Archivo por meses: julio 2019

El lenguaje vital y proteico de Enrique Verástegui

La desaparición del prolífico poeta Enrique Verástegui (1950-2018) conmocionó a las letras peruanas. Se dice que, cuando un poeta muere, hay un poco más de tristeza en el mundo. Sin embargo, cuando un poeta de la talla de Verástegui nos deja, la melancolía es infinita. ¿Quién es Verástegui? ¿Cuáles fueron sus aportes? ¿Por qué tenemos que leerlo?  Son algunas preguntas claves que se deben responder, sobre todo si se piensa en aquellos versos suyos que pretendían incendiar la ciudad letrada nacional y latinoamericana.

Enrique Verástegui nació en Lima en 1950, pero su hogar y su barrio, al que siempre volvía, fue San Vicente de Cañete, a 111 kilómetros de Lima. El terremoto del 2007, que dejó inhabitable su casa en Cañete, lo obligó a mudarse a la capital. En una entrevista, Jarry, como lo conocían en su barrio, anotó: “Esa casa era el útero al cual yo siempre volvía y ahora ya no tengo a dónde volver. Quizá si mi casa siguiera en Cañete yo no me habría venido a vivir a Lima” (León 2018). Esta referencia a su provincia es clave para entender parte de su poética y su visión del mundo. Por su procedencia provinciana, a lo que se sumaba su origen afrodescendiente, Verástegui tuvo que sufrir discriminación, soledad y una cierta marginalidad cuando arribó a la capital peruana. Estas experiencias y sentimientos alimentarán su visión crítica de la ciudad, la modernidad alienante y los sistemas ideológicos.

Estudió Economía y Administración en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En ese tiempo, publicó su primer poemario: En los extramuros del mundo (1971). Según Paul Guillén, con esa primera obra, “Verástegui fundó su propia ciudad e incendió a la poesía peruana con sus maravillosos poemas” (citado en White 2011: 462). Luego, vendrán sus viajes a Europa, su época parisina, sus aprendizajes del arte y la cultura del viejo continente. En compañía de Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel, fundó el movimiento Hora Zero a principios de los años 70. Este grupo de jóvenes, en su mayoría de provincia, tuvo una actitud contestataria y crítica frente a la tradición poética peruana, principalmente de los años 50 y 60. En palabras de Guillermo Niño de Guzmán, quien conoció al poeta y editó una de sus obras, Hora Zero “arrebató la poesía a los cenáculos intelectuales y la sacó a la calle. Sus encendidos manifiestos, publicaciones y recitales consiguieron abrirle un espacio en el debate nacional” (2018). Para Biviana Hernández, Hora Zero “resituó en el contexto peruano y latinoamericano algunas de las claves expresivas de las vanguardias históricas, como la voluntad de ruptura, la vinculación entre poesía y política, la rearticulación del proyecto arte-vida y la actitud iconoclasta” (2012: 279). En ese sentido, se puede decir que el movimiento al que perteneció Verástegui marcó un cambio en la poesía peruana escrita hasta esa fecha.

Entre sus obras de poesía y prosa más reconocidas, contamos con Praxis, asalto y destrucción del Infierno (1980), Angelus novus (volumen 1, 1989; volumen 2, 1990), Monte de goce (1991), Taki onqoy (1993), Albus (1995), El modelo del teorema (1997), Yachay hanay (2006), Teoría de los cambios (2009) y La máquina del crepúsculo (2012). Estas constituyen solo una pequeña muestra no solo de su fértil trabajo con el lenguaje poético, sino también de esa continua voluntad de trascender los límites genéricos o convencionales de la literatura. A saber, su poética conjuga las matemáticas con la filosofía, el arte con la ciencia, el ensayo con la ficción. Su lenguaje traspasa las fronteras disciplinares y culturales. Enrique Verástegui se muestra en su obra como un hombre cosmopolita, pero con una conciencia crítica de la compleja heterogeneidad de su origen. Debido a ello, su lenguaje también es una constante búsqueda por romper las rígidas estructuras que perpetúan el poder y los centros.

En definitiva, hay que leer a Enrique Verástegui porque ha sido uno de los pocos en redescubrir y replantear la relación entre el arte y la vida, esa búsqueda de utopía mediante la estética, y esa visión integral y plural de la sociedad.

