Archivo por meses: enero 2009

Reencuentro (parte final)

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Esa mañana se despertó y se acercó al espejo. No podía creerlo. No podía creer que su deseo se convirtió en realidad: el espejo no emitía ningún reflejo suyo. Marcelo, desesperado ayer y emocionado hoy, se arrodilló ante el espejo y agradeció a Aquel, quien compadecido de su angustia le había hecho este regalo de cumpleaños tan especial. Sí, este regalo de cumpleaños, porque hoy cumplo veinte años y no hay cosa mejor.

Pero este no fue un buen día para mí. Cierto es que mi imagen no la veo ya en el espejo pero tampoco puedo sentir los rayos del sol, a pesar que a través del ventanal miro a la gente con ropa veraniega por las calles de mi ciudad. Trato de coger uno de los libros pero se me dificulta la tarea. Cuando creo tenerlo entre mis manos, se me escapa. Entonces caigo en la cuenta que, aunque no estoy débil, me siento ligero.

Si es así, me pregunto por qué estoy aquí. Mi condición escapa a lo que había imaginado, así que decido volver al consuelo que son los libros. Encuentro aquel libro de filosofía que, no sin dificultad, coloco entre mis piernas; y aunque lo leo, no puedo entenderlo ante las evidencias de mi situación que resultan, a todas luces, contradictorias.

Fue en uno de esos momentos de divagaciones en que, distraído, no presté atención a que mi madre entró en el ático. Seguramente, alertada por los gritos intentó subir ayer y que, vencida por mi voluntad de no dejarme ver, se rindió ante la posibilidad de tomarme por sorpresa temprano en la mañana. Y se estremeció también cuando aquel viento helado se coló en su alcoba. Y allí estaba ahora, frente a mí, con el rostro pálido y sin dirigirme palabra.

En ese momento me dirigí hacia ella y, entonces, todo ocurrió. Mi madre se desvaneció y yo corrí hacia ella pero, por más que quise, no pude levantarle. Al instante, sonaron pasos que subían hacia el ático. Me escondí de tras de unos libros, temeroso que ellos descubrieran mi condición. Una vez que la examinaron, rompieron en llanto y se la llevaron. Apenas vi que bajaron, salí de mi escondite y pude oír claro.

Marcelo. Marcelo. Sí, era su voz. Cuando volteé a mirarla no me quedó duda que era ella, que era mi madre. Sí, mi madre. Que era ella la persona que más quería y la única que podía sacarme de aquí.

Tomado de su mano, atravesé el ventanal y traspuse este mundo. Y lo último que pude comprender es que no sólo es un reencuentro para siempre. Sino que es, para siempre, un reencuentro. (29-12-2006) Sigue leyendo

Reencuentro (parte uno)

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Ciertamente, no fue un buen día para Marcelo. Se había empeñado en comprender aquel libro de filosofía que estaba en el ático, pero su ánimo no le ayudó a leerlo sin reservas. Han pasado ya tres meses de aquel accidente en que se encontró involucrado. Las voces y los sonidos distorsionados ya no lo atormentan mas sigue viendo las heridas que le dejó aquel día.

Una semana después de este infortunio decidió irse al ático. No podía soportar ver a su familia sufrir lo indecible por él. Además de procurarle un grato espacio, a Marcelo le gustaba explorar la pequeña biblioteca de su padre, herencia de sus abuelos, y leer los centenarios volúmenes de cuentos y novelas. Algunas veces era reprochado por su padre cuando niño. Cierto es que todos conocían su carácter extrovertido y travieso pero temían que Marcelo se perdiera entre esos libros para siempre. Sí, para siempre.

La decisión de vivir en el ático no fue un capricho. Todos compartían su sufrimiento pero era especialmente su madre quien más lloraba por él. Y cómo no, si para Macelo era la persona a la que más quería y, sólo asomar sus ojos, se sentía voluble y desarmado. Por ello, su voluntad de vivir en el ático. Por ello también, su voluntad de no ser visto.

