Archivo por meses: septiembre 2009

Nota de prensa de la Sociedad de Amantes del Ferrocarril de Jauja

La presentación del libro se realizará este sábado

El ferrocarril al corazón del Perú: Jauja

Hola Xauxas y amigos de Jauja y de la cultura.

Por la presente hacemos la invitación a todos los xauxas, amigos de Jauja, y de la cultura, para la presentación de la reedición del libro El ferrocarril al corazón del Perú: Jauja (“Estudios sobre la provincia de Jauja”) de Manuel Pardo y Lavalle, considerado el intelectual más lucido del siglo XIX, quien estando en nuestra prodigiosa Jauja el año de 1860 escribió un texto fundamental para construcción de los ferrocarriles en el Perú, y de modo particular del ferrocarril de Lima a Jauja.

La reedición del texto de Pardo que saldrá a luz el sábado 3 de octubre en Jauja, será presentado a las 6.30 pm. En el salón consistorial de la Municipalidad de Jauja, por el Rvdo. Padre José Chuquillanqui Yamamoto.

El libro de Pardo describe de modo singular el potencial socioeconómico, de sanación y la belleza de Jauja, la Jauja histórica que comprendía desde Tayacaja (Huancavelica) hasta Tarma y su vinculación con la selva central.

La presente edición tiene un importante valor agregado: se han incorporado secuencialmente 27 fotografías inéditas del ferrocarril, desde El Callao, La Oroya, Jauja, hasta Huancayo, nombre de títulos y conceptos claves extraídos del texto, las fotografías pertenecen al archivo de la Promotora Museo Ferroviario del Perú – PROMUFER, y principalmente de su actual presidente Klaus Kemp Heilan.

Manuel Pardo comprendía a la ciudad de Jauja como un eje estratégico geoeconómico para el desarrollo del Perú y uno de los medios para lograrlo era a través de un ferrocarril que una a las ciudades de Lima y Jauja.

Los planteamientos fundamentales de Pardo y su concepción de un ferrocarril integrador de costa, sierra y selva e impulsor del desarrollo, industrialización y modernización del Perú fueron abandonados por intereses antinacionales, por ello sólo se construyó un ferrocarril que dio prioridad a unir minas y no ciudades, ni pueblos para generar su progreso e integración nacional, por ello mismo se tardó muchas décadas para que el ferrocarril llegue a su destino principal, al corazón del Perú, a Jauja.

Precisamente, hoy los fundamentos de Manuel Pardo están vigentes y la reedición de dicho texto es un reconocimiento a quien fue el principal visionario, impulsor y promotor para la dación de las leyes y la decisión política para la construcción del ferrocarril de Lima a Jauja. Gracias a Pardo se salvó algo del descomunal despilfarro económico de la riqueza que generó el guano de la isla.

Este texto es reeditado por la Sociedad Amantes del Ferrocarril de Jauja, en celebración del Centenario del Ferrocarril de Lima a Jauja, gracias al importante apoyo del Rvdo. Padre José Chuquillanqui Yamamoto.

Es oportuno saber que esta en marcha, otra gran cruzada cultural, el rescatar de sus depredadores la Estación Ferroviaria de Jauja, que en 1992 fue declarada por el INC como patrimonio histórico, no obstante actualmente hoy es usado como letrina pública, restaurante, paradero de micros y camiones, ciertamente un tremendo insulto a la cultura y a Jauja por lo que todos debemos tomar acciones para terminar con esta barbarie.

Esperamos que visiten Jauja en esta ocasión en marco también de las festividades en homenaje a la Patrona de Jauja, la Santísima Virgen del Rosario; y de San Francisco de Asís, Patrón de la histórica ciudad de Sausa-Tambo.

Gratos Saludos.

Soc. Francisco Núñez Gonzáles
Director de patrimonio de Los Amantes del Ferrocarril de Jauja
Secretario de la Promotora Museo Ferroviario del Perú

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Presentación del Libro: ‘EL FERROCARRIL AL CORAZÓN DEL PERÚ: JAUJA’

“Estudios sobre la provincia de Jauja de Manuel Pardo y Lavalle”, conmemorando los 100 años de la llegada del ferrocarril a Jauja (1908 – 2008)

Ferrocarril de Jauja

“Si la locomotiva facilita en otros países la producción y el comercio, en los nuestros su misión es más alta: es de crear lo que hoy no existe, es de fecundizar y dar vida a elementos de riqueza, que hoy se encuentran en estado latente y embrionario”
Estudios sobre la provincia de Jauja
Manuel Pardo y Lavalle

La Sociedad Amantes del Ferrocarril de Jauja tiene el grato honor de Invitar a Ud., y familia a la presentación de la reedición del libro “Estudios Sobre la provincia de Jauja” del autor: Manuel Pardo y Lavalle, quien fuera Presidente de la República en los años 1869 a 1872; creador e impulsor del ferrocarril de Lima a Jauja, dicha magna ceremonia se realizará en la Salón Consistorial de la Municipalidad Provincial de Jauja, el día 03 de octubre, a horas 6.30 pm.

La comisión organizadora quedará gratamente agradecida por su gentil asistencia, la misma que dará mayor realce a dicho evento.

Jauja, septiembre de 2009

Atte.
La Comisión

PROGRAMA

06:30 pm. Recepción y registro de participantes.
07:00 pm. Presentación del evento por Sr. Carlos Flores Rojas presidente de la Sociedad Amantes.
07:10 pm. Bienvenida por del Sr. Alejandro Barrera Arias, alcalde del municipio provincial de Jauja
07:15 pm. Momento Artístico Musical
07:25 pm. Presentación del libro Estudios Sobre Jauja de Manuel Pardo y La Valle por el Reverendo Padre José Chuquillanqui Yamamoto.
07:40. Agradecimiento y Comentario del libro por el Sociólogo Francisco Núñez Gonzáles, Directivo de la Sociedad Amantes y de PROMUFER
08:00. Distinción al reverendo P. José Chuquillanqui Yamamoto por Sr. Isaías Rivera Rodríguez, vice-presidente de la Sociedad Amantes del Ferrrocarril.
08:10. Brindis de Honor.

