Archivo por meses: Marzo 2013

El APRA tras la revocatoria

El APRA tras la revocatoria

Daniel Parodi Revoredo

A través de las redes sociales y varios correos electrónicos se me ha solicitado  pronunciarme en torno a esos otros supuestos “grandes perdedores” de la revocatoria que vendrían a ser Alan García Pérez y el APRA. Pero desde la real politik que lo llevó a sumarse a la campaña por el Sí, el PAP no perdió el domingo pasado. No perdió porque su objetivo era cambiar la gestión municipal de la izquierda y lo ha logrado, y no perdió porque Castañeda Lossio no podrá recuperar el Sillón de Nicolás de Rivera, ni reposicionarse en Lima, lo cual casi lo descarta como contrincante para el 2016. Divide et impera, reza el refrán. Sin embargo, me pregunto si esa dura real politik era la adecuada ante la difícil coyuntura que atraviesa el Partido y sí la no derrota del domingo favorece en algo su posicionamiento en la política nacional.

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Necesita renovarse

Antes de que el APRA fijase posición sobre la revocatoria, sostuve que, en lugar de involucrarse en nuevas contiendas electorales, el Partido debía pasar por un proceso de revisión ideológica-programática a través de un congreso convocado para dicho fin y organizado con la mayor de las transparencias. Me parecía que tras el colapso de la candidatura presidencial en 2011 aquello era lo razonable para poder volcarnos a la sociedad a exponer nuestro nuevo programa. Pero se optó por participar de la revocatoria, tras una legítima decisión de las bases  y si el resultado no nos ha sido adverso, tampoco nos ha favorecido, máxime si confrontamos nuestra actuación con la del PPC, que, a contracorriente de las dos últimas presidenciales, esta vez nos ha aventajado en su estrategia.

Como demócrata, a mi me satisface contemplar el fortalecimiento de un partido político, tanto como verlo desempeñarse, finalmente, con inteligencia; saludo también la promoción de una nueva e interesante generación, bajo el auspicio y estímulo de los viejos líderes. Cuestiono del PPC, más bien, que siga siendo el partido de los Reyes, pero que –parafraseando a Rolando Arellano- le falten los Chávez y los Quispe. Popularizarse es su gran desafío.

Sin embargo, como aprista me preocupa que el PPC, aún sin despojarse de su mote derechista, grite a los cuatro vientos que ocupa el centro de la política nacional y que, al respaldar a FS en el municipio, comience efectivamente a ocuparlo. Me preocupa, precisamente por lo contrario, que de un tiempo a esta parte el APRA se abstenga de señalar el lugar que quiere ocupar en el espectro político, máxime cuando éste apunta hacia su lenta y progresiva re-formalización.

Hoy existe una izquierda que, aunque golpeada, intenta reagruparse tanto como modernizarse, hay una derecha que quiere desplazarse al centro y otra derecha –la de PPK- que se siente muy cómoda donde está. A estos movimientos se le suma el fujimorismo, el nacionalismo y algunos frentes regionales que en cualquier momento pueden saltar –y de hecho saltarán- a la escena nacional. ¿Y entonces dónde queda el APRA? Sé que la candidatura de Alan García Pérez colocará al partido en una posición muy interesante frente a las elecciones de 2016, pero estimo urgente que en simultáneo éste se renueve y modernice, como otras agrupaciones vienen haciéndolo.

A mi alrededor, cómo bien lo leyó Haya de la Torre, veo que la única constante en la historia es el cambio y me inspira el compromiso de adaptar mis ideas, estrategias y acción a una realidad que se transforma constantemente. Siendo herederos de un visionario que apostó por el realismo en tiempos en que las utopías deterministas copaban el espectro ideológico, sus seguidores tenemos la obligación de adecuar el partido aprista a los requerimientos del tiempo presente para volver a ser los agentes de la transformación y de la justicia social

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La Reina sin sus Peones

LA REINA SIN SUS PEONES

Los resultados de la revocatoria contradicen en absoluto lo que tenía pensado. Yo creía que habiéndose centrado la campaña del Sí en la gestión de Susana Villarán, ésta sería revocada y pensé que el porcentaje de apoyo a esta opción iría disminuyendo paulatinamente en el caso de los regidores. Me imaginé un escenario en el que la burgomaestre y el retoño Castañeda –receptáculo del rechazo de algunos sectores hacia su padre- serían prácticamente los únicos revocados. Presentí un tablero de ajedrez en el que los peones sobrevivían pero la reina no.

