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Jauja y sus productos bandera III

agua

Escrito por Dario A Núñez Sovero
darionunezsovero@hotmail.com

Nuestra cuatricentenaria Jauja, la muy noble ciudad al decir de los fundadores españoles (el dicho de ciudad hidalga y valerosa es inexistente), es una entidad social de incontables encantos y misterios. Sus encantos los vamos resumiendo en los productos bandera 1 y 2 que hemos publicado, pasando por sus misterios que, entre otros, están escritos en los largos Cuentos Populares de Jauja que compilara con asombrosa paciencia aquel Amauta jaujino ya desaparecido, don Pedro Monge Córdova, y publicara póstumamente su albacea don Miguel Martínez Saravia, también ya desaparecido.

Manantial de agua
El manantial de Quero se encuentra ubicado en el distrito de Molinos, al este de la provincia de Jauja.

A diario, los que residimos en ella, constatamos sin darnos cuenta por nuestra acción rutinaria, lo sabroso de nuestro pan, la belleza encantadora y cautivante del paisaje de la Laguna de Paca, lo señera que es la estampa de la Tunantada, lo donairoso de nuestra pandillada de carnaval, el verdor incomparable y fragancioso de la campiña aledaña, etc., pero nunca hemos detenido nuestra atención en valorar y reconocer lo precioso que significa para la vida de Jauja la existencia de una prístina y cualificada agua. Si, esa agua que es la fuente de la vida y que, según los filósofos presocráticos junto al aire, fuego y tierra, son los ejes de la existencia terrestre, en nuestra Jauja cobra ribetes de especial significación por lo que a continuación debo explicar.

El Padre de la Medicina, Hipócrates, cinco siglos antes de Cristo escribió su obra “Del aire, fuego y situación”, obra que sirvió de fuente para crear la tesis del Determinismo Geográfico. De aquella postulación que explica que “la Geografía es la Historia escrita de antemano y la Historia es la Geografía en acción”. Hipócrates explica que aquellos pueblos donde el agua es abundante, la tierra es feraz y noble, el aire es puro y vitalizante, pues ellos están predestinados a la agricultura, ganadería y el cultivo de las artes; por tanto a ser felices, pone como ejemplo a los caldeos, aquel pueblo de la antigua Mesopotamia asentada a orillas del río Eufrates cuya mayor ponderación fue la gran ciudad de Babilonia. Por el contrario, pueblos con escasez de agua, de suelos rocosos y eriazos, donde la agricultura no es posible, menos la ganadería, éstos se hallan condenados a ser hostiles y belicosos; para justificar esta explicación pone como ejemplo a los Asirios, pueblo que sabemos fue uno de los mas sanguinarios y crueles de la humanidad. Jauja, por sus antecedentes y especial posición dentro de la realidad geográfica peruana, debería ser la Babilonia del siglo XXI que estamos soñando.

Por otro lado, siempre las grandes culturas y civilizaciones, así como las megápolis de este nuevo milenio se han asentado al pie de referentes fluviales importantes, de este modo sabemos que, por ejemplo, Londres se ubica al pie del Támesis, París en el río Sena, Washington en el Potomac. Es así como Lima se ubicó en las riberas del Rímac y Jauja en las del río Jauja (que luego pasó a denominarse impropiamente río Mantaro).

Paisaje Valle Jauja
Si bien Jauja se provee de agua de los manantiales de Quero en el distrito de Molinos y el manantial de Juntaizama en Miraflores – Paccha, los mismos que se encuentran fuera de todo alcance de contaminación; cierto es también que, la otra cara de la moneda, por el Valle de Jauja atraviesa el Río Mantaro que hoy se encuentra totalmente contaminado por elementos tóxicos que provienen de La Oroya, donde se encuentra la empresa minera Doe Run.

