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PPK en la ONU

 

PPK EN LA ONU

PPK ONU

La primera foto que recordaremos de la reciente intervención de PPK en la Asamblea General de las Naciones Unidades es aquella en la que se dirige al pleno; la segunda es en la que aparece sentado en el escaño de la representación peruana junto al canciller Ricardo Luna, nuestro embajador en Washington Carlos Pareja y nuestro representante permanente en el referido foro mundial, el embajador Gustavo Meza Cuadra. La imagen grafica el inicio de un periodo de fecunda coordinación entre los Palacios de Pizarro y Torre Tagle, sin la cual es muy difícil acertar en el camino hacia el desarrollo, con la OCDE como la luz al final del túnel.

Por eso la alocución presidencial comenzó manifestando la sintonía del Perú con los 17 objetivos de desarrollo sostenible al 2030 de la ONU. PPK apuntó hacia objetivos sensibles como el clima y la vida submarina, y subrayó que el “Perú promueve el crecimiento verde articulando el uso de ecosistemas terrestres y marinos”

Desde este punto saltó al análisis de la realidad local e introdujo a la conferencia el proyecto Sierra Azul, cuya funcionalidad pasa por la recolección de las aguas provenientes de las lluvias amazónicas. Seguidamente, siempre a través del agua, relacionó su plan de gobierno con otros objetivos de la ONU como la salud y el saneamiento. Así también, PPK conectó con la principal meta de las Naciones Unidad: el fin de la pobreza, porque no se entiende un Perú libre de aquella si uno de cada tres peruanos no tiene agua y desagüe.

En otra parte de su intervención, PPK refirió el posicionamiento del Perú en un mundo global en el que difícilmente se puede competir sin constituir bloques regionales sumando las economías de varios estados. Por eso el Presidente subrayó la necesidad de “profundizar coincidencias con países con desafíos similares”, lo que implica también fortalecer “nuestro compromiso con la consolidación de la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho, en tanto que pilares de la gobernabilidad”.

La mención de PPK a Venezuela no por sutil dejó de ser importante. La precariedad institucional del país llanero es el principal obstáculo para profundizar coincidencias entre estados vecinos pues los restos del chavismo continental son el lastre que nos impide, hasta hoy, fortalecernos como bloque regional  y apuntar hacia la globalización mundial.

En New York, PPK vuelve a dejarnos la impresión de tener las cosas claras; ojalá y los vientos locales apunten en la misma dirección que su emprendimiento.

PPK ONU 2

Aparecen embajador Gustavo Meza Cuadra, Canciller Ricardo Luna, Pdte PPK, y detrás, embajador Carlos Pareja, en la asamblea de las NNUU

Publicado hoy 23 de septiembre en Diario Expreso

 

 

La Tercera República (2000 – ¿?)

La Tercera República (2000 – ¿?)

El gobierno transitorio de Valentín Paniagua inició La Tercera RepúblicaResultado de imagen para paniagua valentin

La presentación de gabinete Zavala en el Congreso Nacional me pilló leyendo la República Autocrática, libro que Pedro Planas –brillante intelectual desaparecido tempranamente- publicase en 1994. La implacable crítica de Planas al Oncenio de Leguía (1919-1930), en tanto que desestabilizador de la institucionalidad democrática establecida durante la República Aristocratica; y las sugerentes analogías que establece entre aquel y el entonces recién instaurado autoritarismo fujimorista, me llamaron a pensar en cómo podríamos periodificar nuestro tan maniatado orden constitucional.

Pero dejémonos llevar por Planas, cuyo texto analiza el discurso de José Santos Chocano en favor del leguiísmo, al que dotó de una doctrina legitimadora que instaló en nuestro imaginario político la muy difundida idea de que a veces son necesarias “dictaduras organizadoras” para “poner orden” en el Estado y sus instituciones. Planas refuta a Chocano con una serie de sugerentes preguntas. Es así que cuando este  sostiene que las libertades públicas sólo pueden regir si existe “una perfecta organización democrática”; aquel se pregunta si no sería mejor  “perfeccionar esa organización democrática para canalizar el efectivo ejercicio de las libertades públicas y no, por cierto, cancelarlas, con lo cual volveríamos a fojas cero”

En otra parte de su texto, Planas replica el argumento que sugiere la supuesta inmadurez institucional de los países de América Latina comparada con la solidez de las democracias europeas. Para ello, pasa revista por pensadores de la talla de Víctor Andrés Belaúnde quien en 1912 sostuvo que “la anarquía no era privilegio del Nuevo Mundo” o Haya de la Torre quien en 1943 señaló que “nosotros odiamos el despotismo, aunque a veces seamos impotentes para luchar contra él”.

