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Cortamonte Infantil de Huarancayo


Preservando las costumbres de Jauja

Cortamonte Huarancayo

Desde años que se pierden en la memoria y, paralelo a los cortamontes de adultos, se han venido realizando los llamados cortamontes infantiles que tendrían como fin, por un lado, forjar una consciencia e identidad local; y por otro, sin quererlo, ir formando a las generaciones suscedáneas que van a garantizar la continuidad de nuestras tradiciones.

Este año con mucho beneplácito hemos advertido la prolijidad de la familia Ochoa-Indigoyen, en la organización y desarrollo del Cortamonte infantil del Barrio Huarancayo. Imágenes que a continuación acompaño:

Traida Huarancayo

Cortamonte Huarancayo

Cortamonte Huarancayo

Cortamonte Huarancayo

Cortamonte Huarancayo

Cortamonte Huarancayo 2010

Cortamonte Huarancayo 2010

Cortamonte Huarancayo 2010

Cortamonte Huarancayo 2010

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WaranKayo es mi barrio

María Julia;
gracias por todo, siempre;
por el niño que sembraste en mí,
un niño de pan, de sol y lluvia;
un niño de río, caminos y piedras;
un niño de música, traída y cortamonte.
War

Julio César Dávila – Mendiola W.
email: elhalckon@gmail.com

“(…) y no hace falta decir en este momento, que me siento muy feliz de haber nacido en Jauja, en WaranKayo, su emblemático barrio, mi tierra santa, la que me vio nacer, la que ha labrado toda mi infancia con sus bellas costumbres de la mano de mamá; con aroma a leña, a fuego y a ceras en sus labranzas, con la abundancia de sus comidas de casa y la alegria de su gente en sus shajteos; con la música de su hermoso carnaval, sembrando algo especial en mí… y que ahora florece; basta con escuchar algunos tonos para sentirme nuevamente niño, para sentir lo inagotable en un día de traída, de parar nuestro propio arbolito, y en uno de cortamonte, de esperar quizá algún regalo por ahí tiradito.

Escuchar el huaynito de WaranKayo, es volver a repasar nuevamente toda nuestra vida, toda mi Vida hasta el menos infinito, y nos prepara para todo lo que tiene que venir, hasta el más infinito. Es definitivamente WaranKayo la tierra que configura día a día mis sueños y mis proyectos; la de mi felicidad cotidiana, la de mi alegría infinita.

¡Oh, barrio de WaranKayo! Tu esencia primordial es alma labrada con sabiduría en mí; mas las tres cuartas partes de todas mis alegrías en la vida te los debo a ti, Señor de WaranKayo, a tu tierra, a tu gente, a tu música, a tu baile de cortamonte, a tu aire, a tu cielo. (…).”

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PARADIGMAS XAUXAS


Reconocimiento del Barrio Huarancayo
Ceremonia en la que se le concedió un pergamino de reconocimiento a Marcelo Robles Román, por haber ejecutado mejoras en el local del Barrio Huarancayo (Jauja, febrero de 1996). En la foto aparece la persona antes mencionada junto a sus hermanas Inés, Nila, Ida y Maura, así como Teófilo Jorge Aliaga Osorio, posando sobre el cuadro de su padre que ejerció la presidencia del barrio en 1956.

Darío A. Núñez Sovero

La historia de Jauja está colmada de gestos altruistas que engrandecen a las personas y delinean conductas que son dignas de ser imitadas. Gestos que pintan a las personas como incentivadoras del bien común aún a costa de renunciar a su patrimonio personal. La riqueza espiritual de estos comprovincianos se encima por sobre las mezquidades y los egoísmos y eso es necesario resaltarlo.

Es justamente en este rubro que, me viene a la memoria, sin el desprendimiento de las personas que donaron sus terrenos para que funcione la estación del ferrocarril central, Jauja se hubiera vista privada de este servicio. Años más tarde este gesto sería imitado por todos aquellos propietarios que donaron sus chacras y terrenos de cultivo para que la población de Jauja, con el liderazgo del R.P. Francisco Carlé, construyan nuestro aeropuerto, único en el centro del país, pese a los vanos intentos de poblaciones vecinas que pretenden quitarle este privilegio.

Recuerdo, además, que fue justamente este desprendimiento de su patrimonio personal que permitió, en la época de la gestión edil de don José Iseki, se construya lo que hoy es la moderna vía de evitamiento ya que numerosas personas tuvieron que ceder sus parcelas por donde estaba trazada dicha carretera. También recuerdo que la sucesión de la familia Bardales calló en todos los idiomas cuando pobladores de Jauja, desposeídos, invadieron los que hoy es el Asentamiento Humano Horacio Zevallos Gómez, cuando fácil hubiera sido iniciar las acciones legales que terminarían en un desalojo y eso ennoblece a esta familia.

Y así como hay renunciamientos colectivos, hay otros individuales que debo citar, sin ánimo de omitir otros que involuntariamente olvido. Por ejemplo, no está muy lejos en el tiempo el gesto de don Pedro Aizcorbe Ríos de donar a la comunidad de las madres de la Congregación de las Franciscanas de la Inmaculada Concepción el terreno donde se ubica actualmente el nuevo local del Colegio Nuestra Señora del Carmen en los parajes en la ida a Chuclú. Hacia 1979, Pedro Monge Córdova donó su copiosa y valiosísima biblioteca y su casa a favor de la Municipalidad Provincial de Jauja, en la primera cuadra del Jr. Manco Cápac. El barrio Huarancayo le debe al extinto Jesús Bueno Loayza, la donación de parte del campo donde actualmente realiza su fiesta de carnavales, habiendo vendido a precio simbólico la otra parte; este mismo benefactor hizo idéntica entrega al terreno del Barrio El Porvenir, habiendo vendido simbólicamente la parte adicional, es de este modo cómo estos dos barrios cuentan con terreno propio para sus festividades. El terreno de la escuela que funciona en el asentamiento humano Horacio Zevallos fue donado por este mismo mecenas así como también el terreno donde se ubica el Centro de Educación Inicial del Barrio El Porvenir. En el primer caso la escuela llevaba la denominación “Jesús Bueno Loayza” pero inexplicable e ingratamente este rótulo ha sido cambiado. El terreno donde se ubica el mercado “mayorista” de Jauja fue donado a la comunidad por el Dr. Luis Morales Reyes para ser área verde de esparcimiento, en el tiempo que fue Alcalde don Juan Higuchi fue cedido temporalmente a los comerciantes que ocupaban los terrenos donde actualmente está la urbanización Olavegoya, sin embargo hoy estos comerciantes se niegan a deslojarlo entorpeciendo el desarrollo de nuestra ciudad.

Cómo, entonces, no ser gratos con las personas que he citado. Esa es la direccionalidad de esta nota: recordarlos y mostrar al mundo estos gestos que explican mucho más que las palabras.

Billy Segura y delegación española en Jauja
Billy Segura Salazar, Presidente de la Asociación Jauja 2034, residente en Madrid, en su visita a Jauja junto a una delegación española

Los jaujinos residentes y organizados en España también y felizmente están en ese derrotero: recientemente visitaron su Jauja natal trayendo algunos significativos beneficios para nuestra colectividad. El aula virtual del Colegio “San José”, la efigie de Panchita Pizarro, la reforestación de todo el perímetro de nuestra Laguna de Paca, son conductas que nos indican que ellos estando lejos no dejan de pensar en nuestra Jauja y ello también hay que decirlo con mucho énfasis, pues, ha dejado de ser cierto que nuestros paisanos retornan a su tierra sólo para divertirse. Y es bueno decirlo que, igual, los jaujinos residentes en Nueva York desde el año de 1990 han conformado una entidad que se encarga de apoyar en la solución de algunos problemas que ellos constatan existir en Jauja.