En el caso de nuestra ciudad de Jauja, el referente fluvial no fue suficiente porque, para dicha de nuestra pequeña patria, tenemos a dos madres nutricias de mayor envergadura dada la excelente calidad de sus aguas: los manantiales de Quero en el distrito de Molinos y el manantial de Juntaizama en Miraflores-Paccha. De estas dos fuentes emana un agua torrentosa y exuberante de singulares características que le dan a Jauja un sitial de privilegio y que los que somos sus residentes debemos saber y cuidar:

1) El agua que consume Jauja no necesita ser tratada con dosis de cloro y otros, sencillamente es pura y de una claridad y transparencia admirables. Si la empresa que la administra lo hace es porque tiene que cumplir ineludibles requerimientos legales que emanan de la Sunass y el Ministerio de Salud.
2) Como ocurre en otras ciudades, nuestra agua no necesita de motobombas para llegar a la ciudad, lo hace por presión natural y ello preserva su calidad (A este respecto es conocido y publicado por medios de comunicación que una localidad vecina al sur que se precia de “gran ciudad” tiene agua contaminada con coliformes fecales, lo que, por supuesto, no nos alegra, pero si preocupa).
3) Informada de estas características únicas en el país, empresas multinacionales como la Coca Cola e Inca Kola, optaron por embotellar sus productos en Jauja. A los grandes mercados limeños y del exterior llegó el agua de Jauja en vistosos envases que hacian más nobles estos productos.

Lamentablemente por una desdichada situación económica y la fatal “estructura de costos” que las economías dictan sobre los procesos industriales, se ha privado a Jauja de seguir contando con estas empresas embotelladoras que han trasladado sus sedes a otras ciudades. Pero nuestra agua sigue allí, fluyendo noblemente cada día para preservar el contento y la salud de los xauxas.

Valle de Jauja
Ante la contaminación de las grandes urbes, el Valle de Jauja tiene asegurado su futuro por su clima y agua.

El agua, que es abundante y pura, es otro producto bandera de nuestra Jauja que nos enaltece y que tenemos que cuidar, especialmente en sus fuentes originales de Quero y Paccha Miraflores. La red que distribuye el agua a la población está a punto de colapsar, queda como tarea de los responsables de su administración el cambiarla al 100% para que las futuras generaciones sientan el orgullo de contar con este invalorable recurso. La batalla del futuro no será por la tierra, sino por el agua. Jauja tiene asegurado ese futuro.

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Escrito por Darío A Núñez Sovero

Había mencionado, en anterior vez, los encantos que Jauja muestra al mundo y al visitante y, de entre ellos, había mencionado, sin jerarquizarlos ni darles orden de prioridades, a la Tunantada, la Laguna de Paca y el pan jaujino. Por razones de espacio no habíamos abundado sobre esa retahíla inagotable de lugares y motivos que Jauja esconde y es necesario mencionarlos. El interregno, sin embargo, ha servido para recibir, vía internet, sugestiones valiosas que no debo callar, más al contrario agradecer. Por ejemplo: distinguir entre los productos bandera aquellos que son naturales de otros que son culturales o aquella observación rotunda y casi furiosa de no incluir al carnaval jaujino como uno de ellos.

Cortamonte Jaujino

Nueva generación de jaujinos perpetuando la tradición del Cortamonte

En justicia debo reconocer que la omisión fue involuntaria y que, en efecto, el carnaval jaujino es una expresión del folklore y sentimiento Xauxa incomparable. Antes de proseguir debo detenerme en decirle al compoblano y/o lector foráneo que Jauja siempre será un poema cuyos versos todos los Xauxas vamos escribiendo a diario. Para quiénes hemos nacido en ella, nuestra Jauja será una serpentina infinita que nos envuelve y nos embriaga con sus celajes llenos de policromía y música terrígena que encandila nuestros oídos diariamente. Admiro y reconozco a todos quienes desde los confines del planeta, cual renunciando a una diáspora forzada, retornan al terruño para estar presente en su Tunantada del “20 de enero” y bailar sus carnavales en algunos de sus 16 barrios donde actualmente se realiza la fiesta.