 

Bibliografía  

HERNÁNDEZ, Biviana
2012 “Poesía y neovanguardia, notas para pensar un nuevo repertorio”. Revista De Critica Literaria Latinoamericana. Volumen 38, número 76, pp. 271-296. Consulta: 27 de setiembre de 2018.

http://eds.b.ebscohost.com.ezproxybib.pucp.edu.pe:2048/eds/pdfviewer/pdfviewer?vid=4&sid=b9a93906-5441-4072-9607-e4be632e912f%40sessionmgr4009

LEÓN, Rafaella
2018 “Fallece poeta Enrique Verástegui” [Entrevista a Enrique Verástegui]. El Comercio. Lima, 30 de julio. Consulta: 27 de setiembre de 2018.

https://elcomercio.pe/somos/enrique-verastegui-mi-casa-canete-utero-siempre-volvia-noticia-451331

NIÑO DE GUZMÁN, Guillermo
2018 “Enrique Verástegui: el poeta incendiario”. El Comercio. Lima, 5 de agosto. Consulta: 27 de setiembre de 2018.

https://elcomercio.pe/eldominical/actualidad/enrique-verastegui-poeta-incendiario-noticia-543150

VERÁSTEGUI, Enrique
1971 En los extramuros del mundo. Lima: CMB
WHITE, Steven.
2011 “Leyendo a Enrique Verástegui”. Callaloo: A Journal Of African Diaspora Arts And Letters. Volumen 34, número 2, pp. 462-463. Consulta: 27 de setiembre de 2018.

https://www-jstor-org.ezproxybib.pucp.edu.pe/stable/41243093?seq=1#metadata_info_tab_contents

 

Las imágenes han sido tomadas de https://peru21.pe/cultura/enrique-verastegui-extramuros-417608.

Pensamiento y lenguaje: ¿es realmente cierto que todo pensamiento es lingüístico?

¿Quién no se ha sumergido alguna vez en este antiguo debate que gira en torno a la relación entre lenguaje y pensamiento? ¿Cuando expresamos un pensamiento en lenguaje, empezamos con una idea enteramente formada y luego la traducimos en una secuencia de palabras, lo cual implica que debería ser posible pensar aun si no tuviéramos lenguaje? ¿O si, más bien, la idea no está totalmente formada hasta que adquiere forma con las palabras, lo cual significa que todo pensamiento depende del lenguaje y no es distinto de él? (Fedorenko y Varley 2016: 132) Ciertamente, todos hemos alguna vez intentado responder, al menos intuitivamente, este misterio sobre la relación entre cognición y el sistema de signos lingüísticos. En el proceso, hemos adoptado alguna de las dos posiciones previamente mencionadas. ¿Cuál de las dos es la correcta? En el presente texto, defenderemos la primera posición sobre la base de estudios en neurociencias y psicología. Para ello, proporcionaremos sucintamente tres argumentos que muestran que no constituyen el mismo fenómeno y que es posible que haya cognición en ausencia del lenguaje verbal.

En primer lugar, los neurocientíficos Fedorenko y Varley han demostrado que, en los casos de individuos con afasia global (i.e. personas inhabilitadas de entender y producir sentido lingüístico), se puede hallar casi intacta la capacidad de resolver ejercicios aritméticos, solucionar problemas lógicos, pensar no simbólicamente en las creencias de otros, comprender las estructuras musicales y orientarse en su ambiente (2016: 132). Todo ello es posible porque, en el cerebro humano, el área de pensamiento en sus diversos aspectos (ej. matemático, lógico, musical) es distinta del área del lenguaje verbal (i.e. área de Broca, área de Wernicke, circunvolución angular), tal y como se comprueba por estudios de correlación con imagen por resonancia magnética funcional (FMRI, en inglés). Por ejemplo, en el área matemática, las personas afásicas pueden resolver ejercicios aritméticos complejos que incluyen sumar, restar, multiplicar, dividir con números enteros y fracciones (Fedorenko y Varley 2016: 135; Varley et al. 2005). En el área de resolución de problemas lógicos, se han reportado casos anecdóticos de pacientes con afasia gramatical severa que pueden jugar ajedrez, un juego que es considerado el epítome del razonamiento humano, puesto que incluye altas demandas de atención, memoria de trabajo, planeamiento y pensamiento deductivo (Varley 2016: 137; Varley y Siegal 2000). Más aún, los individuos afásicos con daño a la zona izquierda de la intersección temporoparietal (TPJ en inglés) conservan la denominada teoría de la mente. Es decir, son capaces de pensar acerca de las creencias de las otras personas, sobre uno mismo y de representarse los estados mentales de los otros (Varley 2016: 139).

