Archivo por meses: abril 2017

Una visita por el Cusco

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Ya mismo llegamos, un poco más, por esta curva hay que seguir subiendo… Parece que por acá se va a Sacsahuamán. Seguramente, me recuerda viajes anteriores. Mira, allá esta la Iglesia, se ve diferente de cerca que desde la Plaza de Armas. Vaya, llegamos, ahora parece que estaba más lejos, ¿seguimos subiendo? Mejor miremos el panorama que tenemos, se ve muy bien, ha valido la pena hacer el esfuerzo.

Realmente Cusco es bello también como ciudad y vale la pena caminarlo por sus calles, especialmente las que dan al pie de la plaza de armas. Uno encuentra siempre vericuetos, tiendas pasajes, vistas, imágenes diversas. Se hace una muestra muy simpática. Pero ya no teníamos mucho tiempo, después que habíamos visitado el templo del Koricancha y le dedicamos un buen tiempo para apreciar su diversa arquitectura, tanto pre inca, inca y española (como templo de Santo Domingo). Un templo realmente imponente, hermoso en su diseño e imponente por su componente litio bastante amplio, todo un fortín.

Las vueltas nos condujeron a cenar en un restaurante turístico, donde repusimos fuerzas, sabores diversos y una chicha jora “apiñada”, nos decían para rebajar el amargor que podía tener. No dejó de sorprendernos tal fusión, muy determinada por el comercio turístico que por una aguda explicación de mestizajes. Que las hay y muy diversos, tanto en las comidas como en la música, las cerámicas y otros varios. Como por ejemplo, comer una pizza (¡!) en Cusco adosada de ingredientes locales, la verdad, buenísima.

Algo que llamó de modo especial nuestra atención fue el tomar un café en un local al azar. Resultaba que el dueño era uno de esos emprendedores muy atentos y entusiastas con lo que hacen. No bien pedimos un café e hicimos un comentario demás, vimos que se asomó, como viendo de quién se trata. Degustamos nuestro pedido, combinado con un postre de moras. Observando bien el local, notamos que había una tostadora de café en la entrada. Varios afiches explicando la producción de café de la zona de La Convención y Lares; los atributos del café orgánico, el cual también era producido por el cafetín donde estábamos.

Hacia el frontis, nos encontramos con cafeteras de lo más diversas, todas útiles para preparar café, es decir, para el “pasado” del café. Ya estábamos por pagar la cuenta y preguntamos algo más sobre el tipo de café, el cual había estado bastante agradable. El dueño, bastante muchacho, salió de su espacio de atención y acercándose a nuestra mesa soltó un conjunto de conocimientos sobre el café, su quehacer en el restaurante, la historia de su pequeño negocio que ya estaba empezando a salir adelante, la importancia del intercambio de experiencias y de apoyarse en el impulso de sus iniciativas. Es decir, un apasionado por su actividad, por su labor, que nos dejó gratamente sorprendidos.

Fue algo tan delicioso como el café que probamos, la visita a Cuzco, la conversación diversa de los paseantes… Estamos constatando inquietudes y emergencia de proyectos diversos en diversas partes por las que uno va. Qué bien!

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 27 de Abril de 2017

Es posible construir la paz

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A veces me pregunto cómo podemos nacer de nuevo a éste mundo, donde los avances tecnológicos no nos han traído soluciones apropiadas a la convivencia mundial. Decimos estar mejor comunicados con los celulares de última generación, la internet que fluye cada vez con más potencia, las tablets y lap tops que cada vez se encuentran más portátiles y dinámicas. Sin embargo, no llegan a todos, pese a que se han extendido y la juventud pugna por su acceso cada vez mayor y generalizado. Se puede decir que estamos cada vez más interconectados.

Pero los problemas centrales al mundo, al país o a nuestra región, no siempre están presentes en esas idas y vueltas de la comunicación. Algunas temáticas sí, pese a ser en algunos casos materias de controversia (diversidad sexual, migraciones, derechos de los niños/as, aborto, etc.). Algunos ya se han ido incorporando desde hace varios lustros, como la pobreza, el medio ambiente o género, al punto que parecieran que se hubieran domesticado en algunos aspectos y están presentes pero no se avanza necesariamente en resolverlos.

Otros temas más críticos son los relativos a las guerras, puesto que se piensa a veces que son temas de “orden interno” a los países que involucra. O el terrorismo internacional, se ve como un tema de “especialistas” o sólo resolvible por las grandes potencias, como si la sociedad civil no pudiera hacer nada o no fuera materia de su incumbencia. Sin embargo, dichos temas –como todos los temas que atañen a personas especialmente, involucran poblaciones- no pueden estar ausentes de nuestras preocupaciones.

