Archivo por meses: junio 2008

LA ESTACION FERROVIARIA DEL PAIS DE JAUJA


Preservar el patrimonio histórico

Ferrocarril Central

Por Soc. Francisco Núñez Gonzáles


Uno de los proyectos más importantes formulado por Manuel Pardo La valle en 1860, estando, años antes, este visionario sanándose de tuberculosis en nuestro bello y prodigioso valle de Jauja, fue la construcción del ferrocarril trasandino de Lima a Jauja.

Pardo, quién llegó a ser presidente entre 1872 – 1875, estaba convencido que el transporte ferroviario era la herramienta estratégica para incrementar la productividad, la integración y el desarrollo del país. Restablecido de su mal por su estancia en Jauja, estuvo también persuadido, de que su clima era la salvación de miles de tebecianos, era el antídoto de esta enfermedad y de otros dolencias no menos graves.

Con una clara perspectiva del futuro puntualizó “un camino Lima a Jauja tiene mucho que hacer a nuestro juicio. Una vía férrea de la Capital de la República al departamento de Junín, sería el medio más fácil y rápido el más seguro para colonizar las montañas del Perú.…póngase a Jauja a seis horas de Lima… Un ferrocarril que une la insalubre costa del pacífico con el valle de Jauja produciría resultados higiénicos de incuestionable valor para la educación de la débil y macilenta juventud de Lima“.

Cabe recordar que hasta antes de la construcción del ferrocarril los viajeros y comerciantes del valle de Jauja para llegar a Lima y viceversa hacían una larga y penosa travesía durante veinte días a un mes, con riesgos de coger enfermedades y la muerte.

Refiriéndose a la tuberculosis en Lima Pardo nos relata “¿ Que familia no tiene alguna prueba más o menos dolorosa de los terribles estragos que en los húmedos climas de la costa ejercen afecciones pulmonares?…contra los cuales son impotentes la ciencia médica….No exageramos en decir que la juventud de Lima de ambos sexos es diezmada por la tisis…y otra enfermedad reinante que produce fuertes estragos, la disentería…El ferrocarril a Jauja modificaría muy favorable las funestas consecuencias de ambas enfermedades”.

No esta demás acotar que el mayor índice de mortandad en la costa de aquella época era la tuberculosis y la disentería, ambas enfermedades causaban el 42% de fallecimientos en Lima.

El sueño de cruzar los andes por un ferrocarril trasandino de Lima a Jauja demoraría varias décadas, hasta 1908 cuando llega a nuestro valle el tren, año en que se construye la actual estación ferroviaria. El arribo de la locomotora a vapor pudo haber sido antes, la guerra contra los usurpadores chilenos interrumpió la construcción del Ferrocarril Central.

La construcción del ferrocarril y la edificación de la estación de Jauja, una de las cinco estaciones principales del FC del centro, es el símbolo más emblemático de la modernidad. La locomotora a vapor, este producto tecnológico vanguardia de II Revolución Industrial, generó una activa vinculación de Jauja con Lima, e intensificó el intercambio de las culturas andino y costeño.

Ferrocarril Central

Como se sabe a través del tren llegaron también muchos de nuestros ancestros de diferentes ciudades del Perú y de otros continentes en búsqueda de sanidad. Las estaciones ferroviarias de Lima y de Jauja se convirtieron en puntos de partida y destino final para una mejor prosperidad de muchas familias. El ‘País de Jauja’ no fue un sueño sino una esperanza hecha realidad para todos aquellos enfermos que lograban vía el tren arribar a la Primera Capital del Perú.

No cabe duda que este nuevo desplazamiento humano enriqueció más el mestizaje Jaujino, y acrecentó su tradición de ciudad acogedora y cosmopolita. En aquellos tiempos Jauja era una ciudad más occidentalizada y andina a la vez del centro del Perú, una ciudad con más encuentros que desencuentros culturales.

Asimismo, esta mayor movilidad social, que devino con el servicio ferroviario, amplió el paso a un mayor conocimiento y desarrollo intelectual, un creciente acceso a las universidades y a nuevas opciones laborales que ofrecía la urbe limeña.

Ferrocarril Central

Para la construcción de la estación ferroviaria de Jauja en 1908 se tuvo que adquirir un terreno de 17,400 m2. de propiedad de Gregorio Yupanqui, 7,225 m2. de Pablo Bonilla, 6,000 m2 de A. Huatuco, 1,086 m2. de María N. de Vera, 840 m2. de Enrique Suárez, y 705 m2. de J.M. Calderón. El diseño arquitectónico de esta estación es de tipo industrial, sus planos sirvieron también para construir la estación de Huancayo.

El Instituto Nacional de Cultura (INC) el 10 de diciembre de 1991 declaró a la estación ferroviaria de Jauja como monumento histórico por el gran valor arquitectónico que posee y por el significado histórico que representa, y el impacto social y cultural que hemos expuesto.

Al concesionarse los ferrocarriles al sector privado, las empresas operadoras y concesionarias del Ferrocarril Central han demostrado no interesarle ó ignorar del valor histórico de muchos de los inmuebles ferroviarios, al haber sub arrendado muchas de ellas a terceros, por su parte el estado tampoco posee un plan de gestión de estos recursos considerados específicamente como patrimonio industrial del Perú, salvo el reciente interés del MTC a través del Vice Ministro de Transportes de apoyar la protección del Patrimonio Industrial Ferroviario del Perú.

El uso de la estación ferroviaria de Jauja por sus actuales arrendatarios esta poniendo en peligro esta herencia histórica a tal punto que se ha venido convirtiendo en depósito de papas y vehículos. Hace dos años se destruyo parte de su estructura física y estética con la apertura de una nueva puerta, felizmente una acción rápida y vigilante de la Promotora Museo Ferroviario del Perú PROMUFER ante la dirección nacional del INC se logró que el daño sea remediado.

El 2008 este monumento histórico y la llegada del tren al valle de Jauja cumplirá 100 años y los Jaujinos y toda la región Junín tenemos un poco más de un año para rescatar y restaurar este bien nacional y darle valor y un uso productivo compatible con su edificación y un cuidado por profesionales en gestión de patrimonio cultural.

El proyecto que formulé e hice entrega el 2002 a la municipalidad de Yauyos para hacer de la estación ferroviaria un Complejo Cultural de la Identidad Jaujina y conservar este monumento arquitectónico, esta vigente. Como antecedente cabe saber que dicho municipio no llegó a interiorizar el sentido y el valor de la Estación de Jauja como patrimonio histórico cultural industrial y por otra parte carente de recursos económicos y humanos no tuvo la capacidad de recuperar ni rehabilitar este monumento histórico, no obstante se logró disponer dicho bien para el uso de actividades culturales.

Este hecho nos revela que la cultura en general permanece siendo la cenicienta en el país y en particular el patrimonio histórico cultural industrial prácticamente es ignorado por los organismos de gobierno. Esta misma ausencia se evidencia en los planes regionales y locales.

