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Avisos

Sobre el origen de los términos “cuarentena”, “epidemia” y “pandemia”

La etimología es la especialidad de la lingüística que se encarga del estudio del origen de las palabras, de la configuración de su significado y su forma. Es decir, si se pretende entender las razones de la existencia de una palabra, la etimología es la disciplina que examina dicha procedencia.

En situaciones de emergencia de salud pública, como las que actualmente experimentan el país y el mundo, explorar, indagar e investigar son actividades posibles en una población que se encuentra en cuarentena como consecuencia de la pandemia de la COVID-19. En este marco, se rastrean aquí los orígenes de esas dos palabras que, hoy en día, son mucho más que lexemas: son una realidad.

Cuarentena

El término cuarentena, según el Diccionario de la lengua española, se define como “aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas o animales”. El origen de esa palabra es italiano. En principio, la denominación fue trentina en Venecia y Ragusa hacia 1377; luego, en Marsella (1383), se adoptó la forma quarantina, debido a la virtud que se le atribuía a ese periodo en relación con los cuarenta días de Hipócrates.

La sociedad empleó ese término en la Edad Media debido al inicio de la lepra y, luego, debido a las pestes que azotaban los territorios europeos. Sin embargo, hacia la época de las Cruzadas, la cuarentena, y, por tanto, su uso como término, se volvió sistemática, sobre todo cuando los venecianos, los grandes traficantes, empezaron a adoptar medidas preventivas al retornar sus embarcaciones a su país. Tiempo después, la cuarentena fue establecida metódicamente mediante disposiciones gubernamentales en el siglo XVI, pues se esbozaron las primeras doctrinas acerca del contagio. Por ejemplo, en Inglaterra (1348-1592), se expidieron bajo autoridad real disposiciones de cuarentena contra la peste a nivel local.

En segunda instancia, en el Nuevo Mundo, se estableció la primera cuarentena en Santo Domingo debido a la viruela en 1519. Un decreto supremo, en 1669, ordenaba, en Martinica, que los buques negreros procedentes de lugares sospechosos de epidemias anclaran lejos. Incluso, se dispuso en dicho decreto que ningún tripulante debía bajar sin previa autorización médica o de los principales cirujanos, y se declaraba en cuarentena a toda la tripulación de haber alguna enfermedad a bordo. Por otra parte, en países latinoamericanos como Chile, en los siglos XVI y XVII, se imponían cuarentenas marítimas contra el ganado procedente del Perú, debido a la epizootia. Es decir, adoptaron medidas preventivas como matar el ganado lanar de origen peruano a fin de evitar el contagio o la transmisión desde la especie animal al hombre. Además, se impusieron cuarentenas terrestres contra Argentina por el mismo motivo. De esta forma, se instauró el uso del término cuarentena en cada situación de sospecha de contagio o emergencia de salud pública.

Pandemia

El término pandemia es definido por el Diccionario de la lengua española como “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. Como se puede apreciar, esta palabra mantiene una estrecha relación etimológica con epidemia. Es por esta razón que, para explicar el origen de la primera, es necesario referirse, también, a la evolución histórica de la segunda.

Los orígenes de ambas palabras se encuentran en la lengua griega. Sin embargo, resulta curioso constatar que, a diferencia de hoy, su significado no estaba relacionado, en absoluto, con la salud. En primer lugar, como explica Dalia Ventura, a quien seguimos en esta exposición, el sustantivo epidemia puede rastrearse, inclusive, en los poemas épicos atribuidos a Homero, compuestos en los siglos VIII-VII a. C. Así, por ejemplo, es posible encontrar la palabra epidemios (<‘ἐπιδήμιον>) al menos cuatro veces en sus obras. En esas épocas, se podía identificar que el vocablo estaba conformado por dos elementos de procedencia indoeuropea: el prefijo epi- (<ἐπί>) ‘sobre’, ‘encima de’ y la raíz demos (<δῆμος>) ‘población’, ‘gente’. Su sentido literal, entonces, hacía referencia a la cualidad de permanecer “sobre un pueblo” o “en una población”. Originalmente, se empleaba para aludir a una persona que residía “en un pueblo”, a menudo, en calidad de extranjero, como documenta Corominas. Como se observa, en este primer momento, no existía un vínculo aún entre la palabra y la idea de enfermedad.

Unos siglos después, en el V a. C., el término epidemia ya había experimentado un primer cambio importante en su significado: pasó a referirse a “algo que circula o se propaga entre la gente”. Con esta acepción, es posible encontrar la palabra en textos tan famosos como la tragedia Edipo rey de Sófocles, en la cual el poeta la utiliza, con ese nuevo sentido, para describir la fama o reputación de un personaje.

Sin embargo, es Hipócrates de Cos el responsable de que, en la actualidad, epidemia tenga un matiz semántico asociado a la salud. Fue él quien, por primera vez, escogió el término en cuestión para designar a las dolencias y enfermedades que registraba en sus viajes por distintas ciudades del norte de Grecia durante los siglos V-IV a. C. Estos casos clínicos fueron recopilados bajo el nombre de “epidemias” en sus escritos médicos, conocidos como los Tratados hipocráticos. Con el paso del tiempo, este último significado fue el que se ha ido consolidando dentro del léxico español: se lo puede encontrar documentado desde el castellano medieval (año 1250) con un significado bastante parecido al actual. En consecuencia, esta acepción es la que recoge el Diccionario de la lengua española en su edición más reciente: “enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a un gran número de personas”.

Pandemia

Por su parte, pandemia es otro sustantivo abstracto aplicado a enfermedades cuyo origen se remonta a la época helenística. Etimológicamente, está compuesto por los elementos pan- (<πᾶν>) ‘todo, totalidad’ y demos (<δῆμος>) ‘población, gente’. Esa palabra apareció en el español recién en la segunda mitad del siglo XVIII. Antes, no obstante, ya había sido documentada en el latín del Renacimiento (año 1557) en su forma adjetival para referirse a “lo que afecta a toda la población en conjunto”. Esta acepción, en consonancia con la costumbre de la época, recogía el significado señalado en textos filosóficos clásicos como, por ejemplo, El banquete de Platón. En esta obra, se utiliza pandemia para describir costumbres extendidas entre toda la población. De nuevo, en este primer estadio, la palabra no poseía la connotación médica que luego tomó.

No fue sino hasta el siglo XIX que esta palabra adquirió su sentido médico de manera oficial en castellano. El lexicógrafo Ramón Joaquín Domínguez, en su Gran diccionario clásico de la lengua española, la definió como “nombre dado a toda enfermedad que ataca a muchos individuos de un mismo país, y que parece depende de la misma causa”. Finalmente, la Real Academia retomaría esta definición para proponer la suya, vigente hasta hoy.

De esta manera, se puede notar cómo el español ha heredado estos tres vocablos de lenguas distintas. No resultaría particularmente sorprendente de no ser porque han sufrido un cambio notable en sus significados. Como se puede apreciar, una aproximación etimológica permite entender el modo en que la significación de las palabras se ha ido configurando a lo largo del tiempo hasta llegar a la actualidad. Los ejemplos presentados aquí permiten comprender por qué los significados, lejos de ser aspectos fijos e inmutables, constituyen fenómenos susceptibles de modificación constante.

Bibliografía

COROMINAS, Joan
1987 Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Tercera edición. Madrid: Gredos.
MOLL, Arístides
1934 “Los orígenes de la desinfección, en particular en los buques”. Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana (OSP). s/l, volumen 13, número 12, pp. 1111-1121. Consulta: 12 de mayo de 2020.

https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/18357/v13n12p1111.pdf?sequence=1&isAllowed=y

LARIONOVA, Marina
2019 “Curiosidades etimológicas, o las palabras son la llave del mundo”. Iberoamerican Papers. s/l, número 1, pp. 56-61. Consulta: 12 de mayo de 2020.

https://www.iberpapers.org/jour/article/view/340

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE)
2014 Diccionario de la lengua española. Vigésimo tercera edición. Madrid: Espasa.
VENTURA, Dalia
2020 “Epidemia” y “pandemia”: de dónde vienen y cómo las usaban Homero y Platón antes de que fueran términos médicos. BBC. 29 de marzo. Consulta: 12 de mayo de 2020.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-51951050

Elaborado por Junior Alca y Karen Arrascue.

Las imágenes han sido tomadas de https://elperuano.pe/noticia-barrios-o-pymes-podran-confeccionar-mascarillas-comunitarias-economicas-y-seguras-93668.aspx y https://www.muyinteresante.com.mx/curiosidades/hipocrates-el-padre-de-la-medicina/, respectivamente.

El rol de los conectores en los textos académicos

Los conectores que se usan en los diversos tipos de textos son relevantes para lograr la cohesión y el desarrollo de las ideas dentro de ellos. Como se sabe, la palabra texto deriva del latín texere (en español, tejer). La sugerente etimología indica que se trata de un conjunto de palabras y oraciones que se entrelazan para conformar una unidad. En este sentido, conviene imaginar lo opuesto un texto: una serie de palabras, enunciados y párrafos sueltos y sin relación entre sí, que deben ser interpretados por el lector. Este notará que la información no se forma un todo cohesivo.