 

En segundo lugar, la investigadora Jean Mandler también resalta que el pensamiento es independiente al lenguaje verbal, incluso anterior y la base de este. En este nuevo marco de evidencia, Mandler ha ratificado que los infantes a los nueve meses de edad presentan un sistema conceptual preverbal lo suficientemente rico para permitir el comienzo del lenguaje verbal. En otras palabras, hay pensamiento conceptual mucho antes del lenguaje verbal en infantes, lo cual significa que la visión de Piaget de entender al bebé como una criatura enteramente sensoriomotora, que no puede pensar por falta de sistema conceptual no es exactamente correcta  (2004: 508). Como indica Mandler, los infantes desarrollan, durante los primeros nueve meses, una base conceptual extensa que incluye conceptos de objeto, de acciones y de relaciones espaciales, los cuales ensamblan “para recordar el pasado, resolver problemas simples y hacer referencias inductivas” (2004: 512).

 

En tercer lugar, los psicólogos Hulburt y Akhter sostienen que existe un fenómeno mental que muestra claramente que hay pensamiento sin ninguna simbolización. El fenómeno es llamado “pensamiento no simbolizado” (unsymbolized thinking en inglés), y se caracteriza por ser un pensamiento diferenciado y explícito que está desprovisto completamente de lenguaje verbal, de imágenes u otros símbolos  (2007: 1366). Según los investigadores, este es un fenómeno muy frecuente en nuestra experiencia fenoménica del mundo, pero que pasa desapercibida por la mayoría de nosotros debido a la presuposición de que todo pensamiento es lingüístico (2007: 1368). De hecho, el pensamiento no simbolizado constituye una de las cinco características más comunes de nuestra experiencia interna durante la vigilia, frente a las otras cuatro que son discurso interno, visión interna, sentimientos, conciencia sensorial (2007: 1365).

 

En síntesis, según las conclusiones de estudios en neurociencias y psicología, es posible expresar pensamiento sin la necesidad de recurrir al lenguaje verbal. Por un lado, el estudio en personas con afasia global revela que el pensamiento es independiente al lenguaje verbal y más abarcador, puesto que aborda el pensamiento matemático, lógico, musical y el sentido de navegación. Por otro lado, el estudio en el desarrollo cognitivo en infantes muestra que el pensamiento conceptual preverbal es anterior y el fundamento del lenguaje simbólico. Por último, el estudio sobre el fenómeno del “pensamiento no simbolizado” resulta una experiencia común dentro de nuestro habitar en el mundo, que apunta a que hay pensamiento sin lenguaje.

 

Bibliografía

FEDORENKO, Evelina y Rosemary VARLEY
2016 “Language and thought are not the same thing: evidence from neuroimaging and neurological patients”. Annals of the New York Academy of Sciences. New York, volumen 1369, número 1, pp. 132-153. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4874898/

HULBURT, Russel y Sarah AKTHER
2008 “Unsymbolized thinking”. Consciousness and Cognition. Nevada, volumen 17, número 4, pp. 1364-1374. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1053810008000524

MANDLER, Jean M.
2004 “Thought before language”. Trends in cognitive sciences. California, volumen 8, número 11, pp. 508-513. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1364661304002426

VARLEY, Rosemary y Siegal, M.
2000 “Evidence for cognition without grammar from causal reasoning and ‘theory of mind’ in an agrammatic aphasic patient” Current Biology. Volumen10, número 12, pp. 723-726. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0960982200005388

VARLEY, Rosemary et al.
2005 “Agrammatic but numerate”. Proceedings of the National Academy of Sciences, volumen 102, número 9, pp. 3519-3524. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.pnas.org/content/102/9/3519

 

Elaborado por Óscar Gallegos y David Vásquez.

