Me ha mirado esa madrugada, a parte de mirar era una sensación extraña. Lo de sensación extraña puede sonar tan para salir del paso. En pocas veces, hasta cierto punto, he logrado soñar lo que deseaba; no podría decir exactamente con todos los detalles, pero sí al menos la escena, en algo lo que quería que sucediera. No he podido ir lejos, pero creo, y es lo que me empuja a escribirlo, que debe haber algunos que sí tienen más y mejor control sobre ello. No he podido ir lejos pues al darse cuenta uno de que se está soñando lo que se desea o te despiertas o empiezas a soñar otra situación la cual ya no puedes controlar. Ya no suele suceder aunque hasta me parece mejor el no soñar, pues no sabes si te tocan sueños que pueden ser tranquilos o pesadillas. Quién pues nunca ha dormido en su vida, así menos se podría evitar el soñar. Vienen las dudas también de sí las pesadillas son sueños que se pueden llamar sueños malos o al menos intranquilos o solo pesadillas. Las pesadillas en mi vida las tengo contadas, no deben ser más de cinco ni siquiera, como ven, estoy seguro; lo que no cierra que no habrán quizás más. No podrían ser menos deseables los sueños tranquilos y los no-sueños a tener pesadillas o malos sueños. Tal vez se sueñe y no se recuerde. Lo que más te asombra también es lo que más recuerdas o lo que más olvidas. Es distinto querer controlar tus sueños al querer controlar el de otros; por lo general nos importa poco lo que otros hagan, no estamos mirando lo que haga o cómo luzca el otro, también sabemos que no podemos esperar lo mismo de otros y qué bueno que a ésta segunda la cancele la primera. No olvidar también que puede haber cosas muy bonitas para mirar, hay mirares por cada persona y ya con mucha o poca intensidad. Mirares también como seres con ojos pueden haber. Y si hay un percibir además de intenso, penetrante, éste no podría percibirse por solo ojos. Es el sueño tan pesado en el que te acostumbras a soñar y del que no puedes despertar; despertar que tal vez se pueda ver como escapar. Tendrán unos sueños ya tranquilos ya intranquilos, tal vez como quede solo su esencia sea ésta misma la que lo torture y de la que no pueda salir ni con fármacos ni drogas o la sola fuerza de voluntad; así también ser solo alivio sin necesidad de nada exterior. No puedes ir contra ese sueño, solo luchar y resistir algún tiempo.

Parecía el frontis del cementerio de la ciudad en donde nací y como en la cima del muro de tapial había algo que miraba fijo hacía su objetivo. Era del todo negro, no podría decir que llevara alguna vestimenta, no parecía tener un cuerpo tampoco. Solo una presencia, algún ser sin necesidad de oxígeno ni nada material para subsistir. Sin conocerla estaba en mis sueños, todavía yo no en el suyo. Podría llamarla una presencia negra sin corporeidad con alguna forma humanoide; tal vez también como un bulto negro con cabeza, alguien con un poncho hasta el piso con capucha todo de negro en cuclillas. Luego de dejar de ver a su objetivo en un instante lo sentí cerca mío aunque luego en mi perspectiva de sueño estábamos en el mismo sito ambos. Ahora me miraba, mi inconsciente o subconsciente, eso en donde residan los sueños, le dio unos ojos rojos.  En ese instante de acercarse ese sentir extraño no sabemos si estaba más claro o todavía más confuso. Como saber de quien se trata pero intentar mantener la compostura. Tal vez fue que hasta no haya sido yo el que se percatarse de quién podría ser esa rara figura negra, como solo sombra sin de algún cuerpo del cual provenir, es que nos prestó atención. Tal vez siempre nos puede sentir y por ello mismo encontrar. Tal vez sintió que lo sentimos. Si no hablaba al menos emitía sonidos y sentí que se dirigía a mi aunque nunca entendí lo que dijo. Alguna voz como hecha con sintetizador, robótica y rápida; la comunicación era unidireccional, no tendría ni sabría qué responder a eso. Sí pues, la muerte habla con uno pero no uno con ella. Creo que me debe de haber dicho cuándo moriré y tal vez también cómo; qué otra cosa podría querer decirme!? Parece que a todos aunque sin lengua nos gana la boca. Véase boca pues como expresión aunque no sea ella de todos. A pesar de que había adquirido más conciencia de ello, aun así no pude despertar, desperté solo cuando ella quiso que despertara, cuando se alejó; sin tener nada qué decirme para qué también me retendría.. Luego de eso desperté, algo asustado, vi a la ventana y todavía estaba oscuro, sería tal vez la última hora o lo mucho dos antes de que amaneciera. Y ya se había llevado a alguien a quien quería. Dije me ha mirado aunque miraba a otro lado porque en un tiempo ya estoy en su sueño.

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