Algunas estrategias para buscar información académica

La escritura de un texto académico (como un artículo, informe, tesis, entre otros) exige que el investigador sea consciente de la importancia de buscar y acceder a fuentes de información acerca del tema que desea estudiar. No es suficiente basarse en el propio conocimiento, sino que debe consultarse, principalmente, aquel que se ha elaborado anteriormente. Al respecto, resulta pertinente recordar una declaración atribuida a I. Newton: “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes” (Lozano 1988: 30). El científico sugería así que la recopilación de las ideas desarrolladas por otros autores se constituye como el eje sobre el cual el investigador debe contrastar sus planteamientos para validarlos o legitimarlos.

En el plano textual, dialogar con la información existente permite al escritor el uso de diferentes estrategias discursivas, tales como la definición de conceptos o la ejemplificación de algunas nociones abstractas, la comparación y confrontación de ideas con otros miembros de la comunidad académica, la constatación de las hipótesis planteadas, etc. (Blog de Redacción PUCP 2018).

Sin embargo, para asegurar la calidad de ese diálogo, se requiere verificar que dichas fuentes sean pertinentes y confiables. Cumplir con ambos requisitos puede resultar un reto. En este post, se presentarán algunas sugerencias para realizar búsquedas estratégicas a fin de obtener información adecuada.

Recursos en formato físico

Este tipo de fuente es el más tradicional. Los recursos en formato físico pueden ser libros, revistas, enciclopedias, periódicos, etc. Suelen encontrarse en las bibliotecas, archivos universitarios o gubernamentales, y su origen es bastante confiable. Algunas características que pueden ser consideradas al validar la información obtenida de un recurso de esta naturaleza son las siguientes: identificación del autor (nombre y filiación académica), identificación de la institución editorial, año de publicación, uso de citas e inclusión de bibliografía, estilo de redacción académica (PUCP 2019, CIDCE 2018).

Recursos en formato virtual

Desde la aparición de Internet, la cantidad de datos ha crecido de manera exponencial en el entorno virtual. No obstante, esta disponibilidad de información puede ser un riesgo, que el investigador debe saber gestionar. No toda fuente constituye, a priori, un material confiable para la elaboración de un texto académico. Al igual que las fuentes en formato físico, se pueden considerar los criterios señalados antes; pero, sobre todo, es importante verificar si el archivo consultado cuenta o no con el respaldo de alguna institución o centro de investigación.

Dentro del conjunto de los recursos en formato digital, es posible establecer la diferencia entre varios tipos de herramientas para buscar y acceder a fuentes (Biblioteca de la Universidad de Cantabria 2012: 39-43). En primer lugar, las bases de datos son espacios de información masiva que contienen registros (referencias), que describen brevemente documentos por medio sus datos principales (autores, título, fuente, editorial, fechas, idioma, etc.) y la exposición resumida de su contenido: materia, palabras clave, resumen (p. e. Scopus). En segundo lugar, los buscadores son robots que se ocupan del rastreo de la información ya existente en la web, sin ofrecer mayores detalles sobre los textos que son facilitados (p. e. Google Scholar). En tercer lugar, los catálogos son plataformas que indican la ubicación, en espacios físicos, de las fuentes, en formato físico, que se relacionan con un tema concreto (p. e. el catálogo del Sistema de Bibliotecas PUCP). Finalmente, los repositorios son espacios institucionales, de universidades o centros de investigación, que agrupan textos académicos de diverso tipo y que ofrecen acceso a ellos (p. e. el repositorio de Concytec Perú).

Figura 1. Principales bases de datos académicas (Servicio de Bibliotecas de la Universidad de Extremadura 2018)

Recomendaciones para la búsqueda de información

En principio, para encontrar la información pertinente, es necesario haber delimitado el tema de investigación y, consecuentemente, haber identificado los conceptos o variables que se relacionan directamente con él.

Tales conceptos se consideran palabras clave que orientan la búsqueda. Por ejemplo, si el tema es “El impacto ambiental de la minería ilegal en el río Ucayali”, las palabras clave serían “minería ilegal”, “impacto ambiental” y “río Ucayali”. En cambio, si el tema es “Los beneficios de la descolmatación de ríos”, se debe utilizar la palabra “descolmatación” en la búsqueda que se vaya a efectuar. Cuando la búsqueda efectuada no arroja los resultados esperados, pueden emplear términos equivalentes o sinónimos.

También resulta de mucha ayuda el empleo estratégico de los delimitadores de búsqueda.

a) Los operadores booleanos servirán para combinar las palabras claves de las siguientes maneras:

Figura 2. Operadores booleanos (Biblioteca de la Facultad de Odontología, UNC 2012)

— AND: Este operador une dos palabras claves y delimita la búsqueda a resultados que posean ambas palabras. Si se necesita buscar resultados sobre “minería ilegal”, que además contengan información relacionada al “impacto ambiental”, se utilizará este operador. Otras formas de este operador pueden ser “Y” o “+”.