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Región Junín invertirá S/. 11 millones en puesta en valor de red arqueológica del valle de Yanamarca

También en recuperación de zona monumental de Jauja

Yanamarca - Jauja

Junín, set. 27 (ANDINA).- La Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur) de Junín informó que para el año 2010 tiene proyectado invertir más de 11 millones de nuevos soles en la puesta en valor de la red arqueológica y cultural del valle de Yanamarca, así como en la recuperación de la zona monumental de la provincia de Jauja.
La titular de la Dircetur – Junín, Silvia Salas Alvarado, señaló que estos proyectos, cuya duración será de tres años, tienen la finalidad de incrementar la oferta turística del departamento y mejorar la calidad de vida de los pobladores de los cinco distritos comprendidos en el valle de Yanamarca (Tunanmarca, Pomacancha, Marco, Janjaillo y Acolla).

“Para la puesta en valor de esta red arqueológica y cultural, el gobierno regional ha destinado un presupuesto de seis millones de soles, mientras que para la recuperación de la zona monumental de Jauja se ha destinado una partida superior a los cinco millones de soles”, explicó la funcionaria.

El proyecto consiste en lograr el aprovechamiento responsable de los recursos turísticos del valle de Yanamarca mediante la adecuada puesta en valor de los monumentos arqueológicos más importantes allí existentes.

“Tenemos proyectado mejorar las carreteras y vías de accesos, así como realizar las respectivas delimitaciones de los centros arqueológicos y señalización en los mismos”, detalló la funcionaria regional.

También se realizarán campañas de sensibilización y fortalecimiento de capacidades locales en los campos del turismo y la gestión del patrimonio cultural y natural.

Salas Alvarado precisó que todo este trabajo se desarrollará tomando como eje al complejo arqueológico de Tunanmarca, que será dotado de un museo de sitio.

En tanto, la recuperación de la zona monumental de Jauja comprende por el norte las cuadras 2 y 3 del jirón Manco Cápac, cuadras 4 y 5 del jirón Ayacucho, así como las cuadras 4, 5, 6, 7 y 8 del jirón Atahualpa y fachadas del jirón Arica.

Por el este, desde la cuadra 3 hasta la 9 del jirón Arica volteando por prolongación Colina hasta el jirón Acolla, incluyendo todo el lote del Hospital Domingo Olavegoya.

Mientras que por el sur desde el límite del lote del referido nosocomio, por el jirón Huarancayo doblando por el jirón San Martín hasta el jirón Colina.

Finalmente, por el oeste comprende la cuadra 10 del jirón Sucre, así como las cuadras 6, 7, 8 y 9 del jirón La Mar. También los jirones Manco Cápac y Ayacucho.

Fuente: Andina

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Gracias Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya


Aportes para la historia del Hospital Domingo Olavegoya de Jauja

Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya

Era necesario que a más de un siglo de ocurrida su muerte en Jauja (1906), la comunidad nacional en general y jaujina en particular, exprese a esta distinguida señorita las gracias por haberle posibilitado al país –paradógicamente con su muerte- la construcción y funcionamiento de un sanatorio para enfermos de tuberculosis en Jauja, que en todo el siglo pasado sirvió para el tratamiento de miles de pacientes que sufrían esta temible enfermedad.

Como refiere nuestro nuevo y fraterno amigo, Miguel Osterling Álvarez-Calderón, a la sazón pariente de Domingo Olavegoya Yriarte y sobrino-nieto de Leonor, la historia es larga y hasta casi novelesca. Antes de describirla es necesario hacer algunas aclaraciones al post publicado, en este mismo blog, que titulé Domingo Olavegoya Yriarte. Allí, casi al final transcribo parte de un texto que se publica en el libro “Imágenes históricas de la medicina peruana” de José Neyra Ramírez, publicado por el Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y en el que, equivocadamente, se dice que la menor que falleció en la Plaza de Jauja era la hija de Domingo Olavegoya Yriarte (fallecido en 1916):

“…Domingo de feria, domingo de faldas chillonas y gritos citadinos con aires de campo… estamos en la plaza de Jauja de los años 20.

Gruesos eucaliptos y sauces llorones dan su nota de frescura al sofocante calor del mediodía en la plaza principal de Jauja. Los vecinos notables lucen trajes domingueros y se dejan estar entre el pórtico de la Catedral y la Glorieta. Conversan, pasean, se cuentan la última.

De pronto la calma se quiebra con un grito… Una niña, pálida como el vestido blanco que lleva puesto, cae sobre la vereda. Tose, tiñe su pañuelo y tiñe la vereda gris… la gente la mira sorprendida y un hombre acude desesperado. Unos minutos después expira la niña y su padre llora desconsolado.

Ese hombre, llamado Domingo Olavegoya, acaudalado comerciante limeño había traído a su hija con la esperanza de que sanara. Ahora la tenía entre los brazos, como una paloma blanca herida a medio vuelo… sin vida.

Domingo Olavegoya bendijo esta tierra. A esta Jauja que le trajo cuando menos un rayito de esperanza para su niña y en agradecimiento construyó el sanatorio que lleva su nombre…”

Pues bien, la verdad es que esta menor era Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya, sobrina del gran benefactor e hija de su hermana Clarisa Olavegoya Yriarte, pues es sabido que Domingo Olavegoya no tuvo hijos en su matrimonio con Maria Lacroix Aliaga. Segunda aclaración: el texto aludido ubica el relato en el año 1920 y la verdad es que Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya, llamada también cariñosamente en su familia como Nelly, murió el año 1906.