En el caso de Jauja el patrimonio industrial tangible de bienes históricos muebles e inmuebles, además de las cuatro estaciones ferroviarias, son: la Hidroeléctrica de Muquiyauyo, el complejo alcoholífero del fundo Roma en Monobamba, la industria minera en Llocllapampa, Canchayllo, Curicaca. Parco y las maquinarias y herramientas de estas actividades.

En el entorno de estas herencias históricas industriales existe un importante componente intangible, formas de vida, costumbres, memoria colectiva que en su conjunto forma parte del testimonio vivo, del rico patrimonio cultural jaujino, pero que permanece en el anonimato.

Esto se pudo observar en las agendas de la municipal de Jauja y sus 34 distritos y en las ofertas de los aspirantes a las alcaldías, al comprobar que no incluyeron esta necesidad de promover, proteger, revalorar e investigar el patrimonio industrial de Jauja, lo que evidencia que no están comprendiendo que este es un medio educativo de gran valor para conocer nuestro pasado y que a través del turismo cultural se convierte en un importantísimo recurso económico para el desarrollo local, para la generación de empleo juvenil y mejora de calidad de la vida.

Frente a esta situación urge la necesidad que la sociedad civil se plantee tareas inmediatas para salvaguardar el patrimonio histórico industrial:

1) Lograr la transferencia de la Estación Ferroviaria de Jauja y sus áreas componentes: patios, jardines, viviendas a una institución promotora de la conservación del patrimonio industrial de Jauja.

2) Nombrar una Comisión Ad hoc. para formular un plan de recuperación y conservación de la Estación ferroviaria y elaborar un programa para conmemorar el centenario de la Estación y la llega del tren a Jauja.

Adicionalmente a la estación de Jauja, las estaciones ferroviarias de Pachacayo, Llocllapampa y Tambo, también han sido declaradas como monumentos históricos y deben ser consideradas en el plan de recuperación del patrimonio industrial de Jauja.

3) Hacer un registro de sitios y objetos de valor histórico cultural industrial de toda la provincia de Jauja para que sea declarado como patrimonio histórico.

FNG/ Enr.2007/
Versión Final
Enviado por: Halckon Editores

Más datos:

Youtube: La Historia de la Estación de Monserrate – Perú (1 de 3)

Youtube: La Historia de la Estación de Monserrate – Perú (2 de 3)

Youtube: La Historia de la Estación de Monserrate – Perú (3 de 3)

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JAUJA EN LA HISTORIA POR OBRA DE SUS HÉROES: LA GESTA HEROICA DE HILARIO VALLADARES ZEGARRA

Por Darío A. Núñez Sovero
darionunezsovero@hotmail.com

Que, Jauja, siempre estuvo presente en los grandes acontecimientos de la Historia Nacional, no cabe duda. Nuestra tierra siempre responderá: ¡presente!, cuando se trate de revisar hechos que han marcado su impronta en el devenir de nuestra historia, especialmente republicana. Los jaujinos vivimos orgullosos de constatar el valioso legado que nos dejaron nuestros ancestros en este quehacer de luchar por la patria hasta ofrendarle la vida misma. Pocas nacionalidades del país pueden mostrar al mundo estos ejemplos de elogioso coraje como lo han hecho los jaujinos.

Es justo, en este acápite, recordar que fueron jaujinos los que estuvieron presentes en el proceso de ‘la independencia nacional’. El 20 de Noviembre de 1820, el cura Estanislao Márquez y el patriota jaujino Alejo Martínez Lira presidieron la proclamación de la Independencia de Jauja, dando impulso exitoso a la independencia de otras ciudades, objetivo que buscaba la campaña de Alvarez de Arenales en el centro del Perú. A este respecto, en su obra “Jauja Antigua” Clodoaldo Espinoza Bravo reclama un reconocimiento para el prócer de la independencia Alejo Martínez Lira (reclamo inútil, pues hasta hoy nada se ha hecho), para que alguna calle, avenida principal o plaza jaujina lleve su nombre pues intervenir decididamente en la Independencia Nacional costó a este valeroso jaujino la represalia del español Ricafort quién ordenó el fusilamiento de su familia (pensar que en pleno 2008 seguimos mencionando en Jauja: jirón Colina, estadio Monumental, cine teatro Colonial, etc., que hiere el orgullo Xauxa y no le dice absolutamente nada).

Caminando años adelante y ya en plena guerra con Chile fueron nuestros paisanos quiénes dieron una hermosa lección de coraje y amor a la patria. Primero en la Batalla de San Juan donde participó el Batallón “Jauja” Nº 23 comandado por el Coronel Nicolás de San Martín y, luego, en Miraflores otro Batallón de 600 jaujinos estuvo presente en esta gesta con don José Rodríguez al frente. Ya en plena Campaña de la Breña, Jauja no sólo fue escenario sino que, cual una madre homérica y enteramente épica, vio cómo se enrolarían sus hijos en las huestes del gran Andrés Avelino Cáceres, “El Brujo de los Andes”. Es en estas circunstancias que en el valle se formaron muchos batallones como la Guardia Nacional de Huaripampa, los Flanqueadores de Llocllapampa, la Columna de Cazadores de Muquiyauyo, el Batallón Libres de Marco y Concho, el Batallón Cazadores de Apata, etc. La Gesta de Malpaso es la mayor elocuencia del valor de los bravos Xauxas, paralela a otras victorias que los lugareños tenían en el valle de Jauja.

Alipio Ponce
Capitán PNP Alipio Ponce Vásquez

En la primera mitad del siglo XX, fue otro jaujino el que dio a la Patria la ofrenda de su propia vida luego de dos acciones heroicas y ello se dio en la Guerra de 1941 contra el Ecuador. Fue Alipio Ponce Vásquez el encargado de ello. Nacido en el distrito de San Lorenzo – provincia de Jauja; hacia el año de 1941, tenía el grado de Teniente y prestaba servicios en Huanta cuando tras la pretensión ecuatoriana de apoderarse de Tumbes, Jaén y Maynas, el presidente Manuel Prado ordenó la movilización de nuestras Fuerzas Armadas y Policiales hacia la frontera con dicho país. De este modo es cómo Alipio Ponce aparece al mando de un destacamento en Matapalo. Desde allí organizaría la incursión hacia Carcabón, en el Ecuador, la cual fue tomada y por el que Alipio Ponce sería llamado el Titán de Carcabón, luego tomaría Huabillos, acciones que le merecieron el reconocimiento y admiración nacional, hasta que en un acto traicionero fue emboscado en la Quebrada de Porotillo donde fue abatido por ráfagas de ametralladoras enemigas en plena tregua con el Ecuador. Este gesto llenó de gloria a nuestro paisano, quién fue reconocido como Héroe Nacional por el Congreso de la República.

En la década del 50 del siglo anterior, fue noticia nacional el fatal accidente que tuvo el oficial FAP Erasmo Adrián Aliaga Becerra, nacido en Jauja, quién piloteando una nave de Transportes TAM cayera en la selva peruana, este hecho enlutó a la familia jaujina por la temprana desaparición de este promisorio prospecto de la aviación de la Fuerza Aerea del Perú.

