Archivo por meses: enero 2012

Lo importante en la vida

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Alguna de las cosas que uno aprende trabajando con los jesuitas son algunas de sus máximas, especialmente cuando ellas nos dicen mucho del trabajo que realizan o en el cual uno está involucrado o llamado a aportar. Por cierto, ellos normalmente hará referencia a asuntos que están recogidos en los ejercicios espirituales de San Ignacio, pequeño gran aporte a la iglesia en su tiempo y muy actual en cada tiempo.

Por ejemplo, “salvar la preposición del prójimo” es un tema que podría no entenderse a primera escucha. Sin embargo hace referencia a la buena fe que debemos tener con las personas, por más desconfianza que ellas nos generen. Se podría decir, no actuar con prejuicios respecto a nadie o confiar siempre en las personas. Lo cual no significa caer en ingenuidades de ningún tipo pero sí, poner por delante a la persona, sin desmerecerla injustificadamente, menos, inmerecidamente.

En las labores que cada uno realiza se puede encontrar diversos y sucesivos motivos para desconfiar rápidamente de alguien. Hasta por la forma que habla o cómo me cae de primera impresión. Y tanto para ello como para razones más complejas (cumplimiento de tareas, procedimientos, funciones y un largo etcétera). Qué importante puede ser confiar en la buena fe de las personas e hilar intereses comunes en base a ello.

En un mundo tan individualista como el que vivimos eso puede parecer innecesario o contraproducente, al punto de pretender que mejor máxima sería “piensa mal y acertarás”. Por cierto, dependerá en qué medio nos movemos, contexto, personas, etc. Al punto que será bueno tener en cuenta un sano equilibrio entre diversos criterios. Pero donde siempre la persona sea lo principal que cuente.

A lo anterior habrá que acompañar el saber “poner los medios adecuados para conseguir el fin que se propone”. De lo contrario siempre se merodeará las buenas intenciones sin ir más allá y alcanzar las metas previstas. Por eso, hay que saber plantearse medios que nos conduzcan al fin, teniendo en cuenta, de otro lado, que “el fin no justifica los medios” pero requerimos de medios adecuados para aproximarnos a éste. En ello, cada caso tendrá que discernirse en su propósito, para establecer lo justo en su contexto. Por ejemplo, quiero saber sobre el tema de “género” pero si no indago o estudio adecuadamente al respecto, difícilmente podré enterarme del mismo y menos podré sustentar una respuesta que se me haga del tema.

“Ser prestos y diligentes en todas nuestras labores”, podría ser una máxima muy bonita para el sector público, donde las cosas tienden a hacerse normalmente burocráticas y los servicios lentos, aunque dependiendo de cada ámbito a su interior (en algunos casos se ha avanzado de manera interesante). Pero, en general, salir de nuestras perezas de todo tipo, para estar atentos a acceder lo que corresponda y proceder sin condiciones, sería algo grande. Más aún, tomando el tiempo y medios necesarios para concretarlo.

Supone actitud, supone disponibilidad, supone confianza, supone libertad… varios elementos para sentirnos que obramos lo que corresponde porque lo que yo deseo hacer corresponde con lo que aspiran quienes me rodean y tengo la felicidad de encaminarlo. Pero la realidad nunca se presenta tan así y, como en todo, supone estar atentos y ejercitarse en ello. Interviene la capacidad de pequeños concertadores que hay en cada uno sobre las diversas pequeñas decisiones que vamos tomando a cada rato en relación con quienes me rodean y, así, tantos elementos sobre los cuales vamos cultivando la manera de tomar en cuenta “al otro”, “al medio”, “al contexto”…

Algo parecido pero más profundo es la máxima de “en todo amar y servir”, lo cual no es otra cosa que reconocer que somos realmente felices cuando amamos y servimos a quienes nos rodean y, extensivamente, a todos/as quienes son como nosotros y son diferentes a nosotros; tiene que ver con lo humano y lo que es diferente a ello; con todo lo que pone en juego la creación de la que somos parte cada uno, sin lugar a dudas.

Sin embargo, nos cuesta amar y servir porque lo que nos gusta sobretodo es que nos amen y nos sirvan, sin tener que dar nada a cambio o que pueda estar en mi capacidad de compra, como cualquier bien de uso o consumo. Y la clave está casi en lo contrario, en saber amar y servir sin esperar nada a cambio. Ello a todo nivel. Nos hace mejores compañeros, nos hace mejores hermanos, nos hace mejores familias o vecinos, nos hace mejores personas.

