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Semchado

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El ángel al de los grandes campos y almacenes.

Consciente. Una vez mirado y cerrado los ojos. Necesitas volver a abrirlos? Veces más veces menos. Cuando el, tú también, que puede ser un, yo también: una vida. El uno es par? Nacer y morir son dos objetos en uno. Otros ni mirando todas las veces que quieran. Te gritan: no todo lo que quieras lo puedes hacer. El niño que todavía no sabía del morir tal vez cree que el que habla lo hace solo para sí. Si no fuese a quien se dice, no se tendría que abrir la boca. Claro, tampoco podría ser para ti. Solo hay rostros muy muy limitados que refieren solo a ti. Vas creyendo que otros te hablan. Si ya entiendes tu nombre y te llaman por tu nombre. Sordo? Se puede haber perdido la audición, es una posibilidad. Como ver, veces más veces menos. Todo lo sembrado. Todo lo que debió hacerse con otro para ser. Imitar o participar. Si no se imita o participa se muere. Todos? Para que todo haya tiene que haber uno que siempre sobreviva. Más lento o rápido. Cosechado. Todo lo que se ha recogido con otro. No sería mentir el decir que los ojos no ven todo siempre. Se puede participar y no imitar, pero no imitar sin participar. Estas letras son copiadas, algunos significados son copiados. Cuando se olvida el amar y el compartir aparecen las leyes. Cuando luego de creer que son todas las tierras tuyas, las achicas y hasta por el acento del habla rehúyes. Insectos alguna feromona, hombres tratados y rotos éstos. Puños? Lo mejor que tengas, para el peor daño. Luego se muere. Lo sembrado y cosechado.

Tenía que ver de dónde venía, aunque sin branquias, lo más profundo y largo sin morir. Saber por debajo de la tierra de dónde viene lo que come, mientras otros solo comen, encontrar la raíz aunque no coma. Primero la raíz. Entendía que podía trasladarlas y como él como nadar en el aire para vivir? Pescado, pescado no solo en el mar ni en la selva. Tierra era tierra y la raíz no tiene ojos. No ve lo que sabe pero hace lo que hace y vive. Teniendo ojos hasta se muere. Tampoco es que se quede en ciudades, se los ha hecho para caminar, volar y nadar. Cuando se empieza a creer que la raíz es de uno por escavar y hallarla, empiezan los problemas. Ahora la tierra.

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Ego: ego

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Dos cosas no pueden estar a la vez en el mismo lugar. El ego es una cosa, existen multiplicidad de egos que quieren vencer. Vencer es una posición con respecto a otro, ésta puede ser limpia o amañada. El mejor ego, creemos, es el que sabe ocupar su posición y deja al otro en su posición. No existiría la competencia? No creemos en ella. Si buscamos la igualad y a la vez la competencia (y con ello lo “mejor”) nos parece un error garrafal. Lo que muchas veces nos duele es el tener que escoger uno. Por alguna razón el ego quiere estar en donde está otro como cuando teniendo pieles se busca las de otros, con ello, matar. El ego por lo general siempre está buscando el más allá. Un ego equivocado confunde el antojo del hambre. Un ego más equivocado solo conoce el antojo aunque por ello tenga que matar o sacrificar algo. El ego en algún grado estable, por que nunca lo está, prefiere el silencio a la bulla. La suma de egos buenos no buscaría jamás una guerra. Es justa una guerra? El ego inestable quiere todo para sí y con ello desconoce el compartir. El miedo es como lo vacuo que cambia puede inflamar o hundir al ego y hacer un héroe o un cobarde. Cuando dos egos se quieren unir el miedo casi siempre está presente, más, seguro, en uno primerizo. Si es que la diversidad es lo que más impera, parece que como casi con todo, queremos romperla y buscar lo resaltan-te. Confundido el antojo del hambre, éste último ya no es lo que importa y resalta, si no el contrario: obesidad. Si alguien se queda con la comida que podrían comer dos o tres? El ego inestable confunde y mal usa su libertad. El peor ego es el que no entiende que cada cosa tiene su tiempo y su lugar.

