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Avisos

Ribeyro, 25 años después

El 4 de diciembre de 1994, en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, Julio Ramón Ribeyro fallece a los 65 años. Han transcurrido 25 años desde su partida; sin embargo, su vigencia como escritor es indiscutible. De todos los autores que se revisan en la etapa escolar y universitaria, quizá Ribeyro sea uno de los nombres que más ha permanecido en el radar literario.  Una pregunta razonable es por qué este escritor peruano sigue vigente.

Julio Ramón Ribeyro fue parte de la Generación del 50, la cual se preocupaba por la fragmentación del sujeto, manifestada en la disociación y el quebrantamiento de dicho individuo con la totalidad. El autor escribe bajo estas coordenadas, pero lo hace desde diversos géneros, tales como la novela, el ensayo, el teatro, el diario o el aforismo. Esta proliferación de géneros podría ser confundida con indecisión o una inacabada exploración literaria; no obstante, el mismo autor señala, en la introducción a su Antología Personal, que “las fronteras entre los llamados géneros literarios son frágiles y catalogar sus textos en uno u otro género es a menudo un asunto circunstancial, pues toda obra literaria es en realidad un contínuum. Lo importante no es ser cuentista, novelista, ensayista o dramaturgo, sino simplemente escritor” (1994a: 11). Ribeyro manejaba diversos tipos de género, mas estos estaban unidos por fibras temáticas como la marginación, el fracaso, el desencanto, la decadencia social, los problemas de integración social y la desigualdad socioeconómica (Higgins 1991: 2). Todos estos eran problemas propios de la modernización de los años 40 y 50; pese a ello, no es posible negar que estos continúan en la era posmoderna. A continuación, analizaremos un par de cuentos para ilustrar dichos problemas en la narrativa de Ribeyro.

Por un lado, “Espumante en el sótano” (Ribeyro 1994b: 353), narra la historia de Aníbal, un empleado público del Ministerio de Educación que es marginado por sus pares y superiores. Este personaje, como muchos de Ribeyro, se resiste a dicha marginación e intenta subvertirla cuando invita a sus compañeros a celebrar con él sus 25 años de servicio. Aníbal prepara el festejo con diligencia y dispone copas para beber champán. Mientras el sujeto contiene sus emociones para expresar un sentido mensaje a sus compañeros, uno desde atrás dice: “¿Champán? ¡Esto es un infame espumante!”. Cuando Aníbal termina con su discurso, después de varias interrupciones, la frágil superficialidad de la celebración se termina de romper cuando su jefe le alcanza un estropajo y le dice: “Todo está muy bien, Aníbal, pero esto no puede quedar así. Estarás de acuerdo en que la oficina parece un chiquero. ¿Me haces el favor?”. El hombre, aterrizado a la realidad, mira el sótano donde ha trabajado por 25 años, lleno de colillas y restos de empanada, se remanga la camisa, se pone de rodillas y empieza a limpiar. Aníbal reflexiona: “Nada estaba en su sitio. No era solamente un sótano miserable y oscuro, sino —ahora lo notaba— una especie de celda, un lugar de expiación”. Es así como el personaje que Ribeyro construye contiene en sí mismo la marginación y el fracaso, y la lucha fallida por integrarse socialmente en su calidad de subalterno.

Por otro lado, los problemas de integración social también pueden ser reconocidos en “De color modesto” (Ribeyro 1994b: 194). Alfredo es un joven miraflorino de veinticinco años, que se muestra como un personaje solitario y observador de los demás personajes que no tienen problema para socializar con naturalidad. Él siente que no debe estar ahí después de intentar relacionarse con las jóvenes de la fiesta y fracasar repetidas veces, debido a sus gustos, a su edad y a su situación económica. Es entonces cuando Alfredo nota un espacio ajeno a la fiesta donde los sujetos celebran de forma particular: la cocina. El joven ingresa a este espacio y, de pronto, sus problemas para socializar se suspenden. Baila con una negra, conversa, ríe con naturalidad y sosiego. Incluso, se aventura a explorar otros espacios con ella y llegan al jardín interior. Es en este espacio donde ocurre la colisión social más importante del relato: los familiares pretender entrar al jardín para partir la torta, y descubren a Alfredo y la negra, que, según el sistema de creencias de la época, no debían estar juntos con ese nivel de intimidad. Ambos son expulsados de la fiesta. El joven se rebela contra dicho sistema al pasear con la negra frente a su casa y el malecón. Sin embargo, la conducta de Alfredo no nace de una contestación frente al racismo de la época, sino que es, más bien, una instrumentalización del escándalo que produce el color de la mujer para su acto de rebeldía. Esto queda claro cuando ambos son interceptados por la policía y esta lo reta a pasear con la negra por el parque Salazar, lugar generosamente iluminado y poblado por jóvenes limeños. Alfredo piensa en las implicancias de un paseo como ese y “como si se internara en un mar embravecido, todo su coraje se desvaneció de golpe”. Ribeyro finaliza el cuento con Alfredo huyendo del lugar y dando excusas, y la “mujer de color modesto” alejándose cabizbaja. Es decir, el relato termina con la derrota de la endeble resistencia del personaje.

Como hemos podido observar, estos dos cuentos son solo una muestra de cómo Lima era y sigue siendo una sociedad poscolonial. Es decir, es una ciudad donde las diversas formas de marginación no han desaparecido, sino que se han transformado y han tomado nuevos rostros y cuerpos desde los que oprimen. En consecuencia, en la Lima del siglo XXI, es posible encontrar Aníbales y “mujeres de color modesto” posmodernas que aún luchan por salir del encasillamiento y las limitaciones a las que se han enfrentado por siglos.

Bibliografía

HIGGINS, James
1991 Cambio social y constantes humanas: La narrativa corta de Ribeyro. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial.
RIBEYRO, Julio Ramón
1994a Antología personal. México: Fondo de Cultura Económica.
1994b Cuentos Completos. Madrid: Alfaguara.

Elaborado por Samantha Escobar.

 

 

La imagen ha sido tomada de https://www.educaccionperu.org/julio-ramon-ribeyro-la-voz-arte-del-fracaso/.

 

Ricardo Palma y las Tradiciones peruanas: entre la historia y la lexicografía

 

“Las Tradiciones son mi ofrenda de amor al país y a las letras […]. En esta tarea no aspiro a ser un obrero del presente, sino del pasado”.

Ricardo Palma

Ricardo Palma (1833-1819), escritor limeño y recopilador de la oralidad popular de su tiempo, vierte en sus Tradiciones peruanas (género que discurre entre la crónica, el costumbrismo y el relato) un espíritu travieso y divertido, logrado, crucialmente, a partir del recojo de los usos de palabras regionales propias de la coloquialidad en el discurso. A cien años de su muerte, su obra aún posee un valor literario y lingüístico invaluable. En este post, nos interesa concentrarnos en su relevancia para los estudios lexicográficos, pues las Tradiciones junto con Papeletas lexicográficas y Neologismos permiten acercarnos al lenguaje limeño de fin de siglo (Arrizabalaga 2013: 3).

Como se señaló, Palma reflexiona en sus obras sobre cuestiones lingüísticas. Un claro ejemplo de ello son las Tradiciones. Así, en “Carta canta”, se aclara el origen de la frase que lleva por título esta tradición. Palma inicia enfatizando que, hasta mediados del siglo XVI, la frase era rezan cartas y, luego, precisa:

Leyendo anoche al jesuita Acosta, que, como ustedes saben, escribió largo y menudo sobre los sucesos de la conquista, tropecé con una historia, y díjeme: «Ya pareció aquello –o lo que es lo mismo, aunque no lo diga el padre Acosta–: cata el origen de la frasecilla en cuestión, para la cual voy a reclamar ante la Real Academia de la Lengua los honores de peruanismo» (Palma 2001: 101).