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La reina quedó sola

Ha ocurrido lo contrario, la defensa a la reina fue brillante y ha salvado su cabeza, pero al alto precio de perder casi todos sus peones y quedarse sola en un incierto tablero. Pese a su inteligente campaña, los del No debieron pensar una estrategia para salvar la gestión en su conjunto, lo que debió incluir también a los regidores, cuya imagen pudo asociarse mucho más a la de la alcaldesa. El escenario final, nos muestra entonces las grandes bajas de una victoria pírrica.

Pero también ha sido revocado Luis Castañeda Pardo, injustamente en realidad pues cargó con los pasivos de su padre, situado detrás de todo el proceso, maquinando volver a cualquier precio al Municipio y con dos pasivos contradictorios: la buena gestión y los grises de Comunicore. En tal sentido, la permanencia de Susana Villarán de la Puente y la revocación de Luis Castañeda Pardo nos muestran el rostro del principal derrotado el domingo: Luis Castañeda Lossio.

¿Y quién entonces ganó? El PPC, por la buena impresión que ha dejado su conducta ponderada y responsable, por la buena impresión dejada por sus regidores durante la campaña, por el apoyo explícito de Lourdes Flores a Susana Villarán, que favorece la imagen de transparencia de la primera y porque tiene la oportunidad de convertirse en mayoría en el Consejo Municipal para los dos años de gobierno edil que quedan. Sin embargo, se me queda en el tintero la eventualidad  de un consignado voto cruzado para obtener exactamente los resultados que se obtuvo. De ser así maquiavélico, pero también brillante.

En el nivel municipal, la gran lucha por Lima que se avecina es la del PPC vs Solidaridad Nacional y no quedan dudas de que los prolegómenos los ha ganado el partido de Luis Bedoya Reyes. Para bien de la democracia, su dirección debería plantearse seriamente tender sólidos puentes con los sectores populares, hándicap que hasta hoy le ha impedido posicionarse como opción de gobierno a nivel nacional.

En todo este proceso creo, espero, deseo, que haya otra gran derrotada: la misma revocatoria. Si de algo estoy feliz es de que ya todo haya terminado. La sola posibilidad de que se pueda vacar a una autoridad sin más razones que lograr un bajo porcentaje de firmas y ganar por mayoría simple una votación entre dos opciones, explica el escenario odioso que acabamos de vivir, caracterizado por la denostación y el insulto. Quiero ver pues a todos los que criticaron las formalidades de la revocatoria durante la campaña, presentar ahora propuestas para su modificación y no quedarse en el oportunismo de haberla observado cuando afectó sus posiciones.

Mi última reflexión va para el entorno de Susana Villarán: aprendan la lección, sean más humildes, ustedes no son el juez supremo de lo bueno y lo malo, ni el árbitro de lo moral y lo inmoral. La revocatoria fue un plan urdido antes de iniciarse la gestión de Fuerza Social, es verdad, pero también lo es que si el plan tomó fuerza fue por un largo inicio de gestión sin el panorama claro y con notables errores en obras y operativos que explican que el rechazo a Susana Villarán iniciase la campaña con índices del 70%. Estas cifras no las inventó Marco Tulio Gutiérrez, téngase en consideración.

Bienvenidos pues, señores de Fuerza Social a la política peruana, a aquel difícil escenario en el que para sobrevivir hay que ser eficaz y tender alianzas, a ese escenario que hace décadas ha dejado atrás la guerra ideológica y prioriza la buena gestión, he aquí la posmodernidad a la peruana, la postguerra fría con sabor nacional. La institucionalidad política del Perú necesita una izquierda en el sistema y si quieren realmente convertirse en ella ya saben (o deberían saber) lo que tienen que hacer.

Publicado hoy en Diario16

Daniel Parodi Revoredo

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El otro rostro de Chile

El otro rostro de CHILE

La semana pasada tuve la ocasión de escuchar la conferencia magistral que dictó el canciller chileno Alfredo Moreno en la sede de la escuela diplomática del Perú, en Magdalena del mar. Moreno estuvo amable y jovial, y se dio maña para romper el protocolo en más de una oportunidad, como cuando se dirigió a un mando castrense de la comitiva de su país, señalándole que debía reducir el gasto militar e invertirlo en mejores causas.

