¿Mundo al revés?

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Parece el mundo al revés. Pero estamos en el Perú, en el siglo XXI, un día cualquiera del 2018, cualquier día del año, porque hemos tenido acontecimientos muy diversos e intensos como si hubieran transcurrido varios años y no uno sólo. En realidad, la intensidad empezó antes de finalizar el año anterior, para recibir la Navidad, con la írrita salida de la cárcel de Alberto Fujimori por una “amnistía” que meses después sería revocada.

Pareciera que la visita del Papa Francisco a nuestro país, en enero, realmente nos dejó algunos cuestionamientos que los fuimos reconociendo en los sucesos posteriores que nos tocó vivir. Tanto por las situaciones de exclusión que aún vivimos en diversas zonas del país, particularmente las afectadas por problemas medioambientales, donde las poblaciones indígenas de la selva son las que más evidencian sus efectos. Tanto por la corrupción que se ha ido destapando, “in crecendo”, lo cual produjo la salida de su cargo del presidente P. P. Kuczinsky (en marzo). Así como el serio cuestionamiento habido respecto al funcionamiento del Poder Judicial (y colaterales), así como del propio Congreso de la República.

Un conjunto de hechos revelados por unos audios grabados de conversaciones entre jueces y fiscales del Callao, fueron ayudando a atar cabos sobre componendas y actos corruptos desarrollados en casos muy diversos de aplicación de justicia por los encargados de hacerlo. En las que ponían precio al mejor postor, normalmente al inculpado de algún delito. Así fuera los cargos de violación de una niña, un homicidio y tantas posibilidades se pudieran plantear. En ello estaban también implicados intereses políticos y personales de poder, como podría ser el canje de un puesto en lo más alto de la esfera del Poder Judicial y el cierre de los casos de corrupción en las que estuviera sindicada la llamada “primera fuerza” de la “señora K”. Todavía queda por “terminar de probar” de quiénes se trata, aunque a todas luces sabemos de quiénes hablamos.

De allí que la victimización de la líder de Fuerza Popular, la señora Keyko Fujimori, el apoyo reiterado de su padre y la manifestación pública de algunos cuantos seguidores en las calles, no ha diluido la orfandad en que ha devenido el partido Fuerza Popular. A todas luces, sancionado en las últimas elecciones municipales y regionales con un contundente rechazo. Es cierto que no han sido los únicos, también el Apra, quien tiene como encargo en la coyuntura política el crear o propiciar cortinas de humo diversas para distraer a la opinión pública, Buscando distraer el foco de la política que es la lucha contra los corruptos y la corrupción.

Los ciudadanos debemos estar alertas, informarnos e informar adecuadamente de las cosas. Ayudar a esclarecer las cosas y llamar a las cosas por su nombre. Con las leyes que correspondan se debe propiciar que se sancione a quienes sean responsables de la corrupción que hemos seguido viviendo con gran cinismo y queriéndonos hacer creer que todo era normal. Felizmente cada vez se entiende mejor que en la aplicación de la justicia, no puede haber intocables. Todo lo contrario, se tiene que actuar de modo ejemplar y ejemplificador, como corresponde legalmente.

Estamos en una situación delicada en el país y debemos hacernos parte activa defendiendo la verdad y a quienes nos están dando ejemplo de luchar por ella. Con el debido compromiso y desde donde cada uno está.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 28 de octubre de 2018

Fue nuestro espiritual…

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Eran los tiempos de la Parranda Panameña, “Parece que va llover, parece que va llover, el cielo se está nublando, parece que va llover, ay mamá me estoy mojando…” Lo bailábamos en cuanta fiesta o cumpleaños celebrábamos, sin la infaltable guinda de Huaura, bebida mítica dulzona que nunca supimos cómo era que se producía por allí (en el norte chico de Lima) y no había ninguna planta de la susodicha frutita. Disque la importaban desde Chile, vaya uno a saber.

Lo cierto que esa era parte de la rutina de nuestro querido Grupo La Cabaña, allá por el año de 1975, en el cual coincidimos con un buen grupo de estudiantes de 5to de Secundaria de diversos colegios de Piura, convocados por el P. Santiago (sacerdote jesuita) y la Hna. Margarita (religiosa del colegio Nuestra Señora de Lourdes). Buenos amigos nos hicimos de Nacho, Yolo, Federico, Miguel, Elisa, Anita, Sonia, Pilar y tantas personas que pasamos por allí, en ese despertar de la fe, de la conciencia social, del deseo de ampliarse a nuevas relaciones, de crecer…

Fue una iniciativa muy significativa y que nos marcó mucho. Motivando en nosotros el deseo de reflexionar con personas distintas a nuestro entorno acostumbrado. El buscar convivir más allá de las normales rivalidades que solían haber entre colegios, ya fuera por el deporte (basket y futbol sobre todo), las diferencias de “nombre”, estatus u otras necedades que nos suelen influenciar. Llegamos a confluir experiencias de colegios como el San Ignacio, Lourdes, Fátima, Santa María, Don Bosco e incluso del San Miguel en algún caso.