De joven, tuve la especial fortuna de tener entre mis amigos a un artista de ignorada valía como Miguel Núñez Suárez. Él, era conocido entre los Xauxas mayores como Maiki Núñez y, además de ser reconocido como un extraordinario pintor, tenía el antecedente el haber trabado amistad con intelectuales y artistas de renombre como José Carlos Mariátegui, José Sabogal y María Wiese, en el tiempo en que le tocó estudiar Bellas Artes en la Escuela Nacional que dirigía el segundo de los nombrados. Entre las muchas tertulias que entablamos hubo una que me causó especial interés y estaba referido al carnaval jaujino. Maiki me refirió que nunca bailó el carnaval en Jauja e ironizaba a quiénes lo hacíamos. Me refirió que estudiando Bellas Artes encontró que las raíces del carnaval se encuentran en algunos cuadros del renacimiento de Flandes, lugar donde era frecuente esta costumbre por constituir un culto al dios Falo. Por ello es que los varones tratan de plantar el árbol más grande y coposo en claro correlato al pene varonil y por eso era que el baile debía realizarse siempre entre hombres y mujeres pues, al final, el culto debía culminar en la cama, en clara alusión al derribamiento del árbol. Esta sería la simbología del carnaval y, en verdad, muchos artículos publicados en diarios y revistas serias hacen alusión a que el carnaval es una costumbre vinculada con la carne y los placeres que de ella se derivan. El carnaval jaujino se escapa a esa interpretación, pero en este caso los ingredientes que tiene son más que sutiles y cautivadores. El carnaval jaujino trasciende lo meramente carnal y se engalana con ingredientes de belleza, armonía y vistosidad que son un regalo para nuestros sentidos.

Traida de monte

Los varones a ritmo de tinyas (tambor) y huajlash (cuerno sonoro) van a cortar los árboles al Valle de Yacus para retornar a la ciudad con los mismos; asimismo, en la foto, se castiga con “manshus” a palomillas que asistieron sin el respectivo atuendo de la fecha (falta los sombreros)

Desde prácticas originales como la llamada traída del monte, hasta la cortada del mismo (cortamonte), hay todo un ritual de momentos que pasan por el “manshu” que no es sino un castigo que los asistentes dan a quiénes se hallan presentes sin la indumentaria de rigor (ushcata y sombrero) hasta el “talipay” o encuentro de asistentes hombres y mujeres para jugar y “agasajarse” mutuamente con talcos finos y harina u ortiga en las riberas del mítico rio Yacus, hasta el “shacteo” o refrigerio que las madrinas brindan a quienes la acompañan el primer día. En todo ello hay una vorágine donde el derroche de alegría es realmente incomparable. El zumo de la caña y la dorada cerveza son los combustibles que han colmado los espíritus de una eufórica descarga anímica que va generando una sensación de regresión románica. Todo es alegría en esta primera parte del carnaval.

Damas jaujinas

Las damas jaujinas esperan a los varones para jugar con talco y harina, además de compartir el “shacteo” ofrecido por las madrinas

La parte mas formal de la fiesta ocurre en el segundo día, cuando muy temprano una salva de camaretazos sacude el letargo del pueblo todavía convulso por los sopores del primer día. El ciudadano común, mejor aún el cobarriano y los invitados, ataviados con su vestido de vistosa elegancia, asisten a la misa y la procesión del santo protector del barrio, luego, cual un peregrinaje que prepara el ánimo para el momento central, inician un recorrido por las principales calles de la ciudad convocando a todos a estar presentes en la fiesta, deteniéndose cuando algún emocionado amigo se contagia del furor e invita a hacer un “caypincruz” (descanso) humedecido por abundante licor. Luego de un opíparo almuerzo ofrecido por la madrina, las parejas se apresuran a encimarse con su atuendo típico para bailar.

Traje original de la jaujina
Traje típico original de la jaujina, que luce la conocida artista nacional Alicia Maguiña, quien anualmente llega a Jauja para gozar del Carnaval Jaujino

Nada es más bello que ver a las jaujinas emperejiladas con vistosas llicllas y faldellines de colores severos cubriendo los encantos de los que la naturaleza sabiamente las dotó. Cuando la comitiva se lanza a las calles para dar un recorrido a la ciudad, el garbo y la prestancia del orgullo Xauxa afloran para mostrar lo más exquisito de su arte. Ya en el mismo escenario de la fiesta los bailantes esmeran su participación con muestras de acompasado donaire. El temple de la mujer jaujina se doblega para mostrarnos una silueta de candor y fina estampa, mientras el varón guía con pasmosa solvencia el cadencioso vuelo de la pareja que, como campana al viento, gira en medio de la plaza fiestera, mientras el gentío, atiborrado en el perímetro del área aplaude a sus favoritos alentándolos a seguir con esa clara demostración de señorío y prosapia.

