Matices, detalles y recomposición

Tengo la impresión que lo sucedido con la consecutiva discusión (y rechazo) de la vacancia presidencial a PPK, así como el indulto concedido (de modo torpe) a Alberto Fujimori, nos han dado un sacudón a todos en el país. Fue como que todos quedamos fuera de juego, incluidos los principales protagonistas. Lo único claro que quedaba sobre el “gramado del juego” fue que PPK seguía siendo presidente y que Alberto Fujimori estaba libre.

Todas las fuerzas políticas se vieron afectadas con el llamado doble “terremoto” político al que se dio lugar. Quedó también claro que PPK no era tan ajeno al manejo político, aunque su aprendizaje aparecía como el del más sesgado concepto del político, como aquel que lo hace sinónimo de “mentiroso” (para algunos sumado a “traidor”) y con una pérdida casi total de su credibilidad como conductor de la nación.

No obstante, debo mencionar que todo este ida y vuelta del juego político vivido en esos pocos días, nos ha generado una mirada más matizada de cómo vemos a los actores políticos. Muchas veces tendemos a miradas desde las cuales situamos a las propuestas u organizaciones políticas como muy graníticas, o muy de “blanco o negro”, alejada de matices importantes que nunca debemos perder de vista. Creo que algo de ello nos ha devuelto la nueva situación que se ha abierto.

No obstante, ello no quiere decir que el deseo máximo del Gobierno actual de PPK, de abrir un proceso y nuevo gobierno de “reconciliación nacional” sea adecuado. O que sea desatinado porque no pretende abarcar a todos los sectores. Quizás lo sea porque se está mal-utilizando un concepto muy significativo para intentar (nuevamente) pasar lo que se dice “gato por liebre” (como fue el hacernos pasar la no vacancia de PPK por el indulto a Fujimori).

Tenemos la impresión que asistimos a una recomposición del gobierno que sólo tendrá viabilidad si es apoyado por el fujimorismo “reunificado” y con participación mayor (aunque ya no como oposición) en la conducción del Gobierno, expresada en una apuesta de mediano plazo. Con el prurito de darle gobernabilidad al país, se trataría de generar una alianza que garantice en el poder desde ya al fujimorismo y le dé proyección de gobierno en la etapa post PPK, más allá del 2021.

Lo anterior supondría focalizar en la izquierda la confrontación política. Neutralizar a otras fuerzas políticas como AP, APRA y APP. Tratar de ganar a su gabinete político al PPC (incluso con la posibilidad de un protagonismo significativo de éste). Es decir, podemos estar asistiendo, sin habérselo propuesto, a la recomposición de la derecha política peruana en el poder, con la pretensión de una proyección de control de mediano plazo y de modo incluso corporativo.

Efectivamente, es un camino. El tema es si el fujimorismo tendrá la capacidad política de mantenerse unido. Tengo la impresión de que ello no ocurrirá. Por el simple hecho de que evidenciaría que Fuerza Popular no existe como partido político y lo único determinante es la “Familia Fujimori”, cuestión a la que no veo por qué tendría Keiko que renunciar. Tendría más que perder que ganar.

En todo caso, desde la oposición, más allá de iniciativas propias que pueda manejar cada organización política respecto a la crisis política en la que nos seguimos encontrando, es importante no perder de vista qué otras propuestas pueden plantearse también (y son de mucha necesidad) para situar la exigencia de un diálogo político nacional y de gestión pública transparente. Una propuesta que sitúe garantía sobre los derechos de la población y atención a sus necesidades más urgentes, como por ejemplo, lo relativo a la reconstrucción del norte, la seguridad ciudadana o la lucha anticorrupción.

Particularmente, pienso que debiera exigirse que se esclarezca del modo más preciso y directo los temas de corrupción que involucran a diferentes políticos, incluido el propio presidente actual (PPK), creándose si es necesario una comisión especial de investigación y decisión sobre todo lo que involucra, con participación de la sociedad civil. Se debe de garantizar un relanzamiento de nuestra economía, poniendo especial atención a nuestra educación, salud y reconstrucción del norte. Se debe garantizar una reforma política que permita mejores condiciones institucionales para una representación política que sea más expresión ciudadana y fortalezca el desarrollo de un sistema de partidos políticos más probo.

Guillermo Valera M.
Magdalena del Mar, 8 de enero de 2018

El Papa, la Navidad y nuestro país

El extraordinario hecho de que Dios se hiciera una persona, como cualquiera de nosotros, como cualquier ser humano, sigue trayendo consecuencias muy grandes en nuestra fe cristiana, especialmente cuando empezamos a ser más conscientes de lo que ello puede tener como significado, de gracia y de invitación a obrar de manera parecida. ¿Somos capaces de “abajarnos” en los más pequeños, en los más miserables, en los pobres?

Pues ese abajamiento, como lo diría también Teresita del Niño Jesús, es lo que nos recuerda Jesús en la actitud profunda de Dios en cada ser humano con la realidad a la que nos abre Jesús con su nacimiento, en la invitación a hacer Navidad en cada uno de nosotros, a sabernos abajar y relacionarnos desde el más débil, desde el más olvidado y explotado.
¿Cómo entran allí nuestros “pobres” inmediatos, de “vecindario”; los pobres que vemos a lo lejos en realidades de televisión, Internet o cine; los que existen como estadísticas o siquiera ingresan a un número porque actúan como poblaciones indígenas “no contactadas” y viven en otro circuito y mundo (con relación al nuestro)?

