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LA CACERIZACIÓN DEL VALLE DEL MANTARO

El Brujo de los Andes –es cierto- está aquí, allá y en todo lugar. ¿Qué hay detrás de todo esto?

Mapa Junin

Julio C. Dávila-Mendiola W.*

Decidme los nombres de las plazas, parques, jirones, avenidas, ríos, parajes, cerros de vuestro pueblo; y os les hablaré de la sabiduría invisible que les rodea, quiénes fueron, son y serán; elemental pedido, para de esta manera iniciar una intensa y permanente reflexión en lo que se viene convirtiendo de una manera sistemática, silenciosa y sutil en la nueva fachada del centralismo wanka, perniciosa y arrogante, por decirlo de alguna manera.

Recordemos que la provincia de Jauja, en el pasado, desde el siglo XVIII, la conformaban como distritos, entre otras ciudades Huancayo y Concepción; aquella ciudad, considerada también durante la época de la independencia como una de las más extensas de los andes centrales del Perú, tenía un área de aproximadamente 4,000 kilómetros cuadrados.

Huancayo fue distrito de Jauja hasta el año de 1864, cuando en esa ocasión el senador jaujino don José Jacinto Ibarra, representante por el departamento de Junín, presentó ante su Cámara el proyecto de Ley para su provincialización. Aquí, antes, el 10 de noviembre del año de 1839 se promulgó la Carta Fundamental de la Nación, conocida como la Constitución de 1839.

Concepción lo fue hasta 1951. Ya, antes fue de vital la participación del jaujino y Diputado por Jauja, Juan de Dios Salazar Oyarzábal, quien entre los años de 1915 y 1920 promovía su provincialización**. Jauja, entonces, obviamente es Madre antigua y Madre política de Huancayo y Concepción.

Sin embargo, hoy en día, todos somos testigos de la permanente e insidiosa campaña de nacionalización wanka en todo el Valle y alrededores. Frases publicitarias como: Huancayo trata bien al turista, Bienvenidos a la Nación Wanka, Construyendo el futuro de la Nación Wanka y otras; todas ellas a modo de “pintas” en jurisdicciones distintas a la provincia de Huancayo: en Concepción y Jauja, principalmente, en los distritos de éstas y situadas en la carretera central, tanto en la margen izquierda (El Mantaro, San Lorenzo, Apata) como en la margen derecha (Mito, Sincos, Huancaní, Huaripampa). Inclusive, amigos del engaño publicitario, tuvieron la osadía de colocar un panel de regular tamaño (3m. X 5m. Aprox.), en el límite entre las provincias de Jauja y Tarma, en el paraje denominado Inkapatacunaj, el nivel más alto de la carretera, con el mensaje en dirección a Jauja: Bienvenidos a la provincia de Huancayo. Testigos somos de que una expedición reinvindicativa logró cambiar temporalmente dicho mensaje que encerraba fraude y mala intención, arriesgando seguridad personal y financiada con recursos propios. Por otro lado, el frustrado panel de Electrocentro, de 3m. x 5m., aproximadamente, construído en el óvalo de Maquinhuayo, a escasos metros en dirección a la entrada del aeropuerto internacional “Francisco Carlé” (intentan cambiarlo por el de Regional del Centro), con el slogan: Bienvenidos a la Nación Wanka, si no es por la prensa radial de la ciudad de Jauja, que en su momento alzó su voz de protesta por este atropello territorial enfilado al engaño comercial, constituiría un mensaje falaz al visitante. Al final fue cambiado por el de: Bienvenidos al valle del Mantaro.

Todos sabemos por historia cuál fue el nombre primigenio de este paraíso, llamado con suma propiedad, -y esto figura en las crónicas antiguas entre ellas del siglo XVI, de viajeros españoles y de otras nacionalidades- valle de Jauja, con su río del mismo nombre y posteriormente cambiado en las primeras décadas del siglo XX por una extraña y ahora familiar denominación de origen selvático: Mantaro, valle del Mantaro y río Mantaro, destruyendo de esta manera una continuidad en la sabiduría de nuestros antepasados, la de adoptar nombres con una precisión divina; tomemos por ejemplo: el nombre de Yacurán, barrio del distrito de Yauyos en Jauja y cambiado actualmente por el de Buenos Aires; significa. la unión de los hilos de agua de los manantiales Ullahuala y Layja, dando origen a un arroyuelo denominado Yacurán: yacu = agua, ulán o urán = que baja; Yacurán = aguas que bajan. (El Tunantero III, 2002: pp-75).

