Archivo por meses: Agosto 2014

Sobre doctores y actores

 

SOBRE DOCTORES Y ACTORES

 Son notables las reacciones de los defensores de la gestión de Susana Villarán respecto de los discutidos contratos de la MLM con los actores cuya imagen sirvió a la campaña por el NO. También lo es constatar que “no se oye padre” tras conocerse que la MLM presenta a Villarán como doctora sin serlo . Tal como he señalado en mi cuenta de Facebook, lo que me molesta es la doble moral de quienes se autoproclaman moralizadores.

Al respecto, el periodista Augusto Thorndike acaba de defender con mucho acierto a Gustavo Palomino, el autor de la nota en El Comercio, al que se le han ido con todo por informar de estos contratos y cuestionarlos éticamente (porque no ha dicho que se trate de un ilícito). Ha señalado Thonrdike: ¿qué hubiesen dicho quienes ahora protestan si los implicados fuesen apristas o fujimoristas? Lo mismo pasó con la inundación de la obra en el Rímac o la arena de La Herradura. Si se hubiese tratado de la gestión del contrario, el grito de corruptos hubiese llegado hasta la cima del cerro San Cristobal, pero reitero, “no se oye padre”. Es decir “para mis amigos todo, para mis enemigos la ley”.

Creo que se impone, si queremos cambiar realmente nuestra sociedad, aceptar que vivimos inmersos en una cultura absolutamente informal y que dicha informalidad muchas veces traspasa los límites aceptables y de eso nadie se salva, se ha vuelto tan natural que nos envuelve sin querer. De hecho, violamos la ley cuando nos pasamos la luz roja sin darnos cuenta; le damos chamba a los amigos por ser amigos y nos parece normal.

Por eso, sí y solo sí aceptamos que el problema es de la sociedad y no pretendemos asumir el patrimonio de la moral, podremos combatir seriamente la corrupción. La razón: nos habremos dado cuenta de que, de algún modo, aquella es casi la manera como nuestra sociedad se relaciona con la ley, la que languidece, no es más que un referente sin importancia en buena parte de nuestra percepción cotidiana y no voy a ahondar en las raíces históricas de esta situación. 

Necesitamos otro ciudadano, el que obtendremos tras veinte años de reforma educativa constante y coherente. Nosotros sólo podemos iniciar el proceso y sólo comenzaremos cuando deseemos que nuestros hijos nos superen. Pero no llegaremos a verlo, moriremos pasándonos la luz roja. Que le sirva de lección a quienes no se han dado cuenta todavía.

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¿Ana Jara candidata?

Candidatura de Ana Jara sería positiva para la institucionalidad del país

¿ANA JARA CANDIDATA?

La promesa de la no postulación de Nadine Heredia a la Presidencia en 2016 y el dato de que la candidata del oficialismo podría ser la actual Premier Ana Jara están entre las noticias más importantes en los días previos a la presentación del nuevo gabinete ante el Congreso. Aquel busca un probable pero complicado voto de confianza por lo que muchos entienden que estas noticias solo tratan de asegurar que el flamante Consejo de Ministros pase el examen. Más allá de que estos anuncios pudiesen estar condicionados por la coyuntura política, sería realmente importante para el país que se hiciesen realidad. Paso a desarrollar dos razones: 

1.- Resolver la no postulación a la presidencia de Nadine Heredia disminuirá considerablemente el ruido político en los dos años que le quedan al nacionalismo en el gobierno y generará un mejor ambiente para los recientemente anunciados proyectos de inversión en minería, comunicaciones y otras áreas. En la actual gestión presidencial, la entrada de capitales frescos a la economía ha demorado bastante pero finalmente ya se está implementando y mucho mejor si el suelo de la política está parejo.

