Los dos lados del espejo

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Bruno –“el alegre”- se encuentra en el escritorio de su cuarto, escribiendo con lentitud, casi dibujando aquellas letras que asomarán en la carta que le dará a Leslie junto con la sorpresa que le entregará esta noche de luna llena…

Bruno –“el gris”- finalmente escribió con rapidez las últimas palabras de su nota de suicidio. Coge el banquito y lo coloca perpendicular a la alta viga de su cuarto. Lanza la soga por encima del madero y lo asegura. Ha probado ya la medida bajo la luz de la luna llena y sólo espera que llegue la hora…

Bruno A se apresta a salir, cuando su mirada se desvía hacia el gran espejo oval. Se acerca y no puede creer lo que está viendo… Bruno G. va a subir al banquito pero sus ojos se posan sobre el gran espejo oval y se dirige hacia él. Porque hay un nítido resplandor que proviene del mueble.

Bruno A y Bruno G ponen sus manos sobre su superficie. De pronto, las manos se hunden y los jóvenes tropiezan. “¿Qué es esto?”, se pregunta Bruno A mirando la soga sobre la viga en el ambiente gris.”No entiendo”, se afirmó Bruno G al descubrir que la carta que sostiene no es la nota de suicidio que escribió.

Ambos vuelven su vista hacia el espejo, mirando con extrañeza a su gemelo del otro lado del espejo pero con los destinos cambiados. Apesadumbrados, cada uno corre contra el portal, que ya perdió su resplandor, y el choque es durísimo. El espejo se rompe en cada uno de los lados, saboteando su intento de volver.

(continúa en capítulo 2G)
(continúa en capítulo 2A)

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