cómo es la cosa a ver? ¿el “bolivarianismo” continental tiene aún en su mira al Perú y ha encontrado en Verónika Mendoza el canal para atraerlo a su órbita, como intentó hacerlo en 2006 con la actual pareja presidencial?. De ser el caso, el escenario que se abre es realmente preocupante.

Debo confesar, y es verdad, que escribí otra nota sobre Verónika Mendoza, la  que cambié por esta tras escuchar sus declaraciones. En la anterior decía que me agradaba su perfil de profesional capacitada que decide entrar en política y comentaba, más bien, los obstáculos que tendría que sortear para unificar a nuestra siempre divisionista izquierda.

A estas alturas del juego, la precandidata del Frente Amplio aún está en situación de romper con el chavismo con claridad y transparencia absolutas; a no ser que ella misma crea que respaldar a Nicolás Maduro es un acto de consecuencia ideológica y no el resultado del financiamiento que he conjeturado en estas líneas. Si este es el caso, ya no hay nada más que hacer, pero me seguiré preguntando por qué a nadie le interesa construir una  izquierda sistémica en el Perú.

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Publicado hoy en Exitosa Diario

 

Respuesta a un crítico de Alan

Alan garcía

Respuesta a un crítico de Alan

Juan, qué bueno que hayas venido aquí a debatir, como podrás apreciar aquí intercambiamos ideas. Varias cosas: mi post lo que critica es que uses, como lo hacen muchos, el mal primer gobierno aprista como argumento para no votar por Alan García el 2016, cuando  entre aquel gobierno y el día de hoy media otro en el que Alan hizo mucho mejor las cosas. Median también treinta años, treinta, por lo que aquella antigua gestión se presta más para el  análisis histórico de lo que repercute en nuestra política contemporánea.

Luego, tú presentas a Alan como el gran culpable de la crisis de los años ochenta pero esa crisis fue la continuidad de la que se inició a mediados de la década de 1970 debido a que las reformas de Velasco no funcionaron. Por ello, y por la cuestión del embargo del petróleo de los países árabes, en 1973 entramos en un círculo vicioso de inflación, devaluación, déficit fiscal y endeudamiento externo que, es verdad, sólo logró interrumpir Alberto Fujimori veinte años después.

Sobre la hiperinflación del primer gobierno aprista, concedido: es el resultado directo de la  fallida política de reactivación económica aplicada entonces y que cedió al empresariado parte de las reservas nacionales (dólar MUC) con la condición de que reinvirtiesen sus ganancias en el Perú. Al final nadie reinvirtió nada, se acabaron las reservas, vino la hiperinflación y prácticamente el gobierno perdió las riendas del país. Como verás, puedo ser muy autocrítico con el primer gobierno de Alan, la pregunta es qué estás dispuesto tú a reconocerle como bueno al segundo.

¿Serías capaz de reconocer que fuimos el país que más creció en la región? ¿Que en 2010 crecimos 8.78% cuando las potencias ni daban visos de recuperarse de la crisis económica mundial de 2008? ¿Admitirás que redujo la pobreza 4% anual, 20% en 5 años lo que provocó la admiración del mundo entero? ¿Alcanzarás a recordar que por aquellos años inclusive crecimos más que Chile y despertamos su preocupación?

Si crees que esto es solo el resultado del precio internacional de los metales preciosos déjame decirte que el pronóstico de crecimiento para el Perú en el quinquenio 2006-2011 era de 5% anual y crecimos 7.2%. Esa diferencia, que es enorme, es obra del gobierno de Alan García y no del valor del cobre.

Así que si quieres invocar el primer gobierno aprista para decir que no votemos por Alan en 2016, ok, pero al menos ten la sensatez de presentar los resultados de su segundo gobierno y hacer un balance. Si tuvieses que contratar un gerente al que no le fue bien de joven en su primera chamba pero fue condecorado en la segunda como mejor ejecutivo de Sudamérica cuando  ya tenía más experiencia ¿lo harías?  Yo sí.