La naturaleza del texto, en cambio, radica en su cohesión. Si las diferentes oraciones de un mismo se encuentran en una relación de unidad y comparten un mismo sentido general, entonces existe cohesión. Más específicamente, en un texto expositivo, que busca informar acerca de cualquier tópico, los enunciados deben desarrollar ideas principales sobre el tema que se trata. En ese objetivo, contribuyen los conectores.

Los conectores más comunes

Escribir oraciones sobre un mismo tema no es un mecanismo infalible para que un texto se entienda apropiadamente. Para establecer la relación clara y explícita entre ideas, se emplean marcadores del discurso, también llamados conectores. Estos ayudan a que las ideas generales del discurso se desarrollen a lo largo del texto, se encuentren conectadas formalmente y contribuyan en la comprensión. Según su función pueden ser aditivos, de ejemplificación, de enumeración, entre otros. En esta entrada, se resaltan aquellos que con mayor utilidad al redactar un texto expositivo universitario.

Por un lado, los conectores aditivos sirven para añadir información. Con ellos, se agrega una idea de similar relevancia y en relación directa con la anterior. Dos oraciones están estrechamente vinculadas gracias a ellos. Al emplearlos, se requiere un punto o un punto y coma. Algunos conectores de adición son los siguientes: además, encima, después, incluso (Calsamiglia y Tusón, 1999: 248). Un ejemplo es el siguiente: “El pensamiento de Kant fue revolucionario para su tiempo. Además, este contribuyó a sentar las bases de una nueva concepción de la filosofía”.

Por otro lado, los conectores de secuencia sirven para diferenciar momentos dentro de un texto. Contribuyen a ordenar la información presente en él, pues precisan cuáles son las relaciones temporales o causales existentes en él. Algunos conectores de este tipo son: en primer lugar, seguidamente, mientras tanto, por último. Este un ejemplo: “En este texto, se definirán los tres estados de la teorización de la Humanidad según Comte. En primer lugar, Comte menciona que existe un estado teológico […]. En segundo lugar, […]”.

Otros conectores para el desarrollo de ideas

También se emplean otro tipo de nexos para insertar ideas que desarrollen ideas de manera específica. Algunas de las relaciones más frecuentes son la aclaración, la ejemplificación y la causalidad.

Los conectores de aclaración (es decir, en otras palabras, en otros términos, en definitiva) buscan, naturalmente, esclarecer ideas. Es imperativo subrayar que el verbo “aclarar” difiere del término “repetir” y, en todo caso, su significado se emparenta al del vocablo “desarrollar”: se despliega la información gracias a un conector de aclaración, de forma que esta se esclarece. En segundo lugar, los conectores de ejemplificación (por ejemplo, a modo de ejemplo, verbigracia) permiten ilustrar las ideas a través de ejemplos o casos concretos. En tercer lugar, los conectores de causalidad (ya que, porque, puesto que, esto se debe a) y los de consecuencia (entonces, por ello, en consecuencia) establecen relaciones que vinculan hechos de modo que unos producen otros (o viceversa).

En el siguiente ejemplo, es posible observar cómo se usan los conectores de modo que relacionan las ideas, contribuyen a su desarrollo y muestran la organización de la información.

Una función ética de la belleza consiste en su capacidad de dotar a quien la contempla de una sensación inmediata, espontánea de familiaridad y cobijo. Esta cualidad no es auxiliar en la vida cotidiana, sino constitutiva. Que el ser humano pueda habitar el mundo depende de la facultad que tiene la realidad de ser bella, es decir, de acoger y ser familiar a los hombres. En otras palabras, nadie elegiría vivir en un mundo que no fuera bello, que no se pudiera percibir como bello; si no todo el tiempo, al menos, con cierta frecuencia. Por tanto, sin belleza, la vida sería un error, porque ella es, precisamente, la posibilidad de la vida, de hacer el mundo habitable. El amor ilustra el vínculo íntimo entre la belleza y la posibilidad de la vida. Por ejemplo, el enamorado quiere estar en el mundo junto a otro cuerpo que percibe como bello y ese deseo ilumina todo y lo insufla de color y vitalidad. Esto es, la potencia vital del enamorado se ha engrandecido y signo de esa grandeza es su percepción general de que todo es bello.

A modo de ilustración, se analizan algunos conectores. Según el párrafo, la realidad presenta una cualidad esencial: el ser bella. Y, según su autor, esa beldad consiste en la posibilidad de constituirse en un espacio conocido y cálido para los seres humanos. Para comunicar esa relación de aclaración, se emplea apropiadamente el conector es decir. Más adelante, para ilustrar la afirmación de que la amor media entre la belleza y la posibilidad de la vida, se incluye un caso concreto: lo que sucede en la relación de pareja. Para incluir ese contenido más específico, se usa adecuadamente el marcador por ejemplo. Como se observa, recurrir de modo estratégico a los conectores, permite orientar la lectura y la interpretación de la información, pues se precisa de qué modo se vinculan las ideas considerando su significado.

REFERENCIAS

CALSAMIGLIA, Helena y Amparo TUSÓN
1999 “La textura discursiva”. En Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Barcelona: Ariel.

Elaborado por Samiq Saavedra y Juan Osores.

La imagen ha sito tomada de https://pixabay.com/es/vectors/circuitos-cerebro-red-viruta-5076888/.

Uso de herramientas virtuales para la búsqueda bibliográfica

Las herramientas virtuales de búsqueda bibliográfica son plataformas web en las que se pueden realizar consultas sobre temas específicos y obtener como respuesta una lista de fuentes bibliográficas. En ese sentido, estas plataformas o motores de búsqueda son un elemento importante dentro de la investigación académica, pues brindan información a partir de la cual el investigador puede desarrollar su labor.

Si bien utilizar herramientas virtuales para realizar búsquedas bibliográficas permite encontrar abundante información, es importante que considerar ciertos criterios para determinar qué es lo relevante. En primer lugar, es necesario revisar qué instituciones han publicado los libros o artículos encontrados y cerciorarse de que exista algún aval académico, por ejemplo, el fondo editorial de una universidad o una revista científica. En segundo lugar, es importante que, en las publicaciones, se pueda identificar claramente quién o quiénes son los autores, pues en internet se encuentra mucha información sin autoría, lo que la convierte en poco confiable e imposible de citar.

El Sistema de Bibliotecas PUCP

La PUCP brinda a sus alumnos y comunidad universitaria el acceso a diversas bases de datos en línea, que se concentran en su buscador: Sistema de Bibliotecas PUCP. Esta plataforma es un motor de búsqueda de bibliografía que brinda información sobre el catálogo de libros en las bibliotecas PUCP (CIA, Biblioteca CC.SS., EE.GG. LL, etc.) y de diversas fuentes a las que se puede acceder virtualmente.

Esta plataforma presenta una interfaz bastante sencilla. A los usuarios de la comunidad PUCP, se les recomienda que, primero, ingrese a su usuario (usando el código y clave de acceso a su campus virtual). De esta forma, se podrá acceder a las bases de datos con las que la institución ha establecido convenios.

Las palabras clave

Son palabras o frases cortas que representan los conceptos centrales de la búsqueda académica, útiles para saber más sobre un tópico en particular o para iniciar una investigación, pues facilitan el acceso a información relacionada con el tema de interés. Así, generan un gran impacto en los resultados. Es decir, elegir las palabras clave adecuadas permitirá encontrar fuentes relevantes de una forma fácil y rápida. Por otro lado, no elegir apropiadamente las palabras clave brindará información que no se vincula directamente con la investigación o, en el peor de los casos, puede entorpecer la búsqueda.

Para optimizar la búsqueda, primero, es necesario identificar los conceptos claves del tema. Para ello, se pueden consultar enciclopedias o libros de introducción sobre el tópico específico. Asimismo, resulta beneficioso revisar la bibliografía de fuentes referidas al tema o, en el contexto estudiantil, las brindadas previamente por el profesor del curso. El objetivo es hallar principalmente aquellos sustantivos que sean indispensables para delinear el tema. Por ejemplo, en la siguiente imagen, se muestra la búsqueda de referencias bibliográficas empleando la palabra clave “cocinas mejoradas”.

Luego lo mejor es ampliar la lista de palabras clave para acceder a la mayor cantidad de información pertinente. Por ello, es recomendable realizar una lluvia de ideas por cada uno de los términos identificados en el primer paso. Esta lluvia de ideas deberá estar enfocada en encontrar léxico relacionado y puede orientarse considerando las siguientes categorías:

  • sinónimos
  • términos más específicos
  • términos más amplios
  • otras ideas relacionadas al tópico
  • otras ideas NO relacionadas al tópico

A modo de ejemplo, se puede revisar la siguiente imagen.

Asimismo, como plantea Walden University, es recomendable no incluir ciertos términos al realizar búsquedas en una base de datos. Incluirlos restringe o sesga la exploración, de modo que se podría excluir información relevante.

  1. Palabras que impliquen una evaluación: mejor, peor, pro, con, ventajas, desventajas
  2. Palabra que denotan relaciones: comparación, contraste, causalidad, vínculo, correlación

Operadores

En las búsquedas avanzadas del Sistema de Bibliotecas PUCP, se pueden encontrar las opciones “AND”, “OR” y “NOT”. Cada opción permite vincular de una forma específica las palabras clave (Kent State University).

