Archivo por meses: marzo 2016

Semana Santa personal

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Fue un inicio de semana realmente triste, por la partida de una querida amiga de comunidad, cosa que nos sorprendió un tanto porque pensábamos que la situación podía ser reversible y resultó algo distinto. Entre cantos y oraciones Mirtha partió y nos dejó su tesón, su alegría, su don de vida. Fue un preámbulo de semana santa que nos dejaba mucho para orar y, a través de ella, sobre lo que sucede en nuestro país, el agitado mundo de violencia que todavía tenemos, la necesidad de aprender a amarnos y que muchas veces lo damos como obvio…

Por contraste, me tocó recibir en la media noche del miércoles a mi hermana que venía de Alaska, zona bastante alejada y fría, con 4 horas de diferencia horaria (3 según el adelanto que ha habido recientemente en USA). Fue motivo de alegría y, mejor, hacerlo en compañía de Nila y Nando. Llegó con Chris (su esposo), siempre con su semblante sencillo, alegre y bromista. Comer un pollito a la brasa, un pisco sour, un heladito en jueves y algo parecido en viernes (aunque ésta vez en casa de mi hermano Carlos), fue su grato paso familiar, camino a Piura, lugar donde vive mi madre y varios de mis hermanos (4).

No hice Ejercicios Espirituales esta vez. La semana santa, por tanto, la pude dedicar a éstas y otras cosas equivalentes, buscando darle un tono personal de oración, muy contemplativa por cierto, muy libre, muy desde lo que no me es tan usual hacer. Así fue que decidimos visitar a unas tías que vemos poco (4), hermanas de mi madre y bastante mayores. Emprendimos el sábado por la tarde dicha visita que nos permitió ponernos al tanto de lo sucedido en los últimos meses de modo más preciso con ellas. De esas cosas que a veces no se cuentan por teléfono o no se entienden suficientemente, salvo in situ.

Por ejemplo, la gravedad de la fractura de cadera de una de ellas y los meses que duró su recuperación. Las peripecias con el atenderse unas a otras. La incorporación más permanente de una enfermera que las atiende en cosas específicas, en especial a una de ellas que permanece más en cama. Los desencuentros que suelen darse en ponerse de acuerdo, en que no te hacen las cosas del todo bien, o que se llevan algunas cosas de casa, etc. Pero aprendiendo a convivir en ese marasmo de cosas que requieren ayudas externas que ya no se pueden evitar.

De Surco pasamos a Chorrillos ese día, visita adicional a una de mis cuñadas y su familia que por allí viven. Llegamos ya tarde y pudimos conversar un cierto rato dentro del contexto que teníamos. Comentar que mi suegra era probable que llegara a Lima la siguiente semana y las cosas que habría que considerar, en particular, sus citas en el Hospital de Policía donde normalmente se atiende.

Fue un cerrar la noche, esa noche del sábado, con algo más que comimos por el camino de regreso. Y llegar a dormir. No faltaron los quehaceres de la casa. Algo de limpieza, compras diversas al mercado, lecturas, pequeñas ayudas en los cursos que realiza Luis Fernando en la U. compartir diversas cosas que nos hacen al conocernos mejor, aceptarnos en lo que es cada quien, escucharnos un poco más y cosas de esas.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 27 de marzo de 2016

En cada uno esta

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La celebración de un cumpleaños suele ser grato para quien lo festeja o es agasajado. No es para menos, más aún si tenemos ocasión de compartir algún momento agradable y algún bocadillo, una torta al gusto del onomástico. Sucede que no siempre caemos en la cuenta que es una fecha de acción de gracias no sólo por la vida de la persona en cuestión. Sería algo mejor si tomamos en cuenta la acción de gracias que debemos a nuestros progenitores.

A modo de palabras ben ofrecidas, lo pude escuchar de una amiga de trabajo. Referirse como, algo así, dichosos los padres que te procrearon que hicieron posible que estés con nosotros. Casi lo pasamos de largo, pero algo me detuvo y, entendiendo su profundidad, lo agradecí amablemente. Efectivamente, cuánto le debemos a nuestros padres la vida que nos dieron, pese a la diversidad de circunstancias y derroteros. Recibimos la vida que tenemos y celebramos. Puede ser muy bueno, hacerlo, agradeciendo a nuestros padres. Qué buen detalle!

A propósito del proceso electoral en el que nos encontramos, mucha desazón se ha manifestado con la serie de decisiones formales que se han dado, en particular, con la defenestrada candidatura de Julio Guzmán. Indigna sobretodo porque uno se da cuenta que no hay unidad de criterio ni pautas comunes para aplicarse en todos los casos y se hace de modo bastante caótico, pareciera que con intenciones de “auto-desestabilizar” el propio proceso y dar lugar a aristas de confrontación diversas.

