Archivo por meses: febrero 2009

Resplandor de un ángel

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Has entrado a mi espacio abierto
a aquella portada sin puerta
donde reposa mi esfuerzo
y acaban mis dificultades.

Has entrado con la luz del sol
que tibia y luciente
realza tu silueta
y te muestra angelical.

Me llamas por mi nombre
pidiéndome que te siga
a absolver tus dudas,
a gozar de tu compañía.

De eso hace un mes,
ya no quiero recordar
tu rosada sonrisa
ni los ojos tan tenues.

Hoy me invade esa imagen,
la del resplandor de un ángel
que un día apareció
para nunca más volver.
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El reflejo del espejo

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Para graficar mi argumentación, paso a describir la siguiente situación: se descubre el robo de mercadería en una empresa. La alta dirigencia de la misma empieza a sospechar de los trabajadores. Se realiza una reunión entre empleadores y empleados donde se ponen los puntos sobre las íes; sin embargo, la desconfianza ya ha sembrado las semillas del desencanto y las miradas soslayadas afectan las relaciones entre el personal.

Se percibe, entonces, que la confianza, en primer lugar, es un bien muy apreciado por la gente. En segundo lugar, su aprecio se deriva del accionar de los individuos, quienes -por su satisfactorio desempeño u otro estímulo en ese sentido- transmiten el carisma de la honestidad. Tercero, el desencanto al perder esta confianza nos muestra tanto el valor como la fragilidad de esta expresión humana.

Por tanto, esta pérdida hace mella en las relaciones interpersonales dado que en cada persona reflejamos, cual transparente espejo, todos aquellos rasgos que consideramos debe tener una imagen del bien: cualquier suceso en contrario significa una rotura en el espejo, el cual difícilmente puede repararse. Es por esta razón que a cada quien le toca sostener el reflejo de su propio espejo, para evitar quebrarlo con un irreparable acto. Sigue leyendo

Se agrava situación de inmigrantes en Europa

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Ahora que la crisis económica afecta a los países incrementando las tasa del desempleo, los inmigrantes ilegales en territorio europeo empiezan a ser mal vistos por los pobladores originarios de esta parte mundo, quienes los consideran los “malos” de la película al quitarles oportunidades laborales dado que a estos indocumentados se los puede contratar a una menor paga.

En países tales como España, Francia e Italia, las redadas contra los estas personas han aumentado drásticamente: sólo en territorio galo, se consigna el dato de casi 30,000 expulsiones durante el 2008. Incluso, en lo que se refiere a la Madre Patria, estas acciones vienen incentivadas con premios para los policías de las comisarías que cumplan con la cuota de detenidos por este motivo.

Como bien informa El Comercio en su edición dominical, dichos cuerpos policiales han utilizado tácticas non sanctas como arrestos en las inmediaciones de las escuelas y denuncias de los médicos que atienden a los denominados “sin papeles”. Además de todo ello, las condiciones de carcelería para estos individuos, según un informe del Parlamento Europeo, “son intolerables en cuanto a higiene, el hacinamiento y el estado de los equipamientos”: condiciones inaceptables para quienes podrían permanecer hasta 18 meses internos en tales reclusorios.

Descrita la situación de esta gente que vive en situación irregular en el viejo continente, y que alcanza a 97,000 compatriotas según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores, la pregunta es la siguiente:

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Catalepsia

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En el camino de mis sueños
no existe el fresco beso
que me devuelva el aliento
y saque de su postración
a los adormilados sentidos.

En el camino de mis sueños
no hay el abrazo fraterno
que llene de calor mi congelado cuerpo
y reanime con su ardor
los exánimes músculos.

En el camino de mis sueños
no encuentro un afectuoso saludo
ni una cálida mirada
que conforte con su dicha
mis cansados ojos.