2.- De concretarse, la candidatura presidencial de Ana Jara sería una buena noticia. Significaría un importante gesto en contra de nuestra cultura política caudillista, la que explica situaciones más bien inexplicables: ¿por qué Perú Posible no presentó candidato en 2006 luego de un gobierno más que aceptable? ¿Por qué no lo hizo el APRA en 2011, en circunstancias aún mejores?, en suma ¿por qué asociar el desempeño electoral de los partidos políticos a la postulación de un único líder-candidato?

En notas anteriores he señalado cómo en el Perú se vota por Alan, Keiko o PPK en lugar que por partidos políticos. Es por eso que la candidatura de Jara en 2016 estaría mostrando cómo una agrupación desafía la caudillo-dependencia y utiliza otra carta electoral. Probablemente no le alcance para una segunda vuelta –tal vez sí- pero si el nacionalismo quiere consolidarse como partido de alcance nacional, la postulación de la actual Premier podría asegurarle una bancada interesante en el próximo congreso, tanto como la promoción interna de nuevos liderazgos.

Muestra de lo que digo es el caso del PSOE español, desde la primera presidencia de Felipe Gonzáles. A este le sucedió en el mando José Luis Rodríguez Zapatero y luego Alfredo Pérez Rubalcaba. Es decir, PSOE no se ha aferrado a un único líder providencial. Al respecto, el Perú cuenta con algunos casos muy puntuales y discutibles. Por ejemplo, en 2001 Martha Chávez aglutinó los restos del fujimorismo tras su aparatosa caída y obtuvo 7% de los sufragios. Sin embargo, en aquella oportunidad Keiko Fujimori obtuvo una abrumadora votación congresal que la catapultó al liderazgo de su movimiento, situación que podría repetirse en 2016 entre Ana Jara y Nadine Heredia, si esta última aceptase encabezar la lista parlamentaria del nacionalismo para Lima.

Superar la dependencia de caudillos cuasi mesiánicos es el primer paso para el fortalecimiento de los partidos políticos; fortalecimiento que hoy, súbitamente, todos promueven, incluso un sector de nuestra politología que se la pasó años diciendo que la democracia podía construirse sin ellos. Es obvio que la multiplicación de la oferta de liderazgos en los partidos no soluciona todos los problemas; sin embargo, quebrar la tradición del caudillo-providencial es fundamental si perseguimos el proyecto de modernizar nuestra democracia. Esperemos el 2015 que finalmente develará la posición del nacionalismo de cara a las presidenciales del 2016.

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GANAR LA GUERRA Y PERDER LA PAZ. La gran paradoja de Israel

Israel ha ganado la guerra pero ha perdido la paz

GANAR LA GUERRA Y PERDER LA PAZ

La gran paradoja de Israel en su largo conflicto con Palestina

Desde finales del siglo XIX, el pueblo judío siempre ganó en su intento de recolonizar la Tierra Santa de Moisés. Las victorias comenzaron con las primeras migraciones y compras de tierras en Palestina, cuando esta era una provincia del antiguo Imperio Turco Otomano. Estas se incrementaron en tiempos del protectorado británico entre 1920 y 1948. Con el auspicio inglés, los judíos crearon sus primeras instituciones gubernamentales en Jerusalen, las que promovieron más migraciones y más compras de tierras.

Paréntesis aparte es la 2da Guerra Mundial y el brutal holocausto nazi que trajo consigo el exterminio de millones de judíos en el genocidio humano más grande de la historia. Tampoco sería justo negar el antisemitismo que es previo a Hitler y a dicha conflagración. Las subjetividades de éste pueden ser muchas, pero lo cierto es que no debió ser nada fácil para el pueblo judío vivir por milenios de un lado a otro, sufriendo en cada lugar la xenofobia del local, actitud penosamente habitual hacia los forasteros.