En suma, lo que Pedro Planas propone es que las dictaduras no son responsabilidad ni de los pueblos, ni de ninguna urgencia por suprimir las libertades civiles con la paradójica finalidad de defenderlas, sino de los mismos dictadores y de los regímenes que las encarnan. Respecto de la democracia, sostiene que esta necesita tiempo para establecerse plenamente, por lo que su eventual debilidad no es sino consecuencia de su constante y perniciosa interrupción.

El texto nos deja una idea fuerza con la que trabajar. La república aristocracia, con todas sus limitaciones al sufragio, que por lo demás eran propias de su época, constituyó un primer periodo fecundo en la vigencia del orden constitucional y malogrado por la irrupción dictatorial de Augusto B. Leguía en 1919. El segundo es aquel en el que rigió la Constitución de 1979 abruptamente interrumpido por el autogolpe del 5 de abril de 1992.

El viernes 19 del presente mes, tras una maratónica sesión que se destacó por un serio esfuerzo de responsabilidad cívica de todas las partes, el Congreso Nacional, en el que la mayoría absoluta la tiene el fujimorismo, le dio un voto de investidura casi unánime a un gabinete que de otro modo no hubiese podido iniciar funciones. Pensaba que no es poco considerando que apenas en septiembre de 2000 recuperamos el orden constitucional. Pensaba también en que han pasado 16 años desde entonces y que, siguiendo la periodificación de Pedro Planas, la historia registrará los tiempos que estamos viviendo como el tercer constitucionalismo (o la tercera república) de la historia del Perú Independiente. Esperemos que no haya ya cuarto militarismo más adelante y que esta democracia haya venido para quedarse.

Publicado en Diario La República, hoy domingo 4 de septiembre de 2016

http://larepublica.pe/impresa/opinion/799860-la-tercera-republica

 

 

 

 

 

 

 

Wagner: la voz del estadista

 

Wagner: la voz del estadista

 Daniel Parodi

“Muchas veces es necesario contar con líderes creíbles o personalidades indiscutidas para dar pasos fundamentales”.
trome.pe

Tratando sobre la posibilidad de mejorar las relaciones perua­no-chilenas, un funcionario de KAS en Lima me preguntó si po­díamos encontrar en Perú y Chile, res­pectivamente, dos estadistas de la ta­lla de Konrad Adenauer y Charles de Gaulle para liderar dicho acercamien­to. La pregunta era pertinente, las repú­blicas funcionan a base de sus institu­ciones pero muchas veces es necesario contar con líderes creíbles o personali­dades indiscutidas para dar pasos fun­damentales hacia adelante.

Por eso es importante que el em­bajador Allan Wagner haya asumido la responsabilidad de presidir la Aso­ciación Civil Transparencia, la que ha presentado al Congreso 32 propues­tas de reforma institucional para el fortalecimiento democrático. Bien el JNE también –y su presidente, Fran­cisco Távara– pues se muestra como una institución que no solo adminis­tra justicia electoral sino que reflexio­na y propone acerca del sistema de elecciones; de hecho, sus proyectos de reforma datan de 2013.

Las propuestas de Transparencia abar­can 4 ejes a saber: el funcionamiento del Congreso, el sistema de justicia, la trans­parencia de la administración pública, y los procesos electorales. Centrémonos en el último punto, en el que se plantea el financiamiento obligatorio de los par­tidos políticos (50% para la formación de cuadros); el fortalecimiento de sus democracias internas (un militante un voto, elecciones directas de sus candi­datos a todos los cargos públicos); la eli­minación del voto preferencial que ha generado gran inequidad toda vez que unos candidatos invierten en sus cam­pañas personales muchísimo más que otros; e, infaltable, la fiscalización y el acompañamiento del JNE y la ONPE en todas estas etapas.