La imagen ha sido extraída de https://slideplayer.es/slide/4881644/.

¿La delimitación temática es el título del trabajo?

Puede ser tentador utilizar el tema de un trabajo como título. Después de todo, aparentemente son lo mismo. Si bien puede existir cierta semejanza, ambos no desempeñan el mismo rol en la escritura y, por lo tanto, no siempre resulta apropiado usar el enunciado del tema delimitado a modo título. En este texto, se comentan los procesos de construcción y las funciones de estos dos elementos a fin de diferenciarlos.

En primer lugar, la delimitación temática es uno de los pasos fundamentales para la elaboración de un texto académico expositivo. Como se plantea en Mauchi y Tavera (2012), este paso involucra la elección de un asunto al interior de una disciplina. El objetivo es evitar cubrir muchos tópicos de manera superficial (132), lo que coloquialmente se expresa con el refrán “el que mucho abarca poco aprieta”. Así, por ejemplo, no podría considerarse “la contaminación minera” como tema delimitado, pues este comprende diversos aspectos para construir un solo texto acerca de tal contenido. Por tanto, el investigador debe plantearse las siguientes preguntas generales para aproximarse mejor al tema: ¿cuál es el enfoque que deseo adoptar respecto del objeto de estudio (en este caso, la contaminación minera)?, ¿a qué coordenadas espaciales y temporales restringiré el objeto de estudio? En otras palabras, para la definición del tema específico, se puede adoptar la siguiente propuesta. Se considerar que son cuatro elementos los que constituyen el enunciado del tema delimitado: el enfoque, el objeto de estudio, el eje espacial y el eje temporal.

Figura 1. Ejemplo de delimitación temática

Así, planteados los límites, el investigador puede continuar con otros pasos: la búsqueda y selección estratégica de fuentes académicas pertinentes, y la planificación de un esquema de contenido.

En contraste con el tema delimitado, el título de un texto es el paso final. Además, debe reflejar el tema central del texto mediante una frase nominal. En el mejor de los casos, el título se crea a partir de palabras claves, con la finalidad de que el lector conozca de antemano cuál es el contenido que va a encontrar. Para ello, “se trata de condensar en una sola frase todo el contenido que se ha desarrollado. Además, como es el primer contacto entre un texto escrito y el lector (receptor) debe cumplir la función de llamar su atención”  (Mauchi y Tavera 2012: 124). Ya sea a través de una cita o con un juego de palabras, el propósito es atraer a la lectura. Como se acaba de indicar, el impacto del título es un factor que debe considerarse, sobre todo, para la difusión del texto académico. Así lo expresa Day (2005): “Al preparar el título de un artículo, su autor hará bien en recordar un hecho importante: ese título será leído por miles de personas. Es posible que solo pocas personas, si es que lo hace alguna, lean el trabajo entero; pero muchas leerán el título, ya sea en la revista original o bien en alguno de los servicios secundarios (resúmenes e índices bibliográficos)”. El siguiente es un ejemplo en que se muestra la relación  entre la formulación del tema específico y el título.

Figura 2. Contraste entre tema delimitado y título

Debe considerarse que, cuando la investigación se realiza para una institución determinada (universidad, revista académica, etc.), es necesario revisar las normas para el caso y seguir las recomendaciones indicadas.

En conclusión, si bien existe una conexión entre el tema específico y el título del texto, es posible identificar diferencias. En primer lugar, el tema delimitado es el primer paso antes de la redacción del texto, mientras que el título es el paso final. En segundo lugar, el tema delimitado sirve de ayuda al investigador para acotar su objeto de estudio considerando un enfoque, un tiempo y un espacio, mientras que la función del título es capturar la atención del lector y motivar la revisión completa del escrito mediante la selección y articulación de palabras claves en una frase nominal.

 

Bibliografía

DAY, Robert
2005 Cómo escribir y publicar trabajos científicos. s/l: Organización Panamericana de la Salud. Consulta: 5 de junio de 2019.

