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Avisos

De la oración al discurso. Sobre cómo construir oraciones cabales

La variedad académica, el registro lingüístico que se emplea en contextos comunicativos de carácter formal, se caracteriza por su claridad en fondo y forma. En cuanto a lo primero, un texto de este tipo debe ser coherente y presentar cohesión entre las ideas expuestas. En cuanto a lo segundo, se rige por las normas planteadas por la Real Academia Española, en lo relativo al léxico empleado, las pautas de corrección ortográfica, de puntuación y sintaxis (Fernández y del Valle 2016: 144-148).  Es en este último aspecto en el que nos centraremos. En particular, nos ocuparemos de la construcción oracional en el discurso escrito, un elemento fundamental para lograr la transmisión de un mensaje claro y preciso.

Una característica indispensable de una oración es que debe incluir verbo principal para que la idea expresada sea estructural y semánticamente clara: un enunciado cabal. En ese sentido, no basta con que una frase presente, como elemento central, un verboide –infinitivos (observar, establecer, producir), participios (observado, establecido, producido), gerundios (observando, estableciendo, produciendo)– o un verbo subordinado. Así, por ejemplo, frases como las siguientes no pueden ser consideradas oraciones.

  • Disminuir la cantidad de desechos por familia. X
  • El calor producido por la resistencia. X
  • Difundiendo prejuicios sobre las lenguas originarias. X

En los tres casos previos, las frases solamente presentan infinitivo, participio y gerundio, respectivamente, y no existe algún verbo principal. Asimismo, puede advertirse otra característica común entre estas secuencias: son ideas que, en términos coloquiales, parecen “incompletas” y, por lo tanto, no claras del todo. Ello justamente responde a la ausencia del verbo principal. En contraste, si se revisan los siguientes ejemplos, se trata de oraciones con sentido completo, precisamente en virtud de la aparición del verbo principal. Solo en estos casos, se emplea el punto, pues “la función principal del punto consiste en delimitar el final de un enunciado” (RAE 2010: 293).

  • Los expertos recomiendan disminuir la cantidad de desechos por familia. ✓
  • El calor producido por la resistencia era excesivo. ✓
  • Difundiendo prejuicios sobre las lenguas originarias, se perpetúa la discriminación. ✓

Ahora bien, también es necesario precisar que no todo verbo conjugado es siempre principal. Para que sea considerado como tal, debe ser el núcleo de la oración; en otros términos, no debe estar subordinado por ningún elemento gramatical.

  • Las aulas virtuales presentan recursos interactivos y contribuyen en el aprendizaje de los estudiantes.

El ejemplo anterior es un enunciado compuesto, a su vez, por dos oraciones que presentan la misma jerarquía. Si realizáramos el ejercicio mental de sustraer una u otra, notaríamos que no se pierde el sentido de ninguna de las oraciones que componen el enunciado mayor, precisamente porque son potencialmente independientes entre sí. A este tipo de enunciados complejos se les denomina oraciones coordinadas.

En contraposición con lo anterior, también existen oraciones compuestas por subordinación, como los siguientes enunciados, que incluyen partículas subordinantes que anteceden al verbo subordinado. Estas suelen ser relativos (que, quien, cual, cuyo, como, cuando, donde, adonde, apenas, mientras…) y conjunciones subordinantes (porque, si, pues, aunque, para que…) (RAE 2011: 125).

  • Los efectos sociales que prevén los estudios generarían una gran crisis política.  ✓
  • Mientras se incremente la autonomía, la motivación de los alumnos aumentará.  ✓
  • Los autos eléctricos son baratos, si bien aún falta verificar su viabilidad en el país. ✓

En estos casos, si se extrae la oración principal, aquella que presenta el verbo principal, entonces no se mantendría “el sentido completo” de la oración, tal como es posible examinar enseguida:

  • Que prevén los estudios. X
  • Mientras se incremente la autonomía. X
  • Si bien aún falta verificar su viabilidad en el país. X

Considerando lo anterior, es posible afirmar que el verbo principal es esencial para conservar y comunicar la coherencia o integridad de una oración. Esto contribuye a la construcción del sentido en el discurso, en tanto que está constituido por un conjunto cohesionado de oraciones.

A modo de ilustración, obsérvense los siguientes párrafos y las diferencias entre ellos en los fragmentos subrayados. En el primer caso, se incluyen secuencias no oracionales (solo con verboide o verbo subordinado), las cuales deben ser modificadas a fin de que se satisfaga el criterio de integridad de las oraciones, como se observa en el segundo caso. Sin duda, hay otras versiones también válidas para reformular el párrafo inicial.

  • Regularmente, se plantean varias soluciones para el problema del tránsito en Lima. Por ejemplo, construir nuevas vías o reformar las rutas autorizadas. La primera opción es la privilegiada por los alcaldes. Sin embargo, que no muestra resultados positivos en la reducción del tráfico. La otra alternativa apenas se probó hace unos años. No obstante, generando esa experiencia reclamos de los ciudadanosX
  • Regularmente, se plantean varias soluciones para el problema del tránsito en Lima. Por ejemplo, se propone construir nuevas vías o reformar las rutas autorizadas. La primera opción es la privilegiada por los alcaldes. Sin embargo, se trata de una medida que no muestra resultados positivos en la reducción del tráfico. La otra alternativa apenas se probó hace unos años. No obstante, esa experiencia terminó generando reclamos de los ciudadanos. ✓

Referencias bibliográficas

FERNÁNDEZ, María y Julio DEL VALLE
2016 “El momento de la redacción”. Cómo iniciarse en la investigación académica: una guía práctica. Lima: Fondo Editorial PUCP, pp. 105-149.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
2010 Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
2011 Nueva gramática básica de la lengua española. Barcelona: Espasa.

Elaborado por Mariana Carlin y Marlon Gamarra Ruiz.

 

La imagen ha sido tomada de https://i1.wp.com/sociedadbiblicatrinitaria.org/wp-content/uploads/2015/09/En-el-princio-era-el-VERVO-1.png?ssl=1.

A propósito de la elaboración de fichas de lectura

La lectura es una actividad importante en la investigación porque, por medio de esta, los estudiantes descubren los conocimientos del campo académico y profundizan en lo trabajado en las clases con los docentes (Carlino 2005). Asimismo, para investigar sobre algún tema, los académicos atraviesan un arduo proceso de revisión de fuentes, proceso en el cual la lectura resulta fundamental. Sin embargo, es muy probable que no se logre recordar todo lo leído de manera específica. Por ello, es necesario emplear herramientas que faciliten el registro y recuperación de la información, como parte de la investigación bibliográfica (Marconi y Lakatos 2007). Para ese fin, una estrategia clásica y todavía útil es el fichaje de lecturas. En este texto, se explica en qué consiste esta técnica y cómo adaptarla a nuestros hábitos de estudio e investigación.

¿Qué son las fichas?

El fichaje de lectura consiste en el registro de la información relevante obtenida en libros, artículos y otros textos académicos y científicos. Fichar permite organizar y clasificar la los datos para guardarlos y recuperarlos en los momentos en que se requieran. Por esa razón, es crucial elaborar las fichas de manera adecuada, en particular, debe ser un proceso sistemático. El producto de esta actividad son las fichas. Como recuerdan Marconi y Lakatos (2007), se distinguen cinco tipos de fichas según las anotaciones que se realicen:

  • Fichas de comentario
  • Fichas de información general
  • Fichas de aclaración (glosa)
  • Fichas de resumen
  • Fichas de citación

En este escrito, se plantea una versión mixta: citación-comentario.

¿Cómo elaborar fichas?

En principio, se debe considerar que no existe una sola forma de elaborar fichas, sino que depende de los fines de la actividad (¿para qué se ficha?) y el estilo personal (¿cómo me siento más cómodo fichando?). Antes de proponer una secuencia para fichar, se debe recordar que, en toda ficha de lectura, es necesario incluir la información que se extrae (por ejemplo, la cita exacta o parafraseada) y su procedencia, lo que se concreta en la referencia al autor y la obra, y el número de página (Boeglin 2012: 121). Para consignar la información con éxito, es necesario seguir algunos pasos.

Paso 1. Consigna la información bibliográfica de la fuente

Solemos contar con muchos libros en físico y en soporte virtual. Muchos de estos pertenecen a un mismo autor o autora. Por ello, es importante registrar correctamente la información de acuerdo con los datos del libro, artículo o ensayo leído. De esta manera, se evitan confusiones al momento de citar a los autores o autoras de un texto. La información se consiga de la siguiente manera.