Un lugar común en nuestro imaginario político es creer que ‘otorongo no come otorongo’; es decir, que nuestros parla­mentarios se defienden entre ellos mis­mos y anteponen sus intereses a los de la nación. No creo que esta idea sea nece­sariamente cierta. Al menos, en la última investidura del gabinete nos mostraron un nivel de civismo que hacía tiempo extrañábamos y, en todo caso, los pro­yectos que acaban de llegar a su mesa de partes son una excelente oportuni­dad de demostrar lo contrario.

A estas alturas de nuestra democracia, es valorable que una personalidad indis­cutida como el embajador Allan Wagner encarne la voz de parte de la sociedad civil que, de esta manera, le hace saber al Congreso Nacional sus proyectos de reformas tan urgentes como inaplaza­bles en un país que, tras cuatro Gobier­nos democráticos, quiere seguir cimen­tando su republicanismo.

Publicado hoy domingo 4 de septiembre en Diario Exitosa (hacer clic en link debajo)

Wagner: la voz del estadista, la palabra de Daniel Parodi

La mala del cuento

 

La mala del cuento

¿por qué PPK sube y Keiko baja en las encuestas?

Daniel Parodi Revoredo

Alguien alguna vez me dijo que el peruano quiere que le resuelvan sus problemas y esa sencilla proposición explica el sentido común de un país que presenta grandes déficit en servicios públicos como la educación, la seguridad, la salud etc. Por eso se ha extendido la percepción de que los políticos tienen que llevarse bien y alcanzar acuerdos que beneficien al ciudadano de a pie.

Debido a estas razones, la última encuesta de CPI le otorga 70.4% de aprobación a PPK, de los cuales 20% son de peruanos que votaron por Keiko en segunda vuelta y 10% de los que también lo hicieron en la primera. Sin embargo, con la lideresa de Fuerza Popular está sucediendo lo contrario. Hoy la apoyan solo 38.3%; un poco menos que su núcleo duro de 39.8% en primera vuelta y 11% menos de quienes la respaldaron en la segunda.

PPK y KEiko

¿Por qué PPK sube y Keiko baja? PPK está trasmitiendo una imagen jovial y emprendedora, al mismo tiempo que ha logrado posicionar en los medios de comunicación su propia agenda política a través de un mensaje presidencial tan preciso como comprensible. Es por eso que en la encuesta de CPI 21% respalda la propuesta de mejorar la educación básica, incluso por encima de la más epidérmica lucha contra la inseguridad que arroja 18.7%.

En la otra esquina, una Keiko renuente a reconocer su derrota y a saludar al ganador, que amenaza desde su cuenta en twitter con gobernar desde el parlamento, es percibida como un factor de confrontación que nadie quiere, de allí se desprende también su significativamente alta desaprobación que alcanza al 55% de los encuestados.

Caso contrario es el de Luz Salgado quien, a pesar de presidir la institución más desprestigiada del país (el Congreso) presenta una aprobación de casi 50%, 11% por encima de Keiko. Los buenos números de Salgado se explican en el talante democrático que viene mostrando y su manejo de la crisis ejecutivo-legislativo, suscitada por las desafortunadas declaraciones de PPK acerca de jalarse congresistas fujimoristas. Los aciertos de Salgado han sido valorados positivamente por la población.

Lo que la última encuesta de CPI deja claro es que el país no quiere problemas si no resolverlos. Es por eso que hoy PPK sigue subiendo, mientras que Keiko tendrá que pensar mucho qué tipo de oposición quiere hacer para que no se le vea como a la mala del cuento.

@parodirevoredo

Publicado en Expreso el viernes 12 de agosto de 2016

La estrechez del Frente Amplio

 

 

La estrechez del Frente Amplio

El Frente Amplio ha dejado de ser interlocutor válido en lucha por libertades civiles

La moción de orden del día aprobada el pasado martes por el pleno del congreso ha obtenido como resultado inmediato que el Perú se sume al grupo de países que ha adoptado una firme posición frente a la violación de la Carta Democrática Interamericana en Venezuela. Bien por la bancada aprista, portadora de la iniciativa respaldada por todas las demás menos una: la del Frente Amplio.

Al respecto, si algo hay que tener claro es que la cuestión venezolana no es un tema de izquierdas y derechas. Si me preguntasen qué régimen me recuerda más el de Chávez-Maduro ese es el fujimorismo: control de los medios de comunicación, persecución de la oposición política, intervención del parlamento, violación de derechos humanos etc. Fujimori fue económicamente más eficiente, eso sí.