Padres de Domingo Olavegoya

Lápida de Demetrio Olavegoya y Manuela Yriarte de Olavegoya, padres de Domingo Olavegoya Yriarte, ubicada en el Cementerio Presbítero Maestro de Lima.

Ahora bien, para aclarar la historia de Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya, nos remontamos a sus abuelos: Demetrio Olavegoya Otero y Manuela Yriarte de Olavegoya, quienes tuvieron, entre otros hijos como Domingo Olavegoya Yriarte, a Clarisa Olavegoya Yriarte quien se casó a la edad de 16 años con Abelardo Álvarez-Calderón Flores-Chinarro. Los dos emigraron a Inglaterra dos meses después de su matrimonio (1869). En Londres, nacieron todos sus hijos, los Álvarez-Calderón Olavegoya. Entre ellos, Leonor quien nació en 1886.

Partida de nacimiento de Leonor ACO
Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya nació en Godstone, Condado de Surrey – Inglaterra, en 1886.

En sus años de residencia en Inglaterra, un cuadro de la familia Álvarez-Calderón Olavegoya fue publicado en “The Illustrated London News” el 30 de enero de 1897. Dicha obra artística, en el que aparece Leonor, fue publicada debido a que Abelardo Álvarez-Calderón era director de una academia de arte privada en Londres que él había fundado. En la misma, se aprecia una paz espiritual y comodidad hogareña, típica de la época Victoriana a fines del siglo XIX.

Retrato de la Familia ACO en Londres
Nombre del Óleo: “An Interesting Story”
Artista: AA Calderon = Abelardo Álvarez-Calderón Flores Chinarro
Año: 1896
Lugar: Londres
Personajes: Clarisa Olavegoya Yriarte de Álvarez-Calderón leyendo “un cuento interesante”, nombre del óleo, rodeada de sus tres únicas hijas, Maria (de rodillas, mirando las ilustraciones del libro), Leonor (de pie 10 años, atentamente siguiendo el relato de su madre) y Consuelo (6 años en el piso, distraída).

Muy tempranamente, en 1902, Leonor de 16 años contrajo la tuberculosis, entonces su tío Domingo Olavegoya Yriarte, que de paso la quería muchísimo, recomendó a su hermana trasladarse a Jauja para que su sobrina querida sane. Para entonces, Domingo Olavegoya conocía las bondades del clima seco de Jauja y su importante rol en la curación de la tuberculosis, por lo que no dudó en tomar esta medida.

Lista de pasajeros del Vapor Oropesa

Lista de Pasajeros del Vapor “OROPESA” en octubre de 1902, que partió de Liverpool rumbo al Callao.

Desde Londres, el año 1902, toda la familia Álvarez-Calderón Olavegoya se trasladó a Jauja con tan solo sus maletas. A bordo del Vapor “OROPESA”, en el mes de octubre de ese mismo año, partió de Liverpool rumbo al puerto del Callao. Inmediatamente, enrumbaron a Jauja.

Familia Álvarez-Calderón Olavegoya
Clarisa Olavegoya Yriarte (hermana de Domingo) junto a todos sus hijos en Jauja – 1902 (a su arribo de Londres). Parados contra la ventana, de izquierda a derecha: los hermanos Ricardo, Francisco, Carlos y Abelardo Álvarez-Calderón Olavegoya. En el centro, Consuelo Álvarez-Calderón Olavegoya, Clarisa Olavegoya Yriarte de Álvarez-Calderón y Augusto Álvarez-Calderón Olavegoya. De rodillas (más cerca a la cámara): las hermanas Maria y Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya (a la derecha).

Lamentablemente, Leonor no pudo recuperarse; casi a los cuatro años de su llegada, falleció y sus restos fueron depositados en el Cementerio General de Jauja. Corría el año 1906 y la familia, abrumada por la temprana desaparición de la apreciada Leonor, opta por establecerse en Lima.

Familia Álvarez-Calderón Olavegoya en Jauja
Familia Álvarez-Calderón Olavegoya en su casa de Jauja (1908). En la foto aparecen de pie, Carlos y Augusto Álvarez-Calderón Olavegoya. Sentada en el centro, Teodosia Granados Valle de Álvarez-Calderón, esposa de Carlos ACO, junto a los nietos de Clarisa Olavegoya Yriarte de Álvarez-Calderón: María Mercedes Álvarez-Calderón Granados, Demetrio Álvarez-Calderón Granados (en honor a su abuelo Demetrio Olavegoya Otero) y Clarisa Álvarez-Calderón Granados (en honor a su abuela Clarisa Olavegoya)

Para entonces, en la capital de la república las entidades médicas como el Ministerio de Salud y los más respetables médicos del medio, seguían enfrascados en el debate del tratamiento de la tuberculosis. Había una corriente muy fuerte que trataba de negar las bondades del clima, especialmente de Jauja, en la curación de este mal endémico, todavía no se conocía la antibioterapia, otra corriente confiaba en este tipo de tratamiento climatológico. Por otro lado, había otra discusión sobre un centro de tratamiento y recuperación de este mal, negándose la necesidad de establecer sanatorios y sugiriéndose el establecimiento de dispensarios. Lo que si era criterio común era de que había que aislar a los pacientes, por ello se sugerían lugares como Magdalena, Tamboraque o Jauja; para entonces, el erario nacional estaba en falencia y no habían recursos para construir este dispensario o sanatorio. Sólo la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima disponía de un fondo de 36,000 soles lo cual era insuficiente, pues el ingeniero encargado de formular el presupuesto estimaba que el centro de atención debía costar 250,000 soles de esa época. La cruda verdad era que mientras los entendidos discutían por años y no habían recursos para construir un sanatorio o dispensario los enfermos aumentaban y morían como Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya.

Maria Lacroix de Olavegoya

Maria Lacroix de Olavegoya, esposa de Domingo Olavegoya Yriarte, donó camas, mobiliario e instrumentos médicos cuando se inauguró el Sanatorio Olavegoya.

