Respetar a los protagonistas

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No deja de sorprender que el ganador de una contienda electoral tenga que justificar y explicar a sus contrincantes por qué ganó, si tiene que cumplir sus promesas electorales o las puede cambiar; pedir permiso para cambiarlas o sólo poder hacerlo tentativamente, quizás en el sentido del que los perdedores pudieran demandar como “correcto”; pareciera haber un derecho de los perdedores a constituirse en el gran jurado de lo que podría estar bien o estar mal, manejando a discresión lo que pudiera afirmarse como verdad o convertirse en “verdad”.

Más allá de las desconfianzas que despertó el resultado de las últimas elecciones, especialmente en los grupos de poder económico y sectores medios, creo que hay un sentido común del respeto mínimo a los resultados que tiene que saber ponerse por delante. Salvo que hubiera habido resultados amañados o defectuosos que requirieran de aclaraciones (que no es el caso), debemos tomarnos en serio lo que se viene en términos de resultados y siguiente gobierno para el Perú (y no es “harina de otro costal”). Por tanto, considero que es justo y demandable a buena parte de los medios de comunicación de mi país y a los candidatos perdedores, sobre la necesidad de respetar los resultados y, por tanto, a los protagonistas de los resultados (los dos candidatos que han pasado a la 2da vuelta electoral, Ollanta Humala y Keyko Fujimori) y en el orden en que han quedado.

Insistir en el orden no es por un asunto formal ni banal. No sólo porque el candidato Humala quedó en primer lugar, a una distancia de más de 8 puntos de su más cercano seguidor, sino porque pareciera que otro hubiese sido el resultado, dada la cobertura que tiene en los medios la Sra. Fujimori, siendo muy parcial en su favor el manejo de la información. Ya una clarinada la ha dado el propio grupo editor de El Comercio (irónicamente uno de los abanderados en la libertad de prensa), habiendo despedido a dos de sus trabajadores por negarse a parcializar su labor apoyando a Fujimori en el manejo noticioso a su cargo. Esperemos que ello no se extienda.

No me corresponde salir en defensa del manejo de las propuestas del candidato de Gana Perú (Ollanta Humala), pero creo que si algo tiene de significativo el triunfo de Humala en las últimas elecciones, a diferencia del 2006, es que antes se marcó más como un estado de ánimo y ahora se vió más configurada una propuesta de gobierno que se ha encarrilado hacia un estilo de lo que ha sido el gobierno de Lula en Brasil, apareciendo como viable y recogiendo también la insatisfacción de la población con los gobiernos de los últimos lustros. Además, se ha dejado sentir la existencia de un equipo técnico que puso una marca significativa a su plan de gobierno, el mismo que centra su interés en ir a una economía nacional de mercado y darnos un marco jurídico de mayores consensos para las mayorías en el país.

No obstante, las variantes que se fueron generando en el transcurso de la campaña electoral (1ra vuelta electoral), en el sentido de ir haciendo precisiones que permitieran explicar mejor el sentido de ciertas afirmaciones del plan de gobierno general, especialmente en lo que concierne al manejo de la economía, la libertad de expresión, la reelección, entre otros, ha llevado a generar diversos manejos de la opinión pública (algunos muy tendenciosos). Sobretodo, en el sentido de que no hubiera claridad de lo que se quisiera hacer. Por tanto, y de todos modos, un desafío para Gana Perú, en los siguientes días y semanas, será dar claridad de lo que se propone como plan de gobierno mínimo, los equipos que respaldarían cada uno de los pasos que se puedan plantear como medidas de gobierno y con qué fondos se procedería lo que corresponda. Tanto a nivel de lo que se tenga que proponer (contenidos) como a nivel de saber comunicar adecuadamente lo que se plantee (difusión).

Se tiene que tomar en cuenta que no sólo por los opositores a Gana Perú, sino por la desconfianza más amplia en la que aún se mueve la candidatura del señor Humala, es necesario que se haga un esfuerzo especial por explicar el sentido de lo que son propuestas claves de temas como la redistribución del crecimiento económico, los cuales podrían quedar en el camino si se “pisa el palito” del mete miedo en que se sigue manejando buena parte de las discrepancias o ignorancias que se tiene respecto al candidato con mayor favoritismo del electorado.

Un ejemplo de ello ha sido el tema de la llamada “pensión 65”, la cual no busca otra cosa que aproximar el Estado y el reconocimiento de la sociedad a todos los mayores de 65 años, otorgándole una pensión de alrededor de 250 soles (menos de 100 dólares) mensuales, lógicamente dirigido a aquellos que no tienen ningún ingreso por pensión alguna y de modo voluntario. ¿Por qué no atender a nuestros viejitos y viejitas con una cuestión tan elemental y que va a favor de la redistribución económica en el país? Un tema que debiera ser de consenso elemental, se deforma planteándose que se quiere quitarle los fondos a las AFPs para financiar una iniciativa así; felizmente se ha ido aclarando y despejando las dudas, aunque no necesariamente se ha vuelto consenso para todos en cuanto política pública.

Aunque sea difícil pedirle a la Sra. Keyko Fujimori que juegue limpio en tanto lleva como gran peso la herencia del fujimorismo de los noventas, el cual ella ha reivindicado “a mucha honra”, creemos que será muy importante que desde el candidato Humala se encamine la serenidad y la altura necesaria de lo que resta de la campaña para que se logre generar confianza en quien salga; en creer en nuestro país más allá de quien salga elegido; en saber que el país no sólo lo hacen el presidente y sus congresistas sino que se puede influir de muchas maneras para establecer contrapesos e iniciativas diversas. Porque no sólo es importante ser vigilante con la realización de las promesas electorales sino con el respeto mínimo de las instituciones desde donde deben de encaminarse. Una clave estará en que sepamos respetar en todo momento a ambos candidatos, para tener mayor autoridad de cuestinarlos cuando sea legítimo y necesario. Otro aspecto clave lo vemos en promover un nuevo Acuerdo Nacional para el país.

Guillermo Valera Moreno
Lima, 24 de abril de 2011

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