No voy a ponerme a especular qué ata a Mendoza, Glave y compañía a la agonizante satrapía venezolana pero, en cambio, sí quiero detenerme a evaluar sus consecuencias. La más grave involucra todas las demás: el Frente Amplio ha dejado de ser interlocutor válido en la lucha por las libertades civiles, los derechos humanos, el respeto de las minorías, etc.

De hecho, la próxima marcha de defensa de los derechos de las mujeres #Niunamenos, que apoyo militantemente, me trajo a colación una reflexión. Hace meses, Lilian Tintori, esposa del preso de conciencia Leopoldo López, señaló en un twit que al visitarlo en la inhumana prisión de Ramo Verde la desnudaron completamente, “me pidieron que abriera las piernas varias veces y revisaron hasta los modes (toallas higiénicas) que traía puestos”.


Lilian Tintori, víctima de abusos y humillaciones

Ahora bien, que le respondió Indira Huilca a las fuerzas políticas que han unido esfuerzos para que el Perú adopte posición frente a la dictadura y crisis venezolanas: “a ver bancadas de FP, PPK, APRA, APP, AP en vez d hacer conf d prensa sobre otros países podrían preocuparse x lo que pasa en Villarreal”.

Este es pues el despierto interés de la joven abanderada de las reivindicaciones sociales y de la lucha pro derechos de la mujer, respecto de sus flagrantes violaciones en Venezuela, incluso las que incluyen atentados contra la integridad física, moral e íntima de las esposas de los presos políticos del país llanero.

Por eso quiero terminar por donde comencé. La lucha por los derechos fundamentales no tiene color político. Mientras el Frente Amplio sostenga que en Venezuela es permisible lo que aquí denuncia como monstruoso, no pasará de ser una estrecha camarilla de falsos profetas.

@parodirevoredo

La “bizarre” herencia

 

IZQUIERDA

La bizarra herencia

las diásporas de la izquierda peruana no son novedad

En lúcido artículo titulado cambalache, Nelson Manrique hace una dura autocrítica del desbande político de la izquierda peruana de la que llama la atención la presencia de Vladimiro Huaroc en la plancha fujimorista, la de Anel Townsend –exdefensora de Villarán- en la de Acuña, las voceadas candidaturas congresales de Augusto Rey y Susel Paredes en la lista de PPK y, como anfitriona de la fiesta, Susana Villarán al lado de Daniel Urresti.  En realidad, las diásporas de la izquierda peruana no son novedad. Antes, es verdad, eran todos comunistas, pero igual andaban divididos en decenas de ramificaciones.

Meditando al respecto, me puse a pensar en el aporte de la izquierda peruana al desarrollo del Perú del último medio siglo y este es más que discutible. En tanto que tal, los partidos marxistas recién aparecieron en la década de 1970, con excepción del PCP que fundara Mariátegui en 1928, luego de que se escindiese del APRA. Con lo mucho de malo o bueno de Velasco, lo cierto es que dichas agrupaciones le jalaron la alfombra al único intento sistemático de implementar una revolución social en el Perú. Las razones son dos: o Velasco no les pareció lo suficientemente radical o les reventaba no ser ellos quienes liderasen el proceso.

En los ochentas el panorama no mejoró. A pesar de participar activamente del juego democrático, el sistema no terminó de convencerles, lo tildaron de burgués y disentían con Sendero más bien respecto del “momento indicado” para abrazar la lucha armada. Al finalizar la década, inmerso el país en una profunda crisis, no se les ocurrió nada mejor que dividirse en dos en la que fue su última participación electoral presidencial medianamente importante. Ya en la década de los noventas, toda vez que enfrentamos una dictadura de derecha, convenientemente adoptaron posturas más democráticas que abandonaron tan pronto como a Hugo Chávez se le ocurrió que “el socialismo” era una buena etiqueta con la que revestir su autoritarismo populista.

Para comprender el aporte de la izquierda al proceso político peruano más contemporáneo, la trayectoria de Sergio Tejada es de suma utilidad. Tejada es corresponsable del pésimo gobierno que ya se va, al que le sirvió denostando por cuatro años consecutivos, con el dinero de todos los peruanos, al segundo gobierno aprista. El resultado: Alan no tiene desbalance patrimonial pero igual Tejada no para de acusar.

