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Sobre el origen de los términos “cuarentena”, “epidemia” y “pandemia”

La etimología es la especialidad de la lingüística que se encarga del estudio del origen de las palabras, de la configuración de su significado y su forma. Es decir, si se pretende entender las razones de la existencia de una palabra, la etimología es la disciplina que examina dicha procedencia.

En situaciones de emergencia de salud pública, como las que actualmente experimentan el país y el mundo, explorar, indagar e investigar son actividades posibles en una población que se encuentra en cuarentena como consecuencia de la pandemia de la COVID-19. En este marco, se rastrean aquí los orígenes de esas dos palabras que, hoy en día, son mucho más que lexemas: son una realidad.

Cuarentena

El término cuarentena, según el Diccionario de la lengua española, se define como “aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas o animales”. El origen de esa palabra es italiano. En principio, la denominación fue trentina en Venecia y Ragusa hacia 1377; luego, en Marsella (1383), se adoptó la forma quarantina, debido a la virtud que se le atribuía a ese periodo en relación con los cuarenta días de Hipócrates.

La sociedad empleó ese término en la Edad Media debido al inicio de la lepra y, luego, debido a las pestes que azotaban los territorios europeos. Sin embargo, hacia la época de las Cruzadas, la cuarentena, y, por tanto, su uso como término, se volvió sistemática, sobre todo cuando los venecianos, los grandes traficantes, empezaron a adoptar medidas preventivas al retornar sus embarcaciones a su país. Tiempo después, la cuarentena fue establecida metódicamente mediante disposiciones gubernamentales en el siglo XVI, pues se esbozaron las primeras doctrinas acerca del contagio. Por ejemplo, en Inglaterra (1348-1592), se expidieron bajo autoridad real disposiciones de cuarentena contra la peste a nivel local.

En segunda instancia, en el Nuevo Mundo, se estableció la primera cuarentena en Santo Domingo debido a la viruela en 1519. Un decreto supremo, en 1669, ordenaba, en Martinica, que los buques negreros procedentes de lugares sospechosos de epidemias anclaran lejos. Incluso, se dispuso en dicho decreto que ningún tripulante debía bajar sin previa autorización médica o de los principales cirujanos, y se declaraba en cuarentena a toda la tripulación de haber alguna enfermedad a bordo. Por otra parte, en países latinoamericanos como Chile, en los siglos XVI y XVII, se imponían cuarentenas marítimas contra el ganado procedente del Perú, debido a la epizootia. Es decir, adoptaron medidas preventivas como matar el ganado lanar de origen peruano a fin de evitar el contagio o la transmisión desde la especie animal al hombre. Además, se impusieron cuarentenas terrestres contra Argentina por el mismo motivo. De esta forma, se instauró el uso del término cuarentena en cada situación de sospecha de contagio o emergencia de salud pública.

Pandemia

El término pandemia es definido por el Diccionario de la lengua española como “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. Como se puede apreciar, esta palabra mantiene una estrecha relación etimológica con epidemia. Es por esta razón que, para explicar el origen de la primera, es necesario referirse, también, a la evolución histórica de la segunda.

Los orígenes de ambas palabras se encuentran en la lengua griega. Sin embargo, resulta curioso constatar que, a diferencia de hoy, su significado no estaba relacionado, en absoluto, con la salud. En primer lugar, como explica Dalia Ventura, a quien seguimos en esta exposición, el sustantivo epidemia puede rastrearse, inclusive, en los poemas épicos atribuidos a Homero, compuestos en los siglos VIII-VII a. C. Así, por ejemplo, es posible encontrar la palabra epidemios (<‘ἐπιδήμιον>) al menos cuatro veces en sus obras. En esas épocas, se podía identificar que el vocablo estaba conformado por dos elementos de procedencia indoeuropea: el prefijo epi- (<ἐπί>) ‘sobre’, ‘encima de’ y la raíz demos (<δῆμος>) ‘población’, ‘gente’. Su sentido literal, entonces, hacía referencia a la cualidad de permanecer “sobre un pueblo” o “en una población”. Originalmente, se empleaba para aludir a una persona que residía “en un pueblo”, a menudo, en calidad de extranjero, como documenta Corominas. Como se observa, en este primer momento, no existía un vínculo aún entre la palabra y la idea de enfermedad.