Paso 2. Selecciona un contenido relevante y regístralo

Como explica Boeglin (2012), se debe registrar la cita de manera clara, y la información relacionada con la página o páginas. Estos datos son muy importantes para hallar nuestras citas con facilidad en el texto de origen.

Paso 3. Escribe un comentario u observación sobre la cita

Cada vez que se lee un libro, este proceso se desarrolla de manera diferente. Una primera lectura puede dejar interrogantes o dudas que, en una segunda lectura, se pueden responder o aclarar. Por tanto, es necesario que en la ficha se considere un espacio para escribir algún comentario o pregunta que se haya generado a partir de la recopilación de las información.

Paso 4. Asignación de palabras clave

Si se trabaja en una computadora, resultará muy útil recuperar las citas a partir de las palabras clave. Según sea el caso, se pueden consignar entre tres y cinco palabras relacionadas con el tema que sobre el que se esté fichando. Estos términos permiten la recuperación de la cita con mayor rapidez.

En conjunto, la ficha completa sería la siguiente:

Por último, se pueden guardar las fichas en la computadora o imprimirlas. En el primer caso, las palabras clave facilitarán la búsqueda, pues no es necesario abrir uno a uno los archivos para encontrar la cita requerida. Por otra parte, se puede optar por imprimirlas o elaborarlas en hojas escritas. Estas se enumeran y organizan por temáticas, autores o disciplinas afines.

Bibliografía

BOEGLIN, Martha
2012 Leer y redactar en la universidad. Del caos de las ideas al texto estructurado. Bogotá: Eduforma.
CARLINO, Paula
2005 Escribir, leer y aprender en la universidad. Una introducción a la alfabetización académica. Primera edición. Buenos Aires: Fondo Cultura Económica de Argentina.
MARCONI, Marina y Eva LAKATOS
2007 Técnicas de pesquisa. Sexta edición. Sao Paulo: Atlas.

Elaborado por Gianinna Cangana, Pamela Jimenez y Renato López.

La primera imagen ha sido tomada de https://es.wikihow.com/hacer-y-organizar-fichas-de-vocabulario.

 

¿Qué es un artículo de investigación científica y cómo se organiza?

¿Qué es?

El artículo de investigación científica es un texto académico que informa los resultados de una investigación, proporciona nuevos conocimientos y amplía la discusión sobre temas específicos de un área determinada de la ciencia. Este posee una estructura y características propias que permiten una difusión bastante amplia. Si bien tiene sus orígenes en las ciencias biomédicas, hoy es producido en casi cualquier área científica.

Un poco de historia

Los primeros escritos científicos se remontan al siglo XVI, con la publicación del calendario “Los días convenientes para sangrar y purgar” (Camps 2007: 3). La evolución de la ciencia y el aumento exponencial de los estudios hacia fines del siglo XIX requirió que se adoptaran formas de registrar no solo el conocimiento, sino también los métodos empleados en la investigación. De ese modo, detractores u otros investigadores interesados podían recrear la experimentación realizada (Day 2005: 6). La proliferación de artículos y la cantidad de información proveían obligó a las editoras a reducir el espacio de cada uno y a solicitar una única estructura lógica y simple (Camps 2007: 8; Day 2005: 7: González y Máttar 2010: 1896). Así surge el formato IMRyD, utilizado de manera extensiva en las revistas científicas y el ámbito académico en general.

¿Cuál es su objetivo?

La principal razón para la producción de artículos de investigación científica es divulgar el conocimiento generado y los nuevos procedimientos utilizados en el proceso (Unesco, citado en Camps 2007: 6). Además, se facilita el intercambio entre los mismos especialistas y se provee a futuras investigaciones antecedentes que enriquecen tanto los marcos teóricos como la interpretación de los fenómenos.

¿Cuáles son sus características principales?

En este tipo de texto, se valora la practicidad, claridad y sencillez de la información expuesta. Por este motivo, reúne una serie de características que permiten simplificarlos y consultarlos de manera uniforme.

  • Formal. El estilo de escritura debe presentar claridad y precisión, utilizar el léxico apropiado y una variedad académica de la lengua en que se encuentre escrita. Además, se debe emplear la terminología de la especialidad científica en cuestión; de tal modo, no existirán confusiones entre términos de distintas áreas (Camps 2007: 5; Day 2005: 2).
  • Público. Un artículo de investigación científica se encuentra casi siempre publicado en alguna revista especializada o indexada, de manera física o virtual. Esto permite la difusión del conocimiento no solo a otros especialistas del tema, sino también a cualquiera que se interese en este (Camps: 2007: 5).
  • Controlado. Aunque muchos de los artículos de investigación suelen ser escritos por expertos, gran parte de los autores son investigadores neófitos o incluso estudiantes. Por tal motivo, los artículos de investigación científica suelen ser evaluados por un equipo de investigadores con mayor experiencia. Este equipo puede aceptar o rechazar el contenido del texto (Camps 2007: 5).
  • Ordenado. Por último, si bien la formalidad de un artículo y el uso de la terminología son necesarios, estos deben presentar ideas y premisas ordenadas, de modo que se constituya una secuencia lógica (Day 2005: 2). La redacción debe poseer coherencia, claridad, precisión y brevedad, elementos claves para un artículo conciso y fácil de difundir (Camps 2007: 7). Asimismo, se debe seguir una estructura con los mismos criterios. Para esto, el formato IMRyD permite organizar la información lógicamente.

¿Cómo se organiza?

La organización del artículo, de acuerdo con el modelo IMRyD, brinda al autor una guía para el proceso de redacción y, además, facilita la comprensión del texto por parte de los lectores (Camps 2007: 9). Las exigencias pueden variar ligeramente en cada revista o especialidad, de acuerdo con su área temática o interés; sin embargo, las estructuras generales de los artículos cada día son más globales, ya que buscan uniformizar los criterios de presentación (González y Máttar 2010: 1896). De esta manera, el formato IMRyD se constituye como el modelo estándar y es usado por las revistas científicas internacionales más prestigiosas. Las siglas IMRD indican el esquema principal: introducción, metodología, resultados y discusión. Estas no son las únicas secciones, aunque sí las más importantes. A continuación, se explican estas y otras partes el artículo.

