Archivo por meses: febrero 2016

Pacto de necesidad (capítulo dos)

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(viene del capitulo anterior)

Ellos caminaron hasta el paradero. Camila se sentía más tranquila y eso hizo pensar a su amigo que sólo quería un poco de consuelo. César se disponía a irse cuando ella lo detuvo. “Te parecerá un poco loco pero quiero pedirte algo”, señaló ella mirándolo con algo de tristeza y algo de esperanza. César se mostró afirmativo y quiso saber cuál era su pedido.

“¿Te parece si salimos el sábado a pasear?”, preguntó ella. “Sí, tengo la tarde libre”, señaló él muy convencido. Camila le dijo que la fuera a buscar como a las siete. Él estuvo de acuerdo y se despidió de su amiga con el beso en la mejilla. Ella cruzó la avenida y volteó a mirarlo sólo para despedirse alzando su mano. César respondió de la misma manera a su saludo y sonrió un poco.

Subió a un bus y se dirigió a su casa. Durante el trayecto, se preguntó por qué ella lo buscaría ahora. “Sé que antes no me trató mal, pero tampoco fue muy cercana. ¿Por qué le hago caso?”, pensó para sus adentros, intentado comprender la extraña solidaridad de su alma. “Lo sabré el sábado”, se respondió de forma ambigua, queriendo no razonar de más.

(continuará)

El final del dilema (capítulo tres)

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(viene del capítulo anterior)

Esa frase lo había dejado estupefacto. ¿Qué podía ser peor que una ruptura amorosa?, pensó Álvaro para sus adentros, tratando de negarse a pensar en situaciones demasiado obvias. O tal vez no lo pensó lo suficiente. “Estela me dijo para volver… y lo estoy considerando”, fue la breve respuesta de Sixto que dejó a su amigo con más dudas que respuestas.

“¿Cómo siquiera puede ser eso posible? ¡Tú, que justamente estás tratando de superar todo esto!” le reclamó Álvaro impactado por la absurda contestación. La reacción de su amigo fue tan airada, que Sixto se vio obligado a comprarle otro café para que se calmara un poco. Álvaro bebió un par de sorbos, y al parecer funcionó porque sintió muy amarga la bebida.

“Me imagino entonces que has venido aquí por consejo”, dijo Álvaro un tanto más tranquilo. Sixto asintió con un gesto de su cabeza y se tomó un sorbo de su taza para amortiguar el golpe. Su amigo empezó diciendo que nunca había estado en esa situación de volver y señaló por qué: “Soy alguien práctico, si algo terminó, se acabó. No regreso por el mismo sitio”.

Álvaro, aunque breve, fue muy enfático y contundente. “Ni vuelta que darle”, resumió Sixto tomándose otro sorbo. Su amigo asintió, esperando que el hombre sentado frente a él haya entendido el mensaje. Luego pasaron a hablar de otras cosas pero, para Sixto, el momento clave de su conversa había finito allí.

(continuará)

Pacto de necesidad

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César recibió una llamada a las once de la noche. Camila, su amiga de la universidad, es quien se comunica a tan extraña hora. Él responde y lo primero que nota son los sollozos que emite su amiga. “Dime Camila, ¿qué pasó?”, preguntó preocupado por su llanto. “Ven pronto a mi casa, tengo algo que decirte”, fue lo que dijo antes de cortar.

Él se lo pensó un par de minutos, pero al final decidió ir. Poco importó que mañana tuviera clase a las nueve, o que la casa de su amiga quedara a diez minutos en auto. Salió de su departamento rápidamente, con la esperanza que ella no hubiese cambiado de opinión por no verlo llegar a tiempo. Quizá al final demoró veinte o veinticinco minutos hasta que llegó a la puerta de la casa.

Tocó el timbre y oyó cómo unos pasos presurosos se acercan detrás de la puerta. “¿Quién es?”, pregunta ella para asegurarse. “Soy yo, César”, confirma él y la puerta se abre despacio. Él quiere saludarla pero ella se adelanta. Lo abraza con mucha ansiedad y él demora un poco en darse cuenta que su abrazo no es solo protección, también consuelo. “Ya estoy aquí”, dijo César transmitiéndole seguridad.

(continuará)

El final del dilema (capítulo dos)

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(viene del capítulo anterior)

“Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi”, dijo Álvaro intentando romper el hielo acumulado durante tantos meses. Sixto asintió con la cabeza: “ya no recuerdo si fue hace un año o tres meses”, sonrió mirándole con profusa melancolía.

Sixto se sentó en la silla y, antes que su amigo pudiera comentar algo más, resumió su tragedia en la siguiente frase: “estoy emocionalmente quebrado”. Álvaro, que no podía creer lo que oía, le preguntó a qué se debía eso. “Terminé con Estela hace un mes. Aún no sé cómo superarlo”, respondió envuelto en tristeza.

Para Álvaro se le hace difícil pensar siquiera en un desenlace en esa historia. Si bien no se habían visto desde hace mucho, siempre mantenían comunicación constante por el Facebook. Así pudo saber que, desde hace ocho meses, el soltero empedernido de Sixto tiene enamorada. O al menos la tuvo, a juzgar por la reciente actualización.

Álvaro le preguntó por qué había sucedido la ruptura. “Pues… por discusiones sin sentido… en temas sin sentido”, respondió Sixto a la defensiva, como si le torturaran a confesar la verdad, en vez de entregarla por iniciativa propia. “Pero, eso no es lo peor de todo”, añadió él, encendiendo las alarmas de Álvaro que siente predecir la aparición de una nueva revelación.

(continuará)