Zul

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Había una luz pero nadie sabía qué más podría ser aquello. Estaba en el cielo y no se le podía mirar de forma directa. Una luz, un resplandor podría ser cualquier cosa; desde algún fuego artificial, algún cohete con alguna nave o misil, algún asteroide o cometa. Aunque no la mirasen de forma directa todos sabían que estaba. El no saber qué era nos asustaba. Ya estaba suspendido por unas horas en el cielo que recién empezaba hacerse de noche. Ningún sonido pero sí una luminosidad que opacaba todas las otras luces que podrían haber en el firmamento. Con quienes estaba no sabíamos si escapar o intentar acercarnos. Para todos esa luz estaba en el mismo sitio, desde cualquier punto del globo todos miraban la misma luz en el mismo lugar, evento muy extraño. Se les había hecho la verdadera noche. Era un objeto que no tendría ningún impedimento ni resistencia para hacerse parte de todo, traspasar cada molécula y partícula. Así, escaparse o acercarse era lo mismo. Habíamos dejado todas nuestras distracciones para intentar mirar al cielo, además de mirarse unos con otros o intentar mirar en otras direcciones, todos querían tratar de fijar la vista hacia el cielo, hacía ese destello. Aunque trataran de mirar con espejos, lentes, cámaras, telescopios, lo que fuese con que se pudiera usar para mirar, todo lo observado estaba deslumbrado, copado de luz. Después de ya mucho rato en el cielo, el fulgor parecía expandirse un instante y al rato volver al tamaño de cuando empezaba a manifestarse. Pulsos discontinuos siempre de forma casi circular. Para ese entonces, sin ninguna noticia por ningún medio que pueda explicar la naturaleza de lo que sea que estuviese en el cielo, los grupos reunidos en las calles, amigos, familias y hasta desconocidos que se encontraban de forma circunstancial por el mismo lugar, estaban abrazados, como dándose aliento, consolándose. Para la relativa pequeña ciudad en la que nos encontrábamos ya no quedaba nadie más dentro de sus casas. En un muy corto instante se pulverizaron, se hicieron radiación, algo menos que polvo cósmico. Cómo no anticiparlo con tanta tecnología, pero cómo anticipar algo que proviene de otra dimensión. Tal vez estábamos al borde mismo de un agujero negro. Todo empezaba para todos.

Tóxico

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Es ácido, todavía es ácido eso inmaduro. Es intratable, no se va a dejar comer. Y si se lo comen, en ocasiones y dependiendo de qué inmadurez sea, hasta puede matar. No es posible que no se produzca al menos una pequeña herida, algún ligero rastro de su imperfección producida. Es acaso injusto ser siempre un veneno? Entonces por qué existen? Si hay venenos, es porque tal vez haya unos que tengan que morir o al menos quedar heridos. Hay eso que aunque madure sigue y sigue siendo, sino veneno, al menos ácido; un veneno más lento o quizás uno más violento. Hay eso que madura y todavía puede matar aunque no a todos, sino solo a quién tenga que. Hay eso que madura y no mata nunca más. Luego, en primer lugar de todo está lo que no ha necesitado ni nacer para no matar. Podría matar pero nunca ha matado. Aquel quien jamás destruye su creación. De quien el solo alejamiento es ya morir. Ni siquiera te expulsa, uno mismo es quien se expulsa. Si bien hay venenos, felizmente no todo es veneno. Y doble felicidad porque la diferencia entre lo veneno y no veneno es inalcanzable. Y mucha, pero mucha más felicidad todavía es saber que todo veneno tiene su antídoto. En el peor de los casos da lo mismo si ya no queda ni qué matar ni qué morir. Tal vez hasta peor sea algo inmaduro que no sirva ni como veneno ni como nada en especial. Lo que ya sin dudas es lo peor es que ya maduro no tenga ninguna utilidad. Una vez al año, así sea por un minuto o diez, si se contamina de cualquier manera, y se dice cuidar el medioambiente, es una contradicción, una traición a alguna convicción. Veneno no solo es algún tipo de sustancia inerte, hay venenos vivos y conscientes, los más peligrosos. Los que pueden manejar y controlar en algún grado los ácidos y venenos. El odio mismo es veneno en sí. Todo lo dañino.