  1. Título. Es uno de los elementos más importantes, ya que, si se logra enunciar clara y explícitamente el tema principal del trabajo, el artículo podrá encontrarse con facilidad. En caso contrario, la visibilidad del trabajo en las bases de datos se verá comprometida (Carrasco, Lorenzo y Santiñá 2011: 135). Además, debe ser creativo para despertar interés en el lector.
  2. Autores. En la actualidad, es muy común la coautoría; sin embargo, siempre debe mencionarse a un autor principal, al cual se le conoce también como senior author. Se trata de la persona que contribuyó en mayor medida al desarrollo de la investigación (Vílchez y Vara 2009: 62).
  3. Palabras clave / keywords. Generalmente, incluye de 3 a 6 palabras y sus equivalentes en inglés. Estas permiten catalogar el trabajo dentro de un área específica; por lo tanto, si se eligen cuidadosamente, el artículo podrá ser leído por más investigadores (Vílchez y Vara 2009: 56).
  4. Resumen / abstract. Debe contar con un máximo de 250 palabras y ser considerado por los autores como una entidad independiente; es decir, debe comprenderse sin necesidad de leer todo el artículo, pues junto con el título y el autor o autores, el resumen será la única información que figurará en las bases de datos. Además, es importante que cumpla con las siguientes características: ser descriptivo al presentar el tema del artículo, informativo al explicar brevemente los aspectos metodológicos y los hallazgos, y estructurado al contener una síntesis de cada una de las partes principales del formato IMRyC (Carrasco, Lorenzo y Santiña 2011: 136). Por último, se debe incluir una traducción correcta al inglés para el abstract.
  5. Introducción. Aquí se busca capturar la atención del lector y ofrecerle la mayor información posible, ya que, al ser tan variada la producción de artículos científicos, probablemente sea la única sección que revisen los lectores por completo (Vílchez y Vara 2009: 39). Inicialmente, se debe realizar una actualización de los antecedentes del problema. Luego, es necesario realizar la descripción y declaración explícita de los objetivos del estudio y, finalmente, se debe incluir la justificación de por qué se decidió abordar dicha investigación (Carrasco, Lorenzo y Santiña 2011: 136).
  6. Metodología. En esta sección, también conocida como “métodos y materiales”, se debe describir minuciosamente cómo se ha realizado el estudio. Esto quiere decir que es necesario explicar cuáles fueron los procedimientos utilizados de acuerdo con el problema de la investigación y también qué materiales se emplearon. Se suelen incluir el diseño del estudio, la población que ha sido estudiada, las técnicas aplicadas para recoger y analizar los datos, etc. (Carrasco, Lorenzo y Santiñá 2011: 136). La descripción de esta parte debe ser detallada, pues es imprescindible que esta permita a otros investigadores determinar la confiabilidad y validez del estudio, así como de poder reproducirlo o duplicarlo (Vílchez y Vara 2009: 15).
  7. Resultados. Esta sección cumple dos funciones. La primera es demostrar los hallazgos o resultados más significativos, consistentes y nuevos de los análisis descritos en la sección anterior, incluyendo los negativos. La segunda es presentar las pruebas que apoyan tales resultados que puedan explicarse mediante un texto, figuras o tablas. En este apartado, es importante seguir la secuencia que mejor responda a las preguntas de investigación planteadas en la introducción con el fin de facilitar la comprensión del lector (Carrasco, Lorenzo y Santiñá 2011: 137). Los hallazgos deben exponerse de forma clara y concisa, pero objetivamente: aún no deben interpretarse.
  8. Discusión. Es la única parte del artículo que no se escribirá en pasado. Se considera como la sección más importante, pero también la de mayor complejidad al momento de elaborarla y organizarla. En esta sección, se deben interpretar los hallazgos en relación con otros estudios y se debe argumentar la validez de la investigación. Es necesario, en primer lugar, evitar caer en especulaciones que vayan más allá de los límites de la lógica de la investigación; y, en segundo lugar, no ocultar los resultados anómalos o limitaciones del estudio. Es preferible “aceptar las debilidades del estudio, comparar, contrastar y rendirse ante evidencia científica de los resultados” (González y Máttar 2010: 1896).
  9. Agradecimiento. Aquí pueden reconocerse las contribuciones que precisen agradecimiento, pero no autoría, por ejemplo, a las personas que hayan revisado el manuscrito y hayan colaborado con la revisión. También, se puede agradecer por la ayuda técnica y por el apoyo material o financiero especificando la naturaleza de esa ayuda (Carrasco, Lorenzo y Santiñá 2011: 135).
  10. Referencias bibliográficas. En esta parte, se presenta la recopilación completa de las investigaciones acerca del tema tratado. No todas las instituciones científicas se rigen por la misma normatividad para organizar el citado y la bibliografía, pero los sistemas que se emplean comúnmente para estos artículos de investigación son Vancouver, APA y Harvard.
  11. Anexos. De ser necesario, se adjunta información complementaria que no forma parte de cuerpo principal del artículo, pero que sirve para detallar aspectos de la investigación. Suelen incluirse cuestionarios, tablas con información detallada, imágenes, planos, etc.

En síntesis, el artículo de investigación científica es uno de los textos más usados por la comunidad científica, cuya finalidad es la de difundir nuevos conocimientos y procedimientos. Debe ser formal, controlado, ordenado, coherente y breve para que cumpla con eficiencia su objetivo: la divulgación. El formato que mejor cumple estas características, además de servir de guía a investigadores y lectores, es el modelo IMRyD, utilizado de modo generalizado en el ámbito científico. Este modelo variará sus partes según el área de especialidad o las exigencias editoriales; sin embargo, mantendrá la secuencia lógica y la concisión que plantea.

Referencias

CARRASCO, Genis, LORENZO, Susana y Manuel, SANTIÑÁ
2011 “Manual de estilo de la Revista de Calidad Asistencial. Guía obligatoria para nuevos autores”. Revista de Calidad Asistencial. Volumen 26, número 2, pp.132-141. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

https://www.elsevier.es/es-revista-revista-calidad-asistencial-256-articulo-manual-estilo-revista-calidad-asistencial–S1134282X11000376

CARRIÓN-GARCÍA, María Ángeles y Tirso-Javier HERNÁNDEZ,
2018 “Factores psicosociales y desgaste psíquico en ámbito laboral”. Salud Uninorte. Barranquilla, volumen 34, número 3, pp.705-714. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

http://rcientificas.uninorte.edu.co/index.php/salud/article/viewArticle/10587

CAMPS, Diego
2007 “El artículo científico: desde inicios de la escritura al IMRyD”. Archivos de Medicina. Volumen 3, número 5, pp. 1-9. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

https://www.redalyc.org/pdf/503/50330503.pdf

DAY, Robert
2005 Cómo escribir y publicar trabajos científicos. Washington: The Oryx Press. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

http://www.bvs.hn/Honduras/pdf/Comoescribirypublicar.pdf

GONZÁLES, Marco y Salim MÁTTAR
2010 “¿Formato IMRaD o IMRyD para artículos científicos?”. Revista MVZ Córdoba. Córdoba, volumen 15, número 1, pp. 1895-1896. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

http://www.redalyc.org/pdf/693/69319041001.pdf

VÍLCHEZ, Carlos y Arístides VARA
2009 Manual de redacción de artículos científicos. Lima: Universidad San Martín de Porres. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

https://universoabierto.org/2015/12/14/manual-de-redaccion-de-articulos-cientificos/

Elaborado por Manuel Olortegui Ángeles y Almendra Miranda Charqui.

 

La primera imagen ha sido tomada de https://arqueologiacudep.es.tl/Como-elaborar-un-documento-cient%EDfico.htm.

 

 

 

2019: Año Internacional de las Lenguas Indígenas

Una lengua, además de ser un código de símbolos utilizado para comunicarse, también es un sistema de conocimientos complejos que se han desarrollado durante cientos o miles de años (Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas 2018). Por esa razón, los pueblos valoran sus lenguas: por ser una herramienta de comunicación y una fuente de saberes culturales. De ese modo, se trata de un elemento que fortalece la identidad como comunidad lingüística y social. Al conservar sus lenguas, los pueblos buscan también preservar su cultura.

En el Perú, según información de la Base de Datos de Pueblos Indígenas y Originarios (Ministerio de Cultura), se han registrado 48 lenguas indígenas entre la zona andina y la amazónica, entre las cuales se identifican el quechua, el aimara, el asháninka y el awajún, con la mayor cantidad de hablantes. Esto equivale al 13% de la totalidad de peruanas y peruanos. Sin embargo, estas lenguas están continuamente en peligro de extinción: en los últimos 400 años, han desaparecido al menos 35 lenguas; además, en la actualidad, tres se encuentran en peligro y 18 en grave peligro de desaparecer (Ministerio de Cultura). Estas son situaciones similares que experimentan otros países de Latinoamérica.

Por esta razón, el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (2018) ha alertado sobre las amenazas contra las lenguas indígenas y ha exhortado sobre la necesidad de enfrentar esta situación. Esta institución busca implementar medidas para fomentar su uso y protegerlas. Por ejemplo, entre el 2003 y el 2005, se ha dirigido a los gobiernos cuyas lenguas se encuentran en peligro con el afán de incentivar a los gobiernos a difundir actividades relacionadas con lenguas indígenas, como la promoción de centros de estudios sobre las culturas y lenguas indígenas en las universidades.

Además, este órgano internacional ha solicitado el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Por ello, en concordancia con el llamado de atención hacía las lenguas originarias, la Asamblea General de la ONU declaró el 2019 como el “Año Internacional de las Lenguas Indígenas”. Con esta medida, se busca visibilizar a los pueblos indígenas y sus lenguas portadoras de cultura e identidad. El interés de estas instituciones gira alrededor de fomentar su cuidado y la conciencia del peligro de que estas desaparezcan en los próximos años, lo que significaría una pérdida significativa de saberes y conocimientos culturales para las comunidades y sus naciones (Degawan 2019).