En el año 1916, muere Domingo Olavegoya Yriarte y su albacea, al cumpir su voluntad testamentaria, hizo entrega de 100,000 soles para la construcción del sanatorio como una contribución al tratamiento de la tuberculosis y como un homenaje a su sobrina Leonor a quién quería sobremanera, deseando que en el futuro los enfermos de TBC no sufran los momentos que la familia Olavegoya vivió con su ser querido, sugiriendo que se construya en Jauja. Cosa que así se hizo y la obra empezó a construirse el año 1918. Terminándose el año 1920, con 2 Pabellones: Santa Elisa y Santo Domingo. El nombre del Sanatorio Olavegoya se debe a la propuesta del Dr. Pérez Araníbar, quién era muy allegado a la familia.

Acta de defunción de Leonor en la Parroquia de Jauja
Trascripción del acta de defunción de Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya que obra en la Iglesia Santa Fe de Hatun Xauxa: “Leonor Álvarez Calderón Jauja. En esta Santa Iglesia Parroquial de Santa Fe de Atun Jauja, de la Diócesis de Huánuco, veinte y siete de julio de mil novecientos seis, yo José del Carmen Maraví, Párroco de esta doctrina, mandé dar sepultura eclesiástica, con cruz alta en el cementerio general de esta ciudad al cadáver de la adulta Leonor Álvarez-Calderón, soltera de diez y ocho años de edad, hija legítima de Abelardo Álvarez-Calderón y de Clarisa Olavegoya, natural de Londres y vecinos de esta ciudad; murió de tisis, recibió el sacramento de la penitencia. Dio parte D. Aurelio Solís, vecino de esta ciudad. Y para que así conste lo firma José del C. Maraví”.

Como quiera que los recursos eran escasos, los pacientes deberían abonar ciertos montos para su tratamiento, habiéndose habilitado menores pabellones para pacientes de precarios ingresos. El terreno en el que se constuyó el edificio era de propiedad de las Hermanas de la Caridad, habiéndose finalmente confiado a esta congregación la atención de los pacientes. Como quiera que la donación de Domingo Olavegoya fue determinante para la construcción pero insuficiente con todos los gastos, su viuda María Lacroix, entregaría instrumentos, camas y equipos médicos para la adecuada atención de los enfermos, con lo que la donación de este filántropo limeño fue completa.

Inhumación de Leonor ACO
Inhumación de Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya en el Presbítero Maestro (Lima, 1913).

Es de resaltar, finalmente, dos cosas de don Domingo Olavegoya Yriarte. Él era un próspero comerciante que poseía grandes extensiones de tierras en las zonas de Alpamina y San Pedro de Caujo, siendo uno de los accionistas mayoritarios de la Sociedad Ganadera del Centro, origen de la actual firma Laive. Era, además, empresario minero de numerosos centros de extracción mineral en Pucará, Morococha y Huancavelica. Quería mucho a su familia de la que nunca se separó. A su muerte, su viuda y su hermana Clarisa Olavegoya Yriarte de Álvarez-Calderón jamás se separaron.

Lápida Álvarez-Calderón

Placa recordatoria de la Familia Álvarez-Calderón enterrados en el Presbítero Maestro de Lima. El nombre de Leonor figura abajo.

Esta es la historia que necesitabamos resaltar para que los jaujinos sepamos a quién debemos agradecer la existencia del Hospital Domingo Olavegoya y la gravitación que en su construcción tuvo Leonor cuyos restos fueron trasladados a Lima el año 1913 al Cementerio Presbítero Maestro, y de donde fuera sustraído su féretro, el que una vez rescatado por las autoridades, dio lugar a un nuevo entierro el año pasado, con lo que se cerrarían tres sepelios: Jauja (1906) y Lima (1913 y 2008).

Mausoleo Alvarez-Calderon

Mausoleo de la familia Álvarez-Calderón en el Cementerio Presbítero Maestro, lugar donde se encuentra enterrada Leonor

La breve existencia de Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya y el dolor de su desaparición, sumado al profundo cariño y desprendimiento que tenía Domingo Olavegoya Yriarte por su familia, son los ejes centrales para que Jauja cuente con uno de los más importantes centros hospitalarios del país. Esta es la historia que faltaba contar.

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Domingo Olavegoya Yriarte

Links externos:
Cementerio Presbítero Matías Maestro
Un viejo museo llamado Presbítero Maestro

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Preservemos la autenticidad de lo nuestro

Traje original de la jaujina lucido correctamente por la cantante Alicia Maguiña
Darío A. Núñez Sovero

Había imaginado pasar un día domingo agradable en la tranquila apacibilidad de nuestro hogar y qué mejor hacerlo empezando por escuchar y apreciar estampas con música de nuestra tierra. Luego de agradecerle al Señor por permitirnos ver la luz de un nuevo día, muy apurado atiné a encender el televisor para ver algunos de los programas de música andina que suelen pasar los canales de nuestro medio. El control remoto empezó a jugar entre el programa de Global TV que dirige Haydeé Raymundo pero inconforme por lo que trasmitía, opté por pasar a Panamericana Televisión donde una exageradamente coqueta Leslie Cabello trataba de complacer a sus televidentes con reportajes de pagos del sur. No sabía qué buscaba al fin, pero lo visto no me agradaba por ello opté por cambiar, control de por medio, hacia el canal 2 donde una más elocuente Rosa Salaverry se empeñaba en hacernos ver y escuchar al conjunto Alborada y su empeño por devolvernos a una época pretérita de grandeza incásica, pero el atuendo que vestía mostraba una grotesca imitación de lo antiguo. Cambio, me dije, y el inquieto control remoto me remitió hasta el famoso y cargoso Huallpahuaccay en canal 9 que, más parecía empeñado en convencer a su audiencia por las bondades del detergente Magia Blanca que por mostrarnos un programa de calidad.

