Archivo por meses: mayo 2017

¿Trump o trampa?

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El Sr. Trump, presidente de los Estados Unidos es un riesgo para los EE. UU. (por cierto, y para todo el mundo). Diera la impresión que en su reciente gira al exterior, lo que más le interesara fue movilizar la carrera armamentista en el mundo y darse un velo de “paz” con la entrevista tenida con el Papa Francisco.

Por más loco y provocador que sea el presidente de Korea del Norte (Kim Jong-un), probando misiles diversos, la respuesta no puede ser la bravata de amenazar incluso a China con el propio poder militar, movilizando portaviones militares de alta potencia por mares ajenos a sus costas. Por más terrorismo existente como amenaza, la reunión de la OTAN (Tratado del Atlántico Norte) no puede resumirse en exigir presupuestos más relevantes para invertir en gastos militares o afines. Quien dijera que en el medio oriente lo principal pasaba por ir a confrontar al Estado Palestino y venderle armas a Arabia Saudita, cuando se tiene directa responsabilidad en la existencia del llamado “Estado Islámico” y no se establece un acuerdo claro sobre su abordaje.

Por último, qué duda cabe que las guerras son de lo más dañino para cualquier ecosistema y ya las venimos sufriendo cada vez con efectos más mortíferos. Arriesgando impresiones, pareciera que no se quiere tener conciencia de culpa sobre sus desenlaces, tan así que el Sr. Trump no ha tenido mejor idea que plantearse la salida del llamado “Acuerdo de París” que promueve compromisos de los Estados sobre el medio ambiente y pretende su defensa a nivel mundial, aún sin tener compromisos muy sólidos. ¿Qué tan vinculadas están los diversos hitos generados en la primera gira oficial del recientemente elegido presidente de USA? Se presta para muchas especulaciones.

De allí, es entendible la enorme frustración que expresaban los rostros de diversos líderes mundiales que tuvieron que estrecharle la mano a Trump, entendiendo que era más por compromiso, diplomacia, buenas formas y muy poco más. Ni el atractivo de esposa e hija que acompañaron la gira sirvieron para paliar la disparidad de quien se ha presentado como niño engreído y malcriado, sintiéndose “dueño de la pelota” y con capacidad de imponer sus propias “reglas de juego”.

En todo éste desmadre, ya no es curioso que Estados como Arabia, Israel y Rusia, fueron los que menos tuvieron roces en éste tinglado de intereses. ¿Habrá que leer con cuidado sus significados? Pareciera, de otro lado, que lo principal que moviera al Sr. Trump fuera, además de los negocios de sus empresas, decirle al mundo que EE.UU. sigue siendo la principal potencia mundial y que EE. UU. es él mismo. ¿Una nueva versión de “el Estado soy yo”? ¿Una nueva manera de autojustificar la carrera armamentista en el mundo?

Ayudar a extender la tensión mundial para obligar a tomar decisiones abrazados por el miedo es una estrategia muy antigua. Nos queda preguntarnos: ¿Cómo podemos abrir un camino distinto en el mundo que se condiga realmente con la paz? ¿Cómo generar un camino de paz desde la sociedad civil en el mundo… Es solo un sueño y nada más? ¿Los sueños, sueños sólo son? Es quizás hora de obligarnos a una lucha más activa por la paz. A salir de la modorra y dejar atrás las pesadillas.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 31 de mayo de 2017

Hay muchas cosas

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Hay muchas cosas por las por las que agradecer siempre. El sentido del amor de una madre por supuesto, aunque lo visibilizamos en un día especial, para tenerlo de modo especial presente. Sabiendo que no hay día que podamos olvidarnos de ello, aunque lo normal es que nos olvidamos diariamente del hecho, aunque hacemos el esfuerzo por tenerlo presente y tratamos de acoger y retribuir esa maravilla, esa gracia, esa manera de aprender a amar que nos viene de muy pequeños.

Tema sobre el que damos vuelta de página muy seguido y estamos obligados a no olvidarnos de ello, a tenerlo muy presente. Porque de alguna manera a todos nos corresponde amar como una madre ama, espontáneamente sabe amar, como de alguna manera Dios nos revela su amor, ese amor que corresponde a sabernos seres humanos, llamados a descubrir nuestro ser y realizarnos en él, en el propósito de obrar el bien, de ser solidarios y personas de servicio.