Era curioso y no dejaba de llamarme la atención que siendo el P. Santiago García de la Rasilla SJ (conocido por algunos como el “oso”), una persona relativamente seria (o muy seria en el colegio diría yo), podía tener el propósito y monitorear un grupo de jóvenes que más bien solíamos ser bastante bullicioso, inquieto y con las hormonas algo alborotadas. Quizás ayudó, para los que estudiamos en el Colegio San Ignacio, el hecho que Santiago fuera espiritual de varios de nosotros y nos daba una serie de orientaciones significativas. Por ejemplo, lo relativo a la dimensión vocacional.

Recuerdo aquella vez que nos aplicó un test vocacional y a mí me salió que tenía opción para un abanico de carreras profesionales. Por los puntajes que había obtenido podía estudiar desde carreras de ingeniería, pasando por economía, letras y hasta medicina. Recuerdo que le pregunté a Santiago qué me sugería y viendo las tendencias de mi puntaje me dijo que por mi interés por los temas de la sociedad y de las personas, quizá podía estudiar psicología o Sociología. Entonces me dije, estudiaré ambas carreras.

Otro gran detalle en nuestra formación con Santiago fue que lo tuvimos como profesor de filosofía en 4to de secundaria. El libro de cajón, de cabecera y de todo fue siempre “El criterio”, de Balmes. Creo que allí aprendí y empezé a entender lo que después conocería como el discernimiento ignaciano, especialmente en los Ejercicios Espirituales. Recuerdo que sus clases eran muy interesantes pero no dejaban de parecernos densas y, en algunos casos algo aburridas. La filosofía era algo dura de procesar. Sin embargo, en mí dejó ese interés por pensar, por aprender a pensar y saber hacerlo por mí mismo. A saber también pensar con sentido crítico y estar abiertos a la pluralidad y diversidad.

Puedo decir que Santiago fue una persona muy significativa en mi proceso de formación de mis últimos años de secundaria y con quien pudimos establecer una cercanía y amistad, la misma que se interrumpió muchos años porque, después, se fue a un año “sabático” y fue cambiado al otro lado de la frontera, a Tacna. Lo volvería a ver en Lima y, posteriormente, en el Vicariato de Jaén. Un gran abrazo a la distancia querido Santiago.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 14 de agosto de 2018

Le llamaban Charly

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Cierto día, llegamos al Colegio Valentín Salegui y nos recibió entre otros un sonriente Carlos Ridavets SJ, Charles para algunos que lo tuteaban como Charly también. Era el año de 1982. Siempre agradable y bastante discreto, lo conocí desde Piura, donde terminé mis estudios escolares en el colegio San Ignacio (1975), lugar en el que empezé a conocer las misiones del Vicariato de Jaén o San Francisco Javier del Marañón, lugar donde ya estaban los Jesuitas desde los años 40s.

Más pacífico no podía ser Charly, al menos es la imagen que recogí de él. Buscando trabajar en lo suyo, la educación con muchachos donde le tocara estar. Él hayó su vocación en ese internado, en ese trabajo pedagógico con los muchachos awajun y wampis que cursaban sus estudios escolares y a los cuales había que entender a partir de su propia cultura e idioma, cuestión que se complicaba más por la ausencia de escritura en éstas culturas.

Años atrás, una de las anécdotas que le escuché mencionar fue aquella de que en los recreos los alumnos salían muchas veces a cazar pajaritos y allí mismo se los comían, denotando esa relación tan grande de la población local con la naturaleza, la misma que se bebe y se respira desde que se nace. Entre otras cosas, para divertirse y alimentarse, desarrollar sus habilidades de cacería, crecer en el propósito de dominio de la naturaleza, hacerse del medio. Todo ello se vinculaba también al marcado espíritu guerrero que mantienen las poblaciones locales.

Charly se embebió y fue haciendo “escuela” con todas las promociones que pasaron desde la mayor parte del recorrido de los 50 años del Colegio Valentín Salegui, lugar en el que compartió varias de esas décadas, una parte del lapso incluso como director, cuando el colegio era ya parte de la red de Fe y Alegría (Colegio Fe y Alegría 55). Ese fue su testimonio. Compartir su presencia, sus conocimientos, sus experiencias y sus deseos profundos de aprender del medio local, hacerse parte del mismo.

Aunque suene medio poético decir que a Charly le tocó morir como mártir, lo es menos constatar que apareciera maniatado y con algunos signos de violencia. Después de un largo caminaren la zona del Chiriaco, camino que podría haber seguido recorriendo 2 ó 3 lustros más, uno encuentra muy inexplicable su situación. Quizás sea una manera de comunicarnos y recordarnos lo necesaria que es para todos una cultura de paz a todo nivel. Ciertamente una paz basada en la justicia y en la verdad. Puede ser una manera de darle algún sentido positivo a situaciones plagadas de sinrazón.

Muchas veces amar de modo incondicional, aunque parezca contradictorio, nos expone de modos velados o abiertos al mal de nuestro mundo. Al mal, la maldad, el odio y tantos adjetivos que podríamos mencionar. Amar, obrar el bien, abogar por la verdad…, especialmente por los más indefensos, débiles y pobres, nos expone. Hay veces que también el bien de las personas se impone sin sacrificar su vida. En otros casos se suceden situaciones lamentables. Como la misma que le toco vivir a nuestro querido Jesús hace 20 siglos atrás. Y se muere para seguir viviendo. Charly ha empezado una nueva vida.