Algo de esto nos expresa y recuerda la Navidad, el misterio de la encarnación, la revelación del amor que nos viene Jesús a revelar de manera testimonial en nuestro mundo. La manera como se nos invita a vivir, a situarnos en la vida, a construir relaciones entre unos y otros, a sabernos perdonar, a cultivar la verdad, la justicia y la paz. Algo de esto nos recuerda también la presencia y el sentido de un Papa como Francisco en nuestra Iglesia, buscando reproducir de modo sencillo esa revelación entre nosotros.

El Papa Francisco es alguien que sentimos nos une, nos transmite vida, nos motiva y nos sabe hablar entre diferentes. Con mucho sentido de pluralidad, transmitiendo un sentido de paz que se funda en la búsqueda de relaciones de justicia y equidad. Preocupado por las cosas elementales pero que normalmente pasamos por encima, como es la propia creación, la naturaleza, las personas y todo cuanto nos rodea, y que condiciona y facilita nuestra vida (o debiera hacerlo).

Es algo grande la feliz coincidencia de la próxima llegada del Papa Francisco a Perú en la segunda quincena de enero y lo que significa precederlo del adviento y la Navidad, como buenos motivos para orar y discernir la mejor manera de recibirlo e inspirarnos en él. De recibirlo y renovar nuestra iglesia y comunidades pequeñas en Francisco.

De acercarnos mejor a Francisco y profundizar mejor nuestro cristianismo y sentido ciudadano. Porque cristianismo y ciudadanía caminan muy de la mano en nuestro mundo actual (o están llamados a hacerlo). Ser un buen ciudadano es (o debiera ser) la forma de ser cristiano en los tiempos actuales, acogiendo con profundidad lo que ello comprende y significa.

Quizás, desde esa perspectiva, debiéramos razonar la coyuntura política que nos ha tocado vivir recientemente, algo compleja por cierto, en la que hemos estado a punto de vacar al presidente de la República (P.P. Kuczynski); se acaba de indultar a un expresidente (A. Fujimori) acusado de crímenes de lesa humanidad; tenemos otro presidente en la cárcel de modo preventivo por corrupción (O. Humala) y otros dos con sospechas serias de lo mismo (uno con pedido ya de carcelería, Alejandro Toledo, aunque en libertad por encontrarse fuera del país, por ahora). Todo esto nos deja un sabor no tan agradable al cerrar el año 2017.

No obstante, aprovechemos para avanzar poco a poco en afianzar un marco institucional que nos está permitiendo abrir los ojos a hechos que en otros tiempos no hubieran significado mayor cosa. ¿Hasta dónde somos permisivos con la corrupción? ¿Hasta dónde aceptamos cómo válido que algo puede ser antiético pero “legal” (y válido)?

¿Hasta dónde podemos mezclar negocios particulares, con gestión pública y manejo de influencias en favor privado (“lobismo”)? ¿Hasta dónde es lícito cobrar por la información que yo extraigo del Estado y vendo a terceros a modo de “consultorías”? Hay muchas cosas por investigar para renovar la política y los políticos que operan la misma.

En conclusión, la visita del Papa Francisco es una oportunidad para abrirnos a dicho propósito también. A comprometernos en la búsqueda activa y ciudadana del bien común y no sólo de negocios privados o intereses individuales. Preparémonos a ello discerniendo dicho camino y propósito. El 2018 que se nos viene será muy propicio, inspirado en lo que nos traerá el Papa Francisco.

Guillermo Valera Moreno
Publicado el 29 de diciembre de 2017 en “La Periferia es elCentro”: http://larepublica.pe/politica/1163606-el-papa-la-navidad-y-nuestro-pais

Indulto no improvisado

 

Tengo la impresión que mucho se ha pensado que una persona técnica puede ser alguien también político por añadidura. Que alguien con mucho manejo técnico es neutral y puede ser un buen manejador de diferentes escenarios de actividad. Alguien que sabe de economía y relaciones interpersonales (especialmente en el loobing), es suficiente para desempeñarse en el manejo de la política y del Estado. Incluso, la idea que un buen gerente es lo que se necesita para el gobierno de un país, como si un buen gestor es sinónimo de un buen político.

Es cierto que para ser un buen gestor no se requiere ser político. Se puede administrar una empresa sin conocer cómo se gestiona el Estado. Sin embargo, para ser un buen político es necesario saber administrar para que funcionen las cosas pero es también fundamental aprender a ponerse de acuerdo con las partes que intervienen en un tema, problema o necesidad, especialmente si es de orden público. Después de todo, la política se mueve mucho en el ámbito de la concertación, el diálogo, los consensos.

Buena parte de ello tiene que ver con garantizar los votos para tomar una decisión; saber concertar y garantizar el número de votos que puedan corresponder para lograr un propósito. Se entiende, dentro de medios y fines válidos. Sin embargo, hay acciones que se mueven en lo invisible, fuera de la escena pública para lograr garantizar los aspectos que faciliten una decisión, llegado el momento especial de tomarla. Algo de todo lo anterior se movió en la decisión y concreción del indulto a Alberto Fujimori.