Porque hoy que vuelvo a respirar
me asusta esta oscuridad absoluta
y el chocar de nudillos contra la madera,
cinco metros bajo tierra
y muchas lágrimas de dolor.
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Chelatina: Morning Glory

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Aprovechas para lanzar un soterrado bostezo con la manos cubriendo tu boca. Es verdad que ya son las 2 am y sientes un pequeño cosquilleo en la pierna, pero estás lo suficientemente despierto para ir al baño y despabilarte del sonido casi casi pegado a tu oreja, porque bien chico resultó el patio de improvisado escenario. Además, no tienes noción de cuántas chelas has tomado hasta ahora: un par o tal vez tres, no tratas de pensarla claro para no tener que hacer equilibrismos absurdos con tu cuerpo que se balancea.

Ya más consciente, después de miccionar y echarte un poco de agua a la cabeza, notas que algunos chicos se dirigen a la cocina y, para sorpresa tuya, están pidiendo jarras con agua. No entendí bien al inicio, hasta que vi que abrían los envases de gelatina y los vaciaban. Con la mezcla así realizada, la gente se empezó a poner aún más eufórica y a pedir el pronto retorno de la música: “estos jóvenes no conocen de la paciencia, sólo quieren disfrutar”.

Entonces, cogiste la chela que el Mooky dejó a un costado y la vaciaste sobre una jarra con la mezcla que te habían pasado para que te sirvieras. Al borde del llanto, exclamaste: “miren todos, esto es chelatina”; y probaste un sorbo de tu invención, y aunque el sabor era pasable, no parecías convencido del todo, así que disimulaste un gesto amplio de aprobación, y todos te siguieron en tu gesto, quedando asombrados que la gelatina Oasis pudiera combinar tan bien con la espirituosa bebida.

Apenas unos segundos después de tu exquisita payasada, el escenario otra vez está copado: ahora le toca a Wal y su banda demostrar que están a la altura del reto, y la entrada no puede ser más que elocuente. Los que hace un par de minutos seguían aturdidos quedaron eléctricamente cautivados con la melodiosa interpretación de Wonderwall, y tan fiel del original que los fans, enlazados por las manos en los hombros, empezaron a saltar y a chocar unos con otros:

[Because maybe
you’re gonna be the one that saves me
and after all
you’re my wonderwall]

Con sólo escuchar este último estribillo, y aún sabiendo que no puedes más, que tu cansancio ya te hace mella, que el sueño empieza a apoderarse de tus párpados, la locura de simplemente estar parado, o saltando, y cantando, vence todo lo esperado. El cielo comienza a clarear a medida que se acerca a las seis. En el olvido quedará que llegaste a tu casa y te dormiste hasta media tarde; en tu mente verás el momento que Wal aprovecha para hacer el fenomenal cierre al alba, en una “mañana de gloria en que necesitas tiempo para levantarte”:

[What’s the story morning glory
well
need a little time to wake up
wake up]
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Chelatina: Wal´s Introduce

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Son las nueve de la noche, el cielo es despejado y el paradero revienta con la movida del viernes por la noche. Coges el celular y empiezas a marcar pero ya no es necesario: Beto y Wal ya te han visto, y comienzan a caminar. Tras cinco minutos de calles polvorientas y veredas solitarias, llegan a un portón celeste. Wal toca la puerta y no le abren: llama a Diani, felizmente que adentro estaba, sino hubieramos tenido que aguantar afuera media hora más.

Nada más pasar, caes en cuenta que las sillas vacías y la batería relegada al rincón opinan que eres un tempranero y comienzas a esperar. “Ya verás cómo empiezan a llegar”, dice Beto, convencido sin duda en el poder convocante de Oasis, que hoy no estará pero sí sus bandas tributo. Mientras Wal prueba la guitarra y Beto prende la laptop, un sentimiento de comunidad crece en la pequeña sala: un par de Oasis fans te pasa la voz con un peculiar saludo, mientras te invitan un vaso de chela que apuras sin chistar.