Lo anterior lo podemos trasladar a diversas situaciones. Una de ellas es cómo tenemos en cuenta a quiénes nos rodean, las personas que solemos considerar amigos, amigas. Cómo consideramos la amistad, el compartir, las experiencias… Todas están hechas de relaciones entre personas, pocas, varias, muchas… no importa, ya que se trata de personas y todas son importantes, por más que nos empeñamos muchas veces en hacer diferencias, exclusiones, divisiones.

Pensar que nunca terminamos de aprender a ser humanos y conducirnos como tales. Muchas veces pensamos que esa es tarea del hogar; o de la escuela o los diversos niveles de la educación que podemos recibir; o la manera como nos hacemos ciudadanos… Quizás un poco de todo. Habrá que incluir en ello a los medios de comunicación social, la internet, las diversas modas de telefonía. Pero nada de ello nos resuelve el tema de ser humanos, de saber relacionarnos, de saber convivir entre unos y otros, más aún si somos o nos sentimos diferentes. Ya sea por sensación subjetiva, ideas, personalidades, creencias, estatus, vivencias, perspectivas, paradigmas, culturas… Hay tantas maneras de ser distintos y qué bueno.

Pero no lo entendemos como riqueza y abundancia, sino como competencia o rivalidad. No es signo de complementariedad u horizontes diversos posibles, es más motivo de sospecha y de mezquindad solapada. Se dice (decimos) “es muy humano”. Es real, estamos marcados por la envidia, la rivalidad excluyente, el poco aprecio de los valores del otro, el desdén por los éxitos del vecino o (incluso) de mi equipo. Qué sociedad es ésta que nos encamina de maneras tan contradictorias… Y todo eso es parte también de nuestra “humanidad” que no tenemos que rechazar pero si saber que se da, que existe en nosotros (en cada uno), y que tenemos que saber discernir y encaminar de la mejor manera. No negarla, sí saber integrarla.

El amor de una madre como de un padre; de un hijo o hija, de un abuelo o una nuera. Todos son caminos que oradan positivamente nuestros egoísmos mal llevados, mal encaminados, mal integrados o “mal nacidos”. El amor es lo que nos hace humanos y nos da ese distintivo de desinterés. Pensándolo bien, nada más contrario a una lógica de mercado capitalista, donde prima el interés no sólo individual sino el interés por obtener la mayor ganancia, a costa de lo que sea si ello es permitido o no hay obstáculo a que se plasme de cualquier manera.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 29 de mayo de 2017

Darnos tiempo para vivir

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Hay cosas diversas por las que uno tendría que detenerse y no siempre se hace. Vamos cada día muchas veces “como viene” y pensamos que cuando nos toque volver a echarnos en nuestra cama a descansar nos daremos un momento para “procesar”. Quizás no empleamos adecuadamente algunos momentos que debieran servirnos a ello, como cuando vamos de un lugar a otro (en el transporte público al menos); cuando esperamos que nos atiendan en alguna diligencia; cuando estamos haciendo ejercicios físicos (si los hacemos en un gimnasio o por nuestra cuenta).

El asunto es que podemos dar un espacio para procesar lo que nos transcurre, detenernos, hacer una pausa. Y, normalmente, lo hacemos quizás sin darnos cuenta, sobre todo si hemos tenido la experiencia de reflexionar sobre la propia vida en diversas ocasiones o desde los pequeños momentos de oración que nos damos (si nos los damos). Sin embargo, es también importante, muy importante, que podamos asumirlo del modo lo más consciente posible, incluso dedicándole un espacio específico o propio, el que pudiera ser necesario (15’, 20’, más minutos…). Todo abundará a que lo hagamos con especial atención.