  • minería ilegal AND impacto ambiental

— OR: Este operador, en lugar de delimitar la búsqueda a resultados que contengan dos o más palabras claves, amplía los resultados a los que contengan determinada palabra clave u otra, y ambas simultáneamente. Si no solo se necesitan encontrar resultados sobre “descolmatación”, sino que también se requieren aquellos que hablen sobre “desborde de ríos”, se empleará este operador. Otra de sus formas es “O”.

  • descolmatación OR desborde de ríos

— NOT: Este operador excluye todos los resultados que contengan el término que sigue al operador. Por ejemplo, si se requiere documentos sobre “acidificación”, pero que no contengan información sobre “lluvia ácida”, este término será excluido con el operador NOT.

  • acidificación NOT lluvia ácida

b) Los truncadores, por su parte, son elementos que limitan o amplían la búsqueda según su uso. Estos son algunos importantes:

— Comillas

Se utilizan para buscar una frase específica y exacta en los resultados, como la frase compleja “acidificación de ríos”, en lugar de buscar “acidificación” en general.

— Asterisco

Los asteriscos se insertan para sustituir una letra o fragmento de la palabra clave para, de este modo, buscar información relacionada a esta. Por ejemplo, si se propone una búsqueda amplia, se puede escribir la palabra acid*, con un asterisco final. Los resultados serían acidez, acidificación, acidificante, etc.

En síntesis, la investigación y la escritura académica requieren el diálogo con fuentes de información confiables para construir el conocimiento en relación con ellas. El investigador debe ser consciente de ello y, además, contar con criterios para identificarlas, bien en formato físico o en formato virtual. Además, en los entornos digitales, debe realizar búsquedas estratégicas en las bases de datos y similares. Por ejemplo, es necesario que, tras delimitar su tema de interés, defina y emplee las palabras clave como orientadores de búsqueda, y que amplíe o acote su búsqueda según sus fines, para lo cual emplea los operadores booleanos o los truncadores.

BIBLIOGRAFÍA

 

BIBLIOTECA DE LA FACULTAD DE ODONTOLOGÍA, UNC
2012 Operadores booleanos [cuadro]. Consulta: 4 de abril de 2019.

https://blogs.unc.edu.ar/bcafo/2012/02/24/operadores-de-busqueda-en-internet/

BIBLIOTECA DE LA UNIVERSIDAD DE CANTABRIA
2012 Cómo buscar información académica y científica. Consulta: 4 de abril de 2019.

https://www.uv.mx/personal/jomartinez/files/2011/08/como-buscar-en-internet_2.pdf

BLOG ARJÉ O RAÍZ COMÚN: FILOSOFÍA PARA TODAS LAS EDADES
2017 “A hombros de gigantes – Newton (1° Bach)” (imagen). En Blog Arjé o raíz común: filosofía para todas las edades. Consulta: 4 de mayo de 2019.

https://arjephilo.com/2017/10/23/a-hombros-de-gigantes-newton-1obach/

BLOG DE REDACCIÓN PUCP
2018 “¿Para qué se insertan citas en un texto académico?”. En Blog de redacción PUCP. Consulta: 30 de marzo de 2019.

http://blog.pucp.edu.pe/blog/blogderedaccion/2018/10/23/para-que-se-insertan-citas-en-un-texto-academico/

CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN CULTURA Y DESARROLLO (CICDE)
2018 “Sesión 2. Fuentes de información en la investigación”. En Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo. Universidad Estatal a Distancia. Consulta: 5 de abril de 2019.

https://investiga.uned.ac.cr/cicde/images/fuentes2_2018.pdf

LOZANO, Juan Manuel
1988 “Los gigantes de Newton”. Ciencias. México D. F., número 12, pp. 30-35. Consulta: 5 de abril de 2019.

https://www.revistaciencias.unam.mx/images/stories/Articles/12/CNS01204.pdf

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ (PUCP)
2019 “Cómo encontrar y utilizar información: recursos y tips”. En Sistema de Bibliotecas PUCP. Consulta: 5 de abril de 2019.

https://guiastematicas.biblioteca.pucp.edu.pe/formacion/inicio

Tras los pasos de Dora: vida y obra de Dora Mayer

En setiembre del 2018, el filósofo Joel Rojas publicó el libro Dora Mayer: el sol que disipa las nubes, texto que presenta la primera compilación de los estudios sociológicos y las diversas notas periodísticas publicados por la intelectual alemana. Este conjunto de textos abarca temas de distinto tipo, por ejemplo, el oncenio de Leguía, los derechos de los indígenas, los trabajos de otras intelectuales peruanas y su relación con el filósofo tusán Pedro Zulen. Este es uno de los trabajos más recientes, y de los pocos que podemos encontrar,  que nos acerca a la vida y obra de una de las mujeres que más influyó, a través de su labor intelectual, en el ámbito político, literario y científico del Perú de inicios del siglo XX. Sin embargo, como afirma Alionca Respaldiza, responsable de la conservación de las cartas inéditas, las fotografías y la autobiografía de Mayer, aquel estudio no es sino la puerta de todo lo que nos queda por conocer de esta pensadora.