Piloto FAP Hilario Valladares
Coronel FAP Hilario Valladares Zegarra, jaujino, héroe del Cenepa

En la década de los 80 y 90 del siglo pasado, otro jaujino de acendrada estirpe, escribiría una página brillante en la Historia del Perú. El autor fue el Coronel FAP Hilario Valladares Zegarra. Jaujino nacido en l955, luego de concluir sus estudios secundarios en el glorioso colegio “San José” de Jauja, muy joven, se enroló en la Fuerza Aérea de donde salió como Piloto de Caza. Hasta ahora, muchos residentes de nuestra ciudad recuerdan con nostálgico regocijo cuando, al principio, el Teniente Valladares hacía sus prácticas de vuelo a borde de poderosos Mirage sobre el límpido y azulado cielo jaujino, frescos están en nuestra memoria la estela blanca que dejaba esta nave cuando atravesaba rauda el espacio Xauxa proveniente de las bases de las Palmas, Pisco o la Joya. Hacia el año 1982 y siguientes, Valladares recibió la orden de asumir el combate contra el terrorismo que estaba germinando y empezaba a asolar el país. Siempre a bordo de su nave, luego, se sumaría a la lucha frontal contra el narcotráfico. Es en estas circunstancias que se inicia un conflicto con el Ecuador y Valladares es enviado allí, en plena Cordillera del Cóndor, donde interviene en el problema del conocido Falso Paquisha. Cuando el año de 1995, nuevamente el Ecuador provoca al Perú en el Alto Cenepa, la Fuerza Aérea, conocedora de la experiencia de Hilario Valladares, pues para entonces lo avalaban más de 7000 horas de vuelo, lo comisiona a esta guerra.

Cessna
Cessna A-37B “Dragonfly” subsónico de la Fuerza Aérea del Perú

Es así que, luego de haber bombardeado tropas enemigas que ya estaban en Tiwinza, el entonces Comandante FAP Hilario Valladares, denominado Comandante Fiera y piloto de una nave A-37B, sería el protagonista principal del primer combate aéreo que se ha dado en nuestro continente, donde fue alcanzado por un misil aire – aire disparado desde un poderoso avión K-FIR enemigo. Es de resaltar que los ecuatorianos atacaban con dos aviones a un solo avión peruano. Para que el lector tenga una idea del desigual enfrentamiento diremos que las naves ecuatorianas estaban equipadas con lo último en tecnología bélica. El K-FIR, que probablemente estaba al mando de un piloto de entrenamiento israelí, tenía superioridad frente a nuestra nave pues eran aviones supersónicos (rompían la barrera del sonido) mientras que la nave peruana era subsónica. Inicialmente Valladares trató de eludir un misil y lo logró, pero el segundo lo alcanzó, pues su velocidad era tal que llegó a impactar en la cola del avión, destrozando los motores y el timón de mando. El avión, caía en versión de un tirabuzón invertido, sin ningún control. Cuando trató de coordinar con su co-piloto, éste ya se había eyectado. En esta circunstancia, más o menos a 1000 metros de altura, optó por jalar su maneta de eyección (manija que acciona automáticamente el asiento del piloto en cero segundos y abre el paracaídas en forma casi simultánea, un segundo). Desde ese cielo del norte peruano violado por disparos de ráfagas de ametralladora, trató de guiar su paracaídas con dirección al río. Tenía el presentimiento que era el único modo de conectarse con alguna población, sus conocimientos de supervivencia así se lo indicaban. Sin embargo cayó en plena selva desde donde buscó afanosamente llegar al río Cenepa. Una vez logrado, infló su bote y navegó aguas abajo. La tarde pesaba y su humanidad se hundía en una noche lóbrega por lo que buscó un peñón plano en medio del río donde optó por esperar el amanecer. En esa noche inmensa e interminable, parafraseando a Neruda, nuestro Hilario Valladares era un cabello solitario en la ubérrima dimensión de esa misteriosa y agresiva selva. Un jaujino que se auto insuflaba fuerzas para sobrevivir por su familia y por su patria, estaba en el reino de la enigmática Yacumama. Lo logró porque, al amanecer y luego de reiniciar su nado en su ya raído bote inflable, oyó a lo lejos unas voces. Temió inicialmente que fueran de soldados ecuatorianos, pero extrañamente los dos parlantes le hacían señas para que se acerque más. Preguntando quiénes eran se dio cuenta que eran soldados peruanos a los que se unió no sin poder ocultar su alegría por haberse salvado. Ellos lo condujeron por la espesura de la selva y ya en el PV-1, fue recibido con alegría y alborozo de todos los combatientes peruanos, luego sería llevado a la Base de Piura donde lo aguardaban sus superiores y familiares, felices por saber de la sobre vivencia de nuestro paisano. Allí mismo, en severa Ceremonia, fue calificado como Defensor de la Patria y Héroe de la FAP por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú. Posteriormente ascendió al grado de Coronel luego de una evaluación regular, estando pendiente el ascenso automático que dispone la Ley Nº26511.

kfir ecuatoriano
Caza Kfir supersónico ecuatoriano

Hoy, Hilario Valladares, desde la mullida paz de su hogar, evoca con especial acento las peripecias que le tocó vivir en esta guerra. Muy quedo, comenta el fatal rol que le deparó la vida de vivir en permanente combate. Jauja se siente orgullosa de tener un hijo de los quilates y pergaminos de Hilario Valladares. Nuestro Colegio “San José” se siente orgulloso de haber aportado a la formación de este Héroe que nos enaltece a todos. ¡Loor a Hilario Valladares Zegarra! Los que vivimos en este tiempo, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos tendrán que reconocer su valía y su perennidad en el tiempo.

Hilario Valladares Zegarra
Coronel FAP Hilario Valladares Zegarra

Asimismo, es conocido que el Aeropuerto de Jauja sirvió el año 1995 para trasladar a combatientes del centro hasta la frontera con el Ecuardor, entre ellos, muchos soldados jaujinos defendieron la patria.

La contribución de Jauja a la Historia del Perú es rica. Pocos pueblos como el jaujino pueden jactarse de ello. Gracias a nuestros HÉROES, de verdad, nuevamente: muchas gracias.

Más datos:

Alipio Ponce Vásquez

Heroicos pilotos peruanos en el conflicto del cenepa

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La iglesia matriz de Jauja reabre sus puertas


Luego que sus puertas permanecieran cerradas por más de un año, por trabajos de cambio del piso y limpieza general del templo, el día de ayer con una misa oficiada por monseñor Pedro Barreto Jimeno, a las 09:00 horas, se reabrió la iglesia matriz de Jauja, que fuera mandada edificar por el conquistador Francisco Pizarro cuando fundó la Primera Capital del Perú.

Iglesia de Jauja

Dicho acto contó con una concurrencia masiva de feligreses así como de las autoridades provinciales, todos al unísono, pugnaban por registrar este emocionante momento para tenerlo presente en la posteridad.

