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Pensar y descubrir un mejor sentido de bien

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Varias veces me he preguntado por qué Jesús llama bienaventurados a quienes sufren, tienen hambre, son perseguidos…, y de otro lado a los mansos, a los que buscan la paz, a los que luchan por la justicia, a los limpios de corazón… Pareciera un tanto contradictorio pero es fundamental entenderlo para ir más allá de lo aparente y superficial, ya que nos marca un derrotero de vida por dónde hay que descubrir la voluntad de Dios en nuestro mundo y en la vida de cada cual, y atreverse a transitarlo. ¿Reflejamos en nuestra vida algo de ello?

Aunque no me detengo ahora en la lectura de Mateo 5 (o de Lucas 6:17-49), pensamos que para hablar de horizontes o de “futuro” es bueno situarnos desde el “Sermón de la montaña”, el cual nos da importantes elementos para considerar hacia dónde ir y cómo encaminarnos. De modo vital bien puede ser nuestro “programa de vida”, al cual nos debiéramos sentir llamados. Donde cada uno pudiéramos tener la capacidad de saber darle la concreción del caso. Pero también es bueno saberlo interpretar de modo comunitario, desde la mirada de una comunidad pequeña a la mirada de una comunidad más amplia (local, nacional, mundial): ¿qué significa para nuestro devenir y misión que nos vamos dando? ¿Cómo nos habla nuestro Padre grande desde esos desafíos?

Puede ser un buen purificador de nuestras intenciones, planes y proyectos. Ello puede inspirar nuestra mirada de la realidad, compleja por su diversidad y riqueza; grandiosa por el enorme significado de la vida, el valor de todo lo creado y sentido de lo humano. Por tanto, son elementos muy importantes para ayudar a situarnos en los acontecimientos de la actualidad, en todo lo que nos sirve de contexto para una mirada hacia adelante, una mirada inspiradora y llamada a ser fecunda.

Para esto, nos detenemos como referencia en algunas cuestiones que –como otras- nos pueden ayudar a pensar y descubrir un mejor sentido de bien en nuestra misión comunitaria (como CVX, Mesa Laical o cada una de nuestras organizaciones en las que nos implicamos). En tanto estarán presentes en los siguientes años como recurrencia a tomar en cuenta y nos pueden ayudar a situar dicha reflexión.

(a) Aniversario de Vaticano II: en tanto sus 50 años de conmemoración, los cuales nos recuerdan el saber “abrir puertas y ventanas”, “mirar lejos”, discernir los signos de los tiempos, el llamado a ser discípulos y pastores o el “aggiornamiento” (en tanto saber adecuarse a las nuevas realidades). Formalmente el 11 de octubre próximo nuestra Iglesia hará memoria del mismo con el inicio del llamado “año de la Fe”. ¿Podemos hacer de éste proceso un camino y una fuerza de renovación? ¿Cómo podemos valorarlo mejor en la vida de la Iglesia de hoy? ¿Cómo profundizamos en él y hacemos hincapié? En nuestro continente americano tenemos camino recorrido, desde Medellín hasta Aparecida ¿Nos dice algo para nuestro quehacer? Siendo conscientes que no es el mejor de los tiempos y nuestra jerarquía muchas veces prefiere optar por el silencio.

(b) El país que amamos, nuestro Perú, y sus derroteros que se desprenden de sus diversas marchas y contramarchas o devaneos. En qué podemos centrar nuestro caminar y mirada: ¿en esperanza o incertidumbre? Cómo entender la atención a los más excluidos ¿limosnas sociales o derechos ciudadanos? En el manejo de los conflictos sociales, ¿es tan difícil el diálogo y la convivencia? ¿Sólo es posible contraponer la inversión privada y el usufructo de los recursos naturales a cuestiones vitales como la justicia con que se debe de proceder y la garantía de desarrollo para todos con la que se debe encaminar?

Donde hay también otras cuestiones fundamentales como la consolidación de la vida democrática en el país, el convencernos de construir una economía para todos y el abrirnos a una cultura en la que todos nos reconozcamos y sepamos construirla con pluralismo y acogida. Aprovechando de mejor manera todos los espacios que se pueda en favor de los menos favorecidos.