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Rumbo al Bicentenario: logros y desafíos de una república adolescente

 

CON LA REPÚBLICA SE FUERON LOS REYES, PERO LLEGARON LOS CAUDILLOS

Logros y desafíos de una república adolescente

“La nuestra es una república sui generis, acaso un cascajo formal que contiene dentro una sociedad que eligió su propia manera de organizarse”

Son diversos los enfoques acerca de los principales logros y desafíos del país, ad portas del Bicentenario de nuestra fundación republicana. Esta vez, quiero enfocar el tema desde una mirada política pues estamos ingresando a una coyuntura larga en la que el país se preguntará quién es y quién desea ser en el futuro. También se preguntará sobre cómo reformar su modelo político y su democracia.
La democracia, una vieja discusión

¿Estamos aprendiendo a vivir en democracia?, ¿estamos construyendo la República, entendida como sistema de gobierno liberal, que nos legaron los padres fundadores? Creo, al mismo tiempo, que sí y que no.

Creo que sí

Creo que sí porque nos acercamos a la cuarta elección democrática consecutiva, sin ningún tipo de indeseable irrupción militar o autoritaria; y vaya que no es poca cosa en un país que sólo superó este record en tiempos de la República Aristocrática (Desde Piérola en 1895, hasta el golpe de Benavides en 1914). El mérito es aún mayor si observamos que los últimos tres presidentes han gobernado sin mayoría parlamentaria y la gobernabilidad se ha mantenido en función a las alianzas y consensos establecidos entre las diferentes fuerzas políticas.

Al respecto, es destacable que el actual gobierno de Ollanta Humala haya perdido el control del Parlamento Nacional, lo cual parece sintomático de una crisis de institucionalidad, aunque, en realidad, refleja su fortaleza. Me explico, un mal gobierno es castigado por el poder legislativo quien le traspasa su dirección a la oposición política. Desde la práctica democrática, este cambio de timón es saludable: el poder ejecutivo no satisface las expectativas, entonces el legislativo recupera atribuciones y soberanía para ejercer una mayor fiscalización. Conclusión: el equilibrio de los poderes está funcionando.

Creo que no

Pero creo que no porque es evidente que nuestra institucionalidad es débil y que el Parlamento Nacional cuenta con una muy baja aceptación ciudadana; esto es, carece de legitimidad ante la población. Además, no olvidemos que somos el fruto de la antipolítica fujimorista. Por eso nuestra democracia es básicamente sufragista y casi se reduce a la periódica elección de autoridades.

Lo que nuestra democracia no es, es un sistema cimentado en partidos políticos de dimensión nacional que le ofrecen a los peruanos programas de gobierno para alcanzar su bienestar y los cuadros políticos para ejecutar dichos programas. Si bien las redes sociales se han convertido en un espacio de articulación política a través del cual incluso muchos partidos canalizan sus actividades, estas no llegan a reemplazan al partido, en tanto que institución, organizada y descentralizada, que persigue el poder y se prepara para ejercerlo.

Al contrario, nuestra democracia es caudillista, lo que conceptualmente es contradictorio pero al mismo tiempo muy real. Veamos a Ollanta Humala, atrapado en un esquema democrático en el que nunca se sintió a gusto, aprisionado por un protocolo que le es ajeno y que solo luce entusiasmado cada vez que preside una parada militar.

Remontémonos a sus orígenes, la carrera política del actual presidente comienza como la del típico caudillo alzado en armas del siglo XIX que le dirige una proclama refundacional al país. Es verdad que es positivo que las formas de la democracia hayan doblegado al militar golpista y que no haya sucedido lo contrario, pero el hecho de que un proyecto de clara raigambre caudillista haya alcanzado el poder en 2011 ejemplifica con claridad las insipiencias de nuestro republicanismo.