Unos siglos después, en el V a. C., el término epidemia ya había experimentado un primer cambio importante en su significado: pasó a referirse a “algo que circula o se propaga entre la gente”. Con esta acepción, es posible encontrar la palabra en textos tan famosos como la tragedia Edipo rey de Sófocles, en la cual el poeta la utiliza, con ese nuevo sentido, para describir la fama o reputación de un personaje.

Sin embargo, es Hipócrates de Cos el responsable de que, en la actualidad, epidemia tenga un matiz semántico asociado a la salud. Fue él quien, por primera vez, escogió el término en cuestión para designar a las dolencias y enfermedades que registraba en sus viajes por distintas ciudades del norte de Grecia durante los siglos V-IV a. C. Estos casos clínicos fueron recopilados bajo el nombre de “epidemias” en sus escritos médicos, conocidos como los Tratados hipocráticos. Con el paso del tiempo, este último significado fue el que se ha ido consolidando dentro del léxico español: se lo puede encontrar documentado desde el castellano medieval (año 1250) con un significado bastante parecido al actual. En consecuencia, esta acepción es la que recoge el Diccionario de la lengua española en su edición más reciente: “enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a un gran número de personas”.

Pandemia

Por su parte, pandemia es otro sustantivo abstracto aplicado a enfermedades cuyo origen se remonta a la época helenística. Etimológicamente, está compuesto por los elementos pan- (<πᾶν>) ‘todo, totalidad’ y demos (<δῆμος>) ‘población, gente’. Esa palabra apareció en el español recién en la segunda mitad del siglo XVIII. Antes, no obstante, ya había sido documentada en el latín del Renacimiento (año 1557) en su forma adjetival para referirse a “lo que afecta a toda la población en conjunto”. Esta acepción, en consonancia con la costumbre de la época, recogía el significado señalado en textos filosóficos clásicos como, por ejemplo, El banquete de Platón. En esta obra, se utiliza pandemia para describir costumbres extendidas entre toda la población. De nuevo, en este primer estadio, la palabra no poseía la connotación médica que luego tomó.

No fue sino hasta el siglo XIX que esta palabra adquirió su sentido médico de manera oficial en castellano. El lexicógrafo Ramón Joaquín Domínguez, en su Gran diccionario clásico de la lengua española, la definió como “nombre dado a toda enfermedad que ataca a muchos individuos de un mismo país, y que parece depende de la misma causa”. Finalmente, la Real Academia retomaría esta definición para proponer la suya, vigente hasta hoy.

De esta manera, se puede notar cómo el español ha heredado estos tres vocablos de lenguas distintas. No resultaría particularmente sorprendente de no ser porque han sufrido un cambio notable en sus significados. Como se puede apreciar, una aproximación etimológica permite entender el modo en que la significación de las palabras se ha ido configurando a lo largo del tiempo hasta llegar a la actualidad. Los ejemplos presentados aquí permiten comprender por qué los significados, lejos de ser aspectos fijos e inmutables, constituyen fenómenos susceptibles de modificación constante.

Bibliografía

COROMINAS, Joan
1987 Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Tercera edición. Madrid: Gredos.
MOLL, Arístides
1934 “Los orígenes de la desinfección, en particular en los buques”. Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana (OSP). s/l, volumen 13, número 12, pp. 1111-1121. Consulta: 12 de mayo de 2020.

https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/18357/v13n12p1111.pdf?sequence=1&isAllowed=y

LARIONOVA, Marina
2019 “Curiosidades etimológicas, o las palabras son la llave del mundo”. Iberoamerican Papers. s/l, número 1, pp. 56-61. Consulta: 12 de mayo de 2020.

https://www.iberpapers.org/jour/article/view/340

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE)
2014 Diccionario de la lengua española. Vigésimo tercera edición. Madrid: Espasa.
VENTURA, Dalia
2020 “Epidemia” y “pandemia”: de dónde vienen y cómo las usaban Homero y Platón antes de que fueran términos médicos. BBC. 29 de marzo. Consulta: 12 de mayo de 2020.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-51951050

Elaborado por Junior Alca y Karen Arrascue.