Cortamonte del Barrio Huarancayo
El Carnaval Jaujino siempre ha sido motivo para el encuentro familiar. En la foto, gran parte de la reconocida familia Robles Román, entre los que destaca Marcelo junto a sus hijos Ricardo y Eliana Robles Monttedoro en 1996

Y aquí debo detenerme para decir que, gracias al liderazgo de Marcelo Robles Román, esta entidad entregó 600 dólares americanos al Alcalde Luis Balvín cuando en 1993 los visitó en Nueva York, con el fin de dar un desayuno navideño a los niños de Jauja. Cada vez que este noble jaujino retorna a su Jauja idolatrada lo hace para renunciar a sus comodidades personales donando diversos enseres tanto en su barrio natal (Huarancayo) como en su barrio residencial (Samaritana), los vecinos de estos lugares saben perfectamente de la generosidad de nuestro “loco” Marcelo. Colegios de nuestra ciudad como el San Vicente y el mismo Club Jauja de Lima pueden dar fe de lo que afirmo, pues han recibido donaciones y varios otros beneficios. Pero el tema va más allá: no conozco mayor promotor de la solidaridad que este buen jaujino.

Recientemente y enterado de que dos amigos suyos (Luis Florentini Mieses y Juan Toledo Sovero) estaban gravísimos de salud, con la mediación de su entrañable paisano Zenón Naveda, mandó oficiar una misa de salud en la Iglesia de Jesús María, luego de la cual se brindó un ágape a los asistentes.

Traída de Monte del Barrio Huarancayo
Traida de Monte del Barrio Huarancayo, bajo el padrinazgo de Teófilo Jorge Aliaga Osorio y Maura Robles Román. En la foto se aprecia que los jaujinos después de cortar el árbol que servirá para llevarlo al lugar del cortamonte, siembran unos árboles en su reemplazo, esto a efecto de no perjudicar el medio ambiente de Jauja.

Si se tratara de su añorado Huarancayo, Marcelo Robles, puede dar su vida, eso lo sabemos todos. Su identificación con esta entidad se debe a que el año 1958 su padre, don Pedro Pablo Robles, fue Presidente del Barrio, desde entonces él y su distinguida familia no han dejado de ver cómo cubrir aquello que le falta y no sólo eso: ha enseñado a los suyos a compartir con sus cobarrianos la alegría de sus fiestas, especialmente de los carnavales, tanto que ya varias veces que han sido padrinos de monte en dicha sede.

Marcelo Robles, autodenominado huarancaíno en exilio voluntario, es otro paradigma jaujino. Dios quiera darle larga vida para seguir derramando el bien en esta Jauja de tántas carencias. Lástima nomás que en esta aventura romántica por su tierra y su barrio ya no tenga el valioso apoyo de su cuñado Teófilo Jorge Aliaga Osorio con el que hacían una dupla invalorable. No olvidemos que éste último fue un propulsor notable para que en Jauja funcione el INDA (que era un Centro de Procesamiento de alimentos nativos auspiciado por el gobierno) pero que lamentablemente no pudo avanzar por cuanto el local a medio construir luego fue cedido al hoy Instituto Pedro Monge Córdova.

Así como estos nobles y desprendidos paisanos conozco otros de gran generosidad. Marco, entre otros distritos, vive gratamente agradecido de su hijo don Alberto Rafael Soto, patriarca pionero de esa aventura comercial del Jr. Gamarra en La Victoria-Lima. Sausa tiene otro bondadoso benefactor en la persona de Mauro Acosta Palacios, quién ha hecho numerosas muestras de apoyo a su comunidad y, seguramente, en todos los distritos habrán más personas que preocupadas por el progreso de sus pueblos no han dudado nunca en brindarles su colaboración y apoyo. Mención especial también merecen los jaujinos residente en New York: Ronald Olivera, Anthony Solis, entre otros; quienes aportaron voluntariamente con una considerable suma de dinero a fin de cambiar el piso de la Iglesia Matriz de Jauja, obra que estuvo a cargo de la Asociación Santa Fe de Hatun Xauxa, presidida por Sonia Bonilla Peña, y que fue una muestra que cuando los jaujinos nos unimos, podemos hacer muchas cosas significativas.

A todos ellos mi homenaje y mis deseos de que jamás se borren de la memoria colectiva de Jauja, tierra de artistas, poetas y benefactores.

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Zoilo Bullón Méjico: Continuando con la heredad artística Xauxa


Valorando lo nuestro

Cortamonte de Huarancayo en Jauja

Darío A. Núñez Sovero

Fui a visitarlo de un modo inopinado. Era una mañana radiante y lo temprano del día todavía no difuminaba el vaho de la helada de ese tiempo. No bien me reconoció de inmediato me invitó a pasar a su atelier. Allí entre paletas y cuadros a medio terminar empezamos una extensa charla. Volvía de Lima donde había sido noticiado por mi sobrino Manuel Rudolf que en la Biblioteca Nacional se había realizado una exposición de cuadros y uno de ellos, que correspondía a su creación y que hacía alegoría a nuestros “chutos” tunanteros, había sido vendido en dos mil dólares. A modo de sorna le dije que iba para invitarlo a que parte de ese monto lo gastara conmigo. Sorprendido me contestó que no sabía nada, que recordaba de aquel cuadro del que le hacía mención. Pero, para sorpresa mía, me contó que lo había hecho en una mañana en que, igual, recibió la visita de unos hermanos jaujinos que portaban un dulce anisado y, entre trago y trago, mientras brindaban se le ocurrió pintar el cuadro rematado sin presagiar que iba a ser, después, vendido. Me di cuenta de su humildad y amplitud, de su grandeza de espíritu y su desprendimiento expontáneo.

Plaza de Huarancayo en Jauja
Cortamonte huarancaíno grabado en el nuevo escenario de la Plaza del Barrio.

Entonces recordamos que, cuando era todavía josefino, visitaba mi casa acompañando a mis hijos y allí pergeñaba algunos cuadros que aún conservo y para rematar la visita me ofreció el cuadro que a continuación acompaño y que gustosamente compré con un adelanto simbólico.

Cuadro de Zoilo Bullón
Cuadro que reproduce la bella campiña de Huasquicha – Jauja

Además me hizo notar que estaba dedicado a una faceta poco conocida en él: la escultura. Las plazas de su Huasquicha natal, de Parco, Sausa, Llocllapampa, entre otras más, están orladas con hermosas esculturas suyas. Por un descuido mío aquella vez no portaba mi cámara fotográfica para registrar esas bellas alegorías que se muestran en la plaza huasquichana, pero inconforme con mi descuido de retorno a Jauja alcancé a registrar las bellísimas y perínclitas muestras escultóricas que en relieve ha hecho para el campus carnestolendo del Barrio Huarancayo de Jauja y que a continuación enseño.

Traida de Huarancayo
Antigua traída de monte en el que se resalta que el árbol era trasladado en hombros, con apoyo de kermas (palos), y el padrino es llevado encima.

Shajteo de Huarancayo
Shajteo Tradicional que la madrina brinda a los asistentes a la traída del monte.

Zoilo Bullón Méjico nació el año 1966, ante todo se considera de Huasquicha porque sus padres y abuelos son de esa hermosa tierra. Como para coronar esta vehemencia por los lares de sus pagos actualmente es el Alcalde del distrito de Pancán, cargo que le fue confiado en abrumadora elección. Después de egresar del Colegio “San José” de Jauja, estudió en la Escuela de Bellas Artes. Ha hecho exposiciones en el Museo de la Nación, Biblioteca Nacional, Galería Peruano-Británico y otros en Jauja y Huancayo. Además ha paseado su arte por países centroamericanos, Ecuador y Chile. Ahora poco, en un sorpresivo reencuentro, alcancé a decirle que espero que cumpla su mandato político para que el arte jaujino recobre a uno de sus más preciados exponentes. El consintió conmigo este juicio, aceptando que en él la voluntad del poder está subordinada a su espíritu exquisito y sensible. Cuando me alejé, después de despedirme cordialmente de Zoilo, me puse a pensar qué novelas hubiera perdido el Perú si Vargas Llosa hubiese sido elegido Presidente del Perú en 1990, como ahora Jauja pierde el arte de Zoilo Bullón por estar dedicado a los menesteres de la política local. Ironías de la vida……..

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La persona que lee a Jauja

Hombre xauxa,

hombre que lee, hombre que baila,

hombre mágico.