 

Creación de Israel y guerras del 48 y 67 

Pero volviendo a la historia, Israel siguió ganando, es decir reconquistando la Tierra Santa, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando cientos de miles de refugiados judíos volvieron a Canaán, resolviéndose así su situación en un contexto de justa solidaridad mundial, tras el horror del holocausto nazi. También ganó Israel al autofundarse en 1948, un año antes de cumplirse el plazo establecido por la resolución 181 de la ONU, destinada a crear dos Estados en la región (Judío y palestino) y que motivó la enérgica protesta de la Liga Árabe. Esta rechazaba la creación de un enclave político judío en medio del mundo islámico y menos si en dicho territorio debía fundarse, más bien, el Estado Palestino como consecuencia lógica de la renuncia británica a seguir controlando el protectorado del mismo nombre.

Ese mismo año, 1948, Israel también ganó militarmente. Lo hizo al derrotar a varias naciones árabes juntas que lo atacaron tan pronto como aquel se proclamó Estado independiente. La victoria del naciente y pequeño país llamó mucho la atención, pero lo cierto es que tanto la colonización promovida por el movimiento sionista, así como su gran organización, llevaban décadas implementándose. Al mismo tiempo, la alianza de Israel con las grandes potencias occidentales, primero Gran Bretaña y después Estados Unidos, ya lo habían empoderado militarmente. De hecho, esa guerra le permitió a Israel extender su territorio 23% más que lo establecido por la ONU.

En 1967 Israel volvió a ganar otra guerra, la “Guerra de los seis días”. Ante los amenazantes alardes del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, la fuerza aérea Israelí, en una impresionante demostración de efectividad, desató un ataque preventivo contra sus enemigos y pulverizó rápidamente el poder aéreo de Egipto, Irak, Jordanía y Siria juntos. El resultado fue la ocupación de los territorios palestinos que aún quedaban bajo administración de estados árabes (Gaza y Cisjordanía), la de los Altos del Golán y la península del Sinaí. De esta manera, Israel más que dobló en “seis días” su extensión territorial, mientras que Palestina, literalmente, “desapareció del mapa”.

 

 

Israel en 1967. “Tras la Guerra de los 6 días” Palestina desapareció del mapa

Arafat, Rabin y los acuerdos de Oslo 1993-1995

 

Tras ello, Israel intensificó la creación de nuevas colonias judías en Gaza y Cisjordanía. Al mismo tiempo, expulsó de la región a todos los palestinos que pudo, generando así cientos de miles de refugiados. Pero entonces los palestinos reaccionaron, y con el auspicio de la Liga Árabe, crearon la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que, a partir de 1969 pasó a ser conducida por el célebre Yasser Arafat.

Es difícil emitir un juicio sobre la OLP, la que comenzó como un grupo de abierta resistencia armada contra los judíos y recurrió a prácticas terroristas. Sin embargo, los palestinos tienen en la OLP a la organización que los llevó a su independencia o, al menos, al estatuto de semi-autonomía que le fue otorgado en los Acuerdos de Oslo de 1993, firmados por Yasser Arafat e Isaac Rabin, ambos premios nobel de la paz.

Debe mencionarse que la semi-liberación de las zonas palestinas ocupadas por Israel (Cisjordania y la Franja de Gaza) se logró luego de cinco años de iniciada la “Primera Intifada”(1988), reacción islámica radical que llamó a la agresión sistemática a los judíos a través de cualquier medio disponible. Por ello se le llamó “la guerra de las piedras” pues se dieron casos en que los resistentes palestinos atacaron soldados israelíes y hasta tanques apenas con objetos contundentes.

Pero tras décadas de muerte y sufrimiento mucha sangre había corrido bajo el puente, por lo que luego de suscritos los acuerdos de Oslo se manifestaron bandos radicales a cada lado de Arafat y de Rabin. A Al – Fatah, partido de Arafat, ya sistémico, se le alzó la oposición de los extremistas de Hamás, aun no dispuestos a reconocer ni la partición del territorio, ni al Estado de Israel. Hamás siguió resistiendo a través de constantes ataques terroristas.  Rabin, por su parte, fue asesinado en 1995 por un judío radical, opuesto al reconocimiento de un Estado Palestino. Desde entonces, la mayoría de gobiernos israelíes ha recaído en sus partidos de derecha (Likud y Kalima), asociados con sus halcones militares. Es el caso del actual Primer Ministro Benjamín Netanyahu.