  • AND. Devuelve fuentes que incluyan necesariamente los dos términos. Por ejemplo, se puede elegir esta opción y escribir: “ciencias AND ética”.
  • OR. Se puede usar esta opción para enfocarse en dos opciones. Por lo general, se usa para la búsqueda de términos sinónimos o estrechamente relacionados. Por ejemplo, se escribiría: “Canal OR Acueducto”.
  • NOT. Se usa esta opción cuando se quiere que los resultados de la búsqueda no se relacionen con algún término específico, para excluirlo. Un ejemplo es este: “java NOT café”.

Asimismo, se pueden emplear comillas (“”). Al encerrar palabras dentro de las comillas, la búsqueda que se produzca será exacta según lo escrito en el buscador. Resulta conveniente para frases o palabras compuestas (Lebanon Valley College).

Opciones avanzadas de búsqueda

En la web del Sistema de Bibliotecas PUCP, existen opciones avanzadas de búsqueda, que aparecen en el lado izquierdo de la pantalla. En esta sección, es posible personalizar la exploración. Algunas funciones destacables son las siguientes:

  • Búsqueda en bases de datos específicas

Muchas bases de datos se especializan en áreas o temas en particular: ciencias de la salud, psicología, investigaciones educativas, ingeniería, química, etc. Lo que se debe hacer es buscar entre las opciones avanzadas la opción “Base de datos” y seleccionar aquellas de interés.

  • Búsqueda de información en un idioma en particular

También es posible dirigir la exploración según el idioma en que está escrita la investigación. Como se observa en la imagen, se puede realizar una búsqueda de los artículos en los idiomas que se decida seleccionar.

  • Búsqueda de textos a los que se tenga acceso completo

El buscador no siempre ofrece acceso a las fuentes completas, aunque sí a datos de ellas (autor, fecha de publicación, etc.). En esa situación, si se desea acotar los resultados, se selecciona la opción de “acceso al texto completo”.

Google Académico

Además de los motores de búsqueda que proporciona el Sistema de Bibliotecas PUCP, existe otra posibilidad bastante conocida: Google Académico (Google Scholar). Para acceder, basta con escribir “Google Académico” o “Google Scholar” en la barra de búsqueda de Google y seleccionar el primer resultado.

Si bien Google Académico es muy utilizado, es sumamente importante utilizar los criterios mencionados antes para hallar y elegir las fuentes apropiadamente. Esto se debe a que, al albergar tanta información y no ser un motor de búsqueda específico, podrían encontrarse publicaciones no tan confiables o necesarias para tu investigación. Lo recomendable es emplear esta herramienta como un complemento de buscadores más especializados.

Los datos bibliográficos de las fuentes encontradas

Muchas veces, surge la duda respecto a cuáles son los datos bibliográficos de la fuente que se está revisando. En esos casos, hay una serie de formas para identificar esa información. Por ejemplo, en el caso de un artículo de revista (el tipo de texto que se cita más a menudo), los datos que hay que identificar necesariamente son el título del artículo, el nombre del autor, el año de publicación, la revista en la que fue publicada, las páginas de la revista que comprenden al artículo, el volumen y número de la revista (en caso de tratarse de una fuente virtual, habrá que agregar la fecha de consulta y el enlace web del archivo).

Datos como el nombre del autor y el título del artículo suelen ser fáciles de identificar. Sin embargo, otros datos como el nombre de la revista o el rango de páginas del artículo suelen ser más difíciles de hallar. Para ello, se plantean dos estrategias.

  • En el buscador bibliográfico

  • En el documento físico o virtual del artículo

Información complementaria

El Sistema de Bibliotecas PUCP ofrece facilidades para que aprender a utilizar los motores de búsqueda. Incluso, los miembros de la comunidad PUCP pueden solicitar una asesoría online para que puedas aprovechar las herramientas que se brindan. Para obtener más información sobre capacitaciones, consejos y herramientas para utilizar los servicios se puede ingresar al siguiente enlace: http://biblioteca.pucp.edu.pe/recursos-servicios-linea-del-sistema-bibliotecas-la-pucp/.

Si existe alguna duda sobre cómo citar las fuentes bibliográficas que se encuentren durante la búsqueda, en este enlace se puede leer y descargar la Guía PUCP para el registro y citado de fuentes: https://www.pucp.edu.pe/documento/guia-pucp-registro-citado-fuentes/.

Referencias bibliográficas

COLUMBIA COLLEGE
Research skills tutorial: 1.2 Searching with keywords. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://columbiacollege-ca.libguides.com/research_skills/getting_started/keywords

KENT STATE UNIVERSITY
Resources, strategies, and tips for academic research success. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://www.kent.edu/sites/default/files/Resources%2C%20Strategies%2C%20and%20Tips%20for%20Academic%20Research%20Success.pdf

LEBANON VALLEY COLLEGE
How to write a research paper. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://libguides.lvc.edu/c.php?g=333843&p=2247190

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
2015 Guía PUCP para el registro y citado de fuentes. Lima. Consulta: 2 de mayo de 2020.

http://www.pucp.edu.pe/documento/institucional/Guia_PUCP_para_el_registro_y_citado_de_fuentes-2015.pdf

UNIVERSITY OF MICHIGAN – FLINT
Research tips & techniques. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://www.umflint.edu/library/research-tips-techniques

WALDEN UNIVERSITY
Keyword searching: Finding articles on your topic. Select keywords. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://academicguides.waldenu.edu/library/keyword/search-strategy

 

Elaborado por Daniela Dolorier y Marcela Damonte.

Herramientas de apoyo en la exposición oral en la universidad

En la universidad, es frecuente afrontar exposiciones finales en un curso en particular. Si el estudiante aún se encuentra en los primeros años de su carrera, estos espacios evaluativos suelen ser muchas veces desafiantes, pues conlleva presentar un tema con cierto dominio y poder responder preguntas de la audiencia. Por ello, planificar una exposición supone considerar varios aspectos desde la posición del estudiante, ya que existen muchos factores que suelen intervenir en la evaluación del docente. Por un lado, en la comunicación no verbal, se resalta la gestualidad, el volumen y entonación, e incluso el vestuario de quien expone; por otro lado, en la comunicación verbal, se transmite el vocabulario, la claridad y concisión de la información, así como el orden y la estructura del contenido. Una manera de contribuir a potenciar tales aspectos, sobre todo cuando las presentaciones se realizan a través de medios virtuales, es valerse de herramientas de apoyo con el fin de usar el lenguaje verbal y no verbal con eficacia.

Las herramientas de apoyo sirven para ajustar el mensaje a las necesidades y expectativas de un público heterogéneo como el universitario. Para afrontar las presentaciones orales, se proponen algunas herramientas útiles que acompañan las destrezas y capacidades del expositor.

1.1. El uso del PowerPoint como estrategia de apoyo

1.1.1. Organización de las diapositivas

El uso de las diapositivas o PPT, según Mariángel, no compite contra la oralidad, sino que complementa las capacidades frente al público (2019: 57). La autora plantea algunas pautas sobre la distribución de información por medio de las diapositivas.

  • En el inicio, se recomienda utilizar una diapositiva para mostrar a la audiencia la importancia del tema. En otra, se incorporará un índice que permita a la audiencia conocer la estructura de la presentación. Resulta imprescindible exponer preguntas clave que servirán de eje para el desarrollo..
  • En el cuerpo de la presentación, se destacan los puntos más relevantes. Primero, se colocará un título para cada diapositiva. Si existe algún gráfico o tabla estadísticos, la claridad del título deberá ser aún más relevante. Segundo, para evitar cambios drásticos de una diapositiva a otra, vale practicar las destrezas orales con el fin de enfatizar esos traslados, de modo que no resulten tan abruptos. Por ejemplo, se explicarán los cambios de la siguiente manera: “Otras de las ventajas / características / causas / definiciones de la medida son […]”.
  • En el cierre, se presentan diapositivas breves, asertivas y que, sobre todo, muestren los puntos de información más solventes de nuestra presentación. Vale mencionar que las primeras preguntas expuestas en el inicio de la exposición deben quedar absueltas en esta parte final de la exposición.

1.1.2. Uso del espacio, colores e imágenes en las diapositivas

Los aspectos del diseño no solo repercuten en la imagen decorativa de las presentaciones, sino que, según Mariángel, también comunican significados (2019: 66). En otras palabras, las características aparentemente no importantes del diseño terminan siendo preponderantes para la visualización de las exposiciones. La autora se refiere a la relevancia de los colores, imágenes y el espacio al momento de diseñar las diapositivas.

  • Existen dos variables de fuentes muy comunes en las exposiciones: las adornadas y las limpias. Las primeras, como el tipo de letra tipo Times New Roman, dificultan de visualización debido la conformación mixta entre lo ancho y delgado de su trazo. En cambio, en las segundas, como el caso de Calibri, el trazo es mucho más consistente, sea visto de cerca o de lejos.
  • La paleta de colores implica el uso de la gradación entre los matices sobrios o consistentes. Se recomienda escoger uno de ellos y evitar la combinación de ambas. Por ejemplo, resulta muy estridente observar combinaciones de colores como el amarillo con el verde en una misma diapositiva. Al respecto, es sumamente importante mencionar que el color también comunica.
  • Toda presentación se compone por un fondo y el contenido. Se recomienda utilizar un fondo limpio, es decir, evitar imágenes o superficies ásperas. En cuanto al color del contenido, siempre se procura utilizar el negro debido a su neutralidad, mientras que, en el fondo, se pueden usar colores claros. Lo fundamental radica en evitar los contrastes de colores, pues esto dificulta la visualización de la presentación.
  • Se distribuye el espacio de las diapositivas de manera equilibrada y espaciada. Por esa razón, se consideran los balances de los tamaños de letra, imágenes, gráficos y tablas. Si existen espacios en blanco, se debe distribuir la información por todos los sectores de la diapositiva. Sin embargo, el “horror al vacío”, esto es, exponer de forma sobrecargada el contenido, es un error que debe evitarse: la mesura es lo que cuenta.