(c) Eventos de encuentro mundial, como será la Asamblea mundial CVX (30 de julio al 8 de agosto 2013 en Líbano); Equipos Docentes del Perú – Edop tendrá un Encuentro Latinoamericano en Lima, del 5 al 7 de enero 2013; MIAMSI (MOVIMIENTO INTERNACIONAL DE APOSTOLADO EN LOS MEDIOS SOCIALES INDEPENDIENTES) tiene del 30 de Octubre al 3 de Noviembre 2012 su XIII Asamblea General en la ciudad de Fortaleza-Brasil. Y habrá seguro muchas otras iniciativas. Desde la CVX resalto y me permito compartir la riqueza que nos plantea la consigna que centra su preparación, “Desde nuestras raíces hacia nuestras fronteras”, en tanto encierra una riqueza muy fina en tan pocas palabras.

¿Qué nos dice al quehacer comunitario de cada uno de nuestros movimientos? ¿Cuáles son las fronteras a las que nos sentimos llamados y nos sugiere sentido de compromiso? Todos estamos llamados a aportar y en condiciones de hacerlo. Sepamos decir nuestra palabra y sepamos escuchar al otro, con mayor razón si es diferente a mí, piensa distinto o incluso me confronta. Estamos ante el desafío de saber entendernos y simultáneamente construir la justicia y el bien para todos.

Lima, 23 de septiembre de 2012
Guillermo Valera M. – CVX Perú Sigue leyendo

Alzar la mirada para reflexionar nuestro horizonte

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Es importante escucharnos para dialogar. Pero más importante aún es amarnos para comprendernos y construir juntos, lo que nos parezca, abierto siempre a lo nuevo y a contrastarlo con lo ya vivido.

Parecen frases bonitas y bien construidas pero lo son en la medida que son vida y nos inspiran para caminar en todo terreno y circunstancia. Especialmente si nos ayuda a levantar nuestra mirada o a empinarnos un poco para mirar un poco más allá de lo acostumbrado, intentando ir más allá de lo acostumbrado.

Ocurre que mirar el futuro es como mirar el pasado: nos sirve en tanto nos ayuda a vivir mejor el presente y a saber disfrutar del mismo y darle profundidad. Pero también mirar el futuro nos sirve para plantearnos a dónde queremos ir, hacia qué dirección sería conveniente hacer camino y desplegar en ello todas nuestras energías y entusiasmo.

Eso lo podemos experimentar en forma recurrente si nos dedicamos a pensar lo que hacemos y lo que nos toca vivir, procurando hacer una vida consciente.

Por tanto, y lógicamente, no es un pretexto para olvidarnos del presente. En especial porque del modo que vivamos nuestro presente podremos construir el futuro y hacer que llegue a nosotros o que nosotros (cada uno) lo alcancemos.

El futuro no es algo que “viene solo”; vendrá lo que nosotros hemos colaborado para que sea. En forma parecida, aprovecharemos del pasado y de lo vivido en tanto lo convirtamos en experiencia que nos ayuda a conducirnos y a mirar mejor las “sombras” de nuestras respectivas “cavernas”.

De otro lado, somos conscientes que el futuro no depende sólo de lo que hagamos, aunque siempre nos corresponderá hacer lo que a cada quien le mueva su conciencia, eso que llamamos el “corazón”, convergencia de razón, sentimientos, voluntad, apertura al otro y disposición para amar.

Sobre todo, porque hay tantas cosas que no controlamos que muchas veces podemos también pensar o sentir que las cosas y vivencias –fundamentalmente- nos vienen dadas o las recibimos muy envueltas en gratuidad. En general y normalmente, estamos marcados por movimientos de gratuidad y de acciones conscientes.

Podríamos decir que es muy importante darnos una direccionalidad, una mirada de hacia dónde queremos ir, ya fuera de modo individual, en nuestro trabajo o estudios, en la familia, como ciudadanos o comunitariamente (si hacemos parte de algo así). Desde tantos espacios podemos procesar una experiencia así y que es muy importante para darnos profundidad, saber encaminar nuestras raíces, darnos direccionalidad para crecer y amar.

Saber darnos espacio para vivir con algo de mayor plenitud. A saber vivir con intensidad y significado nuestro presente, disfrutando de nuestro caminar, aún en los tiempos más difíciles que nos pudiera tocar, sabiendo que relacionándonos de modo fecundo es Dios quien nos acompaña, quien esta presente entre nosotros.

Haciéndonos conscientes que podemos ser referentes y reflejo fiel de su presencia, como postura vital de lo humano que no es otra cosa que ser postura vital de su amor. Miremos siempre con sentido de esperanza y hagamos crecer la fe de cuanto nos rodea, desde cada uno.

Guillermo Valera Moreno
Lima, 25 de agosto de 2012 Sigue leyendo