Impresiones sobre una posible recomposición de las izquierdas

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Todo proceso de recomposición política de la izquierda debiera hacerse sobre la base de referentes que tengan asidero en la política o en el movimiento social. Ese puede ser el intento de coordinar con las cabezas de algunos movimientos sociales, como el habido en Cajamarca (con Gregorio Santos a la cabeza), así como los débiles grupos que aún se mantienen de lo que fue la izquierda histórica y legal en nuestro país. Un nuevo esfuerzo sobre el cual me muestro algo pesimista.

Hablar de la izquierda puede resultar ambiguo, especialmente por la diversidad de programas que puede incluir. Es, por cierto, una bienintencionada acepción, la misma que nos recuerda en el Perú procesos vividos en las décadas del 70 y los 80s, en la cual se llegó a la posibilidad de ser gobierno, pero faltó convicción y amplitud.

Sin embargo, para tiempos actuales, se puede también estar exagerando en el lenguaje. ¿Qué se ganó realmente con el triunfo de Humala? Guardando las distancias, podríamos también preguntarnos ¿qué se ganó con la Municipalidad de Lima, cuando fruto del azar y de un hábil liderazgo coyuntural se salió elegido? Si bien se constató un giro general de la política hacia la izquierda, ¿significa que se dieron triunfos de izquierda posibles de sostener en dicha lógica?

Es difícil pensar que triunfos de liderazgos o agrupaciones débiles identificadas con la izquierda puedan garantizar propuestas demasiado radicales, peor aún, en una lógica anticapitalista. Lo cual no significa necesario el aspirar a propuestas de cambio y a horizontes programáticos de cambio social económico y político. El tema está en cómo construir ese camino hoy, sabiendo que hasta un Gobierno como el que se tuvo de Lula en Brasil se vio obligado a negociar y avanzar muy gradualmente en una serie de propuestas de cambio que incidían en la lucha contra la pobreza pero no iban hacia modelos económicos distintos a los aplicados por otros vecinos.

Por tanto, se puede tomar distancia crítica de un gobierno como el de Humala, quien ha priorizado en la actual coyuntura concesiones al gran capital, especialmente con la gran minería y el binomio Fondo Monetario Internacional (FMI) – Banco Mundial (BM). Ha priorizado la estabilidad de los grupos de poder económico como modo de garantizar la viabilidad de los programas sociales. Se puede tener claro que el señor Humala no es de izquierda (y él mismo lo afirma cuando puede), aunque tampoco de “derechas”, sólo nacionalista, en tanto defensor de los intereses nacionales, del mercado interno, de la diversidad propia que se alberga en tantas cosas… Un nacionalismo vinculado, antes que a un tema de índole étnico – cultural, a un propósito de justicia social.

Por tanto, puede ser buena idea, más que deslindar con el gobierno de Humala, el promover que se retome las propias banderas (llamadas de “izquierda”) desde una opción de centro izquierda. Si se apuesta a un manejo desde la institucionalidad democrática, sería mejor que se consensuara un programa mínimo desde lo que han sido las distintas variantes por las que pasó la evolución político – electoral de Gana Perú, en particular de su líder y la cúpula en la que más confía.

Desde dicho programa, se podría dar consistencia a un sentido de apoyo crítico, orgánico y de compromisos. Desde lo cual se podría dar mejor brújula a la conducción de gobiernos regionales y municipales que se pretenden de “izquierda” y a la participación de sectores tecnocráticos de izquierda que se han mantenido en el gobierno nacional, así como dar luz a nuevos que pudieran incorporarse o proyectarse. El programa tendría que ser un esfuerzo de conjunción de lineamientos entre líderes sociales, juveniles, intelectuales y políticos.

Creo que no sería conveniente el pretender o aspirar a querer cambiar muchas cosas con el actual gobierno; pero si se podría dar curso a sentar bases distintas de un manejo institucional y reglas de juego distinto, teniendo como transfondo la necesaria y pendiente reforma del Estado. Todo ello habría que hacerlo manteniendo una apuesta básica por el Gobierno de Humala.

Guillermo Valera Moreno
22 de enero de 2012

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