Las imágenes han sido tomadas de https://elperuano.pe/noticia-barrios-o-pymes-podran-confeccionar-mascarillas-comunitarias-economicas-y-seguras-93668.aspx y https://www.muyinteresante.com.mx/curiosidades/hipocrates-el-padre-de-la-medicina/, respectivamente.

El rol de los conectores en los textos académicos

Los conectores que se usan en los diversos tipos de textos son relevantes para lograr la cohesión y el desarrollo de las ideas dentro de ellos. Como se sabe, la palabra texto deriva del latín texere (en español, tejer). La sugerente etimología indica que se trata de un conjunto de palabras y oraciones que se entrelazan para conformar una unidad. En este sentido, conviene imaginar lo opuesto un texto: una serie de palabras, enunciados y párrafos sueltos y sin relación entre sí, que deben ser interpretados por el lector. Este notará que la información no se forma un todo cohesivo.

La naturaleza del texto, en cambio, radica en su cohesión. Si las diferentes oraciones de un mismo se encuentran en una relación de unidad y comparten un mismo sentido general, entonces existe cohesión. Más específicamente, en un texto expositivo, que busca informar acerca de cualquier tópico, los enunciados deben desarrollar ideas principales sobre el tema que se trata. En ese objetivo, contribuyen los conectores.

Los conectores más comunes

Escribir oraciones sobre un mismo tema no es un mecanismo infalible para que un texto se entienda apropiadamente. Para establecer la relación clara y explícita entre ideas, se emplean marcadores del discurso, también llamados conectores. Estos ayudan a que las ideas generales del discurso se desarrollen a lo largo del texto, se encuentren conectadas formalmente y contribuyan en la comprensión. Según su función pueden ser aditivos, de ejemplificación, de enumeración, entre otros. En esta entrada, se resaltan aquellos que con mayor utilidad al redactar un texto expositivo universitario.

Por un lado, los conectores aditivos sirven para añadir información. Con ellos, se agrega una idea de similar relevancia y en relación directa con la anterior. Dos oraciones están estrechamente vinculadas gracias a ellos. Al emplearlos, se requiere un punto o un punto y coma. Algunos conectores de adición son los siguientes: además, encima, después, incluso (Calsamiglia y Tusón, 1999: 248). Un ejemplo es el siguiente: “El pensamiento de Kant fue revolucionario para su tiempo. Además, este contribuyó a sentar las bases de una nueva concepción de la filosofía”.

Por otro lado, los conectores de secuencia sirven para diferenciar momentos dentro de un texto. Contribuyen a ordenar la información presente en él, pues precisan cuáles son las relaciones temporales o causales existentes en él. Algunos conectores de este tipo son: en primer lugar, seguidamente, mientras tanto, por último. Este un ejemplo: “En este texto, se definirán los tres estados de la teorización de la Humanidad según Comte. En primer lugar, Comte menciona que existe un estado teológico […]. En segundo lugar, […]”.

Otros conectores para el desarrollo de ideas

También se emplean otro tipo de nexos para insertar ideas que desarrollen ideas de manera específica. Algunas de las relaciones más frecuentes son la aclaración, la ejemplificación y la causalidad.

Los conectores de aclaración (es decir, en otras palabras, en otros términos, en definitiva) buscan, naturalmente, esclarecer ideas. Es imperativo subrayar que el verbo “aclarar” difiere del término “repetir” y, en todo caso, su significado se emparenta al del vocablo “desarrollar”: se despliega la información gracias a un conector de aclaración, de forma que esta se esclarece. En segundo lugar, los conectores de ejemplificación (por ejemplo, a modo de ejemplo, verbigracia) permiten ilustrar las ideas a través de ejemplos o casos concretos. En tercer lugar, los conectores de causalidad (ya que, porque, puesto que, esto se debe a) y los de consecuencia (entonces, por ello, en consecuencia) establecen relaciones que vinculan hechos de modo que unos producen otros (o viceversa).