Y la violencia continuó. Solo para mencionar algunos episodios, una segunda intifada se desató entre 2000 y 2005; estalló una guerra interna entre los palestinos moderados de Al –Fatah y los radicales de Hamás que duró de 2006 hasta 2011; la operación “Plomo fundido” de Israel contra Gaza, tan o más brutal que la actual, se aplicó entre los años 2008 y 2009 etc. Sin embargo, es preciso mencionar también que en 2005 el Primer Ministro de Israel Ariel Sharon concretó la retirada de las colonias israelíes emplazadas dentro de la Franja de Gaza para lo cual tuvo que enfrentar una durísima oposición en su país. A contracorriente del gesto, desde 2006 Gaza fue controlada por Hamás y toda su radicalidad, perdiéndose allí una ocasión inmejorable para enrumbar hacia la paz.


Dos grandes estadistas, Rabin y Arafat, acogidos por Clinton. Radicales de ambos lados impiden hasta hoy la paz que ellos buscaron

La guerra ganada y la paz perdida, a manera de conclusión

Analicemos la coyuntura actual. No es la triste muerte de tres jóvenes israelíes en manos de radicales palestinos lo que inicia esta nueva agresión de Israel contra Gaza. Más bien, el problema es que en abril de 2014 Al-Fatah y Hamás firmaron un acuerdo de paz. En este, Hamás aceptó la Presidencia de Mahmub Abás (Al-Fatah) para toda Palestina, la realización de elecciones en seis meses, convertir sus milicias en ejército palestino e inclusive la existencia del Estado de Israel. Dos meses después, el 2 de junio, ambas agrupaciones lograron concertar un Consejo de Ministros de 17 miembros; es decir, conformaron gobierno.

Por esa razón, la ofensiva de Israel contra Gaza, iniciada el 8 de julio, no puede sino interpretarse como una provocación a Hamás buscando su respuesta a través del lanzamiento de obuses, poco eficaces, pero suficientes como para manifestar su perfil terrorista y echar por tierra los esfuerzos del Presidente Abás por pacificar, democratizar y unificar Palestina.


Presidente Mahamud Abás y un frustrado esfuerzo de paz

Ciertamente, Hamás no es en absoluto confiable pero el acuerdo logrado por el Presidente Abás también expresaba el aislamiento y debilidad de este grupo extremista, que ya no recibe recursos ni del gobierno de Egipto, ni de los hermanos musulmanes, sus antiguas fuentes de abastecimiento. Por ello, el pacto logrado por Abás mostraba a Hamás contra las cuerdas y dispuesto a flexibilizar sus posiciones, coyuntura que pudo y debió explotarse al máximo.

Sin embargo, Israel ha liquidado esta senda de negociación con miles de víctimas civiles a cuestas. Acaso, la cuestión de fondo es que una Palestina unida y pacificada pondría sobre la mesa de la ONU una importante agenda pendiente que incluye el reintegro de territorios de Gaza y Cisjordania, aún en poder de Israel, y el retorno al hogar de los cientos de miles de palestinos refugiados en los países árabes vecinos y en el resto del mundo. Al contrario, el gobierno derechista de Israel ha preferido mantener el status quo entorpeciendo la unificación de Palestina e induciendo a Hamás a re-radicalizarse y retomar sus prácticas terroristas. De esta manera, se aleja varios años una posibilidad de alcanzar una paz que parecía cercana y se acerca la de nuevos respaldos a Hamás por parte del fundamentalismo islámico. ¿Israel no evaluó estos escenarios antes de iniciar la operación “Margen Protector”?

Como reflexión final queda decir que Israel tiene de su parte al poder militar y la influencia internacional para manipular a su antojo la situación de Palestina. En el Próximo y Medio Oriente, Israel puede obtener cualquier objetivo militar que se proponga. Lo que Israel no puede conquistar con las armas es la paz, derecho fundamental e inalienable para garantizar la calidad de vida de su propio pueblo y los que lo rodean.