A Carmen Cáceres Mayor, por la Jauja que
habita en su corazón; una Jauja de Traída de
monte, y otra de Libros. Por su Jauja de sol,
de música y de pan. Por la Jauja de Pánfilo,
el del Pato Donald y Tribilín; del Oso Yogui,
Rico McPato y el Súperman; el de las figuritas,
para canjear y completar el inquieto y siempre
incompleto álbum en los distintos momentos de
nuestra infancia, muy emocionantes por cierto,
ahora que inesperadamente los vuelvo a ver
(…)
Jaujinita

Mariana Koriwaita Espinoza Cifuentes, de 4 años. Octubre, 2007
Julio C. Dávila-Mendiola W.
e-mail: elhalckon@gmail.com

http://elhalckon.hi5.com

ES DE GRAN TRASCENDENCIA ingresar en contacto de lectura con un libro -un libro es síntesis de vida, es, la vida- para aprender a leernos a nosotros mismos; mientras mejor comprendamos lo que estamos leyendo, mejor nos leemos a nosotros mismos. Leer es una forma de interpretación personal, de interpretar nuestra propia vida, de la forma en cómo la estamos viviendo, de lo que somos; en suma, de nuestra forma de ser. El leer nos proporciona las metáforas esenciales para vivir múltiples vidas en un instante, en un momento; y en otras, la oportunidad de recrear nuestro vivir en función de lo que leemos. La sensación personal de nuestra lectura, de cómo sentimos lo que estamos leyendo, es también la forma particular en cómo nos está hablando el autor, es un hablar sólo para cada uno de nosotros, y cada uno lo escucha de distinta manera. Es también, una forma de retornar a la naturaleza, de sentir que somos naturaleza al fin, de recuperar y sentir nuestra propia humanidad. Uno de los libros indispensables y que recomendamos para tal caso, es definitivamente, un libro de Jauja.

Es de suma urgencia leer aquel libro en algún momento en nuestras vidas, para rememorar nuestro nacimiento en la enigmática Tierra de Jauja; en nosotros que, después de nacer y luego de un tiempo emigramos a otros lugares por distintas razones, y es, desde éste momento cuando comenzamos a mitificar a nuestra ciudad, se nos vuelve mítica, legendaria, y la miramos desde el recuerdo; cuando volvemos a recordar nuestra infancia la revivimos como una misteriosa, singular y maravillosa novela; inevitablemente la engrandecemos desde el corazón. Y es aquí cuando necesitamos no leer una vez, si no, todas las veces de ser necesario, para seguir respirando, para seguir viviendo, desde la infancia hasta la “edad primordial”. Leer, y regresar a leer a Clodoaldo Espinosa Bravo, Ernesto Bonilla del Valle, a Pedro S. Monge Córdova, Augusto Mateu Cueva, a Manuel J. Del Valle, Edgardo Rivera Martínez, a Víctor Modesto Villavicencio del Valle, Gerardo Garcíarosales, a Carlos H. Hurtado Ames, Pedro Rodríguez Meza, a Moisés Ortega Rojas, Víctor Ladera Prieto, a Jaime Galarza Alcántara, Manuel Espinoza Galarza, a Maruja Martínez Castilla, Luis Suárez Galarza; entre otros; para también, de alguna forma alcanzar una experiencia totalizadora como ciudadano jaujino. Qué pasaría?, si solamente nos contentamos con recordarla, con engrandecerla y desde el corazón, y sin leer, que pasaría en nosotros?; ineludiblemente y en cualquier momento se nos viene un paro cardíaco, y finaliza nuestra vida terrenal. Es, decisivamente, una experiencia conjunta, van de la mano, vivir y leer, rememorar y leer, engrandecer y leer.

Un entrenamiento especial, al que la podemos llamar mejor “gimnasia jaujádiKa”, es a “leer siempre un libro de Jauja a cada instante”, después de cada comida, de la ducha, antes de dormir, al despertarse, (…); y ? (…), para sentirnos jaujinos, para sentirnos ¡¡ Jauja !! en la totalidad de su significado y de su sentido; en su máximo esplendor, independientemente del lugar en dónde nos encontremos. Para sentirnos “espacio infinito”, en donde nada falta, nada sobra, solamente si lo leemos en la mismísima ciudad.

Un hecho fantástico y borgiano, para generar un “espacio infinito” sería el originar “una novela viva” con todos los hombres que leen en Jauja; vernos unos a otros leyendo, viajando leyendo, corriendo leyendo, jugando leyendo, contando leyendo, gritando leyendo, trabajando leyendo, vendiendo leyendo, comiendo leyendo, durmiendo leyendo, bailando leyendo, (…); leen Huatuco y Sánchez, los que venden carnes; leen Quillatupa y López, los que venden verduras; leen Quispe, Huarocc, y Martínez, los del grifo; leen Pumacahua y Ramos, los de la bodega; leen Mayta y Mandujano, los oficinistas; leen Astocuri y Solís, los diseñadores gráficos; leen Cuyubamba y Rodríguez, “los sepultureros”; leen Quispealaya y Rosales, los jueces; leen Misari, Casachagua, y Flores, los del hotel; leen Ccancho y Yaringaño, los de la compañía de vigilantes; leen Canchaya, Castro, y Quincho, los barmans; leen Chuquipoma, Salinas, y Limaylla, los de la panadería; leen Vilcahuamán y Bullón, los Alcaldes; leen Corihuamán y Del Castillo, los del triciclo; leen Condori, Cáceres, y Salazar, los canillitas; leen Canchari, Camarena, Pantoja, Cochachi, Urco, y Curisinche, los que lustran botas; leen Huamán y Rivera, los arquitectos; lee Choquehuanca el “curita”; leen Carguancho y Cárdenas, los abogados; leen Paguacho, García, y Palacios, los “serenos”; lee también Surichaqui “el campanero”, (…). Tú, bajo el brazo llevando “Imagen de Jauja”; él, sentado en el bus leyendo “Entre caretas y cullucaras”; aquel, leyendo “bien acurrucado” en una esquina “La Presencia de Jauja”; yo, recostado en el frontis de la iglesia, leyendo “épicamente” mi “Aquel hombre xauxa”; ver a Gerardo Garcíarosales, leyendo su “País de Jauja” sentado en una de las bancas de la plaza de armas, “bien camufladito”; a Carlos Hurtado, en solaz y disfrazado de “chuto” en su jardín de sol leyendo su “Estampas de Jauja”; a Henoch Loayza, “muy concentrado” leyendo su “Cuentos Populares” en una “esquinita” de su museo paleontológico; a Miguel Dávila, leyendo su “Facetas de Jauja” al compás de los pasos de un terrible chapetón que insiste en bailar dentro de él, en la plaza del “20 de enero”; a Lucho “El Palito” Suárez, leyendo a modo de pre-calentamiento y antes de arbitrar un partido, “El Albergue desolado” en una de las bancas de la plazuela en su barrio de “La Salud”; a Héctor Leiva, con sus botas de “arriero” y recostado en la puerta de la capilla y después de rezar a Tayta Paca, leyendo “electrónicamente” su “Tierra chola”; a Abel Simeón “El chasqui de Shunta” antes de su maratónica competencia “Alb Marathon” en Schwäbish Gmünd – Alemania, leyendo “incaicamente” su “Confidencias para el pueblo”. Qué pasaría?, si nos vemos todos así, leyendo un libro de Jauja. Seríamos; la “novela viva” “El País que lee; Jauja”, en donde todos, forzosamente “saltan luego de leer” de un libro a otro, y entre uno y otro, unos pintando, otros vendiendo, otros bailando, y es que un libro de Jauja nos lleva a hacer cosas fantásticas, después y antes del después, y después del después, como a pintar un cuadro, a releer un libro de filosofía, a pensar, a escribir un libro en un día, a sentir, a sembrar, a sembrar un árbol cada día, a cosechar, a cosechar Beethovens, a colgarse de una estrella, a estrellar la iglesia, a enamorarse de un olluco, a obsequiar 100 dólares a cualquiera , a leer a Karl Popper y a Locke, a atrapar una nube, a pintar mil nubes, a bajar el sol, a colgar un sol bailarín, a empujar la luna, a limpiar las calles, a escuchar música; a bailar y bailar, y volver a bailar, y es asi, desde siempre, desde antes de la respiración, que en Jauja no se camina, (…) se baila.