1.2. El uso de la infografía como estrategia de apoyo 

La infografía es una herramienta tecnológica capaz de brindar información a través de gráficos que ayudan a la comprensión dinámica e instantánea del mensaje (Miranda y Saito 2018). En muchas oportunidades, se piensa que el diseño infográfico termina siendo para espacios publicitarios; sin embargo, el ámbito universitario no puede mantenerse ajeno a la calidad y organización sofisticadas que este ofrece. Por esta razón, se presentarán, sobre la base de un estudio realizado por Herrera (2019), cinco pautas para elaborar una infografía.

  • Cuando se busque un tema, es importante pensar en su originalidad, importancia y actualidad. Por tanto, la primera pregunta consistirá en lo siguiente: “¿qué mensaje realmente quiero transmitir?”.
  • El traslado de la información debe emplearse de la manera más clara y sencilla posibles. Mediante la ayuda de organizadores gráficos, como mapas conceptuales, cuadros comparativos y otros, la sistematización de ideas será más provechosa.
  • Se debe controlar los matices entre el fondo y contenido. Si se evita los colores fosforescentes o brillantes, el lector no tendrá dificultades al decodificar tus gráficos. Una recomendación se orienta en asumir, como máximo, una paleta de tres colores.
  • Se debe utilizar una fuente y tamaño de letra legibles. Es apropiada la utilización de fuentes limpias debido a la sencillez y adaptación de sus trazos. Asimismo, la verificación del tamaño de las letras permite una mejor adaptación al medio en el cual se publicará.
  • Debe asegurarse de que las imágenes y los íconos sean coherentes con la idea principal de la infografía. En ese sentido, es posible seguir dos estrategias: utilizar imágenes licenciadas o diseñar propios proyectos.

1.3 El uso de otras alternativas tecnológicas como estrategia de apoyo 

Luego de revisar estas consideraciones, se sugiere examinar algunos otros programas gratuitos en línea, que permitan contribuir con un mayor dinamismo en las presentaciones orales dentro de la universidad. Tras el comentario de cada uno, se incluye el acceso a un video tutorial.

1.3.1 Prezi

Se considera como uno de los programas más innovadores en la actualidad. Su diseño permite crear presentaciones a distancia, en alta resolución y con calidad en todos los dispositivos. Entre sus características más resaltantes, cuenta con una cámara, cuya función permite acercarse y alejarse de las secciones, además de añadir videos, gráficos y textos (enlace).

1.3.2 Genially

Es una herramienta que permite crear infografías interactivas con imágenes, íconos, animaciones, videos y etiquetas de textos. Debido a la facilidad de su uso y la enorme variedad de plantillas, se la considera como un recurso bastante llamativo en la educación universitaria (enlace).

1.3.3 Canva

Este programa es fácil de usar para elaborar, en pocos minutos, presentaciones en línea con plantillas llamativas y con un estilo profesional. Se puede editar desde un celular, tablet o computadora sin la necesidad de poseer conocimientos sobre diseño gráfico (enlace).

1.3.4 Visme

Su interfaz es similar al de PowerPoint, con la diferencia de que contiene una galería de imágenes más amplia y elementos infográficos más dinámicos. En este programa, se puede crear una multitud de recursos gráficos, tales como presentaciones, infografías, informes, archivos para imprimir, tarjetas de presentación, banners, imágenes para redes sociales, entre otras opciones. (enlace).

1.3.5 Keynote

Proporciona una variedad de diseños, transiciones de diapositivas originales, además de incluir narraciones de voz y presentaciones animadas (enlace).

1.3.6 Zoho show

Es una herramienta que permite generar diapositivas con edición múltiple; es decir, varios usuarios pueden ir editando la presentación en tiempo real (enlace).

1.3.7 Slidebean

Por último, este recurso virtual trabaja con un algoritmo de inteligencia artificial, el cual facilita crear configuraciones por cada diapositiva sobre la base de las características que se definan antes de iniciar la construcción de la presentación (enlace).

Bibliografía

FALASCO, Roxana
2018 Visme en español. Tutorial: cómo crear una presentación [videograbación]. Consulta: 2 de junio de 2020.

https://www.youtube.com/watch?v=7cNyER5LccU

GENERACIÓN APRENDE
2020 Cómo usar Canva para presentaciones: tutorial Canva 2020 [videograbación]. Consulta: 2 de junio de 2020.

https://www.youtube.com/watch?v=P2gSJ61v4MA

HERRERA, Sonia
2019 “10 pasos para elaborar una infografía”. Index Enfermería: información bibliográfica, investigación y humanidades. Murcia, volumen 38, número 3, p. 138. Consulta: 4 de junio de 2020.

http://ciberindex.com/index.php/ie/article/view/e32138/e32138

INFORMÁTICOS ADOLESCENTES
2018 Tutorial para hacer una presentación en Keynote [videograbación]. Consulta: 3 de junio de 2020.

https://www.youtube.com/watch?v=NQ7n6Xlsl3I&t=4s

MARIÁNGEL, Karen
2019 “Herramientas de apoyo para la presentación oral”. En MONTES, Soledad y Federico NAVARRO (editores). Hablar, persuadir, aprender: Manual para la comunicación oral en contextos académicos. Santiago de Chile: Universidad de Chile, pp. 55-88. Consulta: 1 de junio de 2020.

https://aprendizaje.uchile.cl/wp-content/uploads/2020/04/Manual-para-la-Comunicacio%CC%81n-Oral-en-Contextos-Acade%CC%81micos_Eds_MontesNavarro_2020.pdf

MEJÍA, Miguel
2019 Cómo crear infografías interactivas con Genially [videograbación]. Consulta: 3 de junio de 2020.

https://www.youtube.com/watch?v=ouUGp0UJl9M

MIRANDA, Almendra y Gabriela SAITO
2018 “¿Cómo elaborar infografías?: características, criterios de organización y tipologías infográficas”. En Blog de Redacción PUCP. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. Consulta: 4 de junio de 2020.

http://blog.pucp.edu.pe/blog/blogderedaccion/2018/10/23/como-elaborar-infografias-caracteristicas-criterios-de-organizacion-y-tipologias-infograficas/

PROGRAMA ACADÉMICO EN LÍNEA CENART
2019 Tutorial Prezi 2019 [videograbación]. Consulta: 4 de junio de 2020.

https://www.youtube.com/watch?v=vgvVbZ-pymM

RAMÍREZ, Yordany
2017 Hacer presentaciones online con Slidebean [videograbación]. Consulta: 4 de junio de 2020.

https://www.youtube.com/watch?v=ME8F3XN99Pk

VIDEOS CAMPUS
2020 Tutorial de Zoho Show [videograbación]. Consulta: 2 de junio de 2020.

https://www.youtube.com/watch?v=glEujbf9WKY

Elaborado por Bruno Alcántara y Marino Mateo.

La imagen ha sido tomada de

https://blog.hubspot.es/marketing/15-herramientas-gratis-para-hacer-marketing-de-contenidos

 

Estrategias discursivas para construir la voz de autor en escritos académicos

La redacción de un texto académico es una de las prácticas más frecuentes en la vida universitaria. Por esa razón, los estudiantes se encontrarán con diversos requisitos que demanda la producción de tales escritos. En particular, destaca la necesidad de los alumnos de posicionarse como autores en relación con el conocimiento previo y el aportado por ellos en las disciplinas a la que pertenecen –ese conjunto de lentes mágicos que permiten observar detalles, entender la importancia de las ideas y el cómo se relacionan con otras ideas más complejas–, según plantea Bazerman (2014: 12).

En ese sentido, es necesario desarrollar estrategias para expresar de forma explícita la contribución que se realizará, es decir, cómo se puede comunicar claramente que se trata de una aporte propio para la comunidad académica y cómo se posiciona frente a ello.

El repertorio de elecciones discursivas que sirven para poder posicionarse intencionalmente en el texto, recibe el nombre de voz del autor (Castelló y otros 2012: 3).

En la escritura académica, el objetivo es lograr un balance entre, por un lado, la propia incorporación de nuestra voz en el texto y, por otro, el uso de los diversos tipos de citado, como el uso de la paráfrasis y la cita textual. Para ello, existen diversos mecanismos discursivos útiles para resaltar nuestra voz, como algunos marcadores de expresión (Castelló y otros 2012: 8). A continuación, se explicarán y ejemplificarán algunos de ellos.

 

  • Expresiones de elusión de compromiso

Podemos usar expresiones como “sugieren” o “proponen” para señalar el grado de precisión o fiabilidad que queremos otorgarle a una fuente.

“Los nuevos planteamientos feministas proponen que la mujer creadora se salga de las imágenes encuadradas por la cultura falologocéntrica y realice la representación desde los bordes de dicho cuadro”.