Terroristas de Hamás y su constante agresión a Israel. Son obstáculo para la paz

En el fondo, Israel parece ignorar que está perdiendo. Su gran paradoja es que al ganar la guerra lo único que consigue es perder la paz.

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Mario, el conservador

Nobel cuestiona democratización contemporánea de la cultura

Mario, el conservador

Por Daniel Parodi Revoredo

 

Quiero comenzar esta reflexión sobre el libro de ensayos “La Civilización del Espectáculo”, de Mario Vargas Llosa, señalando que el título de esta nota no desmerece al nobel de literatura por tratarlo de conservador, al contrario, lo caracteriza por lo que quiere conservar: a la libertad como la base de la democracia y a una alta cultura entendida como acervo cuya cualidad elitista es consustancial con su capacidad de dotar de un soporte conceptual e ideológico a la civilización occidental.  

Es en defensa de estos presupuestos, hoy banalizados por la posmodernidad y la democratización de la cultura, que se yergue el literato como un insigne conservador, como un guardián de la cultura, émulo de los monjes de los monasterios medioevales. Estos, en paciente espera, cautelaron por siglos los mayores logros de la civilización greco-romana a la espera del renacimiento de una vida urbana capaz de fascinarse y beneficiarse con ellos.

La alta cultura

He señalado que Vargas llosa parte de una definición clásica de cultura, entendida como bagaje literario, artístico, filosófico, científico, arquitectónico etc. que ha ido legando la civilización a través de los siglos y cuya calidad puede establecerse en base a criterios estéticos y de belleza que, aunque pudiesen modificarse en el tiempo, van sentando estándares clásicos. Ciertamente, la alta cultura logra difundirse por diferentes esferas socioeconómicas; sin embargo, para apreciarse debidamente exige, del observador, una sólida formación académica y estética.

Reflexionando sobre el tema, el nobel observa cómo, en el contexto de la posmodernidad, las distinciones entre lo culto y lo inculto, entre lo que es arte y lo que no, entre aquello que goza de una elevada estética y lo que no, han sido dramáticamente abolidas. Es entonces cuando diserta acerca de la postcultura, la cultura de masas y la cultura mundo. Tres expresiones con las que apunta a lo mismo: la “democratización de la cultura”.

  “La Pietá” de Miguel Angel, Mario defiende definición clásica de cultura 

 

 

 

Democratización de la cultura

Para Vargas Llosa, con la universalización de la internet se ha obtenido la “democratización de la cultura” gracias a la inmensa cantidad de información a la puede acceder un individuo con un iPhone en la mano. No obstante, el alto coste de esta revolución de las comunicaciones ha sido la conversión de la cultura en mercancía, en un hecho banal y efímero cuyo valor se divorcia de los estándares antes referidos y pasa a depender exclusivamente del éxito comercial, léase de su consumo masivo.

De allí que un elemento sintomático de esta mutación cultural es la absoluta pérdida de los antiguos referentes para establecer sus jerarquías. De esta manera, a través del zapping podemos pasar en un instante de un especial sobre la música de Mozart o la pintura de Van Gogh a una escena de “Combate” o “Esto es Guerra”. Todo se consume por igual y no hace falta señalar que si el éxito comercial establece qué es cultura entonces los dos programas de entretenimiento referidos son largamente superiores a las obras de los grandes maestros.

 

 Democratización de la cultura puede volver TV basura “más culta” que Mozar o Van Goth 

 

 

Cultura del entretenimiento y política

Vargas Llosa reflexiona sobre los efectos de la “democratización de la cultura” en la política. Para el literato, la pérdida de referentes ideológicos y valorativos como consecuencia de la amalgama entre la cultura del entretenimiento y los postulados de la posmodernidad han quebrado, hasta en las democracias más avanzadas, la imagen del político como personalidad respetada por su vocación de servicio, tanto como el concepto de sumisión a la autoridad, a la que se ponderaba como la expresión de un consenso social que beneficia a todos. Esta última, si hoy se respeta, es simplemente porque resultaría peor no hacerlo; es decir, se ciñe a una simple ecuación de costo/beneficio.