Y ahora, al parecer en pleno siglo veintiuno no les fue bien a los activistas de la nacionalización wanka (wanka por Huancayo), definitivamente encontraron muchos tropiezos y rechazos; hoy en día, ellos ensayan una nueva y subterránea tendencia a la que nosotros llamaremos por decir, de una manera explicativa: cacerización.

Veamos cómo se va cacerizando el Valle; es natural que la memoria del héroe Andrés Avelino Cáceres sea preservada a través de su nombre en calles y avenidas, en plazas e Instituciones, así como también en bustos y monumentos, a lo largo y ancho de este bello lugar; en las provincias de Chupaca, Concepción, Huancayo, Jauja y algunos de sus distritos. Por mencionar, en la provincia de Huancayo, en el distrito de El Tambo se tiene al parque “Mariscal Cáceres”; por la margen derecha, el puente “De la Breña”; en pleno centro comercial el “Paseo de la Breña” y el I.S.P.P “Héroes de la Breña”; por la margen izquierda, el I.S.T.P “Andrés Avelino Cáceres”. En Jauja, en su plaza de armas, se conserva una estatua del mencionado héroe; una avenida del mismo nombre en el barrio de Huarancayo; el fuerte “Cáceres” en “la Av. Héroes de la Breña”. Semejantes nombres podemos encontrar en Huaripampa, Acolla y otros distritos. Hace poco tiempo, mediante una decisión arbitraria, reflejo de improvisación con afán mega comercial se cambió el nombre del puente “Stuart” por el de “Mariscal Andrés Avelino Cáceres”; la carretera central, margen derecha, con dirección a la ciudad de Huancayo, por el de carretera “Héroes de la Breña”; esto solucionaría indudablemente una permanente confusión, toda vez que, actualmente, Huancayo pretende ser ciudad de destino o sea de llegada, cuando no lo es, esto es evidente cuando un turista se dirige de Huancayo a Jauja, antes de tomar el ómnibus se pregunta ¿y ahora por qué margen voy? …mejor, voy por la margen izquierda (según los cartelitos en los buses), ya en el transcurso del viaje se da cuenta que dicha margen no es la izquierda sino la derecha, entonces concluye que Huancayo no es una ciudad de llegada, lo es otra. Lo es la ciudad de Jauja. Amén de otros lugares con el mismo nombre en las provincias de Chupaca y Concepción.

En suma, estamos frente a una nueva modalidad del pernicioso centralismo wanka; con el afán brutal de centralizar el comercio y acaparar los fondos públicos del Gobierno Central, se usa y abusa el nombre del insigne héroe de la Breña. Todas estas maniobras preparan como destino principal e importante a la ciudad de Huancayo, extrangulando económicamente a alrededor de 200 pueblos típicos. Ya es evidente el caminito floriadito de retama -Caminito a Huancayo- por la margen izquierda, al cual le dan riego con mucho empeño, utilizando un cisterna financiado con capitales wankas, y no sería raro que un futuro próximo la margen izquierda adopte de manera imperativa el nombre oficial-comercial de “Caminito a Huancayo”.

Queremos dejar en claro, que si bien toda la angostura (es decir el Valle) integra a varios distritos de las tres provincias, cada uno de estos pueblos mantiene su identidad y poseen diferencias que, de una u otra manera, pueden potencialmente elevar el nivel de vida de sus propios habitantes sin la necesidad de emigrar a otros lugares. Generalizar uno de los valles más hermosos del Perú a costa de un nombre que merece ser memorizado de otra manera y teniendo en cuenta los nombres típicos que posee cada uno de estos bellos lugares, definitivamente, no estamos de acuerdo con la cacerización. Cacerizar el Valle significa, aplicar una dosis mortal de centralismo adicional al limeño para la sobrevivencia económica de todos sus pueblos; pueblos que ansían sobresalir en su desarrollo con sus propios nombres, herencia ancestral con elevada sabiduría. ¿Qué actitud, qué posición necesitamos adoptar los pobladores de éstas provincias?, es indudablemente un tema para otro artículo.