Dora Mayer nació en Hamburgo en marzo de 1868; sin embargo, sus padres decidieron trasladarse al Perú en protesta contra el nuevo orden prusiano. Se instalaron en una casa en el Callao, donde sus padres se abocaron a la educación de Dora. Su infancia y su juventud se desarrollaron, entonces, entre apasionadas lecturas de textos de filosofía, literatura inglesa, entre otros. Este aspecto se vio ampliamente favorecido debido al marcado aislamiento en el que sus padres la mantenían. Es posible que esta severidad, así como el dominio materno sobre Dora, haya despertado, en palabras de Mayer, “un ansia de libertad que me ha conducido a comprender los sufrimientos de los pueblos oprimidos del mundo, a cuya causa debí más tarde dedicar las luchas de mi pluma” (citado en Zegarra 2009: 253).

Los artículos sobre esta investigadora hacen hincapié en su capacidad intelectual, así como en su larga trayectoria como periodista.  Respecto de esta última ocupación, se afirma que su periodo más activo fueron en las primeras décadas de 1900, lo que coincide con su labor en la Asociación Pro indígena, en cuya fundación participó (Jancsó 2012: 51). Durante estos años, colaboró con diarios y revistas muy importantes, como El Comercio, La Prensa, El Amauta y Oriental. Asimismo, tuvo bajo su cargo cuatro periódicos, todos de carácter social: El Deber Pro Indígena, La Crítica (prohibido en 1920 por el gobierno de Leguía), Concordia y El Trabajo (Chuhue 2017).

A menudo se destaca su participación en lo que más adelante sería conocido como los inicios del indigenismo. Esta preocupación por el llamado “problema indígena” puede ser apreciada desde sus primeras publicaciones. De este conjunto, sobresale una serie de artículos publicados en el diario El Comercio bajo el nombre “Cartas del Perené” que constituían relatos de viaje durante su paso por la sierra y la selva. Asimismo, resaltan los artículos “Reflexiones Amargas” y “El Indio” (Jancsó 2012: 51).  Se presume que desde una época temprana, Mayer se encontró en contacto con dichos pueblos, quienes le exponían la serie de abusos que se cometía contra ellos y le enviaban sus quejas que, luego, ella intentaba publicar en los periódicos limeños (Jancsó 2009: 95). Por otro lado, aunque menos conocida, fue notable su labor dentro de la comunidad china en el Perú. Su obra fue especialmente importante, ya que, desde sus escritos, asumió la defensa de dicha comunidad, a la vez que resaltaba la influencia positiva de esta en la sociedad peruana (Chuhue 2017). Esta postura fue escasamente compartida entre los intelectuales de la época, ya que sostenían que los inmigrantes chinos no contribuían con la nación y, además, consideraban que le quitaban plazas de trabajo a la población indígena (Jancsó 2015). También es importante mencionar la larga serie de colaboraciones que mantuvo con Oriental, revista de la comunidad china, cuyos números conservó en su biblioteca personal.

La labor de Dora Mayer resulta destacable en el espacio intelectual peruano, sobre todo si se tiene en cuenta que, a inicios del siglo XX, aún era un espacio hostil en el que participaban pocas mujeres. Esto se debía principalmente a los prejuicios que existían sobre estas y su capacidad intelectual, así como al rol maternal y doméstico que las excluía del ámbito público (Zegarra 2009: 254). Probablemente por eso se puede encontrar un esbozo feminista en sus primeros trabajos, aunque se distanció pronto de esta postura, producto quizá de la naturaleza de su educación y su carácter que la llevaron a apegarse a ideas más tradicionales (Subirana 2019).

La vida de esta intelectual se extinguió, a sus 81 años, el 7 de enero de 1959 en su morada en el Callao. Después de poco más de 150 años desde su nacimiento, se han empezado a organizar diversas actividades para rendirle el homenaje antes tan injustamente negado. Y es que resulta necesario resaltar la importancia e influencia de una figura como la de Dora Mayer en un Perú tal vez aún muy joven para seguir sus pasos.

