Pirámide

6 Sep 2012 poes
Era un loco o alocado. Aunque no se hablaban, traían algo entre manos. Ahora tienen una corporalidad y consciencia, como se suceden los días, como si de máquinas se tratase, tienen encendidos y apagados. Mientras duerme no es tan él, no son los lugares por los que normalmente transite aunque se les parezca, lo mismo con quienes conversa y a quienes ve. Luego, eso que llaman “el sueño eterno”, que no creemos que sea tan así, se apodera de uno y en un tiempo, más desconocido aun que el de saber cuánto se vivirá, se está más alejado de quien debería no estarlo; como lo desconocido del vivir, es lo desconocido del paradero del otro quien se quiere. Todo lo último que podría quedar detrás de las formas y figuras, sería la consciencia. Preferirías la figura o la forma a la consciencia? Si fuese sí, cualquier cosa tiene figura, pero no todo consciencia. Seguramente dos ladrillos sustentan a otro u otros mejor que uno solo, pero que no se intente hacer una pirámide de cabeza, menos sin sustento, así, terminarían cayendo más rápido; de todos modos, no dura tanto aun de pie, pero que no se intente. “Todo teme al tiempo; pero el tiempo teme a las pirámides de Egipto”. Aunque sea un alago hermoso y hasta poético, a unas de las representaciones tal vez mejor logradas por inteligencia y manos de hombre, todos sabemos que no es verdad, aunque no estén de cabeza. Como se tenían que conocer, deberían haber mejorado su comunicación, tratar ambos de intuirse mejor. Se iban haciendo y en la tarde mientras moría, lo reconoció. Alguien podría decir pero cómo en tan corto tiempo se pudieron haber amado tanto, que ni siquiera se hablaban. Como es mejor el tener consciencia a solo figura o solo forma, haberse visto un instante era más que suficiente. Por la primera condición mencionada en el inicio, los celos lo invadieron y terminó matando a quien su hija había amado. La condición mencionada, si bien no es dicho por haber una investigación clínica previa, se entienda por ella, lo que muchas personas podrían entender de lo que se dice de alguien así popularmente. Aún más así, cómo podría remediar lo hecho? Habiéndola apuntado con el arma, volvió en sí, arrepentido, solo para presionar en su sien el cañón del arma cargada.

Eran los que tenían que ser y de quienes deberían haber surgido otros, mas lo mató. Qué pensaría? Tal vez como reza la frase, “la vaca no recuerda cuando fue ternera”, se olvidó de cuando embobado también deseaba verla, la madre de su hija. Lo pensaría inferior, sí, tal vez sea eso, no era, para él, él que la merecía; a ella la vería tan suya y tendría que ser su progenitor mismo quien debiese establecer con quien ella debería unirse. Al hacerlo, atarlo, olvidó a su hija y a él, cualquier hombre. La pensaría, obvia e indiscutiblemente, como con su mujer, como objeto y pertenencia suya, su esfuerzo de crianza, su futuro. Pensaría evitar que lo que tenía que ser no sea, haber hecho alguna especie d justicia o ajuste. Ella, en otra carne como él, tal vez otro tiempo y otro espacio, pero ellos, terminarían haciendo lo que deberían: hacer ser. El asesino, aunque muera de viejo, demorará tener un cuerpo, si es que lo llega a tener. Ser ahora quien tenga que esperar por otro que hizo lo mismo o peor. Cuáles de sus sueños se les quitarían ahora? No los debiera conocer.

Estaba él parado por la acera de siempre, por donde sabía que vendría. Desde un auto, que ni su mujer sabía que existía y con el cual también en algunas ocasiones la había seguido y seguía todavía, la espiaba también. ya lo había visto, o mejor, los había visto. Él la miraba e intentaba hablar, ella parecía también desear lo mismo. Su cabeza no pensaba en otra cosa más, sino en que no debería suceder y en que debería evitarlo. No le importo que su hija lo presenciara, tal vez así, haría saber quien era el que mandaba.

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