 

http://www.bvs.hn/Honduras/pdf/Comoescribirypublicar.pdf

MAUCHI, Beatriz y Elizabeth TAVERA (editoras)
2012 Redacción y comunicación: material de trabajo para el alumno. Lima: Pontifica Universidad Católica.

La imagen ha sido tomada de https://serescritor.com/la-importancia-del-titulo/.

La literatura peruana de la violencia política: más allá de las «voces masculinas»

Los libros que hablan de las guerras son incontables. Sin embargo, siempre han sido hombres escribiendo sobre hombres […] Todo lo que sabemos de la guerra lo sabemos por la «voz masculina». Todos somos prisioneros de las percepciones y sensaciones «masculinas». De las palabras «masculinas».

Svetlana Alexiévich

Se han escrito y se seguirán escribiendo novelas, cuentos, poemarios y obras teatrales sobre el periodo de violencia política que sufrió el país en los años ochenta y noventa. Dicha época constituye un episodio traumático y aún incomprensible de la historia peruana reciente. Sin embargo, ¿cuántos de estos textos son escritos por mujeres? ¿Cómo se representan la subjetividad femenina y el horror de la guerra más allá de las voces masculinas a las que alude Alexiévich en el epígrafe? Debemos iniciar por mencionar que, afortunadamente, la lista de escritoras que han explorado estos temas, poco a poco, empieza a visibilizarse, gracias a investigaciones y antologías, por ejemplo, Al fin de la batalla (2015), libro de cuentos compilados por Ana María Vidal.

En este contexto de reescritura desde la femineidad, las siguientes líneas tienen como propósito comentar el poemario Las hijas del terror (2007) de Rocío Silva Santisteban, uno de los textos más representativos de la literatura sobre la violencia política.

Las hijas del terror y la resemantización de Unos cuantos piquetitos de Frida Kahlo

Este poemario, galardonado con el Premio Copé de Plata en el 2005, consta de cuatro secciones: «sabes bien que perdí la batalla», «todo lo sólido se desvanece en el aire», «por la calle nadie revela jamás la pena que le roe la vida» y «unos cuantos piquetitos». Si bien se establece una relación intertextual diferente en cada sección, según sugieren los títulos, interesa destacar la relación entre el poemario y la pintura Unos cuantos piquetitos de la artista mexicana Frida Kahlo.

Para ello, es necesario contextualizar. ¿Cómo surgió la idea de retratar un feminicidio? De acuerdo con la historiadora del arte Emilia Bolaño, «Frida Kahlo leyó en el periódico la siguiente noticia: un hombre mató a su mujer y en los tribunales se defendió diciendo que sólo le había dado “unos cuantos piquetitos”. Según la policía, fueron veinte puñaladas». La indolencia que expresaba la respuesta del asesino revelaba, ante la mirada de la pintora mexicana, la normalización de la violencia ejercida sobre la mujer y, específicamente, sobre su cuerpo. Kahlo no solo registró el hecho, sino que intervino en el «mundo» del espectador al pintar «rastros de sangre» por toda la extensión del cuadro, incluso en el propio marco.  De esta manera, la violencia, simbolizada por la sangre, se desborda y parece «salpicar» al espectador, con lo que se logra interpelarlo.

Al igual que Unos cuantos piquetitos, el poemario de Silva Santisteban deviene en un «espacio» de denuncia contra la violencia de género al incorporar las voces de las víctimas y las sobrevivientes del conflicto, con lo cual les devuelve su protagonismo. Dichas voces se sitúan en dos espacios geográficos determinados, el urbano y el rural, lo que modula el nivel de violencia experimentado, tal como se observa en los poemas «Los muertos huelen en la parte más profunda del paladar» y «BAvioLADA».

Por un lado, en el primer poema, el sujeto femenino urbano es descrito como «prisionera-de-sí-misma», porque busca llenar un vacío inexplicable y persistente —el vacío y el horror de la guerra y sus cadáveres—, recorriendo centros comerciales «para poder sonreír un poco». Sin embargo, pese a sus esfuerzos, no consigue olvidar el «olor» de los muertos, el cual no proviene de afuera, sino del interior de ella: su paladar. Así, la entrega a una vida consumista o el deseo de volver a un «orden» anterior a la guerra resulta ser un paliativo momentáneo porque la memoria y la violencia no pueden ser eliminadas del inconsciente ni del cuerpo.