Bibliografía

 

BASE DE DATOS DE PUEBLOS INDÍGENAS Y ORIGINARIOS
Lengua indígena y originaria. Consulta: 26 de mayo del 2019.

http://bdpi.cultura.gob.pe/node/81

DEGAWAN, Minnie
2019 “Lenguas indígenas, conocimientos y esperanza”. En Correo de la Unesco. Consulta: 26 de mayo del 2019.

https://es.unesco.org/courier/2019-1/lenguas-indigenas-conocimientos-y-esperanza

FORO PERMANENTE PARA LAS CUESTIONES INDÍGENAS
2018 “Lenguas indígenas”. En United Nations. Department of Economic and Social Affairs Indigenous Peoples. Consulta: 26 de mayo del 2019.

https://www.un.org/development/desa/indigenouspeoples/wp-content/uploads/sites/19/2018/04/Backgrounder-Languages-Spanish.pdf

MINISTERIO DE CULTURA
10 cosas que debes saber sobre las lenguas indígenas peruanas y sus hablantes. Consulta: 26 de mayo del 2019

http://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/paginternas/tablaarchivos/2013/05/10cosasquedebessabersobrelenguasindigenas.pdf

 Elaborado por Annie Apaza Zavala y Jorge Narvaez.

La imagen ha sido tomada de http://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/paginternas/tablaarchivos/2013/05/10cosasquedebessabersobrelenguasindigenas.pdf.

 

 

El lenguaje vital y proteico de Enrique Verástegui

La desaparición del prolífico poeta Enrique Verástegui (1950-2018) conmocionó a las letras peruanas. Se dice que, cuando un poeta muere, hay un poco más de tristeza en el mundo. Sin embargo, cuando un poeta de la talla de Verástegui nos deja, la melancolía es infinita. ¿Quién es Verástegui? ¿Cuáles fueron sus aportes? ¿Por qué tenemos que leerlo?  Son algunas preguntas claves que se deben responder, sobre todo si se piensa en aquellos versos suyos que pretendían incendiar la ciudad letrada nacional y latinoamericana.

Enrique Verástegui nació en Lima en 1950, pero su hogar y su barrio, al que siempre volvía, fue San Vicente de Cañete, a 111 kilómetros de Lima. El terremoto del 2007, que dejó inhabitable su casa en Cañete, lo obligó a mudarse a la capital. En una entrevista, Jarry, como lo conocían en su barrio, anotó: “Esa casa era el útero al cual yo siempre volvía y ahora ya no tengo a dónde volver. Quizá si mi casa siguiera en Cañete yo no me habría venido a vivir a Lima” (León 2018). Esta referencia a su provincia es clave para entender parte de su poética y su visión del mundo. Por su procedencia provinciana, a lo que se sumaba su origen afrodescendiente, Verástegui tuvo que sufrir discriminación, soledad y una cierta marginalidad cuando arribó a la capital peruana. Estas experiencias y sentimientos alimentarán su visión crítica de la ciudad, la modernidad alienante y los sistemas ideológicos.

Estudió Economía y Administración en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En ese tiempo, publicó su primer poemario: En los extramuros del mundo (1971). Según Paul Guillén, con esa primera obra, “Verástegui fundó su propia ciudad e incendió a la poesía peruana con sus maravillosos poemas” (citado en White 2011: 462). Luego, vendrán sus viajes a Europa, su época parisina, sus aprendizajes del arte y la cultura del viejo continente. En compañía de Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel, fundó el movimiento Hora Zero a principios de los años 70. Este grupo de jóvenes, en su mayoría de provincia, tuvo una actitud contestataria y crítica frente a la tradición poética peruana, principalmente de los años 50 y 60. En palabras de Guillermo Niño de Guzmán, quien conoció al poeta y editó una de sus obras, Hora Zero “arrebató la poesía a los cenáculos intelectuales y la sacó a la calle. Sus encendidos manifiestos, publicaciones y recitales consiguieron abrirle un espacio en el debate nacional” (2018). Para Biviana Hernández, Hora Zero “resituó en el contexto peruano y latinoamericano algunas de las claves expresivas de las vanguardias históricas, como la voluntad de ruptura, la vinculación entre poesía y política, la rearticulación del proyecto arte-vida y la actitud iconoclasta” (2012: 279). En ese sentido, se puede decir que el movimiento al que perteneció Verástegui marcó un cambio en la poesía peruana escrita hasta esa fecha.

Entre sus obras de poesía y prosa más reconocidas, contamos con Praxis, asalto y destrucción del Infierno (1980), Angelus novus (volumen 1, 1989; volumen 2, 1990), Monte de goce (1991), Taki onqoy (1993), Albus (1995), El modelo del teorema (1997), Yachay hanay (2006), Teoría de los cambios (2009) y La máquina del crepúsculo (2012). Estas constituyen solo una pequeña muestra no solo de su fértil trabajo con el lenguaje poético, sino también de esa continua voluntad de trascender los límites genéricos o convencionales de la literatura. A saber, su poética conjuga las matemáticas con la filosofía, el arte con la ciencia, el ensayo con la ficción. Su lenguaje traspasa las fronteras disciplinares y culturales. Enrique Verástegui se muestra en su obra como un hombre cosmopolita, pero con una conciencia crítica de la compleja heterogeneidad de su origen. Debido a ello, su lenguaje también es una constante búsqueda por romper las rígidas estructuras que perpetúan el poder y los centros.

En definitiva, hay que leer a Enrique Verástegui porque ha sido uno de los pocos en redescubrir y replantear la relación entre el arte y la vida, esa búsqueda de utopía mediante la estética, y esa visión integral y plural de la sociedad.

 

Bibliografía  

HERNÁNDEZ, Biviana
2012 “Poesía y neovanguardia, notas para pensar un nuevo repertorio”. Revista De Critica Literaria Latinoamericana. Volumen 38, número 76, pp. 271-296. Consulta: 27 de setiembre de 2018.

http://eds.b.ebscohost.com.ezproxybib.pucp.edu.pe:2048/eds/pdfviewer/pdfviewer?vid=4&sid=b9a93906-5441-4072-9607-e4be632e912f%40sessionmgr4009

LEÓN, Rafaella
2018 “Fallece poeta Enrique Verástegui” [Entrevista a Enrique Verástegui]. El Comercio. Lima, 30 de julio. Consulta: 27 de setiembre de 2018.

https://elcomercio.pe/somos/enrique-verastegui-mi-casa-canete-utero-siempre-volvia-noticia-451331

NIÑO DE GUZMÁN, Guillermo
2018 “Enrique Verástegui: el poeta incendiario”. El Comercio. Lima, 5 de agosto. Consulta: 27 de setiembre de 2018.

https://elcomercio.pe/eldominical/actualidad/enrique-verastegui-poeta-incendiario-noticia-543150

VERÁSTEGUI, Enrique
1971 En los extramuros del mundo. Lima: CMB
WHITE, Steven.
2011 “Leyendo a Enrique Verástegui”. Callaloo: A Journal Of African Diaspora Arts And Letters. Volumen 34, número 2, pp. 462-463. Consulta: 27 de setiembre de 2018.

https://www-jstor-org.ezproxybib.pucp.edu.pe/stable/41243093?seq=1#metadata_info_tab_contents

 

Las imágenes han sido tomadas de https://peru21.pe/cultura/enrique-verastegui-extramuros-417608.

Pensamiento y lenguaje: ¿es realmente cierto que todo pensamiento es lingüístico?

¿Quién no se ha sumergido alguna vez en este antiguo debate que gira en torno a la relación entre lenguaje y pensamiento? ¿Cuando expresamos un pensamiento en lenguaje, empezamos con una idea enteramente formada y luego la traducimos en una secuencia de palabras, lo cual implica que debería ser posible pensar aun si no tuviéramos lenguaje? ¿O si, más bien, la idea no está totalmente formada hasta que adquiere forma con las palabras, lo cual significa que todo pensamiento depende del lenguaje y no es distinto de él? (Fedorenko y Varley 2016: 132) Ciertamente, todos hemos alguna vez intentado responder, al menos intuitivamente, este misterio sobre la relación entre cognición y el sistema de signos lingüísticos. En el proceso, hemos adoptado alguna de las dos posiciones previamente mencionadas. ¿Cuál de las dos es la correcta? En el presente texto, defenderemos la primera posición sobre la base de estudios en neurociencias y psicología. Para ello, proporcionaremos sucintamente tres argumentos que muestran que no constituyen el mismo fenómeno y que es posible que haya cognición en ausencia del lenguaje verbal.