Analizando el tema uno puede darse cuenta que, así como Keyko Fujimori quedó resentida y con deseo de venganza contra PPK por su derrota electoral en junio del año 2016, el Sr. PPK quedó convencido que la única forma darle estabilidad a su gobierno era aliándose con el Fujimorismo, cuestión sobre la que nunca logró persuadir a la líder de Fuerza Popular. Sin embargo, PPK estaba muy claro que jugando al indulto de Alberto Fujimori tendría que concretar dicha alianza.

Sin embargo, PPK no sabía cómo concretar el hecho y apareció siempre como alguien que “jugaba” al indulto y no lo daba. En realidad estaba jugando a convencer a sus propios seguidores y sociedad más en general de la validez de dicha opción, más allá de sus dificultades procesales y validez ética y legal. El desenlace del 24 de diciembre es la culminación de algo forjado desde el mismo inicio del gobierno de PPK, como sentido pragmático de su quehacer. Finalmente, como hombre de negocios, le interesaba poco cómo llegaba al resultado, lo importante era lograrlo.

Puede parecer muy maquiavélico de parte de PPK. El hecho es que él siente hoy que ha llegado al punto ideal de recomposición de fuerzas al interior del régimen político, el cual podría darle (si sabe concertarlo) la base social ideal para su gobierno. El gran problema es que su núcleo interno se ha debilitado aún más (ha perdido varios congresistas); su núcleo de alianzas más inmediato ha variado y ahora lo ha pasado a conformarlo APP y el sector fujimorista de Kenji. No sabemos cómo se recompondrá el sector fujimorista de Keyko con relación al Gobierno. Lo que sí es seguro es que tendrá como claros opositores a las agrupaciones de izquierda (Frente Amplio y Nuevo Perú), AP, Apra y los sectores que se desgranen de otras agrupaciones (incluyendo Peruanos Por el Kambio y APP).

Aunque no es claro el panorama, estamos asistiendo a una recomposición política de nuestro débil escenario político, forzado esta vez de la mano con los movimientos sociales que se han desencadenado con el canje de indulto vs vacancia, la cual sólo ha logrado postergar una decisión que puede bien culminar en una renuncia más delante de PPK (o su eventual vacancia) y el adelanto de elecciones para encaminar una salida política.

Cada fuerza política tiene que evaluar muy bien lo que se viene en la coyuntura inmediata y el accionar por el que optará, discerniendo los pasos más propios que le corresponderá dar. Lo que no debemos perder de vista es que estamos ante un tinglado político que no ha dejado de ser legal, más allá de cuanto nos gusta o no. Y lo que venga hacia adelante, es fundamental que conduzca a reforzar nuestra democracia y una lógica de política más legítima y vinculada al bien común y al servicio, antes que a intereses subalternos y corruptos.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 26 de diciembre de 2017

Apostar por nuestra democracia

“No sabe con quién se está metiendo usted”, le decía la congresista Luz Salgado a uno de los Fiscales que intervenía a uno de los locales de Fuerza Popular, para recabar evidencia de sus gestiones políticas internas dudosas. Posteriormente, otro congresista, vocero del Fujimorismo, repetiría cosas similares ante la prensa; Daniel Salaverry insistiría en la incomodidad de su partido por estar siendo investigado y su exigencia de que todo ello se detuviera, como cual personaje protegido de todo mal posible y sin lugar a duda.

Pareciera que cada vez está más claro que el pedido de vacancia se inició desde el mismo momento en que PPK juramentó como presidente, fue la estrategia preferida para humillar de la peor manera a quien ganara “raspando” las elecciones de hace cerca de dos años. Con razón o sin ella, había que dar una lección al senil liberal que otra vez interrumpió los planes de un fujimorismo nuevamente encaramado en el poder, y con su principal líder caminando por la plaza de armas “libre de polvo y paja”.

Lo que no se ha calculado es que tenemos una democracia que empieza a tener algo de conciencia sobre lo que pueden ser los alcances de sus responsabilidades y que pueden actuar de modo diverso en simultáneo, usando las diversas herramientas que brinda el sistema político, ya fuera desde su división de los poderes del Estado, opinión pública, movilización política, presión internacional… y todo lo que corresponde a su institucionalidad. De allí lo clave del “debido proceso”, el respeto por las formas y procedimientos, el no quemar etapas o dejarse llevar por el facilismo.

Como en toda democracia, sigue abierta la posibilidad de que en el debate se puedan mover las posiciones sobre el tema en cuestión, si se argumenta debidamente y abrigan razones de peso para ello. De allí que no todo está concluido y creo que podemos asistir a algo más que un monólogo fujimorista, propiciándose un debate razonable y serio (como tiene que ser el caso de la vacancia presidencial). Que no se circunscriba sólo al Congreso de la República y, más bien, nos abra a un sentido mayor de ciudadanía, pese a que sus promotores fujimoristas esperarían una lección más bien autoritaria y de carga montón.

Hay un detalle del que debiéramos estar conscientes. Como van las cosas, se ha evidenciado que no se puede gobernar con un ejecutivo y un legislativo como están hoy dispuestos. Pienso que, al menos, uno de los dos debe renovarse en el corto plazo. Siendo un sistema político de corte más presidencialista, generaría menos inestabilidad disolver el Congreso y convocar a nuevas elecciones legislativas. Lo que no resiste más es la convivencia de ambos tal como están. Debiera hallarse una fórmula para que la política peruana se reordene incluyendo a un sector del Fujimorismo (quizás liderado por Kenji Fujimori) y las fuerzas que deseen entrar en un acuerdo nacional, cuyo programa central gire alrededor de garantizar una educación, trabajo y salud de calidad para todos los peruanos.

