Archivo de la categoría: Fragmentos literarios

Breves creaciones literarias del autor

La playa del miedo (capítulo final)

[Visto: 244 veces]

(viene del capítulo anterior)

Es otra noche que Anderson no pudo dormir. Otra noche que sintió su cama pesada y que le era imposible entender todo lo que había ocurrido. Porque todo era muy extraño, muy incoherente. Los rayos del sol ya entraban por su ventana pero era claro que no tenía ganas de trabajar. Su compañero lo fue a buscar cuando terminó su turno.

Tocó la puerta y espero que Anderson saliera. Cuando lo vio, le preguntó si había enfermado. “No. ¿Por qué?”, señaló Anderson movido por su curiosidad. Su compañero le informó que tampoco el comisario había ido a sus labores. Confundidos por aquel acto inusitado, ambos jóvenes fueron a la casa del comisario a ver qué pasaba.

Al llegar, golpearon la puerta pero nadie contestó. Temiendo que algo hubiera pasado, Anderson derribó la puerta y lograron ingresar. El comisario ya no estaba: encontraron un desorden en la habitación, se había llevado una maleta y varias de sus ropas. Entraron al garage donde guarda su camioneta. Está vacío. Anderson se pregunta por qué el comisario se fue sin avisar, “a no ser que…”

En la carretera, el viejo hombre maneja sin prisa su fuerte y azul camioneta. Para un momento al costado del camino para estirar un poco los brazos y las piernas. Vuelve a subir y se siente más despejado. Acomoda el retrovisor para ver mejor. Unas algas verdes parecen dormir en el asiento posterior…

La playa del miedo (capítulo seis)

[Visto: 203 veces]

(viene del capítulo anterior)

Anderson y el otro salvavidas se comunican con la policía. Después de un rato, el cadáver es levantado y los oficiales toman muestras de las evidencias y los testimonios de ambos. Unos minutos más tarde, Anderson entra a la oficina del jefe esperando saber sobre el futuro de la investigación.

“Que bueno que volviste, no hubiera podido admitir que tuvieras un fracaso”, le dijo el viejo hombre con cierta indiferencia. “Yo tampoco. Ojalá los resultados sean concluyentes”, respondió Anderson muy optimista. “No lo sé, hace un momento llamaron de seguridad del Estado. Ya no tenemos autoridad sobre el ahogamiento de la joven”, señaló el jefe tomando por sorpresa al salvavidas.

Anderson intentó replicar, pero el viejo lo detuvo. “Ya no hay nada más que podamos hacer. Vete a casa”, respondió el jefe mientras lo acompaña hasta la puerta de su despacho para que se pueda ir lo más pronto.

(continuará)

La playa del miedo (capítulo cinco)

[Visto: 206 veces]

(viene del capítulo anterior)

Anderson nada más hacia el norte, espera encontrar algo más que lo acerque a hallar más a la joven. En su recorrido, encuentra que en la zona crecen algas verdes oscuras, como las que vio la primera vez. Se detiene un momento para examinarlas cuando, por el rabillo del ojo, ve una sombra oscura que se aleja.

Anderson comenzó a nadar con mayor ímpetu pero la sombra negra fue más rápido y se alejó en cuestión de segundos. El salvavidas salió a la superficie y se dirigió a la playa. Allí, uno de sus compañeros lo espera con el rostro desencajado. “Qué bueno que regresas: tienes que ver esto”, le dice al verlo llegar.

Se dirigen hasta unas formaciones rocosas que se adentran en el mar. Anderson camina presuroso y se detiene de golpe. El cuerpo femenino yace tendido en la playa. “¿Qué fue lo que te atacó?”, le pregunta al cadáver, al ver la terrorífica expresión de su rostro.

(continuará)

La playa del miedo (capítulo cuatro)

[Visto: 193 veces]

(viene del capítulo anterior)

Son las cuatro y media de la mañana. Anderson se levanta con renovados ánimos. Algo en su cabeza le dice que encontrará algo importante para el caso. Se dirige con otros dos salvavidas a inspeccionar los sectores de la playa aún no observados. Nadan primero hacia el extremo sur, pero luego de un par de horas no encuentran nada.

Dejan ese sector y se dirigen hacia el extremo norte. Al inicio ninguno de ellos encuentra algo relacionado con la joven. Sin embargo, Anderson se niega a darse por vencido. Nada un poco más al norte y para observar algo que llama su atención. “Regresa, no hay nada allí”, le gritó uno de ellos. Anderson no lo escuchó: sigue concentrado en su empeño de llegar hacia lo que ha visto.

Su compañero decide no dejarlo solo y nada para alcanzarlo. Ve que se aproxima hacia unas rocas y, luego de unos minutos, consigue llegar hasta donde Anderson está. Mira bien y encuentra que, encima de la roca, hay un trozo de tela. “Creo que es de la misma ropa de la chica”, afirmó Anderson y se puso a examinar los alrededores.

(continuará) 

La playa del miedo (capítulo tres)

[Visto: 185 veces]

(viene del capítulo anterior)

Luis y Juan contaron que habían llegado con un grupo de amigos a la playa esa mañana. Entre ellos, había una amiga suya, Sandra, que se había quedado fascinada con la playa. En la tarde, cuando ya iban a recoger las cosas para volver a la ciudad, se dieron con la ingrata sorpresa que no la veían.

Anderson sintió que debía preguntarles algo más, pero decidió que no era el momento. es dijo a los jóvenes que eso es todo y, mientras ellos se retiran, se queda pensando en las algas. Termina de redactar el informe y se lo presenta al comisario. El viejo jefe lee un poco pero se queda extrañado que el salvavidas no haya seguido con la búsqueda.