 

Bibliografía

CHUHUE, Richard
2017 “Dora Mayer de Zulen”. Oriental. Lima, abril del 2017.  Consulta: 30 de abril del 2019.

http://www.revistaoriental.com/personaje-dora-mayer-de-zulen/

SUBIRANA, Katherine
2019 “Dora Mayer: una erudita en un país en transición”. El Comercio. Lima, 07 de   enero. Consulta: 29 de abril de 2019.

https://elcomercio.pe/eldominical/huella-dora-mayer-noticia-585425

JANCSÓ, Katalin
2009 Indigenismo político temprano en el Perú y la Asociación Pro-indígena. Tesis de doctorado en Historia del mundo hispánico. Szeged: Universidad de Szeged. Consulta: 29 de abril de 2019.

https://www.researchgate.net/publication/278505584_El_indigenismo_politico_temprano_y_la_Asociacion_Pro-Indigena

2012 “Dora Mayer en Amauta”. Revista de la Facultad de Humanidades y Lenguas Modernas Universidad Ricardo Palma. Lima, volumen 2012, número 15, pp. 49-53. Consulta: 9 de abril de 2019.

https://www.researchgate.net/publication/278509013_Dora_Mayer_en_Amauta

2015 “La inmigración china en el Perú y la asianófila Dora Mayer”. Americana:  E-journal of American Studies in Hungary. s/l, volumen 11, número 1. Consulta: 9 de abril de 2019.

http://americanaejournal.hu/vol11no1/jancso

ZEGARRA, Margarita
2009 “Dora Mayer, los indígenas y la nación peruana a inicios del siglo XX”. Anuario   de Estudios Americanos. Sevilla, volumen 66, número 1, pp. 251-288. Consulta: 9 de abril de 2019.

http://estudiosamericanos.revistas.csic.es/index.php/estudiosamericanos/article/view/310

Elaborado por Natalie Tigre Cardo.

Las imágenes han sido tomadas de El Peruano (http://www.elperuano.com.pe/noticia-paginas-halladas-79304.aspx) y Lima en escena (https://limaenescena.pe/joel-rojas-dora-mayer-fue-una-genuina-representante-del-indigenismo/).

La integración de citas en el texto académico

La duda sobre cómo incluir las citas en los textos está íntimamente vinculada con la siguiente: ¿por qué integrar citas en un escrito académico? Incluso requiere absolver una pregunta más básica: ¿qué es una cita?

En términos generales, una cita es la transcripción o reproducción parcial del contenido de un texto ajeno, seguido de la referencia de la fuente de origen. En la escritura académica, citar es imprescindible no solo para evitar la falta de honestidad intelectual o “plagio”, sino también para demostrar competencia en el manejo de las fuentes. En tal sentido, son muchas las razones para justificar esta práctica del citado, por ejemplo, el hecho de fundamentar nuestro propio discurso a través de la voz de otros autores o expertos, demostrar conocimiento sobre el tema abordado, informar al lector, cumplir la formalidad académica, etc. Sin embargo, la principal razón es un rasgo del propio texto académico como género discursivo: el principio dialógico (Mancuso 2015). En efecto, todo documento inscrito en un campo disciplinario se construye a partir del intercambio o diálogo intertextual con otros autores que han escrito o abordado el tema que estamos trabajando. De este modo, no solo apoyamos nuestro discurso, sino también edificamos nuestra propia voz e identidad social como autores a través de la elección u omisión de los aportes de otros.

Ahora podemos abordar el tema de cómo integrar las citas en el discurso. Existe una comparación útil para comprender este proceso que implica citar adecuadamente las voces de otros autores (Castelló y otros 2011). Imaginemos que llegamos algo tarde a una fiesta. Observamos que los concurrentes están en grupos y conversando amenamente. ¿Cómo podríamos integrarnos en algún grupo para participar de la conversación? Un primer paso sería averiguar el tema de la conversación: aquello que se ha dicho, pero también lo que no se ha dicho, y las posturas u opiniones de los participantes con respecto a tal asunto. De esta manera, nuestra intervención podrá ser tomada en cuenta, porque hemos entendido la situación o contexto comunicativo. Por el contrario, si no consideramos los antecedentes de la conversación, nuestra intervención puede resultar impertinente o no ser considerada por los demás.

Del mismo modo, es imprescindible que, antes de participar en una conversación académica, reconozcamos qué sostienen al respecto ciertos participantes claves de dicho diálogo, cómo lo han dicho, desde qué perspectiva lo comunican, por qué razones o qué falta decir para que nosotros podamos aportar algo. En ese sentido, el uso e integración de citas en nuestro discurso no solo contribuye a formar nuestra propia voz, sino que también demuestra honestidad intelectual de nuestra parte.

La analogía nos ha servido para comprender ciertos elementos básicos para un uso efectivo de la citas. No obstante, el lenguaje que se emplea en una fiesta y el lenguaje en un contexto académico no es el mismo. En el primer caso, es evidente que estamos frente a una situación informal o coloquial, mientras que, en el segundo, nos enfrentamos a una situación formal; esto quiere decir que se requerirá cumplir ciertas convenciones a la hora de integrar apropiadamente las citas a nuestro discurso. En general, una cita integrada al discurso debería incluir dos elementos básicos: el contenido transcrito de otro autor (literal o parafraseado) y la referencia. Además, según los objetivos comunicativos del autor, suelen incluirse una sección previa (un enunciado marco en el que se integra la cita) y un comentario posterior (para reiterar, cuestionar, ejemplificar, etc.).