Como se recuerda, en esa tradición, Palma cuenta que a dos mitayos se les encargó transportar diez melones y una carta. En el camino, estos decidieron comerse dos de los frutos. A fin de que la misiva no los vea ni los delate, la ocultaron detrás de una piedra mientras comían. Sin embargo, fueron descubiertos por el mensaje escrito en la carta. Los mitayos le atribuyeron poderes mágicos a la carta, dado que por entonces desconocían la escritura.

De forma similar, en “Los refranes mentirosos”, el autor demuestra que el significado de un refrán que consigna la Real Academia de la Lengua de la época no es preciso. Se trata del siguiente dicho: “El gozo cayó en el pozo”, el cual aludía a algún evento que causaba alegría inicial y, luego, desazón por ser una mentira. Palma rastrea la historia en la cual se populariza la frase y descubre que ha sido trastocada. Se cuenta que durante una época de poco caudal del río Rímac, las monjas bernardinas realizaron una procesión de rogativa a San Nicolás de Tolentino dentro de su claustro para solicitarle que les proporcione el agua que ya era escasa.  En medio de las súplicas, el agua empezó a rebosar del pozo y todo el pueblo fue a presenciar el milagro y se llevó un cántaro lleno. Por lo tanto, Palma consideraba que la frase debería ser “el gozo salió del pozo” y, en honor al origen, sugiere que “bien puede la Academia echarle un remiendo al refrancito”.

Este espíritu por recopilar o explicar el origen de las palabras y frases es una constante en la vida intelectual del escritor. Así, en sus Papeletas lexicográficas, revela manifiestamente su afán recopilador de vocablos propios de nuestra oralidad:

Tengo (entre otras, seguramente) la inofensiva chifladura de que cuando encuentro una palabra, en la conversación o en mis lecturas, que me parece necesaria o apropiada, y que no se halla en el Diccionario, sin pérdida de minuto la consigno en mi cartera de apuntes, para después estudiarla y alambicarla. Tal es el origen de este librito, para el que he puesto a contribución también, entre otros americanos aficionados a la Lexicografía castellana […] (Palma 2011 [1903]).

Así, pues, se trata de una obra que consigna una gran cantidad de peruanismos, con sus respectivas definiciones, incluso a manera de protesta contra la Academia Española, pues, como menciona repetidas veces en el documento en cuestión, esta había rechazado previamente su propuesta de concluir entradas de origen peruano.

Como muestran estos casos, entre muchos otros, Palma ha contribuido tanto con la literatura como con los estudios lexicográficos del Perú a través de sus obras. De no ser por ellas, muchas voces y refranes tradicionales se hubieran perdido en el tiempo, y tal vez serían recordados solo parcialmente por la tradición oral.

Bibliografía

 

ARRIZABALAGA, Carlos
2013 “«Barbarismo» en las Papeletas lexicográficas de Ricardo Palma”. Revista de la Casa Museo Ricardo Palma. Lima, número 4, pp. 13-28. Consulta: 10 de junio de 2019.

https://pirhua.udep.edu.pe/handle/11042/3038

CISNEROS, Luis Jaime
2001 “Palma en su epistolario”. Revista de la Casa Museo Ricardo Palma. Lima, año 2, número 2.
PALMA, Ricardo
2001 Tradiciones peruanas. Lima: Peisa
2011 [1903] Papeletas lexicográficas. Biblioteca Virtual Miguel Cervantes, edición digital basada en la edición de Lima: Imprenta la Industria. Consulta: 10 de junio de 2019.

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/papeletas-lexicograficas–0/html/01c25134-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html

 

Elaborado por Mariana Carlin y Rubí Huamán.

La imagen ha sido tomada de http://www.asale.org/noticias/lima-en-la-pluma-de-ricardo-palma.

Peruanismos: pituco y envarado

Según Di Perú: Diccionario de peruanismos, dirigido por Julio Calvo (2016), se considera peruanismo a toda palabra o expresión que “sea de uso genuinamente peruano”, al margen de que se hable en nuestro territorio o fuera. Considerando esta conceptualización se ha recopilado más de un centenar de vocablos propios del habla peruana.

Algunos de estos pertenecen al ámbito del deporte, como sucede con la palabra huacha, la cual se refiere a una jugada en la que la pelota ingresa entre las piernas de algún rival. Asimismo, se encuentran palabras relacionadas con la actividad culinaria. Un ejemplo de esto es el vocablo mazacotudo, que alude a la consistencia pegajosa que ha tomado el arroz luego de cocerlo. Otras palabras presentan un significado más amplio. Este es el caso de pituco y envarado, vocablos que son tratados a continuación.

En primer lugar, con respecto al término pituco, se encuentran definiciones en distintos diccionarios. Por un lado, el Vocabulario de peruanismos, de Miguel Ángel Ugarte, indica que pituco (y su versión femenina pituca) se refiere a un “joven de clase social alta y con dinero” (1997: 238). A diferencia de esta definición, obras como el Diccionario de peruanismos, de Juan Álvarez, y el volumen 1000 palabras y frases peruanas, de Martha Hildebrandt, destacan el matiz peyorativo que posee esta palabra. De este modo, el primero consigna como su significado “dicho de una persona: de clase alta” (2009: 357) y agrega en una nota adyacente que “es un adjetivo despectivo y coloquial que equivale a presumido […]” (2009: 357). La publicación de Hildebrandt, por su parte, indica que “se usa este término […] que tiene connotación peyorativa o despectiva para designar cierto tipo humano de nivel socioeconómico alto y de conducta refinada o presumida” (2011: 256). A pesar de estas caracterizaciones otorgadas a pituco, el Diccionario de americanismos ha optado por definirla, para el uso peruano, simplemente como “persona de extracción social alta” (ASALE 2010).

Ahora bien, otro vocablo poseedor de un sentido generalmente asociado al de pituco es envarado. Este término es otro peruanismo poco estudiado. Curiosamente, el Diccionario de americanismos (2010) solo registra, para este país, la acepción de “autoridad de las comunidades indígenas cuya misión es ejercer funciones municipales y componer amigablemente las diferencias”. Esto, sin embargo, resulta insuficiente, pues el significado de esta palabra, tal como es entendido por los peruanos, no se agota en esa acepción. En contraste, en la edición del 2014, el Diccionario de la lengua española consideró el sentido más extendido que los peruanos le otorgamos:

  1. adj. Dicho de una persona: Estirada, orgullosa. U. t. c. s.
  2. m. y f. Perú. Persona que tiene valimiento o influencia con una autoridad.
  3. m. Perú. Autoridad de las comunidades indígenas cuya misión es ejercer funciones municipales y componer amigablemente las diferencias.

El estudio de los peruanismos, como los comentados aquí, cuenta hoy con varios repertorios lexicográficos, es decir, compilaciones de los usos léxicos particulares del Perú. No obstante, aún están pendientes algunas tareas: la recopilación más exhaustiva de vocablos y sentidos regionales al interior del país, la identificación de la etimología de tales palabras, y también el análisis profundo de sus diversos significados, desde la perspectiva semántica.

Bibliografía

ALVAREZ VITA, Juan
2009 Diccionario de Peruanismos. El habla castellana del Perú. Segunda edición. Lima: Universidad Alas Peruanas.
ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA (ASALE)
2010 Diccionario de americanismos. Madrid: Santillana. Consulta: 30 de octubre de 2018.

http://lema.rae.es/damer

CALVO PÉREZ, Julio (director)
2016 Di Perú: Diccionario de peruanismos. Lima: Academia Peruana de la Lengua.
HILDEBRANDT, Martha
2011 1000 palabras y frases peruanas. Lima: Planeta.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE)
2014 Diccionario de la lengua española. Vigésima tercera edición. Madrid: Espasa. Consulta: 30 de octubre de 2018.

http://dle.rae.es/

UGARTE CHAMORRO, Miguel Ángel
1997 Vocabulario de peruanismos. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

 

Elaborado por Junior Alca y Paul Bustamante.