(Guerra 1994: 188)

 

  •  Uso de potenciadores y enfatizadores.

El uso de potenciadores, como “claramente”, “obviamente” o “demuestra”, permite expresar seguridad en las afirmaciones que realizamos y el grado de incorporación de las fuentes con nuestro texto.

“En vez de atribuir la sencillez del poema a una femineidad esencialista, expresa claramente su intención de no rechazar lo profano, como recomiendan los moralistas a las mujeres, sino de mantenerlo separado de lo sagrado”.

(Cruz 2009: 46)

 

  • Marcadores de actitud

Podemos indicar la relación afectiva con las afirmaciones que realizamos con el uso de marcadores como “de acuerdo con”, “preferentemente”, “desgraciadamente”, “afortunadamente”.

El estudio de Nureña (2015: 108) muestra que, desafortunadamente, la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres no se restringe solo al ámbito doméstico, pues puede ocurrir incluso entre parejas de novios, en el ámbito laboral o en el ámbito cotidiano.

 

  •  Apelación al conocimiento compartido

Para construir la solidaridad con el lector y lograr que se familiarice con una afirmación que realizamos.

“Desde Weber sabemos bien que fue el discurso de la modernidad el que desligó al ámbito cultural de su inserción en todas las dimensiones de la vida social, el que segmentó al conocimiento y el que construyó el espacio del arte como un lugar autónomo”.

(Vich 2013:129)

 

    •  Uso de expresiones u oraciones directivas

Para dirigir el cuestionamiento del lector desde nuestro punto de vista, podemos usar imperativos (“considérese”, “note”, “imagine”), modos de obligación dirigida a la audiencia (“deberíamos”, “podríamos”) y adjetivos predicativos que expresan los juicios del escritor sobre la importancia o necesidad como “es importante entender”.

También debemos reconocer que el militante del éxito es el    producto de una época en la cual los sentidos comunes se alejan de la idea de revolución que alimentaba antes a la subjetividad del militante”.

(Rivas 2014: 66)

 

    • Implicación mediante preguntas

Es uno de los recursos más usados para implicar al lector con el texto.

“¿Cómo se redefinen los contornos de una determinada estructura social? Según la teoría, en las sociedades modernas la educación jugaría un importante papel en la modificación de dichas estructuras sociales”.

(Benavides 2004: 126)

 

Para concluir, es necesario precisar que el uso de los marcadores discursivos presentados depende del tipo de texto se elaboren, pues cada tipo de texto (ensayos, informes de recomendación, textos explicativos) posee características en su contenido, estructura y estilo, que las distinguen entre sí.

Bibliografía

  BAZERMAN, Charles
2014   “El descubrimiento de la escritura”. En NAVARRO, Federico (Ed.) Manual de escritura para carreras de Humanidades. Buenos Aires: Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de UBA, pp. 11-16.
 BENAVIDES, Martín
2004 “Educación y estructura social en el Perú: un estudio acerca del acceso a la educación superior y la movilidad intergeneracional en una muestra de trabajadores urbanos”. En GRADE (Ed.) ¿Es posible mejorar la educación peruana? Evidencias y posibilidades. Lima: GRADE, pp. 125-146. Consulta: 7  de mayo de 2020.

http://nbn-resolving.de/urn:nbn:de:0168-ssoar-51526-9

  CASTELLÓ, Monserrat y otros
2012 “La voz del autor en los textos académicos: construyendo la identidad como escritor”. En MONEREO, Carles y Juan Ignacio POZO (Eds.). La identidad en Psicología de la Educación: enfoques actuales, utilidad y límites. Barcelona: Edebé, pp. 1-21.
CRUZ , Anne
2009 “Del cuerpo al corpus: la biografía como expresión literaria feminista en la Edad de Oro.” Destiempos.com. México Distrito Federal, año 4, número 19, pp. 41-59.
GUERRA, Lucía
1994 “La problemática de la representación en la escritura de la mujer” Debate feminista, vol. 9, p. 183-192.
NUREÑA, César
2015 “Juventud y violencia en el Perú”. En RODRÍGUEZ, Ernesto y Julio CORCUERA (Eds.) Subjetividades diversas: análisis de la situación política, social y económica de las juventudes peruanas. Lima: Unesco; Secretaría Nacional de la Juventud, pp. 107-115. Consulta: 7  de mayo de 2020.

https://www.researchgate.net/publication/271707403_Juventud_y_violencia_en_el_Peru

RIVAS, Bruno
2014 Ppkausas: defensores del nuevo capitalismo peruano. Un estudio del discurso de 24 jóvenes que participaron en la campaña de Pedro Pablo Kuczynski. Tesis para optar el grado de magíster en Estudios Culturales. Lima: PUCP. Consulta: 7  de mayo de 2020.

http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/handle/123456789/5661

VICH, Víctor
2013 “Desculturalizar la cultura: Retos actuales de las políticas culturales”. Latin American Research Review, vol. 48, p. 129-139.

Elaborado por Valery Quezada.

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El posicionamiento del autor en textos académicos

En las instituciones de educación superior, es usual que los docentes requieran que los estudiantes escriban textos complejos de carácter académico. Estos permiten la transmisión y construcción del conocimiento sobre un área de estudio. El producto final se define como “un texto escrito cuya finalidad es informar a la comunidad académica sobre los resultados de un trabajo de investigación, según las convenciones de cada disciplina” (Meza 2016: 113). En el caso de conocimientos especializados, su escritura contribuye al avance científico en las disciplinas sociales, humanísticas, tecnológicas, etc.

En tales escritos, para construir una perspectiva de objetividad, se tiende a ocultar la presencia del autor. Sin embargo, al leer y escribir un texto académico, es importante considerar que la voz del autor está inevitablemente presente, aunque sea de modo menos explícito o evidente. En ese sentido, el escritor emplea estrategias para construir su identidad y establecer un tipo de interacción con sus lectores mediante su texto. Los recursos por los que se distingue la presencia del autor, y que ayudan al lector a organizar y evaluar la información dentro del texto, constituyen el posicionamiento de un autor (Meza 2016: 116-117).

El posicionamiento es muy necesario, pues los textos se caracterizan por el análisis y la interpretación de la información, lo que demanda la construcción de un punto de vista. Bajo este supuesto, “a la hora de escribir (…), los estudiantes deben situarse en relación al material que están discutiendo y encontrar una manera satisfactoria de expresar sus propias afirmaciones y argumentos” (Castelló 2011: 107). En otras palabras, para que se genere conocimiento, es necesario tener una postura, aun implícita, sobre lo que se enuncia.

La presencia de la disciplina académica

En el posicionamiento del autor en el texto (y la construcción de su identidad), se utilizan inevitablemente herramientas propias de cada carrera. De esta manera, “los escritores se representan a sí mismos de formas diferentes según la disciplina a la que pertenecen. Así, en ciencias sociales los escritores de textos académicos creen necesaria y pertinente el explicitación de sus posiciones personales, mientras que en las ciencias llamadas ‘duras’ como las ingenierías tienden a primar los mecanismos orientados a la demostración y a la generalización evitando las interpretaciones personales” (Castelló 2011: 107). De este modo, se construyen vínculos estrechos entre la presencia de la voz en los textos y la aparición de una identidad profesional.

Debe notarse la imposibilidad de “borrar” la presencia del autor ni siquiera en las áreas de estudio consideradas “duras” y objetivas, en las que se supone que no es conveniente explicitar las interpretaciones personales. La presencia del autor permite expresar puntos de vista con precisión, cautela y diplomacia de forma diferente, pero está presente en cada una de las disciplinas.

Voz individual y social

El concepto de voz en el texto presenta una dimensión individual y otra social. Esto quiere decir que se puede distinguir, por un lado, características particulares del autor y, por otro, su interacción con otros autores, saberes e incluso cómo proyecta la interacción con los lectores.

En cuanto a lo individual, el autor puede elegir, para caracterizar su voz, la persona gramatical: el uso de la primera o la tercera persona es lo más usual. Así, el autor expresa y delimita sus opiniones personales, posturas y teorías (aunque notaremos que estas se relacionan, en ciertos puntos, con lo colectivo). En cuanto a lo social, escribir en contextos académicos implica recurrir y dialogar con los discursos ya existentes. La voz del escritor es el resultado de la asimilación y contraste de diferentes voces que estudian y opinan sobre el tema del texto.

En resumen, construir la voz en los textos académicos implica una toma de postura propia y una discusión con otras posturas y discursos.

La inserción de citas

Un aspecto clave para entender el posicionamiento es el uso de citas. En concreto, se debe considerar de qué manera un autor utiliza las palabras de otros autores, si prefiere las citas directas e indirectas, así como “identificar los propósitos específicos que ellas cumplen en los textos utilizados para la difusión del conocimiento académico y científico” (Meza 2016: 117). Esto quiere decir que cada cita ha sido escogida con cuidado y minuciosidad para expresar, reforzar o debatir una idea, teoría o caso, por lo que expresa una posición del autor, aun cuando esta se encuentre en el texto de manera impersonal.