Lo anterior es entendiendo que no proceda la “vacancia presidencia”, cuestión con la que tampoco me muestro muy de acuerdo, especialmente por no haber argumentos muy determinantes (salvo que aparecieran cosas más contundentes). En el peor de los casos de que se diera una vacancia de PPK, igualmente pienso que el Sr. Vizcarra, al asumir la responsabilidad de primer mandatario, debiera ver la forma legal más rápida de renovar el Congreso de la República, ya que se ha mostrado que es un ente corruptor e incapaz de darle la gobernabilidad necesaria a la aún débil democracia que tenemos.

No es fácil el panorama. Esperemos que nos sirva para que emerjan nuevos políticos con “lecciones aprendidas” más vinculadas al bien común y menos a la corrupta clase política que mayoritariamente se mantiene aún. A todos nos debe mover el interés del país y animar especialmente a los más jóvenes a generar un sentido más dialogante y con horizonte amplio y político, recogiendo siempre de la experiencia de los buenos políticos que, siendo pocos, los hay y son muchas veces riqueza y materia de pedagogía educativa. No olvidar también que, como en el fútbol, en política muchas veces nos sentimos tentados de aparecer como los “entrenadores“ (diríamos, los analistas políticos, los “opinólogos”), quienes con facilidad queremos orientar el modo cómo deben de hacerse las cosas y no es cosa sencilla.

Como en todo, hay que ser prudente, saber mirar los diversos elementos concurrentes, abrir bien el horizonte de nuestros alcances y aproximarse a las respuestas necesarias, corriendo los riesgos que puedan corresponder. De lo que estamos convencidos es que a todo corrupto hay que mandarlo a su casa o a la cárcel más temprano que tarde, fortaleciendo en todo momento la institucionalidad democrática.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 20 de diciembre de 2017

Sintonía CVX y compromiso

Nos tocó hacer la despedida de una querida compañera de trabajo, Cecilia Díaz, después de 7 años de voluntaria en la oficina donde laboro (Oficina de Desarrollo y Procura Jesuita – ODP). Fue muy grato y podría decir que siendo ella chilena de origen, me permitió conocer algo mejor a Chile y apreciarlo mejor. Igualmente, pude conocer que ella durante sus estudios escolares fue parte de la CVX y, al parecer, influyó en ella de modo positivo, importante… Recordé desde ella la asamblea nacional CVX Perú que tuvimos hace unos días (17-19 Nov.).

Suele ser que una asamblea CVX es – sea una expresión de gratitud y generosidad, por todo lo que en ella aprendemos. Porque en ellas intercambiamos lo que traemos, diversidad de experiencias y caminos recorridos. Suele haber disposición, actitudes que marcan, propósitos que emergen para encaminarse a nuevos destinos o para darse mayor profundidad. Fue una asamblea que en simultáneo realizó un Encuentro Juvenil CVX y mantuvo una sintonía adecuada entre sus distintas delegaciones.

El balance principal de la labor realizada en el último periodo fue el haber contado con un Plan Estratégico, el cual ayudó a encaminar su accionar, pese a no contar con un equipo muy afiatado en el CENCVX y haber coincidido con el cambio de Asistente Nacional CVX. La labor con los jóvenes fue otro aspecto muy importante de su trabajo, habiendo logrado generarse un conjunto de nuevos líderes que empiezan a ser piezas de recambio en sus respectivos núcleos CVX y a plantear otras entradas y abordajes de temas, donde el uso de las nuevas tecnologías es algo incorporado de modo más natural y fluido.

La definición de la frontera de familia fue otro avance visible, lo cual ayudó a ordenar acciones y prioridades de trabajo más específicos. De hecho, la metodología planteada por el Taller del Reloj de la Familia, encajó muy bien en facilitar y encaminar la constitución de un equipo al respecto, desde el cual se ha venido monitoreando iniciativas diversas. Siendo una oferta de formación bastante adaptable y para públicos diversos (no sólo de CVX). A ello debemos de sumarle los cursos de formación que se dieron lugar con el llamado “Itinerario”, lo cual ha enganchado en públicos variados y con la necesidad de afrontar una formación en la fe desde los niveles más básicos, descubriendo que existe una demanda amplia que atender.

Por último, fue muy importante que con la asamblea se lograse marcar la continuidad del CEN, con la elección de un nuevo equipo liderado por Alberto Poblete, proveniente de CVX Siempre, quien reemplaza a una esforzada Pilar Romaní. Con éste recambio, ya son 5 periodos consecutivos que en los que se logra una continuidad de funcionamiento. Ello permite ir afianzando la propia institucionalidad de CVX y la continuidad de un compromiso que se intuye y valora como fundamental. Si bien, hace 10 ó 15 años se contaba con una afluencia más masiva de cevequianos en todo el país, no deja de ser significativo que los procesos que ahora se pueden estar marcando sea la de una continuidad más estable de sus miembros.

Aunque siempre queda la sensación de que los tiempos son limitados en la asamblea y se desearía más momentos para intervenciones y debates, se logró establecer una buena sintonía. Tanto para plantearse algunas críticas de parte de delegaciones como las de Arequipa (en especial, por una gestión más pertinente de las comunicaciones). Pequeños desencuentros o lagunas, como cuando se tuvo que plantear la parte más electiva del nuevo CEN (previa y durante); hubiera sido deseable algún monitorio mayor de la parte de discernimiento y presentación de las candidaturas. De todos modos, todo se logró encaminar, con la buena disposición de la asamblea y la alegría creativa que se manifestó también en las partes más festivas.

