Month: febrero 2012

Ego: primitivo

El pensamiento más necio se encubre en su corto estar para saciar sus más primitivos impulsos. Más bien por ese mismo corto estar es que deberíamos ser mejores. Esos primitivos impulsos son los que en la vida real contaminan, hacen desechos, mal gastan. Primitivo impulso que no nos hace más que pensar en uno mismo, en su grupo más reducido. Como si por modificar su reloj modificarán la hora de todos. El peso de la materia nos hace a todos así, lerdos, necios, imprudentes. Olvidamos nuestro propio pensar. Toda esa ingente materia que nos rodea también nos nubla o por bello o por horripilante. Nos hace olvidar que las ideas son mucho más. No puede ser jamás la materia infinita. Lo primitivo solo le incumbe a la materia. Primitivo es toda nuestra superpoblación. Primitivo es que todavía existan delincuentes. Primitivo es el Hombre, pero un primitivo que puede llegar a ser una idea. Cuesta, la consecuencia cuesta, pero no es imposible. Todos los verdaderos troncos solo soportan el peso que pueden soportar ni más ni menos. Los Hombres solemos cargar con cosas que ni podemos ni vemos aunque nos pueda pertenecer. Uno o dos centavos, una u otra parte de otra parte que nos sobra. Nada diferencia a humanos de simios al entrar a un supermercado y coger todo lo que puedan, tal vez solo poder usar coches y tener que pagar, lo que también es solo en algunos casos, quizás la mayoría, dependiendo de la situación. Nuestro mal ego es lo primitivo. La razón tendría que ser el buen ego de cualquiera. Para que algo se acerque a lo que se pueda llamar moderno tendría que dejar, sino todo, al menos la mayor parte de su pasado atrás. Y los errores del Hombre son los mismos de siempre. Olvidarse de su único Dios y preferir la pura y vana vanidad. Son primitivos los que no tienen más dios que su propio ego, aunque se crean los más libres y felices del mundo. 

Pseudohumano

Tal vez todos de recién nacidos deberíamos ser conocidos únicamente como seres vivientes, pues no toda persona es necesariamente un humano. Una bestia cruel por más que pueda hablar y sumar no es un humano. Tendríamos que ganarnos la denominación de humanos por más mediocres que podamos ser, pero no por cometer crímenes tan crueles, horrendos y hasta salvajes en todo el sentido de la palabra. Es también lamentable que haya algunos quienes después de llegar a merecer la denominación la pierdan nada más que por sus muy malas decisiones y acciones. Tendríamos que distanciarnos de toda crueldad, tanto hacia nuestros semejantes como a seres de otra especie, al punto de parecer tan salvajes como quienes asesinaron a otros sin el más mínimo arrepentimiento. La poca humanidad que podría recibir alguien tan inhumano tendría que ser una muerte rápida. Es más que irrisorio, que luego de tanta crueldad, ensañamiento y tanto dolor provocado salga en libertad como si nada hubiese pasado. Cómo nos presentaríamos como especie frente a otras, si las hubiese, y hasta más inteligentes? Acaso con que somos unos seres buenos, correctos, dueños de alguna tecnología y sapiencia y demás virtudes, pero que entre ellos existen unos que asesinan incluso hasta por placer indiscriminadamente a niños, mujeres, ancianos, en fin, quien tenga la mala suerte de cruzarse en su camino. Si existen en el mundo quienes están con una condena perpetua no es más humano eliminarlos a tenerlos encarcelados? La vida humana y en general cualquier tipo de vida, por ese solo hecho de existir, ya merece algún tipo de respeto y consideración, pero lo pierde por completo cuando se provoca sufrimientos a otros sin ninguna justificación sino más que el mero abuso. Absolutamente nada podría justificar asesinatos que hayan provocado mucho dolor y sufrimiento. Nos llega a parecer muy pusilánime la espada de justicia (de todas o muchas de las justicias del Hombre) a la hora de hacer frente en defensa de quienes verdaderamente han sido víctimas de abusos sin nombre. Pusilánime porque si hay todas las pruebas que sindican al autor o autores de crímenes tan bajos y desalmados, dejarlos todavía respirar y poder vivir aunque encarcelados a gente que de verdad ya no vale la pena, es totalmente injusto; aunque haya luego otros que a sabiendas de una pena máxima cometan crímenes tales, aun así sin ser la cura, hay quienes ya no deben de existir. Quienes los condenaron, al dejarlos vivir, en algún cierto grado y modo están de parte de esos crueles malnacidos y malvivientes. Toda vida seguro importa, pero no se puede estar de lado de quienes buscan eliminar a otras por motivos tan vanos, por llamarlo menos. Además de muy roma la espada, debe de estar completamente ciega para no ver todo el dolor que no tiene ningún reparo. Ciega por una venda o ciega de nacimiento. No se puede ser tan general sin obviar los casos que se tienen que descartar sí o sí. No es dejar vivir a quienes en verdad no valen la pena más bien un incentivo a que otros cometan aberraciones semejantes? Alguno de aquellos a quienes nada les importan otros podría pensar: “lo hago, no importa, aunque me encierren de por vida”. Alguien que piense así, tendría que pensar antes en que si lo hace ya jamás podrá a ver la luz del sol ni menos respirar. Y ni hablar de la balanza, debe de estar muy desequilibrada o quizás también ya se la robaron.