Es relevante notar el concepto de asimilación para explicar cómo se efectúa el proceso de interiorización de ideas. Asimilar implica un trabajo de aprovechamiento y descarte, todo lo cual atraviesa un análisis riguroso. Esto evidencia “no solo el énfasis en la visión dialógica sino en la idea de esfuerzo (struggle). Se trata del esfuerzo que se requiere para dominar los significados de los demás, para hacerlos propios, para pasar, en definitiva, de la propiedad colectiva a la propiedad privada en el uso del lenguaje” (Castelló 2011: 109). Todo ello constituye un esfuerzo crítico para que los significados de otros puedan ser usados intencionalmente en contextos diversos y logren producir nuevos significados.

Conclusión

En un texto académico, se pueden distinguir la voz del autor, que adquiere ciertas características según cómo ha elegido manifestarse. A esto le llamamos el posicionamiento del autor. La voz se construye tanto de manera individual como de modo social y cultural. Por una parte, la dimensión individual está relacionada con el hecho de que la presencia del autor se pone de manifiesto a través de determinados usos estratégicos del lenguaje. Por otra, la dimensión social se vincula con la elección del uso de palabras que lo inscriben en una comunidad discursiva. Esta no solamente considera los discursos dominantes en el ámbito académico correspondiente, sino que implica establecer una relación con los lectores objetivos. Finalmente, en el ámbito de la inserción de citas (intertextualidad), la construcción de una voz propia requiere del análisis crítico de los discursos de otros para que puedan ser utilizados por el autor con el fin de producir nuevos conocimientos en su propio texto.

Referencias bibliográficas 

CASTELLÓ, Monserrat y otros
2011 “La voz del autor en la escritura académica: Una propuesta para su análisis”. Signos. Valparaíso, volumen 44, número 76, pp. 105-117.
MEZA, Paulina
2016 “El posicionamiento estratégico del autor en Artículos de Investigación: una propuesta para su estudio”. Forma y Función. Bogotá, volumen 29, número.2, pp. 111-134.

Elaborado por Liliana Mejía.

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De la oración al discurso. Sobre cómo construir oraciones cabales

La variedad académica, el registro lingüístico que se emplea en contextos comunicativos de carácter formal, se caracteriza por su claridad en fondo y forma. En cuanto a lo primero, un texto de este tipo debe ser coherente y presentar cohesión entre las ideas expuestas. En cuanto a lo segundo, se rige por las normas planteadas por la Real Academia Española, en lo relativo al léxico empleado, las pautas de corrección ortográfica, de puntuación y sintaxis (Fernández y del Valle 2016: 144-148).  Es en este último aspecto en el que nos centraremos. En particular, nos ocuparemos de la construcción oracional en el discurso escrito, un elemento fundamental para lograr la transmisión de un mensaje claro y preciso.

Una característica indispensable de una oración es que debe incluir verbo principal para que la idea expresada sea estructural y semánticamente clara: un enunciado cabal. En ese sentido, no basta con que una frase presente, como elemento central, un verboide –infinitivos (observar, establecer, producir), participios (observado, establecido, producido), gerundios (observando, estableciendo, produciendo)– o un verbo subordinado. Así, por ejemplo, frases como las siguientes no pueden ser consideradas oraciones.

  • Disminuir la cantidad de desechos por familia. X
  • El calor producido por la resistencia. X
  • Difundiendo prejuicios sobre las lenguas originarias. X

En los tres casos previos, las frases solamente presentan infinitivo, participio y gerundio, respectivamente, y no existe algún verbo principal. Asimismo, puede advertirse otra característica común entre estas secuencias: son ideas que, en términos coloquiales, parecen “incompletas” y, por lo tanto, no claras del todo. Ello justamente responde a la ausencia del verbo principal. En contraste, si se revisan los siguientes ejemplos, se trata de oraciones con sentido completo, precisamente en virtud de la aparición del verbo principal. Solo en estos casos, se emplea el punto, pues “la función principal del punto consiste en delimitar el final de un enunciado” (RAE 2010: 293).

  • Los expertos recomiendan disminuir la cantidad de desechos por familia. ✓
  • El calor producido por la resistencia era excesivo. ✓
  • Difundiendo prejuicios sobre las lenguas originarias, se perpetúa la discriminación. ✓

Ahora bien, también es necesario precisar que no todo verbo conjugado es siempre principal. Para que sea considerado como tal, debe ser el núcleo de la oración; en otros términos, no debe estar subordinado por ningún elemento gramatical.

  • Las aulas virtuales presentan recursos interactivos y contribuyen en el aprendizaje de los estudiantes.

El ejemplo anterior es un enunciado compuesto, a su vez, por dos oraciones que presentan la misma jerarquía. Si realizáramos el ejercicio mental de sustraer una u otra, notaríamos que no se pierde el sentido de ninguna de las oraciones que componen el enunciado mayor, precisamente porque son potencialmente independientes entre sí. A este tipo de enunciados complejos se les denomina oraciones coordinadas.

En contraposición con lo anterior, también existen oraciones compuestas por subordinación, como los siguientes enunciados, que incluyen partículas subordinantes que anteceden al verbo subordinado. Estas suelen ser relativos (que, quien, cual, cuyo, como, cuando, donde, adonde, apenas, mientras…) y conjunciones subordinantes (porque, si, pues, aunque, para que…) (RAE 2011: 125).

  • Los efectos sociales que prevén los estudios generarían una gran crisis política.  ✓
  • Mientras se incremente la autonomía, la motivación de los alumnos aumentará.  ✓
  • Los autos eléctricos son baratos, si bien aún falta verificar su viabilidad en el país. ✓

En estos casos, si se extrae la oración principal, aquella que presenta el verbo principal, entonces no se mantendría “el sentido completo” de la oración, tal como es posible examinar enseguida:

  • Que prevén los estudios. X
  • Mientras se incremente la autonomía. X
  • Si bien aún falta verificar su viabilidad en el país. X

Considerando lo anterior, es posible afirmar que el verbo principal es esencial para conservar y comunicar la coherencia o integridad de una oración. Esto contribuye a la construcción del sentido en el discurso, en tanto que está constituido por un conjunto cohesionado de oraciones.

A modo de ilustración, obsérvense los siguientes párrafos y las diferencias entre ellos en los fragmentos subrayados. En el primer caso, se incluyen secuencias no oracionales (solo con verboide o verbo subordinado), las cuales deben ser modificadas a fin de que se satisfaga el criterio de integridad de las oraciones, como se observa en el segundo caso. Sin duda, hay otras versiones también válidas para reformular el párrafo inicial.

  • Regularmente, se plantean varias soluciones para el problema del tránsito en Lima. Por ejemplo, construir nuevas vías o reformar las rutas autorizadas. La primera opción es la privilegiada por los alcaldes. Sin embargo, que no muestra resultados positivos en la reducción del tráfico. La otra alternativa apenas se probó hace unos años. No obstante, generando esa experiencia reclamos de los ciudadanosX
  • Regularmente, se plantean varias soluciones para el problema del tránsito en Lima. Por ejemplo, se propone construir nuevas vías o reformar las rutas autorizadas. La primera opción es la privilegiada por los alcaldes. Sin embargo, se trata de una medida que no muestra resultados positivos en la reducción del tráfico. La otra alternativa apenas se probó hace unos años. No obstante, esa experiencia terminó generando reclamos de los ciudadanos. ✓

Referencias bibliográficas

FERNÁNDEZ, María y Julio DEL VALLE
2016 “El momento de la redacción”. Cómo iniciarse en la investigación académica: una guía práctica. Lima: Fondo Editorial PUCP, pp. 105-149.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
2010 Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
2011 Nueva gramática básica de la lengua española. Barcelona: Espasa.

Elaborado por Mariana Carlin y Marlon Gamarra Ruiz.

 

La imagen ha sido tomada de https://i1.wp.com/sociedadbiblicatrinitaria.org/wp-content/uploads/2015/09/En-el-princio-era-el-VERVO-1.png?ssl=1.

A propósito de la elaboración de fichas de lectura

La lectura es una actividad importante en la investigación porque, por medio de esta, los estudiantes descubren los conocimientos del campo académico y profundizan en lo trabajado en las clases con los docentes (Carlino 2005). Asimismo, para investigar sobre algún tema, los académicos atraviesan un arduo proceso de revisión de fuentes, proceso en el cual la lectura resulta fundamental. Sin embargo, es muy probable que no se logre recordar todo lo leído de manera específica. Por ello, es necesario emplear herramientas que faciliten el registro y recuperación de la información, como parte de la investigación bibliográfica (Marconi y Lakatos 2007). Para ese fin, una estrategia clásica y todavía útil es el fichaje de lecturas. En este texto, se explica en qué consiste esta técnica y cómo adaptarla a nuestros hábitos de estudio e investigación.

¿Qué son las fichas?

El fichaje de lectura consiste en el registro de la información relevante obtenida en libros, artículos y otros textos académicos y científicos. Fichar permite organizar y clasificar la los datos para guardarlos y recuperarlos en los momentos en que se requieran. Por esa razón, es crucial elaborar las fichas de manera adecuada, en particular, debe ser un proceso sistemático. El producto de esta actividad son las fichas. Como recuerdan Marconi y Lakatos (2007), se distinguen cinco tipos de fichas según las anotaciones que se realicen:

  • Fichas de comentario
  • Fichas de información general
  • Fichas de aclaración (glosa)
  • Fichas de resumen
  • Fichas de citación

En este escrito, se plantea una versión mixta: citación-comentario.