La cuestión de lo inmediato y lo efímero es un elemento fundamental que desarrolla el novelista. La cultura contemporánea tiene como único objetivo el entretenimiento; este último abarca todo y a todos. Y todo dura un instante, un destape morboso, un suicidio espectacular, un terrible accidente, un asesinato online, etc. Es por eso que hasta los políticos buscarán el éxito a través de un escándalo o de su aparición en un show televisivo bailando, cantando o prestándose a cualquier ridiculez.

Este fue el caso de la preparadísima y espectacular cogida de testículos a PPK, cuando visitaba un mercado, lo que casi le permite alcanzar la segunda vuelta en 2011. De haber ocurrido, el Perú pudo elegir un Presidente debido a que, cuando candidateaba, una verdulera le agarró los cojones (RAE) y él reaccionó con sorpresa pero también con simpatía. De más está decir que el debate programático y el ideológico tienen una mínima repercusión en la decisión de los electores; entonces el político es un actor más del show, y quienes triunfan en política son los que mejor performance alcanzan en esta gran puesta en escena espectacular.

 

 

Parodia de “cogida testicular” a PPK en que se representa a si mismo. El político contemporáneo es parte del show

 

Bajtin y una mirada a lo carnavalesco

Entre mis observaciones al texto de Vargas Llosa, me ha parecido excesiva su crítica a Mijail Bajtin, a quien casi culpa por que la academia haya volcado su mirada hacia la cultura popular para dotarla de una “dignidad relevante”. Claro que es relevante la cultura popular y, en realidad, festividades como el carnaval han escenificado siempre una catarsis social en la que se invierten los roles sociales. En él, las autoridades son ridiculizadas por el populacho como en la «Fête des fous», que tan magistralmente retrata Víctor Hugo en su célebre “Notre Dame de Paris”.

El problema, más bien, se explica en la perdida de referentes ideológicos tras la caída del muro de Berlín y la banalización de la cultura a través del internet. Frente a esta explosiva combinación de factores, emerge el carnaval copando completa la vida cotidiana y la sociedad entera se vuelca a satisfacerlo acorralando así a su antítesis; es decir, el mundo real, el de las ideas, del establishment, la política, de las cosas que “sí” importan.


Inmerecida crítica del Nobel a investigación de Bajtin 

Puntos de encuentro y horizontes conservadores. A manera de conclusión

Quisiera concluir señalando que no soy tan pesimista como nuestro nobel de literatura. A mí tampoco me gusta padecer “Combate” en la peluquería, ver las caras absortas de los parroquianos siguiendo sus incidencias y ser el único que reconoce a Beethoven en el crucigrama de El Trome, con el que me entretengo mientras me cortan el cabello. De hecho, la peluquera siempre me datea si aquella musa de la otra foto es Angie Jibaja o Tilsa Lozano, de manera que solemos complementarnos muy bien entre dos participantes del carnaval, aunque ocupemos posiciones antagónicas en él.

Por otro lado, mi deformación profesional me permite constatar que hay décadas más conservadoras que otras. En los cuarentas, las mujeres trabajaron reemplazando en las fábricas a los hombres que peleaban en los frentes de batalla, en los cincuenta una potente psicosocial las hizo volver a casa bajo el señuelo de fantásticos electrodomésticos, en los sesentas y setentas tuvimos al hipismo y la liberación sexual, mientras que en los ochentas, los hijos de los hippies resultaron ser mucho más conservadores que sus padres.