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Dejó un mnesaje positivo

Por lo que relató, el Jefe de la diplomacia chilena es uno de decenas de empresarios sureños que habitualmente viajan al Perú por negocios. De hecho, hace algunos años tuvo la misión de reflotar la Teletón en nuestro país, por lo que vino varias veces pudiendo advertir el esplendor de las plazas públicas, los autos de estreno, las cada vez mayores y mejor cuidadas áreas verdes, en suma, los síntomas del crecimiento; advirtiendo, sin embargo, que subsiste la pobreza y que son grandes las ansias de superarla.

Señaló el político chileno, que a la admiración de su país por nuestra cultural se le suma ahora la fascinación por nuestro vertiginoso despegue económico y por la madurez de mantener en el tiempo un modelo exitoso, más allá de los gobiernos y de sus matices ideológicos. Sobre la situación presente entre el Perú y Chile, Moreno sostuvo que el Perú, con 11.000 millones de dólares, es el mayor destino de la inversión chilena en el mundo y que, con 7,000 millones invertidos de nuestra parte, ya no podía hablarse de la invasión económica de un país sobre el otro.

El canciller chileno dedicó varios minutos, además, a analizar a Tacna y Arica como una unidad geográfica que pronto contará con un solo paso fronterizo integrado y cuyos aeropuertos se convertirán en alternativos uno del otro en caso de emergencia. Moreno aterrizó hasta lo más cotidiano como el uso de los teléfonos celulares cuyas llamadas, desde Tacna a Arica, y viceversa, pronto tendrán el costo de una llamada local.

Respecto del futuro, el canciller chileno señaló que tras el acatamiento del fallo de la Haya -al que se comprometió una vez más- no existirán más razones para la desconfianza y el recelo, ni justificación alguna para no potenciar la integración en beneficio de ambos pueblos. Moreno cerró su intervención rectificando su posición inicial sobre la historia –dijo al principio que era inmodificable- para resaltar luego episodios positivos del pasado binacional como El Combinado del Pacífico, selección de fútbol binacional que en 1933 se fue de gira por Europa y al que pronto dedicaré una columna.

Más allá del resultado, la verdadera victoria del Perú en la CIJ es haber ganado el respeto de Chile y del mundo; y estar convirtiendo en socio comercial a un país que hasta ayer nos miraba con cierta soberbia. Más allá de su desenlace, al concluir el juicio, el Perú y Chile no se encontrarán, nunca más, en la misma posición en la que lo iniciaron, ni se mirarán como se miraban antes de litigar.

Estoy seguro de que el discurso cercano, conciliador e integracionista que nos trajo la semana pasada el canciller chileno no es obra de la casualidad; sino el resultado de una política de estado aplicada por el Perú incluso desde la década de 1990. Es cierto que nuestra política interna ni por asomo se acerca a una madurez que nos permita convivir sin sobresaltos; pero también es verdad que hay rubros en los que nos hemos destacado nítidamente con políticas que han trascendido los gobiernos y cuyos logros se explican en la suma de los esfuerzos de cada uno. Una de ellas es nuestra política internacional, que así se coloca al lado del modelo económico entre los aciertos peruanos de las últimas dos décadas.

Relativo a la muerte de Hugo Chávez, leí a varios analistas jóvenes cuyas lecturas del proceso me hicieron sentir viejo, pero felizmente viejo. En ellas señalan que mi generación proviene de un tiempo en el que aún se confundían las utopías con la realidad y que esta opacidad explica que algunos se volcasen por Chávez como en una catarsis revolucionaria, tanto tiempo postergada.

Es por ello mismo que el discurso del canciller chileno sólo se puede de-construir con una mirada contemporánea y con ojos que ven la integración como la ocasión de potenciar el desarrollo económico y a los nacionalismos a ultranza como a una rémora decimonónica que nos hizo perder muchas vidas, muchas energías y muchas oportunidades en el pasado. Tengámoslo presente para lo que se viene.

Publicado el 12 de marzo en Diario16

Daniel Parodi Revoredo

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Los límites del efecto Favre

 

LOS LÍMITES DEL EFECTO FAVRE

 El cruel sacrificio de un caballo en La Parada; el  impresionante desborde del Río Rímac; la patética competencia de desatinos proferidos por glamorosas actrices, a la que se sumó entusiasmada la alcaldesa de Lima, y otros tantos disparos a los pies, constituían el dantesco escenario del villaranismo cuando Luis Favre tomó las riendas de la campaña por el NO.