¿Cómo elaborar fichas?

En principio, se debe considerar que no existe una sola forma de elaborar fichas, sino que depende de los fines de la actividad (¿para qué se ficha?) y el estilo personal (¿cómo me siento más cómodo fichando?). Antes de proponer una secuencia para fichar, se debe recordar que, en toda ficha de lectura, es necesario incluir la información que se extrae (por ejemplo, la cita exacta o parafraseada) y su procedencia, lo que se concreta en la referencia al autor y la obra, y el número de página (Boeglin 2012: 121). Para consignar la información con éxito, es necesario seguir algunos pasos.

Paso 1. Consigna la información bibliográfica de la fuente

Solemos contar con muchos libros en físico y en soporte virtual. Muchos de estos pertenecen a un mismo autor o autora. Por ello, es importante registrar correctamente la información de acuerdo con los datos del libro, artículo o ensayo leído. De esta manera, se evitan confusiones al momento de citar a los autores o autoras de un texto. La información se consiga de la siguiente manera.

Paso 2. Selecciona un contenido relevante y regístralo

Como explica Boeglin (2012), se debe registrar la cita de manera clara, y la información relacionada con la página o páginas. Estos datos son muy importantes para hallar nuestras citas con facilidad en el texto de origen.

Paso 3. Escribe un comentario u observación sobre la cita

Cada vez que se lee un libro, este proceso se desarrolla de manera diferente. Una primera lectura puede dejar interrogantes o dudas que, en una segunda lectura, se pueden responder o aclarar. Por tanto, es necesario que en la ficha se considere un espacio para escribir algún comentario o pregunta que se haya generado a partir de la recopilación de las información.

Paso 4. Asignación de palabras clave

Si se trabaja en una computadora, resultará muy útil recuperar las citas a partir de las palabras clave. Según sea el caso, se pueden consignar entre tres y cinco palabras relacionadas con el tema que sobre el que se esté fichando. Estos términos permiten la recuperación de la cita con mayor rapidez.

En conjunto, la ficha completa sería la siguiente:

Por último, se pueden guardar las fichas en la computadora o imprimirlas. En el primer caso, las palabras clave facilitarán la búsqueda, pues no es necesario abrir uno a uno los archivos para encontrar la cita requerida. Por otra parte, se puede optar por imprimirlas o elaborarlas en hojas escritas. Estas se enumeran y organizan por temáticas, autores o disciplinas afines.

Bibliografía

BOEGLIN, Martha
2012 Leer y redactar en la universidad. Del caos de las ideas al texto estructurado. Bogotá: Eduforma.
CARLINO, Paula
2005 Escribir, leer y aprender en la universidad. Una introducción a la alfabetización académica. Primera edición. Buenos Aires: Fondo Cultura Económica de Argentina.
MARCONI, Marina y Eva LAKATOS
2007 Técnicas de pesquisa. Sexta edición. Sao Paulo: Atlas.

Elaborado por Gianinna Cangana, Pamela Jimenez y Renato López.

La primera imagen ha sido tomada de https://es.wikihow.com/hacer-y-organizar-fichas-de-vocabulario.

 

¿Qué es un artículo de investigación científica y cómo se organiza?

¿Qué es?

El artículo de investigación científica es un texto académico que informa los resultados de una investigación, proporciona nuevos conocimientos y amplía la discusión sobre temas específicos de un área determinada de la ciencia. Este posee una estructura y características propias que permiten una difusión bastante amplia. Si bien tiene sus orígenes en las ciencias biomédicas, hoy es producido en casi cualquier área científica.

Un poco de historia

Los primeros escritos científicos se remontan al siglo XVI, con la publicación del calendario “Los días convenientes para sangrar y purgar” (Camps 2007: 3). La evolución de la ciencia y el aumento exponencial de los estudios hacia fines del siglo XIX requirió que se adoptaran formas de registrar no solo el conocimiento, sino también los métodos empleados en la investigación. De ese modo, detractores u otros investigadores interesados podían recrear la experimentación realizada (Day 2005: 6). La proliferación de artículos y la cantidad de información proveían obligó a las editoras a reducir el espacio de cada uno y a solicitar una única estructura lógica y simple (Camps 2007: 8; Day 2005: 7: González y Máttar 2010: 1896). Así surge el formato IMRyD, utilizado de manera extensiva en las revistas científicas y el ámbito académico en general.

¿Cuál es su objetivo?

La principal razón para la producción de artículos de investigación científica es divulgar el conocimiento generado y los nuevos procedimientos utilizados en el proceso (Unesco, citado en Camps 2007: 6). Además, se facilita el intercambio entre los mismos especialistas y se provee a futuras investigaciones antecedentes que enriquecen tanto los marcos teóricos como la interpretación de los fenómenos.

¿Cuáles son sus características principales?

En este tipo de texto, se valora la practicidad, claridad y sencillez de la información expuesta. Por este motivo, reúne una serie de características que permiten simplificarlos y consultarlos de manera uniforme.

  • Formal. El estilo de escritura debe presentar claridad y precisión, utilizar el léxico apropiado y una variedad académica de la lengua en que se encuentre escrita. Además, se debe emplear la terminología de la especialidad científica en cuestión; de tal modo, no existirán confusiones entre términos de distintas áreas (Camps 2007: 5; Day 2005: 2).
  • Público. Un artículo de investigación científica se encuentra casi siempre publicado en alguna revista especializada o indexada, de manera física o virtual. Esto permite la difusión del conocimiento no solo a otros especialistas del tema, sino también a cualquiera que se interese en este (Camps: 2007: 5).
  • Controlado. Aunque muchos de los artículos de investigación suelen ser escritos por expertos, gran parte de los autores son investigadores neófitos o incluso estudiantes. Por tal motivo, los artículos de investigación científica suelen ser evaluados por un equipo de investigadores con mayor experiencia. Este equipo puede aceptar o rechazar el contenido del texto (Camps 2007: 5).
  • Ordenado. Por último, si bien la formalidad de un artículo y el uso de la terminología son necesarios, estos deben presentar ideas y premisas ordenadas, de modo que se constituya una secuencia lógica (Day 2005: 2). La redacción debe poseer coherencia, claridad, precisión y brevedad, elementos claves para un artículo conciso y fácil de difundir (Camps 2007: 7). Asimismo, se debe seguir una estructura con los mismos criterios. Para esto, el formato IMRyD permite organizar la información lógicamente.

¿Cómo se organiza?

La organización del artículo, de acuerdo con el modelo IMRyD, brinda al autor una guía para el proceso de redacción y, además, facilita la comprensión del texto por parte de los lectores (Camps 2007: 9). Las exigencias pueden variar ligeramente en cada revista o especialidad, de acuerdo con su área temática o interés; sin embargo, las estructuras generales de los artículos cada día son más globales, ya que buscan uniformizar los criterios de presentación (González y Máttar 2010: 1896). De esta manera, el formato IMRyD se constituye como el modelo estándar y es usado por las revistas científicas internacionales más prestigiosas. Las siglas IMRD indican el esquema principal: introducción, metodología, resultados y discusión. Estas no son las únicas secciones, aunque sí las más importantes. A continuación, se explican estas y otras partes el artículo.