Viejo Mundo

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Aquí en este país no he votado en elecciones por ningún candidato o alguna propuesta de referéndum. Aquí ni en cualquier otro lugar. Todos mis votos han sido y serán siempre nulos y viciados. Y cuánto influencian otros para que este continente, al menos, y como otros, puedan considerarse una unión? En todo caso, bajo nuestra perspectiva y poquísima experiencia, tenemos en todos lados políticos desfasados. No es posible que pocos busquen una verdadera unión. Tal vez podría ser por el miedo a perder un puesto. Luego no es más que desidia y mucha falta de voluntad. El pueblo, el electorado, por lo general borrego, en unos sitios más que otros, sólo sigue lo que otros dirían, más si sabrían que con ello vienen beneficios. Sus patriotismos se los han inculcado todos esos mismos que deberían ser un solo conjunto. Algo como una unificación de divisas y productos todos en un precio más equivalente y no con precios tan desiguales a como los que hay en la actualidad. Un mismo uniforme para toda policía. Ah!, viejo mundo, quizás seas un escollo o alguna especie de luz! Si no es una preocupación política la igualdad social, mucho más amplio, menos lo es una preocupación mundial. Este mundo, este bendecido o maldito mundo tiene que ser un solo país de alguna buena vez. Viejo mundo, tus reinos y sus reinados tendrían que ser de verdad ya viejos muy viejos. Cómo puede funcionar un reino dentro de un país dentro de una unión? Cómo eliminar sus influencias? Porque es claro que aún la tienen, aunque no sean tan reinos unidos. Mucho o todo pasado parece no ser otra cosa muy parecida a una merma. Además queda el patriotismo, e incluso y peor, los anacrónicos vasallos de esos que desde hace mucho tiempo ya deberían ser productos descartados, inservibles, pérdidas. Otra vez lo partido, como cada partido político, partido son cada uno de los países por su cuenta, a pesar de sus tratados y convenios que puedan existir entre uno y otro. Estos sólo ven hasta sus límites y es como si luego de todo sólo importa su clase de partido, pero jamás lo que es su verdadera base y misión. Primero un país dividido, luego todo un planeta. Hace mucho pero mucho tiempo tendríamos que haber dejado cualquier patriotismo por un planetismo, lo verdaderamente importante. El nuevo mundo no pudo ser viejo mundo, el nuevo mundo sólo fue una colonia a su suerte. Los partidos tienen que pensar en ellos mismos y luego en quienes tienen que servir, qué poco eficaz preocuparse por dos pudiendo y debiendo ser solo una la preocupación. Sí, todo lo partido es muy ineficiente e ineficaz; su existencia no es más que conveniencia, beneficio de pocos y desmedro de muchos.

Con miedo y hasta con mucho asombro mirarían a sus caballos, a sus arcabuces, sus corazas de hierro. Para algunos es ya pesado tener que soportar distintos gobiernos, variedad de líderes, demasiados presidentes. Aunque nunca apoyemos a ninguna forma de política que solo quiera dividir y hasta dividir por dividir, nada más que por molestar, sería preferible un solo gobierno en un solo país, en un solo planeta, unos mismos ciudadanos. Tal vez sea cierto que si nos olvidamos del otro, nos olvidemos a nosotros mismos; a su vez, si nos olvidamos a nosotros mismos, olvidamos al otro. No es acaso contradictorio que un humano en un territorio tenga unos derechos y en otros, otros? Podrían venir distintos organismos mundiales, distintos partidos políticos, pero sería todo lo mismo, siguen muriendo personas, siguen habiendo toda clase de delincuentes. En vez de pelear entre países, deberían pelear contra toda esa delincuencia, crear verdadera paz en sus ciudadanos. Cero desperdicios en vano.