En la vida se trata de crecer como personas, de madurar como personas y de realizarnos como personas. Lo mencionado resume algunas certidumbres en clave ignaciana. Como creyente no puedo dejar de mencionar una más, aquella de “hacer todo para mayor gloria de Dios”. No porque sea Dios “indispensable” en mi vida. Más bien, porque nada de lo mencionado tiene razón de ser sin Dios, porque es expresión de todo lo nombrado y allí cobra su cabal sentido.

Sin embargo, tampoco significa que no sea válido para los que no accedan (por el motivo que sea) a una creencia en Dios. En el fondo podría confesarles que sentirse identificados con hacer de la vida una “vida buena” y tomando los caminos que cada uno crea a conciencia para ello, nos darán una aproximación a Dios y a las personas, de la cual, más tarde que nunca, se dibujará en la conciencia de cada uno.

A la luz de ello, y seguramente otros varios criterios, cada uno sabrá descubrir lo que es importante para su vida.

Guillermo Valera Moreno
29 de enero de 2012 Sigue leyendo

Impresiones sobre una posible recomposición de las izquierdas

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Todo proceso de recomposición política de la izquierda debiera hacerse sobre la base de referentes que tengan asidero en la política o en el movimiento social. Ese puede ser el intento de coordinar con las cabezas de algunos movimientos sociales, como el habido en Cajamarca (con Gregorio Santos a la cabeza), así como los débiles grupos que aún se mantienen de lo que fue la izquierda histórica y legal en nuestro país. Un nuevo esfuerzo sobre el cual me muestro algo pesimista.

Hablar de la izquierda puede resultar ambiguo, especialmente por la diversidad de programas que puede incluir. Es, por cierto, una bienintencionada acepción, la misma que nos recuerda en el Perú procesos vividos en las décadas del 70 y los 80s, en la cual se llegó a la posibilidad de ser gobierno, pero faltó convicción y amplitud.

Sin embargo, para tiempos actuales, se puede también estar exagerando en el lenguaje. ¿Qué se ganó realmente con el triunfo de Humala? Guardando las distancias, podríamos también preguntarnos ¿qué se ganó con la Municipalidad de Lima, cuando fruto del azar y de un hábil liderazgo coyuntural se salió elegido? Si bien se constató un giro general de la política hacia la izquierda, ¿significa que se dieron triunfos de izquierda posibles de sostener en dicha lógica?

Es difícil pensar que triunfos de liderazgos o agrupaciones débiles identificadas con la izquierda puedan garantizar propuestas demasiado radicales, peor aún, en una lógica anticapitalista. Lo cual no significa necesario el aspirar a propuestas de cambio y a horizontes programáticos de cambio social económico y político. El tema está en cómo construir ese camino hoy, sabiendo que hasta un Gobierno como el que se tuvo de Lula en Brasil se vio obligado a negociar y avanzar muy gradualmente en una serie de propuestas de cambio que incidían en la lucha contra la pobreza pero no iban hacia modelos económicos distintos a los aplicados por otros vecinos.

Por tanto, se puede tomar distancia crítica de un gobierno como el de Humala, quien ha priorizado en la actual coyuntura concesiones al gran capital, especialmente con la gran minería y el binomio Fondo Monetario Internacional (FMI) – Banco Mundial (BM). Ha priorizado la estabilidad de los grupos de poder económico como modo de garantizar la viabilidad de los programas sociales. Se puede tener claro que el señor Humala no es de izquierda (y él mismo lo afirma cuando puede), aunque tampoco de “derechas”, sólo nacionalista, en tanto defensor de los intereses nacionales, del mercado interno, de la diversidad propia que se alberga en tantas cosas… Un nacionalismo vinculado, antes que a un tema de índole étnico – cultural, a un propósito de justicia social.

Por tanto, puede ser buena idea, más que deslindar con el gobierno de Humala, el promover que se retome las propias banderas (llamadas de “izquierda”) desde una opción de centro izquierda. Si se apuesta a un manejo desde la institucionalidad democrática, sería mejor que se consensuara un programa mínimo desde lo que han sido las distintas variantes por las que pasó la evolución político – electoral de Gana Perú, en particular de su líder y la cúpula en la que más confía.