El ático le pareció perfecto. Además de la biblioteca, el ático tiene un amplio ventanal hacia donde el sol dirige sus rayos. Marcelo sentía su energía y no podía estar menos que agradecido a esos rayos que le devolvían la esperanza. Sin embargo, le tenía temor al alto espejo que está al lado opuesto del ventanal. A medida que pasaban los días, el lapidario espejo le mostraba las llagas y cicatrices que eran más y más visibles.

Aquel primer día ante el espejo, Marcelo no pudo dejar de llorar. Llorar no precisamente por él, sino por los suyos, aquellos a los que pidió resignar su dolor puesto que quería enfrentar el suyo para poder recuperarse. El tiempo pasó, y Marcelo comenzó a acostumbrase a mirar sus llagas. Pero no fue fácil. En ocasiones, negaba que esas cicatrices fuesen las suyas sino que eran de otro, de otro igual a él y que él no estaba allí sino que estaba con su familia, vestido con ropa nueva, feliz de compartir su alegría.

Uno de esos días, sin embargo, su crisis fue severa. Marcelo no soportó ver su imagen en el espejo y entró en una profunda depresión. Empezó a gritar, ¡a llorar! No podía controlar su desesperación pero tampoco permitió que nadie subiera, ni siquiera para escucharlo. Aquella noche, Marcelo deseó de corazón no verse nunca más reflejado en el espejo. Aquella misma noche de verano, la ciudad sintió aquel inusual viento helado. (continúa) Sigue leyendo

Barack Obama asume presidencia de Estados Unidos

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Como bien informaran los medios periodísticos este martes 20, Barack Obama entra en la historia como el primer presidente negro de Estados Unidos, y el número 44 de esta nación norteamericana, jurando “preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos” con la mano sobre la Biblia que usó el mandatario abolicionista Abraham Lincoln.

Obama, de 47 años, hijo de una mujer blanca del estado de Arkansas y de un estudiante negro de Kenia, simboliza el crisol de identidades de este país. El flamante presidente hizo de la unidad, más allá de las divisiones raciales o políticas, la pieza central de su triunfo electoral, tras una carrera política meteórica, que empezó hace menos de una década en las filas del Partido Demócrata.

En su primer discurso como presidente, de poco menos de veinte minutos, Obama afirmó que los desafíos de su país son reales, pero confió en superar tales retos. Además, ofreció una retirada “responsable” de las tropas de Irak, al tiempo que dijo que Estados Unidos está en guerra con una “vasta red de violencia y odio”, señalando su disposición a “derrotar” a los movimientos terroristas.

Acerca de la recesión económica que marcará el inicio de su gobierno, Obama destacó que la economía de su país se ha “debilitado enormemente a causa de la avaricia y la irresponsabilidad”. En este sentido, tendrá que bregar muy fuerte en su afán de salir de esta crisis lo más rápido posible, ya que millones de estadounidenses han perdido sus empleos en el último año.

Obama sucede en la Casa Blanca a su predecesor George W. Bush, que deja el poder tras dos mandatos consecutivos con la peor imagen pública de un presidente en décadas. En este sentido, muchos analistas han señalado que el triunfo electoral del entonces candidato demócrata se debió a que la población estadounidense se cansó de los desaciertos de la gestión republicana y siente la necesidad de un cambio en sus políticas.

El nuevo presidente, con prácticamente ninguna experiencia de gestión política, ya tiene nombrado a casi todo su gabinete, lleno de personalidades de fuerte carácter, muchos de ellos provenientes del gobierno del presidente Bill Clinton. A pesar de ello, va camino a cumplir una de sus promesas: ordenó, en el plazo de un año, el cierre de la prisión de Guantánamo.

Ante el panorama presentado, la pregunta es la siguiente:

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Volviendo al panorama local, el retorno de Luis Carranza a Economía, luego de seis meses de su alejamiento, y los cuestionamientos al ministro Hernani por la muerte de dos policías en el Santuario Bosque de Pómac, debido a un negligente operativo de desalojo en su etapa inicial, marcaron una semana movida en la política nacional, la cual puede cobrarse otra “destitución”, si cabe el término dado el suspendido nombramiento, en la persona de Ingrid Suárez al frente de la Contraloría, gracias a una controversia generada por situaciones nada éticas en las que se vería involucrada.

