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Escindido

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En un momento de la historia, tan sólo existía uno solo. Y, en verdad, me encantaba esa unicidad. Por aquel entonces sólo me era necesario entender mis problemas cotidianos y los relacionados a los estudios, pero como tantas otras veces, algo tuvo que salir mal.

Caminaba despacio, sin prisa, casi casi obligando al viento a que me empujara. La calle se veía segura, simple, tal vez indiferente, hasta que los hechos vinieron a confrontar mi ser. En la esquina, una pareja discutía. La mujer estaba todo alterada porque quería irse, pero el hombre, apretando fuerte su mano, le rogaba suplicante. Ella me vió, y buscó que le ayudara, pero él la arrastró y se la llevó al otro lado de la calle.

No poder hacer nada me dejó una profunda impotencia. Aquella noche, en mi cuarto, mientras dormía, soñé que que caminaba por un callejón, los muros eran radiantes, iluminados por el sol, pero una vez que este empezaba a ser reemplazado por la noche, los muros cambiaban a negro, y podía ver sombras que se difuminaban en su superficie. Y esa misma oscuridad empezó a poseerme, una sonrisa malvada surgía en mi rostro.

Asustado, me levanté. Empapado en sudor frío me fui al baño y me lavé la cara. Al salir, sentí como si alguien estuviera detrás mío. No estoy seguro si esto fue un impulso, pero volteé por un instante y pude ver una sombra, separada de mí, en la pared, acechante, que parecía tener mi forma. Fue extraño, ya que me distraje por un segundo en mis pensamientos, y cuando volví a mirar, se había ido.

A partir de ese día, empezaron a multiplicarse una serie de avistamientos imposibles, en diferentes sitios y a la misma hora. Quizá no esté muy pendiente de tal frecuente fenómeno, pues me debo a mis actividades, y no quiero obsesionarme con la idea de un doble, improbable de existir. Pero, a veces, no tengo otra que aceptar, que al mirar una pared, quede petrificado por una sombra, separada de mí, acechante…

(¡Qué explicación para patética! ¿Una sombra? La sombra será él, pues yo, que puedo ver y sentir tanto como él, no he dejado de actuar, aunque piense lo contrario. Ciertas personas que no conoce darían fe de “mis” actos que, para variar, también son “sus” actos, y para aquellos que conoce, también se darían cuenta si fueran conscientes. Si supiera “su” chica…) Sigue leyendo