Se trata de un espacio singular para echar una mirada sobre el propio caminar (en especial) y lo que van siendo nuestras decisiones o cómo enfrentamos las situaciones que nos acontecen, cómo nos preparamos para lo que viene, las explicaciones que podemos establecer frente a experiencias que pueden tener distintas lecturas. Particularmente las más significativas en el día a día, o las que nos terminan resonando un poco más en nuestro espíritu o las que para otros pueden ser consideradas como significativas aunque para uno no lo sean tanto. Dedicar un momento, un tiempo específico a reflexionar cómo uno fluye en la vida cotidiana, de qué modo las cosas fueron mejores para todos los implicados en mi propio caminar, de qué modo me impliqué en el caminar de otros, en fin…

Darnos tiempo para en el cotidiano reflexionar sobre mi caminar y mi acontecer, ayuda a todo. Empezando por saborear los momentos en lo que corresponde. De hecho, según nuestros papilas degustativas, no todo es dulce, salado, amargo, insípido, agradable, atractivo… Tampoco podemos pensar ni esperar que lo salado se sienta como dulce o lo insípido como atractivo. Cada sabor tiene su propia característica y hay que apreciarlo, en principio, en lo que es, aceptándolo tal cual. De allí podemos distinguirlo de otros que nos pueden gustar más o menos. Sin embargo, de todos aprendemos y todos nos pueden ser necesarios para determinadas cosas, ya fueran razones de salud, dietas, opciones, etc. La carne de chancho puede ser muy sabrosa, pero optar por no comerla por temas religiosos; la carne en general ser agradable pero tener una opción vegetariana.

Después de saborear, necesitamos situarnos siempre éticamente. No es un asunto meramente moralista, pero si importante de saber situarnos entre lo que puede estar bien o estar mal; si ya somos grandecitos, el punto es saber situarnos –además- entre algo bueno y algo que puede ser mejor. Donde ponemos en consideración no sólo nuestro propio interés si no el del conjunto de las personas que pueden verse afectadas por algo. Aprendemos a tomar decisiones (pequeñas, medianas, grandes, trascendentes) de acuerdo a los criterios con los que las tomamos. Discerniendo lo que puede ser malo, bueno, mejor, lo importante…

Se trata de cómo desde mi vida voy haciendo un camino vinculado al bien, a saber amar, a saber ponerme al servicio de lo que me corresponde. Desde mi propia vocación, con lo que soy y tengo como virtudes (y limitaciones) como persona. Desde lo que me siento más llamado a vivir para realizarme como persona en sociedad.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 28 de mayo de 2017

El amor, dos historias

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El amor nos puede parecer que siempre alude a cosas románticas. Es cierto que tienen que ver con el corazón, aunque no necesariamente sólo con los sentimientos, porque el corazón suele ser confluencia también de razones que nos guían en la vida. De lo contrario, con facilidad se podría tomar decisiones erradas por muy bien justificadas que pudieran estar éstas (en sus propias razones) y generar dificultades mayores (o problemas) a los que se podía suponer.

La vida por cierto tiene sus complejidades. Qué se puede decir de una pareja que decide casarse. Se van a vivir a una zona aislada por el mar (por ser una isla), allá por Australia. Tienen dos intentos de embarazos, ya avanzados en meses, pero por razones orgánicas (o del clima, o de lo que fuera), la madre genera dos abortos consecutivos. No están terminando de velar y haber enterrado al segundo de los que pudo ser su hijo/a… y aparece una barca errante cerca a la orilla y la logran rescatar, además porque observan que había una persona a bordo. La llevan a la orilla, constatan que la persona que navegaba está muerta, pero ¡sorpresa! Venía un bebe de unos dos meses a bordo y él si está vivo.

Entre discusiones de la pareja, deciden enterrar el cadáver y quedarse con la criatura… sin avisar (como debía corresponder) a las autoridades. Ello traerá después un drama mayúsculo cuando por cosas del destino se enteran que la madre de origen de Clara (así le ponen de nombre a la niña) está viva y sufre por la desaparición de los suyos (como es natural). La vida termina siendo dura para ésta pareja que quizá pensó en lo mejor para la niña que se cruzó en su destino y le dieron todo de sí. Pero no era suya, tuvieron que “devolverla”, pasar cárcel y una soledad con diversas tonalidades. Algunos detalles mayores se encuentran en la película “La luz entre los océanos”.

Otro caso puede ser la de los inmigrantes que vienen de tantos lados, incluido Europa, en realidad de todo el mundo. Pero hablemos del caso de aquel inmigrante negro de Ghana que llega a Suecia, tiene que mendigar, buscarse algún albergue o pasar frío en las noches frías de Estocolmo. Primero tiene que sobrevivir; después conseguir dinero para enviar a su familia (tiene esposa y tres niños). De acuerdo a lo que se le presenta, tiene que optar por construirse un camino muy condicionado por lo que se le va presentando.