Guillermo Valera M.
Magdalena del Mar, 13 de agosto de 2018

Cosas agradables

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Es agradable la paz del hogar, la tertulia con los hijos o mi esposa, el almuerzo hogareño que nos inunda la tarde de cualquier domingo o día en que coincidimos para ver también un partido de fútbol juntos y gritar con fuerza los goles de nuestro equipo y apreciar (también) el buen fútbol o las buenas jugadas (aunque sea) del rival de turno. Habiendo recogido un chanchito al palo hecho por la vecina de una amiga a la que tuve que ir a ver hasta su casa para recogerlo y gustar de una buena preparación.

Si, tuvimos un almuerzo variado, con su “bajativo” para consolidar una buena digestión y dar más gracias aún por tener la gracia de la salud, de poder correr 3 ó 4 veces a la semana cierta distancia que me resulta siempre muy gratificante, aunque a veces me hace estornudar un par de veces por el viento que no deja de circundarnos y el sol otoñal que aún se anima a acompañarnos como recordándonos el verano que empieza a irse pero no termina de decidirse. Más aún en Piura, donde desorientadamente ha estado lloviendo algunos días (¡a finales de abril!), según me ha contado mi madre y algunas noticias de los diarios.

A veces es como dibujar unas cuantas figuras geométricas desde las cuales de pronto, vinculadas con trazos adicionales permite emerger un paisaje breve o el modelo de una casa tradicional de campo. Un barco o una arboleda. Con un poco más de esfuerzo, algunas personas conversando o el paisaje de una playa en su atardecer o algunos pajarillos departiendo esa posibilidad infinita de comer y reproducirse, cantar y volar. Todo tan gratuitamente que nos devuelve a nuestra propia condición de seres creados y gratuitamente situados donde estamos… muchas veces sin haber caído en la cuenta de ello.

En medio de ello, nos tocan los momentos que también nos sobresaltan, para entrar y salir de casa, comiendo algo ligero (o no tanto, pero rápido), para llegar a tiempo donde nos esperan para una reunión tal o la actividad cual. Siempre todas importantes para lo que corresponde hacer. Como aquella de darnos un espacio tipo jornada para detenernos un momento en la vida de todas las integrantes de la comunidad que acompaño en El Agustino (“las seguidoras de Cristo”), con quienes tuvimos ese compartir siempre tan hondo y de tanta significación: su revisión de vida.

Con heridas diversas en los trazos de vida de cada una de sus integrantes, ejemplos cada una más significativa que la otra, pero todas tan importantes en su experiencia, en ese caminar tan singular que nos hace también humanos y diferentes. Con algunos elementos de desgracia que se comparte siempre dentro de un sentido de esperanza como la que el Papa Francisco constató que existe de modo muy explícito en nuestro Perú, en esa visita que nos hizo en enero pasado.

Cada caminar lleno de oración, de aspectos que les marcaron en su incorporación a colaborar en la misión más activa con la Iglesia (desde su capilla, comunidad, familia…); de cómo decidieron continuar entre iniciativas varias; de cómo se han seguido sintiendo invitadas por Jesús a seguir en ésta ruta y opción, pese a contratiempos, sinsabores, aparentes rechazos o indiferencias; pasando por situaciones de frustración, expectativas venidas a menos y tanto de lo que nos da la vida en clave de “cosas negativas”(y aparente ausencia de Dios).

Si, toda una tarde – noche conversando / escuchando relatos de vidas, de personas entrañables, de amigas que uno no sabe cómo agradecerles su confianza y cariño oculto. Esa cercanía que se va acercando sólo con el tiempo y de modo poco explícito, pero reconocido y de mucha aceptación. No por eso, manifiesta con sus propias expresiones y sentimientos. Y así se pasó esa fecha que escogimos para el propósito y que nos supuso seguramente otros sacrificios (como dejar de ir al teatro u otra reunión prevista). Pero era muy importante y valió la pena.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 29 de abril de 2018

Podemos vivir mejor

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Muchas veces nos preguntamos: ¿de qué vale identificar un problema si no sabemos poner los medios necesarios para encararlos, para luchar contra él, para intentar hacer algo desde mi propia circunstancia? Creo que todos sabemos, de modo general, que no debemos robar o apropiarnos de lo que no nos pertenece. Nos cuesta un poco más aprender a no aprovecharnos de nuestra condición de poder (el pequeño o gran poder que podemos tener), desde lo que nos toca hacer en la vida, empezando en la familia, en el trabajo, en nuestra relación con amistades, vecinos y gente en general, o incluso en nuestra propia comunidad creyente (ya fuera de religiosos o laicos).