Y a modo de sentencia podemos decir que, Jauja como Madre antigua, como Madre de la Historia y Madre política, se merece muchísimo respeto; el respeto desde los nombres primigenios, Al César lo que es del César diría mi abuela mochica Juana Paula Bernilla Julca, y con el irrebatible gesto de vieja guerrera nos incitaría a recuperar el antiguo y generoso nombre de todo este paraíso, el de valle de Jauja.

Finalmente, es necesario tener en cuenta las palabras del Doctor en Ecología, Antonio Brack Egg, autor del libro Perú, Legado Milenario; a la pregunta ¿Qué ha encontrado en sus viajes por el Perú?, él responde: Que hay muchísimos peruanos que están comenzando a generar nuevas ideas para hacer producir este país. Tú encuentras, en la sierra y en la selva, comunidades locales, grupos, pequeñas empresas, que están empezando a exportar productos orgánicos y naturales cuya demanda mundial está creciendo fuertemente. Pero de Lima se sabe muy poco porque está entretenida en chismes políticos, cuando en el interior del país están absolutamente hartos de eso. Si esto sigue así puede producirse un movimiento provinciano de rebelión contra el centralismo en forma total. Esta pregunta forma parte de una entrevista publicada en una revista semanal de un periódico de tirada nacional, en setiembre del año 2005. Para muestra el primer botón y guerra avisada, no mata gente.(22/07/2007).

* Director Ejecutivo de Halckon Editores, editor freelance, editor del Boletín de distribución gratuita Asalto; graduado en Administración, especializado en Marketing y Finanzas; es además un conspicuo activista por el desarrollo de la cultura en el valle del Mantaro.

** Agradezco al señor Antonio Peña Zamudio el acceso a su biblioteca personal para obtener este dato.

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JAUJA EN LA HISTORIA POR OBRA DE SUS HÉROES: LA GESTA HEROICA DE HILARIO VALLADARES ZEGARRA

Por Darío A. Núñez Sovero
darionunezsovero@hotmail.com

Que, Jauja, siempre estuvo presente en los grandes acontecimientos de la Historia Nacional, no cabe duda. Nuestra tierra siempre responderá: ¡presente!, cuando se trate de revisar hechos que han marcado su impronta en el devenir de nuestra historia, especialmente republicana. Los jaujinos vivimos orgullosos de constatar el valioso legado que nos dejaron nuestros ancestros en este quehacer de luchar por la patria hasta ofrendarle la vida misma. Pocas nacionalidades del país pueden mostrar al mundo estos ejemplos de elogioso coraje como lo han hecho los jaujinos.

Es justo, en este acápite, recordar que fueron jaujinos los que estuvieron presentes en el proceso de ‘la independencia nacional’. El 20 de Noviembre de 1820, el cura Estanislao Márquez y el patriota jaujino Alejo Martínez Lira presidieron la proclamación de la Independencia de Jauja, dando impulso exitoso a la independencia de otras ciudades, objetivo que buscaba la campaña de Alvarez de Arenales en el centro del Perú. A este respecto, en su obra “Jauja Antigua” Clodoaldo Espinoza Bravo reclama un reconocimiento para el prócer de la independencia Alejo Martínez Lira (reclamo inútil, pues hasta hoy nada se ha hecho), para que alguna calle, avenida principal o plaza jaujina lleve su nombre pues intervenir decididamente en la Independencia Nacional costó a este valeroso jaujino la represalia del español Ricafort quién ordenó el fusilamiento de su familia (pensar que en pleno 2008 seguimos mencionando en Jauja: jirón Colina, estadio Monumental, cine teatro Colonial, etc., que hiere el orgullo Xauxa y no le dice absolutamente nada).

Caminando años adelante y ya en plena guerra con Chile fueron nuestros paisanos quiénes dieron una hermosa lección de coraje y amor a la patria. Primero en la Batalla de San Juan donde participó el Batallón “Jauja” Nº 23 comandado por el Coronel Nicolás de San Martín y, luego, en Miraflores otro Batallón de 600 jaujinos estuvo presente en esta gesta con don José Rodríguez al frente. Ya en plena Campaña de la Breña, Jauja no sólo fue escenario sino que, cual una madre homérica y enteramente épica, vio cómo se enrolarían sus hijos en las huestes del gran Andrés Avelino Cáceres, “El Brujo de los Andes”. Es en estas circunstancias que en el valle se formaron muchos batallones como la Guardia Nacional de Huaripampa, los Flanqueadores de Llocllapampa, la Columna de Cazadores de Muquiyauyo, el Batallón Libres de Marco y Concho, el Batallón Cazadores de Apata, etc. La Gesta de Malpaso es la mayor elocuencia del valor de los bravos Xauxas, paralela a otras victorias que los lugareños tenían en el valle de Jauja.

