La izquierda como opción

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Pampacangallo 2
A éstas alturas del proceso electoral, en las diversas tiendas políticas debe recorrer la memoria de esa canción de Rubén Blades “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…”. Donde no todo ha sido sorpresa en el pleno sentido de la palabra porque el Fujimorismo (dígase Keiko o Factor K), contra un difícil pronóstico, se pudo mantener todo el tiempo (dígase en los últimos meses) por encima del 30% de intención de voto. No deja de plantearnos la pregunta de si ello fue sólo mérito propio. Alguna vez lo sabremos.

Lo que es real es que tenía que haber un contrincante para la segunda vuelta, al parecer “sí o sí”, porque el Fujimorismo, manteniendo tan amplia y cómoda ventaja, nunca pudo arañar la posibilidad de ganar en primera vuelta. Es más, su rechazo o voto anti-Keiko (o anti-Fujimori) creció en las últimas semanas a cerca de la mitad de los votantes. Y no será una sorpresa que ello se acentúe en la semana final, dada la ola “No-a-Keiko” que viene recorriendo Lima y al país.

Podían haber sido unas elecciones más tranquilas, sin que nada de ello impidiera una polarización en la segunda vuelta entre los candidatos que continuaran en ella. Por la simple razón de que la confrontación en dichos términos conduce necesariamente a ese pulso. Otro tema sería si ella tendría que mantenerse de modo continuado. En el actual escenario corremos el riesgo que ello sea así, si no se manejan las cosas con el tino suficiente, la cabeza fría y con inteligencia; con pasión pero con sentido de estadista finalmente.

Como se han dado las cosas, todo indicaría que, en medio de una polarización adelantada en las elecciones de primera vuelta, las principales votaciones tenderán a concentrarse entre las opciones que mejor las expresen. La opción por el Fujimorismo, cuya mejor expresión (qué duda cabe) está en su candidata natural, Keiko Fujimori. En el caso del polo contrario a ella, quien empieza a expresarlo con mejor sentido y capacidad es Verónica Mendoza, del Frente Amplio (FA).

Esta no era una tendencia previsible. Tampoco era muy claro que Verónica y el FA tendrían la capacidad de avanzar con buen olfato político, humildad y constancia. Sin caer en las provocaciones que fueron apareciendo desde algunos medios de comunicación social, debates y otros. De modo muy limitado inicialmente pero que crecieron conforme se ha ido consolidando la opción “Vero”; y se harán más agresivas si se confirman dichas tendencias.

Hasta aquí, podemos decir que la opción del FA con “Vero” ya cumplió en el propósito de reconstituir a la izquierda como una nueva opción política para el país, acompañada de un sentido de renovación de la política, de su expresión generacional y de contar con una plana técnica capaz de gobernar el país desde julio del presente año o dentro de 5 años si se tuviera que esperar a un siguiente momento.

El FA tiene todas las posibilidades abiertas para ser gobierno en el país. En ello no hay que perder de vista que un gobierno debe de tomar en cuenta al conjunto, más aún en una democracia. Se tiene que ser muy cuidadoso de cómo se va a proceder con las diversas minorías en el espectro político y en el manejo de las reformas que se puedan dar lugar.

Cómo se amplía la presencia dando fe de ser una opción con vocación de paz, justicia y desarrollo para todos. Cómo desde una opción clara de izquierda se puede plantear un sentido de unidad nacional y contemporizadora, sin caer en lógicas autoritarias, triunfalistas o ligeras. Hay grandes tareas y responsabilidades por delante.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 2 de abril de 2016

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