A manera de conclusión

Mirando hacia el Bicentenario, se nos queda en el tintero el proyecto de una democracia erigida sobre partidos políticos orgánicos, funcionales y financiados desde el Estado. Desde nuestra mirada puede parecer atroz, pero así funcionan las democracias maduras: el Estado financia a los partidos que cumplen con requisitos mínimos para ser considerados tales porque, finalmente, ellos sostiene el sistema.

La meta es complicada porque nuestra sociabilidad política se ha construido de otra forma: al tradicional caudillismo hoy se le suma un centrifuguismo que se ha enraizado durante la última década debido a la dación de una pésima ley de regionalización. Por eso contamos hasta 24 pequeños centros de poder diseminados por todo el país que, ante la ausencia de partidos y cuadros políticos, han sido copados por nuevas capas dirigenciales reclutadas de las burguesías emergentes y la economía informal.

En 6 años habremos cumplido 200 años de vida republicana. Cuando decimos “republicana” nos referimos a una república liberal con presidente, división de poderes y partidos políticos. Pero la nuestra es una república sui generis, acaso un cascajo formal que contiene dentro una sociedad que eligió su propia manera de organizarse.

Decidir si queremos ser una república que funcione como tal y diseñar la estrategia para lograrlo debería ser un tema prioritario en el debate nacional de cara al Bicentenario. ¿Lo entenderán así nuestros políticos y líderes de opinión?

Publicado en exclusiva para revista Ideele #252

http://revistaideele.com/ideele/content/logros-y-desaf%C3%ADos-de-una-rep%C3%BAblica-adolescente

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¿Otra vez Montesinismo?

 

¡NUNCA MÁS!

¿OTRA VEZ MONTESINISMO?

Lúcar cree que seguimos en los tiempos del siniestro asesor presidencial

Se acababa el año 2000 y el Perú respiraba al fin los aires de la democracia. Fujimori había huido del Perú con su avión llenecito de containers, se fue a Japón a visitar a Kenji y allí se quedó. Renunció a la presidencia por fax pero el Congreso no le aceptó la renuncia y lo destituyó.

Pero el montesinismo mantenía sus tentáculos en muchas instituciones públicas y privadas. Entre ellas estaban los canales de señal abierta, como América Televisión, la de los Crousillat, no la de ahora.

Entre los Crousillat estaba Nicolás Lúcar quien le dijo una vez al país, aún con Fujimori en Palacio, que no importaba si eran 300 o 400 toneladas de cocaína incautadas en un narcoavión oficial peruano, cuando la poca prensa libre que quedaba se afanaba en denunciar, con poquísima cobertura, que al dichoso Boeing se le habían extraviado 100 toneladas en “pleno vuelo”. Entonces los peruanos fuimos tristes testigos de lo que le pasa a la libertad de expresión cuando es coactada por la oscura nocturnidad de una dictadura corrupta e inescrupulosa.

La verdad, a mí me interesa muy poco la vida privada de los políticos, como tampoco la de los literatos, no soy quien para juzgar la separación de Vargas Llosa, ni el estado del matrimonio presidencial. A mí me interesa cómo se gobierna nuestro país, punto.

Por todo ello me parece obsceno que Lúcar responsabilice a Alan García del chisme sobre Nadine Heredia, del que, valgan verdades, la señora Pérez Tello inquirió al señor Arosemena con todo un preámbulo de delicadas disculpas. Por eso es evidente que la extemporánea indignación de la Primera Dama es una burda maniobra para desacreditar a la comisión que la investiga.

Luego ¿Nicolás Lúcar es creíble?, ¿ya olvidamos su rol durante la dictadura fujimorista y su vil intento de manchar la imagen del recordado y bienquerido presidente Valentín Paniagua? Finalmente, ¿por qué Alan García tendría que llamarlo a desmentirle nada?

Yo sé que muchos de mis lectores no simpatizan con Alan García y los respeto, pero la jugarreta de Lúcar lo único que muestra es a otro periodista alineándose con el poder de turno. Por si lo hemos olvidado, acusar a alguien sin sustento es difamación. Si Lúcar tiene algo contra García que muestre sus pruebas ¡caray! ¿O queremos volver a la tenebrosa noche montesinista?