Alipio Ponce
Capitán PNP Alipio Ponce Vásquez

En la primera mitad del siglo XX, fue otro jaujino el que dio a la Patria la ofrenda de su propia vida luego de dos acciones heroicas y ello se dio en la Guerra de 1941 contra el Ecuador. Fue Alipio Ponce Vásquez el encargado de ello. Nacido en el distrito de San Lorenzo – provincia de Jauja; hacia el año de 1941, tenía el grado de Teniente y prestaba servicios en Huanta cuando tras la pretensión ecuatoriana de apoderarse de Tumbes, Jaén y Maynas, el presidente Manuel Prado ordenó la movilización de nuestras Fuerzas Armadas y Policiales hacia la frontera con dicho país. De este modo es cómo Alipio Ponce aparece al mando de un destacamento en Matapalo. Desde allí organizaría la incursión hacia Carcabón, en el Ecuador, la cual fue tomada y por el que Alipio Ponce sería llamado el Titán de Carcabón, luego tomaría Huabillos, acciones que le merecieron el reconocimiento y admiración nacional, hasta que en un acto traicionero fue emboscado en la Quebrada de Porotillo donde fue abatido por ráfagas de ametralladoras enemigas en plena tregua con el Ecuador. Este gesto llenó de gloria a nuestro paisano, quién fue reconocido como Héroe Nacional por el Congreso de la República.

En la década del 50 del siglo anterior, fue noticia nacional el fatal accidente que tuvo el oficial FAP Erasmo Adrián Aliaga Becerra, nacido en Jauja, quién piloteando una nave de Transportes TAM cayera en la selva peruana, este hecho enlutó a la familia jaujina por la temprana desaparición de este promisorio prospecto de la aviación de la Fuerza Aerea del Perú.

Piloto FAP Hilario Valladares
Coronel FAP Hilario Valladares Zegarra, jaujino, héroe del Cenepa

En la década de los 80 y 90 del siglo pasado, otro jaujino de acendrada estirpe, escribiría una página brillante en la Historia del Perú. El autor fue el Coronel FAP Hilario Valladares Zegarra. Jaujino nacido en l955, luego de concluir sus estudios secundarios en el glorioso colegio “San José” de Jauja, muy joven, se enroló en la Fuerza Aérea de donde salió como Piloto de Caza. Hasta ahora, muchos residentes de nuestra ciudad recuerdan con nostálgico regocijo cuando, al principio, el Teniente Valladares hacía sus prácticas de vuelo a borde de poderosos Mirage sobre el límpido y azulado cielo jaujino, frescos están en nuestra memoria la estela blanca que dejaba esta nave cuando atravesaba rauda el espacio Xauxa proveniente de las bases de las Palmas, Pisco o la Joya. Hacia el año 1982 y siguientes, Valladares recibió la orden de asumir el combate contra el terrorismo que estaba germinando y empezaba a asolar el país. Siempre a bordo de su nave, luego, se sumaría a la lucha frontal contra el narcotráfico. Es en estas circunstancias que se inicia un conflicto con el Ecuador y Valladares es enviado allí, en plena Cordillera del Cóndor, donde interviene en el problema del conocido Falso Paquisha. Cuando el año de 1995, nuevamente el Ecuador provoca al Perú en el Alto Cenepa, la Fuerza Aérea, conocedora de la experiencia de Hilario Valladares, pues para entonces lo avalaban más de 7000 horas de vuelo, lo comisiona a esta guerra.