Hoy, por ejemplo, la guerra existente en Siria nos atañe, así no lo queramos aceptar. Debiera afectarnos, con la sola noticia de tanta muerte de población civil que se justifica de tan diversas maneras… (ya va llegando al medio millón de personas). O no nos importa porque esta ISIS presente (el llamado “Estado Islámico”); porque son parte de una oposición beligerante que ha roto las reglas de juego “democráticas”; porque están usando gases tóxicos “prohibidos”… Uno se pregunta, ¿no debiera la guerra misma prohibirse? ¿Es válida cuando se defiende unos intereses y no otros? ¿Por qué en ella no concuerdan criterios comunes EE.UU., Rusia y China? ¿La ONU?

Realmente debiéramos desde la sociedad civil levantar una gran cruzada mundial que exija a todos los implicados “Alto a la guerra en Siria. Alto a las guerras.” Ojalá todos los países lo pudieran convertir en una política de Estado, al menos en América Latina. No puede ser posible que no nos afecte la muerte de tantas personas, civiles y no civiles. Es que ya llega la hora de decirnos BASTA de guerras como forma de resolver conflictos y diferencias. O como forma de imponer intereses y poderes geopolíticos. Como forma de hacer negocio con la pólvora y toda la carrera armamentista que engrosa los bolsillos de tan pocos (“¿empresarios?”).

Necesitamos ser más razonables en nuestro mundo. Hacer uso de las nuevas tecnologías para crecer en bienestar de toda la población y no de unos pocos. Cada ser humano es alguien tan respetable como mis padres, mis hijos o mis amigos/as. Nadie sobra todos somos necesarios, debemos hacernos necesarios e integrarnos.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 24 de Abril de 2017

De búhos y noches interesantes

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Pedro se animó a ir y yo le dije que yo podría a partir de las 7 pm. Quedamos ese viernes (21 de abril) en vernos en la casa, aunque otros detalles retrasaron nuestra partida a la “Noche de la filosofía”. ¿Vamos a la Casa de la Literatura o al Centro Cultural? Terminamos yendo al segundo, con mucho ánimo y expectativa, quien lo dijera, “una noche de la filosofía, qué locos para haber pensado una cosa así, primera vez que se hace, creo”; “Interesante que la PUCP se plantee algo así en sus 100 años”, fueron nuestros comentarios.

Nos sorprendió encontrar a mucha gente joven en el público que caminaba indistintamente por los distintos pisos del edificio del Centro Cultural. No es que hubiera demasiado público en todo el local pero se llenaban normalmente las aulas destinadas a cada presentación en simultáneo, en las cuales se podía contar entre 40 a 50 personas. Era admirable para el propio ponente que ya a las 11 pm mencionaba “esperaba tener unas 10 personas de público” o “pensé que mi presentación iba a ser un monólogo”.

Estuve en unas cinco ponencias, suficiente para recorrer una diversidad de temas como el periodismo y una reflexión vinculada a Sócrates. El psicoanálisis y la filosofía, vinculada a la reflexión sobre el tiempo y una exposición fotográfica de varios autores que se realiza también en el mismo Centro Cultural, la misma que alcanzamos a ver algo rápido, pero interesante en la comprensión diversa sobre el tiempo (desde la fotografía) y sus lugares comunes y obvios en nuestro lenguaje (como que todos siempre estamos hablando en un tiempo pasado, presente o futuro).

Recorrimos la opción de la amazonía, las poblaciones indígenas y la filosofía, desde la cual se apuntó que mejor es hablar de cosmovisiones y paradigmas antes que de filosofía, si bien desde ellas se puede situar o encaminar pensamientos filosóficos. También estuvimos en temas de filosofía y política en los tiempos modernos, así como lo referente a la llamada “posverdad” que nos pareció interesante de modo especial.

La posverdad está referida a aquellas opiniones que se plantean como válidas, más allá de si se corresponde o no con hechos objetivos que las validen. Lo que termina imponiéndose como válido es la afirmación que se hace sobre algo y la fuerza subjetiva que provoca en los receptores de las mismas que la dan cómo válida o la aceptan tal cual (a pesar de que no se corresponda con algo verdadero).

Se puso ejemplos tan evidentes como que en la última campaña electoral de los EE.UU., Donald Trump (actual presidente en ejercicio), hizo en varias ocasiones afirmaciones totalmente fuera de lugar como afirmar (más de una vez) que el entonces Presidente Obama era el fundador del llamado “Estado Islámico” (organización que actúan en el oriente medio y que está catalogado de terrorista). O que en las redes sociales se difundiera y tuviera eco en cerca de 1 millón de personas la noticia de que el Papa Francisco apoyaba la candidatura de Trump. En fin, es un tema (la “posverdad”) para seguir abordando.