Publicado en Exitosa Diario, el 19 de julio de 2015

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Apocalipsis Electoral

 

No es la voz dinamitar próximas elecciones

“Apocalipsis electoral”

Daniel Parodi Revoredo

En una columna titulada “cambio o muerte”, que evoca viejas proclamas revolucionarias, Rosa María Palacios sugiere que la única manera de evitar “que la población reviente en ira y que la ola nos caiga encima” es el cambio, aunque no nos detalla en qué consiste ese cambio o quien nos lo traerá.

Para sustentar su premonición, nos inventa algunas imaginativas tradiciones (Anderson dixit). “El pueblo perdona al que se va en orden, pero castiga en las elecciones”, nos dice para convencernos de que a pesar de la alta aprobación de su 2do gobierno, Alan García no será elegido el 2016. Luego cierra la oración con una sentencia ecléctica: “no hay nada que contradiga esa tradición, salvo el temor de que Nadine Heredia destaque en una carrera congresal” (¿?).  La verdad, no la entendí.

Mejor es su “ley del comportamiento electoral”: “el pueblo vota por un cambio cada 10 años” (¿?). No soy politólogo pero algunas cosas he leído de Nohlen, Tuesta, Vergara, Dargent, entre otros, y, la verdad, ningún estudio serio valida esa tesis. Como historiador, sí puedo decir que en el Perú no hemos tenido suficiente estabilidad democrática siquiera para someterla a examen, ni aplicándole los ciclos económicos de Kondratieff.

En el fondo, de lo que quiere convencernos la destacada columnista es de que los actuales candidatos a la presidencia no ofrecen absolutamente nada, que son todos corruptos y que lo que le espera al Perú, si elige entre lo que hay, es el más absoluto desastre. Es el mismo argumento de Augusto Alvarez Rodrich, en su artículo “Ciudad de M”, en el que augura que el próximo proceso electoral será una revenda mierda.

A mí me da la impresión de que estos malos augurios solo expresan la frustración de un sector que reniega del escenario que se acerca; es decir, una segunda vuelta entre Alan y Keiko, quizá PPK. Entonces a dinamitarlo todo, incendiemos la pradera para que no brote ese fruto que a mí no me gusta. Vaya vocación democrática de algunos, cada vez me admiro más.

Por otro lado, no estoy convencido de la “tesis del cambio” de Rosa María Palacios (o de lo que de ella pude comprender). Me parece que en todos los sectores sociales del país existe la conciencia de que hasta hace poco se estuvo bien y que ahora ya no se está bien. Por esta razón, el voto podría inclinarse a quien asegure nuestro retorno a la senda del crecimiento económico.

Por supuesto que el modelo es perfectible, que le hace falta reformas y que la inseguridad ciudadana es nuestro mayor flagelo, pero los peruanos ya nos aventuramos con Humala y nos equivocamos, y por eso el voto en 2016 debiera ser, mas bien, conservador. Esta es mi percepción y no una regla, pues la única regla reciente del comportamiento del electorado peruano es que no se puede predecir.

Busquémosle entonces lo positivo a las cosas pues Humala no alcanzó a arruinar del todo al país porque hasta para eso hay que tener cierto talento (Vergara dixit). Nos gusten o no, los tres candidatos favoritos tienen cosas interesantes que mostrar. Alan García realizó un buen segundo gobierno y tiene las ideas claras como para retomar las riendas del país con rapidez. Keiko Fujimori finalmente se dedica a la política y el fujimorismo también. Nos asusta su ausencia de credenciales democráticas pero quizá estén esperando la oportunidad de obtenerlas. PPK está detrás de lo bueno, poco o mucho, que hizo Toledo durante su único gobierno.