Sin embargo, ¿no debiéramos abordar estos temas desde algo distinto? Por ejemplo, podría ser sugerente hacerlo desde cómo cada uno lleva una vida austera y equilibrada. Es decir, no gasto por gastar el poco o mucho dinero que poseo, entendiendo que me lo gano honradamente y no aprovechándome de las ventajas que me da estar en un puesto público, en una empresa u otra entidad. ¿Cómo aprendo a gastar de acuerdo a mis justas necesidades (y confort), sin dejarnos arrastrar por un consumismo irracional y del descarte?; porque, como nos lo recuerda el Papa Francisco, terminamos descartando hasta las propias personas que nos rodean o las que se encuentran más lejanas de mi inmediata realidad. Claro, cada uno tendría que discernir cuál es su justo equilibrio de austeridad, sin generarse autoengaños.

Quizás podríamos generar un “diezmo” de solidaridad con quienes tienen más necesidades. Ya no para aportarlo a una Iglesia o religión determinada, sino para encaminarlo hacia las necesidades vitales más urgentes de tanta población. O para sumarlo a políticas públicas que uno puede ayudar a promover en torno a la educación, la salud, la nutrición, las oportunidades de empleo juvenil, la innovación y la investigación, la seguridad, y quizás un largo etcétera. Podemos combinar austeridad con solidaridad de modo creativo y con la libertad propia de lo que cada quien vea mejor de encaminar. Pero habría que hacerlo.

Lo anterior también se aplica al medio ambiente y la preservación de la naturaleza, la defensa de nuestra ecología amenazada hoy a nivel mundial, especialmente por el llamado “calentamiento global” y un sistema económico capitalista, centrado en el aprovechamiento irracional de los recursos naturales y su constante degradación. Especialmente alrededor del agua, el aire o las diversas energías de origen fósil. Sólo el caso del agua podría ser aleccionador si nos dedicáramos a ahorrar un porcentaje de lo que usamos a diario. Claro, ello supone que cada uno se detenga a ver cómo gasta el líquido referido en cada caso.

Desde que nos aseamos cada día al levantamos, cómo lavamos las cosas que requieren limpieza, cómo controlamos fugas de agua en los diversos conductos que tenemos, ¿cuánta agua dejamos correr en cada baño?, ¿es la necesaria? Ni qué decir de las piscinas que consumen grandes cantidades de agua para el sólo beneplácito o capricho de sus dueños, ¿las debiéramos prohibir? En fin, no nos vamos a meter a detalles de la vida privada de cada quien, pero es parte de lo que nos corresponde abordar y empezar a recorrer con mayor responsabilidad. Y también empezar a cambiar costumbres que no son las mejores, a generar mejores hábitos, desde los más pequeños, en la escuela y en sus hogares.

¿Lo podemos hacer? ¡Claro que lo podemos encaminar!, y de muy distintas maneras. Algo así como lo que significa la convivencia. Todos estamos convencidos, aunque de seguro de distinta manera, de la importancia de la convivencia entre unos y otros, en la necesidad de lograr mejorar nuestras relaciones interpersonales, interinstitucionales, en el hogar que nos alberga y en tantos espacios diversos. Y con un desafío aún mayor. Aprender a hacerlo con los diferentes y no solamente a nivel de nuestros pares. Y como se insistió en la homilía por los 450 años de la presencia Jesuita en el Perú (domingo 22 de abril en la iglesia San Pedro), lo importante de aprender a hacerlo escuchándonos mejor, abriéndonos con mayor calidad a los demás, estableciendo la apertura necesaria a los diferentes, en especial, con los más pobres y débiles.

Preguntarnos cada uno cómo combatir la corrupción desde la austeridad, en la gestión honesta de mis propios recursos y solidaridad con los que requieren más atención. Cómo estar atentos al medio ambiente, empezando desde cómo gestiono el agua que pasa por mis manos. Cómo crecemos en convivencia sabiendo escucharnos mejor en lo que nos corresponda. Siendo lo más importante el cómo aprendemos a ponernos de acuerdo, a caminar juntos, a ser más cooperativos… a entender de modo inclusivo que todos somos necesarios.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 23 de abril de 2018
Artículo publicado en “La periferia es el centro” (26 de abril de 2018)

Amar con sencillez

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Yo no la llegué a conocer. Se llamaba Martha Elena Guerrero Astete y se celebró el sábado último el mes de su fallecimiento, en la parroquia de la Virgen de Nazareth, en El Agustino. Los “recuerdos” que se repartieron traslucían una foto de ella muy bella, así como el cariño y cuidado que tuvieron con ella los largos meses de su agonía. Su hijo lucía tranquilo, como aceptando sin comprender muy bien lo que había sucedido. Fue una Eucaristía sencilla, motivo de reunión de varias personas queridas y amigas, de esos momentos que reflejan una extraña pero vital presencia del Señor en lo más cotidiano y sencillo de la vida de las personas.

No sé por qué, ese hecho, volcó en mí varios de los sucesos que significaron la visita del Papa Francisco a nuestro Perú. Un caminar por Lima, Madre de Dios y Trujillo, durante tres días intensos que llegaron a todos los peruanos de una manera u otra. Porque el Papa Francisco, sin proponérselo, es de aquellas personas que no pasan desapercibidas. Y no precisamente por aspirar a figureti o protagonista especial del puesto que ocupa. Pues se trata de una persona quien, conforme fue creciendo en cargos de autoridad dentro de la Iglesia, fue hallando un mayor sentido de humildad, servicio y el saber reconocerse pecador.