“Supongo que tu también eres fan”, me habla el Mooky, idólatra de los británicos y coordinador de esta tocada: “entonces, créeme cuando digo que esto es fenomenal”. Y si bien no me mostraba tan optimista, sus palabras surtieron efecto: a la media hora, el improvisado auditorio está a reventar y la hermandad de desconocidos se reconoce unida en su culto a los Gallagher.

Ahora sí, la tocada está presta a iniciar, la luz del fluorescente se apaga, y la primera banda de la noche arranca el entusiasmo entre los fieles seguidores: coreando “Stand by Me” mientras algunos alzan las flamas de sus encededores, te deja la sensación de cómo el espíritu de cofradía te va envolviendo y reemplazas tu huraño aparte para “seguir a la tribuna”.

[Stand By Me – Nobody knows the way it’s gonna be]

“Y eso que has visto sólo es el principio”, recita Wal, quien desde el primer segundo ya se encuentra en estado de éxtasis de sólo oir las melódicas tonadas, tonadas que lo transportan a aquel cielo musical de los inmortales: el desenfado con que los muchachos interpretan la de por sí desenfadada “Live forever” es simplemente digna de elogiar, por una interpretación que arrulla mis oídos y me levanta de mi asiento.

[Maybe you’re the same as me
We see things they’ll never see
You and I are gonna live forever]

Ante tanto sentimiento a flor de piel de los fanáticos, y como no quiere la cosa, el Mooky pide un receso para preparar a la siguiente en su repertorio: la gente está encendida, ¿por qué cortarla así?, pienso para mí, mientras me alcanzan un vaso de chela, y me regalan una gelatina Oasis, pegada encima una foto de Liam y Noel, cual souvenir venido de las islas. Reviso el reverso del empaque y noto que no tiene autorización sanitaria. Con razón dicen que “la gelatina Oasis es la muerte”. Sigue leyendo

La tortuga y su caparazón

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Para variar, éste resultó ser un viernes 13. Como antesala de un San Valentín pródigo en celebraciones, tuve que conformarme con realizar otras actividades distintas a las habituales, debido a la poca afluencia de público en el despacho de pedidos. Y vaya si esas otras actividades me tuvieron ocupado porque había que ordenar cajas, buscándoles el mejor espacio posible, y rellenarlas y cerrarlas si habían sido abiertas por error.

Pero creo que lo más incomprensible del todo es sentirme siempre enfermo para catorce de febrero: síntomas tales como desorientación, euforia estimulante y sobreestimulada, furia contenida que revienta (“está asado”, diría Williams) y, sobre todo, tristeza depresiva, describen un cuadro clínico fuera de todo entendimiento médico, pero que el hombre de a pie bien interpreta como mal de desamor o melancolía.

Es cierto que me gustaría ser un muchacho más aventado y avispado para situaciones románticas con el sexo femenino, pero no puedo negar que sigo siendo un pánfilo aburrido que te habla de los mismos temas de la semana, y que a la hora del cortejo, prefiere ser espectador de otro a impulsor de la propia historia. Así es que las pocas oportunidades que tengo se me pasan por las narices y no soy capaz de discernir lo que ellas significan.

Hubo una vez en que una chica me pidió que la acompañara al paradero, y yo esgrimí una razón, que no viene al caso mencionar pero pienso que para la mayoría la consideraría absurda, por la cual dije que no. Cómo saber si iba a suceder algo o no iba a suceder, si justamente yo no estoy presente para hacer que las cosas sucedieran. Al final, lo que pudo ser un “todo por ganar y poco que perder” se convirtió en un rotundo fracaso que hasta hoy me duele.