Casi al borde de la decepción y a punto de abandonar mi intento de empezar el día con la música que recuerda la riqueza de nuestro folklore, recordé que en el canal 7 debería estar, a esa misma hora, la simpática Misky Taky y, no bien ingresé a dicha audiencia, algo insólito apareció ante mis ojos. La conductora estaba ataviada con una postura jaujina pero en la cabeza llevaba ¡un sombrero apurimeño!, ¡No! -espeté incorporándome-, ¡no puede ser! Cuán estereotipada parecen algunas frases pero a veces es necesario acudir a ellas, y remitiéndome al cliché del Chapulín Colorado me dije: y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Una ácida manera de empezar el día fue ver lo relatado líneas arriba, entonces intuí lo mal que me iba a ir este último domingo. Recordé, mascullando improperios, que no es la primera vez que ocurren estos hechos, que ya anteriormente había visto a presentadoras de programas dando mal uso a la vestimenta típica de la mujer jaujina o deformándola; por ejemplo, usando el faldellín sin los dos fustanes que, por lo menos, deben ponerse para que dicha prenda sea más glamorosa o usar la lliclla sin el complemento del monillo reemplazándolo por una burda blusa, etc.

Así mientras más iracundo me mostraba recordé que debía estar en un matrimonio civil que iba a realizarse en Huamalí, por lo que procedí a alistarme para mi asistencia. Para felicidad mía en el trayecto me encontré con nuestro Alcalde, don Alejandro Barrera, quién debía proceder con dicha ceremonia. Sin esperar mayores protocolos, a rajatabla, relaté a nuestra autoridad lo visto en televisión aquella mañana y, como jaujino, le pedí que la Comisión de Cultura de nuestra municipalidad asuma la responsabilidad de notificar a quienes corresponda, productores, artistas y conductoras de programas televisivos, la incomodidad de la población por el mal uso que hacen de la vestimenta de la mujer jaujina y la necesidad de que se preserve lo auténtico, no sólo en nombre de nuestros ancestros sino, además, en nombre de nuestra sagrada identidad Xauxa. Para alegría nuestra, dicha autoridad escuchó y tomó nota de nuestra insatisfacción. Ahora sólo queda esperar que todo se rectifique para alegría general de nuestra comunidad.

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Breve historia de los aeropuertos de Jauja

Mausoleo de Francisco Carle

Mausoleo de Francisco Carlé (Taita Pancho) en el Cementerio de Jauja

Nicolás Martínez Oviedo

Los aeropuertos, originalmente llamados campos de aviación, fueron dos, sucesivamente, el primero denominado “Leticia” y el actual llamado Aeropuerto Regional del Centro “Francisco Carlé”.

En el año 1908, el Perú fue agredido por el ejército colombiano, produciéndose choques armados en la zona del río Putumayo. Se empeora esta situación en 1911 con encuentros bélicos en el lugar denominado La Pedrera a orillas del río Caquetá.

TRATADO CON COLOMBIA

El 24 de marzo de 1922 se firma el Tratado de Límites con Colombia, llamado “Salomón-Lozano” (entre Don Flavio Lozano, Ministro Plenipotenciario de Colombia y Don Alberto Salomón Osorio, Ministro de Relaciones Exteriores del Perú). Este tratado significó una numerosa desmembración territorial hecha por el gobierno del Sr. B. Leguía, ya que se cedía a ese país los territorios comprendidos entre los ríos de Caquetá y Putumayo, y el llamado “Trapecio Amazónico” (entre estos ríos) incluyendo a la población de Leticia (nombre del primer campo de aviación de Jauja) logrando Colombia el acceso al gran río Amazonas.

En esta situación incierta de paz se realizan las elecciones de 1931 en la que sale elegido Luis Miguel Sánchez Cerro quien decidió gallardamente defender nuestra soberanía. En 1932 se agudiza el conflicto produciéndose el incidente “Leticia”, colocando al Perú al borde de una guerra fratricida para nosotros, por encontrarse Colombia en mejoras bélicas. El Perú aún sufría los estragos económicos que nos dejó la guerra con Chile, además de las luchas internas entre gobiernos militares por ambición al poder gubernamental.

La mayor parte de los pueblos del Perú se levantaron en armas, comienzan los preparativos en pie de guerra con soldados activos, respaldados por la reserva llamados movilizables con acciones de maniobras militares en cada provincia y sus distritos.

En Jauja se realiza simulacros de batallas entre los movilizables de Pancán, Huertas, Paca y otros del Valle de Yanamarca, como son Marco, Acolla y sus anexos, como consecuencia se produjo la muerte de un movilizable de Jauja en las faldas del cerro, cerca de Chocón. Al atardecer, regresaron con su cadáver al Cuartel General emplazado en el colegio San José en medio de la consternación social y familiar. Este hecho incrementó el fervor patriótico de los jaujinos y sus pueblos, surgiendo la idea de tener un campo de aterrizaje, por ser un lugar estratégico en esta parte de la patria, al que se le llamaría “Leticia” en mérito a su lealtad con el Perú. Donaron terrenos para tal fin: Toribia Becerra, María Lizárraga, Ricardina Silva, la familia Bardales y la Comunidad del Tambo, en el lugar donde hoy está el cuartel Fuerte Cáceres y el Estadio Monumental de Jauja, siendo Alcalde el Dr. Max Cordero.

Los 6 primeros aviones biplanos (con dos pares de alas) comprados por el Presidente Leguía y luego por Sánchez Cerro, fueron traídos desamblados por ferrocarriles, ensamblaron 4 en Jauja y 2 en Huancayo (en lo que hoy se conoce como el campo de Yauris). Una vez armados, hicieron vuelo con dirección a las fronteras del norte; los de Jauja sin novedad, pero los de Huancayo tuvieron problemas, uno casi se va al río sin poder elevarse por las desventajas del lugar y los vientos entrecruzados procedentes de Angasmayo, Huaytapallana, quebrada de Viques y el propio río Mantaro.