 

Las imágenes han sido tomadas de https://i.ytimg.com/vi/985TjMhMLLY/maxresdefault.jpg y  https://bufeoucayalino.lamula.pe/2017/07/23/reconocen-autoria-del-diccionario-de-peruanismos/bufeoucayalino/

 

Por qué leer poesía

  “Donde los demás no ven
se detiene la mirada que soy”.

                                      La mirada, de Guillermo Sucre

La poesía, en palabras de Octavio Paz, “es conocimiento, salvación, poder, abandono. […] Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. […] Pura e impura, sagrada y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida, hablada, pintada, escrita […]” (2014: 3). Esta conceptualización permite explicar ese cúmulo de emociones que produce en las personas la experiencia lectora. Debe añadirse que “cada poema es único, irreductible e irrepetible” (Paz 2004: 2), pues ha sido creado por la subjetividad de cada poeta y, además, las experiencias que genera en sus lectores serán distintas e infinitas. No obstante, esta pluralidad de sentidos es el primer efecto a partir del cual se multiplican los diversos impactos que genera la poesía, los mismos que se señalan a continuación.

La poesía, como toda obra de arte, es portadora de valores, por lo que enriquece la vida de sus lectores. A través de diversos recursos literarios, fónicos y semánticos pretende seducir, emocionar y conmover. Así, la invención de historias, el juego de metáforas o imágenes, la onomatopeya, la anáfora o elipsis… interactúan con el lector. Una evidencia de ello la señala Eagleton cuando se refiere al poema como “una declaración moral, verbalmente inventiva y ficcional en la que es el autor, y no el impresor o el procesador de textos, quien decide dónde terminan los versos” (2007: 35). Es decir, es el poeta quien determina qué grado de inventiva planteará y qué imágenes sonoras usará. Además, es él quien “utiliza, adapta o imita el fondo común de su época —esto es, el estilo de su tiempo— pero trasmuta todos esos materiales y realiza una obra única” (Paz 2014: 5). En ese proceso de comunicación, entre lector y poema, “las formas estéticas [promueven] valores de otra índole, cognitivos, antropológicos, sociales y, sobre todo, éticos”, tal como lo señala Amigo cuando se refiere al beneficio que generan las obras de arte en general (2009: 402). Esto se explica por el hecho de que la recepción y valoración que hace el lector implica que experimente nuevas emociones que pueden propiciar un mayor desarrollo de la sensibilidad y, a la vez, ser un vehículo para el reconocimiento de los sentimientos del “corazón humano”, como plantea Amigo. Como señala la autora, Aristóteles analiza en la Ética a Nicómaco el “sentimiento compartido de humanidad” que promueve la tragedia. Asimismo, se refiere a cómo la Novena Sinfonía de Beethoven resulta ser un símbolo de la fraternidad entre los hombres y de la confianza en el destino de la humanidad (2009: 424-425). De la misma manera, las obras poéticas, promueven emociones, potenciar los sentimientos y la reflexión de los valores.

Leer poesía también nos acerca a la comprensión de la realidad, no solo desde nuestra perspectiva individual del mundo, sino en relación con el otro, es decir, desde la alteridad. Un aspecto fundamental que debemos considerar para esta aproximación es el concepto de imagen en la poesía. ¿A qué nos referimos? La poesía no puede entenderse solo desde el aspecto formal, es decir, abordando únicamente sus características elocutivas como metro, ritmo y melodía. Tampoco debemos acceder a ella centrándonos en los aspectos de fondo, tales como las ideas o los problemas que propone un poema. Antes bien, en palabras de Johannes Pfeiffer, un objetivo más plausible de la aproximación al objeto poético sería dilucidar si “aquello que la poesía se propone y pretende decir [su fondo] ‘existe’ realmente en ella, si se ha transformado o no en configuración verbal” (1971: 13). En tal sentido, esa realidad que se proyecta desde el fondo a la forma, esa existencia autónoma objetiva instalada tanto en el estilo como en la sintaxis del poema, es la imagen. El siguiente poema de José Watanabe titulado “La piedra alada” nos permitirá ejemplificar mejor esta idea:

 

EL pelícano, herido, se alejó del mar
                   y vino a morir
sobre esta breve piedra del desierto.
Buscó,
durante algunos días, una dignidad
para su postura final:
acabó como el bello movimiento congelado
                                 de una danza.

Su carne todavía agónica
empezó a ser devorada por prolijas alimañas, y sus
            huesos
blancos y leves
resbalaron y se dispersaron en la arena.
                                      Extrañamente
en el lomo de la piedra persistió una de sus alas,
sus gelatinosos tendones se secaron
y se adhirieron
a la piedra
          como si fuera un cuerpo.

Durante varios días
            el viento marino
batió inútilmente el ala, batió sin entender
que podemos imaginar un ave, la más bella,
                          pero no hacerla volar.

 

De la primera estrofa del poema nos parecen significativos los dos versos finales en los que se presenta el último respiro del pelícano agonizante. Lo curioso de este pasaje es que, contrariamente a cualquier descripción denotada, el momento perentorio del ave se nos presenta como un instante en movimiento: “el bello momento congelado de una danza” (Watanabe). Ya en esta primera instancia, el tema que este poema parece desarrollar es la persistencia de lo trascendental más allá de la muerte. Sin embargo, en el plano formal del poema, son las palabras (“bello momento”, “danza”) o las figuras literarias (el símil) las que concretan la transformación del concepto en objeto. He ahí el poder de la imagen. He ahí la potencialidad reflexiva e interpretativa del poema sobre la realidad.  

Más interesante aún para el lector son los siguientes versos que describen el proceso de descomposición del cadáver del pelícano y la extraña persistencia de una de sus alas a una piedra. Lo que el poeta pone en contraste es la degradación inexorable de la materia frente a la inmutabilidad del espíritu. Esta oposición se acentúa aún más cuando Watanabe nos presenta la imagen de la piedra alada y la vana voluntad del viento por batir el ala muerta. El lector se enfrenta a una paradoja: el ave más hermosa que su imaginación haya podido concebir se enfrenta a las fuerzas reales que gobiernan el mundo. Nada otorgará vida a la piedra. Y, sin embargo, la piedra alada ha adquirido una existencia paralela en el poema, y esta posibilidad genera un desborde de lo real. La imagen dota de vigor al poema; es decir, le confiere su calidad de cosa viva.

En síntesis, la poesía resulta efectiva para los lectores por ser portadora de valores, tanto morales como estéticos. Asimismo, permite al lector ponderar o asociar distintas representaciones para configurar su comprensión de la realidad. En ese proceso, juega un rol importante el concepto de imagen. No obstante, es preciso indicar que la poesía posee otras cualidades que siempre podrán explorarse. Por ejemplo, ¿de qué forma un poema se convierte en un discurso que interroga la realidad social?, ¿es posible que la poesía asuma las urgencias de la coyuntura política?, ¿puede un poema darle voz a un grupo o una minoría silenciada por la historia? Estas cuestiones precisan de un análisis más amplio del discurso poético, lo que evidencia las posibilidades infinitas de su lectura.

 

Bibliografía

AMIGO, Luisa
2009 “Beneficios de la experiencia de ocio Estético”. Revista Mal-Estar Subjetividade – Fortaleza, Volumen IX, número 2, pp. 397-432. Consulta: 6 de noviembre de 2018.

http://www.redalyc.org/pdf/271/27112273003.pdf

EAGLETON, Terry
2007 “¿Qué es la poesía”. En Cómo leer un poema. Madrid: Ediciones Akal, pp. 35-62.
PAZ, Octavio
2014 El arco y la lira. Consulta: 6 de noviembre de 2018.

http://www.ecfrasis.org/wp-content/uploads/2014/06/Octavio-Paz-El-arco-y-la-lira.pdf

PFEIFFER, Johannes
1971 “Captación: figura verbal de la poesía”. En La poesía: la comprensión de lo poético. México: Fondo de Cultura Económica, pp. 15-52.
WATANABE, José
s/f “La piedra alada”. En A media voz. Consulta: 5 de noviembre de 2018.

http://amediavoz.com/watanabe.htm#LA%20PIEDRA%20ALADA

Elaborado por Sonia Valdez y Armando Alzamora.