Ombre

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Por qué se insiste en relacionar solo al hombre con el varón? Si se preguntan qué es machismo, lo primero es su inicio. Tal vez un motivo sea porque en el lenguaje oral no diferenciamos las mayúsculas de las minúsculas. Cómo estudiar o hablar de algo de lo que nos falta muchas de sus partes? Tiene que ver con el hecho de saber a ciencia cierta si hay un inicio y un final, desconocimiento como muchos otros que nos vuelve como infantes. Se hace menos Hombre al Hombre con sus distintas justicias y leyes. Se hace menos Hombre al Hombre con sus distintos horarios. Se hace menos Hombre al Hombre con todas sus patrias y banderas. Se hace menos Hombre al Hombre al acrecentar sus diferencias y divisiones. La idea de la primera línea no hace más que poner en un segundo lugar a las mujeres, se las aleja de algún modo de la humanidad, de su humanidad. Hombres somos todos. Es más la cólera e indignación cuando son personas profesionales y que tienen más llegada al público quienes relacionan al Hombre exclusivamente con el varón. Es más entendible tal vez de una persona más común y más de a pie, con toda su idiosincrasia y falta de educación cometer el error que se trata aquí de mostrar (entendiendo también que la educación y su proceso son algo abierto). Hay muchas y muchas acciones que deberían de haber quedado en el pasado, sus persistencias solo dividen lo que debe de ser solo uno, los conducen a la miseria. Todo simplemente por mantenerse en el poder, porque en la equivocada lógica humana está la creencia de que para que unos sean dichosos otros tienen que ser miserables. Tan errado como pensar que para que unos sean sabios otros tengan que ser ignorantes. Quienes defienden que hayan tantas leyes como países existen, no hacen más que deshumanizar al Hombre, dividirlo y con ello hacerlo inferior. Si todos los gobiernos existentes de verdad se preocuparían por sus gobernados, buscarían incansablemente hacerlos los más iguales posible en cualquier parte del globo y hasta fuera de él; mas solo se preocupan por nimiedades y por perpetuarse en el poder. Hace mucho tiempo ya deberíamos haber olvidado los colores, los idiomas, las fronteras y los sexos. Ser un solo género. Despertamos y seguimos en un mundo que solo busca la división. Y no es acaso la guerra la mayor representación de la mayor división que puede haber entre unos seres y otros? No vernos ni querer vernos hasta donde alcancen sus balas, sus misiles. Dejemos de apartar, de dividir a los Hombres, de omitir al género femenino del género humano. Tal vez todo el problema radique en una letra o mayúscula o minúscula, en un idioma u otro.   Sigue leyendo

Hormiga

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Un día estaba el niño y le declaró la guerra a las hormigas. Con lo que podía para exterminarlas a fuego o agua o la presión de algo como un pie o un dedo para acabarlas. En cualquier lado que las viese, por las esquinas de una casa, por entre el césped del jardín o un parque, por donde fuese las mataba. Algún cebo, una mosca muerta o algún resto de comida para atraerlas y matarlas. Por momentos no quedaba ni una sola por las gradas, entre las grietas de la pared, a unos metros a la redonda era la desolación de las hormigas. En minutos, que deben de ser como horas y quizás días para ellas, entre ocultarse en pleno verano y no estar consiguiendo alimento alguno, aparecían de algún lado unas pocas contadas, qué más por alimentarse y vivir. Qué mal no poder seguir matándolas, mamá llama y dice que la acompañe, por el momento que dure entre ir y venir, estarán a salvo, se seguirán reproduciendo, algo que no sea un cebo conseguirán para almacenarlo y comerlo luego. Y mira, en el lugar a donde debía de ir a acompañar, habían muchas otras más, hasta algunas un poco más grandes y rápidas, más negras y ya no pardas, y cómo acabarlas, sembrarles el terror. El tiempo que estaría en el lugar no sería suficiente ni para acabar con unas cien, además de su libertad de movimiento limitado por la vigilancia materna, no te alejes, quédate aquí, no te muevas. Al fin, la hora de volver, de nuevo a las gradas o en el patio, ahí donde las encontraba las acababa, ahí dónde las dejó la última vez retorciéndose o ya inmóviles sin ninguna reacción. Quemadas por la luz potenciada del sol en la luna de la lupa, perseguidas hasta que se carbonicen, ahogadas con el agua de un chisguete. Se acabaron los días de sol, no se las ve mucho ni en otoño ni en invierno, quizás una que otra aventurera desorientada, alguna expulsada o autoexpulsada de su nido a punto de morir de hambre. Y en un día de tantos murió una hormiga, y en ese día de muchos, el niño que ya era un anciano murió también. Igual ellos y ellas todavía caminaban, se tropezaban entre todos, se aplastaban sin querer. Ninguno se acordó del otro cuando ya no quedaba nada, corrieron el mismo fin, unas antes y otros después.