La Eucaristía de cierre fue muy vital. Se aprovechó para un envío simbólico de los nuevos responsables, contándose con la presencia también del P. Provincial de los Jesuitas, Juan Carlos Morante SJ. La sintonía se convirtió en buen espíritu y agradecimiento. A seguir dando la buena nueva en todas nuestras comunidades pequeñas y Núcleos. A poner cada quien sus talentos en la continuidad y crecimiento de nuestra CVX nacional.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 25 de noviembre de 2017

Sobre CONSIGNA, algunos hitos y su labor presente

 

1.- Hoy es común hablar de redes y de trabajar en redes, siendo una tendencia en el mundo entero y en la propia Compañía de Jesús. Ellas nos pueden permitir de diverso modo apelar a la creatividad, iniciativa, libertad y cooperación. Teniendo siempre cautela en sus propósitos y en generar estructuras que sean funcionales y no excesivas en burocracia.

2.- En la Provincia Jesuita de Perú se ha tenido un recorrido diverso. En el caso del Sector Educación hay algunos hitos importantes de resaltar para comprender la situación actual. Uno de ellos lo marcó el padre Ricardo Morales SJ, estableciendo una estructura de cuatro componentes: formación del clero, Educación superior, colegios tradicionales, Fe y Alegría y educación popular. Así, educación popular fue el sector de avanzada; Fe y alegría era parte de éste y era un sector que estaba con los pobres por naturaleza. La provincia peruana tuvo la peculiaridad de mantener una sana convivencia entre todos sus componentes.

3.- En la segunda mitad de los años 90, probablemente influidos por la nueva organización mundial y la caída del llamado “Muro de Berlín”, se fue descubriendo más motivos de coincidencia en el sector educación. Así se llegó a tener un encuentro de todos los integrantes del sector educación lo que les permitió “descubrir” que podían conversar, dialogar y percibir una enorme sintonía entre todos. Esto se percibió como una gran riqueza y una enorme posibilidad. En ello se confluyó con la feliz reflexión de Xabier Gorostiaga SJ y el “continuo educativo”, quien venía impulsando el tema desde Centro América.

4.- El año 2004 se realiza el primer esfuerzo de constitución de Consigna, en un Encuentro-Taller que se realiza en Atinchik, con representantes de cada uno de los sectores o subsectores de educación, excluyendo el subsector de formación del clero. Entonces, juega un papel muy importante el padre Provincial y el rector de la Universidad del Pacífico. Ello se continuará con el estudio de “complementariedades potenciales”, lo cual permite identificar cuáles eran los posibles nexos de colaboración entre las distintas instituciones que conformaban CONSIGNA.
Por ejemplo, fue muy ilustrativo descubrir que la única institución que tenía flujos (reales y potenciales) de entrada y salida con todas las demás era la Universidad Ruiz de Montoya.

5.- En los últimos 5 años se añade la constatación de que CONSIGNA debe, a su vez, conocer mejor Lima y también salir de Lima y descubrir las regiones. Ello permitió identificar elementos como que se tiene en la CJ una diversidad de obras que no estaban articuladas para nada entre sí a nivel regional. En la actualidad las regiones tienen espacios de coordinación a modo de plataformas con diverso nivel de actividad o desarrollo. Todo ello nos plantea nuevos desafíos.

6.- En el momento presente CONSIGNA tiene que ir redescubriendo su rol en esta nueva estructura de provincia en construcción. Su labor de brazo educativo de las plataformas será clave. Asegurando y animando en ellas la transversalidad del tema educativo; promoviendo conciencia sobre el rol de lo educativo y la necesidad de su articulación o enlace. Para ello será necesario contar con un delegado (o un equipo) educativo en cada región, con los cuales conectar mejor las labores de CONSIGNA como conjunto. Marcando un modelo que vaya más de “abajo hacia arriba” y tome en cuenta mejor las necesidades de las zonas de trabajo y su diversidad. Con especial atención a lo que llamamos “proyectos EN red”.

7.- En nuestra última Asamblea de Consigna (2017), identificamos tres cuestiones claves de atender:
(1) Articulación, con especial énfasis en la relación Consigna y Plataformas Regionales, así como de cada red e institución integrante de Consigna hacia el conjunto de la misma.
(2) Transversalidad de lo educativo, viendo cómo estimular y explicitar lo educativo en las obras y las Plataformas, teniendo presente siempre el ¿para qué formamos?
(3) Incidencia política, recogiendo lo que ya se ha avanzado en ello y poniendo atención a los temas de interés específico de cada integrante de Consigna; trabajando criterios y un soporte metodológico sobre cómo hacerlo.

Debemos hacer de todo ello materia de actuación para el presente periodo que nos toca desarrollar.

Guillermo Valera Moreno. Reflexiones recogidas de una presentación de Javier Quirós SJ y algunos aportes propios.
Lima, 17 de Noviembre de 2017

Como una brisa, nos sentimos llamados

Fue una ceremonia amena, sencilla, bien preparada… La asunción de compromisos temporales o definitivos de 11 integrantes de las CVX de Lima, transcurrió de modo apacible, como la brisa con la que Dios se hace muchas veces presente. Como sintonía de corazones que se encontraban para reconocer un momento especial en sus vidas, al cual se llega de diversas maneras y se identifica con un valor profundo, muy personal y a la vez tan comunitario, compartido y vivido desde la presencia con el otro, con los demás. Expresión querida y gratuita.