Es obvio que no volveremos a los tiempos previos al internet, pero no conocemos las reacciones de la sociedad en el futuro, ni debemos subestimar su espiritualidad. Anoche vi ELLA, ficción cinematográfica acerca del amor entre un hombre, Theodore y un sistema operativo inteligente con una voz muy sensual, Samantha, que lo sedujo por completo. Al final, Samantha evolucionó tanto en su universo virtual que dejó a Theodore. Este, súbitamente, se reencuentra triste y solitario en el mundo real que quizá nunca debió abandonar.

 

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Cornejo es el outsider

 

El APRA ha presentado un buen candidato a la alcaldía de Lima

Cornejo es el outsider

Debo reconocer que al escribir esta columna me contradigo. Hace poco más de un mes publiqué otra en la que criticaba a varios analistas por intentar sacar un outsider de debajo de la manga, antes que promover la consolidación de nuestra precaria partidocracia. Pero escuchando hablar a Enrique Cornejo sobre los problemas municipales he llegado a la conclusión que hoy comparto con ustedes: Cornejo es el outsider.  

La primera pregunta es cómo puede ser outsider el candidato del APRA, si es el partido más antiguo del Perú y al que tirios y troyanos le reconocen su alcance nacional y capacidad de organización. Pues bien, Enrique Cornejo es un outsider desde su precandidatura al interior del PAP. Él fue un candidato que surgió con el respaldo de sus bases partidarias y empujado por sus dirigencias distritales. Al comienzo muchos dudaron de que lograse su objetivo de candidatear a la capital pero hoy su postulación es una realidad.

Pero Cornejo es el outsider por una razón mucho más profunda: el supuesto antiaprismo del electorado limeño hoy es discutible. Lo es porque la Lima actual no es más la de los tiempos de Haya de la Torre, en los que el electorado se dividía entre apristas y antiapristas. Es cierto que quedan rezagos de antiaprismo pero este se diluye de acuerdo a barrios y sectores. Se encuentra más arraigado en los distritos tradicionales de Lima e, indiscutiblemente, en la izquierda local que, como he señalado en otras oportunidades, es más bulliciosa que multitudinaria.

Pero también es verdad que parte de los sectores tradiciones de la ciudad valora positivamente la segunda gestión presidencial de Alan García y guarda en contra del APRA menos recelos que en el pasado. Por otro lado se encuentran los sectores D y E, cuya intención del voto expresa una actitud más pragmática que ideológica. Los distritos que rodean la Lima tradicional son la hechura de los migrantes provincianos que con sus propias manos convirtieron arenales en ciudades y que buscan buenos gestores de sus problemas, es decir, a quien los solucione rápida y eficazmente.

Desde este panorama, Enrique Cornejo no la tendrá fácil en A, B y C aunque puede consolidar una significativa presencia en ellos. Al contrario, sí puede disputarle el electorado de los distritos D y E a Luis Castañeda quien, por sus obras de infraestructura, es el candidato preferido de los conos.

Hace algo de dos meses, Rosa María Palacios, que de aprista no tiene un pelo, escribió sobre Enrique Cornejo lo siguiente: “Estuvo conmigo (…) y realizó una magnifica explicación de las 8 megaobras viales que se ejecutarán sobre Lima los próximos dos años. El ex ministro de Transportes conocía al dedillo los proyectos y su impacto sobre la ciudad. Explicó la importancia de las obras concesionadas por la gestión de Susana Villarán –con mucho más solvencia que ella– y se declaró un convencido de continuar las obras, así como del cambio profundo de todo el sistema de rutas que ya se inició en esta gestión”.

Las razones que expone Rosa María Palacios son las que me hacen creer que Enrique Cornejo es el outsider de las venideras municipales. A lo dicho le sumo que es el candidato más preparado y el mejor orador. Además, posee un perfil profesional a la vez que popular, lo que lo torna muy aceptable para todos los sectores. Una campaña muy inteligente y muchos debates con los demás candidatos es lo que necesita Cornejo para alzar vuelo. Veremos si esta vez el outsider proviene de los partidos políticos y ya no de los movimientos independientes, ni de la anti-política.

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