Esta alegría Xauxa, para contento de quienes hemos nacido en esta bella tierra, se ha generalizado en toda la provincia y aún, provincias vecinas tratan inútilmente de imitarla. Pero hay algo más que, sin ánimo de contrariar a mis paisanos, quisiera decir. No dejan de ser interesantes los carnavales que se realizan en los distritos de Jauja. Muchos de ellos, como (sólo por citar) Huancaní, Muqui, Muquiyauyo, Huamalí, Huaripampa, Pancán o Sacsá, compiten ferozmente, cada cual mejor, para ser los carnavales más descollantes de la provincia . Derroche, alegría, pantagruelismo, música, etc., son constantes que hacen de nuestros carnavales un verdadero producto bandera.

carnaval

Jaujinos ensayando vistosos pasos de muliza al son de la Banda de Música Sinfonía Junín de Jauja – Barrio La Libertad

Los jaujinos debemos luchar porque nuestros carnavales sean incorporados en los calendarios turísticos del país y debiéramos sugerir que se creen escuelas donde nuestros niños y jóvenes fomenten e incrementen este patrimonio del cual vivimos orgullosos. ¡Viva Jauja!, ¡Vivan sus Barrios!, ¡Vivan sus distritos! He dicho.

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Escrito por Dario A Núñez Sovero
darionunezsovero@hotmail.com

Siempre será motivo de incendiar nuestros pechos cuando exaltamos nuestro peruanismo al recordar que el Perú es un país de ingentes recursos y valioso patrimonio: el Pisco, la marinera, Machu Picchu, etc. son, entre otros productos, bandera de nuestra nacionalidad. De todos ellos los peruanos nos sentimos orgullosos y al mundo admira absorto estas grandezas que se cobijan en esa gran patria llamada Perú.

El enunciado anterior es inspirador para pensar cuáles son, entre otros, los productos bandera de la patria chica. Sí, de nuestra Jauja. Ella también atesora un vasto patrimonio cultural – histórico e ingentes recursos naturales que terminan atrayendo la atención y admiración de cuántos la van conociendo. No puedo presumir que conozco todos los confines de nuestra provincia, pero si estoy persuadido de conocer algunos de los sitios más admirables de nuestra Jauja. A continuación iré mencionándolos uno a uno. Ojalá que el acucioso lector coincida con mis modestas apreciaciones.

El primer producto bandera de nuestra Jauja es indudablemente nuestra renombrada Laguna de Paca. Los jaujinos debemos sentirnos orgullosos de ella y quién no haya, alguna vez, sumergido su humanidad en sus cálidas aguas no merece auto llamarse como tal. Nuestra laguna de Paca es el lugar más paradisiaco de la provincia, al ver la diafanidad de sus aguas uno siente que nuestros espíritus van aquietando sus alborotos. Lugar ideal para doblegar las sensibilidades más pétreas de nuestras damas, la Laguna de Paca es la cómplice terrígena de los más apasionados romances de jaujinos posesionados por Eros. Cuando uno está en las riberas de sus aguas no puede ocultar la reflexión del supremo esfuerzo que Dios dio para que los jaujinos podamos mostrar con orgullo esta invalorable prenda. Por ello, hoy que su majestad está amenazada por los intríngulis del comercio y el mal promocionado turismo del que nadie sino los foráneos se benefician, nuestra obligación telúrica está en generar todas las iniciativas que permitan su supervivencia.