Cessna
Cessna A-37B “Dragonfly” subsónico de la Fuerza Aérea del Perú

Es así que, luego de haber bombardeado tropas enemigas que ya estaban en Tiwinza, el entonces Comandante FAP Hilario Valladares, denominado Comandante Fiera y piloto de una nave A-37B, sería el protagonista principal del primer combate aéreo que se ha dado en nuestro continente, donde fue alcanzado por un misil aire – aire disparado desde un poderoso avión K-FIR enemigo. Es de resaltar que los ecuatorianos atacaban con dos aviones a un solo avión peruano. Para que el lector tenga una idea del desigual enfrentamiento diremos que las naves ecuatorianas estaban equipadas con lo último en tecnología bélica. El K-FIR, que probablemente estaba al mando de un piloto de entrenamiento israelí, tenía superioridad frente a nuestra nave pues eran aviones supersónicos (rompían la barrera del sonido) mientras que la nave peruana era subsónica. Inicialmente Valladares trató de eludir un misil y lo logró, pero el segundo lo alcanzó, pues su velocidad era tal que llegó a impactar en la cola del avión, destrozando los motores y el timón de mando. El avión, caía en versión de un tirabuzón invertido, sin ningún control. Cuando trató de coordinar con su co-piloto, éste ya se había eyectado. En esta circunstancia, más o menos a 1000 metros de altura, optó por jalar su maneta de eyección (manija que acciona automáticamente el asiento del piloto en cero segundos y abre el paracaídas en forma casi simultánea, un segundo). Desde ese cielo del norte peruano violado por disparos de ráfagas de ametralladora, trató de guiar su paracaídas con dirección al río. Tenía el presentimiento que era el único modo de conectarse con alguna población, sus conocimientos de supervivencia así se lo indicaban. Sin embargo cayó en plena selva desde donde buscó afanosamente llegar al río Cenepa. Una vez logrado, infló su bote y navegó aguas abajo. La tarde pesaba y su humanidad se hundía en una noche lóbrega por lo que buscó un peñón plano en medio del río donde optó por esperar el amanecer. En esa noche inmensa e interminable, parafraseando a Neruda, nuestro Hilario Valladares era un cabello solitario en la ubérrima dimensión de esa misteriosa y agresiva selva. Un jaujino que se auto insuflaba fuerzas para sobrevivir por su familia y por su patria, estaba en el reino de la enigmática Yacumama. Lo logró porque, al amanecer y luego de reiniciar su nado en su ya raído bote inflable, oyó a lo lejos unas voces. Temió inicialmente que fueran de soldados ecuatorianos, pero extrañamente los dos parlantes le hacían señas para que se acerque más. Preguntando quiénes eran se dio cuenta que eran soldados peruanos a los que se unió no sin poder ocultar su alegría por haberse salvado. Ellos lo condujeron por la espesura de la selva y ya en el PV-1, fue recibido con alegría y alborozo de todos los combatientes peruanos, luego sería llevado a la Base de Piura donde lo aguardaban sus superiores y familiares, felices por saber de la sobre vivencia de nuestro paisano. Allí mismo, en severa Ceremonia, fue calificado como Defensor de la Patria y Héroe de la FAP por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú. Posteriormente ascendió al grado de Coronel luego de una evaluación regular, estando pendiente el ascenso automático que dispone la Ley Nº26511.

kfir ecuatoriano
Caza Kfir supersónico ecuatoriano

Hoy, Hilario Valladares, desde la mullida paz de su hogar, evoca con especial acento las peripecias que le tocó vivir en esta guerra. Muy quedo, comenta el fatal rol que le deparó la vida de vivir en permanente combate. Jauja se siente orgullosa de tener un hijo de los quilates y pergaminos de Hilario Valladares. Nuestro Colegio “San José” se siente orgulloso de haber aportado a la formación de este Héroe que nos enaltece a todos. ¡Loor a Hilario Valladares Zegarra! Los que vivimos en este tiempo, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos tendrán que reconocer su valía y su perennidad en el tiempo.

Hilario Valladares Zegarra
Coronel FAP Hilario Valladares Zegarra

Asimismo, es conocido que el Aeropuerto de Jauja sirvió el año 1995 para trasladar a combatientes del centro hasta la frontera con el Ecuardor, entre ellos, muchos soldados jaujinos defendieron la patria.

La contribución de Jauja a la Historia del Perú es rica. Pocos pueblos como el jaujino pueden jactarse de ello. Gracias a nuestros HÉROES, de verdad, nuevamente: muchas gracias.