Monseñor en la Iglesia de Jauja

Estos trabajos se realizaron con aportes voluntarios donde destacan los jaujinos residentes en Estados Unidos, España y especialmente de la Asociación Santa Fe de Hatun Xauxa representada por Sonia Bonilla Peña y su laboriosa junta directiva, quienes realizaron diversas actividades en el transcurso del año para poder concretar esta magnífica obra. Igualmente, fue notorio el entusiasmo y apoyo que desde nuestra misma ciudad, prodigaron numerosos lugareños identificados con el quehacer de la fe jaujina.

Esta es una demostración palpable de cómo los jaujinos mediante la unidad y el trabajo de equipo, estamos capacitados para abordar y solucionar los múltiples problemas que, constatamos, existen en nuestra provincia. Es, además, un ejemplo elocuente del desprendimiento de nuestra comunidad cuando de obras de bien común se trata.

Ojalá que en adelante se gesten otras iniciativas en pro de nuestra Jauja, tan necesitada de sus hijos.
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El llamado “Escudo Huanca”

Escudo Usurpado

Por: Carlos H. Hurtado Ames

La ciudad y la provincia de Huancayo en la sierra central del Perú, ha asumido de manera oficial, desde hace no mucho tiempo, un escudo de armas, el mismo que se le denomina como “Escudo Huanca”. Si bien se trata de una circunstancia que principalmente obedece a intereses políticos, el hecho es parte de un proceso más amplio y que debe ser mirado con cuidado.

En este pequeño ensayo me interesa discutir, en principio, la validez histórica del mismo escudo como símbolo de un proceso y que resume o aglutina una cierta identidad. En segunda instancia quiero resaltar, a través de este caso, un hecho característico a ciertos espacios regionales como el que ahora nos ocupa, y es la readaptación, acomodamiento o incluso invención del pasado en función de las necesidades presentes.

Historia de un escudo

La historia del escudo que ahora nos ocupa, se remonta al siglo XVI, cuando el 18 de marzo de 1564, el rey Felipe II, mediante Real Cédula, concedió un Escudo de Armas a don Felipe Guacrapaucar, noble indígena de la principal familia curacal del repartimiento de Lurin Huanca durante el periodo colonial.

Este escudo se le concedió como uno de los tantos privilegios que dio el Rey Felipe II al mencionado don Felipe, quien había viajado a España solicitando mercedes en virtud de los servicios que, afirmaba, habían brindado los curacas de los tres repartimientos del valle de Jauja, Hanan Huanca, Lurin Huanca y Hatun Xauxa, en diferentes momentos a los españoles, durante los primeros años de la conquista. Para demostrar ello, el curaca llevó consigo unos Memoriales e Informaciones donde se detallaban estos servicios con precisión matemática, ya que eran transcripciones de quipus. Estos Memoriales e Informaciones, fueron publicados en 1971 por Waldemar Espinoza Soriano (“Los huancas aliados de la conquista”), quien a la vez les hizo un amplio estudio introductorio donde planteó su conocida tesis de que el grupo étnico que generaliza como “huancas”, se habrían aliado con los españoles para la destrucción del Tahuantinsuyo (sobre este punto volveré más adelante).

Ahora bien, el caso del escudo para el curaca de Lurin Huanca no es el único ni mucho menos. Desde un principio la Corona reconoció la nobleza indígena y procuró reproducir dentro de la república de indios una sociedad jerarquizada acorde a la visión estamental del mundo medieval y moderno. Para ello mantuvo ciertos privilegios y atributos tradicionales de la sociedad indígena siempre que no fuesen contrarios al rey, ni al cristianismo, y otorgó también nuevos privilegios propios de la tradición occidental. El concepto de nobleza en España estaba asociado al ideal de guerrero, quien luchaba en defensa de la religión, de su rey y de los más débiles. La nobleza se adquiría por linaje, mérito o sabiduría. A los indígenas se les reconoció su linaje antiguo, pero quizás más importante fue la concesión de nuevos privilegios con base en sus méritos. Desde fechas tempranas se concedieron numerosos escudos de armas, blasones distintivos de la nobleza. Este privilegio fue dado a aquellos naturales que acompañaron y colaboraron con los españoles en la conquista, pacificación y evangelización de otros pueblos.

El blasón era privativo de un linaje y servía para identificar a la persona y su condición, por lo cual estos emblemas no solo se llevaban en la casaca, sino que se esculpían en las casas o se reproducían en cualquier objeto personal. Esto debió ser el caso del escudo de los Guacrapaucar y fue como se pudo haber transmitido hasta que fue registrado en el siglo XIX.

De esta manera, la Real Cédula donde se le concedía el Escudo de Armas a don Felipe Guacrapaucar, inicialmente fue publicada por el español Paz y Melia en 1892 en su trabajo Nobiliario de Conquistadores de Indias. Paz y Melia, fue también el primero en haber coloreado y dibujado el Escudo, de acuerdo a las instrucciones dadas en la Real Cédula, el mismo que fue incluido en su citado trabajo. En 1925, Rómulo Cúneo Vidal volvió a publicar la Real Cédula, aunque aparentemente desconocía la publicación de Paz y Melia. Finalmente, difusión amplia en nuestro medio, le dio Waldemar Espinoza, en su citado trabajo.

Precisamente ha sido Espinoza Soriano, quien ha identificado el escudo de armas de don Felipe Guacrapaucar como escudo Huanca: “¡Un escudo de armas para Felipe Guacrapaucar y para la saya de Lurinhuanca! Pero nosotros, en realidad, consideramos el Escudo de toda la Nación huanca porque allí está bien resumida y brillantemente representada la alianza y la confederación hispano-huanca”; sobre este concepto, Espinoza Soriano adjudica una serie de interpretaciones a los figurines del Escudo, según el cual se resume lo que él denomina como alianza: el broquel representaría al escudo de cuero con que los huancas defendieron con sus cuerpos en su lucha contra los Incas de Quito y Cusco. La porra significa el arma poderosa con la que los huancas defendieron a los españoles. Las tres cabezas pertenecen a los tres orejones cusqueños que fueron muertos en las batallas contra Manco Inca. El color verde significa la más pura fidelidad profesada por los huancas a los Españoles. El castillo de plata perenniza la confederación con el Reino de Castilla. El brazo desnudo no es más que uno de los miles de brazos huancas que arrojaron armas a diestra y siniestra contra los enemigos de los aliados. Y finalmente, los jaguares en pleno salto y pelea representa el enfrentamiento valiente y decisivo de los huancas contra los enemigos del Rey: Quisquis, Manco Inca, Almagro el Mozo, Gonzalo Pizarro y Hernández Girón.

Al menos está claro que la interpretación de Espinoza es más cercana al dominio de la fantasía y la ficción que a la objetividad histórica.