Con el prestigio ganado con el campo de aviación “Leticia”, llegan dos aviones de guerra comandados por el prestigioso aviador Cap. FAP Martínez de Pinillos. Recuerdo bastante, dice Abilio Verástegui, que era un monoplano de color verde claro en cuyo fuselaje exhibía escudos, banderas de países y pueblos del Perú que había visitado en su categoría de avión de guerra, y el otro piloteado por el Cap. Leonardo Alvariño (tarmeño), también en un monoplano de color plano más grande en su calidad de bombardero; ambos llegaron para dirigirse a la frontera a cumplir su misión encomendada, fue en la época que Jauja celebraba las festividades de la Virgen de la Mercedes –sigue relatando Abilio Verástegui-, cuando fueron perseguidos por la aviación colombiana que era más numerosa. El aviador Leonardo Alvariño cayó con su avión en la espesura de la selva, varios años después fue encontrado su esqueleto e identificado por el anillo que llevaba en la mano izquierda el que fue entregado a su familia que vivía administrando un molino de granos en el Barrio La Salud (Jauja). El Capitán Martínez de Pinillos que había logrado escapar, a su regreso por San Ramón, llega a Jauja, atribuyendo un milagro a la Virgen de las Mercedes de salvarle la vida, le hace un obsequio consistente en un avioncito de plata, que por orden de Taita Pancho se debía exhibir en la mano derecha de la Virgen del Rosario, como patrona de Jauja, en el día de la procesión del primer domingo de octubre de cada año, pues ya no saldría la Virgen de las Mercedes el 23 o 24 de septiembre (datos proporcionados por la señora Amelia Mandujano).

Con el transcurso del tiempo, el campo “Leticia” dio lugar a controversias por su tamaño que resultaba pequeño, por su cercana situación a la población impidiendo el trazado de calles y avenidas, causas suficientes para pensar en un nuevo campo de aterrizaje.

Un Senador de Huancayo por Junín, justificó con los argumentos mencionados el seccionamiento del campo de aterrizaje, con la intención de propiciar la creación de un Aeropuerto en Huancayo, pero esto motivó en los jaujinos a buscar inmediatamente otro campo más amplio y así fue.

Antes que se suscitara la división del campo “Leticia”, logró aterrizar el Comandante de Aviación, Armando Revoredo, en su trayectoria de vuelo interoceánico a Buenos Aires, ganándose así un prestigio más de las condiciones favorables de Jauja. A su recuerdo, se formó un equipo de vóley denominado CAR (Club Armando Revoredo), encabezado por los hermanos Monge.

El campo de aterrizaje “Leticia”, ya dividido, quedó por un tiempo abandonado y en el gobierno de Luis Bustamante y Rivero, se proyectó la construcción de un estadio en la parte sur del campo, aunque esto no se cumplió por absorbencia del presupuesto para Huancayo.; posteriormente, se logró un presupuesto para la construcción del Estadio Monumental, gestión realizada por el Dr. Pablo Bravo Cárdenas.

En la época de la Junta Militar del General Pérez Godoy (1962), un hijo jaujino, el General Máximo Verástegui, quien ocupó la cartera de Fomento, gestionó la construcción de un Hospital de la Fuerza Aérea del Perú, en la parte norte del campo “Leticia”, en el que se hicieron los primeros pabellones pero se suspendió su culminación a causa de los nuevos medicamentos para el tratamiento de la TBC. No obstante, el General Verástegui vio por conveniente darle una nueva utilidad a estas construcciones y valiéndose de su influencia y de su capacidad reconocida, que fueron suficientes para ganarse la confianza de los gobiernos siguientes, logró con las autoridades militares establecer el actual cuartel “Teodoro Peñaloza”.


SEGUNDO CAMPO DE ATERRIZAJE

Aeropuerto de Jauja
Imagen captada por el satélite de Google Maps. En la parte sur de Jauja, se aprecia al extremo derecho el Aeropuerto Francisco Carlé de Jauja; y al izquierdo, el Fuerte Cáceres (norte) y el Estadio Monumental de Jauja (sur), en el campo de lo que antes fue la Pista de Aterrizaje Leticia.

Los hijos jaujinos sin desmayar el anhelo deseado ante las controversias que se presentaban, tenían latente el reto de tener una pista de aterrizaje antes que Huancayo.

Se comenta esta inquietud, entre amigos y personas de crédito, que entre los propiciadores estuvieron dos aviadores, el comandante Carlos Valderrama y un subalterno (que por motivos de salud estuvieron internados en el Hospital de la Fuerza Aérea, que iniciaba su funcionamiento con el director, Capitán FAP Dr. Pedro Cardih), estableciendo amistad con el hijo del Dr. José García Frías, Director del Sanatorio Olavegoya, siendo que estos señores tenían una avioneta para sus prácticas acrobáticas de vuelo, por lo que ellos fueron los que trazaron los primeros planos en las chacras donde sería el futuro campo para realizar sus pruebas aéreas.

El Dr. García Frías informado por su hijo, de esa factibilidad por razones técnicas de los pilotos, se comunica con el alcalde de entonces, Sr. Virgilio Reyes, y con el párroco, Taita Pancho (Francisco Carlé Casset), para que integren el Comité, quienes con honda preocupación comparten la inquietud y confiados en el apoyo de los jaujinos, citan con fechas separadas a cada barrio, a cada institución y también a los dueños de los terrenos, entre ellos, a las familias: Palacios, Madrid, Bullón, Mateo, Núñez, Atanacio, Bardales y Ramírez, sumándose el entusiasmo de los señores Aurelio Aguilar, Reinaldo Piana y otros, quienes pusieron sus camiones a disposición; a la vez, programaron los trabajos por barrios, escuelas, colegios y comunidades (el Dr. Max Cordero trajo a la comunidad de Quero de quien era abogado por litigios de tierras). Se comenzaron los trabajos de campo sin escatimar esfuerzos, portando picos, lampas y costales, entre hombres, jóvenes y niños con sus viandas y refrescos, animando las tareas de varios días que salíamos por turnos (recuerdo un día de sol que participé cargando piedras, junto con mis compañeros de estudio de mi Escuela 501, tenía 5 años).