Horizontal

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Vertical es todos en filas uno tras de otro. Horizontal es todos haciendo una ronda sin nadie detrás de otro sino solo a lado. De esta última forma también logramos mucha más amplitud, la primera es la cría de muchedumbre. Si lo que se quiere es abarcar, lo que es a su vez tener mayor amplitud, nada mejor que la unión horizontal. La fila, la fila busca un lugar entre tantos otros, al inicio, a la mitad o al final, búsqueda que es imposible que no sea una pugna. Sus cabezas se tapan unas con otros, se obstaculizan. Se ve, siempre algo se ve, poniéndose de puntas, subiéndose uno sobre otro, todo lo más alto dentro de esas filas de filas. En lo horizontal también se busca un lugar, lugar que no implique tapar a otro ni delante ni detrás. Lado a lado a veces se está incluso con quien uno no quisiera, o bien, estar junto con quien uno desea, al menos algunas posiciones más cercanas, pero no siempre son estas dos cosas decisiones propias. Algún lado nos podemos obstaculizar, el derecho o el izquierdo, incluso ambos a la vez, pero hay un margen de ver al frente y lo que hay detrás. Rodear todo el planeta en una sola fila posible, un solo horizonte. Tal capacidad de un planeta y tal cantidad de gente. Muy difícil que no se desequilibre el orden y que se haga más de una fila que esté por comenzar o que incluso ya esté por empezar a ser otra; pasar de la mejor y útil forma a un desorden descontrolado. La fuerza que poseen todas las armas de todos los gobiernos que puedan haber tienen ese orden de filas sobre filas de hombres listos por buena o mala causa de tener que atacar o defender. Cuantas menos armas, mayor amplitud; muchos más hombres verdaderamente libres. Partes de planeta para unos y otras para otros, eso es la verticalidad, a diferencia de un solo planeta para todos, horizontalidad. Vertical es toda la burocracia y sus colas a la espera de algún trámite. Horizontal es ningún padre teniendo que ser forzado para mantener a sus hijos. Ni ismos ni cracias son lo horizontal. Vertical es todavía las matanzas dentro de una misma especie. Primero, fuera de cualquier cosa, es la suma de egos y mentalidades la que hace una sociedad. Cooperar o competir. Podría ser la irracionalidad con la que se empieza, ley del más fuerte, el motivo de que necesariamente se comience en vertical, debería ser luego la razón la que haga prevalecer lo horizontal. La atrayente ley del más fuerte con el tiempo no ha resistido, pues han habido tantos fuertes que luego, como todos, han sido sólo historia. No siempre se puede ser fuerte. Si incluso hay animales que en toda su ignorancia y poca fuerza tienen mejores formas de autogobernarse y gobernarse. Vertical es necesitar de cantidad para ser en algún grado calidad, horizontal es la calidad toda. Lo vertical no es ni puede ser una unión, menos en supuestos seres racionales. Los más débiles son los primeros en morir en un cúmulo de filas desbordadas en estampida. El hombre no puede vivir en un continuo sálvese quién pueda.