La mitificación de la historia

En este mismo texto (que fue publicado con el nombre de La Destrucción del Imperio de los Incas (1973 y otras ediciones más) y es la base de buena parte de Enciclopedia Departamental de Junín (1973) del mismo autor), Espinoza Soriano realizó, además, una serie de afirmaciones que han sido asumidas a pie juntillas en la región desde esa época hasta la actualidad. Entre ellas, la más importantes, por las repercusiones que tuvo en la manera de pensar la historia o el proceso histórico en la región a partir de ese momento, es el hecho considerar la existencia de un solo grupo étnico, en este caso los huancas, que tendrían unidad cultural y política traducida en un reino, el “reino huanca”, cuya capital habría sido, afirma, Siquillapucara o Siqllapampa (Tunanmarca) y que abarcó el territorio que comprende las actuales provincias de Huancayo, Chupaca, Concepción y Jauja.

Sin embargo, casi todas las evidencias que hay tanto en el plano arqueológico, lingüístico, antropológico e histórico, llevan a refutar categóricamente estas afirmaciones. No hay ninguna señal de la existencia de este “reino” fuera de la cabeza de Espinoza Soriano. Las fuentes hablan más bien de diversos grupos étnicos en constante pugna, entre los que destacan los Xauxa y los Huanca, que es el origen de una cierta dicotomía que hasta ahora existe y que es posible de ser percibida en diferencias dialectales de la variante del quechua que existió en el valle y de muchas formas de comportamiento social. En muchos sentidos, lo “huanca” tal como lo postuló Espinoza Soriano y como lo entienden la mayoría de huancaínos no existe (por ejemplo baste con decir que ningún jaujino se siente “huanca”). Por lo mismo, desde esta perspectiva, la misma categoría de “Escudo Huanca” es una falacia.

Pero este es solo una arista del asunto. La tesis de alianza hispano huanca es también muy discutible. Además del aspecto ya señalado en el párrafo anterior, el problema de la interpretación de Espinoza Soriano reside en que ignora en su trabajo la norma redistributiva que era la característica de los grupos integrados al Tahuantinsuyo de los Incas. Es decir, la pauta que normaba las relaciones de éste con los grupos étnicos. De acuerdo a esto, si los curacas del valle de Jauja pusieron a disposición de los españoles cierta cantidad de gente y mantenimientos, es porque esperaban a cambio una situación similar a la mantenida durante el Tahuantinsuyo: la condición de mediador entre la gente y el nuevo poder.

Lo que hasta aquí vengo señalando es una evidencia de lo mucho que hay por investigar sobre el proceso histórico de la región, y que muchas de las ideas que se tienen por ciertas no lo son. Más bien se trata de situaciones que se han ido repitiendo a lo largo de unas tres décadas aproximadamente, pero sin someterlas a ningún tipo de análisis ni revisión crítica. Esto ha repercutido en la necesidad de una construcción de una memoria histórica que tienen ciertos espacios en la región y que se traducen en la perfecta adecuación de los postulados de Espinoza Soriano y que se traducen en la frase “Construyendo el futuro de la nación Huanca” o en el mismo hecho de la transformación del escudo de los Guacrapáucar de Lurin Huanca a un “Escudo de la nación Huanca”.

La invención del pasado

El presentismo actual en el que vivimos tiende a despreciar el pasado y el futuro, y vive enfocado en el presente. Sin embargo, la importancia y el peso del pasado esta presente en todos los aspectos de nuestras vidas. Esto aún es más importante en el plano de las colectividades que necesitan de la reafirmación de un pasado para reafirmar una cierta identidad.

Como he tratado de mostrar en estas breves líneas, el llamado “escudo Huanca” es básicamente una invención y una apropiación y es un símbolo que, estrictamente hablando, no le corresponde a la ciudad ni la provincia de Huancayo. Sin embargo, este asunto debe ser resuelto entre los mismos huancaínos, lógicamente. Lo importante en todo caso, es que no prime la politiquería barata que lo impuso como símbolo de la provincia, sino una correcta lectura de la historia

Este último aspecto es de suma importancia de resaltarlo. Hay una gran responsabilidad cuando se habla del pasado. En resumidas cuentas, pienso que la historia que quiere construir Huancayo, y en la cual basa su identidad y legitimidad, no tiene fundamentos reales y esta llena de mitos e irrealidades, que no hacen otra cosa que crear sentimientos de chauvinismo y revancha, extremadamente peligrosos en un contexto como el que ahora vivimos.

En efecto, hay una urgencia por saber lo que hemos sido, y por lo tanto de lo que somos. Esto no sólo es privativo de Huancayo o Jauja, es una realidad presente en muchos espacios regionales no sólo del Perú. La correcta lectura de la historia que mencionamos líneas arriba solo puede establecerse con fundamentos sólidos basados en la investigación rigurosa y objetiva. Esta sería la tarea pendiente. (Ciudad de México, junio del 2008)

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Un nuevo libro para un valle de Leyenda…

Por: Julio C. Dávila-Mendiola W.
e-mail: elhalckon@gmail.com

Carlos Hurtado

Curacas, industria y revuelta en el valle del Mantaro (Siglo XVIII):

Este es el título del nuevo libro del historiador Carlos H. Hurtado Ames, un intenso trabajo de investigación del periodo colonial en el siglo XVIII y que fue premiado en el Concurso Nacional de Subvenciones del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Concytec), aventura editorial compartida con Halckon Editores, sello editorial que tuvo a su cargo la edición e impresión.

Dicho libro contiene valiosa información fruto de una tenaz investigación en diferentes archivos tanto particulares como estatales, así como también de la mano de una valiosa y sustancial bibliografía, y por varios años. A partir de su lectura podemos establecer con claridad un importante panorama del periodo colonial, exactamente del siglo XVIII, vemos aquí la compleja relación de los obrajes y chorrillos, instalaciones dedicadas a la manufactura textil, es decir a la producción de telas, con la nobleza indígena, esta élite vigorizaba su poder político, económico y social, comprando, administrando y vendiendo los obrajes y chorrillos, todos ellos establecidos geográficamente en el antiguo valle de Jauja.

Veamos lo que Francisco Quiroz Chueca, Magister y profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y candidato a PhD. en la City University of New York , expresa con singular entusiasmo en el prólogo al libro; sobre el contenido y su valioso aporte a la historia colonial del valle de Jauja:

“ (…) Carlos Hurtado es parte de la saga de estudiosos de la economía que tienen en la sociedad una variable enriquecedora del análisis histórico. El estudio tiene en la dinámica social un factor que le permite un mejor acercamiento a la realidad económica de la historia de la Sierra Central en el siglo XVIII, durante el apogeo de la producción textil de las comunidades, instituciones y particulares en el Valle del Mantaro. Hurtado presenta las características de la producción obrajera íntimamente relacionada a la nobleza indígena. Muestra cómo la nobleza indígena basaba su poderío en los obrajes y chorrillos de su propiedad y cómo competía con éxito con los advenedizos (instituciones religiosas y particulares) en el manejo de la producción y el mercado. En este campo, el trabajo de Hurtado continúa la tradición de los estudios de Miriam Salas para Huamanga, Neus Escandell-Tur para el Cusco y es paralelo al de Miguel León para Huánuco. Discute con ellos las coincidencias y diferencias que encuentra en el Valle del Mantaro colonial.”

