POLÍTICA O BASURA
Daniel Parodi Revoredo
En el Perú el debate político casi ya no existe, de hecho, coloquialmente no existe más. Este ha sido reemplazado por una nueva forma de comunicación basada en el insulto, la calumnia y el golpe bajo. En suma, lo que hoy tenemos es una política del espectáculo que ha convertido a la pseudo-clase política en un apéndice muy rentable de nuestra folklórica farándula. Es que en el Perú campea la impunidad a todo nivel y nadie se hace responsable por nada, los medios televisivos le compran videos a delincuentes chuponeadores pero nadie, repito, se hace responsable por nada.

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Poco aportan personajes como éste

Sé que hay muchos estadios que sobrepasar para superar nuestro circo político-mediático. Para empezar hace falta que nuestra clase política se lo cuestione, lo cual parece imposible pues la mayor parte de ella nació, se crió o vive de dicho circo. Otro escalón es la revolución educativa, a mi me da mucha pena constatar que aquella no es central en el debate nacional y observar cómo nos mantenemos como uno de los países de la región que menos invierte en educación.

Tal vez lo que diga sonará fuerte pero mis colegas historiadores chilenos, casi todos, enseñan en colegios y universidades públicas, ya sea en la capital o provincias de su país. Todos tienen masters o doctorados en el exterior y son ellos quienes forman a los niños de su país, a lo largo de su territorio. Así y todo, hoy en Chile la calidad y gratuidad de la educación son la razón de prolongadas protestas y multitudinarias manifestaciones.

Al contrario, en el Perú la problemática de la educación ni siquiera está en debate. Aquí más vende la anécdota del parlamentario come pollo, que una discusión, desprendida del escándalo, sobre el nivel de nuestros políticos. Tampoco pasó nada con su colega que suplantó en el voto a una tercera congresista ¿o sí? porque en el Perú, re-repito, nadie se hace responsable por nada.

Yo ya no sé sí retomar el esquema bicameral con un Senado Nacional podría contribuir a elevar el nivel de nuestra discusión política y lograr un espacio de reflexión madura para que la colectividad peruana se piense como parte de un todo y dialogue sobre los grandes temas que nos interesan y que lamentablemente están ausentes del debate nacional. Lo digo porque es penoso que la vida de los personajes de la farándula pueda resultarle a muchísimos más preocupante que el nivel de la educación que sus hijos reciben en la escuela. No es justo, pero me temo que ante la actual dictadura de la televisión basura, principal responsable de la difusión de una cultura-basura y de una política-basura, un eventual senado termine copado por personajes bizarros y pantagruélicos como Aldo Mariátegui, Beto Ortiz, Gisella Valcárcel, Tongo o, todavía peor, Magaly Medina. Total a ellos todos los conocen.

Pero eso es lo que vende dirán algunos, “eso es lo que le gusta a la gente”, como decía el recordado Alfonso “Pocho” Rospigliosi. Yo, por mi parte, no dejaré de preguntarme si un país formado en una educación de más calidad aceptaría tanta basura política en las cabezas de sus hijos. Como hoy en el Perú ya casi nadie se cuestiona estas cosas, permítanme hacerlo a mí, total, aquí nadie se hace responsable por nada y probablemente yo no sea la excepción.

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