EL JOVEN APRISTA Y LA JUSTICIA SOCIAL

EL JOVEN APRISTA Y LA JUSTICIA SOCIAL
Yo no puedo dejar de emocionarme al encontrarme con tanto joven aprista en las redes sociales, con tanto joven aprista animado por una sincera inquietud de justicia social y atraído ya sea porque su familia, amigos o algún conocido le han comentado que el APRA es el partido del pueblo, que el APRA es una organización que lucha por los pobres, por los más necesitados.

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Haya luchó hasta el final

Pero a ese joven que hoy llega al APRA lo estamos exponiendo a una rápida desilusión o a un triste conformismo al interior de la maquinaria partidaria porque no le estamos diciendo qué hacer, porque no lo estamos dirigiendo. Es por eso que hoy ese joven que llega al APRA está esperando que nuestro querido Partido se relance y renueve su doctrina para así actuar sobre la realidad con la intención de transformarla. Porque el joven lo que más quiere es la acción y se siente inspirado por la acción fervorosa, sacrificada y revolucionaria de nuestros militantes del pasado.

Ciertamente, y para felicidad de la sociedad toda, las horas de lucha revolucionaria parecen haber terminado y Haya ya le ha demostrado con creces a los comunistas de ayer -que aunque lo sigan negando, han evolucionado irreversiblemente hacia posiciones apristas- que la justicia social solo se logra en democracia. En otras palabras, es la democracia realmente igualitaria y con oportunidad para todos el marco adecuado para alcanzar la justicia social, y aunque nuestra democracia sigue manifestando imperfecciones, ya parece madura frente a las antiguas tentaciones del autoritarismo militarista, como las que nos llevaron hacia las implacables dictaduras de Odría, Velasco y Fujimori.

No es mi intención, en estas líneas, dirigirme en contra de la conducción de nuestro querido partido que de seguro estará evaluando cuáles son las mejores políticas para el siglo XXI. Pero mientras no se convoque un congreso ideológico, doctrinal y programático que defina nuestra línea de acción política y, con ella, el rol del joven aprista en la transformación de la sociedad, es imprescindible al menos darle pautas que conduzcan sus primeras experiencias partidarias a través de su involucramiento en el día a día de su sociedad.

Me refiero compañeros al rol no solo del joven aprista sino de todo aprista en tanto que líder de su sociedad, de su distrito, de su barrio, de su cuadra, porque ser aprista sólo se entiende en función de la política que se realiza como servicio a la comunidad y no para obtener de ella beneficios económicos o particulares. Es por eso que pienso que los comandos universitarios apristas y las juventudes apristas de todos los comités del Perú deben comenzar por preguntarse ¿Qué pasa en mi cuadra? ¿Qué pasa en mi distrito? ¿Qué pasa en mi ciudad?; en otras palabras, cuáles son las injusticias que están a la vuelta de mi esquina y que veo todos los días al salir de mi casa al trabajo, a la universidad o a mi instituto técnico.

Una vez identificado el problema, el joven aprista debe pensar en una solución para lo cual debe acudir sin rodeos a pedir el consejo del aprista que ya es profesional, al abogado, al médico, al ingeniero, según sea el caso; o a hablar con la autoridad municipal; o, proyectándose todavía más, averiguar qué proyecto social se puede emprender en el barrio y cómo ese proyecto se podría financiar y que institución u organización del Perú o el extranjero puede apoyar la iniciativa. Y entonces llevarla a cabo, y no desfallecer, y no parar, y continuar y continuar hasta lograrlo, como el Jefe Víctor Raúl que a los 83 años, en el crepúsculo de su vida, pudo ver llegada la Constitución del 79, la Constitución de la justicia social para el Perú, aquella por la que luchó toda su vida y por la que pasó tantas cárceles y privaciones.

No olvidemos, compañeros, que tenemos una ventaja, nuestra ventaja es que somos y seguimos siendo partido, el único partido del país con bases en la mayoría de distritos a nivel nacional; es decir, estamos en todo el Perú. ¿Se imaginan lo que sería si comenzásemos a actuar de esta manera en todo el Perú? ¿Se imaginan cómo nos acercaríamos a la justicia social practicándola y además como recuperaríamos nuestro espacio como Partido del Pueblo en nuestra sociedad?

Los jóvenes a la obra, compañeros, así nos lo enseñó el maestro Gonzáles Prada que no por nada nuestra marsellesa reza “peruanos abrazad, la nueva religión” cuyos fieles devotos deben curtirse en el día a día en su entrega a los más pobres y en su lucha por la justicia social la que no puede detenerse nunca. El Jefe Víctor Raúl, en su última entrevista dijo “no he hecho otra cosa que dedicar mi vida enterizamente al servicio del país. Al servicio del pueblo”. Pues entonces nuestro camino ya está trazado.
Un abrazo fraterno a todos los jóvenes apristas del Perú

Daniel Parodi Revoredo

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