Y es que Jauja es un pueblo que lee y que baila, su gente, todos, viven maravillosamente sus tradiciones y su folclor, hoy en día, con el mismo vigor de siempre, mostrando al mundo con arrogante sencillez sus impecables valores culturales. Tan es así que en forma evidente, que cuando un hombre lee a Jauja se transforma, con sus momentos y sus misterios, y de un modo espléndido y permanente, desde la mañana de un miércoles, en hombre-Tumbamonte; un domingo por la tarde, en un hombre-Tunantada; al atardecer de un martes, es hombre-Corcovado; a mediodía de un jueves, es un hombre-Pachahuara; un sábado todo el día, en un hombre-Huayligía; desde la madrugada de un lunes, en un hombre-Herranza; un día feriado en mayo, en hombre-Jija; y es más allá de todo, eterna y rotundamente un hombre a quien le brota la magia desde la profundidad de su corazón; es un corazón-mago.

Y sólo un corazón-mago transforma constantemente su alrededor. La lectura conmueve -a ti, a mi, y de igual pasa con todos- a nuestro corazón, y es el mismísimo corazón quien se transforma, y se predispone a generar distintos puntos de vista, diferentes, para entendernos mejor con todos los demás. Y es cierto que alguien de los demás se va a preguntar algún día: ¿y cómo es que has cambiado?, ¿y tan rápido? Y no es que hayas cambiado, o que hayamos cambiado, sino, lo que pasa es que al entrar en contacto con alguien, para entenderte mejor, para entendernos mejor, barajamos tantas posibilidades del entendimiento humano, sintonizamos claramente el lenguaje y el punto de vista de nuestro interlocutor del momento, despertamos de inmediato una secuencia múltiple de pensamientos coincidentes, logrando elevar de esta forma nuestra capacidad de pensar y de análisis; asimismo agregamos valor a nuestras opiniones, ahora son más interesantes; nuestras observaciones se hacen más precisas, más profundas. Enriquecemos nuestra vida interior para ver lo que otros no ven, y es que siempre vemos lo que tenemos al interior de nosotros, es decir se produce una feliz coincidencia entre lo que hay en ti, dentro de ti, dentro de nosotros, con lo que ves, con lo que vemos en el exterior, fuera de nosotros. También, aceleramos nuestra creatividad con posibilidades de interpolar mentalmente imágenes y textos, y ésto, es indispensable para seguir viviendo en familia y en comunidad. Y es cierto que todos somos creativos por naturaleza, desde el origen, desde el nacimiento, lo que pasa a veces es que lo olvidamos, algunos lo olvidan para siempre; otros lo recuperan en el transcurso de sus vidas, y la lectura nos ayuda en este proceso.

El hombre de Jauja que lee es un farol andante, que alumbra y relumbra. Y no sólo es luz que alumbra a los demás, sino que es una luz con desbordante carisma, una luz que baila y que todos la queremos tener; es una luz que interactúa y que genera una simbiosis emocional, queremos sentir y saber lo de otros, lo que otros saben, participar un sentimiento, compartir conocimientos, bailar juntos. Un libro se “vuelve sangre” en la vida de una persona en un veloz proceso combinatorio entre lo que va leyendo y su forma de ser; observa, escucha y siente el mundo en una y de una forma única, sinigual, no hay dos personas iguales. Y es que también la lectura expansiona, dilata, extensiona la consciencia, atiza la inteligencia espiritual y enriquece la percepción; y, más allá, en el infinito, todos podemos ver y pensar lo mismo, solamente cuando alineamos nuestra vibración; somos básicamente cada uno de nosotros una misma vibración, pero a menudo la distorsionamos con nuestra labor cotidiana, con nuestras preocupaciones del día a día; cuando la alineamos y la sintonizamos –el poder que nos da la lectura- todos en un solo dial por decirlo de una manera, en un mismo sentido, vemos y sentimos lo mismo, y es que somos naturaleza, somos una sola consciencia, cósmica, galáctica. Y se genera una magia expansiva cuando el hombre interactúa con el contenido de un libro, cuando “se vuelve sangre” dentro de él, luego, después, se produce la transformación; perfecta y potente, sólo cuando se “dispara” desde el corazón.

La persona que lee a Jauja adquiere la condición de “ciudadano jaujino”, modelo de ciudadano universal; se comporta como ciudadano-naturaleza.

La persona que lee a Jauja se transforma desde el corazón, y transforma permanentemente su alrededor físico y/o espiritual; su visión es universal sin descuidar su condición particular.

La persona que lee a Jauja aprende a bailar desde el corazón, y siente que bailar desde el corazón es divino, es meditar. Baila antes para sí mismo, y luego para los demás. Entiende que bailar es antes que el pensar, bailar para pensar, mientras baila siente, y es cuando adquiere mayor objetividad para comprender los acontecimientos que ocurren en su alrededor.

La persona que lee a Jauja es un soñador, idealista, y romántico; llena su vida de grandes sueños e ilusiones sabiendo que los va a alcanzar. Empieza a construir desde la belleza que se expande desde su interior, con la energía que le erupciona como un volcán. Trabaja, corrige y perfecciona su lenguaje. Es un apasionado en el ámbito de las ciencias, las artes y la historia.

La persona que lee a Jauja lee y reflexiona; y en tiempo constante tiene la oportunidad de descubrir el pensamiento de los demás, elevando de ésta forma su modo de pensar; y ahora, por lo tanto, tiene la fortuna de identificar los criterios que otros manejan en relación a diferentes temas y distintos problemas.

La persona que lee a Jauja es, antes o después un multimillonario, y es porque percibe la vida desde la arista de la abundancia. Aprende a disfrutar de la riqueza que de una forma implícita lleva y conlleva el vivir. Es un benefactor.

La persona que lee a Jauja siembra de inmediato un árbol; contagiando a otros para hacer lo mismo. Se vuelve un sembrador de árboles. Asimila al árbol como el misterio ancestral de su búsqueda trascendental; busca crecer desde la densidad de la materia a la elevación del espíritu; y se pregunta: ¿cuál es nuestra capacidad de elevación y de enraizamiento, es decir, de estar presente en todo lo que existe?

La persona que lee a Jauja es un humanista, un filósofo que crece desde el conocimiento reflexionado, y ésto le sirve para discernir lo que ocurre alrededor de su vida, para también influir positivamente y con mayor profundidad en los demás. Incrementa su seguridad y su confianza en sí mismo para ayudar a los demás.

La persona que lee a Jauja desarrolla un infinito cariño, contagiando a mil por mil el cariño que siente por su Tierra; siempre y en todo lugar se expresa de ella con cosas agradables e interesantes, habla de sus danzas, de sus recursos turísticos y de la creatividad de su gente; generando una energía galáctica, cósmica, un entusiasmo sinigual en los demás.

La persona que lee a Jauja eleva una oración por toda la humanidad, y recupera la capacidad innata de defensa por la madre tierra; tiene siempre presente el pensar del gran jefe Seattle, el indio Salish: El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que le hiciere al tejido, lo hará a sí mismo. Y cuando relee siente que se conecta con Dios, sintoniza su vibración para expandir su vivir. Y es que somos en gran medida lo que leemos, y leemos en función de lo que somos y sentimos.

Finalmente, LEER A JAUJA no solamente es leer un libro de Jauja, si no, sentir y leer el pensamiento de sus nubes, leer y pensar en la capilla de Cristo Pobre, sentir y leer sus paisajes, leer y pintar sus danzas, sentir y leer sus complejos arqueológicos; leer el pensamiento de las estrellas, sentir la enorme antigüedad de la tierra debajo de nuestros pies descalzos; sentir y leer su laguna de Paca, leer y pensar en el Puyhuan, leer y dibujar la luna, leer y escribir nuestra infancia. Es también sentir y escuchar la música de su silencio.