Como cierre de la “noche de la filosofía” terminamos viendo una película coreana (“Goksun” o El Extraño), a la cual caímos por azar y, si teníamos algo de sueño a la 1 am, ya no nos permitió pestañear, porque se trataba de una película bastante cargada de acción, terror y misterio, reflexión sobre las creencias y el tema del mal en el mundo… Fue una noche muy interesante y agradable. Esperemos se repita.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 23 de abril de 2017

Dios trabaja así. 50 años de la CVX – Mi testimonio

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El siguiente es un testimonio pedido de mi presencia en dos asambleas mundiales CVX, como parte de mis responsabilidades en el Consejo Nacional CVX. Fue preparado para un evento en la UARM realizado el 30 de marzo 2017.

En mi caso, Guillermo Valera, participo de grupos vinculados a la labor jesuita y su espiritualidad desde 1974, cuando era estudiante del colegio San Ignacio de Loyola de Piura. Participo de CVX Siempre desde 1976; he tenido ocasión de ser miembro del Consejo Nacional CVX entre 2002 y el 2008, y he participado en dos asambleas mundiales en Nairobi, Kenia (2003) y en Fátima, Portugal (2008). Debo decir que me siento uno más en CVX, que los muchos años no me hacen mejor que cualquier otro ceveco o ceveca, y que me llena de mucha gratitud poder hacer cada año una experiencia de ejercicios espirituales y animar a otros a que hagan similar experiencia.

Quiero en éste breve testimonio, detenerme básicamente en lo que viví en las asambleas mundiales CVX en las que participé y, desde allí, recordar aspectos que nos son significativos. En el caso de la asamblea de Nairobi (2003), desde el lenguaje se nos marcó una experiencia que fue muy sentida. Karibu es un término soajil (lengua autóctona de Kenya) y significa “bienvenido”; esa fue la manera espontánea como nos sentimos todo el tiempo que estuvimos por Nairobi.

Desde la realidad del África, desde problemas tan descarnados como el Sida, se nos invitó a ser comunidad y cuerpo apostólico. Desde allí se nos invitó a crecer y a responder al llamado del Señor. Cada uno desde la realidad concreta de su país, pero poniendo especial atención a esa realidad africana que golpeó la puerta de nuestros corazones y que nos enseñó a amar un poco más y a renovar en él ese camino de seguimiento a Cristo.

Se puso de relieve el drama de quienes sufren de SIDA, constatando que era un mal que se añadía a tantos otros de violencia, refugiados y pobreza en general que nos hacían ser conscientes de lo dura que puede ser la miseria. En ese contexto, con mucha facilidad se podía hablar de gente que muere por millones cada año en el África.

Fueron días que nos remecieron y nos generaron sentimientos muy encontrados. Pero no dejó de acompañarnos el sentido de esperanza y alegría que, a ritmo de los tambores y del baile propio del África, nos hacían vivir con muchos matices las realidades que se abrían en el panorama y las cosas que eran posibles de hacer (o ya se venían haciendo).

Crecer como cuerpo apostólico recorrió como hilo conductor todos los puntos y temas abordados por la Asamblea de entonces. De manera sencilla se nos invitó a discernir y orar qué tipo de comunidad es la que queremos construir desde la Iglesia y la realidad que vivimos, en cada ámbito nacional donde estamos y en el mundo entero como comunidad universal de CVX. Nos detuvimos en cómo aprendemos a ser comunidad, compartiendo las diversas responsabilidades que ella supone, como comunidades discernientes que van asumiendo una misión común a través de un compartir de nuestras vidas y haciéndonos parte de la vida de cada uno de los integrantes de la comunidad. Para dar testimonio en cada dimensión de nuestro ser y actividad (ciudadanía, familia, trabajo, pastoral), compartiendo desde el discernimiento en comunidad lo que somos y hacemos. Asumiendo un sentido de envío comunitario en eso mismo que hacemos y nos sentimos llamados a realizar, creciendo con el acompañamiento y valoración que la comunidad realiza con cada uno de sus integrantes.

Encaminando a que la CVX, tanto desde su dimensión mundial, pasando por sus expresiones regionales y nacionales, hasta llegar a cada ‘comunidad pequeña’, pueda hacerse responsable a sí misma de su funcionamiento y desarrollo de sus propias capacidades (incluyendo sus respetivas finanzas). Sólo así se podría hablar de una comunidad que crece en madurez y libertad.