Los testimonios de los protagonistas fue diverso y cada cual más sentido, muy personal. Todos nos identificamos en la comunión, en ese espíritu que sella cual cemento las relaciones espirituales de quienes quieren dejarse más afectar, e ir más allá de los buenos deseos. Estableciendo un compromiso más dedicado, más querido, mejor atendido…, de nuestra relación con Dios, desde la mediación comunitaria de CVX, desde los apostolados que nos vamos dando y creciendo.

Me acordé mucho del proceso de asambleas en las que estamos inscritos hoy a diverso nivel CVX. En mi comunidad (CVX Siempre) tendremos asamblea en diciembre. Antes compartiremos la asamblea nacional en unas pocas semanas; el siguiente año toca la asamblea mundial, muy cerca de acá, en Argentina. Para todos esos momentos necesitamos sintonizar en un mismo espíritu, tal como se nos sugiere en el último número de Proyectos por el ExCo mundial.

Recogiendo lo que allí se nos plantea, podríamos sentirnos hoy invitados a lo siguiente:
º Preparar nuestras Asambleas comunitarias tomando en cuenta diversos elementos que nos amplíen el horizonte y nos sitúen también en una reflexión común como CVX e Iglesia.
º Sentirnos llamados a ser corresponsables de la vida de todos y solidarios en lo que podemos aportar, ayudar a crecer, formar, acompañar, hacer comunidad y crecer en el bien común.
º Preguntarnos, si no estamos hoy particularmente confrontados con un tiempo crítico, oportuno y apropiado en el que veamos qué tendríamos que revisar de nuestras prácticas, qué tenemos que consolidar, qué tendríamos que asumir con mayor radicalidad. Tanto personal y comunitariamente. De ese modo, optar deliberadamente por acciones y fines más deseables.

Caía en la cuenta sobre algunos elementos del contexto que son claves de tomar en cuenta y que los podemos recoger de modo también singular:

Uno – Somos una experiencia comunitaria en CVX con 50 años de caminar, con diversas expresiones. Mi propia comunidad comparte un recorrido de 47 años de caminar; otras tienen menos décadas o algunos pocos años. Todas son importantes. Desde cada una nos sentimos llamados a ser hombres y mujeres comprometidos en la construcción de un nuevo Perú. Al respecto, podríamos preguntarnos, ¿Qué significado especial nos reveló el presente año? ¿Qué gracias hemos recibido y compartido? ¿Cómo valoramos nuestro caminar y disponibilidad? De otro lado, ¿cómo nos anima un documento como los Principios Generales CVX en nuestro estilo de vida?

Dos – Tomar muy en cuenta la próxima visita del Papa Francisco: sentirnos motivados a reflexionar temas y cuestiones claves, como son: (1) El Papa hoy en nuestra Iglesia: un papado que nos renueva. (2) El cuidado de la creación, la naturaleza y el medio ambiente. (3) Nuestra responsabilidad y solidaridad en la construcción de un Perú nuevo dentro de un mundo nuevo. Será muy importante prepararnos a ello; ver cómo participamos; estar atentos a lo que nos inspira.

Tres – Estamos llamados como laicos a renovar nuestro mundo de hoy. El Papa nos ha invitado desde ya a un “nuevo despertar” como Iglesia. A comprometernos más profunda y humildemente con espíritu de servicio, enfocados en las tareas del mundo y alejados del “pecado del clericalismo”. Llamados a aportar con nuestros propios dones, preparación y en equipo. En clave de magis y discernimiento constante. Contemplando los diversos males de nuestro mundo (y país) e invitándonos a reaccionar y a salir de la propia burbuja; a ser compasivos y solidarios.

Desde lo anterior y más en conjunto podemos preguntarnos también, ¿cómo podemos responder a éstas grandes necesidades de nuestro mundo y de nuestro país? ¿Cómo aportamos mejor a esa gran misión de Dios? ¿Cómo sentimos que hoy nos interpela y nos llama?

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 1 noviembre de 2017

Diálogo y reconocimiento

Pensaba que lo sucedido en España, con la autoproclamada “independencia” de Cataluña, podía dar inicio a un proceso singular para el mundo. Aquel en el cual se decida revisar la historia de manera conjunta, entre España y Cataluña (en este caso), estableciendo y ubicando cuáles fueron los momentos críticos que alejaron a unos y otros; los hechos que generaron heridas que pueden parecer insalvables y que fueron convenciendo el razonamiento de una improbable convivencia dentro de un mismo país y la necesidad de separarse.

Debo decir que soy de los que piensan que no es necesario ni el mejor camino plantearse la independencia de ésta o de otras pequeñas repúblicas para aprender hoy a convivir en una misma área regional; no es necesario ya ser un Estado independiente, salvo que estuviera de por medio una flagrante opresión y causas históricas que justifiquen liberarse de una ocupación más bien de carácter imperial o equivalente. No es el caso, creo yo. Aunque a Madrid le correspondería pedir perdón a los Catalanes y a otras regiones por los desaciertos que se cometieron en varios momentos de su historia.