Concordancia verbal: sujeto colectivo y sujeto cuantificador

Al redactar textos, no solo es importante prestar atención al contenido, sino también a ciertos aspectos gramaticales que pueden afectar el sentido de las ideas. Uno de estos es la concordancia gramatical, que se define como “la coincidencia obligada de determinados accidentes gramaticales (género, número y persona) entre distintos elementos variables de la oración” (Real Academia Española 2005: 158-159). Existen dos tipos de concordancia: la nominal, coincidencia de género y número entre el sustantivo, el artículo o los adjetivos que lo acompañan; y la verbal, coincidencia de número y persona entre el sujeto y el verbo.

Si bien las reglas generales de concordancia son sencillas, se presentan ciertos casos especiales que se deben considerar. Por ejemplo, en cuanto a la concordancia verbal, se han establecido ciertas pautas para las oraciones que contienen un sujeto cuyo núcleo es un nombre colectivo o un cuantificador. Este post se centrará en ambos casos.

  1. Sujeto conformado por núcleo colectivo

De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española, los sustantivos colectivos son aquellos que designan en singular conjuntos homogéneos de personas, animales u objetos (RAE 2010: 213); algunos ejemplos son “clero”, “rebaño” y “archipiélago”. A pesar de que estos sustantivos refieran a un conjunto de elementos, la concordancia con el verbo debe ser en singular si el sujeto es un colectivo que aparece en singular.

  • La clientela (sujeto colectivo singular) AUMENTA (verbo en singular) cada año.
  • Durante el verano, la gente (sujeto colectivo singular) ESTÁ (verbo en singular) de mejor humor.
  • Una manada (sujeto colectivo singular) de lobos CAZABA (verbo en singular) cuando fue registrada en video.
  1. Sujeto conformado por núcleo con cuantificador

El Diccionario panhispánico de dudas aclara que los sustantivos cuantificadores son “aquellos que, siendo singulares, designan una pluralidad de seres de cualquier clase; la clase se especifica mediante un complemento con de cuyo núcleo es, normalmente, un sustantivo en plural” (RAE 2005: 163). Son comunes frases como “la mayoría de…”, “la mitad de…”, “un grupo de….”, etc.  En estos casos, la regla señala que se puede admitir la concordancia tanto en plural como singular, dependiendo de si se considera como núcleo del sujeto al cuantificador en singular o al sustantivo en plural.

  • La mayoría de alumnos (sujeto con cuantificador y sustantivo en plural) PRESTABA/PRESTABAN (verbo en singular o plural) atención a la exposición.
  • Un grupo de congresistas (sujeto con cuantificador y sustantivo en plural) se OPUSO/OPUSIERON (verbo en singular o plural) a votar en bloque.

Sin embargo, se indica que, cuando el verbo lleva un atributo o complemento predicativo, debe aplicarse la concordancia en plural.

  • La mitad de las postulantes (sujeto con cuantificador y sustantivo en plural) ERAN (verbo en plural) ingenieras civiles (atributo).
  • Cuando terminó la actividad, el resto de competidores (sujeto con cuantificador y sustantivo en plural) REGRESARON(verbo en plural) cansados (complemento predicativo).

Como se observa, es necesario tomar en cuenta estas reglas más específicas relacionadas con la concordancia verbal para evitar errores gramaticales que alteren la claridad de las ideas que se redactan y, consecuentemente, la comprensión.

Bibliografía

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE)
2010 Nueva gramática de la lengua española (manual). Madrid: Espasa.
2005

 

Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana Ediciones Generales.

La imagen ha sido adaptada de https://www.puzzlepassion.com/wp-content/uploads/2014/10/10_trucos_puzzles_640x259.jpg.

Luis Loayza, Abelardo Oquendo y Mario Vargas Llosa

Marzo del 2018 nos recibió con el fallecimiento de Luis Loayza y Elías, ávido lector, escritor y traductor de la generación del 50. Solo unos meses después, como quien acompaña a un amigo, fallece también el crítico literario y editor Abelardo Oquendo, compañero de Loayza en sus años de juventud. En esta ocasión, revisaremos brevemente la vida y obra de estos autores, así como la de otro entrañable personaje de la época: Mario Vargas Llosa.

Luis Loayza, el apodado “borgiano de Petit Thouars”, desde muy joven fue amigo de otros personajes literarios como Abelardo Oquendo, Mario Vargas Llosa y José Miguel Oviedo. Este autor se perfiló como uno de los más enigmáticos y menos trabajados por la crítica peruana. Nunca concedió una entrevista ni dictó una conferencia, era ajeno a las actividades públicas y no le interesó promocionarse como escritor (Cabrera 2018). Se desenvolvió también en otros ámbitos, como el de la traducción, en donde desarrolló una carrera prolífica.

Dentro de su obra literaria destaca El avaro, publicado en la revista Cuadernos de Composición, fundada por él, Abelardo Quiñones y Mario Vargas Llosa. Respecto de este libro de relatos, es innegable la fuerte influencia de la literatura clásica tanto en el fondo como en la forma del texto. De esta manera, su propuesta temática y composición formal, no compartida por sus contemporáneos, constituyó un reto para los críticos de la época (Chávez 2015: 5). Por otro lado, dentro de su obra ensayística resalta El sol de Lima. Esta no es solo una colección de ensayos, sino que en ella podemos encontrar la preocupación de Loayza en torno a la identidad peruana, la cual es explorada de a pocos en obras de autores peruanos y extranjeros (Granda 2004: 4). En este sentido, su producción cuenta con ensayos que abarcan la obra de autores representativos de diversas épocas del Perú (Garcilaso y El Lunarejo, pero también autores más contemporáneos como Martín Adán y Vargas Llosa), así como autores internacionales (Marcel Proust y Valery Larbaud).

Por su parte, Abelardo Oquendo fue un editor y crítico literario. Estudió Lingüística y Literatura en la PUCP, y Derecho en la UNMSM. Es reconocido por haber constituido y dirigido diversos proyectos literarios. Entre estos, destacan la prestigiosa empresa editorial Mosca Azul Editores, la revista Literatura (que, en los años sesenta, dirigió junto a Luis Loayza y Mario Vargas Llosa) y la trimestral Hueso Húmero (la cual fundó con Mario Montalbetti y Mirko Lauer).

Apodado El Delfín, por su trato formal y refinado, casi cortesano (Vargas Llosa 2016: 493), Oquendo fue un frecuente colaborador de diarios y semanarios, en los que comentaba el acontecer poético nacional. En una de sus últimas y escasas entrevistas, pocas porque era reacio a brindarlas, declaró: «Por lo general, aquí suele regalarse el adjetivo ‘gran’. Todo buen poeta es un ‘gran’ poeta. Y no es así. Es más, si no se le dice a un poeta que es un gran poeta, no se siente muy bien. Pero si hay muchos ‘grandes poetas’ es porque ninguno es tan grande» (Trujillo 2014).

Cuenta con pocos libros publicados, pues, según su propio testimonio, no le interesaría reunir sus textos –ensayos, críticas, comentarios– en un libro: «Me parece que todo lo que escribí cumplía su función en el momento. Todo lo que he producido ha sido circunstancial, suelto, y no tiene la organicidad que me hubiera gustado. Entonces, que se quede donde está, y si alguien lo necesita, lo buscará. Hay una manía de reunir todo lo que ha escrito alguien en libros que se mueren en la primera edición, que no van a ser editados nunca más. Eso me parece nefasto. Soy poco aficionado a la multiplicación de los libros» (Jasaui 2018).