En primer lugar, los neurocientíficos Fedorenko y Varley han demostrado que, en los casos de individuos con afasia global (i.e. personas inhabilitadas de entender y producir sentido lingüístico), se puede hallar casi intacta la capacidad de resolver ejercicios aritméticos, solucionar problemas lógicos, pensar no simbólicamente en las creencias de otros, comprender las estructuras musicales y orientarse en su ambiente (2016: 132). Todo ello es posible porque, en el cerebro humano, el área de pensamiento en sus diversos aspectos (ej. matemático, lógico, musical) es distinta del área del lenguaje verbal (i.e. área de Broca, área de Wernicke, circunvolución angular), tal y como se comprueba por estudios de correlación con imagen por resonancia magnética funcional (FMRI, en inglés). Por ejemplo, en el área matemática, las personas afásicas pueden resolver ejercicios aritméticos complejos que incluyen sumar, restar, multiplicar, dividir con números enteros y fracciones (Fedorenko y Varley 2016: 135; Varley et al. 2005). En el área de resolución de problemas lógicos, se han reportado casos anecdóticos de pacientes con afasia gramatical severa que pueden jugar ajedrez, un juego que es considerado el epítome del razonamiento humano, puesto que incluye altas demandas de atención, memoria de trabajo, planeamiento y pensamiento deductivo (Varley 2016: 137; Varley y Siegal 2000). Más aún, los individuos afásicos con daño a la zona izquierda de la intersección temporoparietal (TPJ en inglés) conservan la denominada teoría de la mente. Es decir, son capaces de pensar acerca de las creencias de las otras personas, sobre uno mismo y de representarse los estados mentales de los otros (Varley 2016: 139).

 

En segundo lugar, la investigadora Jean Mandler también resalta que el pensamiento es independiente al lenguaje verbal, incluso anterior y la base de este. En este nuevo marco de evidencia, Mandler ha ratificado que los infantes a los nueve meses de edad presentan un sistema conceptual preverbal lo suficientemente rico para permitir el comienzo del lenguaje verbal. En otras palabras, hay pensamiento conceptual mucho antes del lenguaje verbal en infantes, lo cual significa que la visión de Piaget de entender al bebé como una criatura enteramente sensoriomotora, que no puede pensar por falta de sistema conceptual no es exactamente correcta  (2004: 508). Como indica Mandler, los infantes desarrollan, durante los primeros nueve meses, una base conceptual extensa que incluye conceptos de objeto, de acciones y de relaciones espaciales, los cuales ensamblan “para recordar el pasado, resolver problemas simples y hacer referencias inductivas” (2004: 512).

 

En tercer lugar, los psicólogos Hulburt y Akhter sostienen que existe un fenómeno mental que muestra claramente que hay pensamiento sin ninguna simbolización. El fenómeno es llamado “pensamiento no simbolizado” (unsymbolized thinking en inglés), y se caracteriza por ser un pensamiento diferenciado y explícito que está desprovisto completamente de lenguaje verbal, de imágenes u otros símbolos  (2007: 1366). Según los investigadores, este es un fenómeno muy frecuente en nuestra experiencia fenoménica del mundo, pero que pasa desapercibida por la mayoría de nosotros debido a la presuposición de que todo pensamiento es lingüístico (2007: 1368). De hecho, el pensamiento no simbolizado constituye una de las cinco características más comunes de nuestra experiencia interna durante la vigilia, frente a las otras cuatro que son discurso interno, visión interna, sentimientos, conciencia sensorial (2007: 1365).

 

En síntesis, según las conclusiones de estudios en neurociencias y psicología, es posible expresar pensamiento sin la necesidad de recurrir al lenguaje verbal. Por un lado, el estudio en personas con afasia global revela que el pensamiento es independiente al lenguaje verbal y más abarcador, puesto que aborda el pensamiento matemático, lógico, musical y el sentido de navegación. Por otro lado, el estudio en el desarrollo cognitivo en infantes muestra que el pensamiento conceptual preverbal es anterior y el fundamento del lenguaje simbólico. Por último, el estudio sobre el fenómeno del “pensamiento no simbolizado” resulta una experiencia común dentro de nuestro habitar en el mundo, que apunta a que hay pensamiento sin lenguaje.

 

Bibliografía

FEDORENKO, Evelina y Rosemary VARLEY
2016 “Language and thought are not the same thing: evidence from neuroimaging and neurological patients”. Annals of the New York Academy of Sciences. New York, volumen 1369, número 1, pp. 132-153. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4874898/

HULBURT, Russel y Sarah AKTHER
2008 “Unsymbolized thinking”. Consciousness and Cognition. Nevada, volumen 17, número 4, pp. 1364-1374. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1053810008000524

MANDLER, Jean M.
2004 “Thought before language”. Trends in cognitive sciences. California, volumen 8, número 11, pp. 508-513. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1364661304002426

VARLEY, Rosemary y Siegal, M.
2000 “Evidence for cognition without grammar from causal reasoning and ‘theory of mind’ in an agrammatic aphasic patient” Current Biology. Volumen10, número 12, pp. 723-726. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0960982200005388

VARLEY, Rosemary et al.
2005 “Agrammatic but numerate”. Proceedings of the National Academy of Sciences, volumen 102, número 9, pp. 3519-3524. Consulta: 15 de junio de 2019.

https://www.pnas.org/content/102/9/3519

 

Elaborado por Óscar Gallegos y David Vásquez.

La imagen ha sido extraída de https://slideplayer.es/slide/4881644/.

¿La delimitación temática es el título del trabajo?

Puede ser tentador utilizar el tema de un trabajo como título. Después de todo, aparentemente son lo mismo. Si bien puede existir cierta semejanza, ambos no desempeñan el mismo rol en la escritura y, por lo tanto, no siempre resulta apropiado usar el enunciado del tema delimitado a modo título. En este texto, se comentan los procesos de construcción y las funciones de estos dos elementos a fin de diferenciarlos.

En primer lugar, la delimitación temática es uno de los pasos fundamentales para la elaboración de un texto académico expositivo. Como se plantea en Mauchi y Tavera (2012), este paso involucra la elección de un asunto al interior de una disciplina. El objetivo es evitar cubrir muchos tópicos de manera superficial (132), lo que coloquialmente se expresa con el refrán “el que mucho abarca poco aprieta”. Así, por ejemplo, no podría considerarse “la contaminación minera” como tema delimitado, pues este comprende diversos aspectos para construir un solo texto acerca de tal contenido. Por tanto, el investigador debe plantearse las siguientes preguntas generales para aproximarse mejor al tema: ¿cuál es el enfoque que deseo adoptar respecto del objeto de estudio (en este caso, la contaminación minera)?, ¿a qué coordenadas espaciales y temporales restringiré el objeto de estudio? En otras palabras, para la definición del tema específico, se puede adoptar la siguiente propuesta. Se considerar que son cuatro elementos los que constituyen el enunciado del tema delimitado: el enfoque, el objeto de estudio, el eje espacial y el eje temporal.

Figura 1. Ejemplo de delimitación temática

Así, planteados los límites, el investigador puede continuar con otros pasos: la búsqueda y selección estratégica de fuentes académicas pertinentes, y la planificación de un esquema de contenido.

En contraste con el tema delimitado, el título de un texto es el paso final. Además, debe reflejar el tema central del texto mediante una frase nominal. En el mejor de los casos, el título se crea a partir de palabras claves, con la finalidad de que el lector conozca de antemano cuál es el contenido que va a encontrar. Para ello, “se trata de condensar en una sola frase todo el contenido que se ha desarrollado. Además, como es el primer contacto entre un texto escrito y el lector (receptor) debe cumplir la función de llamar su atención”  (Mauchi y Tavera 2012: 124). Ya sea a través de una cita o con un juego de palabras, el propósito es atraer a la lectura. Como se acaba de indicar, el impacto del título es un factor que debe considerarse, sobre todo, para la difusión del texto académico. Así lo expresa Day (2005): “Al preparar el título de un artículo, su autor hará bien en recordar un hecho importante: ese título será leído por miles de personas. Es posible que solo pocas personas, si es que lo hace alguna, lean el trabajo entero; pero muchas leerán el título, ya sea en la revista original o bien en alguno de los servicios secundarios (resúmenes e índices bibliográficos)”. El siguiente es un ejemplo en que se muestra la relación  entre la formulación del tema específico y el título.

Figura 2. Contraste entre tema delimitado y título

Debe considerarse que, cuando la investigación se realiza para una institución determinada (universidad, revista académica, etc.), es necesario revisar las normas para el caso y seguir las recomendaciones indicadas.