Figura 1. Integración de una cita en el párrafo

Como se observa, luego del contenido transcrito va inmediatamente la referencia o la fuente. En este caso, siguiendo la Guía PUCP, el tipo de referencia puede denominarse “referencia parentética”; esto es, colocamos entre paréntesis el apellido del autor o nombre de la institución, el año de publicación y, luego de los dos puntos seguidos, el número de la página o páginas (inicial y final) en las que se encuentra el texto citado (PUCP 2015: 82).

A lo anterior hay que sumar otro elemento. En los trabajos académicos, se diferencian dos grandes tipos de citas: las citas directas y las citas indirectas (Castelló y otros 2011).

Citas directas

Son también conocidas como “citas literales” o no integradas al discurso. Se usan cuando reproducimos fiel o exactamente el discurso de otro autor sin que su voz se mezcle con la nuestra; es decir, ambos discursos se diferencian formalmente. El formato de la cita puede variar según dónde coloquemos el énfasis (Torres, González y Vavilova 2010).

  • Énfasis de la cita puesto en el texto

Los docentes deben repensar el papel que cumplen los artistas en la sociedad, puesto que “la cultura se ha transformado en una plataforma para la acción política” (Alfaro 2008: 189).

  • Énfasis de la cita puesto en el autor

Alfaro sostiene que “la cultura se ha transformado en una plataforma para la acción política” (2008: 189). Por tal razón, los docentes deben repensar el papel que cumplen los artistas en la sociedad.

Como se observa, las citas están demarcadas entre comillas dobles y forman parte del párrafo. Sin embargo, cuando “tienen seis líneas o más deben escribirse en un tamaño de letra menor que el empleado en el texto, con sangría y sin comillas. Además, […] debe separarse la cita del texto” (PUCP 2015: 84).

Citas indirectas

Las citas indirectas son también conocidas como citas de parafraseo. Se utilizan cuando el autor no reproduce las mismas palabras o frases de la fuente original, sino que el escritor las interpreta y las refiere con sus propias palabras o términos. En este caso, también habría dos modos (Castelló y otros 2011):

  • Citas indirectas integradas

De acuerdo con Foucault, el objeto no precede al discurso, sino que se va construyendo a través del tiempo y sobre la base de relaciones tensas entre saber y poder (2011: 114).

  • Citas indirectas no integradas

El objeto no precede al discurso, sino que se va construyendo a través del tiempo y sobre la base de relaciones tensas entre saber y poder (Foucault 2011:114).

El uso de las citas integradas y la que no son integradas depende de las estrategias y la intención de cada autor. En el primer caso, se denota una mayor cercanía entre aquel que escribe el texto y el autor citado, mientras que, en el segundo caso, se presenta una mayor distancia.

 

Bibliografía

CASTELLÓ, Montserrat y otros
2001 “La voz del autor en los textos académicos: construyendo
la identidad como escritor”. En MONEREO, Carles y Juan
Ignacio POZO (Eds.). La identidad en Psicología de la
Educación: enfoques actuales, utilidad y límites
. Barcelona: Edebé.
MANCUSO, Hugo
2005 La palabra viva. Teoría verbal y discursiva de Michail
M. Bachtin
. Buenos Aires: Paidós.
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
2015 Guía PUCP para el registro y citado de fuentes. Lima: Pontificia
Universidad Católica del Perú. Consulta: 14 de abril de 2019.http://departamento.pucp.edu.pe/derecho/wp-content/uploads/2014/05/GuiaPUCPregistroycitadodefuentes-2015.pdf

 

TORRES, Silvia, Adina GONZÁLEZ e Irina VAVILOVA
2010 La cita y la referencia bibliográfica. Guía basada en las normas APA.
Buenos Aires: Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales.
Consulta: 14 de abril de 2019.https://www.uahurtado.cl/pdf/Cita_y_Referencia_Bibliogrfica_gua
_basada_en_las_normas_APA.pdf

 

La primera imagen ha sido tomada de https://www.ahorradoras.com/category/regalos-y-muestras-gratis/cursos-gratis-recursos-gratis-regalos-y-muestras-gratis/page/8/.

Elaborado por Óscar Gallegos y David Vásquez

¿Cómo realizar el proceso de revisión de un texto?