Respecto a Vargas Llosa, se sabe mucho sobre este escritor. Es un autor prolífico, con más de 50 títulos publicados entre novelas, ensayos, artículos periodísticos y teatro. Además de haber recibido el Premio Nobel de Literatura en el 2010, ha sido galardonado con múltiples reconocimientos: el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (España), el Premio Internacional de Literatura Rómulo Gallegos (Venezuela) y diversos honoris causa de las universidades más prestigiosas del mundo. Los temas que aborda su obra fueron bien delineados (y reconocidos) por la academia sueca: «Por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes de la resistencia individual, la revuelta y la derrota», sentenció.

Su primer libro, La ciudad y los perros, representa un hito no solo en la carrera literaria, sino también en la literatura peruana contemporánea. Esta obra presenta una gran experimentación formal por parte del autor; asimismo, es notoria la influencia de otros escritores, como la del estadounidense William Faulkner. Como otros textos del boom latinoamericano, La ciudad y los perros es considerada una novela total, dado que abarca todos los ámbitos de la experiencia humana, y retrata al individuo y sociedad de la época. De esta manera, el texto relata la experiencia de personajes como “El poeta”, “El Jaguar” y “El Esclavo” en su paso por el colegio militar Leoncio Prado. También narra sus andanzas por distritos y avenidas representativas de la ciudad. Debido a que, en esta época, la literatura y lo que se decía en ella era muy importante, el carácter sumamente político y social de esta y otras obras de Vargas Llosa resulta importante.

BIBLIOGRAFÍA

CABRERA, Jaime
2018 “Luis Loayza: aproximación a uno de los más refinados y esquivos escritores peruanos”. El Comercio. Lima, 13 de marzo. Consulta: 01 de octubre de 2018.

https://elcomercio.pe/eldominical/actualidad/luis-loayza-aproximaciones-misterioso-escritor-peruano-noticia-388106

CHÁVEZ CARO, Helen
2015 Las imágenes heroicas en la trilogía narrativa de Luis Loayza: El avaro (1955), Una piel de serpiente (1964) y Otras tardes (1985). Tesis de licenciatura en Literatura. Lima: Universidad Mayor de San Marcos, Facultad de Letras y Ciencias Humanas.
GRANDA RANGEL, Mario
2004 El sol de lima de Luis Loayza: la formación de una tradición literaria peruana. Tesis de licenciatura en Literatura. Lima: Universidad Mayor de San Marcos, Facultad de Letras y Ciencias Humanas.
JASAUI CHERO, Álvaro
2018 “Abelardo Oquendo: Soy poco aficionado a la multiplicación de los libros”. En El Comercio. Consulta: 1 de octubre de 2018.

https://elcomercio.pe/eldominical/entrevista/oquendo-aficionado-multiplicacion-libros-404151

TRUJILLO, Dante
2014 “Abelardo Oquendo: Aquí suele regalarse el adjetivo ‘gran’. Todo buen poeta es un ‘gran’ poeta. Y no es así”. En Revista Buensalvaje. Consulta: 1 de octubre de 2018

https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:we4pSWmH3NYJ:https://revistabuensalvaje.wordpress.com/2014/07/15/abelardo-oquendo-aqui-suele-regalarse-el-adjetivo-gran-todo-buen-poeta-es-un-gran-poeta-y-no-es-asi/+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=pe

VARGAS LLOSA, Mario
2016 El pez en el agua. Lima: Editorial Alfaguara.

Elaborado por Natalie Tigre Cardo y Oswaldo Bolo Varela.

 

La imagen ha sido tomada de https://elcomercio.pe/luces/libros/fallecio-luis-loayza-escritor-peruano-noticia-503934?foto=2.

Algunas estrategias para buscar información académica

La escritura de un texto académico (como un artículo, informe, tesis, entre otros) exige que el investigador sea consciente de la importancia de buscar y acceder a fuentes de información acerca del tema que desea estudiar. No es suficiente basarse en el propio conocimiento, sino que debe consultarse, principalmente, aquel que se ha elaborado anteriormente. Al respecto, resulta pertinente recordar una declaración atribuida a I. Newton: “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes” (Lozano 1988: 30). El científico sugería así que la recopilación de las ideas desarrolladas por otros autores se constituye como el eje sobre el cual el investigador debe contrastar sus planteamientos para validarlos o legitimarlos.

En el plano textual, dialogar con la información existente permite al escritor el uso de diferentes estrategias discursivas, tales como la definición de conceptos o la ejemplificación de algunas nociones abstractas, la comparación y confrontación de ideas con otros miembros de la comunidad académica, la constatación de las hipótesis planteadas, etc. (Blog de Redacción PUCP 2018).

Sin embargo, para asegurar la calidad de ese diálogo, se requiere verificar que dichas fuentes sean pertinentes y confiables. Cumplir con ambos requisitos puede resultar un reto. En este post, se presentarán algunas sugerencias para realizar búsquedas estratégicas a fin de obtener información adecuada.

Recursos en formato físico

Este tipo de fuente es el más tradicional. Los recursos en formato físico pueden ser libros, revistas, enciclopedias, periódicos, etc. Suelen encontrarse en las bibliotecas, archivos universitarios o gubernamentales, y su origen es bastante confiable. Algunas características que pueden ser consideradas al validar la información obtenida de un recurso de esta naturaleza son las siguientes: identificación del autor (nombre y filiación académica), identificación de la institución editorial, año de publicación, uso de citas e inclusión de bibliografía, estilo de redacción académica (PUCP 2019, CIDCE 2018).

Recursos en formato virtual

Desde la aparición de Internet, la cantidad de datos ha crecido de manera exponencial en el entorno virtual. No obstante, esta disponibilidad de información puede ser un riesgo, que el investigador debe saber gestionar. No toda fuente constituye, a priori, un material confiable para la elaboración de un texto académico. Al igual que las fuentes en formato físico, se pueden considerar los criterios señalados antes; pero, sobre todo, es importante verificar si el archivo consultado cuenta o no con el respaldo de alguna institución o centro de investigación.

Dentro del conjunto de los recursos en formato digital, es posible establecer la diferencia entre varios tipos de herramientas para buscar y acceder a fuentes (Biblioteca de la Universidad de Cantabria 2012: 39-43). En primer lugar, las bases de datos son espacios de información masiva que contienen registros (referencias), que describen brevemente documentos por medio sus datos principales (autores, título, fuente, editorial, fechas, idioma, etc.) y la exposición resumida de su contenido: materia, palabras clave, resumen (p. e. Scopus). En segundo lugar, los buscadores son robots que se ocupan del rastreo de la información ya existente en la web, sin ofrecer mayores detalles sobre los textos que son facilitados (p. e. Google Scholar). En tercer lugar, los catálogos son plataformas que indican la ubicación, en espacios físicos, de las fuentes, en formato físico, que se relacionan con un tema concreto (p. e. el catálogo del Sistema de Bibliotecas PUCP). Finalmente, los repositorios son espacios institucionales, de universidades o centros de investigación, que agrupan textos académicos de diverso tipo y que ofrecen acceso a ellos (p. e. el repositorio de Concytec Perú).

Figura 1. Principales bases de datos académicas (Servicio de Bibliotecas de la Universidad de Extremadura 2018)

Recomendaciones para la búsqueda de información

En principio, para encontrar la información pertinente, es necesario haber delimitado el tema de investigación y, consecuentemente, haber identificado los conceptos o variables que se relacionan directamente con él.