He aquí, al hombre xauxa, al que siente y lee el pensamiento de las estrellas.

Y también; salpicamos cada una de todas
estas palabras con el aGuA de JaUjA para
que resplandezcan a modo de un homenaje
al hOMBrE qUE bAiLA, al que dibuja su
nombre, sus sueños, sus alegrías y sus penas,
su vivir con cada paso, en cada requiebro,
al que lleva su arte en movimiento cruzando
y saltando obstáculos, a todas partes y sin
fronteras; a veces, sino tantísimas;
incomprendido. A él; al que baila
brillantemente.

Foto: Marko Capcha Solís – DIRCETUR JUNÍN

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CARNAVALES DE JAUJA 2009 EN LA BALANZA

Carnavales en Jauja

Dario A Núñez Sovero

El filósofo presocrático Heráclito, cinco siglos antes de Cristo, decía que “nadie se baña dos veces en las aguas de un mismo río” queriéndonos decir que todo fluye y nada es. Esta sentencia viene a pie juntillas para explicar lo que ha ocurrido en nuestros carnavales en Jauja. Al final lo que pretendemos rescatar es que es importante hacer un breve balance de lo que fue nuestras fiestas de carnavales en el tiempo que pasó. Saldo que, naturalmente, no es nada halagador por cuanto la comunidad ha quedado como impregnada de una sombría estela de tristeza y desconsuelo.

Panfilo Cáceres y amigos
Antiguas parejas jaujinas donde destacan: Don Oswaldo Bonilla Becerra y esposa, así como el conocido y desaparecido don Pánfilo Cáceres y esposa; asimismo, don Gerardo García Alvarez, entre otros. Todos observaban las disposiciones de la fiesta

Lejos están los días en que los jaujinos salían a bailar sin las preocupaciones de hoy, con venerables compañías donde el respeto y la tolerancia eran consejeras sabias de quienes compartían la alegría carnavalesca en Jauja, aún cuando a hurtadillas de los padres se bailaba, discretamente, en algún barrio mientras que aquellos lo hacían en otro. Recuerdo, cuando niño, que en el Barrio La Libertad un consejo de honorables mayores se encargaba de la fiesta y, para todos, se autodenominaban “El alto Comando”. Ellos eran respetados, tomaban decisiones y nunca hubo problemas como los hay ahora; sus nombres: Pedro Bonilla Monge, Isaac “Saca” Benavides y el “Chato” Grimaldo Cruzado. Todavía recuerdo que en el Barrio Huarancayo don Santiago Calderón Justo y don Aurelio Ortiz se encargaban de la tarea de ordenar la fiesta y más recientemente, en el Barrio El Porvenir, don Caleb Cairampoma y don Albino Jiménez hacían lo mismo. Nadie objetaba sus decisiones, todos las acatábamos, ¡y no pasaba nada!

Pedro Infantes e Hilda Montalvo

Pedro Infantes Mandujano e Hilda Montalvo Manrique posando previo al Cortamonte del Barrio La Libertad durante los años setenta en tiempos de noviazgo, para después consolidar su unión matrimonial

Es el caso que hace dos o tres décadas atrás Jauja asiste a dolorosos trances post carnavales. Recuerdo de un señor Sosa a quién un árbol aplastó en las fiestas del Barrio La Samaritana en la década del 70 pasado, pues, pese a que quiso escapar no pudo hacerlo por sus limitaciones físicas. En La Libertad, igual, un señor al que llamaban cariñosamente Wañuri también fue aplastado en plena fiesta de carnaval y, como no podía ser de otro modo, terminó muerto. En el Barrio Cormis, una señorita de apellido Melo, también fue fulminada cuando un árbol la aplastó mientras bailaba y más recientemente en el Barrio La Salud, en plena parada de monte un árbol cedió y el tablón que lo contenía fue a dar en el pecho de José Benavides Ampuero matándolo. Todo ello sin contar las muertes que por estos mismos hechos ocurren en los distritos de Jauja y que son en mayor número. Entonces la pregunta fluye: ¿por qué lo jaujinos pretendemos bañarnos dos veces en las aguas del mismo río? ¿Es que no aprendemos las lecciones del pasado y seguimos como si nada pasara con los mismos errores en las fiestas de carnavales? ¿Hasta cuándo vamos a seguir llorando las muerte de personas que en vida conocimos como nobles y de arraigada aceptación en nuestra tierra? ¿Es justo que en Jauja para morir las personas se pongan su mejor atuendo, las mejores joyas y finas colonias sin saber el fin que les espera? Estas son las primeras interrogaciones de esta pretendida puesta en balanza de nuestros carnavales.

Cortamonte en Huacllas

Antiguo cortamonte en el Barrio de Huacllas, nótese la mixtura de árboles (eucalipto y aliso) y el escaso número de componentes de la Banda de Música

Si, porque esta vez podemos decir de un antes y después de este año. Antes de la dolorosa tragedia que segó la vida de Edilberto Balvín y Rosa Quinto las fiestas transcurrían con la alegría natural de años anteriores y luego de los luctuosos hechos ya nada era lo mismo, aunque, igual, los padrinos de otros barrios se desvivían por colmar de atenciones a sus invitados. Un manto de desconsuelo subyacía en cada uno de los espíritus. Por eso es que alzamos nuestra voz para decir lo siguiente:

1. La negligencia de una autoridad ante hechos que corresponden a su función constituyen delito que, en el caso de muertes, se llama homicidio culposo y en caso de inacción se llama omisión de actos funcionales. La pregunta que, en este caso, debieran responder los hombres de derecho es si nuestras autoridades hubieron de actuar previamente para evitar la tragedia comentada. Dónde está la autoridad del Alcalde, del Gobernador, de las Fiscalías Provinciales Mixtas de Jauja, de Defensa Civil, de la Policía Nacional, etc. ¿Estarán incursos dichas personas en el delito de homicidio culposo o en el delito de Omisión de actos funcionales?

Al respecto, existe abundante jurisprudencia con relación a la acción u omisión por parte de las autoridades cuando se producen hechos lamentables como los antes descritos. Recordemos que el ex alcalde de Lima, Alberto Andrade Carmona, y el jefe de la VII Región Policial fueron procesados por el caso de Mesa Redonda, que enlutó a cientos de familias. Igual suerte, corrió el ex alcalde de Surco, Dargent, cuando fue procesado por el incendio de la discoteca Utopía el año 2002, que causó la muerte de más de 20 jóvenes.

2. Formalmente, si queremos incentivar el turismo hacia nuestra Jauja, las fiestas de carnavales debieran tener un reglamento que, desde la Regiduría de Cultura y Turismo de la Municipalidad Provincial y otras municipalidades distritales, norme todas las actividades. A saber: obligaciones de la dirigencia de los barrios, de los padrinos, de las parejas bailantes, ubicación de los tolderos, altura de los árboles, atuendo típico de los participantes, ubicación de la Banda de Música, etc. Todo ello con la autorización de la Gobernación y el apoyo de la Policía Nacional del Perú.

3. Tratándose de eventos masivos, siempre debe solicitarse la presencia de una unidad de primeros auxilios, personal policial, así como la presencia de los responsables de Defensa Civil. Las madrinas deberían de evitar poner en las copas de los árboles objetos que despierten la ansiedad de los concurrentes, pues, es sabida la avidez con la que esperan que el árbol sea derribado. Y sobre lo del árbol, se debe poner fin a la pueril “costumbre” de poner alisos y/o cipreses, limitándose a admitir sólo el eucalipto porque éste “avisa la direccionalidad hacia donde va a caer”, no es traicionero (adrede, se ve por demás vulgar que algunas personas que bailan “chisgueteen” el árbol con cerveza para apurar su derribamiento. Más cultura amigos, está bien la euforia pero no la puerilidad).

