Chespirito y su tiempo

PERSONAJES MASCULINOS DE “EL CHAVO” NO ERAN DOMINANTES

Chespirito y su tiempo

De Roberto Gómez Bolaños hay que ver sus valores de vanguardia antes que los tradicionales

Daniel Parodi Revoredo

 

2014-12-03

 A Carolina, que me enseñó que Chespirito es mucho más que “El Chavo del 8”

No pensaba escribir una nota sobre Chespirito ahora que falleció y no porque no me gustase pues soy su fan como la mayoría de niños setenteros y ochenteros, sino porque no tenía claro qué decir distinto a lo que ya todos pensamos y sentimos. Por eso preferí despedirme como todos los demás, con un post en mi facebook (en mi caso escogí la foto en el que se va de la vecindad porque lo han acusado de ratero) y diciéndole adiós chavito. No sé, me pareció más propio.

Pero si finalmente me animo a escribir estas líneas es por algunas críticas que han circulado sobre él en las redes. Por supuesto que tengo clarísimo que cada quien es libre de tener sobre Chespirito, Tutankamón o la Virgen María el concepto que quiera, pero analicemos los argumentos de los críticos de Roberto Gómez Bolaños.

Es complejo responder a la pregunta de si podemos criticar “El Chavo” con ojos de nuestro presente, toda vez que en la década de 1970 el sentido común sobre muchas cosas era distinto. Es por eso que sin ese filtro podríamos encontrar un chespirito contemplativo con la violencia infantil o machista. Difícil tema pues, porque no podemos dejar de ver el mundo desde el prisma de nuestros valores contemporáneos, pero difícil también pues un análisis sin regulación temporal sólo podría terminar con discursos como los que escuché en las conferencistas de un curso de feminismos que llevé en mi postgrado madrileño. En ellas, a muchos de los principales pensadores occidentales de todos los tiempos, desde Aristóteles hasta Freud, les encajaron sin miramientos el rótulo de misóginos (machistas).

Debo confesar que a mí tampoco me gustaban las bofetadas de Doña Florinda a Don Ramón, ni los cocachos de este al chavo, también puedo cuestionar las orejas de burro que le ponen a Valdez en la escuelita. Sin embargo, para juzgar ideológicamente la obra de chespirito no podemos limitarnos a subrayar los valores tradicionales de su tiempo que esta manifiesta. Al contrario, se trata de destacar sus elementos de vanguardia con los que se adelanta a su época.

Así pues, tratándose “El Chavo” de un programa setentero de la tierra de las rancheras y los charros, es notable que los personajes dominantes del reparto de la vecindad sean precisamente las mujeres: Doña Florinda, la del fuerte carácter, y la pícara Chilindrina que supera en astucia a los cándidos Chavo y Quico. Chespirito va mucho más allá con su personaje Marujita del programa “Los caquitos”. Marujita es nada menos que una prostituta cuya medio de vida no es cuestionado por los parroquianos del hotel quienes las integran a su círculo sin mayores prejuicios. Inclusive, el sargento Refugio (policía), que viene a representar la autoridad, se le declara en matrimonio en una célebre y enternecedora escena.

 

 CHIMOLTRUFIA Y MARUJITA

 

Volviendo a “El  Chavo”, junto con los cocachos y las bofetadas, se devanea también el llamado a la inclusión de los más necesitados, como cuando este niño pobre le genera a Don Ramón una crisis de sonambulismo pues le preocupa que no haya desayunado. Ocurre lo mismo cuando el Chavo se va a Acapulco porque El Señor Barriga, el bonachón dueño de la vecindad, se enternece al verlo quedarse solo y se lo lleva de vacaciones. Es este mismo propietario inmobiliario el que le perdona, una y mil veces, la renta a Don Ramón, viudo y desocupado que no ha podido recuperarse de la pérdida de su esposa y que dista de parecerse al típico “macho mexicano” que nunca se raja. Al contrario, chespirito muestra al hombre vulnerable, tierno, desprotegido y con ello rompe muchos de los estereotipos de la sociedad más machista de América Latina.

En fin, el arte es por el arte, si no me gustan los debates sobre la naturaleza “reaccionaria y antiindigenista” del criollismo, tampoco me agrada ponerme a desojarle las margaritas a un “difunto muerto que ya se murió” (de El Chapulín Colorado) y menos tomando la flor de uno de los arreglos que adorna sus exequias. Mejor, probemos si realmente nos hace reír con el link adjunto. https://www.youtube.com/watch?v=Ic9MAu28cwc

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