¡Aprende a reseñar tus películas y libros favoritos!

Una reseña es, generalmente, un texto de tipo expositivo y argumentativo. En este, el autor no solo presenta el contenido del producto que ha elegido (por ello expositivo), sino que también se encarga de emitir un juicio sobre él (por ello argumentativo). Para realizarla es necesario tener conocimiento del objeto que se pretende analizar: una obra literaria, una película, una muestra de arte, un ensayo, una danza, entre otros. Este conocimiento se expresará a través del recuento de las ideas o aspectos más resaltantes del elemento elegido, además de señalar a los individuos u organizaciones involucradas en su creación. En tanto se emite una opinión que presenta una carga valorativa, el redactor deberá especificar su sesgo ideológico (lugar de enunciación, influencias, intención, nivel de experticia en el tema a tratar) para que el lector esté al tanto de la manera en la que se han construido sus apreciaciones. En ese sentido, las reseñas cumplen una función importante, pues se formulan como un acercamiento a una obra que puede despertar el interés de la población.

Sus características
La reseña, en tanto texto expositivo-argumentativo, se caracteriza por lo siguiente:

– la objetividad, aquella que valora de manera justa y pondera tanto el contenido como la estructura del objeto analizado;
– la capacidad de síntesis, aquella que parte de una selección de citas relevantes para luego, en pocas páginas, señalar su importancia;
– la capacidad de análisis, aquella que revela la estructura particular del objeto, así como el discurso que pretende dar a través de los distintos signos que presenta el objeto; y
– la valoración crítica sustentada, aquella que incluye reflexiones que se apoyan en el análisis realizado.

Sus partes
En general, las reseñas mantienen una estructura determinada. Esta se ordena de la siguiente manera:

Título de la reseña: Normalmente, los títulos de las reseñas inician con la palabra “reseña” seguida del título de la obra acerca de la que se escribirá. No obstante, también es posible utilizar un título que refleje un juicio valorativo particular.

Autor de la reseña: Es importante señalar desde el comienzo el título del autor.

Referencia de la obra: En esta sección, se detallan los elementos que pueden servir para identificar la obra acerca de la cual se escribirá. Estos datos son el autor, fecha, título, subtítulo, edición, editorial, ciudad, paginación, etc.

Ubicación del autor y de la obra: Para que una reseña resulte completa, es necesario ubicar al autor y la obra en un eje temporal. En primer lugar, se realiza una presentación del autor, de las publicaciones que ha hecho, de sus logros más importantes, del tipo de relación que la obra reseñada guarda con otras obras del mismo autor u otros autores, rasgos más importantes de la obra reseñada, entre otros.

Contenido de la obra: En esta sección de la reseña, se debe sintetizar con claridad y precisión las ideas o hechos más resaltantes de la obra.

Juicio crítico: Es la parte final y más importante de una reseña. Se busca exponer la interpretación del reseñador acerca de la obra sobre la base de argumentos sólidos y concisos. Es gracias a este juicio de valor que el lector tendrá una reacción positiva o negativa acerca de la obra reseñada, por lo que se debe otorgar especial énfasis a esta parte.

¿Por qué Hambre de poder?


Por Paul Bustamante, Ximena Cáceres, Mariana Carlin, Piero Gómez y María Belén Milla

Acaba de estrenarse la reciente película del ya conocido director John Lee Hancock, quien cuenta en su nómina un historial de fracasos, El álamo, uno de los más grandes fracasos en taquilla, y éxitos. Resulta importante recordar que él es quien dirigió El novato (2002) y Un sueño posible (2009), película que devolvió protagonismo a Sandra Bullock y le permitió ganar la categoría a Mejor Actriz en los Premios Óscar del 2010 por el papel de Leigh Anne Tuohy, una mujer adinerada que rescata de la mendicidad y apoya la carrera del exitoso jugador de fútbol americano Michael Oher.

Hambre de poder es una historia basada en la vida real que cuenta cómo Ray Kroc, el protagonista de la película, logra que un negocio local y próspero de hamburguesas, cuyos propietarios eran Dick y Mac McDonald, se vuelva una franquicia multimillonaria, para lo cual cometió una serie de acciones cuestionables. Ray Kroc es presentado como un hombre trabajador de clase media que se dedica a vender diferentes productos. Para ello, se ve obligado a realizar tediosas visitas a distintos centros laborales: si vende portalapiceros, visitará oficinas; si quiere que le compren máquinas de helado, restaurantes. Su día laboral, normalmente, no suele ser muy productivo en tanto que no logra vender los productos que ofrece, hasta que conoce a los hermanos McDonald. Mac y Dick, son dueños de un próspero restaurante de hamburguesas: McDonald’s. Kroc se contacta con ellos, en un principio, para asegurarse de que no existiese un error en la orden de pedido: los hermanos habían solicitado 6 máquinas de helado, mediante las cuales podrían preparar más de 30 helados de manera simultánea. Al comprobar que esa era, efectivamente, la solicitud, Kroc visita el restaurante de comida rápida y Mac, amablemente, le ofrece un tour por el local. Más adelante, los hermanos le cuentan cómo logran la rapidez del pedido mediante lo que ellos denominaron “el sistema de velocidad”.