Tales conceptos se consideran palabras clave que orientan la búsqueda. Por ejemplo, si el tema es “El impacto ambiental de la minería ilegal en el río Ucayali”, las palabras clave serían “minería ilegal”, “impacto ambiental” y “río Ucayali”. En cambio, si el tema es “Los beneficios de la descolmatación de ríos”, se debe utilizar la palabra “descolmatación” en la búsqueda que se vaya a efectuar. Cuando la búsqueda efectuada no arroja los resultados esperados, pueden emplear términos equivalentes o sinónimos.

También resulta de mucha ayuda el empleo estratégico de los delimitadores de búsqueda.

a) Los operadores booleanos servirán para combinar las palabras claves de las siguientes maneras:

Figura 2. Operadores booleanos (Biblioteca de la Facultad de Odontología, UNC 2012)

— AND: Este operador une dos palabras claves y delimita la búsqueda a resultados que posean ambas palabras. Si se necesita buscar resultados sobre “minería ilegal”, que además contengan información relacionada al “impacto ambiental”, se utilizará este operador. Otras formas de este operador pueden ser “Y” o “+”.

  • minería ilegal AND impacto ambiental

— OR: Este operador, en lugar de delimitar la búsqueda a resultados que contengan dos o más palabras claves, amplía los resultados a los que contengan determinada palabra clave u otra, y ambas simultáneamente. Si no solo se necesitan encontrar resultados sobre “descolmatación”, sino que también se requieren aquellos que hablen sobre “desborde de ríos”, se empleará este operador. Otra de sus formas es “O”.

  • descolmatación OR desborde de ríos

— NOT: Este operador excluye todos los resultados que contengan el término que sigue al operador. Por ejemplo, si se requiere documentos sobre “acidificación”, pero que no contengan información sobre “lluvia ácida”, este término será excluido con el operador NOT.

  • acidificación NOT lluvia ácida

b) Los truncadores, por su parte, son elementos que limitan o amplían la búsqueda según su uso. Estos son algunos importantes:

— Comillas

Se utilizan para buscar una frase específica y exacta en los resultados, como la frase compleja “acidificación de ríos”, en lugar de buscar “acidificación” en general.

— Asterisco

Los asteriscos se insertan para sustituir una letra o fragmento de la palabra clave para, de este modo, buscar información relacionada a esta. Por ejemplo, si se propone una búsqueda amplia, se puede escribir la palabra acid*, con un asterisco final. Los resultados serían acidez, acidificación, acidificante, etc.

En síntesis, la investigación y la escritura académica requieren el diálogo con fuentes de información confiables para construir el conocimiento en relación con ellas. El investigador debe ser consciente de ello y, además, contar con criterios para identificarlas, bien en formato físico o en formato virtual. Además, en los entornos digitales, debe realizar búsquedas estratégicas en las bases de datos y similares. Por ejemplo, es necesario que, tras delimitar su tema de interés, defina y emplee las palabras clave como orientadores de búsqueda, y que amplíe o acote su búsqueda según sus fines, para lo cual emplea los operadores booleanos o los truncadores.

BIBLIOGRAFÍA

 

BIBLIOTECA DE LA FACULTAD DE ODONTOLOGÍA, UNC
2012 Operadores booleanos [cuadro]. Consulta: 4 de abril de 2019.

https://blogs.unc.edu.ar/bcafo/2012/02/24/operadores-de-busqueda-en-internet/

BIBLIOTECA DE LA UNIVERSIDAD DE CANTABRIA
2012 Cómo buscar información académica y científica. Consulta: 4 de abril de 2019.

https://www.uv.mx/personal/jomartinez/files/2011/08/como-buscar-en-internet_2.pdf

BLOG ARJÉ O RAÍZ COMÚN: FILOSOFÍA PARA TODAS LAS EDADES
2017 “A hombros de gigantes – Newton (1° Bach)” (imagen). En Blog Arjé o raíz común: filosofía para todas las edades. Consulta: 4 de mayo de 2019.

https://arjephilo.com/2017/10/23/a-hombros-de-gigantes-newton-1obach/

BLOG DE REDACCIÓN PUCP
2018 “¿Para qué se insertan citas en un texto académico?”. En Blog de redacción PUCP. Consulta: 30 de marzo de 2019.

http://blog.pucp.edu.pe/blog/blogderedaccion/2018/10/23/para-que-se-insertan-citas-en-un-texto-academico/

CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN CULTURA Y DESARROLLO (CICDE)
2018 “Sesión 2. Fuentes de información en la investigación”. En Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo. Universidad Estatal a Distancia. Consulta: 5 de abril de 2019.

https://investiga.uned.ac.cr/cicde/images/fuentes2_2018.pdf

LOZANO, Juan Manuel
1988 “Los gigantes de Newton”. Ciencias. México D. F., número 12, pp. 30-35. Consulta: 5 de abril de 2019.

https://www.revistaciencias.unam.mx/images/stories/Articles/12/CNS01204.pdf

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ (PUCP)
2019 “Cómo encontrar y utilizar información: recursos y tips”. En Sistema de Bibliotecas PUCP. Consulta: 5 de abril de 2019.

https://guiastematicas.biblioteca.pucp.edu.pe/formacion/inicio

Tras los pasos de Dora: vida y obra de Dora Mayer

En setiembre del 2018, el filósofo Joel Rojas publicó el libro Dora Mayer: el sol que disipa las nubes, texto que presenta la primera compilación de los estudios sociológicos y las diversas notas periodísticas publicados por la intelectual alemana. Este conjunto de textos abarca temas de distinto tipo, por ejemplo, el oncenio de Leguía, los derechos de los indígenas, los trabajos de otras intelectuales peruanas y su relación con el filósofo tusán Pedro Zulen. Este es uno de los trabajos más recientes, y de los pocos que podemos encontrar,  que nos acerca a la vida y obra de una de las mujeres que más influyó, a través de su labor intelectual, en el ámbito político, literario y científico del Perú de inicios del siglo XX. Sin embargo, como afirma Alionca Respaldiza, responsable de la conservación de las cartas inéditas, las fotografías y la autobiografía de Mayer, aquel estudio no es sino la puerta de todo lo que nos queda por conocer de esta pensadora.

Dora Mayer nació en Hamburgo en marzo de 1868; sin embargo, sus padres decidieron trasladarse al Perú en protesta contra el nuevo orden prusiano. Se instalaron en una casa en el Callao, donde sus padres se abocaron a la educación de Dora. Su infancia y su juventud se desarrollaron, entonces, entre apasionadas lecturas de textos de filosofía, literatura inglesa, entre otros. Este aspecto se vio ampliamente favorecido debido al marcado aislamiento en el que sus padres la mantenían. Es posible que esta severidad, así como el dominio materno sobre Dora, haya despertado, en palabras de Mayer, “un ansia de libertad que me ha conducido a comprender los sufrimientos de los pueblos oprimidos del mundo, a cuya causa debí más tarde dedicar las luchas de mi pluma” (citado en Zegarra 2009: 253).

Los artículos sobre esta investigadora hacen hincapié en su capacidad intelectual, así como en su larga trayectoria como periodista.  Respecto de esta última ocupación, se afirma que su periodo más activo fueron en las primeras décadas de 1900, lo que coincide con su labor en la Asociación Pro indígena, en cuya fundación participó (Jancsó 2012: 51). Durante estos años, colaboró con diarios y revistas muy importantes, como El Comercio, La Prensa, El Amauta y Oriental. Asimismo, tuvo bajo su cargo cuatro periódicos, todos de carácter social: El Deber Pro Indígena, La Crítica (prohibido en 1920 por el gobierno de Leguía), Concordia y El Trabajo (Chuhue 2017).