Más datos:

Alipio Ponce Vásquez

Heroicos pilotos peruanos en el conflicto del cenepa

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Jauja y sus productos bandera II

Escrito por Darío A Núñez Sovero

Había mencionado, en anterior vez, los encantos que Jauja muestra al mundo y al visitante y, de entre ellos, había mencionado, sin jerarquizarlos ni darles orden de prioridades, a la Tunantada, la Laguna de Paca y el pan jaujino. Por razones de espacio no habíamos abundado sobre esa retahíla inagotable de lugares y motivos que Jauja esconde y es necesario mencionarlos. El interregno, sin embargo, ha servido para recibir, vía internet, sugestiones valiosas que no debo callar, más al contrario agradecer. Por ejemplo: distinguir entre los productos bandera aquellos que son naturales de otros que son culturales o aquella observación rotunda y casi furiosa de no incluir al carnaval jaujino como uno de ellos.

Cortamonte Jaujino

Nueva generación de jaujinos perpetuando la tradición del Cortamonte

En justicia debo reconocer que la omisión fue involuntaria y que, en efecto, el carnaval jaujino es una expresión del folklore y sentimiento Xauxa incomparable. Antes de proseguir debo detenerme en decirle al compoblano y/o lector foráneo que Jauja siempre será un poema cuyos versos todos los Xauxas vamos escribiendo a diario. Para quiénes hemos nacido en ella, nuestra Jauja será una serpentina infinita que nos envuelve y nos embriaga con sus celajes llenos de policromía y música terrígena que encandila nuestros oídos diariamente. Admiro y reconozco a todos quienes desde los confines del planeta, cual renunciando a una diáspora forzada, retornan al terruño para estar presente en su Tunantada del “20 de enero” y bailar sus carnavales en algunos de sus 16 barrios donde actualmente se realiza la fiesta.

De joven, tuve la especial fortuna de tener entre mis amigos a un artista de ignorada valía como Miguel Núñez Suárez. Él, era conocido entre los Xauxas mayores como Maiki Núñez y, además de ser reconocido como un extraordinario pintor, tenía el antecedente el haber trabado amistad con intelectuales y artistas de renombre como José Carlos Mariátegui, José Sabogal y María Wiese, en el tiempo en que le tocó estudiar Bellas Artes en la Escuela Nacional que dirigía el segundo de los nombrados. Entre las muchas tertulias que entablamos hubo una que me causó especial interés y estaba referido al carnaval jaujino. Maiki me refirió que nunca bailó el carnaval en Jauja e ironizaba a quiénes lo hacíamos. Me refirió que estudiando Bellas Artes encontró que las raíces del carnaval se encuentran en algunos cuadros del renacimiento de Flandes, lugar donde era frecuente esta costumbre por constituir un culto al dios Falo. Por ello es que los varones tratan de plantar el árbol más grande y coposo en claro correlato al pene varonil y por eso era que el baile debía realizarse siempre entre hombres y mujeres pues, al final, el culto debía culminar en la cama, en clara alusión al derribamiento del árbol. Esta sería la simbología del carnaval y, en verdad, muchos artículos publicados en diarios y revistas serias hacen alusión a que el carnaval es una costumbre vinculada con la carne y los placeres que de ella se derivan. El carnaval jaujino se escapa a esa interpretación, pero en este caso los ingredientes que tiene son más que sutiles y cautivadores. El carnaval jaujino trasciende lo meramente carnal y se engalana con ingredientes de belleza, armonía y vistosidad que son un regalo para nuestros sentidos.

Traida de monte

Los varones a ritmo de tinyas (tambor) y huajlash (cuerno sonoro) van a cortar los árboles al Valle de Yacus para retornar a la ciudad con los mismos; asimismo, en la foto, se castiga con “manshus” a palomillas que asistieron sin el respectivo atuendo de la fecha (falta los sombreros)

Desde prácticas originales como la llamada traída del monte, hasta la cortada del mismo (cortamonte), hay todo un ritual de momentos que pasan por el “manshu” que no es sino un castigo que los asistentes dan a quiénes se hallan presentes sin la indumentaria de rigor (ushcata y sombrero) hasta el “talipay” o encuentro de asistentes hombres y mujeres para jugar y “agasajarse” mutuamente con talcos finos y harina u ortiga en las riberas del mítico rio Yacus, hasta el “shacteo” o refrigerio que las madrinas brindan a quienes la acompañan el primer día. En todo ello hay una vorágine donde el derroche de alegría es realmente incomparable. El zumo de la caña y la dorada cerveza son los combustibles que han colmado los espíritus de una eufórica descarga anímica que va generando una sensación de regresión románica. Todo es alegría en esta primera parte del carnaval.