Cómo sería que se intentara iniciar otra forma de construir un Estado común desde la diversidad de experiencias que encierra España como otros tantos territorios europeos como el Estado de Francia, Alemania, Polonia, Inglaterra y qué decir del territorio de los Balcanes. ¿Es posible que podamos pedirnos perdón por las barbaridades que nos hemos hecho como civilización en tantos momentos de nuestra historia común? Tanto en Europa, Asia, América Latina o África. En todas partes del mundo. Con mayor razón, en el Oriente medio y las disputas de tinte aparentemente religioso que allí se dan y que tan directamente cuestionan la paz mundial y nuestro sentido de humanidad.

Para ello se requiere dialogar. Poner por delante un sentido razonable de tratar aquello que se considera insalvable y a veces poco factible de negociar. Echando rienda suelta a nuevas posibilidades de tratar nuestros problemas de maneras más creativas y solidarias. Creyendo que es posible concatenar acuerdos entre todas las partes. Eso, por ejemplo, lo podríamos trasladar a experiencias de nuestro propio país, con lo que viene sucediendo con la llamada reconstrucción de las zonas afectadas por el fenómeno del niño costero.

Varios meses que pasan y pareciera que nada se hace. ¿Falta de comunicación adecuada? Es muy probable. ¿Necesidad de mayor proactividad? Seguramente, buscando realizar iniciativas simultáneas y mejor dialogadas. ¿Estar más cerca de la gente y de los problemas? Sin duda, ya que las cosas no se pueden manejar sólo tecnocráticamente y desde Lima. Es indudable que saber concertar procesos y voluntades es una cuestión vital para todo y no se trata sólo de tener buenas ideas por más buenas que parezcan.

Es fundamental que aprendamos a establecer acuerdos desde el Estado con la sociedad civil que pueda corresponder, con las organizaciones representativas, las empresas y los diversos sectores que puedan estar implicados en los proyectos sobre los que se quiera tomar iniciativa o intervenir. Desde temas tan recurrentes como sobre qué invertir los fondos limitados de cada instancia del Estado, o la validación de políticas públicas centrales o neurálgicas a cada situación o región, ya fuera municipios, gobiernos regionales o entidades del gobierno central.

Si queremos construir Estados – país de modo consistente, tenemos que contar con todas las partes, su participación y decisión adecuada en las cosas que les compete. Ciertamente, de modo responsable, aunque aceptando que todos aprendemos de modo desigual y nos necesitamos. Que hay distintas idiosincrasias y maneras de ver las cosas que también deben tomarse en cuenta y respetarse. Limitando protagonismos personalistas y buscando reforzar instituciones.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 29 de octubre de 2017

Agradecimiento y responsabilidad

Normalmente, cada semana que pasa, uno tiene muchas cosas por las que agradecer a la vida en general y a Dios (Jesús) en particular, más allá de cuánto uno se da cuenta de ello o cree que todo lo debe a sí mismo o “al destino”. No obstante, uno no está exento de tentaciones diversas, a modo de sentirse poco valorado, de que las cosas que uno realiza no andan muy bien, que todo pareciera (a veces) un continuo empezar y algunas cosas cayeran en un sinsentido (o en saco roto)… Seguramente alguna de éstas manifestaciones rayan con cosas que uno debe estar atento también a revisar; por qué no, siempre vendrá bien hacerlo.

Sin embargo, deteniéndonos un poco en las cosas que nos transcurren, uno podría también reconocer que siempre están allí los momentos en los cuales uno identifica que Jesús nos habla, nos acompaña, está presente de modo diverso. Si nos detenemos a verlo, podemos reconocerlo hasta en las situaciones más críticas o de soledad. Por cierto, desde los detalles más insignificantes, como la operación exitosa de un amigo, o la que puede estar pendiente de una madre. En la misma consideración de la persona de uno que, de pronto, es muy puesta en alto por personas que a uno lo han ido conociendo en diversas circunstancias y con una larga experiencia de vida.

Otros casos pueden suceder y de modo diverso. Por ejemplo, me tocó a mí la experiencia de sentir un eco especial en mi trabajo de personas que llegaron de fuera (del país), empatando con la experiencia laboral de uno, queriendo aprender de lo que uno les pueda aportar profesionalmente (y personalmente), y con mucha disposición para ello. Lo cual nos hace más conscientes de la labor pedagógica que a cada uno le toca desarrollar respecto a los demás, más allá de situaciones especiales. Además, en los últimos días, tuve la ocasión de abordar el tema de autoestima… como para acordarnos que hay elementos sobre los cuales tenemos siempre que actuar y tomar en cuenta de la mejor manera para llevar una vida consciente, así como equilibrada en el amor y en el obrar el bien.

Tomemos en cuenta que digo “una vida equilibrada en el amor y en el obrar el bien”. Porque a veces nos perdemos en aspectos que pueden ser engañosos. Como aquel que muchas veces repetimos en torno a la felicidad. Todos aspiramos a ello, aunque muchas veces no sepamos a qué nos referimos. No se trata tanto de tomar el sentido de la felicidad desde la banalidad de nuestro propio egoísmo o de lo que nos hace sentirnos bien únicamente a uno, pero diluyendo la relación con los demás y lo que supone obrar el bien común. Pero todo es un manejo de equilibrios según las circunstancias y las realidades que nos corresponde.