Y es que el Papa Francisco sabe tocar en las personas no sólo sus sentimientos sino también las fibras de la razón y las entrañas, en una conjunción humana que nos invita a ir más allá de donde estamos parados , de cómo nos consideramos (o consideran), de que es posible amar con sencillez y a la vez crecer; que tan importante como las cosas que decimos y con las que generamos nuestros propios discursos de vida, son los gestos concretos, pequeños y de detalle con las personas, con todas las personas, no sólo las que me caen bien o las más cercanas.

Justamente, se trata de acercarnos a quienes poco lo hacemos. A tomar en cuenta a los descartables. A aquellos que también habitan entre nosotros, empezando por nuestros propios viejitos/as, en la familia, en el barrio, en el trabajo, en nuestra parroquia… A tantos anónimos que nos acompañan y no los percibimos porque siempre andamos apurados o estamos en cosas más importantes. Saber detenernos con aquellos que nos llaman y no atendemos; aquellos que nos hablan y no sabemos escuchar. No por mala fe. Simplemente porque estamos envueltos en una vida demasiado individualista y excluyente que tenemos que también repensar, buscar resituar. Darle espacio al amor.

Como voluntario estuve en la gran Eucaristía de la Base Aérea de Las Palmas, el domingo 21 de enero. Fue muy grato colaborar en una suerte de comité de bienvenida apostado en las puertas de ingreso. Que diversidad de personas las que llegaron, de todas las edades, en tan diversas situaciones… Siempre con mucha alegría, más allá del cansancio o fastidio de la larga o corta espera, del calor que empezaba a arreciar conforme avanzaba el día. Y que se hizo más intenso con la llegada de Francisco y el inicio de la Homilía multitudinaria…

Mi experiencia fue de un lagrimeo incontrolable previo al inicio de la misa. Una mezcla de ardencia a los ojos por la crema protectora del sol en la cara y sentimientos que fluían recorriendo los nombres de las personas con las que normalmente me relaciono o tengo más presente. Entre ellos mi familia, los de mi comunidad, los de mi trabajo, mi barrio… Simplemente di gracias por ser parte de esa experiencia, de compartir una fe vivida de tan diversas formas pero donde todos se sentían “seguidores de Cristo”, como lo recordó e invitó el Papa cuantas veces pudo.

Nos dejó una gran agenda de vida. Hay que trabajar en ello.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 30 de enero de 2018

Matices, detalles y recomposición

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Tengo la impresión que lo sucedido con la consecutiva discusión (y rechazo) de la vacancia presidencial a PPK, así como el indulto concedido (de modo torpe) a Alberto Fujimori, nos han dado un sacudón a todos en el país. Fue como que todos quedamos fuera de juego, incluidos los principales protagonistas. Lo único claro que quedaba sobre el “gramado del juego” fue que PPK seguía siendo presidente y que Alberto Fujimori estaba libre.

Todas las fuerzas políticas se vieron afectadas con el llamado doble “terremoto” político al que se dio lugar. Quedó también claro que PPK no era tan ajeno al manejo político, aunque su aprendizaje aparecía como el del más sesgado concepto del político, como aquel que lo hace sinónimo de “mentiroso” (para algunos sumado a “traidor”) y con una pérdida casi total de su credibilidad como conductor de la nación.

No obstante, debo mencionar que todo este ida y vuelta del juego político vivido en esos pocos días, nos ha generado una mirada más matizada de cómo vemos a los actores políticos. Muchas veces tendemos a miradas desde las cuales situamos a las propuestas u organizaciones políticas como muy graníticas, o muy de “blanco o negro”, alejada de matices importantes que nunca debemos perder de vista. Creo que algo de ello nos ha devuelto la nueva situación que se ha abierto.

No obstante, ello no quiere decir que el deseo máximo del Gobierno actual de PPK, de abrir un proceso y nuevo gobierno de “reconciliación nacional” sea adecuado. O que sea desatinado porque no pretende abarcar a todos los sectores. Quizás lo sea porque se está mal-utilizando un concepto muy significativo para intentar (nuevamente) pasar lo que se dice “gato por liebre” (como fue el hacernos pasar la no vacancia de PPK por el indulto a Fujimori).

Tenemos la impresión que asistimos a una recomposición del gobierno que sólo tendrá viabilidad si es apoyado por el fujimorismo “reunificado” y con participación mayor (aunque ya no como oposición) en la conducción del Gobierno, expresada en una apuesta de mediano plazo. Con el prurito de darle gobernabilidad al país, se trataría de generar una alianza que garantice en el poder desde ya al fujimorismo y le dé proyección de gobierno en la etapa post PPK, más allá del 2021.

Lo anterior supondría focalizar en la izquierda la confrontación política. Neutralizar a otras fuerzas políticas como AP, APRA y APP. Tratar de ganar a su gabinete político al PPC (incluso con la posibilidad de un protagonismo significativo de éste). Es decir, podemos estar asistiendo, sin habérselo propuesto, a la recomposición de la derecha política peruana en el poder, con la pretensión de una proyección de control de mediano plazo y de modo incluso corporativo.