Y en lo que a Medio Oriente se refiere, el cese al fuego unilateral por parte de Israel, luego de una operación militar que costó la vida de cerca de 1,500 palestinos en Gaza, lleva una tensa calma a la zona, ya que el repliegue de los soldados del estado judío puede revertirse en caso los jefes militares consideren un cambio en la disposición de sus tropas, para debilitar a Hamas.

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A la Sazón: Behind the Scene

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[Advertencia: Los presentados en este relato son personajes ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.]

La Pelvia apenas podía abrir sus ojos. Cuando logró hacerlo por completo, recordó los momentos previos a la entrada de su invitado, quien había llegado con las justas pues salió tarde de su trabajo y, mientras almorzaba y se alistaba, demoró lo mismo que una chica cuando se va de compras. Ni hubo tiempo para ensayar, apenas cinco minutos para que su asistente le explicase la tónica del show y, de paso, avisarle que La Pelvia, el famoso travesti venido a menos con este programa de cocina, solía sobrepasarse un tanto con sus entrevistados.

Para mala suerte de Pelvia, él tuvo un día pésimo en la oficina, teniendo que soportar las fuertes críticas de su jefe por su baja comisión de ventas y, de paso, por el desánimo que le causaba haberse dejado convencer por Luis Deryta de que ésta era una buena opción para que explote su carrera como escritor. De hecho, lo primero que Pelvia vió fue a Luis, al pie de su cama, con una cara de alivio, pero denotando aquellas ojeras de la noche anterior.

“Tiene suerte que no lo denuncie porque es tu amigo”, dijo Pelvia, recuperando la conciencia sobre el dolor que estaba sufriendo: tras la arremetida del travesti en pleno show, Héctor salió corriendo ofuscado para bastidores, pero “ella” lo siguió, originando una gresca de la que salió muy magullada, con la cara moreteada y el estómago doliente por la paliza recibida. Sabía bien que, de no ser por Luis, habría aceptado la ayuda de inescrupulosos abogados dispuestos a demandar al blogger y quitarle hasta el último centavo.

“Ya lo creo”, afirmó Luis, y le comentó a la animadora que más tarde su atacante iría a disculparse: dicho y hecho, casi anocheciendo, Héctor apareció por el hospital, sin ocultar los arañazos que ella le propinó por defenderse. “Perdona que te haya ocurrido esto”, comenzó, “no tengo forma de justificar mi agresión”; Pelvia comprendió que sus disculpas eran sinceras y se dispuso a levantarse, pero el cansancio era grande y cerró los ojos, mientras oía retumbar “Pelvia, Pelvia”…

-Pelvia…

-Dime.

– ¡¡¿Por qué me tocas la pierna?!!

– Sorry, me sentí mareada de repente, pero ya estoy mejor… y bien, cuéntame, ¿cuál fue el momento más picante?

– Déjame pensar… Ya recuerdo: creo que el momento más picante de mi vida fue… Sigue leyendo

A la Sazón: Fake Interview

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[Advertencia: Los presentados en este relato son personajes ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.]

La Pelvia: Bien, hoy tengo de invitado en esta sección de mi programa “A la Sazón” a uno de los recientes bloggers que han aparecido en el portal Blog PUCP. Héctor Sánchez, bienvenido, ¿cómo estás?

HS: Bien. Agradezco mucho la oportunidad que me das por tu sintonizado programa para poder dirigirme a tu gran público.

LP: Cuéntame, ¿cómo así nace la idea de tu blog?

HS: Supongo que fue un impulso a no quedarme callado, y pensé que ya habiendo escrito tanto en varios años, pues consideré el blog como una forma interesante de publicar mis creaciones, así que no lo dudé… y aquí estoy casi dos meses después, con un proyecto que cada día que pasa se va consolidando.