En conclusión, si bien existe una conexión entre el tema específico y el título del texto, es posible identificar diferencias. En primer lugar, el tema delimitado es el primer paso antes de la redacción del texto, mientras que el título es el paso final. En segundo lugar, el tema delimitado sirve de ayuda al investigador para acotar su objeto de estudio considerando un enfoque, un tiempo y un espacio, mientras que la función del título es capturar la atención del lector y motivar la revisión completa del escrito mediante la selección y articulación de palabras claves en una frase nominal.

 

Bibliografía

DAY, Robert
2005 Cómo escribir y publicar trabajos científicos. s/l: Organización Panamericana de la Salud. Consulta: 5 de junio de 2019.

 

http://www.bvs.hn/Honduras/pdf/Comoescribirypublicar.pdf

MAUCHI, Beatriz y Elizabeth TAVERA (editoras)
2012 Redacción y comunicación: material de trabajo para el alumno. Lima: Pontifica Universidad Católica.

La imagen ha sido tomada de https://serescritor.com/la-importancia-del-titulo/.

La literatura peruana de la violencia política: más allá de las «voces masculinas»

Los libros que hablan de las guerras son incontables. Sin embargo, siempre han sido hombres escribiendo sobre hombres […] Todo lo que sabemos de la guerra lo sabemos por la «voz masculina». Todos somos prisioneros de las percepciones y sensaciones «masculinas». De las palabras «masculinas».

Svetlana Alexiévich

Se han escrito y se seguirán escribiendo novelas, cuentos, poemarios y obras teatrales sobre el periodo de violencia política que sufrió el país en los años ochenta y noventa. Dicha época constituye un episodio traumático y aún incomprensible de la historia peruana reciente. Sin embargo, ¿cuántos de estos textos son escritos por mujeres? ¿Cómo se representan la subjetividad femenina y el horror de la guerra más allá de las voces masculinas a las que alude Alexiévich en el epígrafe? Debemos iniciar por mencionar que, afortunadamente, la lista de escritoras que han explorado estos temas, poco a poco, empieza a visibilizarse, gracias a investigaciones y antologías, por ejemplo, Al fin de la batalla (2015), libro de cuentos compilados por Ana María Vidal.

En este contexto de reescritura desde la femineidad, las siguientes líneas tienen como propósito comentar el poemario Las hijas del terror (2007) de Rocío Silva Santisteban, uno de los textos más representativos de la literatura sobre la violencia política.

Las hijas del terror y la resemantización de Unos cuantos piquetitos de Frida Kahlo

Este poemario, galardonado con el Premio Copé de Plata en el 2005, consta de cuatro secciones: «sabes bien que perdí la batalla», «todo lo sólido se desvanece en el aire», «por la calle nadie revela jamás la pena que le roe la vida» y «unos cuantos piquetitos». Si bien se establece una relación intertextual diferente en cada sección, según sugieren los títulos, interesa destacar la relación entre el poemario y la pintura Unos cuantos piquetitos de la artista mexicana Frida Kahlo.

Para ello, es necesario contextualizar. ¿Cómo surgió la idea de retratar un feminicidio? De acuerdo con la historiadora del arte Emilia Bolaño, «Frida Kahlo leyó en el periódico la siguiente noticia: un hombre mató a su mujer y en los tribunales se defendió diciendo que sólo le había dado “unos cuantos piquetitos”. Según la policía, fueron veinte puñaladas». La indolencia que expresaba la respuesta del asesino revelaba, ante la mirada de la pintora mexicana, la normalización de la violencia ejercida sobre la mujer y, específicamente, sobre su cuerpo. Kahlo no solo registró el hecho, sino que intervino en el «mundo» del espectador al pintar «rastros de sangre» por toda la extensión del cuadro, incluso en el propio marco.  De esta manera, la violencia, simbolizada por la sangre, se desborda y parece «salpicar» al espectador, con lo que se logra interpelarlo.

Al igual que Unos cuantos piquetitos, el poemario de Silva Santisteban deviene en un «espacio» de denuncia contra la violencia de género al incorporar las voces de las víctimas y las sobrevivientes del conflicto, con lo cual les devuelve su protagonismo. Dichas voces se sitúan en dos espacios geográficos determinados, el urbano y el rural, lo que modula el nivel de violencia experimentado, tal como se observa en los poemas «Los muertos huelen en la parte más profunda del paladar» y «BAvioLADA».

Por un lado, en el primer poema, el sujeto femenino urbano es descrito como «prisionera-de-sí-misma», porque busca llenar un vacío inexplicable y persistente —el vacío y el horror de la guerra y sus cadáveres—, recorriendo centros comerciales «para poder sonreír un poco». Sin embargo, pese a sus esfuerzos, no consigue olvidar el «olor» de los muertos, el cual no proviene de afuera, sino del interior de ella: su paladar. Así, la entrega a una vida consumista o el deseo de volver a un «orden» anterior a la guerra resulta ser un paliativo momentáneo porque la memoria y la violencia no pueden ser eliminadas del inconsciente ni del cuerpo.

[…] Un trago, una cita, un beso furtivo, algo de sexo rápido y la ciudad empieza a despejarse.

La bruma se disipa.

Los colores de las luces en la noche cobran dimensiones inexplicables. Las bombillas rojas, el neón lila de las discotecas, el aire denso, los anuncios de las tiendas.

Pero el olor sigue ahí, ahí, en el fondo del paladar (Silva Santisteban 2007: 52)

Por otro lado, la representación del sujeto femenino rural en «BAvioLADA» es el de una víctima directa del conflicto, que es ultrajada sexualmente por una tropa del Ejército. No obstante, la violencia de los hechos descritos en el poema contrasta, pero, al mismo tiempo, se complementa y «romantiza» con la voz de la balada «Fuiste mía un verano» de Leonardo Favio. Así, en la textura del poema, se entrecruzan tres «voces»: la de la víctima, la del perpetrador y la de la canción. La suma de estos discursos superpuestos, como el rastro de sangre en el marco de la pintura de Frida Kahlo, interpela e incomoda  deliberadamente al lector al homologar la imposición del deseo masculino en uno y otro registro, pese a las negativas y a las súplicas de la víctima.

Asimismo, es necesario agregar otra capa de violencia en este poema: el insulto. Al respecto, Carlos Aguirre sostiene que «insultos tales como “perros” y “perras” fueron usados constantemente tanto por Sendero Luminoso como por miembros de las fuerzas del orden para referirse a sus “enemigos”. La deshumanización del contrario es parte sustancial de una guerra. El insulto se convierte también en un arma de combate» (2011: 109). No obstante, designar al sujeto femenino como «perra» no es solo un gesto propio de un contexto bélico, sino constituye también un insulto que forma parte de la vida cotidiana de las mujeres. En otras palabras, comparar y reducir a lo animal a las mujeres, resulta otro mecanismo de desacreditación y agresión más.

¿su nombre?, ¿para qué?

era suboficial o teniente o no sé qué

porque ordenaba, les dijo, háganlo rápido

como yo y no se ensucien demasiado

entonces pasaron uno por uno, dos, tres

no más, por favor, no, no, déjenme morir

cuatro cinco seis

ya no, Dios, ya no, ya no

siete

estaba completamente muerta, muerta, muerta,

ocho

fuiste mía un verano

ocho, fueron ocho

perra, ladra

solamente un verano (Silva Santisteban 2007: 21)

En suma, ¿cómo se resemantiza el cuadro de Frida Kahlo en Las hijas del terror? Por un lado, en el texto, se agregan capas adicionales de violencia al cuerpo femenino, marcado claramente por un contexto bélico, pero también por las mismas relaciones de poder que operaban en el cuadro. Asimismo, ya no se trata únicamente de una violencia física y simbólica, sino también sexual, lingüística y de clase. Por otro lado, a diferencia de Unos cuantos piquetitos, en el poemario, las voces femeninas —urbanas y rurales, víctimas y sobrevivientes— toman la palabra y el protagonismo de su relato, de modo que dan cuenta de la violencia en o sobre su cuerpo, tal como ocurre con «Los muertos huelen en la parte más profunda del paladar» y «BAvioLADA», respectivamente.