Efectivamente, es un camino. El tema es si el fujimorismo tendrá la capacidad política de mantenerse unido. Tengo la impresión de que ello no ocurrirá. Por el simple hecho de que evidenciaría que Fuerza Popular no existe como partido político y lo único determinante es la “Familia Fujimori”, cuestión a la que no veo por qué tendría Keiko que renunciar. Tendría más que perder que ganar.

En todo caso, desde la oposición, más allá de iniciativas propias que pueda manejar cada organización política respecto a la crisis política en la que nos seguimos encontrando, es importante no perder de vista qué otras propuestas pueden plantearse también (y son de mucha necesidad) para situar la exigencia de un diálogo político nacional y de gestión pública transparente. Una propuesta que sitúe garantía sobre los derechos de la población y atención a sus necesidades más urgentes, como por ejemplo, lo relativo a la reconstrucción del norte, la seguridad ciudadana o la lucha anticorrupción.

Particularmente, pienso que debiera exigirse que se esclarezca del modo más preciso y directo los temas de corrupción que involucran a diferentes políticos, incluido el propio presidente actual (PPK), creándose si es necesario una comisión especial de investigación y decisión sobre todo lo que involucra, con participación de la sociedad civil. Se debe de garantizar un relanzamiento de nuestra economía, poniendo especial atención a nuestra educación, salud y reconstrucción del norte. Se debe garantizar una reforma política que permita mejores condiciones institucionales para una representación política que sea más expresión ciudadana y fortalezca el desarrollo de un sistema de partidos políticos más probo.

Guillermo Valera M.
Magdalena del Mar, 8 de enero de 2018

El Papa, la Navidad y nuestro país

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El extraordinario hecho de que Dios se hiciera una persona, como cualquiera de nosotros, como cualquier ser humano, sigue trayendo consecuencias muy grandes en nuestra fe cristiana, especialmente cuando empezamos a ser más conscientes de lo que ello puede tener como significado, de gracia y de invitación a obrar de manera parecida. ¿Somos capaces de “abajarnos” en los más pequeños, en los más miserables, en los pobres?

Pues ese abajamiento, como lo diría también Teresita del Niño Jesús, es lo que nos recuerda Jesús en la actitud profunda de Dios en cada ser humano con la realidad a la que nos abre Jesús con su nacimiento, en la invitación a hacer Navidad en cada uno de nosotros, a sabernos abajar y relacionarnos desde el más débil, desde el más olvidado y explotado.
¿Cómo entran allí nuestros “pobres” inmediatos, de “vecindario”; los pobres que vemos a lo lejos en realidades de televisión, Internet o cine; los que existen como estadísticas o siquiera ingresan a un número porque actúan como poblaciones indígenas “no contactadas” y viven en otro circuito y mundo (con relación al nuestro)?

Algo de esto nos expresa y recuerda la Navidad, el misterio de la encarnación, la revelación del amor que nos viene Jesús a revelar de manera testimonial en nuestro mundo. La manera como se nos invita a vivir, a situarnos en la vida, a construir relaciones entre unos y otros, a sabernos perdonar, a cultivar la verdad, la justicia y la paz. Algo de esto nos recuerda también la presencia y el sentido de un Papa como Francisco en nuestra Iglesia, buscando reproducir de modo sencillo esa revelación entre nosotros.

El Papa Francisco es alguien que sentimos nos une, nos transmite vida, nos motiva y nos sabe hablar entre diferentes. Con mucho sentido de pluralidad, transmitiendo un sentido de paz que se funda en la búsqueda de relaciones de justicia y equidad. Preocupado por las cosas elementales pero que normalmente pasamos por encima, como es la propia creación, la naturaleza, las personas y todo cuanto nos rodea, y que condiciona y facilita nuestra vida (o debiera hacerlo).

Es algo grande la feliz coincidencia de la próxima llegada del Papa Francisco a Perú en la segunda quincena de enero y lo que significa precederlo del adviento y la Navidad, como buenos motivos para orar y discernir la mejor manera de recibirlo e inspirarnos en él. De recibirlo y renovar nuestra iglesia y comunidades pequeñas en Francisco.

De acercarnos mejor a Francisco y profundizar mejor nuestro cristianismo y sentido ciudadano. Porque cristianismo y ciudadanía caminan muy de la mano en nuestro mundo actual (o están llamados a hacerlo). Ser un buen ciudadano es (o debiera ser) la forma de ser cristiano en los tiempos actuales, acogiendo con profundidad lo que ello comprende y significa.

Quizás, desde esa perspectiva, debiéramos razonar la coyuntura política que nos ha tocado vivir recientemente, algo compleja por cierto, en la que hemos estado a punto de vacar al presidente de la República (P.P. Kuczynski); se acaba de indultar a un expresidente (A. Fujimori) acusado de crímenes de lesa humanidad; tenemos otro presidente en la cárcel de modo preventivo por corrupción (O. Humala) y otros dos con sospechas serias de lo mismo (uno con pedido ya de carcelería, Alejandro Toledo, aunque en libertad por encontrarse fuera del país, por ahora). Todo esto nos deja un sabor no tan agradable al cerrar el año 2017.