LP: Básicamente lo tuyo es poesía y cuentos, ¿cierto?

HS: En principio, sí, más cuentos que poesía… y bueno, últimamente también me he metido a hacer pequeños resúmenes de noticias que me parecen relevantes en la semana, porque, tú sabes, es bueno estar informado aunque sea un poco de lo que sucede en el mundo.

LP: Cierto, capto tu punto, entonces. Pero bueno, como el estilo de este programa es “a la sazón”, pues me toca preguntarte sobre tu momento más dulce en tu vida.

HS: ¿El más dulce? Umm… Si mal no recuerdo, creo que uno de los mejores y más dulces fue cuando ingresé a la universidad en la primera opción… ah, y también cuando ganamos un torneo interno de fulbito en quinto de secundaria… eso sí que fue emocionante porque, como éramos el equipo B y el A era un fuera de serie, pues nadie daba un mango por nosotros.

LP: ¿Y el que consideras el más amargo, el más agrio?

HS: Sin duda, cuando fallecieron mis abuelos, por parte de mi padre, con un año de diferencia entre sus decesos, y también cuando murió una tía mía, muy querida, antes de mi fiesta de graduación. Simplemente, los quería mucho a ellos, y los admiro porque, siendo provincianos, lograron asentarse acá en la capital, y darle a sus hijos lo mejor de sí mismos.

LP: Oh… que pena. Pero así nos toca, mi estimado y hay que seguir con nuestros caminos.

HS: Cierto. Y ahora, ¿qué sabor viene?

LP: ¿Qué tal el más picante?

HS: Pelvia…

LP: Dime.

HS: ¡¡¿Por qué me tocas la pierna?!! Sigue leyendo

Comprender al opuesto

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(Vaya si ayer fue un día distinto. En la mañana, en un programa radial, el locutor preguntaba a las mujeres si un hombre actuaba en una situación romántica de uno u otro modo, y ellas establecieron -inconscientemente- una división entre dos categorías. Anoche, conversando con un amigo, a quien consulté sobre su visión particular sobre las mujeres, las separó en dos grupos. Hoy en la mañana, me inquirí sobre por qué hombres y mujeres categorizan al sexo en dos clases.)

(¿Por qué dividir el mundo en dos? ¿Acaso no era que cada uno es un ser único y particular? ¿Por qué señalar opuestos si lo que existen son “matizados”? Desde que Heráclito señaló que lo único constante era el cambio, y que el devenir surge del paso de un estadio a su opuesto, la dialéctica del mundo se empeñó con mucha más fuerza que antes a separarse en opuestos para conseguir identificaciones irrestrictas: “griegos” y “extranjeros”, “romanos” y “bárbaros”, “católicos” y “protestantes”, etcétera.)

(Sin embargo, cada persona tiene su propia visión del mundo, sus propias actitudes, su propia personalidad: en fin, su propio yo. Por tanto, ¿por qué simplificar a dos categorías opuestas? El propio Heráclito, filósofo al fin y al cabo, consideró que lo importante del mundo no son los opuestos, sino la “unión de los opuestos”. Visto en términos de experiencia y vida, se habla de dos fenómenos: devenir y complemento.)

(El devenir es el paso de un estadio al otro, y el ejemplo más trillado es el “hoy digo una cosa y mañana digo otra”. ¿Es esto contradictorio? Si uno lo ve desde la lógica de mantener una línea de conducta, resulta obvio que sí. Pero si uno se pone desde el lugar de proceso que dio origen a este cambio, observaría el complejo “contexto” que determinó el devenir. Lógicamente, unos lo aplaudirán y otros lo rechazarán; eso es tan importante como conocer con exactitud el contexto para comprenderlo: en resumen, son igual de importantes el contexto objetivo del cambio como las reacciones subjetivas del mismo.)