4. Con el fin de preservar la tradición se debe fijar una hora límite para derribar el árbol (los cortamontes se han vuelto nocturnos, tanto en Jauja como en distritos) y ahora que todo es filmado y “colgado” en Youtube se debe evitar la presencia de parejas que no tengan el atuendo de rigor porque desluce la fiesta. Igualmente, como antaño, todas las bandas deben de llegar, con los bailantes, hasta la plaza de armas de la ciudad, pues en el recorrido, del barrio a la plaza, se puede apreciar el garbo y la prestancia del jaujino cuando baila su carnaval (como se menciona en la novela País de Jauja: “…con su figura… semejante a la de un torero y un estilo de renovada y justa fama…”, p. 416).

5. La Municipalidad Provincial de Jauja y las municipalidades de distritos deben asumir, orgánicamente, la coordinación, ejecución y supervisión de los carnavales en todos los barrios sobre los que tengan competencia. Así como también la difusión local, regional y nacional de la fiesta, de modo que sea atractivo turístico que desborde nuestras fronteras. Estas fiestas no son particulares sino son populares donde asisten miles de persones entre bailantes y el público ávido de ver el encanto y magia del carnaval jaujino. Los Carnavales de Jauja son mejores que los carnavales de muchas partes del país y del mundo, el problema es que no están promocionados. Imagínense que los barrios emiten sus programas sólo unos cuantos días antes del evento sin que pueda darse una debida promoción al mismo y repartiéndose sólo a allegados. La Municipalidad de Jauja actúa de la misma manera: este sábado 25 de abril es el aniversario de Jauja y el día de hoy (lunes, 20 de abril de 2009) recién se ha emitido el programa por la Semana de Jauja, cuando en realidad, es necesario contar con estos detalles anteladamente para que ese turismo del que todos hablan se concrete. Lo recomendable es que los programas se emitan con un mes de anterioridad.

Cortamonte 2009
Descanso en la fiesta. Los bailantes se relajan sin considerar al peligro al que están expuestos (el árbol puede sorprender cayéndose con la fuerza del viento)

Debo concluir, diciendo algunas cosas que, me parece, son ocurrentes. Me complace que nuestros carnavales se bailen en otras jurisdicciones como Huancayo, Cerro de Pasco, La Oroya, Canta, etc. y en especial en la capital de la República, debe ser uno de los efectos de la globalización, pero me mortifica que los jaujinos bailemos con música huancaína: por ejemplo, las entradas de carnaval se hacen con la muliza “Dile” de Moticha Alanya o bailamos con “Copita De Cristal”, o la canción tarmeña “Adiós juventud”, etc. Cuando en nuestros archivos tenemos música del verdadero carnaval jaujino como “Jauja” de Juan Bolívar y Amadeo Abregou, “Huarancayo de mis penas” de autor anónimo, “Vil cocodrilo” de Buenaventura Fabián, etc.

También me incomoda que en algunas traídas de monte las comitivas de damas se hayan acercado a las riberas del río Yacus bailando Santiago bajo el grosero argumento de que “el que pone la plata baila lo que quiere”(expresión espetada en una traída de monte del Barrio La Libertad el anteaño pasado con madrinazgo de la familia Bueno que fuera rechazada a viva voz por Neri Orihuela y el suscrito en plena plazuela del barrio), así no se puede faltar el respeto a nuestras tradiciones.

En contrario hay que resaltar el interés puesto en este año por el padrino del Barrio La Samaritana, Anthony Solís, quién se encargó de seleccionar y proporcionar a la banda de música toda una antología de mulizas jaujinas para su interpretación. No es que sea patriotero pero pienso que deberíamos dar mayor importancia a lo nuestro. Estas son algunas modestas reflexiones sobre nuestra fiesta. Ojalá que merezcan la atención debida, entonces quienes hemos conversado sobre este tema nos sentiremos satisfechos.

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Hermosa foto costumbrista de nuestra traída que trata de ser desteñida por la presencia de hueleguisos o más conocidos como “cuellos” que asisten sin el atuendo de rigor

Dario A. Núñez Sovero
darionunezsovero@hotmail.com

El carnaval jaujino tiene como componente más significativo a la fiesta del cortamente que, para el coterráneo y el visitante, tiene en su contenido un conjunto de elementos que son, cada uno, más ocurrentes y originales. Iniciemos en estas líneas por describir lo que a lo largo de mis años he venido advirtiendo y que, así lo entiendo, es un legado que hemos recibido y que se pierde en la noche de los tiempos.

La fiesta empieza con el llamado montevelay que se realiza la víspera de la traída del monte y, luego con similares conductas, en la antesala del día de la cortada del árbol. Ambos momentos son reuniones de vecinos en sus respectivas capillas, para compartir un momento ante la Cruz del Señor del Barrio que culminará cuando alguna devota, en contrita actitud, haga rezar el santo rosario a la asistencia. Previamente, los alfereces de la fiesta brindan algunos bocaditos y bebidas espirituosas para “levantar el entusiasmo”. La alegría de la llegada del cortamente al barrio es enfatizada cuando sonoros y estruendosos cohetes rasgan la quietud nocturna notificando a la población que “estamos en fiesta”.

Cortada de árbol
Cohetero aprestándose a saludar a los hachadores que tumbarán el monte para ser trasladado al barrio, privilegiando el hacha en lugar de motosierras con que algunos intonsos quieren modernizar nuestra tradición

Al día siguiente, personas designadas con antelación, interrumpen la apacibilidad azulada del alba jaujina haciendo estallar los 21 camaretazos de reglamento saludando el primer día festivo. Normalmente, los cobarrianos más entusiastas se incorporan de sus tálamos con la idea fija de que hay que ir a acompañar al padrino de turno en la tarea de traer a la plazuela de la fiesta su árbol. Este, por su parte, se ha preparado para la ocasión y desde el inicio ya está en la puerta de su casa esperando a sus invitados con ansiedad y con un buen licor de Monobamba para encender los ánimos. Prácticamente desde este instante es que empiezan una serie de incidentes cada uno más jocosos. Así por ejemplo, llegan los famosos “patasqueros” que son los autoencargados de saborear la patasca, platillo preparado sobre la base de motes y carnes, y, entre dientes, ponerle una nota. Aunque no lo crean, como si fuera una asignatura escolar, la patasca, que ha hervido toda la noche anterior, tiene nota. Si hay bastante carne, un mote suave y harto perejil con cebolla y su rocoto picante tendrá nota alta y, al revés, cuando en el plato ralean unas cuantas carnecitas que flotan en un caldo aguachento, hay una desaprobación; lo gracioso de los “patasqueros” es que se dan tiempo para visitar cada uno de los domicilios de los padrinos de monte del barrio, lo que en buen romance quiere decir que ese día se comen entre tres o cuatro platos. Conocí a “patasqueros” famosos y reconocidos como Beto Suárez Marticorena y el “negro” Jorge Diaz, cuyos paladares estaban sensibilizados para percibir la buena comida, de cuyo resultado contaban con una muy buena “bodega” en el vientre. La patasca, naturalmente, es el alimento que fortifica el entusiasmo de quienes van a cargar el árbol y debe ser complementado con un aromático café y algunos panecillos de mama “toya” que si estuvieran con relleno de jamón, mejor.

Alto Comando
Alto comando de Traída, acordando decisiones sobre el rumbo de la fiesta

Pero saborear este exquisito desayuno no es un acto mecánico, menos silencioso, está animado comúnmente por el sonido de los huajlas y tinyas que con melodías guturales, que suenan a distancia y con acompasada entonación, van convocando desde la puerta del local fiestero al gentío cada vez más numeroso que presuroso llega portando la indumentaria de rigor (sombrero de paja, harina para el juego posterior y uishcata). En el interior los comensales van animando el momento con toda clase de bromas. La chacota y frases zahirientes son el denominador común. Entre las más saltantes quiero mencionar una: todos sabemos que, gramaticalmente, los oficios tienen la desinencia ero, así al que compone zapatos se le denomina zapatero, al que corta el cabello peluquero, etc., y como quiera que al huajla en castellano se le denomina cacho el lector adivinará la denominación que recibe en la fiesta el que lo toca; los chistosos más filudos los llegan a asociar con algunos conocidos “falderos” de Jauja (escuché que al huajlero le decían, con ironía, Pocho Pagador y hasta ahora no me explico por qué a tan caro amigo ya extinto no lo dejan descansar en paz). Así van pasando los momentos, animados por los infaltables “copones” de aguardiente remojados en hierbas y otros licores que los presentes reciben y beben con regocijo y gratitud. Recientemente se ha incorporado, con acierto, el licor de muña como un complemento especial “para matar la grasa” de la rica patasca y evitar incómodas flatulencias.