No obstante, aprovechemos para avanzar poco a poco en afianzar un marco institucional que nos está permitiendo abrir los ojos a hechos que en otros tiempos no hubieran significado mayor cosa. ¿Hasta dónde somos permisivos con la corrupción? ¿Hasta dónde aceptamos cómo válido que algo puede ser antiético pero “legal” (y válido)?

¿Hasta dónde podemos mezclar negocios particulares, con gestión pública y manejo de influencias en favor privado (“lobismo”)? ¿Hasta dónde es lícito cobrar por la información que yo extraigo del Estado y vendo a terceros a modo de “consultorías”? Hay muchas cosas por investigar para renovar la política y los políticos que operan la misma.

En conclusión, la visita del Papa Francisco es una oportunidad para abrirnos a dicho propósito también. A comprometernos en la búsqueda activa y ciudadana del bien común y no sólo de negocios privados o intereses individuales. Preparémonos a ello discerniendo dicho camino y propósito. El 2018 que se nos viene será muy propicio, inspirado en lo que nos traerá el Papa Francisco.

Guillermo Valera Moreno
Publicado el 29 de diciembre de 2017 en “La Periferia es elCentro”: http://larepublica.pe/politica/1163606-el-papa-la-navidad-y-nuestro-pais

Indulto no improvisado

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Tengo la impresión que mucho se ha pensado que una persona técnica puede ser alguien también político por añadidura. Que alguien con mucho manejo técnico es neutral y puede ser un buen manejador de diferentes escenarios de actividad. Alguien que sabe de economía y relaciones interpersonales (especialmente en el loobing), es suficiente para desempeñarse en el manejo de la política y del Estado. Incluso, la idea que un buen gerente es lo que se necesita para el gobierno de un país, como si un buen gestor es sinónimo de un buen político.

Es cierto que para ser un buen gestor no se requiere ser político. Se puede administrar una empresa sin conocer cómo se gestiona el Estado. Sin embargo, para ser un buen político es necesario saber administrar para que funcionen las cosas pero es también fundamental aprender a ponerse de acuerdo con las partes que intervienen en un tema, problema o necesidad, especialmente si es de orden público. Después de todo, la política se mueve mucho en el ámbito de la concertación, el diálogo, los consensos.

Buena parte de ello tiene que ver con garantizar los votos para tomar una decisión; saber concertar y garantizar el número de votos que puedan corresponder para lograr un propósito. Se entiende, dentro de medios y fines válidos. Sin embargo, hay acciones que se mueven en lo invisible, fuera de la escena pública para lograr garantizar los aspectos que faciliten una decisión, llegado el momento especial de tomarla. Algo de todo lo anterior se movió en la decisión y concreción del indulto a Alberto Fujimori.

Analizando el tema uno puede darse cuenta que, así como Keyko Fujimori quedó resentida y con deseo de venganza contra PPK por su derrota electoral en junio del año 2016, el Sr. PPK quedó convencido que la única forma darle estabilidad a su gobierno era aliándose con el Fujimorismo, cuestión sobre la que nunca logró persuadir a la líder de Fuerza Popular. Sin embargo, PPK estaba muy claro que jugando al indulto de Alberto Fujimori tendría que concretar dicha alianza.

Sin embargo, PPK no sabía cómo concretar el hecho y apareció siempre como alguien que “jugaba” al indulto y no lo daba. En realidad estaba jugando a convencer a sus propios seguidores y sociedad más en general de la validez de dicha opción, más allá de sus dificultades procesales y validez ética y legal. El desenlace del 24 de diciembre es la culminación de algo forjado desde el mismo inicio del gobierno de PPK, como sentido pragmático de su quehacer. Finalmente, como hombre de negocios, le interesaba poco cómo llegaba al resultado, lo importante era lograrlo.

Puede parecer muy maquiavélico de parte de PPK. El hecho es que él siente hoy que ha llegado al punto ideal de recomposición de fuerzas al interior del régimen político, el cual podría darle (si sabe concertarlo) la base social ideal para su gobierno. El gran problema es que su núcleo interno se ha debilitado aún más (ha perdido varios congresistas); su núcleo de alianzas más inmediato ha variado y ahora lo ha pasado a conformarlo APP y el sector fujimorista de Kenji. No sabemos cómo se recompondrá el sector fujimorista de Keyko con relación al Gobierno. Lo que sí es seguro es que tendrá como claros opositores a las agrupaciones de izquierda (Frente Amplio y Nuevo Perú), AP, Apra y los sectores que se desgranen de otras agrupaciones (incluyendo Peruanos Por el Kambio y APP).

Aunque no es claro el panorama, estamos asistiendo a una recomposición política de nuestro débil escenario político, forzado esta vez de la mano con los movimientos sociales que se han desencadenado con el canje de indulto vs vacancia, la cual sólo ha logrado postergar una decisión que puede bien culminar en una renuncia más delante de PPK (o su eventual vacancia) y el adelanto de elecciones para encaminar una salida política.