(Sobre el complemento, puede decirse que es el reconocimiento mutuo de los opuestos, el cual no está exento de roces. Imagine una pareja dispareja: tienen forma opuesta, pensamiento opuesto, personalidad opuesta; entonces, ¿cómo surge la complementariedad? Por la necesidad de un cambio. Cuando se acepta tal necesidad, empiezan las interacciones entre los opuestos. Es probable que comiencen “chocando” y finalicen del mismo modo o, por el contrario, que terminen reconociéndose.)

(Piense que la verdad de uno no es la misma del otro. Sin embargo, la interacción hace que ninguno de ellos salga sin ganancia: las imposiciones de uno y otro lado se debilitan en mayor o menor grado, dando paso al debate de opuestos. Tras esta discusión, aunque uno no cambie de hábitos o personalidad, uno tendrá un conocimiento más exacto del otro, y hará el intento de comprender su contexto.)

(Espero volver a oír la radio mañana, un poco más liberado de mis opuestos, y proclamando “unión”: y ahora, ¿cómo haré para contradecirme?.) (20.04.2007) Sigue leyendo

Semana HS: “Ahí está el detalle”

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(Supongo que deben estar preguntándose por qué estoy suscribiendo “yo” solo este comunicado. Sucede que “mi otro yo”, quien me considera apenas una sombra de él, está de cumpleaños próximamente, así que quien mejor que su otra parte para comenzar con las sorpresas en una semana que considero tan especial, y más que ahora ha conseguido un empleo, modesto pero agotador, y tengo que publicarle todos sus escritos durante el corto descanso en el fin de semana.)

(Para empezar, se publicará una reflexión clave en las posteriores creaciones del autor, con la cual se finaliza esta serie de pensamientos fundacionales, adquiridos durante sus primeros años universitarios. Luego, una entrevista personal con el agasajado, incluyendo un “detrás de cámaras” -escrito- sobre la producción de la misma. Finalmente, como cereza de la torta, un fragmento literario largo que conduce a un final… que ya ustedes descubrirán, estimados cibernautas.)

(Entonces, sólo queda terminar por preparar el material para los siguientes siete días en que, “espero”, el clima de esta gris ciudad se decida por las repentinas garúas o por el sol ardiente, ya que -ante tanto despelote- “mi otro yo” puede coger un resfriado, y allí si que agárrense porque nos quedamos sin novedades. Como diría Cantinflas, “pues vea usted, joven, que ahí está el detalle”.) Sigue leyendo

Carrera exportadora con Estados Unidos comienza el 1ro. de febrero

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Finalmente, y tras muchas idas y vueltas, el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos entra en vigencia este primero de febrero. Atrás quedan meses de dificultosas negociaciones y radicales posiciones que, ideológicas o de otra índole, buscaron ultimar a este instrumento comercial que permitirá, según El Comercio en su edición sabatina, la duplicación del Producto Bruto Interno (PBI) proyectado de US$ 110 millones en 2009 a 212 millones en 2024 (bajo el supuesto de crecimiento del PBI en 4.5% anual).

En la mañana del viernes, el presidente estadounidense George Bush proclamó la implementación del TLC y, por la tarde, su par peruano Alan García firmó el decreto supremo en el mismo sentido. El presidente de la República aprovechó la oportunidad para señalar que “el Perú está destinado a ser el país piloto de Sudamérica”, y felicitar por la labor realizada a su antecesor, el ex presidente Alejandro Toledo, y al ex ministro de Comercio Exterior Alfredo Ferrero.

Como bien informó en meses pasados, para el Perú, este tratado elimina las trabas arancelarias de ingreso al mercado estadounidense, por lo que el costo de las exportaciones peruanas a ese país serán menores. No obstante, ya los expertos señalan que el efecto del TLC estará distorsionado en el corto plazo a causa de la crisis económica que vive el país norteamericano.

Por tanto, se espera que nuestro país, más que competir en menor precio, lo que debe buscar es la competencia en calidad y flexibilidad de la oferta. En ese sentido, Jorge Chávez, presidente de la consultora Maximixe, afirmó que “el Perú es un exportador de biodiversidad, un recurso cada vez más demandado por el mundo y con el que otros países no cuentan”.