Kroc, hombre audaz, se percata de que está delante de un concepto en extremo lucrativo y logra firmar un contrato con ellos para formar parte del negocio. Ahora, él se dedicaría a convertir un negocio mediano en una inmensa franquicia, pese a las dudas iniciales de los McDonald. En este momento, empieza el cambio radical en la vida del protagonista: pasó de ser un modesto hombre de ventas a un feroz secuaz del sistema capitalista, quien conseguiría, más adelante, formar una franquicia multimillonaria.

Mediante una serie de leguleyadas, logra controlar el negocio de los hermanos y apoderarse del nombre de este. Finalmente, los McDonald no tienen otra opción más que llegar a un acuerdo legal con Kroc, quien les ofrece, aproximadamente, un millón de dólares a cada uno y les promete, mediante un apretón de manos, el 1% de las futuras ganancias de McDonald’s por la compra de sus partes de la empresa, lo cual, por supuesto, nunca se cumplió.

El título de la película es muy sugerente: juega con la idea del tipo de negocio al que se dedica el protagonista, es decir, la industria de comida, y con la fijación de este por lograr el éxito económico. Lo que ocurre con Kroc es que realmente tiene hambre de poder y, en el camino al “éxito”, deja una trayectoria turbia, lo cual se demuestra en la “viveza” de este al apropiarse de una idea ajena, al abandonar a su familia, y, también, como se mencionó previamente, al no honrar la promesa con los hermanos McDonald, sellada mediante un apretón de manos. Esto último destaca dentro de la serie de acciones reprochables por parte del protagonista, pues darse la mano es un símbolo de mutuo acuerdo y representa un compromiso de honor que, aunque no legalmente, juega un papel muy importante dentro de la sociedad debido a su fuerte significado simbólico. Finalmente, la realización del sueño americano está manchado por una serie de acciones cuestionables, pues, aunque este se alcanza, es a costa de otros.

Durante la película, al principio y al final, el protagonista realiza un speech sobre la importancia de la perseverancia y persistencia, un discurso por de más conocido que, en este caso, enmascara la idea de que el fin justifica los medios. Menciona en este que lo que logró se debió a esos dos principales factores y que la educación y la genialidad no son elementos necesarios para lograr ser multimillonario. Así, atribuye su prosperidad en el mundo de los negocios a elementos positivos (persistencia, perseverancia) e invisibiliza lo feo de la historia: la corrupción moral y la traición a sus socios al aprovecharse de vacíos legales para apoderarse de la empresa y al incumplimiento de su promesa.

En conclusión, el protagonista es presentado por el productor y director así: primero, como un hombre simpático de trato con intenciones de alcanzar una posición económica importante y que, gracias a su perseverancia, logra firmar un contrato con los hermanos McDonald. Luego, conforme se desarrolla la película, comienza la degradación moral, aunque esta no es expresamente criticada en la película: solo se presentan los hechos sin un mayor juicio valorativo hacia las acciones de este, como una especie de narración objetiva de los hechos (si es que se puede hablar de objetividad en una narración), lo cual no se considera intrínsecamente negativo, pues los directores y productores no tienen por qué considerar el arte como un medio para criticar el sistema; por el contrario, pueden considerar el arte como un medio en sí mismo: el arte por el arte.

 

A continuación, se presenta otro ejemplo de reseña; esta vez, la de un libro científico. La reseña fue realizada por el escritor español Manuel Alfonseca Moreno.

 

RESEÑA DEL LIBRO Mitología materialista de la ciencia
Francisco José Soler Gil
Madrid: Encuentro, 2013; 332 pp.