 

Bibliografía

AGUIRRE, Carlos
2011 “Terruco de m… Insulto y estigma en la guerra sucia peruana”. Histórica. Lima, volumen 35, número 1, pp. 103-139. Consulta: 8 de junio de 2019.

http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/historica/article/view/2813/2743

BOLAÑO, Emilia
s/f “Unos cuantos piquetitos. Frida denuncia la violencia machista en esta desgarradora escena”. Consulta: 11 de junio de 2019.

https://historia-arte.com/obras/unos-cuantos-piquetitos

SILVA SANTISTEBAN, Rocío
2007 Las hijas del terror. Lima: Ediciones Copé.

https://www.verdadyreconciliacionperu.com/libros/librosDetalle.aspx?Id=1097

Elaborado por Sha Sha Gutiérrez.

La imagen ha sido tomada de Historia/Arte (HA!) (https://historia-arte.com/obras/unos-cuantos-piquetitos).

El legado literario de los intelectuales afroperuanos

A lo largo de los años, se ha reivindicado la valía de algunas personalidades afroperuanas que han destacado en el campo del deporte, de la música o de la gastronomía. Poco se conoce sobre su contribución a la defensa de la nación, como la participación de Alberto Medina Cecilia, quien peleó en el Huáscar junto a Miguel Grau, o la valiente intervención de Catalina Buendía de Pecho, una heroica mujer afroperuana que bregó en la guerra del Pacífico. De igual manera, más allá del reconocimiento del célebre decimista Nicomedes Santa Cruz, uno de los baluartes de la cultura nacional desde mediados del siglo XX, no se ha calibrado el aporte de los intelectuales afroperuanos y afroperuanas en el campo de la literatura y las artes. Frente a esta ausencia, es importante visibilizar y valorar su participación dentro de la literatura. En este texto, se expondrá la obra de quienes, en este ámbito, han contribuido más a forjar la literatura del país.

Lucía Charún-Illescas

Lucía Charún-Illescas nació el 19 de octubre de 1950 y es considerada la primera escritora afroperuana. Es autora de la novela Malambo, publicada en 2001. Sin embargo, pocos saben que esta novela fue publicada por primera vez traducida al italiano en Florencia en el 2000. Posteriormente, en 2004, se publicó la traducción al inglés en la Universidad de Chicago. Aunque Charún-Illescas también es autora de artículos y cuentos, estos textos son casi desconocidos en el Perú, debido a que solo se han publicado en revistas europeas. En ese sentido, Malambo ha sido, hasta hoy, su obra más difundida.

Esta novela representa un punto de inflexión en las letras afroperuanas. En primer lugar, la obra propone un diálogo constante entre la historia oficial y la memoria de los afrodescendientes. El título mismo de la novela nos remite a un barrio de esclavos que existió durante la época colonial. Como ha señalado el crítico Juan Manuel Olaya, la autora aprovecha este referente y «logra que Malambo se enlace con éxito en el proceso de la literatura afrolatinoamericana, pues la diáspora africana y la esclavitud como temática transversal, en un contexto pluricultural e interétnico, hacen que esta novela se inscriba en el proceso de reescritura de la historia oficial y de la esclavitud africana en el Nuevo Mundo desde la ficción literaria» (2017). En tal sentido, la novela se propone repensar las representaciones e imaginarios que, arraigados desde la etapa colonial, se han inscrito como parte de la versión oficial de la historia. En segundo lugar, a diferencia de obras como Monólogo desde las tinieblas (1975) o Canto de sirena (1987), que tienen una marcada predominancia de personajes masculinos, Malambo consigue articular un punto de vista inusual. A partir de la creación de ciertos caracteres femeninos, como Pancha, la yerbera, o la sensual Altagracia Maravillas —que, a veces, subvierten los códigos que las determinan y son las guardianas de la sabiduría ancestral yoruba—, la novela propicia una reflexión sobre el cuerpo, el poder y el erotismo que encuentra en la perspectiva de las mujeres un nuevo soporte expresivo. Esta reivindicación del personaje femenino afroperuano, uno de los principales méritos de la novela, sirve para que la narrativa propuesta discuta temas que convocan la atención de la población peruana. Por ello, aunque la novela se ambienta y sitúa en el pasado, el rol que cumplen los personajes femeninos la proyecta hacia las preocupaciones del presente.

Antonio Gálvez Ronceros

Uno de los escritores que ha enriquecido las letras nacionales a través de la revaloración de la cultura popular afroperuana es Antonio Gálvez Ronceros. Este notable escritor nació en Chincha Alta el 14 de octubre de 1932. Dedicó su vida a la docencia superior en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y, en 1974, fue galardonado con el premio José María Arguedas. En opinión del novelista y crítico Miguel Gutiérrez, después de Ribeyro, Antonio Gálvez Ronceros es el más notable cuentista de la Generación del 50, a la cual pertenece cronológicamente (2008: 81). En efecto, su mayor contribución a las letras peruanas es el libro de relatos Monólogo desde las tinieblas (1975), una de las piezas maestras de la literatura del siglo pasado. En dicho libro, se representa el habla de los afroperuanos de la zona de Chincha: «Como verá uté, señó diputra, ete camino e güeno. Pero como lo camione se golpean con tanto güeco que tiene, necesita su afartrao» (2017: 41). Asimismo, a la representación de la oralidad, se suma el uso táctico del humor que sirve para desmantelar las estructuras de poder arraigadas en la sociedad peruana (cf. “El carnet”, p. e.). No obstante, la fuerza de los relatos no solo descansa en su aptitud para increpar a la sociedad de su tiempo, sino en su capacidad de aproximar al lector a la vida del campesino afroperuano, de un modo en que la ternura hacia él surge casi de forma espontánea: «A tu edá tan chiquita sabes cosas que tialegran y cosas de miedo que tiacen sufrí. Pero farta aprendé mucho má» (100).

Gregorio «Goyo» Martínez

Otro autor representativo de la cultura afroperuana fue Gregorio Martínez, llamado cariñosamente Goyo por sus amigos y lectores. Nació en Coyungo, Nazca, en 1942. Y este fue el espacio geográfico que le sirvió para desarrollar sus ficciones más importantes. Formó parte del mítico Grupo Narración. Escritor versátil, entre sus libros de cuentos destacan Tierra de caléndula (1975) y Biblia de guarango (2001). Sin embargo, quizás su libro más celebrado sea Canto de sirena (1977), novela en la que se narra en primera persona las aventuras amorosas de Candelario Navarro, un anciano que recuerda y reflexiona con nostalgia sobre diversos momentos de su vida. Respecto al valor de su obra literaria, Juan Manuel Olaya, especialista en literatura afroperuana, ha afirmado que Martínez «[…] supo representar, de manera irónica, contestataria, con un sui géneris, hiperbólico, desenfrenado, lascivo, lúdico, la desértica costa-sur del Perú, su Coyungo natal, y las relaciones interétnicas, relaciones de poder y relaciones ¿sexuales? bajo el abrasante sol iqueño» (Olaya 2018: 5). En otras palabras, ello significa que Martínez es el autor que da voz a un grupo marginado por la historia oficial: las personas afroperuanas que habitan en el sur peruano.

Podemos mencionar dos aspectos fundamentales en la obra de Martínez. El primero de ellos se vincula con los registros lingüísticos que emplea el autor para constituir su estilo propio. Martínez intenta captar la riqueza lingüística de la oralidad de los afroperuanos de la costa-sur-central del Perú. Sus personajes representan el habla «coyungana», la variedad regional de su pueblo. Es interesante observar la forma cómo Martínez tensa y articula diversos registros para su propósito estético, como en este fragmento en el que se aprecia el diálogo entre dos idiolectos, el de Candelario Navarro y el de su madre: «Yo nací ahí, adebajo del pacay, porque mis padres, don Manuel Ramos y doña María Ester, habían ido a darle serenata a la tírberta, […] que el día 2 de febrero era su santo, o su natal como decía mi madre que en su hablar y sus costumbres no se avenía a la manera corriente, siempre tenía un modo particular de llamar a las cosas, fuera que quisiese decir carona que para ella era sudadero, o sopa que nunca la llamaba así sino simplemente chufla» (1987: 52). El efecto en el lector no es la percepción de un habla artificial, sino la de un lenguaje verosímil y dúctil. El segundo aspecto es la presencia de pobladores de las zonas rurales de la costa-sur como protagonistas. Por ejemplo, en uno de los monólogos finales del epílogo de Canto de sirena también encontramos esta descripción: «como no quisieron pagarnos nos trajimos vivas con la raíz envuelta con tierra y malahoja las plantas de maíz, de pallar y hasta el culantrito que habían sembrado los muchachos» (1987: 158). Aunque contado con cierto aire de anécdota, es un pasaje que ejemplifica muy bien la complicada situación socioeconómica de los campesinos al trabajar en las haciendas. La obra de Gregorio Martínez está llena de este tipo de escenas sobre la vida de los hombres del campo.