Cada fuerza política tiene que evaluar muy bien lo que se viene en la coyuntura inmediata y el accionar por el que optará, discerniendo los pasos más propios que le corresponderá dar. Lo que no debemos perder de vista es que estamos ante un tinglado político que no ha dejado de ser legal, más allá de cuanto nos gusta o no. Y lo que venga hacia adelante, es fundamental que conduzca a reforzar nuestra democracia y una lógica de política más legítima y vinculada al bien común y al servicio, antes que a intereses subalternos y corruptos.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 26 de diciembre de 2017

Apostar por nuestra democracia

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“No sabe con quién se está metiendo usted”, le decía la congresista Luz Salgado a uno de los Fiscales que intervenía a uno de los locales de Fuerza Popular, para recabar evidencia de sus gestiones políticas internas dudosas. Posteriormente, otro congresista, vocero del Fujimorismo, repetiría cosas similares ante la prensa; Daniel Salaverry insistiría en la incomodidad de su partido por estar siendo investigado y su exigencia de que todo ello se detuviera, como cual personaje protegido de todo mal posible y sin lugar a duda.

Pareciera que cada vez está más claro que el pedido de vacancia se inició desde el mismo momento en que PPK juramentó como presidente, fue la estrategia preferida para humillar de la peor manera a quien ganara “raspando” las elecciones de hace cerca de dos años. Con razón o sin ella, había que dar una lección al senil liberal que otra vez interrumpió los planes de un fujimorismo nuevamente encaramado en el poder, y con su principal líder caminando por la plaza de armas “libre de polvo y paja”.

Lo que no se ha calculado es que tenemos una democracia que empieza a tener algo de conciencia sobre lo que pueden ser los alcances de sus responsabilidades y que pueden actuar de modo diverso en simultáneo, usando las diversas herramientas que brinda el sistema político, ya fuera desde su división de los poderes del Estado, opinión pública, movilización política, presión internacional… y todo lo que corresponde a su institucionalidad. De allí lo clave del “debido proceso”, el respeto por las formas y procedimientos, el no quemar etapas o dejarse llevar por el facilismo.

Como en toda democracia, sigue abierta la posibilidad de que en el debate se puedan mover las posiciones sobre el tema en cuestión, si se argumenta debidamente y abrigan razones de peso para ello. De allí que no todo está concluido y creo que podemos asistir a algo más que un monólogo fujimorista, propiciándose un debate razonable y serio (como tiene que ser el caso de la vacancia presidencial). Que no se circunscriba sólo al Congreso de la República y, más bien, nos abra a un sentido mayor de ciudadanía, pese a que sus promotores fujimoristas esperarían una lección más bien autoritaria y de carga montón.

Hay un detalle del que debiéramos estar conscientes. Como van las cosas, se ha evidenciado que no se puede gobernar con un ejecutivo y un legislativo como están hoy dispuestos. Pienso que, al menos, uno de los dos debe renovarse en el corto plazo. Siendo un sistema político de corte más presidencialista, generaría menos inestabilidad disolver el Congreso y convocar a nuevas elecciones legislativas. Lo que no resiste más es la convivencia de ambos tal como están. Debiera hallarse una fórmula para que la política peruana se reordene incluyendo a un sector del Fujimorismo (quizás liderado por Kenji Fujimori) y las fuerzas que deseen entrar en un acuerdo nacional, cuyo programa central gire alrededor de garantizar una educación, trabajo y salud de calidad para todos los peruanos.

Lo anterior es entendiendo que no proceda la “vacancia presidencia”, cuestión con la que tampoco me muestro muy de acuerdo, especialmente por no haber argumentos muy determinantes (salvo que aparecieran cosas más contundentes). En el peor de los casos de que se diera una vacancia de PPK, igualmente pienso que el Sr. Vizcarra, al asumir la responsabilidad de primer mandatario, debiera ver la forma legal más rápida de renovar el Congreso de la República, ya que se ha mostrado que es un ente corruptor e incapaz de darle la gobernabilidad necesaria a la aún débil democracia que tenemos.

No es fácil el panorama. Esperemos que nos sirva para que emerjan nuevos políticos con “lecciones aprendidas” más vinculadas al bien común y menos a la corrupta clase política que mayoritariamente se mantiene aún. A todos nos debe mover el interés del país y animar especialmente a los más jóvenes a generar un sentido más dialogante y con horizonte amplio y político, recogiendo siempre de la experiencia de los buenos políticos que, siendo pocos, los hay y son muchas veces riqueza y materia de pedagogía educativa. No olvidar también que, como en el fútbol, en política muchas veces nos sentimos tentados de aparecer como los “entrenadores“ (diríamos, los analistas políticos, los “opinólogos”), quienes con facilidad queremos orientar el modo cómo deben de hacerse las cosas y no es cosa sencilla.

Como en todo, hay que ser prudente, saber mirar los diversos elementos concurrentes, abrir bien el horizonte de nuestros alcances y aproximarse a las respuestas necesarias, corriendo los riesgos que puedan corresponder. De lo que estamos convencidos es que a todo corrupto hay que mandarlo a su casa o a la cárcel más temprano que tarde, fortaleciendo en todo momento la institucionalidad democrática.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 20 de diciembre de 2017