Las repercusiones sobre el particular no se han hecho esperar. Para los presidentes de ADEX y de la Confiep, José Luis Silva Martinot y Jaime Cáceres Sayán, respectivamente, sostienen que es una oportunidad para mejorar la calidad de vida de los peruanos, puesto que se atraerá mayores inversiones que generarán nuevos empleos. Sin embargo, Mario Huamán, secretario general de la CGTP, opina que al no haberse mejorado la competitividad de la empresas peruanas, los textiles e industriales se verán afectados, afectando a los trabajadores.

Ante el escenario descrito, la pregunta a continuación es como sigue:

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En otros hechos relevantes de la semana, el enfrentamiento entre Israel y Hamas, que entra en su cuarta semana, ha dejado ya cerca de 1,200 muertos y 5,000 heridos. El Ejército israelí avanzó hasta el centro de la Franja de Gaza, mientras aumentan las protestas en todo el mundo por el desproporcionado uso de la fuerza en la operación militar denominada “Plomo Fundido”.

Y como el bolsillo tampoco nos deja tranquilos, como bien informa el Decano de la prensa peruana, se presentan las siguientes páginas web para consultas en:

– Carnes, aves y productos agrícolas: Sistema de Información de Abastecimiento y Precios (SISAP)
http://sisap.minag.gob.pe/portal/index.php

– Combustibles y precios de gas licuado de petróleo: Facilito, en la página web de Osinergmin
http://facilito.osinerg.gob.pe/portal/pages/scop/menuPrecios.jsp

– Combustibles, aceites y fideos en algunos mercados de Lima: Indecopi (Instituto Nacional de Defensa del Consumidor y Propiedad Intelectual)
www.indecopi.gob.pe/listaNoticias.jsp

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Los novios difuntos (parte final)

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Luego de comprometidos y muy cerca de casarse, la llamé aquel fatídico jueves. Ana contestó un tanto apurada y me dijó qué quería saber pues Marco la estaba esperando, y como siempre dije que quería saber cómo estaba. “¿Eso nada más?” inquirió, y yo no pude contener más mi silencio. “Te amo, entiende por favor: estoy enamorado de ti”, exclamé. Ella calló un rato, luego la oí llorar. “Lo siento”, susurró. Colgando bruscamente el teléfono, me dejó con un nudo en la garganta.

Era viernes por la noche, y seguía lamentándome aquella desafortunada acción. Debajo de mi puerta, alguién deslizó un parte y, al leerlo, mi corazón latió desesperado, y lloré, lloré largo y amargo: ellos habían muerto, y sólo me quedaba vestirme y dirigirme hacia el velatorio. El cuadro que encontré al llegar fue simplemente desolador: caras tristes y miradas, miradas ausentes de la realidad. Las amigas de Ana lamentaban que sus estudios se hubieran truncado de ese modo, y los pocos allegados de Marco lloraban sinceramente su partida.

Atónito, di el pésame a los padres de Ana y, reconociendo a uno de nuestros amigos en común, pregunté los detalles del lamentable hecho. Me mencionó que ellos salieron raudos aquel jueves, que se los veía alegres, y que llegando a una avenida principal, Marco maniobró la moto ante la intempestiva aparición de un coche, pero no pudo esquivar al camión que iba directo hacia ellos: salieron volando, y su cadáveres ensangrentados quedaron tendidos en la pista. No pude soportar oir más, y pedí a mi ocasional narrador que callase.

El sábado ocurrieron cosas inusuales. La sala fue desalojada y entraron dos trabajadores de la funeraria junto con otros dos desconocidos para todos, menos para los padres de Ana. Cuando me acerqué a los ataúdes para ver qué había pasado, observé que los cuerpos tenían colocados los anillos de bodas. Pude considerara aquello como una deshonrosa afrenta; sin embargo, comprendí de inmediato que no había motivo para estar disgustado.