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Noam Lavoisier

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Por lo que parece se dice que debe haber un final para todo inicio. De eso dicho no hemos sido participes, mas cómo podemos afirmarlo? En lo que no cabría yerro sería decir que estamos en lo que es. Y si es el caso que nunca ha habido inicio sino que siempre ha sido? Aceptado eso tampoco podría haber fin. Nos parece también que la ceguera que provoca la muerte y hace que se piense que lo que nos muestra nuestros ojos debe tener un fin tal. El conocer en alguna medida de qué podría estar compuesta una estrella tiene el mismo efecto; en todo caso se le debería encontrar y poner otro nombre a la desintegración que sufre una, en todo caso, también, diferenciar lo vivo de lo no vivo. Algo que nunca ha estado vivo no podría morir. “La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma” parece haber calado profundamente;sin embargo puede ser dudosa ya que en algún caso apoya la tesis que dice que todo inicio como final y a la vez la contradice. Para aceptar lo comilla-do habría que aceptar que la materia siempre ha sido, osea, no podría haber salido de la “nada”. A menos que en alguna de sus transformaciones ésta se haga “nada”, deje de ser, deje de existir. No podríamos decir en ningún caso que el planeta, el sol, en fin todos los astros lleven algo de nosotros, nosotros llevamos algo de ellos. Objetos finitos, tal vez los números del cero al nueve, para formar objetos infinitos. Es esa acaso la transformación que hace a la materia no poder crearse ni destruirse? Con estas dos máximas pareciese que se eliminará toda posibilidad de retórica. A algunos no les gusta la retorica: no deberían llamar a un árbol entonces o llamarlo como a ellos más se les apetezca. Quién los seguirá pues. Entonces, que todo inicio tiene un fin, en esos ojos es solo bla, bla, bla. Aunque claro que no podamos conocer todos los números que existen o pueden existir, conocer un grupo de ellos nos hace creer y decir que son infinitos. Creemos que los números no son ni finitos ni infinitos, de ellos eso no se puede predicar, aunque claro tal vez, el loco que halle la cuadratura de un circulo… se podría decir también de los números que son bonitos y hermosos, pero en verdad son así? Si es que no hubiese quienes denominen al sol, sol éste no sería ni más ni menos bonito. Pero cómo decirle a un biólogo o a un químico o a un físico que eso que se quiere estudiar antes no existía como tal, cómo decirle a alguien que su especie tiene asegurado su vivir. O es que todo ese fuego siempre ardía, o es que ese fuego nunca ha ardido, o es que ese fuego antes solo era material no encendido. Como parece que no hemos sido participes del inicio, pues nunca ha habido tal cosa, sino solo ha habido transformación, tampoco podríamos decir ni aceptar de su destrucción. Qué tan heracliteano es entonces decir que todo se transforma, que todo es guerra?

Diremos y es nuestra creencia que eso que llamamos Universo algún día, en algún momento, no existió. Con qué sustento podríamos afirmar ésto? Con el mismo que está encerrado con las primeras comillas. Si maquillamos a la transformación y en vez de eso la llamamos inicio podría decirse que todo inicio tiene su final y no ser solo palabrería, además de que así como somos testigos de los cambios, también lo somos de los inicios, a menos que se nieguen los embarazos y nacimientos. Por otro lado también parece difícil creer que toda esa materia y materia “oscura” alguna vez no haya sido tal. En la disyuntiva de afirmar que si todo ha sido o “nada” ha sido estamos más tentados, pero solo es eso, de creer en lo primero. Entre decir que nada se ha creado mas solo se transforma y decir que todo lo que inicia acaba no hay empirismos suficiente: están en un mismo nivel. Tal vez también sea importante quienes y cuantos apoyen la moción, tal vez así como arbor pasó a ser árbol, si a muchos les apeteciera creer en la finitud y en la perennidad y aceptar que todo ese cúmulo no fue tal sería así como que uno más uno hacen al dos. Desaparecerían los elementos químicos? Se crearían nuevos? Dice-se que no puede crearse nada.

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