LA VICTORIA DE GRAU Y PRAT
Daniel Parodi Revoredo
El combate naval de Abtao, que tuvo lugar el 7 de febrero de 1866, enfrentó a la escuadra peruano-chilena, también conocida como aliada, contra la flota española. Este acontecimiento formó parte de la guerra con España de 1864 a 1866, en la que la ex – potencia colonial se apropió exprofeso de las islas guaneras de Chincha por lo que debió enfrentar no sólo a Perú, sino a una cuádruple unión sudamericana que también integraron Chile, Ecuador y Bolivia.

20130212-heroes.jpg
Lucharon juntos en Abtao

Huapi Abtao es el nombre de una isla que queda muy al sur de Chile y forma parte del archipiélago de Calbuco. Allí se enfrentaron la escuadra aliada, conformada por los barcos peruanos Apurímac, Unión y América más los chilenos Covadonga, Lautaro y Antonio Varas; contra los españoles Villa Madrid y Blanca.

Debido al poderío de las naves españolas la formación que ofreció la alianza peruano-chilena fue más bien defensiva para lo que aprovechó su favorable posición en una ensenada, cuyos accesos bloqueó, disponiéndose la flota en forma de herradura. Al contrario, las naves españolas, peor ubicadas, no podían acercarse demasiado so riesgo de varar o encallar. A las 4 y 15 de la tarde del 7 de febrero de 1866, la fragata peruana Apurímac abrió los fuegos de un combate en el que ambas escuadras se cañonearon encontrándose separadas de 1500 a 2000 metros una de la otra. El combate duró algo más de una hora y en él se efectuaron aproximadamente 1500 tiros de cañón.

El enfrentamiento concluyó al caer de la tarde y al día siguiente las naves españolas apuraron máquinas hasta Valparaíso para reunirse con el resto de su flota. Enterado de la acción naval, el Brigadier de la Armada Española Casto Méndez Núñez se dirigió a Abtao con la poderosa fragata Numancia, su buque insignia. Sin embargo, no pudo acercarse a la flota aliada debido a las fuertes corrientes, islotes y espesas nieblas de la región de Chiloé que impedían la visibilidad. Por esa razón, zarpó de nuevo rumbo a Valparaíso sin poder hundir a la flotilla sudamericana que era visiblemente inferior y que tuvo la pericia de realizar una arriesgada maniobra defensiva que le permitió evadir a su temible y poderoso enemigo.

La paradoja del combate naval de Abtao es que allí pelearon juntos los marinos de Perú y Chile que luego se enfrentaron en la guerra del salitre de 1879. A bordo de la Covadonga se encontraban Arturo Prat y Carlos Condell, mientras que los navíos peruanos estuvieron tripulados por Miguel Grau, Juan Guillermo More, Elías Aguirre, Enrique Palacios y Diego Ferré. Además, en el Apurímac se destacó un joven y audaz guardamarina: Leoncio Prado.

La Guerra de la alianza peruano-chilena contra España fue una gesta en contra del atropello de una potencia imperial que no se resignaba a haber perdido sus antiguas colonias y que intentó en vano, a través de la fuerza de sus cañonazos, atacar a las repúblicas que se habían fundado en Sudamérica 40 años antes. Por eso no es exagerado decir que el 7 de febrero de 1866 peruanos y chilenos lucharon juntos por la libertad.

En esta columna no predicamos el olvido del pasado doloroso que compartimos con Chile, pero sí creemos que junto a ese pasado, existe otro que se caracterizó por la colaboración mutua y que es obligatorio conmemorar precisamente cuando ambos países estamos a punto de dar un paso fundamental en nuestra historia. Con el acatamiento del fallo de la Haya, si el tiempo y la autoridad lo permiten, habremos resuelto por la vía civilizada nuestra última diferencia y con ello habremos apostado, una vez más, por la integración del Continente, utopía que hace 146 años defendieron juntos Miguel Grau y Arturo Prat en Abtao.

Daniel Parodi Revoredo

Puntuación: 4.67 / Votos: 9