¿Cómo redactar párrafos que describen procesos?

Una de las prácticas recurrentes de la experiencia de los estudiantes que inician su vida universitaria es la redacción de diversos trabajos académicos, los cuales se caracterizan por la precisión y claridad en la información compartida. La formación universitaria no se caracteriza solamente por la adquisición de contenidos, sino, sobre todo, involucra la enculturación de los estudiantes para construir, discutir y comunicar el conocimiento (Navarro 2014: 29). Por ello, como parte de sus actividades cotidianas, ellos se involucran en los procesos de lectura, comprensión de textos y redacción, entre otros. Con relación a la producción textual, esta puede tratarse de textos breves, extensos, con contenido diverso, y estructura o características particulares. No obstante, todos siguen el mismo objetivo: transmitir la información producto de una investigación realizada, pues allí radica el interés académico.

En la medida en que los estudiantes se encuentran en un proceso de enculturación de las prácticas académicas vinculadas a la lectura y escritura científica, su nivel de dominio es diverso y, a veces, se pueden encontrar con información que no saben cómo comunicar. Este hecho puede ocurrir, por ejemplo, cuando deben explicar el desarrollo de un proceso o la descripción de fases de un determinado evento. El poco dominio de recursos discursivos pueden producir un texto confuso, por lo que se debe cuidar que el mensaje sea claro y preciso. Para ello, las oraciones deben estar organizadas de forma coherente y cohesiva, aspectos indispensables e inseparables en un párrafo. Esto se desprende de lo señalado por Aranda y Díaz: “La cohesión es la manifestación de la coherencia y ocurre al interior del texto como un conjunto de enlaces intratextuales para establecer relaciones semánticas que necesita un texto para construirse como unidad de significación” (2017: 239). Por esta razón, se debe seleccionar adecuadamente  los conectores discursivos que vincularán las ideas del párrafo.

Para redactar secuencias, se plantean las siguientes recomendaciones. Primero, se requiere el uso de conectores discursivos temporales, pues indican una transición entre dos eventos ocurridos en diferentes momentos (primero, después, luego, paralelamente, por último, finalmente…). Luego de integrarlos al texto, tiene que comprobar que el texto, en su totalidad, represente el orden de eventos o acciones que se desee describir. En segundo lugar, se debe constatar que los verbos señalen el tiempo de la narración de la secuencia y guarden concordancia. Según Aranda y Díaz, el tiempo que predomina en este tipo de información suele ser el pretérito perfecto, ya que permite expresar acciones que comenzaron y ya finalizaron, es decir, que ocurrieron en un espacio temporal delimitado (2017: 240). Sin embargo, el uso del presente también es posible. Entonces, el uso de nexos discursivos de temporalidad junto a determinadas estructuras verbales plasmará la información con una noción de secuencialidad para el lector. En los ejemplos siguientes, se han usado negritas y cursiva para enfatizar lo señalado.

Ejemplo 1. Las fases de la redacción

(texto adaptado de Gatty y Wiesse)

La redacción de un texto coherente requiere, de forma indispensable, de un proceso intelectual compuesto de varias fases o etapas. La primera de ellas  es la intelección. Esta consiste en la fijación y el conocimiento del tema por redactar. La segunda es la invención. Esta fase se caracteriza por el acopio de proposiciones o ideas relativas al tema. La tercera es la disposición. En esta, se enfatiza el ordenamiento lógico de las mencionadas proposiciones. Por último, la etapa final corresponde con la elocución. Esta involucra y abarca por completo la elaboración lingüística del texto. 

 

Ejemplo 2. La configuración de Battery Management System (BMS)

(texto adaptado de Sacoto)

Antes y durante la competencia del Fórmula Student 2017, se pudo comprobar y analizar el comportamiento de la batería. No obstante, antes de ello, se realizó la configuración de su sistema. Primero, se configuró el voltaje de las celdas. Este valor sirve al BMS para calcular el SOC y SOH de la batería. Luego, se seleccionó el tipo y número de celdas. En nuestro caso, se eligió solo una celda. Después, se realizó la habilitación de los sensores de corriente tanto del cargador como del auxiliar que porta la batería de alto voltaje en su interior. Paralelamente a este paso, se enceraron ambos sensores. Seguidamente, se programaron los valores de voltaje y corriente durante la carga y descarga. Si la batería no se encuentra funcionando dentro de estos valores, el BMS permanece en modo de fallo hasta que se solucione el problema. La siguiente acción realizada fue la estructuración del balanceo de las celdas con un voltaje igual o con mínima diferencia entre ellas de 50 mV. Para finalizar, se verificó que los valores de comunicación del BMS fueran los establecidos en el manual del fabricante con el objetivo de que tenga compatibilidad directa con la mayoría de computadoras. 