Mitología materialista de la ciencia es el último libro en castellano de Francisco José Soler Gil, quien ya ha publicado varios libros sobre temas emparentados con este, notoriamente Lo divino y lo humano en el universo de Stephen Hawking (2008). Soler está especialmente preparado para abordar estas cuestiones, pues ha realizado estudios de física y filosofía, y está formado, por tanto, en las dos disciplinas de que trata este libro, ciencia y filosofía, cuya interacción mutua es precisamente lo que se aborda aquí. Soler es doctor en Filosofía por la Universidad de Bremen y miembro del grupo de investigación de Filosofía de la Física de la citada universidad. Actualmente es investigador Ramón y Cajal en la Universidad de Sevilla.
Nunca se repetirá bastante que el materialismo no es parte de la ciencia, no es el resultado de experimentos científicos o de teorías más o menos contrastadas, sino que constituye un marco filosófico previo, dentro del cual se interpretan esas teorías y esos descubrimientos. Y sin embargo, la mayor parte de los científicos, incluso los más famosos, lo ignoran por completo. Basta leer el principio del libro El gran diseño, de Stephen Hawking (escrito con L. Mlodinow) que empieza así:

La filosofía ha muerto… Los científicos se han convertido en los portadores de la antorcha de los descubrimientos en nuestra búsqueda de conocimiento.
Es curioso que diga esto, porque el realismo de modelos, la única aportación relativamente original de este libro de divulgación científica, es pura filosofía.
¿A qué se debe que un científico de la categoría de Stephen Hawking no se dé cuenta de que está haciendo filosofía y no ciencia, y por lo tanto se contradice a sí mismo, puesto que declara muerta la filosofía? Sin duda, a que casi todos los científicos materialistas confunden la interpretación filosófica de la ciencia con la propia ciencia. Están tan acostumbrados a partir de la postura materialista, que ni siquiera se dan cuenta de que eso no es ciencia, sino filosofía. No es física, sino metafísica. Por eso digo, por segunda vez, que la tesis de este libro nunca se repetirá bastante: porque los errores deben señalarse para que sea posible corregirlos, y este error lleva ya con nosotros demasiado tiempo. Como señala acertadamente Soler en el título de su libro, se ha convertido ya en mitología.
El libro de Soler se divide esencialmente en tres partes bien diferenciadas que estudian, respectivamente, los tres campos de la ciencia en los que tiene más influencia la mitología materialista: la evolución, la neurociencia y la cosmología. En cada una de estas partes, el autor sigue, con más o menos libertad, el siguiente planteamiento:
Primero se describen los argumentos que suelen proponerse en favor de la aplicación del modelo materialista a esa rama de la ciencia, y sus consecuencias.

A continuación se plantea un modelo diferente, que parte de la existencia de Dios y de la transcendencia.
En una tercera fase, que a veces es larga y compleja, se comparan los dos modelos, resaltando las diferencias entre ambos y las respuestas de cada uno a los argumentos del otro.
Los argumentos presentados por el autor en favor de su tesis son abundantes y, para mí al menos, convincentes. Tan solo me parece algo incompleta la discusión sobre el famoso argumento de C.S. Lewis (a quien no se menciona) en contra de la postura materialista, desarrollado después por Alvin Plantinga y Victor Reppert, al que Soler dedica cierto espacio en el capítulo sobre la neurociencia (las secciones 5.2 y 5.3).
Son también muy interesantes las reflexiones finales del último capítulo, que analizan las consecuencias —negativas— que podría tener para la ciencia la prolongación de la situación actual de divorcio entre los resultados científicos, que son innegables, y su interpretación filosófica, especialmente en la vieja Europa, porque en otras partes del mundo la mitología materialista está mucho menos implantada en el imaginario popular.
Finalmente, quiero señalar un problema que afecta, no solo a este libro, sino a casi todas las obras modernas, incluida alguna de las mías: las referencias basadas en direcciones de Internet no siempre son de fiar, pues cambian o desaparecen con gran rapidez. Por ejemplo, la que se menciona en la nota al pie número 72, de la página 75, ya ha cambiado de sitio. Por eso, algunas publicaciones suelen añadir a este tipo de referencias la fecha en que fue accedida por última vez por quien la cita, para curarse en salud si desaparece o cambia. No es una buena solución, pero es difícil encontrar otra mejor. Si a alguien se le ocurre alguna, me gustaría conocerla.

Por Manuel Alfonseca Moreno
Universidad Autónoma de Madrid

Bibliografía
ALFONSECA, Manuel
2014 “Reseña del libro Mitología materialista de la ciencia”. Revista Arbor. Madrid. v. 190, n.
767, p. a144. Consulta: 19 de abril de 2017.
http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/viewArticle/1946/2252
MORENO, Francisco; Norma MARTHE y Luis REBOLLEDO
2010 Cómo escribir textos académicos según normas internacionales. Barranquilla:
Universidad del Norte.

Fuente de la imagen 1
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Fuente de la imagen 2
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Elaborado por Mariana Carlin, Piero Gómez, María Belén Milla, Ximena Cáceres y Paul Bustamante

Puntuación: 5 / Votos: 1

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