PALABRAS DE OCASIÓN: CEREMONIA POR EL FALLECIMIENTO DE LA DOCTORA ADELAIDA BOLÍVAR, FISCAL DE LA NACIÓN

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tavara

Por el Dr. Francisco A. Távara Córdova
Presidente de la Corte Suprema de Justicia
Presidente del Poder Judicial

Lima, 16 de marzo de 2008

Señores familiares de quien hoy día despedimos.
Dignas autoridades.
Señores magistrados del Ministerio Público y del Poder Judicial.
Señoras y Señores:

Si me tomara la libertad de escribir un epitafio sobre la tumba, última morada de quien hoy nos ha dejado físicamente, Usted Dra. Flora Adelaida Bolívar, diría:

“AQUÍ YACE UNA MAGISTRADA VALIENTE Y HONESTA”.

Ejemplo de presentes y futuras generaciones.

Estas dos virtudes podrían resumir su paso por este mundo.

Honremos su memoria.

“La muerte no es el final”

Expresa el titulo, de una bella canción cristiana, escrita por el sacerdote vasco Cesáreo Gabaráin, tras la sentida muerte de un joven organista de su parroquia.

Estas mismas palabras, vinieron a mi mente, el día de anteayer, fecha en que tomé conocimiento de la infausta noticia de la prematura desaparición de nuestra querida, respetada y recordada amiga Adelaida.

Creo que las palabras que mejor definieran a aquella mujer extraordinaria, de convicciones morales profundas, no encontraría otra, expresión que la de “autentica servidora de la justicia”.

Sí, Adelaida, fue, siguiendo el ejemplo de tantas personalidades probas y honestas que pasaron por esta importante y solemne sede de la justicia, el Ministerio Público, una mujer que avocó todas las fuerzas de su vitalidad al alto ideal del valor de la justicia.

Como en pocas personas, vi en ella, credenciales morales, que la hacían volcar su fe, y fuerza, en su querida institución, y las grandes responsabilidades que ésta tiene, en cuanto organismo que persigue y denuncia las conductas de relevancia penal, defensora de la legalidad, etcétera.

Una mujer que ha sido y es ejemplo de fortaleza, es la mejor herencia moral que ella deja a su querida familia, al Ministerio Público, al Sistema Judicial y a todos nosotros.

Un recuerdo imborrable, de una vida dedicada a la justicia.

Ella fue un ejemplo viviente de la máxima expresión de la vida: dedicó hasta el último momento de su existencia, todo su vigor y esperanzas a su trabajo como fiscal, esto, desde los primeros cargos que ocupó dentro del Sistema de Justicia, hasta alcanzar el máximo sitial, de ser Fiscal de la Nación. Recuerdo que hace un mes, aproximadamente, me llamó por teléfono para expresarme su preocupación por la decisión de adelantar la vigencia del nuevo Código Procesal Penal este año en el distrito judicial de Lambayeque: “Preocúpese Presidente…que estemos preparados”, etcétera.

La muerte no es el final, repitió una y otra vez mi memoria. Y no puede ser el final, ni podrá serlo, porque el sentimiento por la vida, que se opone al de la muerte, es siempre más alto. Todas las aspiraciones humanas se inspiran en la vida.

Nuestro destino no es la muerte. Bien sabemos, los cristianos, y esto nos lo hace recordar el padre Cesáreo Gabaráin, en su hermosa canción: “Tú nos dijiste que la muerte / no es el final del camino / que aunque morimos no somos / carne de un ciego destino”)

Nuestros más grandes ideales, se nutren de las fuerzas de la vida. Nuestra querida amiga Adelaida lo supo desde siempre, y a esos ideales, ante los que algunos claudican, ella sirvió con tesón, con un vigor que en todos provocó un marcado asombro y admiración.

Ella, Adelaida, fue una servidora, imparcial e independiente, férrea, como pocos pueden serlo, de la justicia.

Su carácter, y desempeño, que debe ser un orgullo para esta institución, ha de inspirar todavía, por mucho tiempo, a muchos fiscales, magistrados, y abogados jóvenes del país.

Ella vivió la vida con probidad y hoy, sin estar físicamente con nosotros, nos sigue enseñando, que sólo el trabajo, la vida desempeñada con ética, con valores puede ser aquella que este al nivel de los más altos valores humanos como la justicia.