Cinco años más tarde, en Fátima, Portugal (2008), se volvería a profundizar de dicha reflexión y propósitos. Su significado no sólo estuvo en todo lo que se pudo compartir como vivencia de la comunidad mundial, sino en lo que pudimos recoger como sentido actual de nuestro llamado a ser y vivir en CVX. Sabiendo discernir los signos de los tiempos desde el cambio de época que nos había tocado vivir. Poniendo un especial énfasis en el llamado a ser profetas de nuestro tiempo, tanto individual como comunitariamente.

En Fátima también reconocimos que no resulta fácil reconocer la obra de Dios en nuestro mundo roto. Sin embargo, a través de símbolos, cuando no en palabras, quisimos afirmar con mucha esperanza que nuestras historias son parte de la Gran Historia del amor salvador de Cristo.

Abreviando, cinco signos fueron los que más nos marcaron más y fueron los más desafiantes:
º Fidelidad a las orientaciones de Nairobi
º Unidad en la diversidad
º El llamado a vivir como una comunidad profética de laicos
º Una mayor identificación con la misión de Cristo para llevar la buena noticia a los pobres, y
º Ampliación y profundización de las redes de colaboración.

Ese ha sido parte de nuestro caminar y que fue colocando algunos ladrillos para irnos dando luces. Ladrillos que nos han permitido una importante continuidad institucional en los últimos 15 años.

Un abrazo fraterno a cada uno.

Guillermo Valera M. – CVX Siempre
29 de marzo 2017

Resurrección y camino

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¿Resucitó Jesús realmente? ¿Podemos dar fe de ello realmente en el mundo? Diera la impresión de que no. Parece que hubiéramos avanzado tan poco en los temas de convivencia, pareciera que la vida humana sigue significando muy poco en muchos lugares y para cada uno, cuando permitimos que haya tanta muerte en el mundo, especialmente por las guerras (Siria, ¿qué decir?), por la pobreza y la desnutrición, por las enfermedades curables que siguen matando…

Nosotros también creemos que no hay muerte sin resurrección de Jesús, una cosa no se explica sin la otra. Si en ello estamos hablando de cómo Dios, el amor de Dios, se nos reveló a través de su hijo, como testimonio pleno del mismo, y pasó por el drama de lapasión y la alegría de la resurrección. ¿No debiéramos entender que para todos los problemas del mundo existen (o pueden existir) respuestas y soluciones que nos son posibles de encaminar como sociedad? No es difícil constatar que estamos en un mundo que puede caminar sin sentido aparente o con poca (o ninguna) brújula u horizonte.

Sin embargo, consideramos que habitamos un mundo pleno de sentidos. Empezando porque la existencia de la vida en general (y de la vida humana en particular) necesita tener algún sentido razonable para que se dé (la de cada ser humano); no existimos sólo por azar. Felizmente nos han hecho (somos) seres inteligentes, lo cual permite darnos cuenta de ello y de muchas cosas más en el mundo. Más bien y normalmente, nos va a corresponder descubrirlo y convencernos de ello para sintonizar con el propósito de que una vida mejor para todos es lo que mejor le puede convenir a cada uno (así como de modo colectivo o societario), considerándolo en la realización del bien común de todas las sociedades y en todas sus dimensiones.

Hablar de Jesús, podría ser como hablar de personajes que marcaron la historia de diversas maneras como el Che Guevara, John Lennon, Mijail Gorbachov, Albert Einstein, Mahatma Gandhi, Martin Luther King y tantos nombres que podríamos recordar. Sin embargo, una singularidad en Jesús fue su paso tan casual por la historia del medio oriente y que llega a ser quizás el primer personaje global, el mismo que establece un antes y un después universal en la historia.

Todo a partir de un modo de vivir, al que nos invita a todos desde una lógica y estilo de vida fundado en el amor. Y no por eso fue sólo un “romántico”. Un amor que se centra en la valoración de la persona humana y de la naturaleza en todas sus dimensiones y que busca reconocerse, construirse y realizarse en todas las personas que existen, han existido y vendrán más adelante. ¿Es eso posible? Hasta se fundó una iglesia por sus seguidores y salieron otras tantas en su caminar histórico. Pero no se ha logrado realizar adecuadamente su mensaje ni su práctica.

Hoy tenemos el privilegio de contar con un Papa como Francisco, quien es un verdadero profeta de nuestro tiempo, aunque todavía poco se le escucha o se le reconoce a través de las decisiones mundiales que deberían acarrear varias de sus propuestas. Sin embargo, él navega como todo un Cristo de nuestros tiempos modernos de la internet y de las tecnologías de la comunicación, arando en el desierto, como gota de agua en un océano.

Él es camino de resurrección y nos da pautas de cómo corresponde resucitar hoy a Jesús en nuestras vidas. Sigámoslo como a Jesús!

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 17 de Abril de 2017