La escritura de un texto implica la realización paulatina de tres procesos relacionados: la planificación, la redacción y la revisión (Centro Virtual Cervantes 2019). Esta última consiste en la relectura y la reescritura del texto para su mejora en términos de forma y contenido. La revisión, entendida como el perfeccionamiento constante de la escritura, implica, por tanto, la capacidad evaluativa del autor o autora para “detectar y analizar los problemas que afectan a su comprensión [del texto]” (Salvador y García 2009: 61). Aunque este proceso suele obviarse o desmerecerse en la escritura, la evaluación del borrador es sumamente importante, pues permite la corrección de elementos que resultan problemáticos para el entendimiento de la intención comunicativa por parte del lector o lectora: la coherencia local o global, las estrategias retóricas, la selección del léxico, la construcción sintáctica, aspectos ortográficos, etc. Por esa razón, debería ser  común que la versión final de un texto no coincida con el primer escrito. Ahora bien, si bien revisar un escrito podría resultar laborioso, es preciso hacerlo a fin de construir un texto de calidad.

Se pueden distinguir y definir tres actividades de revisión de un texto (Grupo Didactext s/f). Se acompaña la explicación con un ejemplo.

Figura 1. Fases del proceso de revisión de textos

  • En primer lugar, la detección de errores y carencias consiste en hallar las fallas o vacíos en los elementos que dificultan la inteligibilidad. Debido a que el autor o la autora han estado inmersos en su propio proceso de creación textual, se sugiere establecer un tiempo de reposo entre el proceso de redacción y revisión con la finalidad de evaluar el escrito con una mirada más distanciada y objetiva. Luego de ese periodo, para efectuar la primera etapa, se puede leer el texto en voz alta con la finalidad de descubrir diversos aspectos por mejorar, por ejemplo, ideas confusas o reiteradas, palabras que no encajen a primera vista, aspectos ortográficos dudosos, etc.

Figura 2. Fase de detección de problemas

  • En segundo lugar, el diagnóstico del problema alude a relacionar los errores o vacíos anteriormente detectados intuitivamente con una explicación textual, gramatical u ortográfica. En ese sentido, en este segundo procedimiento, el autor o la autora deben plantear una justificación acerca de las razones retóricas, gramaticales u ortográficas que sustenten por qué los elementos identificados no “suenan bien” en el texto.

Figura 3. Fase de diagnóstico de problemas

  • Finalmente, la reescritura corresponde a la última etapa de la revisión, que implica añadir o reemplazar elementos de la escritura antes detectados. Así, luego de haber identificado y diagnosticado los errores, el autor o la autora se encuentran mejor preparados para reformular frases, modificar la puntuación o suprimir información incoherente, entre otros.

Figura 4. Fase de reescritura

En resumen, la revisión de un texto académico resulta ser una parte fundamental de la escritura. Como se ha explicado, se trata es un proceso complejo que implica tres actividades –la detección, el diagnóstico y la reescritura–, que pueden realizarse recursivamente. Al finalizar de este proceso, será evidente que el primer borrador diferirá de documento final. La revisión resultará exitosa en la medida que, por las características finales del texto, cualquier lector sea capaz de comprender la intención, y las ideas principales y complementarias del escrito.

Bibliografía

CENTRO VIRTUAL CERVANTES
2019 “Revisión del escrito”. En Diccionario de términos clave de ELE. Consulta: 10 de abril de 2019.

https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/revisionescrito.htm

 

GRUPO DIDACTEXT
s/f Plataforma Web 2.0 “Redactext”. Fase IV: La revisión de y reescritura de textos expositivos de  divulgación [diapositiva]. Consulta: 10 de abril de 2019.

https://www.slideshare.net/DidacText/fase-iv-revision080714

 

SALVADOR, Francisco y Antonio GARCÍA
2009 “El proceso de revisión en la composición escrita de alumnos de Educación Primaria”. Revista Española de Pedagogía. Volumen 67, número 242, pp. 61-76. Consulta: 10 de abril de 2019.

https://www.jstor.org/stable/23766222

 

Elaborado por Gianinna Cangana y Renato López

Cuadros sinópticos y mapas conceptuales. Dos organizadores para planificar la escritura

Si se piensa bien, la elaboración de cualquier producto complejo demanda planificación. Se puede considerar, por ejemplo, la construcción de una casa: ¿esta surge espontáneamente de la imaginación del albañil? En realidad, una edificación que sea el resultado de un proceso sin planificación sería desastrosa. Para construir un edificio, se requiere de un plano que sirva para establecer con claridad la estructura, la distribución y los principios que lo sostendrán. De la misma manera, el proceso de elaboración de textos académicos exige también un proceso de planificación, que incluye etapas, entre las que destaca el procesamiento de fuentes. En este momento, el estudiante revisa bibliografía pertinente para el tema que desea abordar y registra esta información, por ejemplo, en organizadores gráficos. Dos de los más útiles son el cuadro sinóptico y el mapa conceptual.

