Recuerdos de la oscuridad (capítulo dos)

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(viene del capítulo anterior)

Víktor y Vladimir corrieron rápidamente a su encuentro y lo levantaron con sumo cuidado para llevarlo hasta su cama, mientras una de sus nueras llamó al doctor. Luego de unos minutos, el médico arribó a la casona y vio al paciente en privado.

Al salir, Víktor preguntó por el estado de su padre. “Es grave y no podemos movilizarlo”, afirmó con tono desesperanzado, “quiere ver a un sacerdote”. Los hermanos estuvieron de acuerdo con su voluntad y salieron de la casa hacia la parroquia más cercana.

Media hora después aparecieron en la casa junto con un hombre de mediana edad y tez cobriza. “Soy el padre Máximo”, se presentó ante el moribundo. Cerró la puerta e hizo unas oraciones. “Habla hijo mío”, dijo el sacerdote al terminar sus rezos. El anciano dio un suspiro, miro al techo unos segundos y se dispuso a confesarse.

(continúa)

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