Damas jaujinas

Las damas jaujinas esperan a los varones para jugar con talco y harina, además de compartir el “shacteo” ofrecido por las madrinas

La parte mas formal de la fiesta ocurre en el segundo día, cuando muy temprano una salva de camaretazos sacude el letargo del pueblo todavía convulso por los sopores del primer día. El ciudadano común, mejor aún el cobarriano y los invitados, ataviados con su vestido de vistosa elegancia, asisten a la misa y la procesión del santo protector del barrio, luego, cual un peregrinaje que prepara el ánimo para el momento central, inician un recorrido por las principales calles de la ciudad convocando a todos a estar presentes en la fiesta, deteniéndose cuando algún emocionado amigo se contagia del furor e invita a hacer un “caypincruz” (descanso) humedecido por abundante licor. Luego de un opíparo almuerzo ofrecido por la madrina, las parejas se apresuran a encimarse con su atuendo típico para bailar.

Traje original de la jaujina
Traje típico original de la jaujina, que luce la conocida artista nacional Alicia Maguiña, quien anualmente llega a Jauja para gozar del Carnaval Jaujino

Nada es más bello que ver a las jaujinas emperejiladas con vistosas llicllas y faldellines de colores severos cubriendo los encantos de los que la naturaleza sabiamente las dotó. Cuando la comitiva se lanza a las calles para dar un recorrido a la ciudad, el garbo y la prestancia del orgullo Xauxa afloran para mostrar lo más exquisito de su arte. Ya en el mismo escenario de la fiesta los bailantes esmeran su participación con muestras de acompasado donaire. El temple de la mujer jaujina se doblega para mostrarnos una silueta de candor y fina estampa, mientras el varón guía con pasmosa solvencia el cadencioso vuelo de la pareja que, como campana al viento, gira en medio de la plaza fiestera, mientras el gentío, atiborrado en el perímetro del área aplaude a sus favoritos alentándolos a seguir con esa clara demostración de señorío y prosapia.

Esta alegría Xauxa, para contento de quienes hemos nacido en esta bella tierra, se ha generalizado en toda la provincia y aún, provincias vecinas tratan inútilmente de imitarla. Pero hay algo más que, sin ánimo de contrariar a mis paisanos, quisiera decir. No dejan de ser interesantes los carnavales que se realizan en los distritos de Jauja. Muchos de ellos, como (sólo por citar) Huancaní, Muqui, Muquiyauyo, Huamalí, Huaripampa, Pancán o Sacsá, compiten ferozmente, cada cual mejor, para ser los carnavales más descollantes de la provincia . Derroche, alegría, pantagruelismo, música, etc., son constantes que hacen de nuestros carnavales un verdadero producto bandera.

carnaval

Jaujinos ensayando vistosos pasos de muliza al son de la Banda de Música Sinfonía Junín de Jauja – Barrio La Libertad

Los jaujinos debemos luchar porque nuestros carnavales sean incorporados en los calendarios turísticos del país y debiéramos sugerir que se creen escuelas donde nuestros niños y jóvenes fomenten e incrementen este patrimonio del cual vivimos orgullosos. ¡Viva Jauja!, ¡Vivan sus Barrios!, ¡Vivan sus distritos! He dicho.

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Jauja y sus productos bandera III
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La Huaripampeada – Guerra Civil entre Cáceres e Iglesias

mariscal

El distrito de Huaripampa es uno de los 34 distritos que conforman la provincia de Jauja, ubicada en el Departamento de Junín, Perú. Está situado a 5,5 km al sur de la ciudad de Jauja.


Hecho histórico de auténtica estrategia militar basada en la audacia, sagacidad y valentía de uno de los más grandes héroes que tiene el Perú, el Gran Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, serrano él (ayacuchano), pero dotado de gran espíritu patriótico que desconoció el ominoso Tratado de Ancón de 1883, que fraccionaría nuestra patria a favor de Chile.

Esta es la famosa historia de la famosa “Huaripampeada”: Ya en las postrimerías de la guerra con Chile, el General Miguel Iglesias, es ungido como presidente del Perú, “por la bayoneta de los chilenos”, como diría Cáceres, en una asamblea en Cajamarca con el título de Presidente Regenador del Perú. Iglesias propone un tratado de paz, soslayando la rebeldía de Cáceres que en el centro llevaba su campaña de resistencia a la invasión chilena. Iglesias vio respaldada su posición por la batalla de Huamachuco que resultó un desastre para los peruanos, donde Cáceres herido, se salva de ser hecho prisionero de los chilenos, huyendo nuevamente hacia la sierra central.