De hecho que en los años venideros tendré ocasiones como las que he descrito, o tal vez sean más alocadas. El punto es que no puedo darme el lujo de tener miedo sólo porque pienso en fallar: fallar es, en sí, vivir con esta mísera conformidad de mantener un status quo rígido por sobre una flexibilidad del arriesgarse a lo nuevo. Y si se cometen errores en el camino, reconocerlo: no ser la tortuga en el caparazón, sino la tortuga que enfrenta a la liebre… y la vence. Sigue leyendo

Viaje de comisionados a Bolivia causa controversia

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La reciente visita de un grupo de parlamentarios a Bolivia para recabar información sobre las casas ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) y el financiamiento que reciben del mandatario venezolano Hugo Chávez, ha sido mal recibido por las altas esferas del gobierno altiplánico.

Durante la semana que pasó, como bien señala El Comercio en su edición dominical, las reuniones de los legisladores Edgar Reymundo (Bloque Popular) y Walter Menchola (Unidad Nacional) con sus homólogos bolivianos Óscar Ortiz Antelo y Tito Hoz de Vila (del partido opositor Poder Democrático y Social – PODEMOS) ocasionó que el canciller de este país, David Choquehuanca, convocara al embajador peruano en La Paz, Fernando Rojas, para que explicase dicha visita, la cual calificó de “inaceptable”.

Sumándose al cargamontón, el embajador boliviano en Perú, Franz Solano, señaló su extrañeza que los congresistas peruanos no se hayan reunido con miembros de oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) del presidente Morales; ante lo cual, el aludido Reymundo afirmó que los comisionados sí se entrevistaron con gente del oficialismo altiplánico en la ciudad limítrofe de Copacabana, en donde verificaron in situ las operaciones oculares que, en el marco del proyecto ALBA, médicos cubanos realizan a nuestros compatriotas que cruzan la frontera buscando aliviar tales dolencias físicas.

Descrito el escenario, la pregunta es la siguiente:

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Indiferente desprecio

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He llegado a mi casa
envuelto en cansancio,
las sonrisas no me alegran,
y el indolente mal humor
transforma mi cara.

Son diez de la noche, y recién se le ocurre llegar a este hombre. Cierto que trabaja duro, pero no por eso debiera laborar tanto en una fecha tan especial. Es un catorce de febrero horroroso, con una casa vacía y sin amistades a quienes llamar porque están gratamente ocupadas. Hubiese querido celebrar esto de otro modo.

La puerta cierro
con lento desánimo,
la tenue luz se esfuerza
en mostrarme la desidia
de mi pequeño lar.

Lo recibo con un beso y un “buenas noches”, pero mi esposo no responde. Mudo y algo ciego, se derrumba en el sillón, y a pesar de decirle que su cena está servida, su rostro no se inmuta aunque mencione su nombre con insistencia. Dos minutos después, al fin reacciona, y girando su cabeza hacia donde estoy sentada, él sólo atina a susurrar:

Cada día que nos pasa
muero de sólo pensar
que he dejado de quererte,
como sombra del ayer
al verse en el espejo.

Porque aquel que vive sin sentir
elige a la indiferencia,
que mis emociones amilana
y destruye los tiernos lazos
que me atan a ti, esposa mía.

Sin agregar más, él se levanta cariacontecido, como si hubiera recibida una sórdida visión. Come despacio el plato ya frío, exasperándome tanto que deforma mi faz. Luego de unos minutos, se limpia con la servilleta, abandona la mesa, va al baño y se lava las manos. Se pone el saco y camina hacia la puerta, ante lo cual le pregunto a dónde va.

– Voy a encontrarme con mis compañeros. Hoy, es día de la amistad. Sigue leyendo

Te niego

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Niego las lágrimas
que derramaste en mi adiós,
porque las mías
fueron sinceras
ante tu pérfida traición.

Niego tus cortos sollozos
de segunda oportunidad,
porque los míos
fueron largos
cuando tu debilidad.

Niego tu mirada
y tu sonrisa,
porque al quitármelas
me dejaste
sin ánimo ni prisa.

Y niego tu recuerdo,
lleno de dulce querer,
aunque viva
me eres muerta
de la rabia y el oscurecer.
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