Así fue tomando forma el nuevo campo de aterrizaje. El señor Alcalde Virgilio Reyes Vera, viendo lo avanzado del campo, realiza viajes a Lima, logrando traer a una comisión en 2 aviones a fin de probar el campo de aterrizaje, las vistas fotográficas de ese hecho se conserva en la parroquia y en las manos de muchos jaujinos como Amadeo Abregou y hasta en manos de huancaínos como el señor Luis Callmet, en ellas se observa en pleno campo a las autoridades, el Padre Pancho, el Dr. García, Alfredo Morales, Santos Galarza, Rosa Colareta, Julio Landa, Máximo Pecho, Ricardo Silva y tantas personalidades que los acompañaron.

Se procede a la inauguración el 27 de septiembre de 1948, siendo padrino el señor Alcalde Virgilio Reyes Vera, acompañado por la madrina, la poetiza jaujina Julia Martínez de Cordero. Ese día llegaron los aviones comandados por el Capitán FAP A. Griva.

Jauja vivió un día memorable, sellando en su historia una página gloriosa de trabajo comunitario, ejemplo para nuevas generaciones.

SUGERENCIA:

Ya que el campo de aterrizaje lleva el nombre de Aeropuerto “Francisco Carlé” en honor al insigne sacerdote que apoyó su construcción; es justo que los ambientes que se van a construir perennicen a los hombres que propiciaron la formación del Comité, como son el Dr. José García Frías, el Comandante FAP Carlos Valderrama y el alcalde de ese entonces, Sr. Virgilio Reyes Vera, debiéndose plasmar una placa recordatoria en gratitud a tan dignos señores.

En 1995, se le reconoció -mediante publicación en el diario El Peruano- como Aeropuerto Francisco Carlé de Jauja.

Con el mayor respeto, pido disculpas al lector por la ingratitud que pueda tener, al omitir nombres de personas que han colaborado en distintas épocas, con sus aportes y sacrificio empeñado en bien de nuestro aeropuerto; al mismo tiempo, mi sincera felicitación a todos los que han sumado esfuerzos para el logro definitivo de que Jauja ya tenga uno de los aeropuertos más amplios del Perú.

En la actualidad:
– El aeropuerto Francisco Carlé de Jauja recibe vuelos diarios comerciales por parte de la empresa Lc Busre.

Sobre el autor de este artículo:

Nico Martínez

Nicolás Martínez Oviedo nació en Jauja el 21 de junio de 1942, profesor de Biología y Química, al jubilarse (1996) se dedicó a trabajar por su tierra. Como Regidor de la Municipalidad Provincial de Jauja, conoció todos los distritos (34) y sus anexos (160). Tiene una colección fotográfica de más de 3000 fotos, que le sirvieron para promocionar los atractivos turísticos de Jauja mediante exposiciones y con PROMPERÚ en los calendarios de festividades mensuales durante cuatro años (2000-2003). Es autor también de la Guía Turística de la Provincia de Jauja (ediciones de 1999 y 2001). Es gestor de la creación política del Centro Poblado Menor San Juan de Uchubamba (30 de noviembre de 1996) y de la Ley del Guía del Turismo (aprobado en el Congreso de la República mediante Ley N° 28529 de fecha 24 de mayo de 2005). Es autor del Proyecto “Puesta en valor del Circuito Turístico Arqueológico del Valle de Yanamarca y Zona Altina”, con código SNIP N° 294-09, aprobado en el Presupuesto Participativo Regional en Chanchamayo (agosto de 2006) y del libro “Tiempo de Ujsha Latido de Piedra”, publicado el presente año. Así mismo, es iniciador y ejecutor de la fiesta del Inti Raimi en Puyhuán-Molinos durante 9 años (2001-2009).

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‘Solución en el VRAE no es solo militar’


Nuevo jefe, ante altos mandos y tropa, pidió una labor articulada con políticos y la sociedad.

31 Brigada

El general Leonardo José Longa López asumió ayer el comando de la 31 Brigada de Infantería, que forma parte del Comando Especial VRAE.

Tras asumir el nuevo cargo, el general Longa, a diferencia de sus antecesores, destacó el factor humano dentro de su mensaje y puntualizó que la solución no es netamente militar.

En este sentido, hizo un llamado a la participación articulada y coordinada de la sociedad y los políticos para hacer efectiva la lucha contra el narcotráfico.

El general Longa reemplazará en el cargo a Luis Flores Cornejo, quien tras culminar con su periodo de un poco más de un año en la zona retornó a Lima.

La ceremonia se desarrolló por primera vez en el cuartel “Fuerte Cáceres” en la ciudad de Jauja y fue presidida por el general de División Ricardo Moncada Novoa, comandante general del Comando Especial VRAE.

Asimismo, contó con la participación de los generales de Brigada Luis Cabrera y José Ramos Hume, jefes y oficiales, así como personal subalterno y administrativo, quienes desfilaron en señal de reconocimiento y subordinación al nuevo jefe.

Fuente: La República

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Carmencita Cáceres debe cantarle a la vida


Gran amiga, excelente persona, jaujina única y, sobre todo, mujer carismática y bondadosa. Te extrañamos.