[…] Un trago, una cita, un beso furtivo, algo de sexo rápido y la ciudad empieza a despejarse.

La bruma se disipa.

Los colores de las luces en la noche cobran dimensiones inexplicables. Las bombillas rojas, el neón lila de las discotecas, el aire denso, los anuncios de las tiendas.

Pero el olor sigue ahí, ahí, en el fondo del paladar (Silva Santisteban 2007: 52)

Por otro lado, la representación del sujeto femenino rural en «BAvioLADA» es el de una víctima directa del conflicto, que es ultrajada sexualmente por una tropa del Ejército. No obstante, la violencia de los hechos descritos en el poema contrasta, pero, al mismo tiempo, se complementa y «romantiza» con la voz de la balada «Fuiste mía un verano» de Leonardo Favio. Así, en la textura del poema, se entrecruzan tres «voces»: la de la víctima, la del perpetrador y la de la canción. La suma de estos discursos superpuestos, como el rastro de sangre en el marco de la pintura de Frida Kahlo, interpela e incomoda  deliberadamente al lector al homologar la imposición del deseo masculino en uno y otro registro, pese a las negativas y a las súplicas de la víctima.

Asimismo, es necesario agregar otra capa de violencia en este poema: el insulto. Al respecto, Carlos Aguirre sostiene que «insultos tales como “perros” y “perras” fueron usados constantemente tanto por Sendero Luminoso como por miembros de las fuerzas del orden para referirse a sus “enemigos”. La deshumanización del contrario es parte sustancial de una guerra. El insulto se convierte también en un arma de combate» (2011: 109). No obstante, designar al sujeto femenino como «perra» no es solo un gesto propio de un contexto bélico, sino constituye también un insulto que forma parte de la vida cotidiana de las mujeres. En otras palabras, comparar y reducir a lo animal a las mujeres, resulta otro mecanismo de desacreditación y agresión más.

¿su nombre?, ¿para qué?

era suboficial o teniente o no sé qué

porque ordenaba, les dijo, háganlo rápido

como yo y no se ensucien demasiado

entonces pasaron uno por uno, dos, tres

no más, por favor, no, no, déjenme morir

cuatro cinco seis

ya no, Dios, ya no, ya no

siete

estaba completamente muerta, muerta, muerta,

ocho

fuiste mía un verano

ocho, fueron ocho

perra, ladra

solamente un verano (Silva Santisteban 2007: 21)

En suma, ¿cómo se resemantiza el cuadro de Frida Kahlo en Las hijas del terror? Por un lado, en el texto, se agregan capas adicionales de violencia al cuerpo femenino, marcado claramente por un contexto bélico, pero también por las mismas relaciones de poder que operaban en el cuadro. Asimismo, ya no se trata únicamente de una violencia física y simbólica, sino también sexual, lingüística y de clase. Por otro lado, a diferencia de Unos cuantos piquetitos, en el poemario, las voces femeninas —urbanas y rurales, víctimas y sobrevivientes— toman la palabra y el protagonismo de su relato, de modo que dan cuenta de la violencia en o sobre su cuerpo, tal como ocurre con «Los muertos huelen en la parte más profunda del paladar» y «BAvioLADA», respectivamente.

 

Bibliografía

AGUIRRE, Carlos
2011 “Terruco de m… Insulto y estigma en la guerra sucia peruana”. Histórica. Lima, volumen 35, número 1, pp. 103-139. Consulta: 8 de junio de 2019.

http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/historica/article/view/2813/2743

BOLAÑO, Emilia
s/f “Unos cuantos piquetitos. Frida denuncia la violencia machista en esta desgarradora escena”. Consulta: 11 de junio de 2019.

https://historia-arte.com/obras/unos-cuantos-piquetitos

SILVA SANTISTEBAN, Rocío
2007 Las hijas del terror. Lima: Ediciones Copé.

https://www.verdadyreconciliacionperu.com/libros/librosDetalle.aspx?Id=1097

Elaborado por Sha Sha Gutiérrez.

La imagen ha sido tomada de Historia/Arte (HA!) (https://historia-arte.com/obras/unos-cuantos-piquetitos).