En el siguiente ejemplo, es posible observar cómo se usan los conectores de modo que relacionan las ideas, contribuyen a su desarrollo y muestran la organización de la información.

Una función ética de la belleza consiste en su capacidad de dotar a quien la contempla de una sensación inmediata, espontánea de familiaridad y cobijo. Esta cualidad no es auxiliar en la vida cotidiana, sino constitutiva. Que el ser humano pueda habitar el mundo depende de la facultad que tiene la realidad de ser bella, es decir, de acoger y ser familiar a los hombres. En otras palabras, nadie elegiría vivir en un mundo que no fuera bello, que no se pudiera percibir como bello; si no todo el tiempo, al menos, con cierta frecuencia. Por tanto, sin belleza, la vida sería un error, porque ella es, precisamente, la posibilidad de la vida, de hacer el mundo habitable. El amor ilustra el vínculo íntimo entre la belleza y la posibilidad de la vida. Por ejemplo, el enamorado quiere estar en el mundo junto a otro cuerpo que percibe como bello y ese deseo ilumina todo y lo insufla de color y vitalidad. Esto es, la potencia vital del enamorado se ha engrandecido y signo de esa grandeza es su percepción general de que todo es bello.

A modo de ilustración, se analizan algunos conectores. Según el párrafo, la realidad presenta una cualidad esencial: el ser bella. Y, según su autor, esa beldad consiste en la posibilidad de constituirse en un espacio conocido y cálido para los seres humanos. Para comunicar esa relación de aclaración, se emplea apropiadamente el conector es decir. Más adelante, para ilustrar la afirmación de que la amor media entre la belleza y la posibilidad de la vida, se incluye un caso concreto: lo que sucede en la relación de pareja. Para incluir ese contenido más específico, se usa adecuadamente el marcador por ejemplo. Como se observa, recurrir de modo estratégico a los conectores, permite orientar la lectura y la interpretación de la información, pues se precisa de qué modo se vinculan las ideas considerando su significado.

REFERENCIAS

CALSAMIGLIA, Helena y Amparo TUSÓN
1999 “La textura discursiva”. En Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Barcelona: Ariel.

Elaborado por Samiq Saavedra y Juan Osores.

La imagen ha sito tomada de https://pixabay.com/es/vectors/circuitos-cerebro-red-viruta-5076888/.

Uso de herramientas virtuales para la búsqueda bibliográfica

Las herramientas virtuales de búsqueda bibliográfica son plataformas web en las que se pueden realizar consultas sobre temas específicos y obtener como respuesta una lista de fuentes bibliográficas. En ese sentido, estas plataformas o motores de búsqueda son un elemento importante dentro de la investigación académica, pues brindan información a partir de la cual el investigador puede desarrollar su labor.

Si bien utilizar herramientas virtuales para realizar búsquedas bibliográficas permite encontrar abundante información, es importante que considerar ciertos criterios para determinar qué es lo relevante. En primer lugar, es necesario revisar qué instituciones han publicado los libros o artículos encontrados y cerciorarse de que exista algún aval académico, por ejemplo, el fondo editorial de una universidad o una revista científica. En segundo lugar, es importante que, en las publicaciones, se pueda identificar claramente quién o quiénes son los autores, pues en internet se encuentra mucha información sin autoría, lo que la convierte en poco confiable e imposible de citar.

El Sistema de Bibliotecas PUCP

La PUCP brinda a sus alumnos y comunidad universitaria el acceso a diversas bases de datos en línea, que se concentran en su buscador: Sistema de Bibliotecas PUCP. Esta plataforma es un motor de búsqueda de bibliografía que brinda información sobre el catálogo de libros en las bibliotecas PUCP (CIA, Biblioteca CC.SS., EE.GG. LL, etc.) y de diversas fuentes a las que se puede acceder virtualmente.