¡Fuerza Carmencita!
Darío A. Núñez Sovero

Había concluido la secundaria en su colegio de toda la vida: “Nuestra Señora del Carmen” y de pronto su presencia siempre vivaz y alegre desapareció del escenario jaujino para acoderar en esta Lima gris pero de horizontes promisorios para una joven. Hasta que un buen cercano día, luego de muchos años, una llamada telefónica imprevista nos sorprendió -al otro lado del auricular- con una voz familiar de tono suave como siempre la habíamos conocido. Era Carmen Cáceres Mayor en persona. La agilidad de nuestra imaginación la ideó con su uniforme escolar azulmarino cargado de botones blancos en el pecho y el bolero que sabía resaltar sobre su cabeza y una sonrisa cálida que siempre dibujaba en su rostro (eco de un espíritu inquieto y amigable).

Faltó tiempo para abundar en recuerdos, la mezquindad de la tarifa telefónica acortaba nuestro tiempo. Sin embargo, casi apresuradamente, alcanzó a contarnos que salía de una penosa enfermedad que casi la enfrenta a la parca. La ciencia, maravilla de este tiempo de avances inauditos, había triunfado y le devolvía la salud que la lozanía de sus años reclama. Con esa capacidad convocante con la que sabía adornarse alcanzó a reunirnos, tres o cuatro veces, a los amigos de nuestra generación en esos trances en que la lejanía del terruño nos obliga a colaborar para recolectar recursos en pro de las obras de nuestra Jauja. Entonces, el contagio de sus modales nos advertía la delicadeza que sabía dispendiar en su trato, siempre amable y generoso.

Cuando, de pronto, su figura ha dejado de acompañar nuestras tertulias y extrañados indagamos por su persona, nos enteramos que Carmencita se halla postrada víctima de una penosa enfermedad. Entonces, nuestra desesperación nos devuelve nuevamente a la ciencia a la que le confiamos la continuación de su vida. Esta desesperación nos remite a la misma Carmen a quién pedimos, fervorosamente, fuerzas para encimarse por sobre estos malestares y salir victoriosa de este mal momento. La vida es el camino sembrado de numerosas vallas, esta es una más en la vida de Carmencita. Dios va a querer que ella triunfe con el apoyo de nuestras oraciones. ¡Fuerza Carmen! ¡Jauja te necesita!

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Raspadillas con recuerdos

Raspadilla
Darío A. Núñez Sovero

Hacen muchos años que el sol sofocante e implacable que se tiende sobre el cielo de Jauja es una invitación a saciar la sed que despierta de distintas maneras. Algunos, recuerdo, nos contentábamos con acercar la sequedad de nuestras bocas a la pileta del barrio y saborear la gelidez de nuestra riquísima agua. Otros, más pudientes, buscaban afanosamente a un distinguido señor que, desde su triciclo y en la puerta antigua del colegio “San José”, anunciaba la venta de helados bajo el slogan de “mishquilla”, “tuquilla”, en torno al cual se arremolinaban los estudiantes, compradores y “gorriones”, para aplacar esa sed que sabe encender, los agobiantes días del verano serrano. Si, verano serrano porque en ese mismo tiempo, en todo el hemisferio sur, la estación más caústica es el invierno que en la zona andina solemos llamar (oh, contradicción) verano, aludiendo probablemente a la carencia de lluvias en toda la franja de los andes peruanos.

Pero ninguna de estas experiencias era comparable a la que se podía vivir en nuestra Plaza de Armas; allí, casi en la esquina de los jirones de Grau y Junín, solía ubicarse don Lucio de la Cruz, quién desde la década del 50 del siglo anterior solía expender unas raspadillas orladas con dos copas de helado que hacía las delicias de los paladares de sus clientes. Este venerable y extinto señor no solía convocar a sus sibaríticos adictos con la estridencia de los heladeros de entonces, lo hacía con la humildad de saber que brindaba un buen servicio y que sus asiduos clientes no le iban a fallar. Todos los que han tenido la oportunidad de compartir esas experiencias líquidas y melifluas de hacen varias décadas, saben que en torno a nuestro proveedor nos juntábamos en alegre tertulia para comernos “una raspadilla con harto jarabe y su helado”. ¡Cuán grato era, entonces, complementar nuestro almuerzo con una raspadilla del Sr. De la Cruz! Para fatalidad de nuestra mocedad dicho señor, después de casi 50 años de expender deliciosas raspadillas, falleció. Pero como la tradición no podía quedar allí, quién cogió la alternancia fue su hija Gerarda, la misma que también hace 5 ó 6 años ha fallecido, siendo reemplazada actualmente por su hija, nieta de don Lucio, a la que podemos ubicar en el mismo trajín en el zaguán de Radio Jauja en plena plaza principal.

heladero Richard
Heladero Richard expendiendo su producto en el puente Ricardo Palma de Jauja

Pero como todo negocio tiene que crecer, también en el puente Ricardo Palma podemos ubicar a Ricardo de la Cruz, hijo de don Lucio, más conocido como Richard, quién además de vendernos un exquisito helado, hecho artesanalmente, nos ofrece el humor de su carisma siempre ocurrente. No por gusto, cada 20 de Enero, Richard deja a un lado los helados para sumergirse en la Plaza de Yauyos para bailar su tunantada al lado de los no menos famosos “Cullucaras”, agrupación de chutos jaujinos que desbordan jocosidad en pos de una angurrienta propina de sus admiradores. Gracias Richard por esa lección de humor y trabajo que derramas sobre nuestra Jauja. Tienes asegurado un lugar de honor en el álbum de nuestros recuerdos.

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Festividades de la Virgen del Rosario 2009

Patrona de Jauja

Virgen del Rosario de Jauja

Falta menos de un mes para celebrar las diversas actividades por la Virgen del Rosario de Jauja. La provincia, devota de Mamanchic Rosario, cumplirá fervorosamente con las actividades en honor a la Santísima Virgen. En los próximos días, postearé el programa general de estas festividades que enaltece todos los años a Jauja por su lado religioso.

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