Por otro lado, sobre su condición académica como Historiador:

“Este libro es el resultado de un gran esfuerzo personal de un novel historiador jaujino, Carlos Hurtado Ames, quien ha sabido superar las innumerables restricciones que en nuestro medio hay para el ejercicio de la investigación histórica, acumulando una enorme cantidad de información documental y sintetizándola en este estudio que es un importante aporte a la historiografía peruana actual. El profesor Hurtado ha combinado la labor de erudición con la del analista social para brindarnos un libro que innova en el tema y en su planteamiento.
He sido testigo de excepción de la forma de trabajo de Carlos Hurtado en sus etapas iniciales, cuando fui el asesor de su tesis de Licenciatura en Historia en la Universidad de San Marcos; tesis que es la base de este libro. A su capacidad de trabajo, Carlos Hurtado añade el entusiasmo y el orgullo de quien está trabajando a gusto sabiendo que su esfuerzo será de gran utilidad y aceptación en su “patria chica”, Jauja y el Valle del Mantaro y en general en todo el mundo académico. En efecto, su dedicación de años se ve hoy compensada por un estudio que ha de recibir la aceptación de la comunidad académica al igual que de la población de la Sierra Central a la que va dedicado.”

Sobre una contribución particular:

“ (…) Un aporte especial del trabajo de Hurtado es el estudio, en base a nueva información documental, de la “revuelta” de Nicolás Dávila Astocuri de 1781. Si bien es cierto se trató de una manifestación social de dimensiones limitadas por su composición social, duración y trascendencia territorial, el “movimiento” fue liderado por un miembro de las familias curacales más representativas del valle y se realiza durante la gran rebelión de 1780-1783, que afectó a todo el sur andino en el mayor intento separatista luego de las guerras civiles luego de la conquista.”

En palabras del mismo Carlos Hurtado este suceso requiere de mayor atención, como también de un exhaustivo estudio aparte. El “insurgente” Nicolás Dávila Astocuri, fue hijo de don Francisco de Dávila Cancho Huamán, corregidor de la provincia de Huarochirí y de doña Josepha Astocuri Apoalaya, ella fue hija de don Blas Astocuri de Apoalaya, quien regentaba el poder de los tres curacazgos y de doña Josepha Gabriela Limaylla. Los Apoalaya son descendientes por linea directa de Carlos de Apoalaya, último curaca titulado del repartimiento de Hanan Huanca (1657-1698). Según un comentario del antropólogo José Luis Álvarez Ramos, dicho análisis de la revuelta de Nicolás Dávila Astocuri, rompe con la imagen de una sociedad jaujina apacible que fue construída por la historiografía tradicional.

Finalmente, aquí en el prólogo hay algo que considero de suma importancia y que Francisco Quiroz deja contundentemente asentado, y es sobre algo que ya se escuchaba a media voz y que nadie tenía la valentía de expresarlo por escrito; Quiroz lo hace con mucho orgullo en la antesala de este vital libro:

“ (…) Ya no se trata hoy en día de romper la tendencia limeño-centrista de la historiografía, como esto era una tarea real hasta unas décadas atrás. Acaso, en medio de un verdadero auge de los estudios regionales y locales, la tarea hoy consiste en dejar de pensar que un estudio sobre Lima es “nacional” mientras que otro sobre el Cusco, Trujillo, Arequipa o Jauja es “local” o, cuando más, “regional”. Los estudios de los últimos años han demostrado la importancia de las regiones en el devenir histórico nacional peruano al mostrar que los hechos y procesos provincianos han incidido en el desenvolvimiento del país. Esto es más evidente cuando vemos que hasta mediados del siglo XIX Lima era, hasta cierto punto, “periférica” en el contexto peruano y el enorme, rico y poblado sur andino el verdadero centro del país.”

Y es este libro el que cierra con broche de oro el año 2006 la actividad editorial de HALCKON EDITORES, creemos firmemente que la edición tiene un futuro brillante, estimulante y repleto de impulsos para avanzar. O miremos a los alemanes y su poderosa industria editorial, son los primeros a nivel global, no porque exportan a todo el mundo, sino que en un 97% ellos mismos leen lo que producen; y que no darían por tener un idioma tan potente y feroz con infinitas posibilidades como el nuestro. Indudablemente es una lengua que contiene una gran civilización. Evidentemente, editar es avanzar. Es forjar ciudadanos más conscientes, críticos, autónomos, sensibles y libres. En suma editar es una gran tarea con alta dosis de responsabilidad social. (28 de diciembre del año 2006)

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“Cuentos misteriosos en noches a media luna”: El nuevo libro de César Núñez Arroyo

Por: Julio C. Dávila-Mendiola W.
e-mail: elhalckon@gmail.com

Noches a media luna


César Núñez Arroyo, quien a sus 48 años publicó su libro inicial “Huajaco”, allá en el año de 1977 y que hoy por hoy ocupa un importante espacio histórico-literario en el Perú. Dicha obra, una interesante descripción de hechos a modo de una novela corta de un intento guerrillero que se germinó en el popular barrio de “Cruz de Espinas” y que terminó en las faldas semi-abiertas del lugar denominado “Huajaco Pumalanla”, en la jurisdicción de la provincia de Jauja a principios de la década de los años 60 y que tuvo como protagonistas a Francisco Vallejo, Joaquín Salguero, el “cholo” Mayta y otros muchachos josefinos, sucesos que fueron difundidos y elogiados por las diversas agencias noticiosas del mundo, entre ellas radio “La Habana” y radio “Moscú”, fue el insumo básico para que el famoso escritor peruano Mario Vargas Llosa novele su “Historia de Mayta”. Él mismo estuvo en Jauja recogiendo versiones orales del propio autor y los parientes y conocidos de los principales protagonistas.

Y ahora con 30 años más, bordeando las ocho décadas, Núñez Arroyo nos muestra con singular y especial orgullo sus “Cuentos misteriosos en noches a media luna”, el primero de varios inéditos que hasta ahora tiene; entre ellos: “Caminos sangrientos” y “Ojo del mundo”, éste último libro será publicado en homenaje y a la memoria del artista de trascendental factura pictórica Hugo Orellana Bonilla. El libro “…” contiene catorce anécdotas personales vividas en distintos tiempos a lo largo de su vida, todas ellas contadas con sobredosis de misterio, con sabor a chacra y su choclo recién cosechado, con la heroica sencillez de una bicharra, como él mismo lo indica en la presentación; las respectivas ilustraciones vienen de la imaginación plástica y la serenidad incaica del Chasqui de Shunta: Abel Simeón Solís. Entre ellas tenemos a “El cargamuerto” y su estoico amor por la pastorita; los temores a la jubilación en “El adiós al minero”; las picardías del curita en “Salagrande, morada del diablo”; los treinta y tantos kilómetros de caminata en una noche oscura por el amor a Corina en “Todo por amor”; recogiendo los pasos antes de morir en “La despedida”; el enigma en “un perro en la madrugada”; escalofrío en “Fatídico presentimiento”; la inesperada alegría y su misterio en “De vuelta a la tierra”; premonición en “Gracias destino”; te vas a morir en ocho días en “Presagio de muerte”. Indudablemente un libro con el cual César Núñez Arroyo intenta reconectarse permanentemente con la gente que leyó su “Huajaco” hace varias décadas atrás, es de recordar que esta obra obtuvo un lugar preferencial de la mano de Fidel Castro en la Biblioteca Nacional de Cuba en La Habana.