Esta plataforma presenta una interfaz bastante sencilla. A los usuarios de la comunidad PUCP, se les recomienda que, primero, ingrese a su usuario (usando el código y clave de acceso a su campus virtual). De esta forma, se podrá acceder a las bases de datos con las que la institución ha establecido convenios.

Las palabras clave

Son palabras o frases cortas que representan los conceptos centrales de la búsqueda académica, útiles para saber más sobre un tópico en particular o para iniciar una investigación, pues facilitan el acceso a información relacionada con el tema de interés. Así, generan un gran impacto en los resultados. Es decir, elegir las palabras clave adecuadas permitirá encontrar fuentes relevantes de una forma fácil y rápida. Por otro lado, no elegir apropiadamente las palabras clave brindará información que no se vincula directamente con la investigación o, en el peor de los casos, puede entorpecer la búsqueda.

Para optimizar la búsqueda, primero, es necesario identificar los conceptos claves del tema. Para ello, se pueden consultar enciclopedias o libros de introducción sobre el tópico específico. Asimismo, resulta beneficioso revisar la bibliografía de fuentes referidas al tema o, en el contexto estudiantil, las brindadas previamente por el profesor del curso. El objetivo es hallar principalmente aquellos sustantivos que sean indispensables para delinear el tema. Por ejemplo, en la siguiente imagen, se muestra la búsqueda de referencias bibliográficas empleando la palabra clave “cocinas mejoradas”.

Luego lo mejor es ampliar la lista de palabras clave para acceder a la mayor cantidad de información pertinente. Por ello, es recomendable realizar una lluvia de ideas por cada uno de los términos identificados en el primer paso. Esta lluvia de ideas deberá estar enfocada en encontrar léxico relacionado y puede orientarse considerando las siguientes categorías:

  • sinónimos
  • términos más específicos
  • términos más amplios
  • otras ideas relacionadas al tópico
  • otras ideas NO relacionadas al tópico

A modo de ejemplo, se puede revisar la siguiente imagen.

Asimismo, como plantea Walden University, es recomendable no incluir ciertos términos al realizar búsquedas en una base de datos. Incluirlos restringe o sesga la exploración, de modo que se podría excluir información relevante.

  1. Palabras que impliquen una evaluación: mejor, peor, pro, con, ventajas, desventajas
  2. Palabra que denotan relaciones: comparación, contraste, causalidad, vínculo, correlación

Operadores

En las búsquedas avanzadas del Sistema de Bibliotecas PUCP, se pueden encontrar las opciones “AND”, “OR” y “NOT”. Cada opción permite vincular de una forma específica las palabras clave (Kent State University).

  • AND. Devuelve fuentes que incluyan necesariamente los dos términos. Por ejemplo, se puede elegir esta opción y escribir: “ciencias AND ética”.
  • OR. Se puede usar esta opción para enfocarse en dos opciones. Por lo general, se usa para la búsqueda de términos sinónimos o estrechamente relacionados. Por ejemplo, se escribiría: “Canal OR Acueducto”.
  • NOT. Se usa esta opción cuando se quiere que los resultados de la búsqueda no se relacionen con algún término específico, para excluirlo. Un ejemplo es este: “java NOT café”.

Asimismo, se pueden emplear comillas (“”). Al encerrar palabras dentro de las comillas, la búsqueda que se produzca será exacta según lo escrito en el buscador. Resulta conveniente para frases o palabras compuestas (Lebanon Valley College).

Opciones avanzadas de búsqueda

En la web del Sistema de Bibliotecas PUCP, existen opciones avanzadas de búsqueda, que aparecen en el lado izquierdo de la pantalla. En esta sección, es posible personalizar la exploración. Algunas funciones destacables son las siguientes:

  • Búsqueda en bases de datos específicas

Muchas bases de datos se especializan en áreas o temas en particular: ciencias de la salud, psicología, investigaciones educativas, ingeniería, química, etc. Lo que se debe hacer es buscar entre las opciones avanzadas la opción “Base de datos” y seleccionar aquellas de interés.

  • Búsqueda de información en un idioma en particular

También es posible dirigir la exploración según el idioma en que está escrita la investigación. Como se observa en la imagen, se puede realizar una búsqueda de los artículos en los idiomas que se decida seleccionar.

