Fidel y los dictadores

FIDEL Y LOS DICTADORES

 Tratarlo de asesino es un simplismo

Me precio de haberme opuesto a todas las dictaduras, de las más cercanas en el tiempo, la de Hugo Chávez y la de Alberto Fujimori, que he encontrado parecidísimas e igual de obscenas. Pero no por lo dicho voy a renunciar al análisis, ni a caer en el maniqueísmo barato de andar por ahí gritándole asesino a uno u otro.

Enseño Fujimori en clase y no puedo dejar de decir que sentó las bases de nuestro actual modelo económico, que guste o no guste, es la clave para que en los últimos años, tras recuperar la democracia, el Perú haya reducido exponencialmente la pobreza. Pero seguidamente hablo de la dictadura fuji-montesinista, de su profunda oscuridad, crímenes de lesa humanidad, y de la corrupción con la que capturó el aparato del estado, acabando con nuestra institucionalidad democrática.

Con Fidel Castro me toca hacer lo mismo, está claro que lleva muertes a cuestas, lo que es repudiable, pero no puedo reducirlo a eso, tanto como tampoco puedo reducir la Revolución Francesa a la guillotina. Parece mentira pero es verdad, la revolución de la libertad, la fraternidad y la igualdad violó como casi nadie los derechos humanos. Es que así está escrita la historia, tan humana como la contradicción, como diría Miguel Ríos.

Hay sin embargo, un caso en el me contradigo, en el que todos nos contradecimos y que amerita revisarse ¿qué pasa con Hitler? Es positivamente cierto que a Hitler no lo hemos analizado, solo lo hemos condenado. Quizá porque la humanidad hizo una excepción con su máximo genocida, al punto que hasta su más cercano competidor, José Stalin, y sus horribles campos de concentración, no han impedido el análisis cotidiano del proceso soviético y digo cotidiano porque, en efecto, los historiadores sí hemos estudiado a todos sin excepción, inclusive a Hitler.

Marx decía que la violencia es la partera de la historia, no es que yo sea marxista pero la frase me dice cosas respecto de Fidel Castro quien enfrentó y derrotó a un imperio que no le dio tregua pero pagando el alto precio de convertirse él en emperador y proceder como tal contra su pueblo. Esto no me impide reconocer el éxito de algunas de sus políticas públicas, ni la manera como inspiró a generaciones de latinoamericanos.

Conversaba con mis alumnos recién sobre la muerte de Fidel Castro. Para empezar todos sabían de quien estaba hablando y lo subrayo porque hoy no todos los peruanos saben quién fue Fernando Belaúnde. Es que Fidel Castro nos tocó a todos e incluso la actual generación, que sólo lo conoció en su retiro, sabe perfectamente de quien se trata.

Entonces dialoguemos, intercambiemos ideas, ampliemos el debate todo lo posible, charlemos inter-generacionalmente que si hay quienes dan para eso, estos son precisamente Fidel Castro y la Revolución Cubana. Cuando decimos, sin más, que Fidel Castro fue un asesino, en realidad estamos asesinando el debate, la memoria histórica, la reflexión, cuando tenemos tanto de que hablar sobre él y sobre el che Guevara, como promotores de sueños de justicia que se perdieron con el tiempo en un despertar autoritario.

Daniel Parodi

Publicado en La Mula el 26 de noviembre de 2016

https://daupare.lamula.pe/2016/11/28/fidel-y-los-dictadores/daupare/

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