Finalmente, “el alto comando” o cobarrianos notorios que dirigen la fiesta disponen que el rico desayuno ha concluido y nuevamente el pansexualismo de los fiesteros aflora casi reflejamente y entonces casi a una sola voz espetan “todos al palo”, aludiendo a que hay que ir por el árbol a algún lugar circunvecino de la siempre simpática y ubérrima campiña de Jauja.

Barrio La Libertad 2008
Damitas jaujinas en comitiva dirigiéndose al encuentro con los bravos varones que traen el árbol.

Mientras la comitiva varonil acude a cortar el árbol para traerlo al barrio, en la casa de la madrina, las damas acompañantes van llegando y animándose al compás de la música de una buena orquesta recibiendo agasajos por doquier, aprestándose para dar alcance a los varones portando un riquísimo “shajteo” que no es sino un refrigerio a base de shajta (arvejas molida con queso untado de ají amarillo y carne seca), cancha y papa sancochada con choclo, que se sirve a todos los asistentes en algún lugar ad-hoc que generalmente es en las míticas riberas del río Yacus. Cuando este alcance se da, hay un juego de carnavales previo con harto talco perfumado y harina, que a veces es aprovechado por algunos libidinosos para “paletear” a algunas damitas de vistosa y provocativa pulpa, es en esos momentos en los que la alegría se ha generalizado y el clímax llega a su punto más alto.

Traida Damas
Damitas jaujinas en plena traida…

Luego, los asistentes acompañan el vehículo que transporta el árbol bailando en pareja al compás de las notas de huaynos interpretados por la orquesta de rigor. Al llegar al lugar de destino, los árboles son transformados en vistosas marquesinas adornadas por toda clase de artículos y vituallas que la madrina cuelga para que sean arrancadas por la muchedumbre que asista el día de la cortada o tumbamonte. Cuando, finalmente, el árbol es plantado con la infaltable ayuda de los “vientos”, que son sogas haladas en cuatro direcciones, “tentemosos” o palos cruzados en forma de aspas donde descansa el árbol suspendido a media altura sumado al entusiasmo y fuerza de los participantes, todo es alegría incontenible, danza general y la gente se abraza y brinda por haber concluido esta tarea, mientras en la parte central los llamados “cuellos” van exigiendo a viva voz “agua” al grito de “alalau” padrino y éste, generoso, alcanza algunas cajas de cerveza en recompensa por todo el esfuerzo realizado.

Encuentro en Yacus
Encuentro de comitivas en las riberas del río Yacus

Miles de jaujinos y visitantes e invitados han pasado por esta fiesta dejando su recuerdo imperecedero, por ejemplo: no recuerdo otro hombre más diestro y ágil que el famoso “zancudo” Rivera Osorio cuando era convocado para atar, en lo alto, las sogas al árbol antes que fuera derribado por primera vez para direccionar su caída. Las bromas siempre agudas de “totolo” Vargas que cuando ha..ha..ha..blaba, olvidaba su lenguaje siempre bloqueado y, parecía un experto conferencista de prensa al que todos escuchaban con rostro absorto para terminar en escandalosa carcajada. La diligencia y precaución tranquilizadoras para cualquier padrino que los contrate, que transmiten los hermanos Pahuacho cuando de plantar el monte se trate.

Rumbo al Barrio
Jolgorio de parejas que danzan acompañando al monte hacia el lugar donde será plantado

O las famosas “tomadas de pulso” que se ensayaban en los “manshus” y que no eran sino apretones a los testículos que se hacen en castigo a quiénes asisten a la fiesta sin el atuendo de estilo y se resisten a tomar el abundante trago sancionador no queriendo abrir la boca. Recuerdo un “manshu” hecho a nuestro buen amigo Orfeo Huatuco, conocido como “volvo”: ocurre que tenía todo en regla y “el alto comando” dispuso discretamente y sin que lo notara para él su castigo. Cuando, entre varios, lo echaron bruscamente a la “champa” gritaba ¡por qué!,¡si tenía todo en orden: sombrero, uishcata jaujina, había llegado a la hora citada, etc.!, entonces de un mozalbete gracioso y agudo que nunca falta recibió por respuesta: ¡por feo!

Fin de la Traida
Satisfacción general por haber concluido con la tarea del día de parar los árboles

Si quisiera decir que estamos en carnaval parafrasearía a un amigo literato cuando en un escrito perdido en algún anaquel escribió que han llegado los carnavales “con sus zapatos de agua trotamunda” y de verdad ya llegaron con sus lluvias incontenibles y sus hijos llenos de irisados colores. Con lluvia o sol, calor o frío, los jaujinos siempre seguiremos bailando. Viva Jauja.

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Darío A. Núñez Sovero
darionunezsovero@hotmail.com


De niño, recuerdo que las mayores solían vestirse, para bailar el cortamonte, con centros de colores graves. Las tonalidades de dichos centros eran mayormente de color negro y, en menor cuantía, verde y azul. La verdad es que hasta ahora no me explico por qué a la prenda más notoria del disfraz de jaujina le decían centro, luego entendería que se trataba de lo que todos conocemos como faldellín o pollera ancha. Quizás si viviera doña Flavia Caro, aquella matriarca del disfraz de jaujina, podría explicarme este interrogante que hasta ahora no tiene respuesta.

Cortamonte Barrio La Libertad 1987
Cortamonte Barrio La Libertad 1987. De izquierda a derecha tenemos a Alejandro Artica Sovero, Sissi Artica Gansbiller, Rudolf Artica Gansbiller, Carolina Quispe y Angel Núñez Palacios. Durante la década de los ochenta fue común el uso de colores alegres en el traje típico de la mujer jaujina.

Hoy, me pregunto por qué los colores de los centros han ido variando con el tiempo. Primero eran de tonalidades graves, luego se trastocaron en tonalidades leves y alegres. Últimamente han recobrado el brío y brillo originales con los que vi bailar a mi madre, entre otras damas de antaño.

Quiero asociarlos igual, al hecho de que los colores son importantes para expresar el ánimo colectivo de un pueblo. Jauja, ciudad de abundancias, aire puro, cielo de azul intenso, aplomado sol, copiosas fuentes de agua, arboledas por doquier y una campiña de verdor sorprendente, impregnó a sus hijos una energía vibratoria energetizante. Esta sería la explicación de por qué las mujeres jaujinas, cuando danzan, usan centros de variados colores que, en síntesis, traducen sus estados de ánimo.

Cortamonte en Jauja
Cortamonte Barrio La Libertad 1983 – Jauja. En la foto de izquierda a derecha aparecen: Licia Benites, Paco Ramírez, Ruth Gutiérrez, Moisés Gamarra, Palmira Palacios, el que escribe esta nota, Julia Contreras y el inefable Mickey Pérez

Lejos estoy de pensar que los colores del disfraz de las jaujinas responden a criterios puramente mercantilistas. En este asunto debemos olvidarnos de que se trata de publicidad, asesores de imagen o marketing. Estos son temas que podrían adjudicarse a ciudades vecinas que han transformado su identidad hacia rumbos fenicios.

La jaujina usa colores en sus centros por que quiere darle un mensaje implícito a su pueblo. Así el negro lo asocia con poder, elegancia, formalidad y fortaleza. El verde con seguridad, naturaleza y misterio. El azul es el color del cielo y del agua, por lo que se suele asociar con la estabilidad y la profundidad. El amarillo con alegría y felicidad. El rojo con fuego, con peligro y el blanco con la fe, la pureza, la frescura y la limpieza.