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¿cambiará la percepción popular? 

En simultáneo, el entorno del SÍ parecía tener el camino de la revocatoria despejado y se contentaba con ventilar las arraigadas sensibilidades de un país cuyos imaginarios, racistas o raciales, evocan, una y mil veces, la fatídica tarde del 16 de noviembre de 1532, cuando Atahualpa y Francisco Pizarro se vieron las caras en Cajamarca. Daba la impresión que bastaba presentar a la alcaldesa como la reaccionaria pituca blanca para que las masas se volcasen todas a la plaza pública pidiendo su cabeza y lo demás ya pasaba de yapa: incapaz, inepta, ineficiente, mala gestión etc.    

Hasta que llegó Luis Favre con unos memes del NO, al que cada quien podía añadirle la frase o personaje que se le ocurriese y entonces sucedió lo insospechado: todos nos comenzamos a reir. Y así el apátrida asesor le cambió el humor a la campaña, la que dejó de parecerse al circo romano en el que  debíamos bajarle o subirle el dedo a la actual gestión municipal. Favre sabía que el efecto de los memes era temporal; entonces la emprendió contra el APRA y su líder, el dos veces presidente, Alan García Pérez. De esta manera, se ganaba semanas sin Villarán en el centro del escarnio público, con lo que la alcaldesa comenzó a transmitir más seguridad en sus apariciones públicas.                  

El efecto Favre fue totalmente contrario en las filas del SÍ, cuyos promotores hasta hoy no reaccionan adecuadamente al contraataque. La confusión se ha apoderado de ellos al punto de recurrir a pantagruélicos voceros como el  estupefaciente Gustavo Pacheco, cuyo aporte a la revocación comenzó y terminó en la misma entrevista. Tras una vertiginosa arremetida inicial, se instala la sensación de que a los propulsores del SÍ les cuesta más desenvolverse en el terreno de las propuestas.

¿Pero cuáles son los límites del marketing político? ¿Qué hay más allá de tendencias electorales que se gestan en un laboratorio de publicistas? ¿Tan grande es el llamado “fin de las ideologías” que la selección o revocación de autoridades remite a psicosociales de demolición o spots publicitarios?  Veamos:   

1.- La sensación que deja el parcial cambio en la intención del voto en las encuestas sobre la revocación limeña es tautológica. Prácticamente todas las elecciones importantes, desde 1990 en adelante, han sido la ocasión de vertiginosas subidas y bajadas en la popularidad de los candidatos, lo que refleja la ausencia de partidos políticos fuertes que a su vez generen adhesiones ideológico-programáticas más o menos permanentes. En realidad, nuestros partidos no son más que redes clientelares que se activan en periodos electorales esperando dar en el clavo de las expectativas mayoritarias y hacerse de una inesperada victoria.

2.- A contracorriente de lo dicho, me pregunto si toda esta superficialidad no se sitúa más bien en la esfera de la clase política y en la manera como sus publicistas creen que es más fácil alcanzar el favor popular. Lo digo porque los comentarios más sensatos acerca de la revocación los he oído de hombres y mujeres de a pie, ya sea un vendedor ambulante en una playa al sur de Lima o una quiosquera de la avenida Arequipa en Lince.  

Lo común en todos ellos es que construyen su posición en base a un análisis bastante enterado de la actual gestión municipal, de su eficacia o no, de la  calidad y cantidad de sus obras, etc. Por eso me pregunto si con modismos como los memes o psicosociales sobre el origen  de la alcaldesa no subestimamos el buen juicio de un electorado que decidirá entre revocar  una gestión que considera ineficiente o mantenerla porque más costoso sería no hacerlo.

Pienso que si los sectores D y E respaldan el SÍ es por la evaluación que hacen de la actual gestión municipal. Solemos cuestionar mucho la desideologización y des-partidarización de nuestra política, pero erramos al pensar que de ello se desprende un electorado voluble, inmaduro e influenciable. Creo, más bien, que desde el desborde popular del que nos hablaba Matos Mar –década de 1980- hemos ido madurando un electorado que transcurre entre el clientelismo y el pragmatismo, y que busca la manera más eficiente de resolver sus problemas.

Quizá haya que distinguir dos dimensiones en el debate sobre la revocación: el mediático de la imaginación psicosocial; y el popular que evalúa opciones para decidirse por la más conveniente.               

Por Daniel parodi Revoredo
Publicado en La Mula el miércoles 27 de febrero

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