En vistas de que el barco nacionalista comenzó a hundirse, Tejada lo abandonó en enero de 2015. Luego, en noviembre del mismo año, fue precandidato presidencial por la Unidad Democrática en cuyas primarias fue aplastado por Gonzalo García quien cuadruplicó su votación. Entonces Tejada no perdió el tiempo en saltar por la borda y al día siguiente anunció muy campante su paso al Frente Amplio con la intención de integrar la lista congresal de la chavista Verónika Mendoza.

Me pregunto está vez a quién culpará la izquierda si elegimos mal en abril y terminamos de caer por el despeñadero. Ciertamente, ya nos hicieron un muy flaco favor Siomi y compañía al endilgarnos al improvisado Humala. Hoy, mientras que desde todos los flancos buscan tumbarse a la Alianza Popular, cuya coherencia e institucionalidad los supera enormemente, nos ofrecen, en simultáneo, el mismo autoritarismo que ha arruinado a Venezuela, hasta hace poco el país más rico de la región.

Macartista me dirán, pero resulta que me gusta el PSOE de España y que soy el convencido de que cualquier democracia, para sostenerse, requiere también de una izquierda de calidad. La nuestra sin embargo, no pasa de lo bizarre, no más no nos arruinen el país mientras no madura la criatura.

Daniel Parodi Revoredo

@parodirevoredo

Las alianzas políticas en el Perú

 

Haya y Luis Bedoya

Luis Bedoya felicita a emocionado Víctor Raúl tras juramentar como Presidente de Asamblea Constituyente en 1978. Aplauden Alan García Pérez, Javier Ortíz de Zevallos y Ernesto Alayza Grundy. Alianza Popular rememora colaboración de APRA y PPC en transición democrática de  aquellos años

Las alianzas políticas en el Perú

Daniel Parodi Revoredo

La formación de la Alianza Popular (Apra-PPC) ha generado todo tipo de reacciones, algunas altisonantes y la mayoría cuestionadoras. Sin embargo, a diferencia de las dictaduras, la democracia siempre ha tenido en el diálogo y el entendimiento a la razón de su existencia. La democracia reúne a mayorías y minorías, convoca a opiniones diferentes y se construye a base de consensos.

Un caso paradigmático de la región es el chileno, en que la Concertación, liderada por el Partido Socialista y el Demócrata Cristiano, ha gobernado casi ininterrumpidamente desde 1990, cuando Augusto Pinochet finalmente dejó el poder. Esta alianza, además, se ha constituido en una herramienta fundamental contra el caudillismo toda vez que alterna sus liderazgos, los que hasta ahora suman cuatro: Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.

La democracia peruana es aún precaria, pero cuando su institucionalización avanzó fue con alianzas políticas. Un primer ejemplo es el acuerdo entre pierolistas y civilistas de 1895, que superó el militarismo de Andrés Avelino Cáceres y le abrió el paso a 25 años casi continuados de alternancia democrática hasta el golpe de Augusto B. Leguía en 1919.

Por otro lado, el pacto entre Manuel Prado y el Apra de 1956 permitió que los partidos de masas fuesen aceptados en el Perú y que concluyera el más cruento período de violencia política de toda nuestra historia republicana. Dos décadas después, un entendimiento entre el Apra y el PPC logró sacar adelante la Constitución de 1979, gracias a la cual recuperamos la democracia un año después. Recordemos que entonces la izquierda comunista intentó sabotear el proceso y que sus representantes no se dignaron firmar la Carta Magna.

Sin embargo, otras coaliciones no tuvieron el mismo suceso. Por un lado, la alianza parlamentaria entre apristas y odriistas de 1963 es recordada como obstruccionista al primer gobierno de Fernando Belaunde; mientras que la que Acción Popular y el PPC estrecharon en 1980 consolidó un gobierno con mayoría absoluta en el Parlamento, pero no revirtió la aguda crisis económica de entonces.

Desde una mirada contemporánea, la recientemente creada Alianza Popular (Apra-PPC) reúne a dos partidos tradicionales que han mantenido cierta funcionalidad en tiempos en los que ni la decisión popular, ni la participación política de las masas se canaliza a través de ellos. Convengamos en que el discurso antipolítico de la dictadura fujimorista se ha extendido hasta hoy al punto que nuestras elecciones son disputas de caudillos y ya no se centran en la confrontación entre agrupaciones sólidamente constituidas, ni mucho menos la de sus programas de gobierno.

