Asesinatos de Alicia Delgado y Marco Antonio: Cuando la confianza se vuelve mortal

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En menos de un mes, la farándula local ha sido sacudida por dos execrables hechos de sangre. Por un lado, la cantanta vernacular Alicia Delgado fue encontrada muerta, de varios cortes y estrangulamiento manual. De otro, el estilista Marco Antonio Gallego fue amordazado y sofocado con una bolsa, luego de haber resistido a un robo, feneciendo en su departamento de la calle Choquehuanca. Los responsables, César Mamanchura y Jorge Glenni, respectivamente.

En el caso del ex militar, los especialistas señalan que tiene un carácter frío y desafiante. Estando desempleado, contactó con el entorno de Abencia Meza, pareja sentimental de Alicia, para conseguir trabajo como chofer. No obstante ser acusado en una oportunidad por robo, Delgado lo mantuvo como su guardaespaldas. Algunos especulan que Mamanchura recibió la orden de matar a Alicia por allegados de Abencia Meza, los cuales les estarían costeando los abogados que, entrañamente, con su salario no puede pagar. Sin embargo, la policía aún no determina el motivo del crimen, lo cual hace difícil establecer los nexos que permitan el avance en la investigación.

Sobre “Coco”, se sabe que viene de una familia pobre, y que aprovechó su encanto físico para penetrar el entorno del estilista, primero como amigo y después como amante ocasional. Las pretensiones arribistas del joven de 21 años lo llevaron a planear robarle a Marco Antonio con el apoyo de otros dos cómplices, avezados delincuentes de su barrio con los que está fuertemente vinculado por relaciones familiares, sin contar con la tenaz oposición de Gallego. La desaparición y posterior descubrimiento del Backberry del llamado Estilista de las Estrellas en un mercado negro de objetos robados facilitó la búsqueda de los uniformados al relacionar al victimario con los mensajes enviados.

Tanto la Princesa del Folclor como Marco Antonio gozaban de una buena reputación en su círculo íntimo por querer apoyar a personas de escasos recursos, situación de pobreza que ellos también padecieron y de la que lograron salir con su propio trabajo. Sin embargo, la confianza puede convertirse en una mala espina si el comportamiento de aquellos en quien se confía sólo redunda en decepciones. Y es mortal si resulta en peligroso desconocimiento de la maldad.

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