Testimonio de Fe – Virgen del Rosario de Jauja

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Virgen del Rosario de espaldas
Feligresa jaujina intentando tocar a nuestra Mamanchic Rosario

Manuel Ramírez Peralta

Recuerdo como si fuera ayer, los días interminables cuando papi Mañu, estuvo internado en la clínica de Neoplásicas, el no podía caminar, padecía mucho sujeto a una cama, aún así, nunca lo vi desfallecer, ni reclamar, menos protestar, cada mañana al ingresar a su habitación me recibía con un “estoy mejor hijita, gracias a Nuestro Señor y a la Virgen”, que fe, la de mi papá.

A veces me preguntaba, qué lo sostiene en estos momentos tan duros para él?, encontraba la respuesta en el rezo del Santo Rosario que lo hacíamos con gran devoción, los dos entregados a María Nuestra Madre amadísima, a quien como intercesora nada le puede negar su amado hijo Jesús, mi papá me pedía: “recemos el Santo Rosario hijita”, y rezábamos, no una sino varias veces en el día, esta entrega a la Virgen se hizo tan cotidiana que muchas veces las enfermeras del turno de la noche se unían y todos en una gran comunión le orábamos a Nuestra Madre Santísima.

Los meses transcurrían y papi Mañu seguía sin ser dado de alta, ya podía caminar, nos desplazábamos al pabellón de los niños, le encantaba verlos, acariciarlos, ver a estos angelitos sonreír a pesar de su dolor, qué ejemplo para todos, con ellos jugábamos y rezábamos El Angelus, siempre Nuestra Madre presente en todo momento.

Tuvieron que pasar muchas más pruebas para papi Mañu, el seguía firme en su devoción y amor a Dios y a la Virgen, él les entregó su sufrimiento, meses después él fue bendecido, le hicieron varios exámenes y estaba sano, curado, gracias a Nuestra Madre la Virgen por su intercesión, su amado hijo Jesús había hecho el milagro de devolverle la salud a mi papá, que alegría, que felicidad, la familia entera estaba de fiesta, él no cabía en su gozo, lo primero que hizo fue preguntarle a su médico, si podía viajar a su amada Jauja, él lo autorizó, y allá fue volando, las horas para llegar le fueron interminables, y luego, ya en su amada Jauja lloró frente a Nuestra Madre del Rosario dándole miles de gracias porque lo había devuelto a casa, sano y salvo. (Mercedes Ramírez de Rodríguez) (abril del 2008).


Nota de Edición.- Si usted es parte de un milagro o sabe de uno, de la Santísima Virgen del Rosario, Patrona de Jauja; no dude en comunicarse con nosotros al correo-e: elhalckon@gmail.com; este testimonio es distribuído y difundido por Halckon Editores.

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