En ese caminar, es muy importante saber distinguir el cómo nos sentimos de lo que objetivamente transcurre (de lo ocurrido). Puede ser muy fácil olvidar hechos objetivos o no saber hilar adecuadamente con la experiencia de uno y relativizar o valorar poco la propia experiencia. Es muy común, por ejemplo, que cuando uno desempeña un cargo de responsabilidad en un grupo X (el que fuera, grande o chico), uno sienta que nadie lo apoya o que uno no ha hecho lo suficiente. Siempre se podrá conseguir mayores cosas por hacer y respaldos, pero no hay que dejar de hacer un inventario de lo que efectivamente se hizo y se contribuyó, porque podría tratarse de una idea o sentimiento engañoso.

A todos nos sucede y, en ello, el discernimiento y la oración nos pueden ayudar mucho a saber procesar la propia experiencia con la debida responsabilidad y valoración. Más aún si uno tiene ocasión de contar con buenos amigos, comunidad, un acompañante… Teniendo la confianza que uno aporta lo que puede dar (y de la mejor manera); hay limitaciones con las que uno se puede encontrar y hay que saber aceptar (por ejemplo, tecnológicas, ya que vivimos una etapa de innovaciones muy rápidas de éstas, especialmente las de comunicación). Siendo agradecidos y, en cualquier circunstancia, sabiendo asumir la propia responsabilidad.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 1 de octubre de 2017

Arriesgarnos a amar

A veces podemos cometer el riesgo de preguntarnos ¿qué hacemos parados sobre nuestros zapatos, en el punto en el que estamos, haciendo lo que nos corresponde (¿en serio?), buscando construir o darle sentido a lo que nos acontece? Y es importante de vez en cuando saber situarnos con mayor conciencia en nuestra vida y reflexionarla, saborearla. Separar el grano de la paja, lo accesorio de lo importante, las metas de los medios, los indicadores de los datos, la vida de las razones para vivir…

Resulta que puede resultar muy simple responder. Si una planta se realiza de la manera óptima expresándose como planta, es decir, como lo que es. Si un tigre o un picaflor se expresan de la mejor manera en cuanto son un mamífero o un pájaro. Es decir, no cualquier mamífero sino el tigre que corresponde; no cualquier pájaro si no, un picaflor. ¿No será que a los seres humanos nos corresponde, entonces ser “humanos” para evidencia r lo que somos?

Y no simples seres humanos si no el ser humano que estoy llamado a ser, cada uno, de acuerdo a la propia vocación, mis capacidades y limitaciones, mi ubicación geográfica, social, temporal, intelectual, espiritual… Con la singularidad que se nos ha regalado para ser, primero, descubierta. Después, para ser encaminada, desde mi propia conciencia de ser lo que soy. Así mismo, para aceptarla dentro de la vida que me toca vivir, crecer, experimentar. Por último, para saber dar gracias por todo lo que hemos recibido y, desde allí (sólo desde allí) agradecer también lo que pudimos atinar a asumir con nuestras propias “manos” lo que nos correspondió hacer, crecer, aportar. Con la actitud de “devolver” los dones recibidos, ciento por uno, si ese ha sido el caso.

El ciento por uno se resuelve en el servicio, en el saber colocarse el último, en aprender una y otra vez a perdonar. Siendo paciente y compasivo. Sabiéndonos enternecer tanto con una puesta de sol sobre el río, una laguna o el mar, así como con el dolor y la miseria humana que nos habita, dentro y fuera de cada uno. El ciento por uno no es el sinónimo de la riqueza (dinero) que debemos pagar o devolver. Eso puede ser muy fácil. Se trata de cuánto crecimos (y crecemos) en amor, en ese ciento por uno que recibimos. Y que se expresa también bajo la forma de “tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber…”. No es para nada un misterio. Aunque para cada uno es siempre un misterio el recorrer su propio camino hacia ello, hacia donde nos mueve finalmente el amor.

Volvemos a preguntarnos. ¿Cómo ser humanos desde nuestro día a día? Desde lo que nos toca caminar en los ámbitos en que nos movemos. Sabiéndonos plagados de contradicciones, pero ganados por la esperanza de que siempre podemos ir más allá y podemos ser acogidos. Con la fe (que siempre es débil y parece apagarse muchas veces) que cada uno tenemos y en la que debemos confiar pese a todo, porque también es verdad que la fe “mueve montañas” y nos transforma si la hacemos crecer, habitar y brotar desde nuestro ser más profundo. Haciendo que el amor en nuestras vidas sea lo que nos inunde y que significa aprender siempre a obrar el bien, madurar en hacer el bien, superar miedos y temores por obrar el bien. Conscientes que inocencias, ingenuidades y males con caretas de bien nos pueden sacar de nuestro camino. También los errores a los que cada uno puede estar sujeto.

De allí la importancia, entre otras cosas, de aprender a discernir para encaminar de la mejor manera nuestra vida. Con la reflexión del caso. Partiendo siempre de la experiencia de vida como seres humanos que somos. Atendiendo no sólo a razones o ideas (buenas por cierto). También descubriendo en los sentimientos que nos provoca cada situación, ¿cómo nos habla del camino hacia el bien que queremos construir? Que siempre tiene que hacerse en diálogo ya que todos estamos llamados (y para todos es válido) a los procesos de discernimiento de lo que corresponda. Más aún, cuando se trata de un discernimiento compartido o comunitario.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 2 de septiembre de 2017