Uno de los organizadores visuales más empleados para vincular sistemáticamente información relevante sobre un tema son los cuadros sinópticos, conocidos popularmente como “esquemas de llaves”. Para el docente e investigador Alberto Cajal, “un cuadro sinóptico, síntesis de cuadro o mapa sinóptico, es un diseño visual que desarrolla un tema específico y, a la vez, deja ver cómo está constituido, sus detalles, subcategorías y relaciones” (2017). Según Cajal, el rasgo distintivo de este tipo de organizador radica en que, a partir de una idea principal, se pueden desarrollar varias ideas en una estructura jerárquica. En otras palabras, sirve para ordenar la información sobre un tema, y exponerlo de manera visual y sencilla. Por eso, en cierto sentido, se puede afirmar que el cuadro sinóptico es una forma del resumen.

La denominación de “esquema de llaves” proviene del hecho de que los cuadros sinópticos se organizan, por lo general, por medio de este signo ({}), que resulta de suma utilidad para ordenar la información de manera diáfana. Según Clara Jaramillo, especialista en estrategias de aprendizaje, en los cuadros sinópticos, estén o no organizados por el signo de llaves, se pueden identificar cuatro niveles básicos, como se aprecia en la figura 1. Un primer nivel, aquel que define el campo semántico y conceptual del cuadro, es el tema o idea general. Luego, en la siguiente jerarquía, se ubican las ideas principales que constituyen los conceptos que resumen los aspectos más importantes del tema. El tercer nivel está compuesto por las ideas complementarias, que también reciben el nombre de características o fundamentos. Finalmente, se ubican los detalles, aspectos que ocupan el último nivel de jerarquía (Jaramillo 2013).

Figura 1. Estructura del cuadro sinóptico (Jaramillo 2013)

El siguiente ejemplo ilustra la manera como se emplea el cuadro sinóptico para organizar información relevante sobre un tema específico. Si se elige escribir sobre el impacto de las energías renovables en la calidad de vida de los pobladores de zonas rurales de Perú (tema específico), es posible plantear, de acuerdo con la extensión que deba presentar el texto académico, dos ideas principales y dos ideas secundarias que las desarrollen de la siguiente manera:

Figura 2. Ejemplo de esquema de llaves (Elaboración propia 2019).

Como se puede observar, el esquema de llaves es un facilitador visual con el que se aprecia de manera inmediata la jerarquía de las ideas. Específicamente, en la imagen anterior, se identifica rápidamente que las ideas secundarias en guiones están subordinadas a dos ideas más generales, a saber, a “los beneficios de la energía solar” y a “los beneficios de la energía eólica”, lo cual facilita la tarea de redacción a nivel del desarrollo del contenido.

Otra alternativa muy útil para sistematizar información antes de iniciar la redacción de un texto académico es el mapa conceptual. Según el investigador Marco Moreira, los mapas conceptuales pueden ser definidos como “diagramas de significados, de relaciones significativas; en todo caso, de jerarquías conceptuales” (2005: 1). En otras palabras, se puede afirmar que uno de los rasgos esenciales de este organizador radica en que permite visualizar la relación de jerarquía establecida entre un número definido de conceptos: aquellos de mayor grado de generalidad ocupan el plano superior del esquema (Aguilar 2006: 62-63).

Asimismo, la psicóloga María Luisa Pérez Cabaní afirma que los elementos fundamentales que integran un mapa conceptual son tres: los conceptos, las palabras de enlaces y las proposiciones. En el primer caso, se trata de las palabras claves o “la regularidad en los acontecimientos o los objetos designada a través de un solo término” (2017: 2). En el segundo caso, los enlaces se “utilizan para unir los conceptos y para indicar el tipo de relación que se establece entre ellos” (Pérez 2017: 2). Esto quiere decir que cambiar la palabra de enlace significa modificar el vínculo establecido entre los conceptos. Por último, las proposiciones son el resultado de la combinación de conceptos y enlaces. Medularmente, una proposición está compuesta por “dos o más términos conceptuales unidos por palabras para formar una unidad semántica” (Pérez 2017: 2). Como se aprecia en la siguiente imagen, el término “aire” (1) es un concepto, lo mismo que “materia” o “energía”. “Compuesto por” (2) o “es fundamental” constituyen algunas de las palabras de enlace que articulan estos conceptos. Al leer, por ejemplo, “el aire está compuesto por materia” (3), conceptos y enlaces se integran para formar una proposición (Aguilar 2006: 64).

Figura 3. Ejemplo de mapa conceptual (Moreira 2005:2)

Los mapas conceptuales pueden ser usados de diversas maneras según el propósito que se persiga. Para el caso de los docentes, este tipo de organizador se emplea como técnica didáctica o como medio de evaluación. Por su parte, para los estudiantes, constituye un excelente recurso de aprendizaje, ya que les brinda la capacidad de determinar con claridad la relación jerárquica entre los conceptos (Moreira 2005: 3-4). En tal sentido, el mapa conceptual es un instrumento para el desarrollo cognitivo que puede resultar sumamente valioso para el proceso de redacción: constituye un paso intermedio entre la lectura y la redacción de un texto académico. También, resulta un complemento interesante para la elaboración de esquemas numéricos, debido, principalmente, a que enfatiza la relación jerárquica entre diversos conceptos.

