Etimología: amor y odio

El día finaliza, las luces de la casa se apagan, y en el ambiente solo se escucha el eco de los últimos “buenas noches”. Es el momento del merecido descanso. Pero pasan diez minutos, pasan veinte, una hora, a veces dos. La voz de nuestra mente continúa laborando. Se acelera. Empieza a entremezclarse con las distintas voces del recuerdo. Empieza a vivir. Pronto los pronombres empiezan a cobrar un sentido: él y ella tienen un nombre, un sentimiento: amor y odio. Está declarado, lo último que la vigilia se llevará a la cama, será su nombre. La mente no descansa.  Nuestra voluntad de saber tampoco. Por eso, en esta oportunidad, se plantea responder a la pregunta cuál es el origen de las palabras de estos dos sentimientos tan especiales, y conectados entre sí, que le quitan a uno el sueño, a saber, el amor y el odio.

Por un lado, el amor tiene dos raíces. La primera es una raíz indoeuropea, leubh, ¨sentir placer”. Esta fue retomada por el latín y de ahí provienen las actuales palabras libido, libídine – o lujuria – y libidinoso. La segunda es una raíz latina, amare. De esta vienen las palabras amor, amar, amigo, amistad y sus correspondientes formas en francés, portugués e italiano. De entre estas, se encuentra una extraña historia en francés. La palabra amadou, “yesca”, – proveniente del término provenzal amadou, “amante”, “enamorado” – fue utilizada “para designar metafóricamente al hongo yesquero que crece en los troncos de los árboles y del que se extrae la yesca, material altamente inflamable que servía para fabricar mechas de encendedores. La imagen es clara: la yesca se inflama como se inflama el corazón del enamorado” (Calvet 1993: 63)

Por otro lado, el odio – sentimiento claramente negativo – proviene de la raíz indoeuropea kad, que significaba a la vez pena y odio. Es decir, el odio sería la consecuencia de la pena, lo que no lo justifica, pero claramente permite comprender… Ahora bien, la raíz kad está emparentada con la forma ak, la cual tiene el sentido de “picante” o de “punta”. De esta última raíz, se originan las palabras acidus, agrio, ácido, y también la palabra acedera, una planta de sabor no precisamente dulce, como el odio. (64)

En síntesis, la palabra amor proviene de las raíces leubh, “sentir placer”, y amare, “amar”;  y el término odio procede de kad,  “pena y odio”, y ak,  “picante”. Así, la pregunta, iniciada al comienzo de este texto, ha sido respondida: ya uno conoce cuál es el origen de estos dos vocablos. No obstante, existe una duda más inquietante todavía, más personal, y, por ello, lamentablemente inefable de expresar. Mas si uno observa atentamente el brote de sus sentimientos y los sigue en su crecimiento, sabrá que la duda y la respuesta se hallan ambas en un mismo origen: un pronombre: él /ella.

Fuentes:

CALVET, Louis-Jean

1993        Historia de palabras. Madrid: Gredos

Fuente de imagen

http://elblogdelilianacastromorato.blogspot.com/2010/07/odias-lo-que-amas.html

 

Elaborado por David Vásquez y Javier Pizarro

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