Para finalizar, es importante mencionar que el universo de escritores afroperuanos y afroperuanas es cada vez más creciente. Los autores mencionados son quizás los casos más emblemáticos. Tanto Lucía Charún-Illescas, Antonio Gálvez Ronceros y Gregorio Martínez han alcanzado, cada uno de un modo diferente, una difusión amplia y, con seguridad, el interés por su obra aumentará. Sin embargo, no podemos ignorar el aporte de autores, también, importantes como José «Cheche» Campos Dávila, Abelardo Alzamora, Álvaro Morales Charún, entre otros. Podemos concluir que el legado de los intelectuales afroperuanos en la literatura se aprecia en el desarrollo de estilos renovados a partir de sus proyectos lingüísticos, y en el aporte de nuevos matices sociales y afectivos para la construcción de nuestra identidad nacional. Queda pendiente el compromiso de la crítica literaria para generar otros canales de divulgación, y el interés de las instituciones que velan por la difusión cultural, la promoción de la lectura y la educación.

Bibliografía

CHARÚN ILLESCAS, Lucía
2001 Malambo. Lima: Universidad Nacional Federico Villarreal.
GÁLVEZ RONCEROS, Antonio
2017 Monólogo desde las tinieblas. Lima: Alfaguara.
GUTIÉRREZ, Miguel
2008 La generación del 50: un mundo dividido. Lima: Editorial Arteidea.
MARTÍNEZ, Gregorio
1987 Canto de sirena. Lima: Mosca Azul Editores.
OLAYA ROCHA, Juan Manuel
2015 «Lucía Charún-Illescas, la primera novelista afroperuana». En Personajes afrodescendientes del Perú y América. Lima: Centro de Desarrollo Étnico (CEDET), pp. 120-130.
2018 «Presentación». En D’Palenque, año 3, núm. 3. Lima, p. 5.

Elaborado por Pamela Jiménez, Armando Alzamora y Lisandro Solís.

Ribeyro, 25 años después

El 4 de diciembre de 1994, en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, Julio Ramón Ribeyro fallece a los 65 años. Han transcurrido 25 años desde su partida; sin embargo, su vigencia como escritor es indiscutible. De todos los autores que se revisan en la etapa escolar y universitaria, quizá Ribeyro sea uno de los nombres que más ha permanecido en el radar literario.  Una pregunta razonable es por qué este escritor peruano sigue vigente.

Julio Ramón Ribeyro fue parte de la Generación del 50, la cual se preocupaba por la fragmentación del sujeto, manifestada en la disociación y el quebrantamiento de dicho individuo con la totalidad. El autor escribe bajo estas coordenadas, pero lo hace desde diversos géneros, tales como la novela, el ensayo, el teatro, el diario o el aforismo. Esta proliferación de géneros podría ser confundida con indecisión o una inacabada exploración literaria; no obstante, el mismo autor señala, en la introducción a su Antología Personal, que “las fronteras entre los llamados géneros literarios son frágiles y catalogar sus textos en uno u otro género es a menudo un asunto circunstancial, pues toda obra literaria es en realidad un contínuum. Lo importante no es ser cuentista, novelista, ensayista o dramaturgo, sino simplemente escritor” (1994a: 11). Ribeyro manejaba diversos tipos de género, mas estos estaban unidos por fibras temáticas como la marginación, el fracaso, el desencanto, la decadencia social, los problemas de integración social y la desigualdad socioeconómica (Higgins 1991: 2). Todos estos eran problemas propios de la modernización de los años 40 y 50; pese a ello, no es posible negar que estos continúan en la era posmoderna. A continuación, analizaremos un par de cuentos para ilustrar dichos problemas en la narrativa de Ribeyro.

Por un lado, “Espumante en el sótano” (Ribeyro 1994b: 353), narra la historia de Aníbal, un empleado público del Ministerio de Educación que es marginado por sus pares y superiores. Este personaje, como muchos de Ribeyro, se resiste a dicha marginación e intenta subvertirla cuando invita a sus compañeros a celebrar con él sus 25 años de servicio. Aníbal prepara el festejo con diligencia y dispone copas para beber champán. Mientras el sujeto contiene sus emociones para expresar un sentido mensaje a sus compañeros, uno desde atrás dice: “¿Champán? ¡Esto es un infame espumante!”. Cuando Aníbal termina con su discurso, después de varias interrupciones, la frágil superficialidad de la celebración se termina de romper cuando su jefe le alcanza un estropajo y le dice: “Todo está muy bien, Aníbal, pero esto no puede quedar así. Estarás de acuerdo en que la oficina parece un chiquero. ¿Me haces el favor?”. El hombre, aterrizado a la realidad, mira el sótano donde ha trabajado por 25 años, lleno de colillas y restos de empanada, se remanga la camisa, se pone de rodillas y empieza a limpiar. Aníbal reflexiona: “Nada estaba en su sitio. No era solamente un sótano miserable y oscuro, sino —ahora lo notaba— una especie de celda, un lugar de expiación”. Es así como el personaje que Ribeyro construye contiene en sí mismo la marginación y el fracaso, y la lucha fallida por integrarse socialmente en su calidad de subalterno.

Por otro lado, los problemas de integración social también pueden ser reconocidos en “De color modesto” (Ribeyro 1994b: 194). Alfredo es un joven miraflorino de veinticinco años, que se muestra como un personaje solitario y observador de los demás personajes que no tienen problema para socializar con naturalidad. Él siente que no debe estar ahí después de intentar relacionarse con las jóvenes de la fiesta y fracasar repetidas veces, debido a sus gustos, a su edad y a su situación económica. Es entonces cuando Alfredo nota un espacio ajeno a la fiesta donde los sujetos celebran de forma particular: la cocina. El joven ingresa a este espacio y, de pronto, sus problemas para socializar se suspenden. Baila con una negra, conversa, ríe con naturalidad y sosiego. Incluso, se aventura a explorar otros espacios con ella y llegan al jardín interior. Es en este espacio donde ocurre la colisión social más importante del relato: los familiares pretender entrar al jardín para partir la torta, y descubren a Alfredo y la negra, que, según el sistema de creencias de la época, no debían estar juntos con ese nivel de intimidad. Ambos son expulsados de la fiesta. El joven se rebela contra dicho sistema al pasear con la negra frente a su casa y el malecón. Sin embargo, la conducta de Alfredo no nace de una contestación frente al racismo de la época, sino que es, más bien, una instrumentalización del escándalo que produce el color de la mujer para su acto de rebeldía. Esto queda claro cuando ambos son interceptados por la policía y esta lo reta a pasear con la negra por el parque Salazar, lugar generosamente iluminado y poblado por jóvenes limeños. Alfredo piensa en las implicancias de un paseo como ese y “como si se internara en un mar embravecido, todo su coraje se desvaneció de golpe”. Ribeyro finaliza el cuento con Alfredo huyendo del lugar y dando excusas, y la “mujer de color modesto” alejándose cabizbaja. Es decir, el relato termina con la derrota de la endeble resistencia del personaje.

Como hemos podido observar, estos dos cuentos son solo una muestra de cómo Lima era y sigue siendo una sociedad poscolonial. Es decir, es una ciudad donde las diversas formas de marginación no han desaparecido, sino que se han transformado y han tomado nuevos rostros y cuerpos desde los que oprimen. En consecuencia, en la Lima del siglo XXI, es posible encontrar Aníbales y “mujeres de color modesto” posmodernas que aún luchan por salir del encasillamiento y las limitaciones a las que se han enfrentado por siglos.

Bibliografía

HIGGINS, James
1991 Cambio social y constantes humanas: La narrativa corta de Ribeyro. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial.
RIBEYRO, Julio Ramón
1994a Antología personal. México: Fondo de Cultura Económica.
1994b Cuentos Completos. Madrid: Alfaguara.

Elaborado por Samantha Escobar.

 

 

La imagen ha sido tomada de https://www.educaccionperu.org/julio-ramon-ribeyro-la-voz-arte-del-fracaso/.