Desde dicho programa, se podría dar consistencia a un sentido de apoyo crítico, orgánico y de compromisos. Desde lo cual se podría dar mejor brújula a la conducción de gobiernos regionales y municipales que se pretenden de “izquierda” y a la participación de sectores tecnocráticos de izquierda que se han mantenido en el gobierno nacional, así como dar luz a nuevos que pudieran incorporarse o proyectarse. El programa tendría que ser un esfuerzo de conjunción de lineamientos entre líderes sociales, juveniles, intelectuales y políticos.

Creo que no sería conveniente el pretender o aspirar a querer cambiar muchas cosas con el actual gobierno; pero si se podría dar curso a sentar bases distintas de un manejo institucional y reglas de juego distinto, teniendo como transfondo la necesaria y pendiente reforma del Estado. Todo ello habría que hacerlo manteniendo una apuesta básica por el Gobierno de Humala.

Guillermo Valera Moreno
22 de enero de 2012 Sigue leyendo

Lo legal, lo legítimo y lo institucional

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Por cierto, que yo sepa, no existe ninguna relación entre Alfredo Crespo (Movadef) y Gastón Mansilla (ciudadano que mató a un delincuente en defensa propia). Sin embargo, ambos –sin conocerse- fueron noticia en los últimos días por razones muy distintas pero vinculadas a temas que tienen que ver con cuestiones neurálgicas al Estado y la ciudadanía.

El señor Alfredo Crespo, dirigente principal del Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), clara fachada de la ilegal e ilegítima agrupación política PCP – Sendero Luminoso. Quien pretende, al ritmo de los gritos de amnistía para el ex presidente Fujimori, conseguir ganarse el equivalente para su líder Abimael Guzmán y compañía, quienes purgan cárcel por una serie de asesinatos, destrucción de propiedad pública y privada, así como otros temas que violentaron el país durante más de dos décadas.

No debe dejar de extrañarnos, pero en ninguno de los dos casos de amnistía hay un pedido de perdón, como una de varias condiciones previas que debieran preceder al proceso. No, sólo hay el reclamo incuestionable de amnistía, como derecho que viniera sólo por tratarse de la persona que se designa, sin más cartel que su propia trayectoria, válida especialmente para quienes se consideran sus seguidores, pero que no diluyen –para nada- los delitos que hubiera podido encerrar.

Sería injusto equiparar a Guzmán con Fujimori y no es nuestra intención principal. Pero valen los paralelismos para efectos de hacernos notar que muchos pretenden ver en el Estado una forma de manejo poco institucional y muy llevado de las presiones y pesos políticos que se puedan lograr a cada paso. Por eso también algunas (o muchas) decisiones se ponen muy en juego de acuerdo a la influencia de los poderes fácticos.

El tema es cómo funciona el Estado y la sociedad para marcar la construcción de un razonable sistema político. Queremos construir una democracia estable, que funcione para todos y consolide el bienestar y la participación de sus ciudadanos en libertad y paz. Dicho sistema político requiere de organizaciones políticas que le den sustento y le ayuden a afirmarse. Sin embargo, dichas organizaciones tienen que cumplir ciertos requisitos formales (firmas, comités, etc.), pero también ciertos compromisos con la democracia del cual hablen sus orígenes y propósitos.

Allí se establece una bifurcación muy definida que a la agrupación Movadef la deja sin piso y que el Estado tiene que saber sustentar, explicar y definir como decisión. No sólo actuar de oficio. Se tiene que saber dar un sustento ideológico debido y marcar un hito hacia toda la sociedad. Porque es potestad del Estado establecer las reglas de juego con las que se participa (o pretende hacerlo) en él y en sus diversas instancias.

En el caso del estudiante (Gastón Mansilla) que mató a un delincuente en defensa propia, estamos ante otro tema de fondo del Estado. ¿Queremos que la gente entienda que la mejor forma de defenderse o de hacer justicia es la de tomarse la misma por propio criterio? Más aún, si se razona que puede ser “más eficaz” y costarle menos recursos al Estado. Peor aún, si ello se conecta a tantos video juegos de niños (jóvenes y grandes) donde uno pasa a creer que es relativamente fácil hacer la de “hombre araña” o tanto héroe individual que si muere (en el juego) tantas veces revive o tiene chance de “volver a empezar” (a lo “Half life” o “Kill zone”).