  1. Título. Es uno de los elementos más importantes, ya que, si se logra enunciar clara y explícitamente el tema principal del trabajo, el artículo podrá encontrarse con facilidad. En caso contrario, la visibilidad del trabajo en las bases de datos se verá comprometida (Carrasco, Lorenzo y Santiñá 2011: 135). Además, debe ser creativo para despertar interés en el lector.
  2. Autores. En la actualidad, es muy común la coautoría; sin embargo, siempre debe mencionarse a un autor principal, al cual se le conoce también como senior author. Se trata de la persona que contribuyó en mayor medida al desarrollo de la investigación (Vílchez y Vara 2009: 62).
  3. Palabras clave / keywords. Generalmente, incluye de 3 a 6 palabras y sus equivalentes en inglés. Estas permiten catalogar el trabajo dentro de un área específica; por lo tanto, si se eligen cuidadosamente, el artículo podrá ser leído por más investigadores (Vílchez y Vara 2009: 56).
  4. Resumen / abstract. Debe contar con un máximo de 250 palabras y ser considerado por los autores como una entidad independiente; es decir, debe comprenderse sin necesidad de leer todo el artículo, pues junto con el título y el autor o autores, el resumen será la única información que figurará en las bases de datos. Además, es importante que cumpla con las siguientes características: ser descriptivo al presentar el tema del artículo, informativo al explicar brevemente los aspectos metodológicos y los hallazgos, y estructurado al contener una síntesis de cada una de las partes principales del formato IMRyC (Carrasco, Lorenzo y Santiña 2011: 136). Por último, se debe incluir una traducción correcta al inglés para el abstract.
  5. Introducción. Aquí se busca capturar la atención del lector y ofrecerle la mayor información posible, ya que, al ser tan variada la producción de artículos científicos, probablemente sea la única sección que revisen los lectores por completo (Vílchez y Vara 2009: 39). Inicialmente, se debe realizar una actualización de los antecedentes del problema. Luego, es necesario realizar la descripción y declaración explícita de los objetivos del estudio y, finalmente, se debe incluir la justificación de por qué se decidió abordar dicha investigación (Carrasco, Lorenzo y Santiña 2011: 136).
  6. Metodología. En esta sección, también conocida como “métodos y materiales”, se debe describir minuciosamente cómo se ha realizado el estudio. Esto quiere decir que es necesario explicar cuáles fueron los procedimientos utilizados de acuerdo con el problema de la investigación y también qué materiales se emplearon. Se suelen incluir el diseño del estudio, la población que ha sido estudiada, las técnicas aplicadas para recoger y analizar los datos, etc. (Carrasco, Lorenzo y Santiñá 2011: 136). La descripción de esta parte debe ser detallada, pues es imprescindible que esta permita a otros investigadores determinar la confiabilidad y validez del estudio, así como de poder reproducirlo o duplicarlo (Vílchez y Vara 2009: 15).
  7. Resultados. Esta sección cumple dos funciones. La primera es demostrar los hallazgos o resultados más significativos, consistentes y nuevos de los análisis descritos en la sección anterior, incluyendo los negativos. La segunda es presentar las pruebas que apoyan tales resultados que puedan explicarse mediante un texto, figuras o tablas. En este apartado, es importante seguir la secuencia que mejor responda a las preguntas de investigación planteadas en la introducción con el fin de facilitar la comprensión del lector (Carrasco, Lorenzo y Santiñá 2011: 137). Los hallazgos deben exponerse de forma clara y concisa, pero objetivamente: aún no deben interpretarse.
  8. Discusión. Es la única parte del artículo que no se escribirá en pasado. Se considera como la sección más importante, pero también la de mayor complejidad al momento de elaborarla y organizarla. En esta sección, se deben interpretar los hallazgos en relación con otros estudios y se debe argumentar la validez de la investigación. Es necesario, en primer lugar, evitar caer en especulaciones que vayan más allá de los límites de la lógica de la investigación; y, en segundo lugar, no ocultar los resultados anómalos o limitaciones del estudio. Es preferible “aceptar las debilidades del estudio, comparar, contrastar y rendirse ante evidencia científica de los resultados” (González y Máttar 2010: 1896).
  9. Agradecimiento. Aquí pueden reconocerse las contribuciones que precisen agradecimiento, pero no autoría, por ejemplo, a las personas que hayan revisado el manuscrito y hayan colaborado con la revisión. También, se puede agradecer por la ayuda técnica y por el apoyo material o financiero especificando la naturaleza de esa ayuda (Carrasco, Lorenzo y Santiñá 2011: 135).
  10. Referencias bibliográficas. En esta parte, se presenta la recopilación completa de las investigaciones acerca del tema tratado. No todas las instituciones científicas se rigen por la misma normatividad para organizar el citado y la bibliografía, pero los sistemas que se emplean comúnmente para estos artículos de investigación son Vancouver, APA y Harvard.
  11. Anexos. De ser necesario, se adjunta información complementaria que no forma parte de cuerpo principal del artículo, pero que sirve para detallar aspectos de la investigación. Suelen incluirse cuestionarios, tablas con información detallada, imágenes, planos, etc.

En síntesis, el artículo de investigación científica es uno de los textos más usados por la comunidad científica, cuya finalidad es la de difundir nuevos conocimientos y procedimientos. Debe ser formal, controlado, ordenado, coherente y breve para que cumpla con eficiencia su objetivo: la divulgación. El formato que mejor cumple estas características, además de servir de guía a investigadores y lectores, es el modelo IMRyD, utilizado de modo generalizado en el ámbito científico. Este modelo variará sus partes según el área de especialidad o las exigencias editoriales; sin embargo, mantendrá la secuencia lógica y la concisión que plantea.

Referencias

CARRASCO, Genis, LORENZO, Susana y Manuel, SANTIÑÁ
2011 “Manual de estilo de la Revista de Calidad Asistencial. Guía obligatoria para nuevos autores”. Revista de Calidad Asistencial. Volumen 26, número 2, pp.132-141. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

https://www.elsevier.es/es-revista-revista-calidad-asistencial-256-articulo-manual-estilo-revista-calidad-asistencial–S1134282X11000376

CARRIÓN-GARCÍA, María Ángeles y Tirso-Javier HERNÁNDEZ,
2018 “Factores psicosociales y desgaste psíquico en ámbito laboral”. Salud Uninorte. Barranquilla, volumen 34, número 3, pp.705-714. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

http://rcientificas.uninorte.edu.co/index.php/salud/article/viewArticle/10587

CAMPS, Diego
2007 “El artículo científico: desde inicios de la escritura al IMRyD”. Archivos de Medicina. Volumen 3, número 5, pp. 1-9. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

https://www.redalyc.org/pdf/503/50330503.pdf

DAY, Robert
2005 Cómo escribir y publicar trabajos científicos. Washington: The Oryx Press. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

http://www.bvs.hn/Honduras/pdf/Comoescribirypublicar.pdf

GONZÁLES, Marco y Salim MÁTTAR
2010 “¿Formato IMRaD o IMRyD para artículos científicos?”. Revista MVZ Córdoba. Córdoba, volumen 15, número 1, pp. 1895-1896. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

http://www.redalyc.org/pdf/693/69319041001.pdf

VÍLCHEZ, Carlos y Arístides VARA
2009 Manual de redacción de artículos científicos. Lima: Universidad San Martín de Porres. Consulta: 5 de setiembre de 2019.

 

https://universoabierto.org/2015/12/14/manual-de-redaccion-de-articulos-cientificos/

Elaborado por Manuel Olortegui Ángeles y Almendra Miranda Charqui.

 

La primera imagen ha sido tomada de https://arqueologiacudep.es.tl/Como-elaborar-un-documento-cient%EDfico.htm.

 

 

 

2019: Año Internacional de las Lenguas Indígenas

Una lengua, además de ser un código de símbolos utilizado para comunicarse, también es un sistema de conocimientos complejos que se han desarrollado durante cientos o miles de años (Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas 2018). Por esa razón, los pueblos valoran sus lenguas: por ser una herramienta de comunicación y una fuente de saberes culturales. De ese modo, se trata de un elemento que fortalece la identidad como comunidad lingüística y social. Al conservar sus lenguas, los pueblos buscan también preservar su cultura.

En el Perú, según información de la Base de Datos de Pueblos Indígenas y Originarios (Ministerio de Cultura), se han registrado 48 lenguas indígenas entre la zona andina y la amazónica, entre las cuales se identifican el quechua, el aimara, el asháninka y el awajún, con la mayor cantidad de hablantes. Esto equivale al 13% de la totalidad de peruanas y peruanos. Sin embargo, estas lenguas están continuamente en peligro de extinción: en los últimos 400 años, han desaparecido al menos 35 lenguas; además, en la actualidad, tres se encuentran en peligro y 18 en grave peligro de desaparecer (Ministerio de Cultura). Estas son situaciones similares que experimentan otros países de Latinoamérica.

Por esta razón, el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (2018) ha alertado sobre las amenazas contra las lenguas indígenas y ha exhortado sobre la necesidad de enfrentar esta situación. Esta institución busca implementar medidas para fomentar su uso y protegerlas. Por ejemplo, entre el 2003 y el 2005, se ha dirigido a los gobiernos cuyas lenguas se encuentran en peligro con el afán de incentivar a los gobiernos a difundir actividades relacionadas con lenguas indígenas, como la promoción de centros de estudios sobre las culturas y lenguas indígenas en las universidades.

Además, este órgano internacional ha solicitado el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Por ello, en concordancia con el llamado de atención hacía las lenguas originarias, la Asamblea General de la ONU declaró el 2019 como el “Año Internacional de las Lenguas Indígenas”. Con esta medida, se busca visibilizar a los pueblos indígenas y sus lenguas portadoras de cultura e identidad. El interés de estas instituciones gira alrededor de fomentar su cuidado y la conciencia del peligro de que estas desaparezcan en los próximos años, lo que significaría una pérdida significativa de saberes y conocimientos culturales para las comunidades y sus naciones (Degawan 2019).

Bibliografía

 

BASE DE DATOS DE PUEBLOS INDÍGENAS Y ORIGINARIOS
Lengua indígena y originaria. Consulta: 26 de mayo del 2019.

http://bdpi.cultura.gob.pe/node/81

DEGAWAN, Minnie
2019 “Lenguas indígenas, conocimientos y esperanza”. En Correo de la Unesco. Consulta: 26 de mayo del 2019.

https://es.unesco.org/courier/2019-1/lenguas-indigenas-conocimientos-y-esperanza

FORO PERMANENTE PARA LAS CUESTIONES INDÍGENAS
2018 “Lenguas indígenas”. En United Nations. Department of Economic and Social Affairs Indigenous Peoples. Consulta: 26 de mayo del 2019.

https://www.un.org/development/desa/indigenouspeoples/wp-content/uploads/sites/19/2018/04/Backgrounder-Languages-Spanish.pdf

MINISTERIO DE CULTURA
10 cosas que debes saber sobre las lenguas indígenas peruanas y sus hablantes. Consulta: 26 de mayo del 2019

http://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/paginternas/tablaarchivos/2013/05/10cosasquedebessabersobrelenguasindigenas.pdf

 Elaborado por Annie Apaza Zavala y Jorge Narvaez.

La imagen ha sido tomada de http://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/paginternas/tablaarchivos/2013/05/10cosasquedebessabersobrelenguasindigenas.pdf.