Luego de esto, Iglesias firma el Tratado de Paz y Amistad en la Villa de Ancón el 20 de octubre de 1883, por el cual el Perú cedía a Chile el departamento de Tarapacá a perpetuidad y entregaba en calidad de rehenes las provincias de Tacna y Arica, por diez años, que luego mediante plebiscito se decidiría donde quedaban, acuerdo firmado en 1884.

El héroe de Tarapacá rechaza el Tratado y desconoce el gobierno de Iglesias, encolerizado además, pues muchos de sus amistades, seguidores y familiares fueron deportados, perseguidos y otros huyeron a la sierra central a esconderse. Cáceres toma las armas contra el mandatario elegido por los chilenos quienes lo nombraron Presidente Provisorio por una asamblea constituyente.

El 27 de agosto de 1884, Cáceres intenta tomar el poder, pero es rechazado por fuerzas gobiernistas, entonces opta por retirarse hacia Arequipa (¿Y donde estaría Nicolás de Piérola?), allí organiza una tropa y marcha a la sierra central en marzo de 1885. Llega al Valle de Jauja (todavía no se llamaba Valle del Mantaro), el 10 de noviembre de ese mismo año, con la intención de llegar a Matucana, con un ejército mal armado de 2 000 hombres. El presidente Iglesias pone entonces precio a la cabeza de Cáceres por un monto de 3 000 soles de 9 décimos de plata y envía de Lima 6 000 soldados para derrocar la rebelión cacerista, al mando de Relayze.

Cáceres se posesiona de la margen derecha del río Mantaro (previamente había derribado un puente colgante por el paraje “Siclachaca”), entre Muquiyauyo y Huaripampa, las fuerzas de Iglesias lo hacen en la margen izquierda entre Xauxa (hoy Sausa) y Maquinhuayo. Un 15 de noviembre de 1885, ambos bandos rompen fuegos a las 12 del día, los caceristas desde el cerro “Quinllú” (Huaripampa) y los gobiernistas desde las alturas de “Shushunya” (Sausa). Luego de una hora de disparos y cañoneos, Cáceres ordena la retirada a lo más selecto de sus tropas, dejandro entre las ruinas pre incas de “Quinllú”, algunos soldados heridos, piedras amontonadas y algunas mulas y asnos que simulaban ser soldados.

La tropa rebelde se dirige hacia Mito. Las fuerzas gobiernistas al mando de Relayze, cometieron un grave e histórico error: Olvidaron que al frente tenían al gran “Brujo de Los Andes”, aquel que hizo correr a los chilenos del centro del Perú. Relayze creyendo haberlo derrotado, marcha hacia Huancayo, comunicando a Lima la derrota de Cáceres, ignorando que éste por la ruta de Mito, Aco, Consac e Ipas, cruzaba en plena nevada el camino hacia Lima por Yauli-La Oroya. Cuentan que en una noche de tormenta, el General ordena descanso para dormir. Él se cubrió con su capa y poncho, al día siguiente al despertar se sobresaltó al no ver a nadie, solo una pampa cubierta por la nieve, preguntó por sus hombres y ordenó a su corneta tocar diana, al hacerlo, toda la pampa nevada se comenzó a mover y levantar ¡Eran los invecibles caceristas que ante nada se rendían!

Así las tropas de Cáceres llegan a Chicla, capturando el tren con víveres, uniformes y armamentos que desde Lima, Iglesias enviaba para luchar con el temible “Brujo de los Andes”. Cáceres tomó todo, sus soldados se alimentaron, se armaron y se cambiaron con el uniforme de las tropas de Iglesias y en el mismo tren bajaron hacia Lima.

Los pobladores reconocieron a Cáceres y lo recibieron con entusiasmo, por su parte Iglesias creía que eran sus soldados y al darse cuenta de la realidad, tuvo que hacer frente y en dos días de lucha, el 2 de diciembre de 1885, capitula luego de una violenta batalla fratricida. Después – Iglesias – deja el mando a un consejo de ministros presidido por Antonio Arenas, quien convoca a elecciones, saliendo elegido Presidente del Perú, Andrés Avelino Cáceres. El resto es otra historia.



* Tomado de “El Aguacero” de Jauja, noviembre de 2007, página 16.

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