Lo cierto es que, en el caso que comentamos, así como murió el delincuente pudo morir el ciudadano Mansilla (o ambos) y nadie iba a reparar ninguna de las muertes, salvo las manidas afirmaciones de “queremos que se haga justicia”, sabiendo que pocas veces significa algo para las autoridades “competentes” o existe mucha impotencia de efectivizar su logro.

Para colmo, el joven universitario implicado, Gastón Mansilla, fue recluido en el Penal para Reos Primarios por orden de la jueza Asunción Puma León, coronando una secuencia de situaciones anómalas. Hecho que felizmente se rectificó días después, no sin dejarnos el sabor de ineptitud en nuestra justicia, no muy lejos de lo que muchas veces sucede en el conjunto del Estado por extensión. Peor aún, porque ello se daba en momentos en que, en una zona al norte del país (Santa Rosa, Jaén – Cajamarca), por aparente venganza de delincuentes, eran acribillados policías y civiles en una comisaría.

Suena ridículo decirlo pero ¿puede el Estado brindar seguridad a su propia policía? ¿Es adecuado que la gente tenga que prescindir del Estado para su defensa personal o colectiva? Son temas recurrentes que aparecen a cada paso y no son fáciles de responder. Además, nos tocan a todos y cada uno, Estado y ciudadanos/as. Toca establecer reglas de juego más estrictas y que tomen más en cuenta a los ciudadanos, en todo sentido.

Como vemos, tanto un tema directamente político como la negada legitimidad de la inscripción de un movimiento pretendidamente democrático como Movadef, así como la reacción que puede suscitar la variedad de temas en torno a la seguridad ciudadana y su vínculo a los ciudadanos, nos hablan de la necesidad de un Estado más consistente y que se afirme en su institucionalidad democrática. ¿No nos habla también de la necesidad de una reforma del propio Estado? Es un tema de fondo que debiera volver a discutirse.

Guillermo Valera Moreno
15 de enero de 2012
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Asamblea CVX El Agustino

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Estimados amigos y amigas de CVX El Agustino:

El domingo 8 de enero tenemos muchos motivos buenos para encontrarnos y soñar juntos nuestro quehacer como CVX, de compartir nuestros mejores deseos para el nuevo año 2012 que hemos iniciado y revisar cada uno la propia responsabilidad que le toca (¿o no tengo ninguna?). De cada uno/a depende lo que se puede crecer personalmente y en forma comunitaria y, cada vez, felizmente nos convencemos de que es algo que vale la pena, pero lo tiene que hacer cada uno. Que estamos invitados a un proyecto que potencia todo lo que hacemos cuando ponemos a Jesús al centro, como ese poema que hemos leído varias veces (sobre la comunidad de Jesús).

Aún más, en la Asamblea tenemos la responsabilidad de elegir un nuevo Consejo de Coordinación del Núcleo. ¿En quiénes recaerá dicho privilegio? ¿Lo sabremos asumir como compromiso o sólo será un acto de la inercia que a veces nos atrapa? Tengo mucha fe de que tendremos un nuevo y buen equipo como el que concluye, a quien debemos agradecer mucho su constancia, buena voluntad y amor puesto en los diversos pasos que se han dado con ellos. Sintámonos parte de lo que toca renovar.

Por si fuera poco, tendremos asunción de compromisos temporales de dos integrantes muy destacadas (Néryde y Carmen) y que tienen una enorme significación por la afirmación de un camino (CVX) y la invitación a profundizar en el amor de Jesús y María más allá de las pequeñas o grandes dificultades (integrar fe y vida a todo nivel).

Debemos sentirnos orgullosos de tener espacios como la asamblea de mañana domingo. Nos dan también la posibilidad de ser agradecidos por todo el bien que recibimos de tan distintas formas. Y cada uno sabe todo de lo cual tiene que agradecer a Dios y a quienes le rodean por la vida que lleva, conscientes cada vez mejor de cómo se expresa (y de modo singular) su amor en medio de la realidad que me toca vivir.

Hagamos cada uno un buen año 2012 y que la asamblea sea factor de inspiración sencilla y amorosa. Un abrazo, Guillermo Valera Sigue leyendo