“Se ha hecho de noche y eso dificulta encontrarla”, se excusó Anderson con apatía. “Bien, pero espero que retomes las labores mañana temprano”, dijo el jefe y Anderson asintió. Se retiró y se fue a dormir pero no logró conciliar el sueño. “Mañana lo confirmaré todo”, se dijo interiormente y cerrando los ojos.

(continuará)

La playa del miedo (capítulo dos)

[Visto: 188 veces]

(viene del capítulo anterior)

Anderson mira aburrido desde la caseta de vigilancia. La tarde se lo ha pasado viendo la playa sin que ninguna emergencia se hubiera presentado. “¡Qué tranquilidad!”, se dice para sí haciendo evidente su ánimo. De pronto, al caer la tarde, un par de jóvenes se aparece corriendo desde el sur de la playa.

“Ayuda, ayuda”, dice uno de ellos y Anderson les pregunta qué ha pasado. “Una amiga ha desaparecido”, respondió el joven y le pidió que lo siguiera. Sin dudarlo, el salvavidas corrió junto a los muchachos hasta la zona indicada. Ellos le señalaron cierto punto y Anderson pudo observar una tela blanca.

“Creo que es de su short”, dijo el joven cuando Anderson recogió la tela. Eso no le llamó mucho la atención, excepto porque a su costado encontró unas algas de un color verde muy oscuro. Como no recordara de dónde lo vio antes, se limitó a guardar la evidencia y le pidió a los jóvenes que lo acompañaran para asentar la denuncia.

(continuará)

La playa del miedo

[Visto: 252 veces]

La tarde empieza a caer en la playa. A pesar de ello, aún son varios los playeros que se han quedado en medio de la arena, embelesados por poder contemplar la hermosa puesta del sol que se esconde inexorable en el horizonte.

Algunos se miran las irritaciones que mañana serán rojizas manchas de un ardor insoportable. Otros revisan sus cosas y las colocan dentro de sus mochilas, listos para retirarse. Los demás buscan secas ramas que puedan utilizar para encender una fogata. Todos parecen tener un plan. Salvo una chica, quien se separa del grupo y camina discretamente hacia la izquierda.

No está preocupada en los demás, sólo en poder seguir una dirección dónde caminar. Lleva en sus manos una pequeña caja, de donde ha extraído un papel con un mensaje escrito. “Playa Silencios. Día sábado. Al caer el sol”, son las frases que encuentra pero que no termina de entender. Una sombra sigilosa se acerca detrás de ella.

(continuará)

Noche lúgubre (capítulo final)

[Visto: 210 veces]

(viene del capítulo anterior)

Laura no pudo zafarse del puñal que le habían clavado. Carlos aprovechó su confusión para apuñalarla una y otra vez. La bruja malvada no pudo recuperarse, ya que la daga no era un simple cuchillo.

“Este puñal mágico te destruirá”, fue lo que dijo el hombre desconocido. Finalmente, Carlos se cansó y dejó a Laura malherida en el suelo. La bruja malvada sintió que su poder se desvanecía y su cuerpo mortal empezó a secarse.

“Creo que este puñal te pertenece”, dijo Carlos recogiendo el cuchillo y queriendo dárselo al desconocido. “No lo entiendes, ¿cierto? Tu misión aún no ha terminado”, respondió el ente mágico, que se esfumó en el aire y lo dejó mucho más desconcertado.

Noche lúgubre (capítulo diez)

[Visto: 166 veces]

(viene del capítulo anterior)

“Bruja malvada, tus días de fechorías han llegado a su fin”, dijo el hombre desconocido y lanzó un rayo luminoso contra la poseída. Laura respondió fuego contra fuego y de su mano lanzó un poderoso rayo de igual potencia. Los dos seres no se dieron tregua y se mantuvieron emparejados durante muchos minutos.

De pronto, él empezó a dar muestras de desgaste. Laura se dio cuenta y aprovechó su rayo para derribar a su atacante, quien salió volando por algunos metros. “¿Mi final? Creo que te equivocaste de persona”, replicó Laura y lanzó tremendas carcajadas. Se disponía a rematar a su enemigo cuando oyó su discreta risita.

Desconcertada, la bruja le preguntó por qué hacía eso si está moribundo. “Es que no aprendiste a ver a tu alrededor”, respondió el hombre desconocido. Al instante Laura vio cómo el puñal atravesó su pecho: Carlos la tomó desprevenida y clavó la daga por su espalda. 

(continuará)

Noche lúgubre (capítulo nueve)

[Visto: 197 veces]

(viene del capítulo anterior)

Carlos trató de apresurarse pero una misteriosa fuerza lo detuvo. “¿Qu… qué es esto?”, dijo él con evidente dificultad. “Esto es lo que pasa cuando enfrentas a cosas que no comprendes”, respondió Laura levantándose de la banca sin ninguna prisa.

Carlos dejó caer el puñal al piso y se retorció de dolor, como si alguien doblara cada uno de sus músculos. La poseída tomó el puñal y se acercó para ponerle fin a su sufrimiento. Sólo le quedaban unos cuantos pasos más hasta que alguien la hizo retroceder.

El desconocido que había curado a Carlos apareció en escena y sus brazos asieron con fuerza el cuello de Laura. “¡Maldito! Así que esta era tu trampa, padre”, dijo la poseída revelando la inesperada sorpresa y dejando a Carlos muy estupefacto.

(continuará)