Hechos y reacciones

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Entre la política y los accidentes que nos enteramos, bien se podría escribir muchas cosas, en una realidad que a veces nos asombra por sus tintes surrealistas, por sus matices de novela, porque quisiéramos que fueran sólo fantasías que nos imaginamos… Pero en verdad, suceden, nos golpean la cara, el corazón y ojala las entrañas, el cerebro.

Como siempre, corremos el riesgo de acostumbrarnos a “hechos límite”, sucesos tan contradictorios como que un Contralor de la República (Edgar Alarcón), encargado de fiscalizar el buen uso de los recursos públicos, sea quien hizo su carrera aprovechando todo resquicio a su favor y lucrar al menor descuido. Corrupto como él sólo. Por cierto, cubriendo lo mejor posible sus espaldas, recurriendo a audios y otras prácticas ilegales para chantajear a sus críticos, no sería extraño, en alianza con las redes aún existentes del Montesinismo.

Resulta que al contralor Alarcón, todavía hay que “probarle” que sus delitos son delitos con todas sus letras y en mayúsculas. Para poder proceder a botarlo, porque esperar que renuncie sería como confundir un árbol con un poste de cables telefónicos o de electricidad. En ello, como en muchos temas, el Congreso de la República (y otras instancias), tendrían que actuar de oficio y agilidad, pero no contamos con políticos probos y la mayoría actual que la gobierna sólo tiene interés en que el actual gobierno fracase. Sin darse cuenta que dicho fracaso sería también su propio fracaso.

El incendio en la zona de las Malvinas ha sido otra muestra de las catacumbas en las que nos movemos (o aún nos asfixiamos). Esperemos que los hechos de muerte que se generaron puedan abrir no sólo nuestros ojos al dato de lo ocurrido. Esperemos que se hagan conciencia más sustantiva de cómo queremos vivir. No es con la explotación al máximo posible del trabajo de las personas; no es con el engaño de la falsedad de marcas de un producto que se ofrece (qué más da si son focos de electricidad o leche evaporada, salvo por cómo afecta a nuestra salud). No es con el lavado de dinero de diversas modalidades como vamos a desarrollar.

En situaciones calientes hay que poner paños fríos se dice. ¿Será el indulto a Fujimori un paño frío realmente? ¿No tacaría más bien resistir a la tentación de dar marcha atrás en la dignificación de la política, honrando los pasos que ya se han dado y evitando que, más bien, se desate un fuego mayor? Aunque no lo parezca, es una fortaleza mantener la rectitud de las decisiones ya tomadas en la experiencia de los últimos 3 lustros.

Si otros personajes tuvieran que pasar por juicios equivalentes, en buena hora. Institucionalicemos mejor nuestro accionar, en el sentido del cumplimiento de la ley y del Estado de Derecho. Seguir por ese camino será la mejor forma de honrar nuestro cercano bicentenario. Necesitamos una reconciliación en nuestro país pero que se entienda basada en la justicia y la dignidad. Que reivindique con autenticidad nuestra independencia y nuestros ancestros mayores.

Guillermo Valera Moreno
Magdalena del Mar, 1 de julio de 2017

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