Milagros y Rafael
Cortamonte del Barrio Huarancayo 2007 – Jauja. Milagros Moreno Minaya y Rafael Meza. Esperamos que se mantenga la originalidad del traje típico de la mujer jaujina

El uso de estos colores no es intencional ni dirigido, simplemente es la traducción del psiquismo de la mujer jaujina para el momento de la fiesta. En toda conducta hay grandeza en la mujer jaujina, por eso es que ellas son el hálito delicado que ennoblece el corazón xauxa.

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Carnaval Jaujino 1969
Cortamonte del Barrio Huarancayo en el año 1969. De izquierda a derecha entre las damas jaujinas tenemos a: Elizabeth Navarro, Lucha Núñez, Carmen Cáceres, Olga Chang, Elsa Sedano y Betty Chávez. Entre los varones: César Morales, Ruby Mellado, el infaltable Mickey Pérez, Lucho Ramírez, Orlando Calderón y Caruso Morales. Todos los citados luciendo un esmerado atuendo típico

Dario A. Núñez Sovero
darionunezsovero@hotmail.com

Que la vida es bella, hermosa y divina, es real y no existe argumento en contra. Vivir plenamente imbuido de una filosofía “del hombre total” debe ser el lábaro que oriente los días de existencia intensa que nos toca vivir. Nada debe ser hecho a medias, hacer las cosas que nos gustan pero hacerlas bien, no mediocremente. Ese es el signo vital de nuestro tiempo, el rasgo más rotundo de nuestras fugaces vidas. Por eso es que al prosar estas líneas quiero complementarle al lector la experiencia que le falta para darle a su existencia esa totalidad que reclamo: vivir plenamente los carnavales de Jauja, “Los Carnavales de mi tierra”.

Huarancayo 2006
Cortamonte Barrio Huarancayo, año 2006. Agraciada dama jaujina, Milagros Moreno Minaya, ensayando donairoso paso de pandillada junto a su pareja, Daniel Briceño Cairampoma

Recientemente, he visto con asombro que las entidades del Estado, con la Ministra de Comercio Exterior danzando, cuando de promocionar el turismo interno del país se trata, anuncian sin aspavientos los carnavales de muchas partes del país, pero ninguno de ellos dice algo de Jauja y, en contraste, leo en Internet, acompañando un video, que una cusqueña desde Nueva York invita al mundo a visitar Jauja y gozar de “los mejores carnavales del mundo”. Como esta bella dama asume la labor de justiciera de Jauja es de justicia, también, decir su nombre: Daniela Cornejo, quién hace tres años tuvo el coraje de embarcarse como filojaujina y madrina de monte para hacer una de las fiestas más memorables en el ya legendario Barrio de La Libertad de Jauja.

Daniela Cornejo y Cesar Saciga
En la foto aparecen los padrinos del Cortamonte La Libertad 2006, Daniela Cornejo y César Zárate Sáciga junto a sus invitados.

Así como Daniela, muchas personas se autoconvocan para estar en Jauja durante sus carnavales y no resisten en caer rendidos ante la tentación de asumir compromisos para el próximo año. Por ello, en ese tiempo, no es raro apreciar en las copas de los montes a verdaderos bazares de artículos que son el premio para los niños y jóvenes que esperan ansiosamente el derribamiento del árbol para llevarse un buen recuerdo de la madrina. Así lo he visto en Jauja, Ataura, Muquiyauyo, Huamalí, Apata, Sincos, etc.

Cortamonte La Libertad Jauja 1983
Cortamonte Barrio La Libertad 1983 – Jauja. En la foto aparecen de izquierda a derecha: Palmira Palacios, quien escribe esta nota, Ruth Gutiérrez, Moisés Gamarra, Blanca Martínez y el infaltable Mickey Pérez.

De este modo es cómo la ocasión de la llegada de los carnavales es la oportunidad de reencuentros con paisanos y comprovincianos a quienes habíamos dejado de ver por buen tiempo. Las casas, como diría el desaparecido Ernesto del Valle, vuelven a retomar la lozanía que el tiempo siempre inexorable les va quitando, los jardines enseñorean sus galas para mostrarse como un vergel impactante y las calles se aprestan a ser escenario de recorridos de orquestas y bandas que van derramando quejumbrosas notas de pasacalles y huaynos. Tengo buenos recuerdos de amigos de barrio y paisanos que para este tiempo y en broma decían que ya habían hecho “solear el cuello” y lo habían frotado con “charcot” aprestándose a asistir a cuánta fiesta hubiera para engullirse los deliciosos potajes preparados por las madrinas y “chupar” cuánta cerveza hallen proporcionado por los padrinos; estos eran los famosos residentes de “collique” en alusión a su condición de cuellos que no es otra cosa de lo que los antiguos conocían como “jatipacos” (zampones, hueleguisos).

Cortamonte La Libertad 1969
Cortamonte Barrio La Libertad 1969 – Jauja. En la foto aparecen de izquierda a derecha: Coco Velasco, Moisés Gamarra, Raúl Camarena, el infaltable Mickey Pérez, Pepe Aguero, Orlando Calderón y Rubi Mellado. Entre las lindas jaujinas distinguimos a Judith López Díaz, Gloria Paredes, Olguita Chang, Noemí Fernández, Carmen López Díaz, Clara Quevedo Cárdenas, Carmen Cáceres y las hermanas Navarro.

Gerardo García, hablando de Jauja, decía que nuestra ciudad es “como una flor en el aire” aludiendo a su belleza incomparable. Para los carnavales, Jauja se convierte en un Edén en el sentido de que se transforma en un lugar ameno y delicioso donde las flores o damas jaujinas la convierten en un jardín perfumado e inmenso. Con esto quiero significar que los carnavales de Jauja y de cualquier parte del mundo serían nada sino mediara la presencia delicada y grácil de la mujer. Y no es que quiera inflarles su vanidad pero esta es una verdad y afirmación axiomáticas. Cuando la mujer jaujina aparece en el recinto del cortamente se constituye en un verdadero regalo para nuestros ojos. Su estampa, su risa siempre coqueta y la cadencia de su baile son complementos valiosos de su indumentaria siempre atractiva y brillante. Los varones, por su lado, encuentran la oportunidad de lucirse con tan grata y simpática compañía.

Cortamonte La Libertad 1971
Cortamonte La Libertad Jauja – 1971. De izquierda a derecha tenemos a: Lucha Abanto, Yvonn Sedano, Renée Flórez, Emma Ochoa, Rosita Díaz, Fanny Mattos,Margarita Onaka, Lucha Núñez,Violeta Galarza y Betty Vera. Entre los varones, tenemos a Orlando Calderón, el infaltable e inefable Mickey Pérez, Lucho Ramírez, Pedro López, Coco Velazco, Domingo Martínez Castilla, Moisés Gamarra, César Gutiérrez, Ruby Mellado y César Mellado.

Este es el recuerdo que, sólo desde el lado de la mujer, quiero recrear a estas horas de nuestro invierno y es un homenaje vigoroso a la belleza de la mujer de nuestro tiempo. A la mujer que puso su huella en mi vida y a aquellas que con su generosa amistad acompañaron el trasuntar de nuestra juventud.

Cortamonte 2009
Simbología emblemática del Carnaval Jaujino

Cuando lleguen los carnavales de Jauja, sus residentes estaremos “en fiesta”, todas las actividades estarán paralizadas y la ciudad esperará ansiosa a sus visitantes. El lector está notificado: aunque nadie nos promocione no se pierda “los mejores carnavales del mundo”.

La Libertad 2008
Cortamonte del Barrio La Libertad 2008 en Jauja – Perú. Lady Laura Salcedo Rosas y Darío Vladimiro Núñez Palacios

He desempolvado estos recuerdos animado por un homenaje pendiente a exquisitos cultores del carnaval jaujino que partieron tempranamente a la eternidad. Lucho Ramírez Chamorro, Moisés Gamarra Meza, Orlando Calderón Baldeón son, entre otros, jaujinos que dejaron ejemplar alegría y profunda huella en estas fiestas. En ese derrotero continuan nuevas promociones de jóvenes que harán que nuestro carnaval se eleve por los territorios imperecederos del tiempo, más allá de la eternidad y bajo ese límpido e intenso cielo azul de nuestra Jauja.

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Foto: Carmen Cáceres Mayor

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