Es fácil decir que las próximas elecciones serán una mierda. La pregunta es qué vas a hacer tú, líder de opinión, para evitarlo. Porque con un poco de humildad y aceptando la voluntad popular podrías conducir el debate hacia los grandes problemas y desafíos nacionales en el corto y mediano plazo. De hecho, soy el convencido de que nadie mejor que tú para elevar el nivel de la discusión y obligar a los candidatos a exponer sus propuestas. Por eso, si el próximo proceso electoral deriva en una pelea de perros, tú también serás responsable. Piénsalo bien, porque se trata de nuestro país y de nuestra democracia.

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La nota de rosa María Palacios

 http://larepublica.pe/impresa/opinion/16387-cambio-o-muerte

Échale la culpa a Alan

para él todo es una M, para mí no

ÉCHALE LA CULPA A ALAN

En su última columna, titulada “Ciudad de M”,  Augusto Álvarez Rodrich se “admira” del ruido político que se ha instalado en el Perú y que en buena medida es responsable de nuestro frenazo económico, junto, claro está, a la evidente incapacidad de gestión del presente gobierno.

Pero repasemos un poco los hechos ¿qué país le entregó Alan García a la ciudadanía en 2011? ¿Acaso vivíamos así, como cuervos comiéndonos los ojos? ¿Acaso la recíproca acusación de corrupción y el escándalo mediático eran el pan de cada día? La pasado gestión aprista tuvo algunas controversias. Pero ¿era el Perú del 2010, previo a las presidenciales, el hervidero que hoy lamenta nuestro experimentado periodista?

 

Las Joyas de Nadine

 

Primera Dama Nadine Heredia

LAS JOYAS DE NADINE

¿Serviría de algo que alce la voz y me ponga a tono con el actual despelote de la política nacional? Estamos tan sumergidos en la mediocridad de algunos comunicadores/as estridentes que no alcanzamos a ver el horizonte. Este refleja una encarnizada lucha por posicionar el siguiente escándalo, la siguiente denuncia, mi denuncia, para así arrinconar a mi contrincante y fortalecer mi posición. Así está planteada la partida de ajedrez.

El problema es que hemos convertido lo que debería ser una dimensión de la política en toda la política y no existe debate más allá del escándalo de turno. Los medios, claro, se frotan las manos. De un lado tenemos a Nadine vapuleada entre la frivolidad de las joyas y sus cuentas en Europa, y, de la otra, la final de Esto es Guerra, Combate o alguna que otra franquicia que consume masivamente la audiencia nacional.

Si me preguntan si Nadine es responsable, mi respuesta es un sí rotundo. No sé si de las joyas y cuentas; es más, he llegado a sospechar que todo aquello no es más que una “cortina de humo del mal menor”; mientras ven la forma de callar a Martín Belaúnde, que recién declaró, no dijo nada y casi nadie se enteró.

Pero Nadine es responsable del ruido político, del bumerang que lanzó y ha regresado con violencia en contra de ella. Del evidente afán – ya abortado- de postularse en 2016 y de la persecución contra Alan García, supuestamente el rival a vencer. Y, en el camino, de convertir nuestra política en el vertedero que es ahora y que, coyunturalmente, ella protagoniza.

Por eso no somos más que una ruleta del escándalo, un pérfido péndulo que una vez alcanza a los unos y otra a los otros. Somos la fallida aventura caudillezca que una vez inició la Primera Dama junto a su esposo y no al revés; somos la exacta medida de la mediocridad de quienes nos gobiernan y los/las que se han alineado servilmente con ellos. Estos últimos son las verdaderas “joyas de Nadine”.

Quizá no estaría de más un pacto con la prensa seria para comenzar a discutir las cuestiones de fondo. Total, ellos ya se van, se nos vienen elecciones generales y tenemos muchos temas importantes que debatir. No nos equivoquemos, ni las “Joyas de Nadine”, ni “Esto es Guerra” nos van a hacer recuperar el camino del crecimiento y el desarrollo.