Pasando a leer la actual coyuntura electoral, que la oleada de ataques a candidaturas se haya transferido de PPK a César Acuña y luego de Acuña al binomio Alan-Lourdes no solo sigue dejando a Keiko Fujimori tranquila en el partidor, sino que indica cuál es la opción que hoy preocupa a los demás. La fuerte resistencia contra el entendimiento entre estos dos experimentados líderes parece una señal de que, en principio, acertaron al unirse. Pronto sabremos si esta alianza cumplirá un rol importante en la historia del Perú, como las otras que hemos mencionado.

Publicado hoy en El Comercio

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/alianzas-politicas-peru-daniel-parodi-noticia-1864436

Twitter: @parodirevoredo

60 años Academia Diplomática

60 años de la Academia Diplomática

Hace 60 años, un 18 de agosto de 1955, se fundó la Academia Diplomática del Perú Javier Pérez de Cuéllar, nombrada así en homenaje al peruano que ejerció la secretaría general de las Naciones Unidas. La fecha es clave, pues tras la creación de la ONU en 1945, el derecho internacional se encontraba en plena transición.

Desde ese año, los nuevos desafíos alcanzaron también el derecho del mar debido a las proclamas del presidente estadounidense Harry Truman sobre el lecho y subsuelo marinos. Dos años después, Chile y Perú lanzarían la tesis de las 200 millas marítimas.

Son notables los éxitos de la diplomacia peruana desde la fundación de la Academia. Entre ellos podemos mencionar la gravitante participación de sus profesionales en las Conferencias del Mar (Convemar) desde 1956 hasta 1982. Del mismo modo, en la década de 1990 se logró la paz definitiva con Ecuador (Acta de Brasilia de 1998) y se concluyeron los pendientes del Tratado de 1929 con Chile (Acta de Lima 1999).

En la década siguiente, el Perú sustanció la causa marítima contra Chile por medio del embajador Manuel Rodríguez Cuadros, quien logró que el país vecino reconociera su naturaleza jurídica (2004). A su turno, con el embajador José Antonio García Belaunde gozamos de un prolongado cancillerato de cinco años que se caracterizó por la estabilidad en la conducción de la política exterior y un manejo sutil e inteligente de la relación con Chile. Este se potenció con los cancilleres del presente Gobierno, que han obtenido logros importantes, como los gabinetes binacionales con Colombia y Bolivia.

El equipo peruano en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) fue magistralmente conducido por el embajador Allan Wagner Tizón, quien presentó nuestra demanda en 2008 y le dio al Perú la pausa y la serenidad que hacían falta en aquellos momentos. Su sobriedad y madurez nos hicieron sentir que estábamos en buenas manos y la sentencia de enero de 2014 confirmó dicha percepción: obtuvimos 50,000 kilómetros cuadrados de mar.

Hoy, la Academia Diplomática cumple 60 años y es un acierto que se encuentre bajo la dirección del embajador Wagner. Tras litigar seis años exitosamente en la CIJ, nos parece el profesional más idóneo para encabezar la reforma curricular que se aplica a sus programas para adecuarlos a los desafíos de estos tiempos de globalización, integración socioeconómica y paz.

El triunfo en La Haya, la primera vez que ganamos territorios (mar) en nuestra historia republicana, demuestra que la fundación de la Academia, hace 60 años, fue un acierto. Ojalá otras instituciones del país contasen con escuelas de calidad para formar sus cuadros. Así nuestras políticas de Estado serían una constante.

Publicado en El Peruano 1/9/2015

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El “autogol” de Verónika Mendoza

verónika mendoza

El autogol de Verónika Mendoza

Entiendo que toda campaña electoral necesita financiamiento, pero si este viene de la Venezuela de Nicolás Maduro, la candidata subvencionada se auto-condena a la muerte política antes de nacer. No entiendo, si no, cómo Verónika Mendoza se dejó zarandear por Milagros Leiva en “No Culpes a la Noche” solo por resistirse a deslindar del tirano bolivariano.