Finalmente este libro “…” está dedicado a la memoria del insigne maestro y escritor don Pedro S. Monge Córdova a los cien años de su nacimiento. Y puede ser leído si no es a media luna, acurrucado en la cama, muy bien abrigado en una noche con torrencial lluvia, con truenos y relámpagos, y sin energía eléctrica, solamente a una vela. Es de esperar, que al lector sumergido le corresponda contener una secuela de emociones paralizantes. (Jauja, junio de 2006)

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Destacan implementación de proyecto de industrialización y exportación de carne de cuy en Jauja

Picante de Cuy
Picante de Cuy

Lima, jun. 10 (ANDINA).- El alcalde de la provincia de Jauja, Alejandro Barrera, destacó hoy el proyecto de industrialización y exportación de carne de cuy implementado en dicha jurisdicción del departamento de Junín con apoyo financiero del Fondo Ítalo Peruano (FIP).

“Este proyecto que hemos presentado con respecto a la producción, crianza y mejoramiento de los cuyes para su industrialización y exportación nos va permitir fortalecer nuestra economía local”, subrayó, tras agradecer el financiamiento del FIP.

“Tenemos terrenos, campos apropiados, aunque de repente el recurso hídrico es lo más escaso, sin embargo, a lo largo del valle del Mantaro gran parte de las familias viene dedicándose a esta actividad”, comentó.

Cuy

Agregó que el mencionado proyecto, una de las propuestas premiadas por el FIP tras la convocatoria realizada el año pasado, fue presentado en virtud al alto valor nutritivo de la carne de cuy y en busca de que esta iniciativa “permita realmente tener unos centavos más en el bolsillo”.

Barrera opinó que el Perú necesita el trabajo concertado entre los gobiernos nacional, regional y locales, y de las comunidades campesinas ubicadas a lo largo y ancho de todo el país, a fin de mejorar las condiciones de vida de “nuestros hermanos del campo”.

El burgomaestre asistió hoy al lanzamiento de los proyectos ganadores de la convocatoria realizada en 2007 por el FIP, realizado en el Salón Dorado del Palacio de Gobierno.

Fuente: Andina
http://www.andina.com.pe/Espanol/Noticia.aspx?id=6XHn75MSBXE=

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De Creencias tóxicas, pensamientos enfermizos y perversos

Por Diógenes Constantino Canchaya, Ph.D.

Tóxico

«Las cosas que vemos son las mismas cosas
que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que llevamos dentro»


Hermann Hesse

«Nosotros no vemos la realidad como es,
sino como creemos que es. Los ‘lentes’ están
compuestos de memorias, experiencias y creencias. Nuestro pasado determina cómo percibimos el presente…Nuestra mente tiene un sistema de ‘casilleros de vidrio con candados’. Cuando aprendemos o vivimos algo, almacenamos en estos ‘casilleros’ nuestras experiencias, hechos, creencias y actitudes. Luego la mente les pone ‘candado’ para que no cambien. Cuando percibimos un estimulo, nuestra mente tiene acceso a los ‘casilleros’, ve lo almacenado y actúa en función de sus contenidos».


David Fishmann


Uno de los aspectos más importantes en una ciudad es saber como piensan las personas que influyen en la opinión publica, sean éstas autoridades políticas, religiosas, empresarios, periodistas y otros. Veamos a continuación algunos ejemplos:

«…Jauja, en esos años de añoranza era otra ciudad, no la de hoy
en lamentable falencia económica, social y cultural…
que esta otrora prodigiosa tierra –sinónimo de país maravilloso-
actualmente se encuentra abandonada, postrada, preterida (pretérita)
y no lejos del marasmo total». (20/04/2002)
Pablo G. Bravo Cárdenas.
Abogado.

¿O será que el marasmo total habita dentro de mí?
__________

«Es imposible cambiar a esta gente». (15/03/96)*
Nicolás Martínez Oviedo
Profesor y Compositor

¿O la imposibilidad de cambiar uno mismo?
__________

«La reconquista de Jauja por los verdaderos jaujinos». (5/03/98)*
Enrique Vera Martínez
Director de la Casa de Jauja

¿Y quienes serán los falsos jaujinos?
__________

«Los jaujinos sí podemos». (10/12/97) *
Francisco Mucha Gago
Profesor y Comunicador Social

¿Y quién dijo que los jaujinos no podemos?
__________

«Hay que decir …siempre la verdad». (12/05/98) *
Luis Balvin Martínez
Ex-Alcalde de la Municipalidad Provincial de Jauja

¿Cuál, mi verdad o tu verdad?
__________

«Este hombre… no es huarancaíno». (12/02/97) *
(Refiriéndose a «Chuyón» Palacios)
Ángel Ortíz Álvaro
Ex- Presidente de la Asociación Fraternal Huarancayo

¿Si no soy huarancaíno a lo mejor ya no soy jaujino?
__________

«Jauja es una vergüenza nacional». (5/05/2004)
Julio Mungui Núñez
Alcalde del distrito de Monobamba

¿Qué falta o acción deshonrosa y humillante cometió para sentirla?
__________

«Jauja es una aldea». (8/08/2001)
Roberto Arroyo Martínez
Locutor radial

¿O mi pensamiento es una aldea?
__________

«Jauja, ¿La Atenas de la región central? …Cuál Atenas, si más de la mitad de Jauja, es mediocre». (3/09/2000)
Luis Balvín Martínez
Ex-Alcalde de la Municipalidad Provincial de Jauja

¿ O será que mis hemisferios cerebrales son mediocres?
__________

«Jauja ya no es el País de Jauja, Jauja es una localidad, es un pueblucho». (10/05/2004)
Jorge Cárdenas Calzada
Locutor radial

¿O es el límite de mi pensamiento?
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«Para que Jauja progrese, deben desaparecer sus danzas». (2/09/2002)
Edgar Zárate Aquino
Locutor radial

¿O a lo mejor quiero asesinar el espíritu de mi pueblo?
__________

«Los jaujinos debemos alcanzar las nuevas estructuras mentales que los tiempos reclaman». (25/04/2004)
Luis Balvín Martínez
Ex alcalde de la Municipalidad Provincial de Jauja

¿Y cómo poder disolver la estructura de concreto cerebral que poseo?
__________

«Jauja, la primera capital política del Perú, hoy se encuentra como dormida en el tiempo por la desidia de sus autoridades, olvido de sus hijos e indiferencia del gobierno central …».. (5/05/2004)
César Bolívar Arteaga
Abogado y Compositor

¿O duermen las casas, las habitaciones, o me quedé dormido en mi tiempo?
__________

«Desde que tengo uso de razón, no conozco ninguna ‘Casa del poeta’ ni un museo ‘Julio Espejo Núñez’». (10/04/2004)
Enrique Vera Martínez
Director de la Casa de Jauja