Ikonoclastía pre-racional: pirorion

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Otra bestialidad como la de alimentarnos de muertos es la de quemar pólvora. Ambas que son de los despilfarros y contaminantes más celebrados. No es acaso la contaminación el despilfarro o parte de éste? Es lo mismo, creanlo o no, es lo mismo, desde la primera chispa. Solo un poco más de un compuesto u otro para tal o cual color, pero luego nada nunca más. Y decimos luego no querer lo aburrido, además de lo molesto que puede ser el ruido para otros. Debe la holografía, láseres o algún otro divertimento tomar y ganar el terreno de forma urgente. Pero aun así, con la existencia todavía de esos seres, por lo general acaudalados, con su ímpetu muy primitivo de pseudo cazador, que no permiten que se terminen los desperdicios y contaminación. Más de ciento treinta millones de euros de una población de alrededor de ochenta millones de personas despilfarrado en tal vez una hora. Todos estos, con las posibilidades, con todo ese ánimo retrógrado, serían otros pseudo cazadores. Animales que ya estarían extintos, éstos mismos y los otros que no tienen culpa alguna. Eso sin contar los despilfarros de otras poblaciones en otras latitudes por el mismo festejo de un “año nuevo” entre otras celebraciones en otras fechas. Como en otra época, en la que todavía había caballeros y todo su sexismo dominante. Seres primitivos, seres medievales muy cercanos a un despotismo ilustrado. Debería ser muy sencillo ver nuestros desperdicios y tal vez solo algo un poco más complicado seguir su consecuencia. No nos puede vencer la costumbre aunque sea mínimo nuestro raciocinio. Puede el hombre llegar a ser la criatura más traicionera, esos déspotas ilustrados y esos neo-cazadores, todo por su simple placer y capricho. Una vez al año, así sea por un minuto o quince, si se dice cuidar el ambiente, es una contradicción, una traición a alguna convicción. No es llamado de alguien perfecto, sino de alguien que también lucha contra su propia bestialidad. Tal vez los momentos de dejar ciertas cosas toma su tiempo en otros de forma distinta, en unos antes y otros después. Llegar a creer que aunque sea una pizca puede cambiar para bien. Ser algo que no necesite de cualquier otro algo para ser.

Aedi

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Somos idea por haber sido antes un deseo, por haber sido sentimiento. Somos piel y huesos, pero esencialmente idea. Deseo: idea primitiva. Así, hasta el comienzo, el ímpetu nacido del deseo. Una idea que todavía no sabe muy bien que es una idea. El afán de ser. Estamos aquí y todo o mucho son teorías. Hemos sido un “alguna vez será”. Allí en el pasado, en las hormonas, neuronas y todo lo demás de aquellos seres más rudimentarios, seres de cavernas. Incluso mucho pero mucho más antes que ellos. Sin saber a ciencia cierta y sólo el deseo de que eso que se hace nacer prospere y siga y se mantenga. Sin saber de quién hemos nacido. Somos idea por ser ínfimos en el infinito. No despreciemos tan fácil todos los millones y millones de años y años. En tiempo y espacio somos puramente minucia. El afán de nacer puede hacer matar. Idea, no somos más que ideas, en todo lo que nos propongamos. A veces son ideas mezcladas todavía con deseos, ideas aún no tan clarificadas. Pensamientos, qué más que pensar aunque se sueñe y se muera por hacer. Deseo, sentimiento, ideas que añoran alguna luz. Sentimiento, un deseo más inocente. Sentimos sin saber y más deseamos sabiendo. Guardado, microscópicamente está guardado. Una célula y otra y otras se unen y muestran lo que estaba oculto. Somos idea porque somos números, cada uno, sea quien haya sido o vaya a ser ya estuvo y estará contado. Esto no es el huevo y la gallina, esto es la idea y la carne. Somos nuestro amor, somos nuestros sentimientos. Es solo después cuando los sueños se hacen claros, cuando lo interpretado se hace palpable. Y qué son los sueños sino también ideas! El primer sueño no podría ser jamás nunca jamás una pesadilla; de otro modo todo y absolutamente todo sería sólo tristeza, angustia y desesperación. Esa misma carne materia se deshace, disminuye, se esparce y se pone mucho más cerca de la no existencia; algo más cercano a lo ideal. Un bueno no puede existir en lo malo ni viceversa. Todos estamos en donde debemos estar, todos quedamos en el mismo lugar aunque quedemos a kilómetros y miles de kilómetros de donde quedamos. Siempre es el mismo lugar, siempre es el mismo momento. Son fantasía esas pequeñas y enormes distancias. Si no los exploró no cuentan y si se exploran ya se cuentan. No se puede explorar todo ni de forma material ni de forma astral pues ese todo ya no sería todo. En donde se encuentra todo lo puramente bello y bueno ya sea de lo inteligible o de lo ininteligible. Antes de ser éramos una idea, al ser somos una idea y luego de ser seguiremos siendo idea.