Grupo de rock Corbeta Blanca en Paca

El segundo producto bandera de nuestra nacionalidad Xauxa es la Tunantada. Cuando hablamos de ella necesariamente tenemos que traer a nuestros recuerdos a Ernesto Bonilla del Valle, jaujino de notable estirpe, quién en su obra Tierra Chola nos dice, refiriéndose al momento en que las cuadrillas suben a la Plaza de Yauyos, que “a esa hora la música cae como un llanto en el alma”. Es que la Tunantada hoy por hoy ya no es sólo una estampa folclórica o si quieren una danza, ahora es para Jauja una institución. Ella resume el espíritu festivo del Xauxa y haber calado en el sentimiento y la conducta de miles y miles de personas le otorga un carácter de indudable popularidad. Los mejores danzantes de la región, las mejores orquestas, oleadas de visitantes que llegan para compartir los siete días de fiesta, Xauxas que retornan brevemente para embriagarse con la profundidad del mensaje tunantero, hacen que anualmente la fiesta del “20 de Enero” sea cada vez mejor, con el añadido de que es la oportunidad para reeditar viejos amores a la par de saborear la estupenda culinaria jaujina. La Tunantada se ha vuelto parte de la consustancialidad de la nación Xauxa y su trascendencia debe tangibilizarse cuando se le declare patrimonio cultural del país. Sólo así se estaría preservando su perdurabilidad generacional.

tunantada

Personajes de la Tunantada (Huatrila, argentino y chuto)

He ido reservando el tercer producto bandera de Jauja para el final de esta breve reseña, con el añadido de que quisiera pedir permiso al lector para relatar dos anécdotas. El año 1994, la Municipalidad Provincial de Jauja expresó reconocimiento publico para tres notables jaujinos: Juan Bolívar Crespo, Hugo Orellana Bonilla y Jorge Teófilo Aliaga Osorio. Luego de la ceremonia de estilo hubo una tertulia más íntima y este último (Dr. Aliaga Osorio) me refirió dos cosas que han quedado gravitando en mi cabeza. Me dijo que él no era católico, apostólico y romano sino que era católico, apostólico y jaujino. También me expresó que cuando iba a un lugar donde comúnmente se calma la sed, el no tomaba Coca Cola ni Crush ni Sprite, él pedía “agua de Jauja” (refiriéndose a la “Inca Cola”). Le escuchaba atento y de esas expresiones pude colegir el profundo amor que uno puede acrecentar cuando se refiere a la tierra que nos vio nacer. La segunda anécdota está referida a una amiga europea que visitó Jauja para “regenerar sus energías en Puyhuan” (Molinos), ella atraída por el renombre que Jauja tiene en el viejo continente no pudo resistir la tentación de visitar nuestra tierra y en un descanso me refirió, con un castellano masticado pero entendible, que conocía muchos lugares del planeta pues había estado en Tailandia, Japón, México, Brasil, etc., pero en ningún sitio había probado un pan tan delicioso como es el pan de Jauja. Nosotros, habituados como estamos a comer diariamente pan, preferimos comprar pan francés u otro pan, antes de preferir nuestro bollo o nuestro pan de huevo. Por eso el pan de Jauja es, para mí, el tercer producto bandera de nuestra nacionalidad. Reflexionando, pensé que en todas partes del mundo la elaboración y cocción de panes se va modernizando, se hacen en hornos a gas o de repente en microondas; nuestro riquísimo pan sigue los cánones de los hornos de leña y ello le confiere un sabor que deleita los paladares más refinados. Loor al pan de Jauja, los jaujinos debemos sentirnos satisfechos de la labor de nuestras panificadoras gracias a cuyo esfuerzo el pan y el nombre de Jauja trasciende fronteras.

bollos jaujinos

Quedan en el tintero numerosos otros productos bandera de la provincia, en una nueva entrega, con la anuencia de los responsables de este blog jaujino, los iremos mencionando. La intención es concederles el valor que el olvido no ha permitido hacerlo, sólo los citaré para luego irlos ampliando: la represa de Chimay en Monobamba, las orquídeas de Uchubamba, los caballos salvajes y las cataratas que hay en Curimarca, los restos arqueológicos de Tunanmarca, las Puyas de Raymondi de Canchayllo, las aguas termales de Acaya y Llocllapampa, son entre otras tesoros, banderas de las que los jaujinos debemos agradecer a Dios por habernos dado tanta generosidad.

Centro Jauja

Alegrémonos, entonces, de haber nacido en una tierra maravillosa y enseñemos a nuestros hijos a mantener incólume esa espiritualidad Xauxa que engrandeció nuestro pasado. Digámoslo con orgullo y a voz alzada: ¡soy jaujino, y qué!.

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