Ocurre que una voluntaria de uno de esos albergues humanitarios se fija en él… entre otras cosas porque es en el fondo parece ser una buena persona. Sin embargo, roba en el albergue en el que le dan trabajo, quizás desesperado por enviar algo de dinero a su familia…, pero será razón suficiente por lo cual lo botan. La sueca enamorada del “villano” le da cabida en su hogar; pasa vergüenza de la madre que lo aborrece (en ese caso por ser “negro”); se va haciendo a la vida local e intiman con la amiga que lo acoge. Cierto día, la sueca se entera que su amigo tiene familia y lo bota de su casa; no aguanta sentirse “engañada”.

Al final, ella intenta comprender la situación. Se compadece de él, le consigue dinero para que regrese a su país y lleve algo para los suyos, reconciliándose de los hechos anteriores. Así sucede, aunque ella queda embarazada de una criatura de la cual se entiende se hará cargo por su sóla cuenta, aceptando y asumiendo todo ello. ¿Quién tuvo la culpa? La vida sigue pero nos presenta nuevamente situaciones en que el amor se siente que está presente, aunque de modo complejo.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 14 de Mayo de 2017

Experiencias voluntarias

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Recordaba en el día del trabajo que, hace ya varios días, tuve ocasión de participar en uno de esos tantos eventos que se impulsaron en favor de los afectados por las inundaciones en el norte del país. #Perú, una sola fuerza. De verdad que muy acertado el slogan del Gobierno y las ganas de hacer las cosas bien, contando con el respaldo de cuanta persona e institución quisiera sumarse, como también lo fue en éste caso mi propia oficina donde laboro, la ODP (oficina de Desarrollo y Procura Jesuita).

El sábado 8 de abril se escogió para hacer una presentación musical con muy diversos conjuntos musicales, especialmente de rock y afines, aunque no faltó Lucho Quequesana y su invariable música fusión de lo nuestro (digo, de nuestro país profundo) y otros. No fueron solo a tocar o dedicar dos o tres cuartos de hora ante el público que se acercó y participó con vivo entusiasmo. También fueron sensibles a las actividades de recepción de víveres que se recibían a modo de “entrada” al concierto. Llevabas 1 ó 2 kilos de azúcar y la hacías, ya estabas adentro. O tu kilo de arroz o menestras; incluso agua o conservas. Así fue que colectamos ese día alrededor de 18 TM que se almacenaron en el local del Puericultorio de Magdalena para su siguiente despacho.

Tuvimos a varios de los conjuntos musicales dando vueltas por el espacio de los voluntarios, animando a su labor, tomándose fotos, algunos con la lengua afuera, todos muy sonrientes y admirados con una labor que fue muy ordenada y solidaria de principio a fin. Incluso cuando bajó el número de voluntarios (hacia las 9 pm) y se recurrió al público presente para que pudiera colaborar con dichas labores. Tuvimos una respuesta muy positiva y hubo quienes se sumaron a llenar y cerrar cajas con los productos que iban llegando.

Fue en esta ocasión una iniciativa del Ministerio de Cultura, en la cual pudimos converger y se hizo una labor conjunta muy buena, entre las 10.30 am y las 2 am (más de 15 horas de labores diversas). Se hizo en la Concha Acústica del Campo de Marte y funcionó bastante bien, pese a que ese día se realizaban otras iniciativas, en especial, el almuerzo organizado por los padres de familia del Colegio de la Inmaculada, vinculado también a las iniciativas que se estaba apoyando en favor de los afectados del norte del país. Allí se pasó la meta de la venta de los mil platos, además de postres, bebidas y otros complementos con los que fue surtida dicha actividad.

Las horas pasaron realmente muy rápido. Yo me integré a la actividad del Campo de Marte hacia las 5 pm y cuando eran 10.30 pm caí en la cuenta que seguía allí, pese a que no andaba tan bien de salud y pensé inicialmente quedarme algo más temprano (siempre hay que cuidar la salud me había dicho). El ritmo de cosas fue bastante fluido y fuimos cerrando hacia las 12.30 am con las últimas cosas que nos entregaron como donaciones. De allí, terminar de ordenar, subir las cajas, sobrantes y un “varios” al camión de recojo… Unos sánguches adicionales, agua… Nos despedimos.

Fue una jornada muy grata, como la de aquellos tiempos…

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 2 de mayo de 2017