Uno se queda pensando, esperemos que “la sangre no llegue al río” y aprendamos mejor todos de ello. Aunque no es suficiente. Porque terminamos perdiendo de vista las cuestiones centrales que debieran acompañar a todo proceso eleccionario, las cuestiones vitales que les afecta a las personas, a la población con mayores dificultades. Pese a que se ha crecido económicamente, se sigue haciendo desde un modelo excluyente e incapaz de brindar opciones vitales a todos sus ciudadanos y ciudadanas.

Junto a lo anterior, cuanto de los problemas del medio ambiente y sus efectos nocivos por la explotación del petróleo y de la minería se toma atención. ¿Puede negociarse la salud de la gente afectada como un tema de “costo social” y poco más? Pensamos que no. Temas como los efectos del Fenómeno del Niño (por exceso de lluvias o escasez de éstas), ¿sólo es un tema de atención asistencial?

La seguridad ciudadana sólo tiene que ver con la delincuencia común y el pequeño o mediano robo o es algo que se eleva a temas como el narcotráfico y la corrupción del Estado, necesario de afrontar con propuestas más específicas. O temas como el acceso al agua, líquido vital que no llega a todos los hogares de modo adecuado, en especial para quienes viven en situación de pobreza. O los temas vinculados con los derechos de los niños y las mujeres, en contextos de violencia familiar y de otras magnitudes que son claves de afrontarse. La misma educación pública (y privada)…

¿Algo podemos hacer? Al menos tomando más en serio lo que está en juego en éstas elecciones. Esos temas, esas personas… Esos candidatos que nos dicen sólo lo que queremos escuchar o podemos realmente sentirnos representados en ellos, ¿en quiénes? ¿Cómo tenemos que responder? Es responsabilidad de cada uno/a.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 13 de marzo de 2016

Hacer resurgir

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Ya habíamos decidido ir a almorzar, era un poco tarde y amenazaba con llover. Salimos del hotel y nos dirigimos en dirección de algunos lugares que nos habían indicado. Caminando, empezaba a crecer el goteo, por lo que decidimos aguardar en uno de los pasadizos que daban a la avenida principal. Nos dijimos, que calme un poquito la lluvia y seguimos.

De pronto, todo se calmó, pareció enmudecerse el tiempo, sólo segundos. Nos miramos a la cara y con una leve sonrisa nos disponíamos a seguir nuestro camino, ya más próximo como destino, en realidad bastante o muy cerca de nosotros. Hasta pude imaginar el sol brillar nuevamente y que toda la gente del lugar volvía a sus rutinas y caminares cotidianos. El mismo señor de la tienda de al lado salió a corroborar que concluía la lluvia pasajera.

De la nada, para nuestra admiración, empezó a granizar, un granizo diminuto de gotas de agua congelada qué rápidamente cubrió de un manto blanco cuanto estaba a nuestro alrededor. Tal fue la sorpresa y la rapidez de las cosas que no habíamos avanzado más de dos metros a la intemperie cuando se descargó un aguacero como no veía hacia tiempo, con truenos, rayos y relámpagos, un diluvio prácticamente que se expandiría por más de una hora.

La verdad que entre alegres por la lluvia, sorprendidos por esos cambios de la naturaleza, algo afligidos por el hambre que empezaba a reclamarnos en cada estómago, preocupados porque no nos fuera a afectar la salud en demasía porque ya habían algunos síntomas y mejor era siempre estar prevenidos o no exponerse innecesariamente. Al menos estábamos abrigados.

Por el detalle del granizo no se trata de una zona de la costa o de la selva, pese a las fuertes lluvias que ya se vienen dando en las tres regiones de nuestro país. Hablamos acá de la sierra, de una zona por encima normalmente de los tres mil metros de altura como es Huaraz (3,052 m.). Zona en la que estuve recorriendo unos días con Nila (mi esposa), de modo muy grato y agradecido.

Pastoruri, Lagunas de Llanganuco, Querococha, Patococha u otras, los diversos puntos del Callejón de Huaylas que recorre de sur a norte el río Santa… o la invaluable aproximación que se puede tener a la mítica y extraordinaria cultura Chavín en Wari. Quizás, para mí en ésta ocasión, lo más significativo del pequeño recorrido realizado. Uno no se reencuentra sólo con nuestro pasado histórico. Se explica con mucha claridad por qué de la existencia de Macchu Picchu y otros posteriormente.

Y no sólo son “restos arqueológicos” que de por sí encierran mucho valor. Son de una calidad artística y arquitectónica muy significativa que vale la pena apreciarlo en directo, en persona. En realidad, tenemos vitalidad arquitectónica y artística innata y me pregunto, ¿qué debiéramos hacer para que ello, entre otras cosas, resurja en nuestro Perú de hoy?

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 6 de marzo 2016