No saber es lo mismo que no ver, entonces la ignorancia es miopía, y en casos extremos ceguera total. Hombre culto es hombre que ve, y hombre que ve es, por fuerza, hombre responsable.
__________

«…porque el turismo será lo único que nos salvará, pues cualquiera puede constatar que Jauja se muere de inanición». (18/04/2004)
Gerardo Garcia Rosales
Escritor y Poeta

¿O será que yo me estoy muriendo de inanición?
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«Jauja, no existe». (10/05/2000)
Jorge Morales Suárez
Abogado

¿O será que yo, como jaujino no existo?
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«Jauja esta atrasada 100 años respecto a Huancayo». (07/06/2002)
Isaac Truxios Paco
Locutor radial

¿O el crecimiento económico es una carrera de 100 metros planos, o será mi manera de pensar de hace 100 años atrás?
__________

«La Tunantada es un atraso para el desarrollo de Yauyos, debe desaparecer» (enero 2004).
Ricardo Gonzáles Urco
Alcalde de la Municipalidad Distrital de Yauyos

¿O la imposibilidad de desarrollar el máximo potencial de una de las más importantes manifestaciones espirituales de un pueblo?…un pueblo que danza, es un pueblo que vive. Y un pueblo que vive, reafirma su diferencia cultural, requisito y condición indispensable para un desarrollo socio-económico.
__________

…Exhortamos a todos los barrios de Jauja para volver a consolidar la Junta Vecinal como instrumento de defensa y participación del tejido social que tanto necesita Jauja para salir del letargo en que se encuentra postrada y evitar que se profundice su proceso de aldeización(?) por obra y gracia de sus autoridades, desde hacen veinte años (1984). (Nov/04)
Dr. Victor Torres Montalvo
Decano de la Facultad de Medicina Humana UNCP
Ex-Presidente de la Asociación Fraternal Huarancayo

En definitiva es el pensamiento, mi pensamiento el que tiene que salir de su letargo, se encuentra postrado, deteriorado y con un alto grado de involución. Necesito urgentemente disolver esta clase de pensamiento ¿Cómo?…
¡UTILIZA EL GAS!

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«…Demostrando que sí se puede..» (en referencia al resultado final del partido entre Perú (2) y Chile(1). (Nov/04)
Alejadro Lizárraga Espinoza
Comentarista Deportivo

Recordemos a Walter Bagebot, cuando nos afirma que el mejor placer de la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer. En el fondo y detrás de esto se asoma una sutil y perfecta manipulación para decirnos que no podemos e inmediatamente lo hacemos y si lo hacemos…podemos, demostrando con esto que somos capaces, actuando en función a un capricho externo y no – aquí algo fundamental-, el deseo profundo e interior de querer hacerlo, una convicción invencible de hacerlo y nada más, aquí tenemos a los hombres de absoluta e innegable convicción. Y son estos hombres de necesidad urgente, donde está el corazón, está la energía. Por otro lado es evidente, que la cultura del ¡No se Puede! está infectando la mente del peruano y abarca un gran espacio, diríamos un 90% de nuestro pensamiento, es por eso que constantemente nos autoalentamos con el ¡Sí podemos!, por mencionar algunos ejemplos claros y contundentes: el slogan presidencial de Toledo «Los peruanos sí podemos», Freddy Ternero y su libro sobre el éxito del Cienciano «Sí se puede»; el Alcalde del distrito de Pomacancha y «Construyendo un futuro mejor, los Pumas sí podemos (increíble un puma que se pregunta podemos o no?, bien sabemos que los pumas son extremadamente inteligentes, audaces, deciden y lo consiguen, no hay duda).
__________

«Estas rejas con puntas de la Plaza Principal, ciudad en donde se intenta poner el nombre de País de Jauja, es síntoma de atraso, hay países…». (23/05/04)
Francisco Mucha Gago
Prof. y Comunicador Social

Brillante, que manera ’inteligente’ de tomar como señal a unas rejas de un supuesto ‘atraso material’ , evidentemente el atraso es mental y también radica en el enfoque del problema. Una opción puede ser rastrear el origen del porqué se colocó las rejas y con puntas, cuales fueron los criterios. HACEMOS LAS COSAS TAL CUAL SOMOS, REFLEJAMOS MATERIALMENTE NUESTRO MODO DE PENSAR. SI NO PENSAMOS, COPIAMOS.
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¡Basta ya de terrorismo blanco con nuestra ciudad! ¡ Alto a las creencias tóxicas, a los pensamientos enfermizos y perversos! Todo esto se repite y repite, y lo más grave: se copia; y peor aun, una copia mal hecha y de mal gusto. Reparemos un momento, escuchemos y reflexionemos, leamos y repensemos. ¿Quiénes hacen nuestra ciudad …las construcciones, las casas o las personas? Recordemos a Cornelius Van Track cuando expresó que una ciudad no es piedra y acero, sino emoción, vida e ideas…la colaboración de muchas vidas. Esta patética y fea manera de burlarnos mediante éstas ‘creencias’ de nuestra permanente y habitual desidia, nos permite señalar simplemente que allí está la razón de la falta de una esencial e importante actitud para el desarrollo. Sin embargo, no es la estructura física de la ciudad la que tiene que ‘prosperar’ para que cada uno pueda evolucionar, sino al revés. Es cada uno de nosotros quien tiene que comenzar a hacer bien, bien lo que hasta ayer hacíamos sin interés, ni atención, ni cariño. Si comenzamos a esforzarnos, tanto en el plano material como espiritual, en vez de dejar que las cosas se arreglen por sí solas, mejorará nuestra oficina, nuestra casa y así, indirectamente Jauja nuestra ciudad, reflejará un desarrollo económico-social. Ésta es la única manera, no hay otra. Es de tendencia actual que la prosperidad de una sociedad se tiene que medir por la calidad mental de sus miembros, por la suma del esfuerzo personal; y no solamente por su economía, por la cantidad de industrias o por el tamaño de sus centros comerciales, muchas veces fiel reflejo agresivo de una ciudad supuestamente desarrollada.

Inicialmente este articulo tenía el nombre de Ecología Psíquica para el desarrollo, que muy bien todo esto puede ser un capítulo de aquél. Es por ello y de suma urgencia adueñarnos de un gas natural para eliminar todos, absolutamente todos los pensamientos tóxicos, asesinar los perversos y curar los enfermizos. Definitivamente ese gas natural esta en nosotros mismos y por lo tanto la ecología Psiquica, tiene y debe convertirse en un principio de organización para el desarrollo, para nuestro desarrollo.

Finalmente es necesario puntualizar que el Desarrollo, vulgarmente conocido como «progreso», no es un lugar a donde llegar, sino un camino que se tiene que construir pacientemente a lo largo de la vida, de nuestra vida, de la vida de nuestros hijos, y de los hijos de nuestros hijos y así sucesivamente. Con la calidad de nuestro pensamiento como herencia.

*Tomado de: Tráfico Nº0, Fanzine de Tránsito, Gráfico de Artes, Letras y sensaciones ex, Octubre 1998

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