Como el velatorio era cercano a los domicilios de los difuntos, al mediodía los féretros fueron llevados, primero, a la casa de Ana. Allí la procesión se despidió, llevando a Marco a su vetusta vivienda donde sus vecinos lo esperaban. El domingo, el féretro de Marco regresó a la casa de Ana, y juntos fueron llevados a su última morada, y juntos fueron enterrados, él a la izquierda de ella. Escuchaba decir a todo el mundo “ahí descansan Marco y su esposa”.

Hoy después de mucho tiempo, y a pesar de las circunstancias que nos alejaron, no dejo de pensar si Dios dispusiera de mi vida, para encontrarme otra vez con ellos. (Mayo 2002) Sigue leyendo

Los novios difuntos (parte uno)

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Hoy, que me encuentro frente a sus sepulturas, no puedo menos que pensar que he quedado un poco más solo de lo que estaba. Miro las flores que he llevado: hermosean vivaces, pero después marchitarán. Ellos eran tan iguales a las llamas de las velas; empezaron a crecer cuando súbitamente se apagaron. Lo más extraño es que me siento culpable de dos muertes que no cometí, me pesa tanto no sentirme tranquilo, por eso quiero confesar mi desgracia si eso puede calmar mi alma.

Ana María y yo éramos amigos inseparables de la infancia, habíamos cruzado juntos los umbrales de la adolescencia y conllevamos los problemas del otro escuchándonos y comprendiéndonos mutuamente. Conocía a su familia y me tenían en alta estima, anhelando que me integrara a ellos. Eso pudo haber sucedido, de no ser porque ella encontró a Marco Antonio en circunstancias por demás peculiares.

Aquel viernes, regresando contenta con él, me dijo que paseaba por calles inhóspitas cercanas a su casa, cuando un delincuente empezó a acosarla. Ella no corría muy rápido y el fascineroso ya la iba a alcanzar; entonces apareció Marco, y luego de una pequeña pelea redujo al acosador, llevó a Ana a su miserable pensión y, después que se calmó, la acompañó hasta su casa.

A pesar que su sucia pinta y sus viejas ropas, me inspiraban algo de desconfianza -e incluso terribles celos-, no dejé de agradecer a Marco por su buena acción. Esto sorprendió mucho a la familia de Ana. Es así como ellos empezaron a verse, visitándola él muy a menudo, y aquel día que se besaron por primera vez, me lamenté haber muy tarde descubierto que no sólo la quería como una amiga.

Sin emabargo, no fue hasta cierto episodio que el alejamiento se hizo patente. Era un tarde-noche de otoño en la casa de Ana, y había estado algo resfriado, y a Marco se le ocurrió contar un chiste muy celebrado que nos hizo reír a todos los presentes. Por el contrario, yo tuve tan mala fortuna que la risa me causó un acceso de tos y arrojé una verde y babosa mucosidad. Sentía el ridículo, y más aún cuando no cesaban las carcajadas de Marco: eso me sublevó el ánimo y quise pelearme con él, pero me contuvieron. Finalmente decidí irme, y mi amistad con Ana comenzó a enfriarse.

Los días pasaron y las semanas también, transcurriendo cerca de diez meses. Durante aquel tiempo, Marco empezó a demostrar que podía ser un buen partido para Ana. Primero consiguió un pequeño trabajo -que le deparó gran progreso personal- y, mientras ella y yo estudiábamos en la universidad, los padres de mi aún amiga lo ayudaron en su educación, debido a sus escasos recursos. Ante los fallos y tristezas, era ahora él quien la consolaba, y pasaron de enamorados a novios oficiales: todo esto con gran pesar mío.

Una vez consolidada su relación, ya sólo me quedaba preguntar sobre ella por teléfono. Es así que, llegado el cumpleaños de Marco, los familiares de Ana le regalan una reluciente moto. Bastó un curso intensivo de manejo para que ellos empezaran a salir y pasear en su nuevo transporte. Se veía que disfrutaban esos momentos tan felices, pero el destino les jugó un terrible episodio. (continúa) Sigue leyendo