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Los Reyes Magos anuncian el 20 de enero

Tunantada

JUSI TAKIY, Chuto Tayta

Ha terminado la Pascua de Reyes, ya han pasado dos semanas del solsticio de verano y se comienza a sentir el calor. Entonces recuerdo la infancia con los primos, corriendo por la casa del abuelo, jugando con los regalos recibidos durante la adoración al Niño Dios en la Epifanía de los Reyes  Magos, esos buenos Reyes que también nos trajeron regalos; saltando por las veredas, siempre altas pues las lluvias pueden inundar las calles; y caminando a la plaza Santa Isabel por las calles Arica o Acolla para comprar pancito o unos dulces en la bodega. Por supuesto, también compartíamos con los primos un poco de machica con azúcar, unos tumbos, unos alfajorcitos o bizcochuelos en cantidades generosas para recuperar las energías por las correrías de niños en plenas vacaciones por el Barrio de la Libertad. Barriu la Libirtad-pita shamulaa.

También me invade una mezcla de alegría y nerviosismo pues nos acercamos a las cuatro semanas después del solsticio de verano y en nuestra querida Jauja se piden lluvias que aseguren las cosechas del año, y si las lluvias ya llegaron es momento de agradecerlas. Takiy gustamah kala masyadu.

Voy a revisar mi vestuario para bailar por esa lluvia tan necesaria para la siembra, pero también por esa lluvia emocional que nos embarga de amor o desamor en cada acorde de violín, arpa y saxo, a la cual  todos conocemos como “sentimiento”. Llapanta hushayki, mi shunqu.

Presuroso busco unas bolsas en el armario del cuarto de mi pequeño hijo, y luego de desordenarlo un poco, encuentro la huatrila y el chaleco negros con ligeros bordados de colores y ribetes de raso en color fucsia, me pruebo el chaleco y como todos los años vuelvo a pensar si lo llevare al sastre para ajustarlo y usarlo ceñido total hoy los sacos y chalecos de vestir así se usan, pero ese chaleco suelto sigue teniendo su encanto, así que será para el otro año. De igual forma, vuelve a surgirme la idea de usar una huatrila pintada como nuestras bellas llikllas shawshas pero eso también será por otro año.

Encuentro, la bolsa, de lo que hoy llaman, accesorios, primero veo mi elegante sombrero tipo tongo negro con sus cintas multicolores, que se ha convertido en el accesorio mas usado en eventos oficiales. Luego mi corbata negra, que no se si cambiarla por la fucsia, probablemente termine bailando con una de las que llevo al trabajo. De pronto, encuentro la hermosa mascara de piel blanca y con esa expresión tan singular que nos hace a todos tan parecidos y diferentes cuando danzamos en la Histórica Plaza de Yauyos. Siempre es momento de pensar en una máscara nueva, pero nos une un afecto tan grande que posiblemente tengamos que cambiar de vestuario o de personaje si queremos usar una máscara diferente.

Y ahora, como iluminadas con luces multicolores que representan las flores de nuestro hermoso Valle, encuentro las mangas, que según me han dicho es lo mas Shawsha de nuestro vestuario, se usaron mucho para el trabajo agrícola durante cientos de años, así que las reviso con mucho orgullo y recuerdo a nuestra hermosa Ciudad Fortificada de Siquillapucara en el Distrito de Tunanmarca y sus valeroso guerreros que lucharon contra Capac Yupanqui en 1,200 d.C. Así que en ese momento los flujos sanguíneos de mi origen shawsha transitan con mayor velocidad y hacen latir intensamente mi corazón.

Finalmente encuentro mis botas y fuete de cuero, que me hacen recordar al “Caballo de Paso” orgullo de la costa peruana, pero que también vive o se pasea por tierras shawshas, aunque debo reconocer que las botas las he usado algunas veces para salir a pasear en motocicleta durante las noches limeñas y vuelve a mi mente esa idea de subir un 21 de enero a las 3:00pm a la plaza en una motocicleta cruiser, con la mejor cuadrilla y orquesta, total nuestra tunantada también se va globalizando y evolucionando pero sin perder su esencia shawsha.

Antes de terminar de arreglar mi vestuario para salir presuroso a la estación de buses y poder llegar a tiempo a la misa del 20 de enero, recuerdo a nuestro San Sebastián, quien fue un atlético soldado romano, gran lanzador de flechas y mártir cristiano que vivió en los años 200 d.C. y a San Fabián, nuestro vigésimo papa de la Iglesia Católica, quien murió un 20 de enero del año 250 d.C. en la época de las persecuciones a los cristianos por el Imperio Romano. Y agradezco a Dios por cada oportunidad que nos da de vivir y revivir nuestra amada Danza de la Tunantada, Patrimonio Cultural de la Nación.

Ñahishmanmi kutimushah!!!!

 

JUSI TAKIY

Chuto Tayta

 

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