No real

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Dentro de los problemas de la sociedad hay unos que no son más que de una costumbre arribista. Somos pues triviales y nimias copias de nuestros antecesores. Esto, claro, visto desde la perspectiva de una persona no real ni de ningún tipo de aristocracia o algún tipo de elite superior. El problema no es en sí solo la realeza, sino la gente que los trató de imitar y los que lo siguen haciendo en estos días. Es una meta loca, para algunos, la realeza. Pseudo coronaciones en cualquier tipo de certámenes de bellezas, danzas, cantos o lo que fuere. Todo con tal de ser el rey o reina por un mínimo momento. No podrían haber tantos reyes para tan poca ya estrecha geografía. No todos podemos ser reyes o príncipes; por ello mismo nuestro apego a lo no real. Reverencian, en cierto modo, a seres que ni conocen ni conocerán. Reverencian, sabiendo o no, queriendo o no, a toda la desigualdad mundial. Es un sueño tan sencillo como difícil el querer que no hayan ni reales ni no reales, sino simplemente toda la libertad que viene con toda la igualdad. Ahora como antes, quién pues en su sano juicio luego de emanciparse de toda atadura que no hace más que completa desigualdad quiera volver a arrodillarse ante un rey o reina o princesa!? Ni de broma ni por el menor concurso casero. Es ya más que suficiente y molesto tener que tratar de acoplarse a las caprichosas y humanas leyes que nos puedan regir como para aguantar volver a cualquier tipo de vasallaje. Parece que las personas menos enteradas somos quienes no vemos la forma de cambiar el nombre a las cosas, llamar a algo por lo que no es ni puede ser. De muestra una corriente y usual frase: “holy crap”, de entre muchas otras parecidas, en ese o cualquier otro idioma. El no entender la importancia de las palabras, es como se trastoca y para mal la sociedad. Aunque ahora mismo, luego de esto, digan que unas sencillas y cotidianas frases y expresiones no pueden afectar en una sociedad. Aun así, sabiéndolo, cómo cambiarlo? Se tendría que tener un mínimo de cariño y respeto por las letras y más sobre todo por lo que quieran significar. Dentro del mensaje escrito y oral no sólo se envían palabras y sus significados, sino todo lo más cercano a la verdad y lo bueno. Luego de nuestros sentimientos, somos nuestras expresiones. Aunque las palabras no sean en principio para dañar, se puede hacerlo con ellas, por insultar o por mentir. Si se empieza a ver de una forma normal y común, además de no encontrar ningún mal en el uso de expresiones como la presentada líneas atrás, es porque ya hay un daño hecho difícilmente reparable. Para unos más que para otros debe ser difícil el cambio de pasar de ser esclavo a ser liberto, de dejar de escribir o decir cualquier insensatez, por el simple hecho de poder hacerlo, a, en el mejor de los casos, preferir el mutismo. Tampoco es que esto trate de ser una defensa del purísimo, sólo que hay demasiadas exageraciones que son vacío y crean más vacío. Ya no solo se es no real, sino también irreal.

Por Februa, el último mes

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Salve a una, pero mate a muchas. Salve algunas, pero mate a muchas. De ninguna supe su nombre, no tendría que saberlo; ni de las que salvé ni de las que maté. Tal vez ni siquiera las maté o las salvé yo, quizás fueron sólo circunstancias. No cuidar para que no mueran es matar. No las cuidé. A todos nos hace matar algo, alguna pasión, alguna venganza, algún error. Mata el instinto porque no sólo son razones, si por éstas fueran nadie tendría que matar a nadie. Mata lo que no es ni instinto ni razón. Mata eso mismo que parece sólo materia inerte, impulsado o no por algún viviente. Y todos sabemos que más muerte de las cosas es su olvido que su desaparición. A todos hay algo que nos mata. Y es culpable! Por ello no tiene ni nombre ni rostro, porque es a todos. Algo que no tiene olvido porque es el olvido, aun peor, olvido que nunca fue recuerdo. La peor de las fantasías. Todos o algunos viven después de ella. Todos o algunos porque así tiene que ser. Porque no es un nombre lo que es. Porque no es un hombre lo que es. Porque nada de ella es. Aunque mueran, viven y ella sigue sin nombre. No dura más lo defectuoso que lo perfecto. Defectuosas las que por mi murieron y menos defectuosas y un poco más perfectas las que lograron huir de cada vez que las intente matar. En un ademán de golpe desaparecieron, no las vi de nuevo. Revolotean, todavía revolotean. En el suelo o en el aire, con dos o cuatro o cien patas. Es que en ese mes nacieron y en ese mismo mes murieron.