A menudo se destaca su participación en lo que más adelante sería conocido como los inicios del indigenismo. Esta preocupación por el llamado “problema indígena” puede ser apreciada desde sus primeras publicaciones. De este conjunto, sobresale una serie de artículos publicados en el diario El Comercio bajo el nombre “Cartas del Perené” que constituían relatos de viaje durante su paso por la sierra y la selva. Asimismo, resaltan los artículos “Reflexiones Amargas” y “El Indio” (Jancsó 2012: 51).  Se presume que desde una época temprana, Mayer se encontró en contacto con dichos pueblos, quienes le exponían la serie de abusos que se cometía contra ellos y le enviaban sus quejas que, luego, ella intentaba publicar en los periódicos limeños (Jancsó 2009: 95). Por otro lado, aunque menos conocida, fue notable su labor dentro de la comunidad china en el Perú. Su obra fue especialmente importante, ya que, desde sus escritos, asumió la defensa de dicha comunidad, a la vez que resaltaba la influencia positiva de esta en la sociedad peruana (Chuhue 2017). Esta postura fue escasamente compartida entre los intelectuales de la época, ya que sostenían que los inmigrantes chinos no contribuían con la nación y, además, consideraban que le quitaban plazas de trabajo a la población indígena (Jancsó 2015). También es importante mencionar la larga serie de colaboraciones que mantuvo con Oriental, revista de la comunidad china, cuyos números conservó en su biblioteca personal.

La labor de Dora Mayer resulta destacable en el espacio intelectual peruano, sobre todo si se tiene en cuenta que, a inicios del siglo XX, aún era un espacio hostil en el que participaban pocas mujeres. Esto se debía principalmente a los prejuicios que existían sobre estas y su capacidad intelectual, así como al rol maternal y doméstico que las excluía del ámbito público (Zegarra 2009: 254). Probablemente por eso se puede encontrar un esbozo feminista en sus primeros trabajos, aunque se distanció pronto de esta postura, producto quizá de la naturaleza de su educación y su carácter que la llevaron a apegarse a ideas más tradicionales (Subirana 2019).

La vida de esta intelectual se extinguió, a sus 81 años, el 7 de enero de 1959 en su morada en el Callao. Después de poco más de 150 años desde su nacimiento, se han empezado a organizar diversas actividades para rendirle el homenaje antes tan injustamente negado. Y es que resulta necesario resaltar la importancia e influencia de una figura como la de Dora Mayer en un Perú tal vez aún muy joven para seguir sus pasos.

 

Bibliografía

CHUHUE, Richard
2017 “Dora Mayer de Zulen”. Oriental. Lima, abril del 2017.  Consulta: 30 de abril del 2019.

http://www.revistaoriental.com/personaje-dora-mayer-de-zulen/

SUBIRANA, Katherine
2019 “Dora Mayer: una erudita en un país en transición”. El Comercio. Lima, 07 de   enero. Consulta: 29 de abril de 2019.

https://elcomercio.pe/eldominical/huella-dora-mayer-noticia-585425

JANCSÓ, Katalin
2009 Indigenismo político temprano en el Perú y la Asociación Pro-indígena. Tesis de doctorado en Historia del mundo hispánico. Szeged: Universidad de Szeged. Consulta: 29 de abril de 2019.

https://www.researchgate.net/publication/278505584_El_indigenismo_politico_temprano_y_la_Asociacion_Pro-Indigena

2012 “Dora Mayer en Amauta”. Revista de la Facultad de Humanidades y Lenguas Modernas Universidad Ricardo Palma. Lima, volumen 2012, número 15, pp. 49-53. Consulta: 9 de abril de 2019.

https://www.researchgate.net/publication/278509013_Dora_Mayer_en_Amauta

2015 “La inmigración china en el Perú y la asianófila Dora Mayer”. Americana:  E-journal of American Studies in Hungary. s/l, volumen 11, número 1. Consulta: 9 de abril de 2019.

http://americanaejournal.hu/vol11no1/jancso

ZEGARRA, Margarita
2009 “Dora Mayer, los indígenas y la nación peruana a inicios del siglo XX”. Anuario   de Estudios Americanos. Sevilla, volumen 66, número 1, pp. 251-288. Consulta: 9 de abril de 2019.

http://estudiosamericanos.revistas.csic.es/index.php/estudiosamericanos/article/view/310

Elaborado por Natalie Tigre Cardo.

Las imágenes han sido tomadas de El Peruano (http://www.elperuano.com.pe/noticia-paginas-halladas-79304.aspx) y Lima en escena (https://limaenescena.pe/joel-rojas-dora-mayer-fue-una-genuina-representante-del-indigenismo/).

La integración de citas en el texto académico

La duda sobre cómo incluir las citas en los textos está íntimamente vinculada con la siguiente: ¿por qué integrar citas en un escrito académico? Incluso requiere absolver una pregunta más básica: ¿qué es una cita?

En términos generales, una cita es la transcripción o reproducción parcial del contenido de un texto ajeno, seguido de la referencia de la fuente de origen. En la escritura académica, citar es imprescindible no solo para evitar la falta de honestidad intelectual o “plagio”, sino también para demostrar competencia en el manejo de las fuentes. En tal sentido, son muchas las razones para justificar esta práctica del citado, por ejemplo, el hecho de fundamentar nuestro propio discurso a través de la voz de otros autores o expertos, demostrar conocimiento sobre el tema abordado, informar al lector, cumplir la formalidad académica, etc. Sin embargo, la principal razón es un rasgo del propio texto académico como género discursivo: el principio dialógico (Mancuso 2015). En efecto, todo documento inscrito en un campo disciplinario se construye a partir del intercambio o diálogo intertextual con otros autores que han escrito o abordado el tema que estamos trabajando. De este modo, no solo apoyamos nuestro discurso, sino también edificamos nuestra propia voz e identidad social como autores a través de la elección u omisión de los aportes de otros.

Ahora podemos abordar el tema de cómo integrar las citas en el discurso. Existe una comparación útil para comprender este proceso que implica citar adecuadamente las voces de otros autores (Castelló y otros 2011). Imaginemos que llegamos algo tarde a una fiesta. Observamos que los concurrentes están en grupos y conversando amenamente. ¿Cómo podríamos integrarnos en algún grupo para participar de la conversación? Un primer paso sería averiguar el tema de la conversación: aquello que se ha dicho, pero también lo que no se ha dicho, y las posturas u opiniones de los participantes con respecto a tal asunto. De esta manera, nuestra intervención podrá ser tomada en cuenta, porque hemos entendido la situación o contexto comunicativo. Por el contrario, si no consideramos los antecedentes de la conversación, nuestra intervención puede resultar impertinente o no ser considerada por los demás.

Del mismo modo, es imprescindible que, antes de participar en una conversación académica, reconozcamos qué sostienen al respecto ciertos participantes claves de dicho diálogo, cómo lo han dicho, desde qué perspectiva lo comunican, por qué razones o qué falta decir para que nosotros podamos aportar algo. En ese sentido, el uso e integración de citas en nuestro discurso no solo contribuye a formar nuestra propia voz, sino que también demuestra honestidad intelectual de nuestra parte.

La analogía nos ha servido para comprender ciertos elementos básicos para un uso efectivo de la citas. No obstante, el lenguaje que se emplea en una fiesta y el lenguaje en un contexto académico no es el mismo. En el primer caso, es evidente que estamos frente a una situación informal o coloquial, mientras que, en el segundo, nos enfrentamos a una situación formal; esto quiere decir que se requerirá cumplir ciertas convenciones a la hora de integrar apropiadamente las citas a nuestro discurso. En general, una cita integrada al discurso debería incluir dos elementos básicos: el contenido transcrito de otro autor (literal o parafraseado) y la referencia. Además, según los objetivos comunicativos del autor, suelen incluirse una sección previa (un enunciado marco en el que se integra la cita) y un comentario posterior (para reiterar, cuestionar, ejemplificar, etc.).

Figura 1. Integración de una cita en el párrafo

Como se observa, luego del contenido transcrito va inmediatamente la referencia o la fuente. En este caso, siguiendo la Guía PUCP, el tipo de referencia puede denominarse “referencia parentética”; esto es, colocamos entre paréntesis el apellido del autor o nombre de la institución, el año de publicación y, luego de los dos puntos seguidos, el número de la página o páginas (inicial y final) en las que se encuentra el texto citado (PUCP 2015: 82).

