VAN SEIS PREMIERES, LA TELARAÑA TODAVÍA RESISTE

Seis premieres se balanceaban

 

Sé que hacer política y escribir sobre ella implica dejar cualquier posibilidad de neutralidad, ni siquiera de aparentarla. No soy la excepción, no soy imparcial, pero quizá formo parte del grupo, hoy minoritario en nuestro país, que tiene a las utopías nacionales por encima del interés grupal y personal. Lo digo y con la voz en alto, porque deben tenerlo en cuenta tirios y troyanos precisamente cuando piensen en mí haciendo política. 

Yo no tengo ninguna adversidad ni por la pareja presidencial, por ninguno de los dos. No le deseo el mal a ningún gobierno por la mezquina idea de que eventualmente un grupo más a fin alcance el control del Estado para beneficiarme de aquello. Creo que he servido a mi país desde mi columna periodística en el diferendo de la Haya y nadie dirá que hice distingos por el color político. No los hago en otros temas que atañen la marcha del país tampoco, porque creo en el proyecto que crearon los padres fundadores y es mi meta ayudar a completar ese proyecto que sigue inconcluso, imperfecto y padeciendo de la misma enfermedad con la que nació, sólo que empeorada por los años.

Salomón Lerner, Oscar Váldez, Juan Jiménez, César Villanueva, René Cornejo junto con Ana Jara conforman los 6 premieres del actual gobierno que está a punto de apenas concluir su tercer año de función. Sin embargo, no voy a dirigir la pluma de esta crítica, desde ya descarnada ,ni a las personas, ni a los movimientos políticos, sino a los problemas, a ver si terminamos de verlos de una vez.

El actual gobierno es malo pero más que malo es nuestro. Los dos anteriores fueron mejores que éste, es evidente, pero la presente gestión gubernamental sólo muestra con mayor claridad los problemas que ayer apenas se administraron y no se resolvieron. El Perú es un país invertebrado, lo es más tras la ley de regionalización, no porque la regionalización sea mala sino porque no hay quien gobierne las regiones.

Leía a Vargas Llosa hace unos días, mencionaba como hasta hace unas décadas en el primer mundo era prestigioso ser político y cómo la civilización del espectáculo y del talk-show le ha hecho perder el aura al político principista, al profesional respetado que prefiere antes jugársela en el Estado que el alto sueldo de una empresa privada. Pues en el Perú se trata de eso y más porque ese político ni siquiera existe, no existe el concepto del honor que dignifica ser nombrado a un cargo público, ni qué mejor, ¡elegido por el pueblo !: ¡ser representante del pueblo! ¡qué honor! ¡qué gran responsabilidad!.

Pero ¿cuantos han pensado en eso al enterarse en el flash electoral de las cuatro de la tarde que fueron elegidos al Congreso, a un gobierno regional o a un municipio? No diré ninguno, pero qué pocos ¿verdad? De hecho, no lo pensó el “come pollos”, ni la “roba luz”, ni la de los carteles publicitarios, ni el de las fotocopiadores. ¡Me eligieron, sarta de imbéciles¡ ¡ahora voy a hacer el negocio de mi vida¡

Es posible que en Japón, como menciona nuestro nobel, o en algún otro país primermundista, ese profesional, el político, haya perdido prestigio, pero al menos no ha perdido la formación académica, al menos no ha perdido el rigor, ni la capacitación para el ejercicio de la función. Aquí ese profesional existe sí, pero se encuentra casi siempre en Lima, o en el sector privado o en el exterior. Tal vez, por qué negarlo, en algunas áreas muy específicas de la administración pública. Allí el MEF mal que bien con su piloto automático, allí Cancillería, antigua institución que acaba de darnos una gran satisfacción en La Haya y otros más, mucho más seguro por no ser injusto ni mezquino pero evidentemente no alcanza. Si alcanzase no reinaría el caos ¿estamos?

Soluciones pues, que ya me cansé, las de siempre. 1.- Fortalecer a los partidos políticos en tanto que instituciones a nivel nacional que forman cuadros políticos y profesionales capaces de hacerse cargo de la administración pública a nivel nacional, regional y distrital. 2.- Un gran proyecto educativo de formación de unas decenas de miles de líderes absolutamente capacitados para dichas labores y que sean becados a estudiar al extranjero con compromiso de retorno. En el medio del tintero, mientras tanto, hacer lo que se pueda con lo que se tiene, reformar la policía e iniciar, porque no existe, una lucha frontal contra la corrupción y la delicuencia.

¿Suena fácil? Es lo más difícil del mundo porque el Perú es el país más difícil del mundo. Pero lo que no se plantea un día jamás se realizará y entonces seguirán uno tras otro los premieres balanceándose sobre la telaraña de la ineficiencia y la mediocridad.

twitter: @daupare

email: parodi.da@pucp.edu.pe

Puntuación: 4.75 / Votos: 4