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Página Historiador Daniel Parodi Revoredo

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Con o sin reelección

 

Avance de resultados de elecciones para presidentes regionales según boca de urna de Ipsos

informalidad y fragmentación son las características de los gobiernos regionales

Con o sin reelección

No sirve prohibir la reelección inmediata de autoridades regionales y alcaldes como recién se ha aprobado en el Congreso si no se fortalecen los partidos políticos. Expliquemos el tema. Los dos grandes errores de la bien intencionada ley de regionalización aprobada durante el gobierno de Alejandro Toledo (2002) fueron los siguientes:

En primer lugar, crear una región por departamento (24 en total) con la ilusa esperanza de que, posteriormente, estas renunciasen al poder recientemente adquirido para fusionarse con otras y crear demarcaciones políticas de mayor envergadura. El fracaso de esta intención se expresó en el referéndum de octubre de 2005 en el que la población rechazó abrumadoramente las 5 propuestas de unificar varias regiones en una sola. Por ello, lo que tenemos en el Perú, más que una regionalización, es una aguda fragmentación política.

En segundo lugar, la creación de las 24 regiones se dio apenas a dos años de superado el fujimorismo con todo lo que trajo de antipolítica y de crisis de los partidos políticos. Es decir, cuando no existía en el Perú una oferta medianamente aceptable de cuadros profesionales que pudiesen ejercer los nuevos cargos públicos con una mínima garantía de eficiencia.

De allí que son otros actores locales, más bien provenientes del sector informal, los que han copado los gobiernos regionales a través de centenares de movimientos provinciales y distritales que solo ejercen influencia en su propia jurisdicción.  En la mayoría de los casos, estos grupos reproducen prácticas clientelares de empoderamiento del entorno cercano y no cuentan con cuadros con la capacitación necesaria para el ejercicio de la función pública.

Ante este panorama ¿qué es lo que puede lograr por sí sola la no reelección de autoridades? Muy poco. A lo sumo que el grupo empoderado tenga que dejar la administración que ejerce para ser reemplazado por otro de similares características. En el peor de los casos, que el presidente regional saliente coloque a un paniaguado en el cargo para que él siga gobernando a la sombra.

Lo que el Perú necesita son cuadros profesionales formados en las universidades y capacitados por los partidos políticos para ejercer la función pública, pero los partidos hoy casi no existen y por eso requieren el financiamiento del estado. Si no logramos que la política nacional le ofrezca a la sociedad dirigentes capacitados y con conciencia de lo que significa servir a la comunidad, la relección o su prohibición, por si solas, no van a solucionar el problema.

Publicado hoy en Exitosa Diario

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2015 : ¿año del sentido común?

Sentido común para concluir dignamente

2015: ¿año del sentido común?

¿Qué gran reforma podría encabezar Ollanta Humala? Ninguna. A Hugo Chávez le tomó coraje, convicción e inventiva arruinar a Venezuela. Incluso arruinar las cosas requiere de algún talento”. (Alberto Vergara 2012)

Daniel Parodi Revoredo

En un artículo publicado en 2012, Alberto Vergara sugiere que gracias al “éxito” del modelo económico neoliberal de hace dos décadas, en los ministerios más importantes del país se enquistó una tecnocracia que es la que realmente gobierna  y define cómo se hacen las cosas. Para Vergara, el poder de esta tecnocracia se potencia gracias a la mediocridad de nuestra representación parlamentaria que ofrece un pobre contrapeso a la capacidad de iniciativa de un Poder Ejecutivo todopoderoso.

De esta manera, el modelo de administración engendrado por el fujimorismo se ha organizado para que nada se modifique, para que no sean posibles cambios estructurales y para permanecer inmutable al ruido político y a buen recaudo de cualquier aventura reformista.

Es por eso que, desde hace veinte años, la gestión de un gobernante se mide por su capacidad de administrar lo que hay y eventualmente mejorarlo. Allí se encuentra su margen de maniobra. Ello explica que el gobierno de Alejandro Toledo haya sido mejor que el de Ollanta Humala y que Alan García, con su apuesta por la inversión, la infraestructura y la reducción de la pobreza, haya superado largamente a los otros dos.