A lo anterior hay que sumar otro elemento. En los trabajos académicos, se diferencian dos grandes tipos de citas: las citas directas y las citas indirectas (Castelló y otros 2011).

Citas directas

Son también conocidas como “citas literales” o no integradas al discurso. Se usan cuando reproducimos fiel o exactamente el discurso de otro autor sin que su voz se mezcle con la nuestra; es decir, ambos discursos se diferencian formalmente. El formato de la cita puede variar según dónde coloquemos el énfasis (Torres, González y Vavilova 2010).

  • Énfasis de la cita puesto en el texto

Los docentes deben repensar el papel que cumplen los artistas en la sociedad, puesto que “la cultura se ha transformado en una plataforma para la acción política” (Alfaro 2008: 189).

  • Énfasis de la cita puesto en el autor

Alfaro sostiene que “la cultura se ha transformado en una plataforma para la acción política” (2008: 189). Por tal razón, los docentes deben repensar el papel que cumplen los artistas en la sociedad.

Como se observa, las citas están demarcadas entre comillas dobles y forman parte del párrafo. Sin embargo, cuando “tienen seis líneas o más deben escribirse en un tamaño de letra menor que el empleado en el texto, con sangría y sin comillas. Además, […] debe separarse la cita del texto” (PUCP 2015: 84).

Citas indirectas

Las citas indirectas son también conocidas como citas de parafraseo. Se utilizan cuando el autor no reproduce las mismas palabras o frases de la fuente original, sino que el escritor las interpreta y las refiere con sus propias palabras o términos. En este caso, también habría dos modos (Castelló y otros 2011):

  • Citas indirectas integradas

De acuerdo con Foucault, el objeto no precede al discurso, sino que se va construyendo a través del tiempo y sobre la base de relaciones tensas entre saber y poder (2011: 114).

  • Citas indirectas no integradas

El objeto no precede al discurso, sino que se va construyendo a través del tiempo y sobre la base de relaciones tensas entre saber y poder (Foucault 2011:114).

El uso de las citas integradas y la que no son integradas depende de las estrategias y la intención de cada autor. En el primer caso, se denota una mayor cercanía entre aquel que escribe el texto y el autor citado, mientras que, en el segundo caso, se presenta una mayor distancia.

 

Bibliografía

CASTELLÓ, Montserrat y otros
2001 “La voz del autor en los textos académicos: construyendo
la identidad como escritor”. En MONEREO, Carles y Juan
Ignacio POZO (Eds.). La identidad en Psicología de la
Educación: enfoques actuales, utilidad y límites
. Barcelona: Edebé.
MANCUSO, Hugo
2005 La palabra viva. Teoría verbal y discursiva de Michail
M. Bachtin
. Buenos Aires: Paidós.
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
2015 Guía PUCP para el registro y citado de fuentes. Lima: Pontificia
Universidad Católica del Perú. Consulta: 14 de abril de 2019.http://departamento.pucp.edu.pe/derecho/wp-content/uploads/2014/05/GuiaPUCPregistroycitadodefuentes-2015.pdf

 

TORRES, Silvia, Adina GONZÁLEZ e Irina VAVILOVA
2010 La cita y la referencia bibliográfica. Guía basada en las normas APA.
Buenos Aires: Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales.
Consulta: 14 de abril de 2019.https://www.uahurtado.cl/pdf/Cita_y_Referencia_Bibliogrfica_gua
_basada_en_las_normas_APA.pdf

 

La primera imagen ha sido tomada de https://www.ahorradoras.com/category/regalos-y-muestras-gratis/cursos-gratis-recursos-gratis-regalos-y-muestras-gratis/page/8/.

Elaborado por Óscar Gallegos y David Vásquez

¿Cómo realizar el proceso de revisión de un texto?

La escritura de un texto implica la realización paulatina de tres procesos relacionados: la planificación, la redacción y la revisión (Centro Virtual Cervantes 2019). Esta última consiste en la relectura y la reescritura del texto para su mejora en términos de forma y contenido. La revisión, entendida como el perfeccionamiento constante de la escritura, implica, por tanto, la capacidad evaluativa del autor o autora para “detectar y analizar los problemas que afectan a su comprensión [del texto]” (Salvador y García 2009: 61). Aunque este proceso suele obviarse o desmerecerse en la escritura, la evaluación del borrador es sumamente importante, pues permite la corrección de elementos que resultan problemáticos para el entendimiento de la intención comunicativa por parte del lector o lectora: la coherencia local o global, las estrategias retóricas, la selección del léxico, la construcción sintáctica, aspectos ortográficos, etc. Por esa razón, debería ser  común que la versión final de un texto no coincida con el primer escrito. Ahora bien, si bien revisar un escrito podría resultar laborioso, es preciso hacerlo a fin de construir un texto de calidad.

Se pueden distinguir y definir tres actividades de revisión de un texto (Grupo Didactext s/f). Se acompaña la explicación con un ejemplo.

Figura 1. Fases del proceso de revisión de textos

  • En primer lugar, la detección de errores y carencias consiste en hallar las fallas o vacíos en los elementos que dificultan la inteligibilidad. Debido a que el autor o la autora han estado inmersos en su propio proceso de creación textual, se sugiere establecer un tiempo de reposo entre el proceso de redacción y revisión con la finalidad de evaluar el escrito con una mirada más distanciada y objetiva. Luego de ese periodo, para efectuar la primera etapa, se puede leer el texto en voz alta con la finalidad de descubrir diversos aspectos por mejorar, por ejemplo, ideas confusas o reiteradas, palabras que no encajen a primera vista, aspectos ortográficos dudosos, etc.

Figura 2. Fase de detección de problemas

  • En segundo lugar, el diagnóstico del problema alude a relacionar los errores o vacíos anteriormente detectados intuitivamente con una explicación textual, gramatical u ortográfica. En ese sentido, en este segundo procedimiento, el autor o la autora deben plantear una justificación acerca de las razones retóricas, gramaticales u ortográficas que sustenten por qué los elementos identificados no “suenan bien” en el texto.

Figura 3. Fase de diagnóstico de problemas

  • Finalmente, la reescritura corresponde a la última etapa de la revisión, que implica añadir o reemplazar elementos de la escritura antes detectados. Así, luego de haber identificado y diagnosticado los errores, el autor o la autora se encuentran mejor preparados para reformular frases, modificar la puntuación o suprimir información incoherente, entre otros.

Figura 4. Fase de reescritura

En resumen, la revisión de un texto académico resulta ser una parte fundamental de la escritura. Como se ha explicado, se trata es un proceso complejo que implica tres actividades –la detección, el diagnóstico y la reescritura–, que pueden realizarse recursivamente. Al finalizar de este proceso, será evidente que el primer borrador diferirá de documento final. La revisión resultará exitosa en la medida que, por las características finales del texto, cualquier lector sea capaz de comprender la intención, y las ideas principales y complementarias del escrito.

Bibliografía

CENTRO VIRTUAL CERVANTES
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https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/revisionescrito.htm

 

GRUPO DIDACTEXT
s/f Plataforma Web 2.0 “Redactext”. Fase IV: La revisión de y reescritura de textos expositivos de  divulgación [diapositiva]. Consulta: 10 de abril de 2019.

https://www.slideshare.net/DidacText/fase-iv-revision080714

 

SALVADOR, Francisco y Antonio GARCÍA
2009 “El proceso de revisión en la composición escrita de alumnos de Educación Primaria”. Revista Española de Pedagogía. Volumen 67, número 242, pp. 61-76. Consulta: 10 de abril de 2019.

https://www.jstor.org/stable/23766222

 

Elaborado por Gianinna Cangana y Renato López