Ha bastado una sola entrevista con una periodista amable para sacar a la luz lo que hay detrás de la sonada candidatura de la congresista cusqueña. Se trataba del chavismo y por tan perniciosa subordinación, la precandidata del Frente Amplio no pudo siquiera condenar abiertamente la prisión de Leopoldo López, un preso de conciencia cuyo confinamiento rayano en la tortura avergüenza a toda América Latina. ¿Así defiende a los oprimidos?

¿Cómo es la cosa a ver? ¿el “bolivarianismo” continental tiene aún en su mira al Perú y ha encontrado en Verónika Mendoza el canal para atraerlo a su órbita, como intentó hacerlo en 2006 con la actual pareja presidencial?. De ser el caso, el escenario que se abre es realmente preocupante.

Debo confesar, y es verdad, que escribí otra nota sobre Verónika Mendoza, la  que cambié por esta tras escuchar sus declaraciones. En la anterior decía que me agradaba su perfil de profesional capacitada que decide entrar en política y comentaba, más bien, los obstáculos que tendría que sortear para unificar a nuestra siempre divisionista izquierda.

A estas alturas del juego, la precandidata del Frente Amplio aún está en situación de romper con el chavismo con claridad y transparencia absolutas; a no ser que ella misma crea que respaldar a Nicolás Maduro es un acto de consecuencia ideológica y no el resultado del financiamiento que he conjeturado en estas líneas. Si este es el caso, ya no hay nada más que hacer, pero me seguiré preguntando por qué a nadie le interesa construir una  izquierda sistémica en el Perú.

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Publicado hoy en Exitosa Diario

 

Respuesta a un crítico de Alan

Alan garcía

Respuesta a un crítico de Alan

Juan, qué bueno que hayas venido aquí a debatir, como podrás apreciar aquí intercambiamos ideas. Varias cosas: mi post lo que critica es que uses, como lo hacen muchos, el mal primer gobierno aprista como argumento para no votar por Alan García el 2016, cuando  entre aquel gobierno y el día de hoy media otro en el que Alan hizo mucho mejor las cosas. Median también treinta años, treinta, por lo que aquella antigua gestión se presta más para el  análisis histórico de lo que repercute en nuestra política contemporánea.

Luego, tú presentas a Alan como el gran culpable de la crisis de los años ochenta pero esa crisis fue la continuidad de la que se inició a mediados de la década de 1970 debido a que las reformas de Velasco no funcionaron. Por ello, y por la cuestión del embargo del petróleo de los países árabes, en 1973 entramos en un círculo vicioso de inflación, devaluación, déficit fiscal y endeudamiento externo que, es verdad, sólo logró interrumpir Alberto Fujimori veinte años después.

Sobre la hiperinflación del primer gobierno aprista, concedido: es el resultado directo de la  fallida política de reactivación económica aplicada entonces y que cedió al empresariado parte de las reservas nacionales (dólar MUC) con la condición de que reinvirtiesen sus ganancias en el Perú. Al final nadie reinvirtió nada, se acabaron las reservas, vino la hiperinflación y prácticamente el gobierno perdió las riendas del país. Como verás, puedo ser muy autocrítico con el primer gobierno de Alan, la pregunta es qué estás dispuesto tú a reconocerle como bueno al segundo.

¿Serías capaz de reconocer que fuimos el país que más creció en la región? ¿Que en 2010 crecimos 8.78% cuando las potencias ni daban visos de recuperarse de la crisis económica mundial de 2008? ¿Admitirás que redujo la pobreza 4% anual, 20% en 5 años lo que provocó la admiración del mundo entero? ¿Alcanzarás a recordar que por aquellos años inclusive crecimos más que Chile y despertamos su preocupación?

Si crees que esto es solo el resultado del precio internacional de los metales preciosos déjame decirte que el pronóstico de crecimiento para el Perú en el quinquenio 2006-2011 era de 5% anual y crecimos 7.2%. Esa diferencia, que es enorme, es obra del gobierno de Alan García y no del valor del cobre.

Así que si quieres invocar el primer gobierno aprista para decir que no votemos por Alan en 2016, ok, pero al menos ten la sensatez de presentar los resultados de su segundo gobierno y hacer un balance. Si tuvieses que contratar un gerente al que no le fue bien de joven en su primera chamba pero fue condecorado en la segunda como mejor ejecutivo de Sudamérica cuando  ya tenía más experiencia ¿lo harías?  Yo sí.

Twitter: @parodirevoredo