A mí no gusta el panorama que nos pinta Vergara (a él tampoco). Creo que el Perú necesita utopías y no solo administrar con aceptables estándares de calidad algunos sectores estratégicos. Creo imperativo formar al ciudadano peruano y forjar la clase política del mañana, provista de visión de futuro y capaz de construir un país que sepa quién es y qué república quiere ser (Hugo Neira dixit).

Pero si Ollanta Humala quiso ser reformista perdió demasiado tiempo en su vano empeño reeleccionista conyugal y en la guerra abierta que le declaró a sus adversarios. Humala, además, sólo tenía (tiene) tecnócratas, carecía de políticos, de operadores y, sobre todo, de estadistas.

Es por eso que al 2015 solo le queda ser el año del sentido común. El humor nacional no está para reformas tardías. Lo que necesitamos, más bien, es salir del ruido político. Para el año que comienza, al gobierno nacionalista le deseo la sapiencia para administrar adecuadamente lo actuado, afrontar con sobriedad las controversias y preparar el camino de una transferencia democrática modélica y transparente. El país se lo agradecerá.

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Publicado hoy en Exitosa Diario

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La Ruleta del Escándalo

 

LA RULETA DEL ESCÁNDALO

Daniel Parodi Revoredo

Hace más o menos un mes, el ministro de Justicia Daniel Figallo se encontraba contra las cuerdas. La razón: las declaraciones de la exprocuradora Yeni Vilcatoma quien denunció las presiones del alto funcionario para otorgarle al prófugo Martín Belaúnde la calidad de colaborador eficaz y así acabar con lo que, al día de hoy, es la peor pesadilla del gobierno.

De pronto, con la opinión pública dividida y el país absorto, surge una iniciativa legislativa con la aparente finalidad de formalizar el trabajo de los jóvenes entre 18 y 24 años. La Ley, que recorta sensiblemente sus beneficios laborales, llamó también la atención por su escaso sentido de la oportunidad: ¿por qué aprobar una medida controversial con el potencial de movilizar a los jóvenes en momentos de crisis política por la cuestión de Belaúnde y de Figallo?. De hecho, el resultado no fue otro sino el esperado: al día de hoy los colectivos juveniles ya han tomado tres veces las calles y algunos sectores están planteando ir a referéndum para bloquear la inoportuna iniciativa.

Cuando parecía que peor no cerrábamos el año, el cuestionado fiscal Carlos Ramos Heredia es suspendido seis meses por el CNM, a lo que aquel replica denunciando que ya se conoce el paradero del prófugo Martín Belaúnde. Horas después, el gobierno admite que Belaúnde está en Bolivia y un patético Daniel Urresti despide el 2014 diciéndole al país lo que ya nadie cree: que se están realizando esfuerzos para repatriar al prófugo amigo de la pareja presidencial. Y así la “ley pulpín” salió disparada de las primeras planas. El primero de enero de 2015, es otro el escándalo que acapara los titulares.

¿Casualidad o “ruleta del escándalo”?

Al finalizar estas líneas, me pregunto si esta seguidilla de destapes y desafortunadas iniciativas no evidencian la penosa estrategia de un gobierno decadente, cuyo último recurso para salir de un escándalo es fabricar  otro.  Así pues, a Figallo lo salvó la “ley pulpín”, mientras que el anuncio del paradero de Belaúnde mitiga las protestas juveniles.

La táctica de salir de una coyuntura creando otra es tan vieja como la política misma. Lo dramático es que, paradójicamente, el gobierno no cuente ya con más recursos que dispararse,  uno a uno, a los dedos de los pies para mantenerse erguido. Finalmente, Martín Belaúnde es una dura realidad que, psicosociales más o psicosociales menos, la pareja presidencial tendrá que afrontar tarde o temprano.

Publicado en Exitosa Diario, el domingo 4 de enero

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