Por otro lado, los estudiantes también requieren redactar información de procesos de forma óptima, pues, en la investigación académica, es usual redactar este tipo de relaciones. En ese sentido lo han señalado Gatti y Wiesse: “En muchos textos científicos, se emplean las relaciones de causalidad para concatenar las distintas proposiciones. Ciertas proposiciones funcionan como causas; otras, como efectos. Algunas veces, una explicación científica consiste en una serie o una cadena de causas y efectos”. (1993: 81). Por esa razón, se enfatizará en dos recomendaciones principales para la redacción de este tipo de información. La primera se relaciona con la necesidad del uso de gráficos para establecer con claridad las variables involucradas en el proceso: diagrama de ishikawa, árbol causal, cadena causal, entre otros. Estos permiten identificar y singularizar cada factor si hubiera más de uno; interrelacionarlos y establecerlos en el orden de ocurrencia en el tiempo. Esta actividad es parte de la planificación previa a la redacción, por lo que cumple un rol crucial en la proyección de las ideas del texto. Así, diversos autores proponen el planteamiento de cadenas causales que recojan las singularidades de los procesos, tal como se muestran en los gráficos 1, 2 y 3.

Gráfico 1

Gráfico 2

Gráfico 3

El planteamiento de ideas en un esquema permite que en el texto se pueda representar con claridad las relaciones de causa y efecto, pues la organización y redacción de ideas se realiza en función del esquema. Adicionalmente, es necesario señalar qué recursos permitirán plasmar estas ideas de forma debida. Al respecto, Gatti y Wiesse (2020) proponen el uso de los nexos causales (porque, puesto que, como, supuesto que, de que, ya que, por razón de que…) y consecutivos (a causa de, por tanto, de tal manera, en consecuencia, de tal modo que, entonces…). Asimismo, los verbos y las frases que contienen carga semántica “de consecuencia” también son adecuadas para plantear este tipo de relaciones. Entonces, cuando se tenga establecida la relación entre dos elementos de la cadena causal, se deben construir oraciones a partir de dos eslabones (causa y consecuencia). Los ejemplos siguientes representan oraciones con estas características señaladas:

  • La cianuración provoca la disolución selectiva los metales preciosos. 
  • La contaminación por la minería es causada es causada por el contacto de metales como el arsénico, el cobre, el oro, la plata y el zinc con el agua
  • El fenómeno climático, denominado Tania, se produjo por el choque de una masa de aire frío en altura con el aire caliente de la superficie.

Finalmente, se debe tener en cuenta que los recursos discursivos permiten a los redactores expresar las ideas en el sentido que deseen, pero el dominio de estos siempre se potenciará gracias a la práctica constante. ¡Cuando redactes fases, procesos o secuencias sigue las recomendaciones planteadas!

Bibliografía

ARANDA, Gonzalo y Carmen DÍAZ 
2017 “La presencia de elementos de conexión y de progresión temporal en narraciones escritas: una mirada a la realidad escolar nacional”. Onomázein. Revista de lingüística, filología y traducción. Santiago de Chile, 2017, número 38,  pp. 233-262. Consulta: 29 de mayo de 2020. 

http://onomazein.letras.uc.cl/Articulos/N38/38_5-Aranda.pdf

CHUQUIMARCA, Santiago y Kevin SUIN 
2017 Diseño y desarrollo de una batería de alto voltaje para un vehículo de competencia tipo Formula SAE eléctrico. Trabajo de titulación previo a la obtención del título de Ingeniero Mecánico Automotriz. Cuenca: Universidad Politécnica Salesiana Ciudad, Carrea de Ingeniería Mecánica. Consulta: 29 de mayo de 2020. 

http://dspace.ups.edu.ec/handle/123456789/14908

GATTI, Carlos y Jorge WIESSE
1993 Técnicas de lectura y redacción: lenguaje científico y académico. 1 edición. Lima: Universidad del Pacífico. Consulta: 29 de mayo de 2020.

https://repositorio.up.edu.pe/bitstream/handle/11354/1623/AE7.pdf?sequence=1

NAVARRO, Federico (coordinador)
2018 Manual de escritura para carreras de humanidades. 1 edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Consulta: 29 de mayo de 2020. 

http://publicaciones.filo.uba.ar/sites/publicaciones.filo.uba.ar/files/Manual%20de%20escritura%20para%20carreras%20de%20humanidades_interactivo.pdf

Elaborado por Sonia Valdez.

La imagen ha sido tomada de https://www.freepik.es/foto-gratis/estudiante-que-estudia-lluvia-ideas-analying-campus-concept_2760716.htm#page=1&query=estudiantes&position=18

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