Permítanme, ir terminando esta brevísima intervención, citando las últimas líneas, de la canción escrita por el sacerdote Cesáreo Gabaráin, y que hoy, las Fuerzas Armadas del reino español, han adoptado como himno para las ceremonias de homenaje por los caídos por España.

“Cuando la pena nos alcanza
por el hermano perdido,
cuando el adiós dolorido
busca en la fe su esperanza.

En tu palabra confiamos
con la certeza de que Tú
ya lo has devuelto a la vida,
ya lo has llevado a la luz.
Ya lo has devuelto a la vida,
ya lo has llevado a la luz”

Señores, una reflexión final inevitable y necesaria: Todos somos concientes de la importancia de los medios de comunicación, de la libertad de prensa, de la libertad de expresión, consustancial con la democracia, en resumidas palabras, de su trascendencia como un medio de fiscalización de todo servicio público, y entre estos, el del servicio de impartición de justicia.

¿Por qué digo esto?

Nuestra Fiscal de la Nación, Dra. Flora Adelaida Bolívar, fue una buena madre, una buena esposa, una buena amiga, etcétera. Pero sobre todo, fue una buena y excelente magistrada, titular de una institución del Estado, se desempeñó con honestidad y probidad.

Este último año, fue objeto de injustos e implacables ataques por un sector de la prensa, con infundios, diatribas, etcétera, que contribuyeron a resquebrajar aún más su estado de salud.

Ante ello, esta noble fiscal esgrimió como único medio de defensa su férrea e inquebrantable fortaleza, sostenida por la tranquilidad de su conciencia, por su inocencia. Nunca se presentó ni siquiera indicios de los cargos. Esto le permitió resistir de pie, con dignidad toda una campaña en su contra que no sólo afectaba a ella, sino a toda su familia y al Ministerio Público, que como Institución integrante del Estado de Derecho, extendía esta afectación al Sistema de Justicia.

Aquí evocamos aquella expresión de un gran Patriarca del periodismo, Don Luis Miro Quesada de la Guerra, quien dijo:

“El periodismo, según como se ejerza, puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios”

Esta expresión que conserva permanente vigencia, debe ser repasada diariamente por los hombres de prensa, en especial por los periodistas jóvenes que aún tiene mucho camino por recorrer.

Pedimos objetividad.

La prensa tiene todo el derecho a observar nuestra conducta y a criticarnos, dada nuestra condición de funcionarios públicos, pero no en base a meras especulaciones.

El Perú le debe un desagravio a Usted Dra. Flora Adelaida Bolívar.

Usted resistió de pie, como una roca, como un muro pétreo, de aquellos que caracterizan nuestros andes peruanos que la vieron nacer, de su Jauja querida, orígenes de los cuales siempre se sintió orgullosa.

Adelaida Bolívar, sigue viva, con su ejemplo moral, con su fortaleza espiritual entre todos nosotros.

Dra. Flora Adelaida Bolívar, descanse en paz.

Honremos su memoria, siguiendo su ejemplo.

Muchas gracias,


Fuente: PODER JUDICIAL
http://www.pj.gob.pe/noticias/noticias.asp?opcion=detalle&codigo=6447

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2 pensamientos en “PALABRAS DE OCASIÓN: CEREMONIA POR EL FALLECIMIENTO DE LA DOCTORA ADELAIDA BOLÍVAR, FISCAL DE LA NACIÓN

  1. Adela Avila Bolivar

    En nombre propio y de toda mi familia, deseamos agradecer publicamente al Dr. Tavara quién expreso de manera clara todo nuestro sentir y deseo.
    FABA, mi madre fue una mujer integra, digna y única, y todo lo que nos pasó fue muy duro pero ella nunca retrocedio, tuvo esa fortaleza de los que saben que su verdad es transparente.
    gracias nuevamente
    Adela Avila Bolivar

    Responder
  2. anonimo

    en andina han publicado un reconocimiento a al ex fiscal bolivar por parte de la asociacion de fiscales generales de iberoamerica, la mas alta distinción por su lucha contra la corrupcion en el pais.
    es anecdotico que el trabajo de esta mujer sea tan bien reconocido a nivel internacional y en su pais los medios sean tan mezquinos que no publican esa noticia, salvo honrosas excepciones como la republica

    disculpa el anonimo pero trabajo en la fiscalia

    Responder

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