En resumen, antes de iniciar la redacción, se puede recurrir al empleo de organizadores gráficos como el esquema de llaves o el mapa conceptual con el fin de ordenar de forma sistemática la información obtenida después del procesamiento de fuentes. Ambos organizadores constituyen excelentes herramientas durante la etapa de planificación textual y su empleo continuo puede servir para la elaboración de trabajos académicos de diversa índole.

Bibliografía

AGUILAR TAMAYO, Manuel Francisco
2006 “El mapa conceptual como una herramienta para aprender
y enseñar”. Plasticidad y Restauración Neurológica. México,
volumen 5, número 1, pp. 62-72. Consulta: 16 de octubre
de 2018.https://www.uaa.mx/direcciones/dgdp/defaa/descargas/
ElMapaConceptual.pdf
CAJAL, Alberto
2017 “Cuadro Sinóptico: características, elaboración, tipos”. En Lifeder.com.
Consulta: 18 de octubre de 2018.https://www.lifeder.com/caracteristicas-cuadro-sinoptico/
JARAMILLO, Clara
2013 “Ordenadores gráficos”. En Banco de Materiales Didácticos Multimedia.
Consulta: 18 de octubre de 2018.http://mdm.usta.edu.co/remos_downloads/lectoescritura/clara
_jaramillo_nivelacion_lectoescritura_modulo2_lectura_julio12_2013/
cuadro_sinptico.html
MOREIRA, Marco Antonio
2005 “Mapas conceptuales y aprendizaje significativo”. En Instituto
de Física
. Consulta: 16 de octubre de 2018.https://www.if.ufrgs.br/~moreira/mapasesp.pdf
PÉREZ CABANÍ, María Luisa
2017 “Los mapas conceptuales”. En ResearchGate. Consulta:
16 de octubre de 2018.https://www.researchgate.net/publication/266455592
_Los_mapas_conceptuales

Elaborado por Mariana Carlín, Lisandro Solís, Valery Quezada, Claudia Dioses y Jorge Narváez

Arthur Rimbaud

“Nadie pudo desear más ardientemente entregarse que él.

De niño se dio a Dios, de joven al mundo; y en ambos casos se

sintió engañado y traicionado… La esencia de su ser

permanece intacta, inconmovible, innacesible.

Henry Miller, El tiempo de los asesinos.

 

“El principal objetivo de la escritura para Rimbaud es afirmar

su independencia de la manera más irritante posible”

George Izambard

 

Se ha transmitido a modo de anécdota que, después de conocer en persona a Arthur Rimbaud (Charleville, 10 de octubre de 1854 – Marsella, 10 de noviembre de 1891), Víctor Hugo le otorgó el apodo de “el Shakespeare niño”. Posiblemente, más de algún seguidor de Hugo calificaría la comparación con el cisne de Avon como exagerada o demasiado atrevida. Sin embargo, en poco tiempo, el joven Rimbaud demostraría que su producción poética poseía un gran valor literario que le hacía merecedor del apodo que le fue otorgado por el Padre de la Literatura Francesa.

 

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¿Cómo elaborar infografías?: características, criterios de organización y tipologías infográficas

La infografía es una herramienta tecnológica que se caracteriza por brindar información principalmente a través de gráficos, los cuales pueden ser diseños o imágenes que ayuden al lector a entender e interpretar, de manera dinámica e instantánea, el mensaje que se busca transmitir. De acuerdo con el director de fotografía y diseño Richard Curtis, muchas personas leen los gráficos primero y algunas veces es lo único que leen; por ello, los también llamados infográficos son muy conocidos, hoy en día, por su utilidad para presentar información que es complicada de entender a través del puro texto (Leturia 1998: 31).

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¿Para qué se insertan citas en un texto académico?

Citar no es siempre una labor sencilla, pero puede facilitarse si sabemos para qué estamos incluyendo las citas. Por eso, al colocar citas bibliográficas en tu texto, es importante que consideres las siguientes nociones. Una cita sirve para referir a textos y autores que hemos leído, y han aportado ideas relevantes (laudables o discutibles) a nuestra investigación, por lo que hemos decidido incorporarlas en nuestro texto.

 

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Recomendaciones para el trabajo en equipo

Para el óptimo desempeño académico y laboral, en el mundo actual, se requiere de un constante trabajo colaborativo por parte de las personas involucradas, a lo que se le conoce como trabajo en equipo. Este se nutre del talento de cada uno de sus integrantes y su capacidad para traducirlo en un producto integrado a partir de la interacción entre ellos (Universidad de Sevilla 2005: 1). Parte de la formación profesional integral implica ser capaz de desenvolverse en actividades que requieren de la colaboración de distintos individuos. Por ello, en el presente post, se brindan cuatro recomendaciones que deberían ser consideradas para desempeñarse de mejor manera cuando se trabaja en equipo.

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