  • Búsqueda de textos a los que se tenga acceso completo

El buscador no siempre ofrece acceso a las fuentes completas, aunque sí a datos de ellas (autor, fecha de publicación, etc.). En esa situación, si se desea acotar los resultados, se selecciona la opción de “acceso al texto completo”.

Google Académico

Además de los motores de búsqueda que proporciona el Sistema de Bibliotecas PUCP, existe otra posibilidad bastante conocida: Google Académico (Google Scholar). Para acceder, basta con escribir “Google Académico” o “Google Scholar” en la barra de búsqueda de Google y seleccionar el primer resultado.

Si bien Google Académico es muy utilizado, es sumamente importante utilizar los criterios mencionados antes para hallar y elegir las fuentes apropiadamente. Esto se debe a que, al albergar tanta información y no ser un motor de búsqueda específico, podrían encontrarse publicaciones no tan confiables o necesarias para tu investigación. Lo recomendable es emplear esta herramienta como un complemento de buscadores más especializados.

Los datos bibliográficos de las fuentes encontradas

Muchas veces, surge la duda respecto a cuáles son los datos bibliográficos de la fuente que se está revisando. En esos casos, hay una serie de formas para identificar esa información. Por ejemplo, en el caso de un artículo de revista (el tipo de texto que se cita más a menudo), los datos que hay que identificar necesariamente son el título del artículo, el nombre del autor, el año de publicación, la revista en la que fue publicada, las páginas de la revista que comprenden al artículo, el volumen y número de la revista (en caso de tratarse de una fuente virtual, habrá que agregar la fecha de consulta y el enlace web del archivo).

Datos como el nombre del autor y el título del artículo suelen ser fáciles de identificar. Sin embargo, otros datos como el nombre de la revista o el rango de páginas del artículo suelen ser más difíciles de hallar. Para ello, se plantean dos estrategias.

  • En el buscador bibliográfico

  • En el documento físico o virtual del artículo

Información complementaria

El Sistema de Bibliotecas PUCP ofrece facilidades para que aprender a utilizar los motores de búsqueda. Incluso, los miembros de la comunidad PUCP pueden solicitar una asesoría online para que puedas aprovechar las herramientas que se brindan. Para obtener más información sobre capacitaciones, consejos y herramientas para utilizar los servicios se puede ingresar al siguiente enlace: http://biblioteca.pucp.edu.pe/recursos-servicios-linea-del-sistema-bibliotecas-la-pucp/.

Si existe alguna duda sobre cómo citar las fuentes bibliográficas que se encuentren durante la búsqueda, en este enlace se puede leer y descargar la Guía PUCP para el registro y citado de fuentes: https://www.pucp.edu.pe/documento/guia-pucp-registro-citado-fuentes/.

Referencias bibliográficas

COLUMBIA COLLEGE
Research skills tutorial: 1.2 Searching with keywords. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://columbiacollege-ca.libguides.com/research_skills/getting_started/keywords

KENT STATE UNIVERSITY
Resources, strategies, and tips for academic research success. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://www.kent.edu/sites/default/files/Resources%2C%20Strategies%2C%20and%20Tips%20for%20Academic%20Research%20Success.pdf

LEBANON VALLEY COLLEGE
How to write a research paper. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://libguides.lvc.edu/c.php?g=333843&p=2247190

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
2015 Guía PUCP para el registro y citado de fuentes. Lima. Consulta: 2 de mayo de 2020.

http://www.pucp.edu.pe/documento/institucional/Guia_PUCP_para_el_registro_y_citado_de_fuentes-2015.pdf

UNIVERSITY OF MICHIGAN – FLINT
Research tips & techniques. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://www.umflint.edu/library/research-tips-techniques

WALDEN UNIVERSITY
Keyword searching: Finding articles on your topic. Select keywords. Consulta: 2 de mayo de 2020.

https://academicguides.waldenu.edu/library/keyword/search-strategy

 

Elaborado por Daniela Dolorier y Marcela Damonte.